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AVISO: Para los que quieran corregir (errores ortográficos) dejenlo en los comentarios esta PROHIBIDO tocar la pagina...

Autora: KiaraWizard

Má allá de dos mundos...

Podría ser la caratula....

Twilight Sparkle de Equestria City llega con una misión a Canterlot High y las chicas decepcionadas se dan cuenta que no es la Twilight que esperaban conocer otra vez, pero cuando la humana Twilight cruza el portal que al parecer va a Equestria, Rainbow Dash, Fluttershy, Rarity, Applejack, Pinkie Pie, Sunset Shimmer, Flash Sentry y un nuevo amigo irán a traerla de vuelta enfrentándose una vez más a las Dazzlings...

-Este fanfiction es realizado por KiaraWizard...

Capítulo 1: “El Castillo de Ponyville”

Era un hermoso y glorioso día en Ponyville, la Princesa Celestia había levantado un sol hermoso y por suerte los pegasos no habían programado ningún tipo de lluvia o nubes por el resto de la semana. Nuestras queridas ponis se encontraban en el castillo de la Princesa Twilight, todas menos ella.

En los aposentos del castillo, las cinco ponis se ubicaban en la sala del trono, todo estaba igual como había quedado antes de que Twilight fuera por segunda vez al lugar que había llamado “Canterlot High”, por mucho que ella les había contado a sus amigas ponis, ellas aun no podían imaginarse como serían esas criaturas “humanas”, con “manos”, que caminan con “piernas” simplemente a todas les era difícil de creer.

En el castillo de Ponyville, cuidando el espejo-portal que conducía al otro mundo y como siempre, después de que Twilight lo hubiera conectado a su extraña máquina y al libro de Celestia, seguía con ese remolino sin fin de color rosado y blanco. Las ponis estaban cada una en su trono, Rarity puliéndolo sin olvidar ni una sola mancha, Fluttershy estaba leyendo un libro nuevo de “Cuidado de animales Volumen IV” que Twilight le había prestado, Pinkie Pie se encontraba muy agitada en su trono brincando de vez en cuando o tarareando una canción junto con Applejack que no se encontraba muy entretenida y…

-¡Rainbow Dash! –gritó Rarity– ¿podrías dejar de aventar ese balón y sacarlo de aquí? –manifestó con fastidio.

Efectivamente Rainbow jugaba con lo que parecía ser un balón de futbol, que pateaba a todas direcciones para atraparlo en vuelo y volverlo a lanzar, lo cual le resultaba a Rarity muy molesto.

-No seas tan delicada Rarity –contestó Rainbow– solo quiero practicar –dijo mientras lanzó el balón y lo atrapó después de dar un giro doble en el aire.

-¿Para qué, exactamente practicas Rainbow? –preguntó Applejack mientras esquivaba el balón sujetando su sombrero.

-Bueno… eh…con tanto tiempo libre algo tengo que hacer ¿no? –respondió lanzando el balón al aire una vez más.

Pero lanzó el balón tan fuerte que rebotó en el techo y estuvo a punto de golpear a Fluttershy en la cabeza de no ser porque Rainbow lo cogió en el último segundo, dejando a Fluttershy temblando.

-¿Y…ha-ablando… d-de tiempo libre? –titubeó Fluttershy temiendo otro pelotazo– alguien sabe…¿cuando Twilight volverá?

-Eso quisiera saber yo cariño –dijo Rarity con tristeza– aun no entiendo ¿qué habrá pasado?

-Daaahhh ¿Qué no lo recuerdan? –exclamó Pinkie Pie saltando de su trono y aterrizando en el centro– cuando Twilight volvió aquí cruzando el espejo brillante recibió una llamada “súper duper urgentísima” de la Princesa Celestia  diciendo que fuera a Canterlot “súper duper rápido” y se marchó junto con Spike –dijo haciendo señas y muecas que confundieron a las demás.

-Recordamos eso muy bien Pinkie –le recordó Applejack desde su trono, esquivando otro de los pelotazos de Rainbow– Twilight simplemente nos dijo que nos quedáramos y vigiláramos el espejo. Pero lo que Rarity quería decir, es que no sabemos cuándo regresará Twilight. –terminó apoyando su cara en su casco.

-Ohhh…era eso –dijo Pinkie deprimiéndose al instante.

Las ponis se entristecieron rápido y el ambiente cambió de inmediato, muy callado para ser una mañana tan hermosa, hasta Rainbow dejó de golpear el balón. Todas suspiraron de tristeza hasta que alguien dijo:

-¿Terminaste Rainbow Dash? –preguntó una voz.

-¡¿Qué fue eso?! –gritó Fluttershy escondiéndose debajo de su libro tanto como pudo y temblando de miedo.

-Creo…que fue tú balón Dash –dijo Applejack tragando saliva.

Rainbow Dash fijó su mirada en el balón que tenía entre los cascos, lo giró lentamente hasta que pudo ver dos ojos claramente de… ¡Discord!

-¡Ahhhhhhh! –gritó Rainbow arrojando el balón tan lejos como pudo.

El balón rebotó en el techo, en una estantería, ¡dirigiéndose a Rarity!

-¡No en mi melena! –exclamó ella, se agachó lo suficiente para que el balón rebotara en el espaldar del trono e iba hacia Fluttershy, que hizo lo mismo. Pero cuando rebotó de Fluttershy a Applejack, esta lo lanzó con toda la fuerza que le permitían sus cascos y el balón (Discord) rozó la melena esponjada de Pinkie Pie para después dirigirse al espejo-portal.

-¡Lo tengo! –gritó Pinkie al trotar lo más rápido que pudo hacia el balón-Discord.

Sin embargo, antes de que él tocara el espejo, se volvió a transformar en su forma natural alejándose de atravesarlo, pero Pinkie no frenó a tiempo, cosa que hizo que se estrellara con la máquina que mantenía el espejo funcionando.

-¿Lo… atrapé o qué? –preguntó Pinkie después del golpe.

-Algo así cariño –le contestó Rarity mientras la ayudaba a levantarse y las otras ponis se acercaban.

-Creo señoritas, –dijo Discord falsamente enojado– que esa no es forma de tratar a un amigo que taannn amablemente se transforma en balón para que su amiga pegaso juegue. –terminó por cruzarse de brazos.

-¡¿Amablemente?! –exclamó Rarity realmente indignada– al menos nos hubieras avisado antes de venir, ¿no es así?

-¡Exacto!, me hubieras avisado antes de recoger un balón de la nada y llevarlo al castillo –añadió Rainbow volando alrededor de Discord.

-¡Claro que lo hice! –contestó– mandé una carta a Fluttershy la semana pasada anunciando que vendría –dijo rodeando a Fluttershy.

Las demás ponis miraron a Fluttershy, ella, sin embargo solo se sonrojó de la vergüenza mientras susurraba algo como “Creo que olvidé decirlo”

Pero el asunto importante no era ese, mientras las otras ponis discutían con Discord, Pinkie Pie (recuperada del golpe) notó algo extraño en el espejo,

-Ahhhh…chicas…–dijo ella sin quitar la vista del espejo– el rosa “algodón de azúcar” del espejito ¡se convirtió en un verde “gelatina de limón”! –exclamó.

Las chicas, incluyendo a Discord no pudieron evitar mirar al espejo, no solo por el comentario extraño de Pinkie Pie, también el portal irradiaba una luz verde “gelatina de limón” como Pinkie dijo.

-Muy bien… ¡Discord, ¿Qué le hiciste al espejo?! –acusó Rainbow Dash, señalando al espejo.

-¿Me acusan a mí? –preguntó con falsa indignación– yo no le hice nada a su espejito. –terminó cruzándose de brazos.

-¿De verdad Discord? –le encaró Dash– pues yo creo que…

-¡Espera un segundo Rainbow! –exclamó Applejack– guarda tus cabales un santiamén chica, creo que Discord nos dice la verdad.

Rainbow se sorprendió, Discord la miro con una mueca de “te lo dije”, Pinkie no dejaba de mirar el espejo al igual que Rarity, y Fluttershy se alegraba de que al menos no era la única poni que creía en Discord.

-Bien…digamos que no fue Discord quien lo hizo, –se rindió Rainbow, pero aun sin quitarle un ojo de encima– entonces… ¿Qué fue lo que pasó AJ?

-Bueno… –dijo Applejack trotando hasta el espejo– creo que fue el golpe tremendo que se dio Pinkie con la máquina.

-Y sí que me dolió, creo que tengo el moretón el alguna parte –dijo Pinkie mientras se rascaba en su crin rosada.

Los ponis, junto con Discord, acordaron que era la teoría más factible de por qué el espejo se tornó de un color verde, que sin duda era algo hechizante para quien lo miraba. Pero aparate de eso todo parecía en orden, el diario de Celestia en su lugar, las cosas metálicas grandes funcionando, el único detalle era el color verde…

-Muy fuera de moda –argumentó Rarity.

-¡Ahora no! Rarity –dijo Rainbow.

-¡Dash tiene razón! –exclamó Applejack– tenemos que enviarle una carta a Twilight de inmediato para que vuelva a revisar esto, no soy experta en ciencias o lo que sea… pero no parece ser bueno.

-¿Pero cómo? –preguntó Pinkie– Twilight se fue con Spike, ¿lo olvidan?

-Creo que hay otro modo chicas –dijo tímidamente Fluttershy– ¿Por qué no le decimos a Discord que le escriba y envíe por nosotras?

Discord se puso radiante, mientras que las otras ponis no parecían muy contentas con la idea.

-Ahhh, está bien –suspiró Applejack– Discord… ¿crees que podrías…

-¡A la orden mis pequeñas ponis! –exclamó mientras que de la nada, sacó tinta, papel y pluma– ¡Yo listo y dispuesto!

-¡Pero nada de bromas o juegos Discord! –advirtió Rainbow Dash– solo queremos que escribas una simple carta.

-¿Bromas o juegos? Jamás mis amigas poni, yo nunca…

-Bien, bien ya entendimos –interrumpió Applejack– solo escribe…

Discord tomó el papel con la pluma y empezó a escribir…

Querida Twilight:…

Capítulo 2: “De visita urgente a Canterlot”

Twilight Sparkle se encontraba en el gran palacio de Canterlot, después de ser llamada urgentemente por la Princesa Celestia. Ya era cerca del medio día y ella estaba en la sala del trono en compañía de Celestia y Luna.

-…Y después de vencer a las sirenas, volví a Equestria atravesando el espejo una vez más –narraba Twilight a las princesas.

El motivo de la visita de Twilight era, según había explicado Celestia, que pedía que le explicaran el ¿Por qué? de la segunda visita al otro mundo, después de que las otras ponis le comunicaron brevemente lo que pasó, en una carta dirigida a la princesa.

-Es un alivio saber que la amenaza no pasó más allá de ese otro mundo –expresó Luna aliviada.

-Lamento haberte llamado sin anticipación Twilight, –se disculpó Celestia desde su trono– pero me alegra saber que el diario que envié por error no cayó en malos cascos…

-Pero princesa, –dijo Twilight– ¿me envió su diario por accidente?

-Me temo que sí, Twilight –contestó Celestia– uno de los guardias debió confundirse cuando lo mandé por los libros de la biblioteca. –pensó– Pero como dije, estoy aliviada de que haya servido de algo.

-Y….ammm… –titubeó Twilight al preguntar– supongo que… lo querrá de vuelta, ¿cierto?

Twilight esperaba que la respuesta fuera un simple “No lo necesito ahora”, pero lo que oyó de la princesa fue algo un poco diferente.

-Creo que será mejor que lo conserves Twilight –anunció Celestia, acertando con el pensamiento de su estudiante– lo necesitaras para saber si algo malo pasa en ambos mundos.

-Opino lo mismo –agregó Luna, asintiendo en señal de aprobación.

-¡¿De verdad?! –exclamó Twilight– ohhh…!muchas, muchas gracias!, de verdad yo…

-Pero con una condición, –interrumpió Celestia– a mí también me gustaría saber cómo esta Sunset Shimmer –le dijo mientras guiaba a Twilight hasta la entrada del castillo.

-¡Por supuesto!, le enviaré noticias de ella cada vez que le escriba a usted –respondió Twilight sonriendo de oreja a oreja, mientras seguía a Celestia y Luna

Las tres Princesas se dirigieron a las puertas del palacio para despedir a Twilight que no podía disimular su entusiasmo y se resistía a dar brincos por el lugar, pero recordó que como toda princesa es necesario guardar la compostura.

-Ambas esperaremos con ansias noticas tuyas Twilight Sparkle, y de tus amigas también –le dijo Luna mientras los guardias del castillo abrían las puertas del exterior hacia los jardines delanteros.

-Y se las daré pronto princesas, –dijo Twilight mientras salía– fue un gusto y placer volverlas a ver a ambas. –se despidió mientras cruzaba con calma y despacio el puente levadizo.

Cuando las princesas entraron de vuelta al palacio, Twilight no pudo evitar dar saltos de alegría, no solo porque Celestia le había obsequiado su diario mágico con el que podía comunicarse con Sunset, también podría ir y venir de Canterlot High a Equestria cuando quisiese (o mejor dicho cuando la situación lo requiriese)

Recordó también que tenía que ir buscar a Spike, la Princesa Celestia le había dicho amablemente que esperara afuera mientras hablaba en privado con Twilight, lo cual hizo, pero no parecía estar en ninguna parte.

