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El dolor que sentía era inmenso, pero no le daría el lujo de verme suplicar a aquella rival, me habían utilizado a pesar de todas las medidas que tomé. No permitiría que presumieran su hazaña como si de un juego se tratase, era evidente que estaba en una terrible desventaja. Prismagic tenía una gran habilidad para el combate, era veloz, más veloz que cualquier pony que hubiera conocido y no solo eso sus golpes delataban una vida entera de preparación para matar. Tendría unos cuantos huesos rotos, bastantes heridas abiertas, el sabor de la sangre en mi boca y la visión borrosa junto con un notable temblor de piernas pero no caería.

La nieve empezaba a molestarme, sentirla cada cierta cantidad de golpes en mi rostro, verla teñirse de rojo y sentirla en mis heridas era algo que no podía seguir tolerando. Esa armadura era realmente dura pero a la vez ligera, su velocidad había aumentado como si eso fuera posible en conjunto con sus afiladas púas había no solo golpeado internamente si no que las heridas externas se habían duplicado. Mis ataques me dolían mucho más a mí que al objetivo, la sensación de golpear ese metal era similar a golpear una pared de diamante, en cierto punto me preocupaba romperme un casco tratando de dar un golpe. Lo que más me irritaba eran sus palabras, siempre incitando a que me dejara llevar por mi propia naturaleza, que me preocupe por matar y no por defender. -No podrás defender a nadie si no cuentas con la capacidad necesaria para matar- decía -No todos son tan débiles para reformarse, ¿Cuándo aprenderás que no se puede escapar de la muerte?- finalizaba antes de volverme a golpear y lanzarme a la nieve helada.

No podía ser cierto, debía existir otra manera, otra forma de negociar. Ese poni rojo siempre lo conseguía, no había villano que no pudiera reformarse por la amistad, no había enemigo que superase esa magia ni calamidad que fuera invencible. Recordé que una potrilla estaba haciendo frente a un alicornio, ¿En qué estaba pensando?

Había alguien más haciendo el trabajo duro por mí, no podía permitirme morir en un lugar así, no en aquella situación como si solo fuese una carga, un segundo plano. -No te creo, no hay misión imposible para mí- expresé con una sonrisa, comenzaba a pensar en lo que sí estaba haciendo, protegía al imperio de cristal de la destrucción de ambos combates, evitaba que una potrilla luchase en desventaja, estaba pagando mi favor a cada uno que en el pasado había herido. -Creo que él diría que luego de esto necesitaré una buena comida- declaré mientras que mi rival había quedado en shock por el comentario, reuní mis fuerzas y pude golpear su casco, rompiendo uno de los cristales que protegían sus ojos.

-¿Aún te quedan fuerzas?- expresó de manera mecánica y sin vida, su mirada era fría y no tenía dudas de que buscaba la muerte en el siguiente golpe, no caería sin dar batalla, concentré mis ultimas fuerzas en un solo ataque y me lancé hacia ella. Ambos estábamos por colisionar pero lo que sentí en mi casco no fue el frío metal si no una piel más suave pero igualmente dura que detuvo mi golpe. Bajé mi mirada y aquella pequeña me había detenido, en cuanto a Prismagic era Balance quién la sostenía. -Hemos terminado- anunció el regente mientras un portal de oscuridad los envolvía, Prismagic no dijo palabra alguna pero su mirada me hizo entender una cosa: aquella batalla no había terminado, algún día tendríamos una revancha.

Me dejé caer agotado, mientras la joven potra utilizaba su magia en mí, no comprendía su lengua pero lentamente el dolor se desvanecía de mi cuerpo. El cansancio fue desapareciendo al mismo tiempo en el cual mi cuerpo se sentía liviano como una pluma. Observé mis heridas y estas se cerraban con increíble velocidad, poco a poco me puse de pie aún sin entender lo que había ocurrido. -Eso debe bastar- expresó la pequeña mientras se colocaba su capucha y se preparaba para partir. -Gracias...- expresé atónito ante esa magia tan peculiar que habia utilizado -¿Qué ocurrió?- pregunté ya que su intervención pareció salvarme de una muerte segura. -Negocié con ellos, tienen sus artefactos y yo tengo lo que necesitaba, tu vida fue otra parte del trato pero había que llegar a tiempo. Un segundo más y no estarías aquí- explicó con gran detalle, me sentía en deuda aunque ella se negase a reconocerlo. -Supongo que nos veremos en otra ocasión, si es que quedan cosas por explorar- me dedicó una mirada sincera y luego de saludarme con su casco desapareció tras una pequeña explosión de magia.

Aquel día había sido todo un reto, conocí parte de mi linaje, una nueva rival y una amiga bastante peculiar. Había aprendido que hay cosas desconocidas incluso para los agentes más secretos y que hay fuerzas mucho mayores que las que ocurren a simple vista, decidí que debía superarme para proteger a quienes conocía y hacer frente a los peligros que pudiesen acechar. Si mi pasado volvía a aparecer, esta vez estaría listo para hacerle frente y conocer más sobre mi propia vida.

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