“Ojalá no se haya ido a buscar gemas que devorar” pensaba, mientras trotando por los jardines seguía buscando a Spike. Se puso a pensar otra vez en el diario, Sunset y las chicas, podría volverlas a visitar en unos días, después del Mane-Event sin duda la situación ya debía haberse calmado. Podría pasar tiempo con ellas, divertirse, tener pijamadas, sin olvidar que tal vez podría pasar un poco más de tiempo con cierto guapo guitarrista de pelo azul que la había invitado a bailar en cierta ocasión anterior (de solo recordarlo Twilight se había puesto a brincar como Pinkie Pie) y aunque fueron rivales en el Mane-Event, todo había vuelto a la normalidad… o eso pensaba cuando…

-¡Ah! –exclamó cuando chocó con alguien que hizo que despertara de sus pensamientos, ese alguien era…

-¿Flash Sentry? –preguntó ella con un tono nervioso en su voz al ver al pegaso con el cual en las dos únicas ocasiones que se habían encontrado (tres contando esta) seguían chocando del mismo modo.

-¡Princesa Twilight! –exclamó él, igual de nervioso ayudándola a levantarse.

“Todo un caballero” pensaba Twilight, sonrojada también por el hecho de que estaban a solo centímetros uno del otro.

-Sin duda debemos dejar… –decía él.

-De tropezar así todo el tiempo –terminó ella la frase, con un poco de vergüenza.

Ambos rieron ante la escena, pero cuando terminaron de reír, el ambiente se puso tenso de repente, ninguno sabía que más decir. Twilight veía disimuladamente a cualquier esquina y Flash se rascaba su melena debajo de su casco.

-Y… ¿qué haces aquí? –le preguntó Twilight tratando de  empezar una conversación.

Ella sabía que Flash era un guardia del Castillo de Cristal y que estuviera en Canterlot era algo un poco confuso para ella, “confuso, pero alegre” –pensó para sí.

-La Princesa Celestia decidió reubicar algunos guardias, –contestó– pero aun no sé en qué puesto me asignarán.

-Oh, ya veo –comentó Twilight, bajando la cabeza y tratando de no parecer triste después de lo que Flash dijo.

Tenía sentido después de todo, Flash estaba con su armadura brillante, igual que la primera vez que chocó con Twilight en el castillo de cristal y la segunda vez por los corredores y esta vez…

-Solo espero que no sea cerca del Bosque Everfree –siguió él, tratando de animar un poco a Twilight– la última vez que los guardias fuimos de ronda, una zarigüeya me mató del susto –comentó.

El comentario sin duda alegró a Twilight para reír un poco, el ambiente se había vuelto menos tenso entre ambos, rieron,  y era mucho más fácil hablar sin avergonzarse o chocarse entre sí.

Tal vez era el Flash Sentry que Twilight había conocido en el otro mundo después de todo, “lindo y galante” pensaba Twilight, pero a la vez algo diferente. De no haber conocido al primer Flash no habría podido conocer mejor al segundo, (aunque siempre que se encontraban chocaban primero) Twilight pensaba que tal vez el Flash de su mundo era con quien debería estar… (evitando una controversia entre universos que alteraría el orden espacio-tiempo de ambos mundos…ustedes entienden)

-Y si me permite preguntar…princesa –dijo él tratando de no titubear–  ¿Qué hacia aquí, en Canterlot?

-Bueno, la Princesa Celestia también me llamó, pero para… –se detuvo a pensar. ¿Realmente debía decirle para qué la llamó Celestia al palacio?, decirle sobre mundos paralelos, “humanos” en vez de ponis y que existía otro como él, guitarrista e igual de lindo– deberes reales…ya sabes, esas cosas –le dijo al final, nerviosa, mientras rascaba la tierra con su casco.

-Claro, –hizo una sonrisa nerviosa– era obvio ¿no? –contestó mientras pensaba que fue una pregunta un poco tonta– de todos modos…fue un placer volverla a ver princesa –terminó haciendo una reverencia.

-No es necesario estar con formalidades, –dijo Twilight un tanto nerviosa, no como antes, pero nerviosa– solo llámame…

-¡Twilight! –llamó alguien desde el otro lado del jardín.

-¿Spike? –se preguntó Twilight dirigiendo su mirada hacia donde la voz provenía.

Efectivamente era Spike quien la llamaba mientras hacía señas que Twilight no podía entender.

-¡Twilight, el tren está por salir! –le gritó– ¿qué esperas?

Lo que Twilight esperaba era pasar algo más que solo cinco minutos para poder hablar abierta y normalmente con Flash Sentry, “¿Es tan difícil de pedir?” se preguntaba ella cuando Spike la llamó.

-No se preocupe alteza, –dijo él al ver su encrucijada– no querrá perder su tren.

-Lo sé –se rindió ella dando un suspiro– pero solo dime Twilight…solo Twilight. –terminó lo que quería decir dándose cuenta de lo sonrojada que estaba.

-¡Nos veremos después! –añadió ella mientras se dirigía trotando hacia Spike.

-¡Espero lo mismo prin… Twilight! –se corrigió a sí mismo.

Ella simplemente se sonrojó aun más, al oírlo pronunciar su nombre y se fue con Spike sin quitar la mirada de Flash Sentry, lo cual causó que casi se golpeara contra una pared.

Capítulo 3: “La Carta-Discord”

-¿En dónde estabas antes Twilight? –le preguntó Spike sentándose en el sillón del vagón del tren junto a Twilight– te estuve buscando por toda la estación, ¿por qué tardaste tanto?

Twilight estaba en el último asiento del vagón del tren que se dirigía a Ponyville, apoyando su cara en su casco, absorta de lo que Spike le decía, miraba por última vez el paisaje del gran castillo de Canterlot por la ventana, preguntándose, ¿cuándo sería la próxima vez que vería a la Princesa Celestia, a Luna e incluso cuando volvería a ver y poder hablar con Flash Sentry? Ella dio un suspiro, era más una petición que un pensamiento para ella. Luego recordó que Spike le hizo una pregunta…

-Eso debería preguntarte yo a ti Spike, –le contestó mirándolo con el ceño fruncido– pensé que la princesa te dijo que me esperaras afuera –señaló.

-Bueno, sí, eso dijo –Spike se puso a la defensiva– pero tardabas tanto que pensé que sería mejor si te esperaba en la estación. Cosa que no sirvió de mucho porque tuve que ir a buscarte –le recordó y terminó por cruzarse de brazos.

Twilight hizo una pequeña sonrisa en señal de disculpa y se ocupó en mirar el paisaje una vez más. Ya no se veía el castillo, simplemente montañas y valles, pronto estaría en Ponyville. “Hogar dulce hogar” –recordó Twilight– le debía una disculpa a las chicas por haberse ido tan pronto sin contarles lo que había pasado, también había dejado el espejo funcionando.

“No causará daño si sigue conectado… ¿verdad?” –se preguntaba Twilight.

-Oye…Twilight –decía Spike pasando una de sus garras a los ojos de una Twilight muy pensativa.

-¡Ah!...si, ¿Qué ocurre Spike? –le contestó con una pregunta saliendo de sus pensamientos otra vez.

-Te estaba preguntando…–volvió a hablar– ¿quién era el poni con el que hablabas cuando te llamé? –le preguntó con curiosidad.

-¿Qué pegaso? –exclamó torpemente, totalmente sonrojada y haciendo una sonrisa nerviosamente tonta.

-Yo nunca mencioné la palabra “pegaso” –le dijo Spike haciendo una sonrisa pícara y levantando una ceja– ¿Qué nos tienes que decir Twilight?

-Pegaso o no, no tengo idea de lo que hablas Spike –respondió cruzándose de brazos tratando de disimular que estaba roja hasta el cuerno.

-Bueno, si tu lo dices –dijo Spike con total sarcasmo sin quitar su mirada de Twilight– de todas maneras pienso que…

Spike estaba a punto de decirle algo más a Twilight cuando…!expulsó una carta! Esta había pillado tan desprevenidamente al pobre dragón, que se cayó del asiento del tren.

-¿Una carta de la princesa? –preguntó Twilight haciendo levitar el rollo de pergamino con su magia después de que Spike cayera.

-¿Por qué…–preguntó Spike– te mandaría una carta si estabas… en el palacio? –terminó levantándose y volviéndose a sentar junto a Twilight.

-No tengo idea Spike –contestó Twilight– pero creo que…

No pudo terminar de decirle a Spike nada, porque en el instante en que Twilight quería abrir el rollo este empezó a desdoblarse solo. Tanta fue la impresión de ella que soltó el pergamino, este cayó en el piso del vagón y levitando solo se detuvo frente a Twilight, se empezó a desenrollar solo hasta que Twilight y Spike se dieron cuenta de que no tenía nada escrito…!estaba en blanco!

Sin embargo el pergamino no solo quedó en mostrarles eso, acto seguido empezó a doblarse por una esquina, luego por otra y luego en otra. Twilight y Spike no podían hacer más que admirar ese extraño y raro show de origami. Hasta que notaron que el rollo mágico formaba una figura extraña muy conocida para ambos, con un ala de murciélago y otra de pegaso, un cuerpo largo con cuernos. Si uno se ponía a pensar la rara figura de papel se parecía mucho a…

-¡¿Discord?! –susurró Twilight tratando de no llamar la atención de los demás ponis pasajeros del vagón.

-¿Qué haces aquí? –preguntó Spike señalando al pequeño Discord de papel.

-Bueno, antes que nada.... ¡Hola a ustedes también! amiga poni princesa alicornio Twilight Sparkle y su fiel dragoncito Spike –exclamó la pequeña carta-Discord– vengo a traeros un mensaje muy importante que…

Antes que de Discord pudiera seguir hablando, Spike lo cogió con sus garras y los tres se bajaron lo más rápido que pudieron del tren, ya se había detenido en una estación y faltaban dos para llegar a Ponyville. Twilight y Spike ya fuera del tren, buscaron el lugar más apartado de toda la estación, fueron trotando y caminando lo más normal posible sin que los demás ponis notaran algo extraño.

Una vez ubicados en un buen rincón, Spike soltó al pequeño Discord de entre sus garras a salvo de ponis curiosos que pudieran oír.

-¡Que ofensa! –reprendió Discord a Spike y a Twilight claramente enojado– así es manera de tratar a un amigo que taaannnn amablemente se transforma en carta para comunicarle a su amiga y a su dragón un mensaje– dijo Discord repitiendo lo que les había dicho a las otras ponis.

-Discúlpanos… ¿sí? –le contestó Twilight rápidamente, verificando que nadie escuchara– es que no queremos llamar la atención y un Discord de papel en miniatura y parlante no es una buena idea.

-Sí, tengo ese efecto –comentó Discord con un tono pretencioso.

-¿El de ser una mala idea? –preguntó Spike con una mirada sospechosa y cruzándose de brazos.

-¡Obvio NO dragoncito! –exclamó Discord con enfado.

Chasqueó sus garras y le cerró la boca a Spike como una cremallera.

-Obviamente tengo el efecto de ser muy atrayente entre los ponis –contestó con el mismo tono pretencioso, viendo como Spike trataba de abrirse la cremallera de su boca.

-En primer lugar Discord… abre la boca de Spike –ordenó Twilight firmemente obligando a Discord obedecer con cara de fastidio– y en segundo… ¿Por qué estás aquí? –le preguntó con mirada interrogativa.

-Ejem…como le decía a su alteza –continuó Discord– vuestras queridas amigas poni me han enviado con un mensaje (y cito a la poni rosa) “súper duper urgentísimo” –dijo haciendo las mismas señas que Pinkie Pie.

-Entiendo, pero…–interrumpió Twilight– sin ánimo de ofenderte, ¿Por qué no enviaron una simple carta, en vez de una mini versión tuya hecha de papel? –preguntó totalmente confundida.

-Tal vez se deba a mi eficiente labor como mensajero leal, asombroso, fantástico y otras cosas maravillosas que te imaginas… –aseguró con el tono más elocuente y pretensioso que podía hacer– o a lo mejor por la urgencia del mensaje –terminó sin darle mucha importancia a eso último.

-Muy bien… –dijo Twilight, muy poco convencida de lo primero– digamos que sea la segunda opción…. ¿Cuál es la urgencia del mensaje y cuál es el mensaje?

-Para ser honesto… –dijo pensativo– no le presté mucha atención a lo que decían, simplemente dibujaba mientras me dictaban lo que tenía que escribir. Pero estoy casi 99.9999% seguro de que tenía algo que ver con el espejo encantado conectado a la maquina.

-¡¿Qué dijiste?! –exclamó Twilight sin importarle qué o quién pudiera oírlos– escúchame ahora Discord –le dijo algo más calmada– por favor trata de recordar lo que te dijeron… ¡El futuro de dos mundos puede depender de ello!

-¡Está bien! ¡Está bien! –trató de calmarla Discord– no es necesario que gritéis su alteza –le dijo haciendo señas con sus patas para que se calmara– creo recordar (y cito otra vez a la poni rosa) que el color algodón del espejo se transformó en gelatina de limón… ¡Sí! ¡Eso debe ser! –terminó convencido Discord.

Aunque Twilight no entendió casi nada de lo mencionado por Discord, la palabra “transformó” no podría ser nada bueno, dado el hecho de que no se podía imaginar al espejo convertido en gelatina… ¡eso no importaba ahora! Existía la posibilidad de que el espejo no volviera a funcionar, ¡No más conexión entre los mundos!, ¡No se podría comunicar con Sunset Shimmer y sus amigas de Canterlot High si había problemas!, ¡Podría ser que la última vez que haya visto al guitarrista Flash Sentry, realmente fuera la última!

De solo pensar en tantas cosas juntas Twilight no pudo evitar trotar de un lado a otro respirando de manera incontrolada y sin saber qué hacer.

-¡Twilight, tienes que calmarte! –exclamó Spike poniéndose en frente de ella– tal vez no es tan malo como se ve…o como se escucha –se corrigió– lo que tenemos que hacer es volver.

Twilight dio un último suspiro y se paró firme en sus cascos dirigiéndose a Spike y al pequeño Discord.

-¡Tienes razón Spike! –dijo– tenemos que enfocarnos primero en lo primero, volver al Castillo de Ponyville –les dijo con decisión– tomaremos el tren de vuelta a…!¿Que pasó con el tren?!

Al voltear Twilight se dio cuenta, el tren ya había partido hace….¿minutos? ¿horas? Pero no había tiempo de pensar en problemas pequeños como esos, ante una situación como esta. “Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas” –pensó.

-¡Rápido, suban! –exclamó Twilight dirigiéndose a sus compañeros.

A Discord no lo molestaba la idea de volar vía Princesa Twilight, Spike en cambio no estaba tan convencido.

-Ahhh… ¿segura que es una buena idea Twilight? –le preguntó Spike nerviosamente, mientras recordaba la última vez que hicieron lo mismo– de  seguro debe de haber otros trenes que partan a Ponyville en unas horas…¿quieres que revise la lista? –preguntó con una sonrisa nerviosa.

-¡No podemos esperar horas Spike! –le gritó Twilight– ¡tal vez solo tengamos escasos minutos para salvar ambos mundos!

-Bueno…–Spike tragó saliva– si lo pones así, supongo que…

-¡Mas que listos y dispuestos su alteza! –exclamó el pequeño Discord, mientras se ubicaba en el cuello de Twilight y sostenía riendas imaginarias– ¡Harre como el viento Princesa! –le dijo, aun cuando no habían despegado.

Subidos Spike con cara de preocupación y el pequeño Discord más que radiante, Twilight emprendió el vuelo. Algo turbulento, (pero no tanto como la primera vez que intentó hacerlo) llegarían pronto a su Castillo en Ponyville.

Capítulo 4: “El Espejo-problema”

Después de un viaje algo turbio de vuelta a Ponyville, Twilight junto con Spike y el pequeño Discord de origami se encontraban ya volando por encima de la estación tratando de aterrizar en una zona…relativamente segura.

-¿Cuándo….llegamos? –preguntó Spike con una cara muy mareada a punto de vomitar por las alturas.

-Aerolíneas Twilight les agradece por su elección de vuelos –dijo Discord con gorro de piloto y un mini-megáfono– sabemos que con una vasta línea que escoger nos haya escogido a nosotros, le recomendamos no sacar extremidades (patas o cola) antes del aterrizaje…Muchas gracias, aerolíneas Twilight les agradece– terminó por enfadar a Spike.

Twilight no tenía más opción que tomar el pequeño chiste del pequeño Discord a la ligera, lo que más importaba era que ya aterrizaban en la estación, se detuvo un momento para que sus pasajeros se calmaran.

-¡Tierra, oh dulce, dulce tierra! –exclamó Spike mientras besaba el piso de la estación.

-¡Basta de dramas Spike! –le reprochó Twilight frunciendo el seño– Sube a mi lomo, aun tenemos que llegar lo antes posible al castillo– le dijo apresurada.

-Yo personalmente disfruté el pequeño paseo –dijo Discord, sin salir del lomo de Twilight– fue muy entretenido con todas las muecas que el dragón hacia –terminó casi sin aguantar su risa.

-Claro –le dijo Twilight– considerando que no parabas de jalar mi crin cada vez que querías ir más rápido o más alto Discord.

Discord simplemente levantó sus hombros, Spike subió al lomo de Twilight un poco más aliviado debido al hecho que esta vez irían por tierra en vez de en aire. Twilight sin nada más que decir corrió tanto como sus cascos le permitían, no había mucho tramo entre la estación de trenes y el Castillo de Ponyville, llegaría en unos minutos si mantenían el paso continuo.

Al paso que Twilight corría algunos ponis la saludaban cordialmente, no solo porque era la unicornio que más conocían, también era una de sus princesas después de todo. Sin embargo por mucho que fuera descortés y no propio de ella, Twilight se vio obligada a dejarlos pasar (incluso al muy amable vendedor de plumas y sofás que le ofrecía un 20% de descuento) por muy tentador que fuese, hasta que por fin, sin aliento, agotada y con ganas de tumbarse –cosa que hizo– llegaron los tres al castillo.

-Al fin…llegamos…–dijo Spike suspirando aun más que Twilight y recostándose en una pared– menudo…viaje.

-¿Y tú de qué….suspiras Spike? –le preguntó Twilight con molestia– yo fui la que voló…y corrió todo el trayecto –dijo aun tumbada en el suelo y a los pies del catillo.

-A lo mejor me contagiaste el cansancio, seguro fue eso –afirmó Spike, sonriendo nerviosamente– como sea…¡Estamos aquí o no! –dijo mientras señalaba el hermoso castillo de la Princesa Twilight.

Con el sol del casi mediodía a sus espaldas, el castillo de Ponyville irradiaba algo muy mágico, considerando que había salido de una semilla perteneciente a un árbol aun más mágico. Todo gracias a ella y a sus amigas.

-¡Que paseo más gratificante! –exclamó Discord mientras se estiraba y transformaba de nuevo en él– es bueno hacer estos “pequeño viajes” sin necesidad de usar mis poderes o batir mis alas, hay que hacerlo más seguido –señaló dirigiéndose a Twilight.

-No cuentes con ello –respondió ella aun tumbada y con enfado– lo que importa ahora es revisar el…

-¡Twilight! –exclamaron las otras ponis saliendo del castillo, recibiendo a Twilight y ayudándola a levantarse.

-Estábamos tan preocupadas por ti –dijo Rarity– no sabíamos si recibiste la carta que Discord te envió.

-Y se te había llegado –añadió Applejack– no sabíamos si él había puesto algún truco extraño al mensaje –terminó por mirar sospechosamente a Discord, que hizo un gesto inocente.

-Bueno… –dijo Twilight– después de aparecer una versión miniatura de origami terminó por decir más o menos lo que refería el mensaje –terminó haciendo una sonrisa más calmada.

-¡¿Hizo una fiesta de origami?! –preguntó Pinkie Pie dando saltos alrededor de Twilight– o ¿llenó el vagón con confeti?, o mejor aun ¿te dio una tarjeta que te cantaba el mensaje?

-Simplemente se transformó en una versión miniatura de él hecha de papel –contestó Twilight sin darle mucha importancia.

-Hmmm…Aficionado –comentó Pinkie sin ánimo y ofendiendo un poco a Discord.

-Sea lo que fuera –dijo Raimbow Dash– te dijimos que nada de juegos o bromas Discord –le encaró volando alrededor.

-Con bromas y juegos o sin bromas y juegos –decía Discord cruzándose de brazos– la compañía de mensajes Discord se caracteriza por su eficiencia y dedicación al 100% en entrega de mensajes –terminó con elocuencia.

-¡Como sea! –gritó Twilight recordando lo importante– ¿Qué le pasó al espejo? –preguntó dirigiéndose a las ponis y a Discord.

-No tienes de que preocuparte Twilight, –dijo Pinkie– el verde “gelatina de limón” debe seguir allí.

Spike y Twilight intercambiaron miradas totalmente confundidos, Pinkie parecía muy segura de lo que había dicho, también se parecía un poco a lo que Discord dijo. “Gelatina, algodón o algo así” –pensó apresuradamente Twilight, aun sin poder imaginarse el espejo convertido en gelatina o algodón.

Discord abrió cordialmente las puertas del palacio y sin hacer más preguntas, por mucho que las respuestas eran extrañas, Twilight junto con Spike y las demás ponis corrieron dentro del castillo hasta llegar a la sala de tronos donde se encontraba el espejo.

Una vez allí, Twilight abrió la puerta tan fuerte que casi vuelca uno de los libreros detrás de esta, solo para darse cuenta que el espejo, conectado aún a la máquina irradiaba ese brillo con espiral sin fin de color blanco y rosa…como siempre.

-Y…no valió la pena, ¿verdad? –preguntó Spike dirigiéndose a Twilight que no quitaba la mirada del espejo.

-Pero esto no tiene sentido, –replicó Applejack– el espejo brillaba de color verde. Pinkie chochó con la máquina y el portal se tornó de ese color, lo juro por mi sombrero.

Por el contrario, Twilight no parecía muy convencida, simplemente no quitaba ojos del espejo, preocupando un poco a las otras ponis.

-Es cierto Twilight –añadió Fluttershy– todos lo vimos…

-Incluyendo Discord –añadió Rarity– ¿no es verdad? –le preguntó.

-¡Claro que sí! –exclamó Discord– lo vi todo con estos oídos y escuche con estos ojos –dijo, sin el menor sentido de coherencia, dejando aún más confundida a Twilight.

-¿Todas están seguras de que vieron el espejo brillar de color “VERDE”? –les preguntó Twilight, recalcando cada palabra para que entendieran bien.

-Te lo juro Twilight –respondió Pinkie saltando y poniéndose entre Twilight y el espejo– prometo que es verdad, ¡tanto como que el pastel es dulce! –exclamó parándose sobre sus patas delanteras a solo centímetros de la cara de Twilight– el espejo era de color verde “gelatina-de-limón” …o ¿era de un verde “color neón”? –se preguntó a sí misma.

-Te creo Pinkie, a todas…–les dijo Twilight apartándose un poco– de seguro ese verde gelatina fue algo de momento. Tal vez realmente no hay nada de qué preocuparse –se convenció a sí misma y a las demás apartándose del espejo un poco más tranquila.

Twilight se disponía a retirarse con sus amigas a la biblioteca para tomar un merecido descanso y continuar leyendo sus libros (que tanto había extrañado) hasta que se puso a pensar.

-Tal vez…solo por si acaso –dijo dirigiéndose una vez más al espejo.

“Más vale prevenir que lamentar” –pensó mientras con su magia sacó el diario de la Princesa Celestia de la máquina y lo dejó en su trono. La máquina conectada al espejo lentamente se fue apagando hasta que lo hizo por completo y solo se pudo ver un reflejo, como un simple espejo.

-Así estaremos seguras de todos modos –dijo Twilight– solo abriremos el portal cuando sea necesario.

Las ponis asintieron en señal de aprobación, tal vez Twilight tenía razón, a lo mejor solo fue algo de momento.

Así, las seis ponis (con Discord y Spike) fueron galopando a la biblioteca más tranquilas con lo que respecta al espejo. Rainbow Dash estaba leyendo el nuevo libro de “Daring Do y el Diamante del Templo”, Rarity se pulía los cascos mientras leía “La Última Moda”, Pinkie Pie y Spike disfrutaban leyendo comics, Discord leía con Fluttershy, mientras que una calmada Twilight Sparkle retomaba su lectura de “Magia oscura y blanca a través de los tiempos” sin imaginarse que algo muy malo estaría por pasar…en el otro mundo.

Capítulo 5: “La otra Twilight Sparkle”

Alejados del castillo de Ponyville, mucho más lejos de Equestria y cruzando el espejo-portal, se podía llegar al mundo paralelo llamado Equestria City. Apenas cruzar uno encontraría con la gran Canterlot High School, una institución dirigida por la directora Celestia y la sub-directora Luna.

Pero más allá de la escuela y apenas un poco más allá de la ciudad, se encontraban varios edificios o casas individuales rodeándola.

Pero en una casa en especial, se encontraba una Twilight Sparkle en su garaje, con bata de laboratorio, gafas y su cabello color morado con tonos rosados amarrado en un moño. Twilight estaba observando y escribiendo anotaciones de lo que aparecería en unos objetos que no dejaban de hacer ruidos en un gran escritorio. Mirando a una gran pizarra donde tenía anotados, registrados y añadidos; datos, gráficos, cálculos y demás.

Twilight se alejó un poco de su pizarrón, sonriendo para sus adentros, como si lo que observara fuera un gran logro o fruto de sus investigaciones, aunque de hecho…así era.

“Muy pronto…puedo sentirlo” –pensó en voz alta.

Después de varios minutos de observar su “obra maestra” unos ladridos sacaron a Twilight de sus pensamientos.

-Perdóname Spike, –dijo apartando la mirada de su pizarrón y dirigiéndose a su cachorro– te traeré comida en un minuto.

Puede que este Spike no hablara, pero si podía entender lo que le decían, y contaba los segundos que faltaban si es que en un minuto Twilight le traería su comida. El pequeño Spike había estado acompañando fielmente a su dueña casi toda la mañana, pero ya eran más de las doce y todo cachorro estaría hambriento más de esa hora.

Spike gimió de reclamo haciendo una mueca (como todo perrito sabe hacerla) y acercando su pequeño plato de comida color morado, con las letras “Spike” escritas en color verde.

A Twilight le pareció cómica la pequeña escena, estaba consciente de que ya era la hora de comer de su perro, pero también quería terminar sus investigaciones sobre el “incidente” que tenía ganas de averiguar.

-No te preocupes Spike –le dijo Twilight inclinándose a él y acariciando su cabeza– terminaré en un segundo.

Spike ya había contado el minuto de antes, su comida aun no estaba en el plato y en un segundo lo estaría menos, pero él no solo se preocupaba por la comida, su dueña Twilight no había dormido y menos alimentado bien, por todas esas “investigaciones” que le había visto hacer, sin duda hasta para su pequeño cachorro era algo realmente preocupante.

-¡Twilight Sparkle! –gritó alguien.

Twilight estaba por volver a su pizarrón cuando oyó claramente esa voz familiar en la puerta de su garaje.

-¿Qué estás haciendo aquí….Ari? –preguntó ella, no emocionada, pero sí alegre de que él estuviera de vuelta– creí que estarías con tus padres hasta el fin de semana –se dirigió al chico que estaba parado en la puerta.

Fariden Cutie Mark-0

Fariden Prince y su Cutie Mark...

-Bueno… –contestaba mientras se rascaba su pelo color naranja oscuro con tonos color mostaza– el aire de montaña no es lo mío realmente y aparte de eso…quería volver a casa antes de que acabaran las vacaciones.

Fariden Prince, iba vestido con unos jeans azules que no combinaban mucho con su abrigo de nieve marrón (obviamente había salido de su casa muy apurado) “Aun así no se ve tan mal” –pensó Twilight, que con mucha alegría en su interior abrazó a su amigo, realmente lo había extrañado desde su ausencia.

Según le había contado antes de irse, Fariden se fue con sus padres a las montañas a disfrutar de un poco de invierno a comparación del verano que había en la ciudad.

-¡Ah! Casi lo olvidaba –dijo Ari dejando su abrigo en un escritorio pequeño– cuando venía a tu garaje Shinning Armor me dijo que trajera la comida de Spike –terminó arrastrando del exterior del garaje una gran bolsa de comida para cachorros.

Spike no dudó ni un segundo, cogió su plato de comida y como todo perrito obediente se sentó con el plato a los pies de Fariden esperando a que le sirviera, cosa que hizo poniendo muy feliz al pequeño Spike que devoraba con gran rapidez.

Mientras Spike acababa su plato y con Fariden acariciándolo, Twilight sonrió viendo la escena muy tierna, pero volvió a su pizarrón pensando que ahora tenía más tiempo para sus investigaciones.

Ante el cambio al silencio del ambiente Ari no pudo evitar notar lo que Twilight hacía y para su decepción solo seguía haciendo lo que no paraba de hacer inclusive antes de que se hubiera marchado.

-¿Aun sigues con eso Twi? –le preguntó con un tono de aburrimiento y sentándose sin voltear la silla y observando a una Twilight muy estresada– parece que no hubieras comido o dormido durante todo el tiempo que me fui.

-No es que lo parezca Ari –le contradijo Twilight– casi no he dormido desde que te fuiste, pero no debes preocuparte por eso. –le dijo sin quitar la mirada del pizarrón y escribiendo en su libreta.

Fariden se inclinó un poco para ver lo que Twilight escribía, era todo lo que estaba escrito en ese pizarrón: anotaciones, gráficos, ecuaciones… o lo que sea que estaba escrito seguía sin entenderlo.

-Además ya te lo dije –insistió Twilight quitándose sus gafas y dejándolas con cuidado en su escritorio– definitivamente está pasando algo raro…

-¿en la escuela secundaria Canterlot? –preguntó Ari sabiendo que ya había escuchado esa frase y luego miró entretenidamente a Spike que estaba tratando de coger su cola– siempre es lo mismo…

-Pero es verdad, –replicó ella– te lo había dicho antes, ¿te acuerdas? Nada de lo que vi esa noche pudo ser mi imaginación…–le dijo sentándose en su silla.

-¿De qué… noche hablas? –le preguntó con interés– solo recuerdo que me dijiste algo acerca de… arcoíris y música… ¿o era de luces y ondas sonoras? –se preguntó tratando de no confundirse más de lo que ya estaba.

-La noche en la que sucedió el “incidente” –contestó Twilight– ¿de verdad no recuerdas lo que dije? –preguntó ella cruzándose de brazos.

Se hizo silencio en el garaje-laboratorio, Spike había dejado ya de comer y  Fariden sabía que Twilight le había comentado acerca de eso, pero no podía acordarse cuándo lo dijo y qué le dijo.

Hizo un intento para recordar, “Fue antes de las vacaciones… ¿verdad?” –pensaba, ¿no había forma de que Twilight lo dijera otra vez sin decirle que no se acordaba?

-No, no me acuerdo de nada… ¿una… repetición por favor? –respondió con una sonrisa nerviosa, él sabía que tenía que serle honesto (era su amiga) y además de eso, nadie podía engañar a Twilight Sparkle.

-Ahhh…está bien –suspiró Twilight resignándose– pero será la última vez que lo diga…–se sentó juntando las manos y girando su silla para poder dirigirse a Fariden.

-Todo pasó en esa noche… –empezaba a narrar y Ari estaba tratando de estar lo más atento posible, incluso Spike parecía estar interesado en escuchar la historia de Twilight.

………

La noche en que Twilight Sparkle y Fariden Prince comenzaron sus vacaciones parecía ser muy normal y Twilight se encontraba en el balcón de su dormitorio observando lo que era un hermoso paisaje, podía ver varios edificios a lo lejos con las luces apagadas (lo cual hacía más fácil el poder ver las estrellas) y la hermosa luna que brillaba tanto como las mismas estrellas en el cielo.

Ya era tarde, su hermano y sus padres ya le habían dicho para que se acostara pronto, pero Twilight no tenía ni pisca de sueño, aunque estuviera con su piyama color lila con estrellas moradas y sus pantuflas rosas, aun estaba con su fiel cuaderno de apuntes y su querido telescopio, enfocado hacia el cielo con una misión que cumplir; clasificar las constelaciones antes de la media noche, cuando la luna llegara a su punto más alto en el firmamento (que sería aproximadamente en menos de una hora)

Haciendo sus observaciones de la constelación de Orión y la diferencia entre el Can mayor y menor fue interrumpida por un pequeño bostezo a su espalda.

-Puedes irte a dormir si quieres Spike, –le dijo Twilight a su cachorro que había estado acompañándola fielmente en su búsqueda de estrellas– yo iré a la cama en un momento –le sonrío.

Spike captó el mensaje, así que con cansancio y algo de lentitud se dirigió a su pequeña cama para perros a lado de la de su dueña.

A los segundos de haberse acomodado, el pequeño Spike ya dormía como tronco y roncaba como oso.

Twilight evitó reírse al ver lo bien que dormía Spike, a veces creía que su cachorro tenia doble personalidad (por un lado algunas veces podía ser muy ocioso y otras era más activo que su amigo Fariden) pero eso no la distrajo de lo que estaba por terminar.

Una vez más enfocó su telescopio donde se encontraría la constelación de Orión, se veía magnifica y estaba a punto de terminar de dibujarla cuando…pasó…una enorme luz surgió de la tierra y se dirigía a las nubes. Twilight se apartó de su telescopio y pudo verlo todo claramente desde su balcón ,era algo realmente mágico pero segundos después ese enorme tubo de luz hacia el cielo pronto se desvaneció frente a sus ojos.

“¿Estaré alucinando por falta de sueño?” –se preguntó en voz alta– “Si, eso debe ser” –trataba de convencerse de que todo solo fue tal vez una simple ilusión.

Sin embargo, cuando Twilight estaba a punto de guardar y sacar sus cosas del balcón, pudo ver algo aun más impactante que una simple luz dirigida al cielo. Lo que vio no se podía comparar, esa hermosa combinación de seis colores, como si fuera un…

-Arcoíris nocturno…–susurró finalmente.

…….

-¿Desde cuándo te haces ese peinado Twi? –preguntó Fariden señalado el moño detrás de la cabeza de Twilight.

-¡Fariden! –exclamó Twilight– ¿escuchaste lo que te tuve que VOLVER a contar? –le preguntó señalándolo firmemente.

-Sí, sí, sí, lo entendí claro, –respondió él para tranquilizarla– una noche, tu balcón, luz brillante hacia el cielo y el arcoíris nocturno –dijo al fin– pero lo que no entiendo es… ¿Qué tiene que ver eso con Canterlot High?

Twilight finalmente sonrió, era hora de mostrarle a su compañero (y a su mascota) los frutos que había logrado con sus investigaciones. Fariden cogió a Spike y caminó hacia el pizarrón de Twilight, el cual exhibía como si fuera un trofeo.

-A fin de cuentas, no fui la única que notó el “incidente nocturno” –anunció Twilight triunfante– dos días después de esa noche, pude conseguir información de un periódico que había registrado los hechos.

-¿Y no había datos? –preguntó Fariden demostrando que podía seguir el hilo de conversación con Twilight.

-Casi nada importante –le respondió en un suspiro, se acercó al pizarrón y señaló un recorte de periódico en el pizarrón. “Fenómeno Nocturno” –decía en el encabezado– solo explican que el “fenómeno” pudo originarse en el centro de Equestria City, aunque no hay nada definido.

-Y que te hace pensar que en Canterlot High…

-A eso voy Ari, –continuó Twilight– hace 46 horas aproximadamente registré un hecho importante en esa escuela –informó con firmeza y decisión– ondas sonoras de resonancia fuera de los limites registrados…

-O sea…–decía Fariden– ¿sonidos extraños? –preguntó con confusión.

-Más que solo eso…lo volví a ver –anunció Twilight con seriedad en su voz y revisando sus cálculos otra vez– el arcoíris con SIETE colores esta vez.

-Pero…Twi –dijo Fariden dejando a Spike en el suelo– aun si tuvieras razón acerca de lo que ocurre en Canterlot High, ¿qué piensas hacer con todo esto? –le preguntó.

-Lo que dijiste –contestó– saber que tengo razón en algo así de importante, saber que no estoy cometiendo un error al creer en todo esto… ¿lo entiendes?

Twilight se mostraba muy decidida más que otras veces, y Fariden sabía que cuando Twilight Sparkle decía algo con esa mirada era porque no lo dejaría por nada del mundo.

-Lo entiendo… si lo dices de esa forma y con todas tus pruebas tiene que haber algo raro sin duda –comentó dándose cuenta de que Twilight podía tener razón.

-¡Me alegra que lo digas! –exclamó Twilight– porque ambos desentrañaremos las profundidades de este misterioso grupo de anomalías nocturnas. –le dirigió a él una sonrisa triunfadora.

-Espera… ¿Qué quieres decir con “nosotros desentrañaremos”? –aparte de que no sabía el significado de “desentrañar” (aunque sonaba a algo feo) Fariden esperaba que Twilight no dijera lo que creía que decía.

-Es lo que oíste Ari –se dirigió a su escritorio colocándose sus gafas y se volteó dirigiendo a él y a Spike su mirada más decidida– cuando las vacaciones terminen, tú y yo ingresaremos a estudiar a Canterlot High School.

Capítulo 6: “Después del Mane-Event”

Querida Princesa Twilight:

Necesitaba responderte el último mensaje lo más rápido posible, no sabes lo feliz que me siento al saber que la Princesa Celestia quiera saber de cómo me encuentro en este mundo. Todos aquí estamos bien en Canterlot High, nada malo a la vista de momentos, te extrañamos y esperamos (yo y las chicas más que nada) que puedas visitarnos pronto, sin necesidad de luchar con villanos esta vez, además...

-¡Ey Sunset! –gritó alguien al otro lado de la calle.

Sunset Shimmer, al oír el llamado, desvió su mirada de su diario y vio que en la otra esquina de la calle estaba Rainbow Dash haciéndole señas para que se acercara, y también Fluttershy justo detrás de Dash.

Ambas traían sus mochilas, parecía que de camino a la escuela habían visto a Sunset.

Después de hacer una señal de “Voy en camino”, Sunset terminó de escribir algunas palabras finales de despedida a Twilight, guardó el diario en su mochila mientras se levantaba del banco donde estaba sentaba. Se fijó en el pequeño reloj de su muñeca –aun quedaban veinte minutos para que las clases comenzaran– y se fue cruzando la calle para ir con sus amigas.

……..

Sunset había estado caminado tranquilamente hacia Canterlot High, mucho más temprano de lo usual claro, y la razón, era un día muchísimo más que hermoso que de costumbre. El sol brillaba en el cielo, los pájaros cantaban y Sunset no podía evitar pensar en Equestria (era su mundo natal después de todo)

¿También habría una mañana tan hermosa como esta en Canterlot? ¿Ya sería verano en Equestria? –“Si era así, el sol de la Princesa Celestia estaría realmente hermoso”– de solo pensarlo Sunset no pudo evitar ponerse nostálgica y triste.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que vio a Celestia …y sus últimos momentos con ella no eran tan lindos recuerdos… se detuvo a pensar por un momento y esperando la luz verde para cruzar la calle, sintió algo extraño….algo…vibraba…. ¿dentro de su mochila?

De inmediato sacó su mochila y empezó a buscar dentro…libros de matemática, lengua, su diario… ¡El diario! Eso era lo que vibraba, y sin perder tiempo se sentó en el primer banco que vio en la parada de autobuses, verificando que nadie conocido la observara, lo abrió.

¡La Princesa Twilight le había escrito!, mientras leía el mensaje no podía evitar sonreír cada vez más  y al terminar, con una gran sonrisa de oreja a oreja en su rostro, sacó cualquier cosa de su mochila que pudiera escribir y contestar el mensaje.

Y mientras escribía fue llamada por Rainbow Dash.

………

-¿Otro mensaje? –preguntó Rainbow Dash curiosa, mientras las tres retomaban el camino a la escuela– ya son…dos esta semana y aun no nos has contado de que se trata –terminó cruzándose de brazos y sonriendo a Sunset.

-Es que…no es nada importante –respondió sin darle mucha importancia, bajando la cabeza y resistiéndose a sonreír como Pinkie lo haría.

-Pero tiene que ser algo importante –añadió Fluttershy– para que sonrías de esa manera tiene que serlo –dijo señalando la sonrisa de Sunset.

Sunset se sonrojó un poco de la vergüenza, realmente estaba feliz, (no tanto como Pinkie Pie, claro) pero aun así no sabía si sus amigas podrían entender el ¿por qué? estaba realmente feliz.

-No estoy tan feliz-feliz –les dijo Sunset mirando disimuladamente a una esquina– es un día hermoso… ¿Quién no estaría de buenas con eso? –les preguntó, deseando que dejaran de interrogarla.

-¡Eso no es cierto! –exclamó Pinkie Pie saliendo de la nada y sorprendiendo a Sunset apareciendo a solo centímetros de su cara.

Sunset emitió un gemido corto, después se alejó para calmarse de la Pinkie-sorpresa. Pinkie retrocedió igualmente y las demás pudieron notar que tenía un pequeño paquete rosado en sus manos.

-¿De dónde saliste Pinkie? –preguntó Rainbow Dash totalmente confusa.

-Ehhhh…quien sabe –respondió levantando los hombros y dejando más confusa a Dash– pero Fluttershy tiene razón –continuó ella– estas más feliz de lo feliz-normal que siempre estas, lo cual hace que estés feliz-feliz más de lo normal –terminó sonriendo abiertamente dejando mucho más confusa, no solo a Rainbow, también a Sunset y Fluttershy.

Sunset quería preguntar cuál era la diferencia de su feliz-feliz y su feliz-normal, pero se dieron cuenta de que Pinkie no venía sola. Applejack y Rarity estaban llegando (corriendo) justo por detrás.

-Fiuuu…–suspiró Applejack, secándose el sudor de la frente y abanicándose con su sombrero– creí que no llegaríamos a tiempo para alcanzarlas antes de que giraran en la esquina.

-Personalmente no soy de carreras matutinas, –decía Rarity sacudiéndose algo de polvo de su falda violeta– en especial si llegamos tarde a clases –añadió sacando un E.M.P.E. (como le decía Rarity abreviado) “Estuche de Maquillaje Personal de Emergencia” de su mochila.

-Sí, claro –le dijo Applejack sarcásticamente– considerando que cuando nos topamos hace diez minutos me obligaste a acompañarte a ver esos perfumes en oferta…porque tu “E.M.P.E.” necesitaba uno de seguro. –terminó mirando con seño fruncido a Rarity mientras caminaban.

-Bueno, pero ¿que mas podía hacer? Dime, –replicó Rarity poniéndose algo de rubor en las mejillas– había una oferta y alguien tenía que ir a ver, también mi E.M.P.E. podría necesitar uno de esos perfumes, uno nunca sabe cuando puedes tener una emergencia de….fragancias –dijo elocuentemente.

Applejack estaba a punto de contestar pero Rarity continuó.

-Pero cambiando de tema, Pinkie ¿pudiste traerlos? –preguntó emocionada.

-Clarísimo y afirmativo ¡Señora! –respondió mostrando a Rarity la caja rosada y haciendo un saludo militar– presentes los presentes y con otras dos cajas en el cuartel guardados para la fiesta.

Rarity entendió “cuartel” por la mochila de Pinkie perfectamente, las chicas se detuvieron un momento y se agruparon junto a Pinkie Pie que abrió lentamente la caja.

Era algo precioso…y delicioso en apariencia, la caja rosada se dividía en seis pequeños casilleros cada uno con un pastelillo, hermosamente decorados con diferentes colores de cubierta. Cada una admiró con ojos como platos las pequeñas obras maestras de Pinkie.

-¡Son más que perfectos!…–exclamó Rarity juntando sus manos y sonriendo todo lo podía– no puedo esperar para nuestra fiesta de té estilo inglés.

-Rarity, solo nos comeremos los pastelillos a la hora del almuerzo –dijo Rainbow Dash.

-Sí, –afirmó Rarity– pero lo haremos a un estilo inglés –terminó haciendo un acento correspondiente.

Rainbow Dash y Applejack intercambiaron miradas, Fluttershy, Sunset y Pinkie no dejaban de mirar los pastelillos en la caja, y a Pinkie, porque se le hacía agua a la boca.

-Uuuuuu… ¡Ya no aguanto! –exclamó Pinkie Pie explotando de la impaciencia– ¡rápido, cojan su pastelillo antes de que cambie de idea! –les dijo desesperadamente a todas.

Luego de reír un poco, las chicas cogieron los pastelillos que les correspondían y siguieron caminado a la escuela. Realmente eran obras maestras los seis pastelillos.

-Sabe a frambuesa –comentó Sunset mordisqueando la punta, luego por el centro– y a fresa por dentro –les dijo, sin evitar sonreír. Si el dulce te animaba el día, ella ya estaba doblemente animada con su postre matutino.

El pastelillo de Sunset sin duda encajaba con ella, la crema en forma de espiral color rojiza, la envoltura color anaranjada con franjas rojas, relleno de fresas y un pequeño sol hecho de chocolate en la punta.

-El mío sabe ácido por fuera, –añadió Fluttershy– pero es dulce por dentro –terminó señalando su pastelillo con crema de limón arriba, envoltura rosada, un delicioso relleno de crema pastelera y adornos de mariposas hechas de dulce.

-Este sabe a naranja… ¡Pero a manzana por dentro! –exclamó Applejack, muy feliz con su pastelillo de crema de naranja arriba, relleno de manzana, envoltura rojiza y una cereza que parecía una manzana en la punta.

-Apuesto a que no sabe tan bien como el mío –presumió Rainbow Dash triunfante, un pastelillo de crema color cielo, envoltura multicolor, relleno de sabores diferentes y pequeños adornos de arcoíris.

-Sería un crimen arruinar esta obra maestra –dijo Rarity admirando su lindo pastelillo de crema de vainilla, relleno de mora, envoltura lila y una gran gema de azúcar.

-“Do te feocupes Farity, fengo más en fi modila” –dijo Pinkie, devorando su pastelillo de crema rosada, envoltura de igual color, relleno de cereza y un adornito de globos hechos de azúcar– Y “ufiera taido oto” –añadió– “pefo” no había “nafie” quien “do comieda”.

Cada una se detuvo por un momento y miraron sus pastelillos a medio comer (Rarity comenzaba a morder el suyo), habían seis, uno para cada una de distinto color, pero faltaba uno. Y todas sabían quién era.

-Y pensando en Twilight… –dijo Dash– ¿que escribió antes? –le pregunto a Sunset señalándola con el pastelillo.

Sunset casi se ahogó con lo que le quedaba de postre, pensó que ya habían olvidado esa pregunta, todas la miraban con curiosidad, tanto que empezaban a presionarla (y la cara de Pinkie con glaseado no ayudaba)

-Está bien… –se rindió, y caminaban Sunset en frente y las chicas por detrás– Twilight escribió que…la Princesa Celestia quería saber cómo me encontraba yo aquí. –terminó desviando la mirada.

-¿Es por eso es que estás feliz? –preguntó Fluttershy sin entender muy bien.

-Bueno, si –respondió ella– fue mi mentora después de todo…y es bueno saber que aun después de lo que hice, no me haya olvidado. –terminó sonriendo un poco.

-Es bueno saberlo querida –le dijo Rarity al ver que Sunset se animaba, aun sin saber que fue lo que hizo.

-Pero…–decía Applejack– podría preguntar… ¿Qué fue lo que hiciste? –preguntó algo nerviosa.

Sunset Shimmer siguió caminando con la cabeza gacha, sin decir palabra alguna y las demás la seguían en silencio, preguntándose si fue mala idea preguntar. Al fin y al cabo, nunca les había dicho a las demás cómo y por qué había cruzando al otro mundo causando tantos problemas en primer lugar.

Sunset suspiró, el secreto no podía ser guardado tanto tiempo, en especial para sus nuevas amigas ahora.

-Está bien…. –les dijo sin voltear la mirada del frente– se los diré…

Y mientras caminaban, acabándose sus pastelillos, llegaron a las puertas que llevaban a los jardines de Canterlot High, cuando Sunset finalizaba de contar su historia, (toda la historia en realidad) cómo fue aprendiz de la Princesa Celestia, cómo descubrió el espejo y su plan para dominar su mundo.

-Y…bueno –Sunset terminaba de contarles– eso fue lo que pasó –terminó por deprimirse un poco al recordar.

-Pero eso no importa realmente querida, –le dijo Rarity con una pequeña sonrisa– eso es el pasado, y eso ya lo dejaste atrás.

-¡Exactísimo! –exclamó Pinkie saltando hasta ponerse en frente de Sunset– el pasado solo vuele todo más confuuuuso –terminó moviendo sus ojos en forma extraña igual que sus manos.

-Pinkie y Rarity tienen razón, –dijo Applejack acercándose a Sunset– lo importante es que ahora somos amigas, y creo que los demás también están empezando a sentirlo –le dijo dándole un golpecito en su brazo.

-Ahhh…chicas –dijo tímidamente Fluttershy.

-Pero claro que todos los demás también lo sienten, –añadió Rainbow Dash– en especial cuando nos ayudaste a salvar a la escuela en el Mane-Event, fuiste la estrella del concierto junto con Twilight –agregó sonriéndole.

-No fue para tanto…–les dijo Sunset, avergonzada y algo sonrojada, mientras recordaba el momento de esa noche cuando se transformó por primera vez en híbrido junto con las demás.

“Es algo que no se puede olvidar tan fácilmente” –pensó para sí.

-¡Chicas! –gritó en voz baja Fluttershy.

-¿Dices algo querida? –preguntó Rarity.

-Es que... –respondió casi en un susurro– faltan dos minutos para la primera hora de clase.

Las chicas sin darse cuenta se habían detenido en pleno camino, a solo unos metros de la puerta de entrada y ante la voz de alarma de Fluttershy todas reaccionaron.

Cruzando las puertas de su escuela, no pudieron notar que un auto se aproximaba deteniéndose en la calle frente a la escuela.

-Así que esto es Canterlot High… –dijo Twilight Sparkle bajando la ventanilla del auto y mirando el paisaje.

Capítulo 7: “Bienvenida a Canterlot High School”

-¿Esto es Canterlot High? –preguntó Fariden inclinándose junto a Twilight y viendo el panorama– no es como me lo imaginé realmente –añadió con algo de disgusto.

Twilight decidió hacer de lado el comentario de Ari y bajó del auto con mucho entusiasmo, luego observó con un poco más de detalle el lugar. Ella ya había investigado todo acerca de la escuela Canterlot, o al menos lo que pudo averiguar.

-Un edificio de dos pisos, jardines que rodean el lugar y una estatua que representa a su mascota… el disfraz perfecto para cubrir algo extraño sin duda –le susurró a Fariden.

-¿Estás segura de eso, Twi? –le preguntó él mientras salía del auto con las mochilas de ambos– a mi me parece una escuela normal.

Twilight se volvió a verlo, estaba a punto de decirle que no se puede juzgar por las apariencias, pero recordó que tenía que coger su mochila, Fariden no podía con todo (en especial con todos los libros que ambos tenían)

-Totalmente segura, Ari –le respondió mientras se colocaba su mochila y apartaba con cuidado su pelo.

-Pásala bien cariño –dijo la madre de Twilight.

Twilight Velvet estaba sentada en el asiento del copiloto con el pequeño Spike en su regazo, que no paraba de asomar su cabeza por la ventanilla para despedirse de su dueña y su amigo. 

-Deséanos suerte, Spike –le dijo Twilight a su cachorro mientras le acariciaba su cabeza con una sonrisa.

-No lo olvides hija, –dijo el padre de Twilight.

Night Light estaba en el asiento del piloto dirigiéndose a su hija y a su amigo con algo de preocupación.

-Estaremos organizando un par de cosas más para la boda de tu hermano, –continuó– ¿podrán volver a casa los dos solos verdad? –preguntó.

-No tiene nada de qué preocuparse señor Night Light –respondió Fariden– ambos vamos a…

-¡Estaremos bien papá! –le interrumpió Twilight– seremos cuidadosos, responsables y volveremos a casa después de la escuela –añadió con una sonrisa.

-“Claro que después de una investigaciones” –pensó ella mientras le guiñaba un ojo disimuladamente a Fariden, y él sin entender mucho le devolvió el guiño.

-Entonces nos veremos más tarde en casa cariño, –dijo finalmente Twilight Velvet– que tengan suerte ambos en su primer día en la escuela.

Twilight se apartó del auto mientras este comenzaba a avanzar, Fariden y Twilight se despidieron con la mano por última vez, también vieron a Spike ladrándoles desde la ventanilla como todo perrito lo haría.

Después de ver el auto de sus padres alejarse calle abajo, Twilight dirigió su mirada una vez más al gran edifico de la escuela Canterlot, con el sol de la mañana iluminándolo la escuela no podía verse más magnífica…y algo mágica de algún modo.

-Bueno, ya es la hora… –decía Twilight.

-De la acción… ¿verdad? –completó Fariden sin estar muy seguro de lo que había dicho.

-Algo así, Ari –le respondió Twilight mientras ella se acomodaba su moño rosa.

Twilight Sparkle iba sin gafas, vestida con una camisa azul claro y una falda púrpura, en la parte izquierda de esta, una foto de una gran estrella de color rosa con cinco pequeñas estrellas blancas. (Idéntica a la Princesa Twilight) la única diferencia era que esta Twilight tenía su largo cabello morado con tonos rosados sujetado con una cola de caballo, que de todas formas le iba muy bien.

-Al menos no tenemos que usar uniformes aquí –le comentó Fariden aliviado de no pasar vergüenza por sus uniformes improvisados.

-Eso no quita que no tengamos que estar adecuadamente vestidos, Ari –le contestó Twilight mientras le acomodaba la corbata a Fariden.

Fariden Prince iba vestido muy a la par con Twilight a decir verdad, una corbata mostaza, camisa con mangas largas color naranja claro, encima un chaleco color marrón sin mangas, en el lado izquierdo un pequeño bolsillo tenía una foto de un símbolo de una corona y un corazón juntos, y para combinar unos jeans azules con zapatos deportivos.

Ambos caminaron lentamente, –aun no sabían que las clases ya habían comenzado– no había ningún alumno a la vista por los jardines delanteros y Fariden con Twilight llegaron a las puertas del gran edificio.

Cuando Twilight abrió las puertas de par en par ambos quedaron maravillados, todo era mucho más grande que su anterior escuela, los grandes pasillos, sus casilleros, estantes de trofeos y una gran estampa en el suelo con la cabeza de un caballo.

Sin embargo, Twilight sacudió levemente su cabeza, no era momento de fascinaciones, ella y su mejor amigo estaban en una misión. Le dirigió una mirada decidida y él hizo lo mismo, Twilight caminaba observando por los pasillos con Fariden por detrás.

-Y… quería preguntarte Twi –dijo Fariden siguiendo a Twilight sin saber a dónde se dirigían por los pasillos de la gran escuela– ¿Cómo lograste que nos aceptaran en la escuela…y en tan poco tiempo? –le preguntó al razonarlo un poco.

-Cadence –le respondió Twilight sin quitar la mirada de las puertas en los pasillos– ella lo arregló todo.

-¿La novia de tu hermano? ¿Cómo y qué fue lo que hizo exactamente? –le preguntó imaginándose que métodos pudo haber usado Cadence.

-Bueno, fue más simple de lo que piensas –le contestó Twilight girándose hacia a él y suponiendo que cosas podría imaginarse Fariden– su tía es la Directora de la escuela –le anunció con elocuencia– y después de darle referencias de nosotros, nos aceptaron, solo tenemos que estar al tanto con sus expectativas.

Fariden suspiró de alivio,  él y Twilight siempre habían sido los mejores en su anterior escuela y estar más allá de las expectativas de seguro que resultaría fácil, aun en Canterlot High.

-Y… ¿A dónde vamos? –le preguntó a Twilight aun sin saber su rumbo o destino específico y con la duda en mente.

-Al primer lugar que un estudiante nuevo debe ir en su primer día –le dijo mientras caminaba y giraba su cabeza hacía él– la oficina del director, claro.

-Twilight Sparkle y Fariden Prince, supongo –dijo una voz delante de ellos que les hizo parar casi de inmediato.

Vieron de frente a una dama con cabello color azulino, una camisa morada, pantalones azules… la apariencia de algo más que una maestra.

-Perdónenos, discúlpenos si no deberíamos estar aquí –dijo apresuradamente Twilight en caso de una reprimenda, Fariden en cambio se le notaba algo más calmado.

-Bueno, –dijo la Subdirectora Luna– la verdad es que ustedes debían haber estado en la entrada para que yo los recibiera –añadió con una pequeña sonrisa.

-Siempre tratando de estar unos pasos adelantados –contestó Fariden con entusiasmo–…eh… ¿profesora? –trató de adivinar.

-Casi, –respondió Luna haciendo una señal para que ambos la siguieran– soy la Subdirectora Luna y tengo entendido que buscan la oficina de mi hermana Celestia, la directora de esta escuela –dijo mientras caminaban.

-De hecho, sí –respondió Twilight aliviada de no tener que buscar en todo el edificio – ¿Usted nos podría guiar hasta allá?

-En efecto, ya lo hice –anunció la subdirectora abriendo la puerta de la oficina.

La oficina usada por la directora parecía ser muy acogedora, contaba con un gran escritorio y dos grandes estanterías.

Pero lo primero a lo que Twilight le prestó atención fue a la dama de cabello multicolor azul, lavanda y verde, sentada en el centro del escritorio, vestida sencillamente con una chaqueta color miel, mirándolos a ellos atentamente y con una mirada seria.

La Directora Celestia les hizo una señal para que ambos se sentaran al notar que seguían parados observándola y la Subdirectora Luna se colocó junto a su hermana para poder observarlos mejor.

-En primer lugar, –anunció la directora Celestia desde su escritorio– debo aclarar que nos da mucho gusto, y hablo por las dos, –dijo señalando a su hermana– que hayas decidido volver para quedarte Twilight.

-¿Volver? ¿A qué se refiere? –preguntó Fariden con una mueca de confusión– nosotros nunca hemos…

Él estaba a punto de decirles que era la primera vez que ambos ponían un pie en esta escuela, hasta que Twilight le dio una pequeña patada en su pierna haciéndolo callar.

-Volver… sí, claro –contestó ella torpemente tratando de sonreír– me da… nos da gusto volver aquí –dijo para luego desviar su atención a unos cuadros que estaban colgados en la pared.

La directora Celestia seguía sentada en su escritorio mirándolos detenidamente, pero después de lo que Twilight había dicho, les dirigió una pequeña sonrisa. Luna estaba detrás de ella esperando la señal de su hermana.

-Muy bien, –dijo Celestia– sin nada más que decirles solo me queda darles a ambos la bienvenida a Canterlot High School, la subdirectora Luna los llevará a su primera clase y les entregará sus horarios… ¿pueden esperar afuera?, en un minuto estará con ustedes.

Fariden asintió y Twilight (dejando de observar los cuadros muy curiosos en la pared) hizo lo mismo, ambos intercambiaron miradas por un segundo y se dirigieron a la salida de la oficina, cerraron la puerta con cuidado y se pararon en el umbral esperando a la subdirectora Luna.

-¿No es ella verdad? –le preguntó Luna a su hermana dirigiendo su mirada a la puerta de la oficina y luego a Celestia.

-En efecto, no lo es hermana, –le respondió mientras que se levantaba y buscaba algo en los cajones de su escritorio– cuando mi sobrina dijo que Twilight Sparkle pensaba venir, no me imaginé que sería otra Twilight, que pronto será su cuñada.

-Pero, si no es la Twilight de las “situaciones anteriores” ¿Qué sugieres que hagamos? –preguntó Luna.

-Por el momento nada, –respondió Celestia cogiendo un cuadro de los cajones de su escritorio y dirigiéndose a una pared– confío en que las amigas de la Twilight que conocemos sepan que hacer realmente. –terminó colocando el cuadro en la pared, donde se leía claramente la descripción del mismo… “Twilight Sparkle, Princesa del Baile de Otoño”

Luna iba en frente, con Twilight y Fariden por detrás siendo guiados por los pasillos desiertos. (todos los alumnos estaban en clases, todos menos ellos, claro)

-Oye Twi… –le susurró Fariden a Twilight viendo que la subdirectora Luna no pudiera oírlos– ¿por qué dijiste que volvíamos a Canterlot High? –le preguntó– eso es imposible… y no tiene sentido –replicó.

-Ya lo sé –le respondió susurrando– al principio no sabía qué hacer, pero ahora solo nos queda seguirles las corriente. Así que digan lo que digan, solo asiente y sigue la conversación, ¿de acuerdo? –le preguntó acercándose a él.

-Está bien, –se rindió– pero sigo creyendo que es extraño. –dijo cuando se cruzó de brazos mientras seguían a Luna.

-Pero tal vez sea una de las razones de los “fenómenos extraños”, –le dijo– aunque parezca que no tenga sentido alguno puede proporcionarnos…

-¿Pasa algo allá atrás? –preguntó Luna girando y viendo a los dos estudiantes que se habían quedado a unos metros de distancia de ella.

-No es nada, discúlpenos –le respondió Twilight sonriendo avergonzadamente.

A Fariden en cambio no le importó mucho.

-Bueno, será mejor apresurarnos –continuó la subdirectora– su primera clase está por terminar pronto.

-¡¿Terminar?! –exclamó Twilight, sus sentidos de alumna perfecta se pusieron alerta y corrió al lado de Luna. Fariden se disponía a hacer lo mismo y seguirlas, cuando al cruzar por un pasillo…

¡BUM! Chocó con alguien y ambos cayeron al piso, como sus mochilas, papeles, libros y demás.

-¡Lo siento! –exclamó Fariden ayudándola a ella a levantarse, luego se dio cuenta de que ni Twilight, ni la subdirectora estaban a la vista y sin perder más tiempo cogió todos los libros y papeles que podía reconocer como suyos.

Al ver que la chica con la que había chocado lo miraba de una forma confusa, él organizó sus cosas lo más rápido que pudo y se las entregó a ella como correspondía, luego cogió su mochila y le hizo una señal rápida de despedida a la chica ya parada con sus cosas ordenadas.

Se fue corriendo lo más rápido posible para alcanzar a Twilight y a la subdirectora, pero mientras corría, tanto él como ella se preguntaron…

-“¿No la he visto a ella antes?” –se preguntó Fariden Prince.

-“¿Quién será ese chico?” –se preguntó Sunset Shimmer.

Capítulo 8: “Conociendo a Twilight…otra vez”

-¡¿Cuánto tiempo nos queda?! –preguntó desesperada Applejack mientras que todas corrían por los pasillos hacia sus casilleros.

-Algo de un minuto, treinta segundos y contando –respondió Sunset Shimmer mientras abría su casillero y dejaba algunos de sus libros.

Con mucha prisa las chicas abrían sus casilleros ubicados en el mismo pasillo, cada una dejaba los libros que no iban a necesitar en sus primeras horas de clase.

Sunset Shimmer miraba a cada segundo su reloj de pulsera mientras guardaba sus libros, Rainbow Dash fue algo más rápida, abrió su casillero y vació toda su mochila como si fuera una bolsa de basura, Applejack hizo lo mismo, Fluttershy sacaba los libros de su mochila mientras que Pinkie Pie sostenía a sus mascotas, tenía a una tortuga cargada en sus brazos, un conejito sumergiéndose en su cabello rosa y un gatito blanco que ronroneaba en su cuello, Rarity en cambio fue más paciente y se tomaba su tiempo al guardar sus cosas, lo cual notó Rainbow con fastidio.

-¡Rarity apresúrate!, no nos queda tiempo y tenemos que llegar a la clase de literatura –gritó Rainbow Dash al momento en que cerraba su casillero y se colocaba la mochila.

-Ya lo dije, no soy de carreras matutinas –replicó Rarity– todo este estrés y desesperación me dejan agotada –suspiró al cerrar su casillero.

-¡Oh!, es muy poco tiempo –dijo Fluttershy– y no creo que al profesor Gruñón le vaya a gustar que lleguemos tarde –agregó mientras metía a sus animales con cuidado en su mochila.

-No quiero ni imaginar cómo se pondrá si TODAS llegamos tarde –decía Applejack al colocarse mejor su sombrero y cogiendo la mochila.

-¿Gruñoncito? –preguntó Pinkie riendo y buscando al conejito dentro de su cabello rizado.

-¡MUY gruñoncito! –respondieron todas al unísono y algo temerosas.

-Yo tengo que ir al laboratorio de química para la clase de la profesora Cheerilee... ¡y es en solo un minuto! –gritó Sunset.

Las chicas se apresuraron lo más que pudieron, casi todas estaban listas, Rarity seguía a su ritmo, pero Rainbow se encargó de sus libros por ella, la cogió del brazo y todas corrieron a sus respectivos salones de clase, les quedaba medio minuto cuando alguien se acordó de algo.

-¡Mi libro de química! –Sunset se gritó a sí misma– lo olvidé en mi casillero.

-Aun quedan treinta segundos –decía Rainbow mientras corría en su mismo sitio– ¿crees que podrás ir a buscarlo? –le preguntó con preocupación.

-Si me apresuro tal vez llegue a tiempo a mi clase, –les dijo mientras corría de vuelta por el pasillo– ¡vayan ya las veré en el almuerzo! –les gritó alejándose.

Las chicas no dejaron que lo repitiera dos veces y se marcharon las cinco a su misma clase, sin decir palabra más y después de correr mucho entraron a la clase del profesor Gruñón, con el ya esperándolas, claro.

*******

Sunset corrió lo más rápido que pudo de vuelta por los pasillos, no podía creer lo tonta que había sido al olvidar su libro, creyó que si lo dejaba en su casillero al día siguiente recordaría que estaba allí.

-“Bueno, al parecer no fue así” –pensó para sí cuando sacaba el libro de su casillero y volvía a cerrarlo.

Miró su reloj, aun le quedaban veinte segundos y su clase estaba dos pasillos a la derecha, sin perder más tiempo empezó a correr como nunca en su vida.

19 segundos… si no llegaba a tiempo de seguro la profesora Cheerilee se enfadaría con ella.

18 segundos… si no llegaba a tiempo tendría que estar al final y sentarse en el último asiento de la clase.

17… Ahora que ya empezaba a agradarle a los alumnos, no podía empezar a desagradarle a los profesores, no cuando todo empezaba a…

¡BUM!... y así chocó con alguien.

*********

-“¿Quién era ese chico?” –Sunset se volvió a preguntar después de que el chico misterioso desapareciera por el pasillo, no se le hacía conocido de nada.

Sunset Shimmer seguía parada como tonta en medio del pasillo mirando al vacio, pensando, solo segundos después era consciente de lo que estaba haciendo. Su libro en la mano, la mochila en sus hombros y el reloj de pulsera en su muñeca –lo miró– y casi grita del susto, ¡solo faltaban diez segundos!

Y una vez más, corrió todo lo que sus piernas humanas se lo permitían, estaba por llegar, iba a hacerlo, y llegó… pero no exactamente a tiempo.

-Justo a tiempo, Sunset Shimmer –dijo la maestra Cheerilee al verla a ella en el umbral de la puerta.

-Siento la tardanza, perdone –trató de disculparse– es que, perdí la noción del tiempo…y…bueno…

La maestra Cheerilee suspiró– No se preocupe, aun no iniciamos la clase, busque a su compañera y siéntese –le dijo con una pequeña sonrisa.

Sunset sonrió avergonzadamente y se dirigió a los asientos del medio del laboratorio de ciencias, los alumnos presentes ya no la miraban de una mala manera y eso volvía menos vergonzoso ser la última en llegar.

Encontró a su pareja de laboratorio, una chica de pelo rubio pálido con una camisa celeste claro, falda verde, junto con unos curiosos y un poco extraños ojos viscos color ámbar. Pero a Sunset le caía bien, aunque fuera algo callada y un poco distraída, en especial cuando…

-¡Espera! –le gritó al ver que empezaba a mezclar los químicos– no mezcles eso con…

Y… ¡BUM!... otra vez, sería una mañana muy larga.

*********

-¿Creen que estas son horas de llegar a clase señoritas? –preguntó molesto el profesor Gruñón al verlas a las cinco chicas jadeando por correr por casi cuatro pasillos. (La clase de literatura estaba más lejos que el laboratorio de ciencias)

-Pero…usted…llegó solo…un poco antes que nosotras…–reclamada jadeando Rainbow Dash entando al salón y tratando de recuperar el aliento.

-Aun así ustedes debieron estar aquí antes de que yo ingresara… ¿no lo creen? –les preguntó el profesor cruzándose de brazos y aplicándoles una clara mirada de reproche.

Las chicas no tenían una excusa razonable realmente, y… “Estuvimos hablando y perdimos la noción del tiempo” no parecía ser la mejor opción para responder.

-Lo sentimos profesor Gruñón –dijeron todas al mismo tiempo, sabiendo que no podía decir nada más– ¿Podemos sentarnos? –volvieron a preguntar todas al unisonó (cosa que ya parecía algo tonto)

El profesor Gruñón suspiró– Bien, pueden sentarse y ahora basta de interrupciones… ahora alumnos –continuó el profesor al ver que ya todos estaban sentados– habrán sus libros en la página… 

-¿Profesor? –preguntó alguien en la puerta.

-Y ahora que… ¡Oh! Subdirectora Luna, deberá disculparme… –respondió rápidamente el profesor avergonzado.

-No se preocupe por eso –a la subdirectora Luna no parecía importarle–vengo a hacer un anuncio y presentar a… nuevos estudiantes –le dijo casi susurrando.

-Claro, Claro…por supuesto –respondió el profesor.

La subdirectora Luna entró al salón, todos inmediatamente se pusieron de pie por cortesía, ella les respondió con una señal y todos se sentaron. Luna fue la que empezó a hablar.

-Buenos días alumnos, la razón por la que estoy aquí es simple, se que para algunos de ustedes les será difícil de entender esto, pero en pocas palabras es lo que es y así se quedará…–miró a unas cinco chicas al final de la clase– solo espero que todos puedan asimilarlo,…y bien, sin nada más que decir les presento a los nuevos estudiantes de Canterlot High School.

Cuando esos dos alumnos cruzaron el umbral de la puerta y se pararon al frente, murmullos se escucharon claramente por todo el salón, aunque realmente no era la primera impresión que Twilight Sparkle y Fariden Prince planeaban causar a sus nuevos compañeros.

-Es un verdadero placer conocerlos a todos, –comenzó a decir Twilight, he inmediatamente los murmullos aumentaron– mi nombre es Twilight Sparkle, y él es mi amigo de la infancia, Fariden Prince. –lo señaló.

-Un placer conocerlos –dijo Fariden viendo a sus nuevos compañeros, intercambió rápidamente miradas con Twilight, ambos no podían dejar de notar los raros murmullos y sonrisas por parte de todos, en especial de cinco chicas sentadas atrás con grandes sonrisas de oreja a oreja dirigidas a Twilight (una chica con el cabello rosa esponjado sonreía tanto que parecía que iba a explotar)

-Aquí no separamos –les anunció la subdirectora Luna a ambos estudiantes– buena suerte –les dijo en un susurro y retirándose.

-Muy bien, nuevos estudiantes –dijo el profesor Gruñón refiriéndose a ellos–pueden sentarse donde gusten –terminó él volviendo a su escritorio.

Twilight y Fariden no lo pensaron dos veces, vieron rápidamente dos asientos vacios y juntos en la primera fila, e ignorando las señales que les hacían las cinco chicas de atrás (las cuales eran muy insistentes) se sentaron juntos para estar atentos a la clase.

Las cinco chicas de atrás se extrañaron mucho después de eso, Twilight no solía actuar de esa forma, era muy extraño y confuso a la vez.

-¡Es algo “extrafuso”! –susurró Pinkie Pie a las demás.

-Lo sé, –le contestó de igual forma Rainbow Dash, sin tener la menor idea de lo que “extrafuso” podía significar.

Todas dieron un pequeño suspiro nostálgico, era imposible que Twilight las hubiera olvidado a todas de esa manera o…

-¿Tal vez… nos está ignorando? –les susurró Rarity a las demás desde su asiento.

-Imposible –respondió Applejack negando bruscamente con la cabeza– no hay forma de que sea eso.

-Somos sus mejores amigas… ¿verdad? –preguntó Fluttershy angustiada– ella no nos haría eso… ¿verdad? –volvió a preguntar asustándose a ella misma.

-No lo haría –respondieron las demás al unisonó.

-Tengo una idea, –dijo Rainbow– solo déjenme probar algo –terminó mientras rasgaba una hoja de su cuaderno, la cual arrugó hasta formar una pequeña pelota de papel, pero no la lanzó.

-Psst… ¿Twilight? –la llamó susurrando.

Sin embargo, Twilight concentrada en clase, no respondió, seguía escribiendo en su cuaderno al igual que Fariden, parecían ausentes de cualquier forma.

-¿Twilight? –Rainbow Dash volvió a preguntar un poco más alto, pero obteniendo la misma respuesta por parte de Twilight.

-Está bien, –dijo Rainbow al ver la insistente respuesta de Twilight– tu me obligaste –le susurró.

Rainbow fijó su puntería hacia ella, si esto no hacía que Twilight respondiera significaba que o en verdad las ignoraba a todas o en verdad estaba sorda. Dash miró y aun con las señales de ¡No lo hagas! Por parte de las demás, lanzó la bola de papel con dirección a Twilight.

Pero justo antes de que pudiera tocarle uno de sus cabellos morados, Fariden Prince la atrapó casi al instante, por un momento les dirigió una mirada interrogativa pero rápidamente cambió a una de molestia, y sin que Twilight se diera cuenta de lo que había sucedido, Fariden simplemente arrojó la bola de papel desde su asiento hasta la papelera, (que entró al primer intento) volteó y regresó a su trabajo.

-¡¿Qué?! ¿Cómo es que él? –gritaba Rainbow.

-¡¿Qué está pasando ahí atrás?! –gritó aun más fuerte el profesor Gruñón girando bruscamente y dirigiéndose a Rainbow Dash.

-No es nada, perdone –sonrió avergonzadamente mientras algunos de sus compañeros se reían (Twilight y Fariden ni se inmutaron)– ese chico tiene buenos reflejos –expresó Dash con molestia en su voz pero con algo de admiración también.

-¿Esa era tu idea Dash? –le preguntó Applejack en un susurró que pretendía ser grito mientras fingía escribir– ¿lanzarle una bola de papel y ver como reacciona?

-No sería muy educado –le replicó Rarity frunciendo el seño.

-Oigan, fue lo primero que se me ocurrió –se defendió Rainbow– ¿acaso ustedes tienen otra idea para hacer que siquiera nos mire? –les preguntó con preocupación y ansiedad en su voz.

-¿Qué tal si…es solo una idea…no sé si realmente servirá pero…–decía Fluttershy tímidamente– que tal si le decimos que se siente con nosotras a la hora del almuerzo?

-¡A la fiesta de té estilo inglés de Rarity! –dijo Pinkie– tengo suficientes pastelillos, sería superduperfabuloso junto con Twilight. –les dijo con emoción.

Todas asintieron, por el momento era lo mejor que podía hacer, acordaron que cuando la campana sonara para indicar el receso, le pedirían a Twilight y probablemente a su amigo de buenos reflejos también, ir a almorzar juntos en la cafetería.

Capítulo 9: “Lo que fácil viene, fácil se va”

Y la campana sonó, Twilight y Fariden pensaban quedarse en el salón los dos juntos hasta que alguno realmente tuviera las ganas de ir a comer algo. Al sonar la campana todos sus compañeros se fueron tan rápidos como el viento para dejar sus cosas e ir a almorzar, bueno…casi todos.

-¡Twilight! –gritaron todas las chicas acercándose a Twilight que seguía en su silla, la rodearon dejándola a ella muy confusa y Pinkie Pie la abrazó como nunca dejándola casi sin aire.

-¿Pero…que…está pasando? –trataba de preguntar Twilight siendo ahorcada por Pinkie Pie hasta que Fariden intervino.

-Oigan, si estas cosas son acaso bromas para los estudiantes nuevos o algo así, no son graciosas –expresó él con molestia separando el abrazo de Pinkie del cuello de Twilight.

-Nada de eso compañero, –dijo Applejack para tranquilizarlo– solo vinimos a saludar a nuestra A.P.S.

-¿APS? –preguntó Twilight libre ya del abrazo estrangulador de Pinkie Pie.

-Amiga… –dijo Rarity.

-Por… –decía Fluttershy.

-¡Siempre! –terminó Rainbow.

-Es muy amable por parte de todas, –decía Twilight haciendo una sonrisa forzaba mientras se levantaba de su asiento y le hacía señales a Fariden para que hiciera lo mismo– es realmente lindo que me consideren su… “APS”, aun cuando es la primera vez que hablo con ustedes.

Twilight hizo un énfasis en esas últimas seis palabras, aun sonriendo forzadamente y dejando a las chicas en un estado de shock de inmediato.

-¿De… qué estás hablando, dulzura? –le preguntó Applejack tratando de sonreír y esperando que todas hubieran escuchado mal lo que Twilight dijo.

-Ja ja ja, ¿es una broma verdad?, –Pinkie fingió reír y preguntó– todas caímos Twilight, ja ja ja… ¡por favor dime que es una broma! –terminó exclamando con preocupación. Sin embargo Twilight solo se encogió de hombros sin entender nada.

-Somos tus mejores amigas, querida –indicó Rarity con igual de preocupación.

-¿A.P.S. para siempre? –preguntó Rainbow Dash con ansiedad contagiada por las demás.

-Como les dije es muy amable de su parte, pero creo que me están confundiendo con alguien más… –decía Twilight mientras retrocedía de espaldas con Fariden haciendo lo mismo– y además, creo que Ari y yo deberíamos ir a almorzar… dicen que servirán tacos –mencionó tratando de inventar una excusa para irse del salón.

-¡Esperen! –les gritó Fluttershy acercándose a Twilight– ¿por qué no vienen ambos a almorzar con nosotras? Si es que quieren claro… –les dijo con timidez– sería una buena oportunidad para… ¿conocernos mejor? –les preguntó tratando de no demostrar tristeza.

Twilight abrió su boca para negarse, iba a decirle que a lo mejor no podían, pero aparte de que era una excusa muy tonta, ella lo pensó mejor, miró rápidamente a Fariden y él a ella, no sabían que decir. Estas chicas les estaban ofreciendo su amistad muy de prisa y sin razón aparente,

-“A lo mejor podría ser una broma” –pensaba Fariden algo sospechoso.

-“O bien solo será porque les recuerdo a alguien” –pensaba Twilight.

-Es muy lindo por parte de todas –dijo Twilight finalmente.

-En especial porque no sabríamos donde sentarnos en la cafetería –agregó Fariden con una sonrisa avergonzada.

Las chicas rieron, se habían quedado calladas ante la intervención de Fluttershy, pero luego vieron lo que intentaba hacer.

-Entonces está acordado, –dijo Rarity alegremente–les va encantar nuestra pequeña fiesta.

-Eso está más claro que el agua, –dijo Applejack– ¿Por qué no vamos de una vez a…

-Acabo de recordar, –interrumpió Twilight con nerviosismo– Fariden y yo debemos… recoger algo en mi casillero. –terminó tratando de disimular.

-¿Debemos? –preguntó él con incredulidad ante el intento de huida momentánea de su amiga –no recuerdo que hayas dejado algo de importancia en… ¡no recuerdo que siquiera nos dijeran que tenemos casilleros! –exclamó él dándose cuenta.

-Entonces debemos ir a buscarlos, –le contestó Twilight tratando de que entendiera lo que quería hacer– los encontraremos y las veremos en la cafetería –terminó empujando a Fariden por los pasillos y dirigiendo una última sonrisa a esas chicas.

Ellas vieron con incredulidad plasmada en sus caras, como Twilight empujaba a Fariden por los pasillos hasta que desaparecieron cruzando uno.

-¿Qué…fue…eso? –preguntó Rainbow Dash dirigiendo una última mirada al pasillo y volviendo con las demás.

-¡Lo lamento! –exclamó Fluttershy– no sabía que otra cosa decir, entré en pánico, Twilight se iba y pensé que invitarlos al almuerzo sería la mejor opción –terminó Fluttershy apenada.

-Nadie te está culpando de nada, Fluttershy –le dijo Applejack para tranquilizarla– hiciste lo primero que se te vino a la cabeza.

-Además invitar a Twilight…y a su amigo, es una magnífica idea –le dijo Rarity.

-¡Ahora será aun más superduperfabuloso con Twilight y su nuevo amigo…Fariden! –exclamó Pinkie Pie dando un gran salto.

-De paso, tal vez podríamos averiguar el ¿Cómo? O el ¿Por qué? Twilight…nos olvidó –decía Rainbow Dash sin tratar de darle mucha importancia, pero hizo que tanto ella como las demás se deprimieran.

Sin embargo, se recuperaron al instante, todas sabían que no tenían tiempo para pucheros, Twilight había vuelto… con un nuevo amigo, las recordara o no seguía siendo su mejor amiga y todas buscarían la manera en que las pudiera recordar otra vez. Tenían que pasar mejores momentos ahora que tenían la oportunidad, y no la desperdiciarían planeando cosas para derrotar a villanos.

Entraron al salón y todas cogieron sus mochilas, salieron del aula para dirigirse a la cafetería, corrieron (Pinkie Pie más bien saltaba) decididas a darle a Twilight la mejor fiesta de té con pastelillos al estilo inglés de la historia.

*********

-¿Twi, me podrías decir a donde vamos? –preguntaba Fariden, otra vez sin saber cuál era el destino al cual Twilight quería llegar– ¿realmente buscaremos nuestros casilleros imaginarios? –le preguntó.

-Nos ocuparemos de nuestros casilleros luego, –respondió ella mirando por todas las paredes– lo que tenemos que buscar ahora es un lugar donde podamos hablar tranquilamente –ella terminó buscando con la mirada cualquiera salón vacio, habitación o…

-¡El armario del conserje! –exclamó en voz baja Twilight mientras abría la puerta del armario y empujaba a Fariden dentro.

-¡Espera! –gritó él como respuesta al tratar de resistirse a entrar– no deberíamos… ya sabes, ir a almorzar con esas chicas, que aun no sabemos sus nombres pero, nos están esperando ¿verdad? –intentó poner cualquier excusa para no entrar en ese armario.

-Iremos en unos minutos, ahora… ¡entra! –Twilight lo empujó con fuerza y él casi choca con los estantes.

Twilight entró, despacio y con mucho cuidado cerró la puerta del pequeño armario, aunque realmente no era tan pequeño, un poco más grande de lo que uno se podría imaginar pero no tanto (si uno estiraba ambos brazos podría llegar a tocar los estantes llenos de productos de limpieza, y a una esquina un trapeador con su cubeta) Pero a Fariden no le importaba nada de eso, el lugar –para él– le parecía muy pequeño, extremadamente pequeño.

-Bien, –dijo Twilight– ahora que nadie más puede oírnos, contamos solo con unos minutos antes de ir a la cafetería para… ¿Ari? ¿Estás bien? –le preguntó confusa.

-¿Tu qué opinas Twi? –le contestó él temblando e hiperventilándose.

Fariden no estaba nada bien en apariencia, nada más Twilight había comenzado a hablar él se había arrodillado en posición fetal meciéndose hacia adelante y atrás. Twilight se arrodilló junto a él, ya recordaba lo que lo ponía tan… ¿nervioso?

-Lo siento, olvidé completamente lo de la claustrofobia, –Twilight se disculpó– solo necesitaba discutir contigo, dime, lo que pasó hace unos minutos, ¿no te pareció raro? –le preguntó.

-Más que raro… en mi opinión esas chicas actuaban extraño, –respondió tranquilizándose un poco– me recordó a la chica de esta mañana. Pero pudo ser una simple confusión, eso no significa… que algo raro pase… en esta escuela –le dijo respirando apresuradamente.

-Será algo de lo que debemos asegurarnos Ari –decía Twilight con decisión al ponerse de pie– esas chicas, cuyos nombres ya deberíamos preguntarles, pueden proporcionarnos datos cruciales para nuestra…

-Investigación, sí, sí, –interrumpió Fariden poniéndose aun más nervioso– ¿ya podemos salir de aquí Twilight? ¡Siento que las paredes se hacen cada vez más pequeñas por cada minuto que pasamos aquí!

-Está bien, está bien, –se rindió ella al verlo así– de todas formas sería mejor ir con esas chicas a la cafetería antes de que la hora del almuerzo termine.

Twilight se disponía a abrir la puerta del almario para que ambos pudieran salir, sabía perfectamente que Fariden podía llegar a ponerse muy nervioso en un lugar cerrado y para ser honestos podría llegar a causar algunos problemas, aunque no un problema tan grande como el que iban a tener.

-Ari,… no abre, ¡esta puerta no se abre! –le dijo a él con nerviosismo, no tanto como el de Fariden, pero con nerviosismo.

-¿Qué? ¡¿Qué?! –exclamó él, su nerviosismo pasó a histeria, en solo un segundo se levantó del piso y trataba de abrir esa puerta con todas sus fuerzas…sin resultado alguno– esto es genial, no solo nos perderemos el almuerzo ahora ¡estamos atrapados! –exclamó Fariden arrodillándose otra vez y meciéndose aun más.

-Ari, tienes que calmarte –le ordenó Twilight firmemente y con calma– de seguro alguien nos sacará de aquí enseguida, solo tenemos que esperar y ser pacientes.

Esas eran las últimas palabras que Fariden Prince tenía ganas de escuchar en una situación como esa “esperar, esperar, esperar” en un cuarto  tan pequeño no lo iba a soportar, definitivamente no lo podría soportar. Tenía que ocurrírsele algo para que a Twilight se le ocurriera algo para salir.

-Ja ja, –rió nerviosamente– el lado positivo de todo esto es que… si llegamos tarde, además perderemos clases –le dijo tratando de sonreír, él no quería perder clases (menos en su primer día), pero sabía de alguien que no quería eso aun más que él.

Y así, con solo escuchar las palabras “perder clases” Twilight Sparkle entró en pánico.

-¡Ayuda! ¡Alguien que nos saque de aquí! –gritaba y golpeaba la puerta posiblemente más desesperada que Fariden.

Lamentablemente pese a los gritos de Twilight, no había nadie quien los escuchara, todos estaban en la cafetería (ya que era la hora del almuerzo) todos menos ellos otra vez. Sin embargo, para suerte de ambos, no tuvieron que esperar mucho, a los pocos minutos de gritar y golpear la puerta, alguien les abrió, lo malo de todo esto es que Twilight casi cae encima de ese alguien.

-¿Twilight? –preguntó ese alguien– ¿eres tú?

*********

-“¡Ya es tarde! ¡Sin duda ya es tarde!” –pensaba para sí Flash Sentry mientras corría tanto como podía por los jardines de Canterlot High para llegar a las puertas principales.

Efectivamente sí era muy tarde, Flash y su banda habían quedado el fin de semana para practicar pero perdieron la noción del tiempo y como consecuencia fue la razón por la que él se había quedado dormido por la mañana. Aunque no fuera una buena excusa para justificarse, practicar con su banda también era importante, aun si el Mane-Event ya hubiera terminado no era razón para dejar de practicar, en especial si cierta chica de cabello morado y ojos violetas llamada Twilight Sparkle tendría la oportunidad de oírlo tocar.

Casi no habían tenido oportunidad de hablarse la segunda vez que vino para el evento y las primeras veces que lo habían hecho no fueron muy amigables, se sentía terrible por como la trató (aun cuando hubiera estado bajo influencia de esas chicas nuevas)

-“Pero, nos reconciliamos ¿verdad?” –se preguntó para sí mientras cruzaba las puertas de la escuela. Justo después de la batalla épica de bandas, se abrazaron, de solo recordarlo Flash Sentry se sonrojaba un poco.

Una vez dentro, Flash se calmó y pudo ver como los pasillos de Canterlot High estaban desiertos, era la hora del almuerzo por lo que veía y de seguro todos estarían en la cafetería. Flash suspiró de alivio, al menos no se toparía con ningún profesor que le diera un sermón por llegar tarde, en primer lugar se iba a dirigir a su casillero para guardar sus cosas, cargar su mochila y su guitarra se estaba volviendo algo pesado para él.

Abrió su casillero y dejó su mochila, pero al cerrarlo pudo oír algo, o alguien, ¿gritos?, siempre se podían escuchar ruidos o gritos de los chicos de la escuela, pero estos eran diferentes. Se inclinó por una esquina del pasillo para poder ver, pedían ayuda y venía… ¿del armario del conserje?, también puedo ver que pateaban la puerta desde dentro. El recordaba perfectamente que esa puerta siempre se trababa y muy pocos podían cogerle el truco.

-¡Sáquennos de aquí! –gritó la voz de un chico desde dentro del armario.

-¡Alguien, quien sea! –gritó una segunda voz, esta vez era una chica.

Flash Sentry se sorprendió de inmediato, la chica que estaba gritando dentro, podía ser… o simplemente su imaginación le jugaba una broma. Se acercó un poco más a la puerta del armario, la voz se escuchaba más claramente ahora, se parecía mucho a la voz que él recordaba, de solo pensar que ella podía estar allí abrió la puerta sin más. Y no se equivocó.

La chica atrapada cayó junto a él en el piso, o mejor dicho el a un costado y ella arrodillada en el piso junto a él, Flash se frotaba la cabeza por el dolor gracias a chocar contra el piso de espaldas y abrió los ojos, vio que ella estaba arrodillada frente a él haciendo lo mismo, y vio lo que él recordaba perfectamente, esos ojos violetas que no había visto en mucho tiempo ahora lo miraban con sorpresa.

-¿Twilight? –le preguntó– ¿eres tú?

No era necesario que le preguntara, sin duda alguna era ella ¡Twilight!, Twilight Sparkle, la única Twilight a la que conocía.

-¡No puedo creerlo! –exclamó él al levantarse y ayudándola a ella también.

Twilight en cambio, estaba totalmente petrificada o muda del asombro y confusión de esta situación extraña.

-¿Cómo llegaste aquí? ¿Cuándo? ¿Por qué? –seguía preguntándole felizmente Flash Sentry sin darle a ella la oportunidad de responderle (aunque no pudiera hacerlo) estaba más feliz que cuando volvió a verla para la batalla de las bandas y no pudo evitar abrazarla al instante.

Twilight se quedó rígida, “¿Qué es lo que está pasando?” –se preguntó– era la primera vez que veía a este chico y él la abrazaba de la nada, al igual que esas chicas, no sabía que pensar ¿era acaso la típica bienvenida de los estudiantes de Canterlot High?

-Wow, Wow, Wow, –les interrumpió Fariden poniéndose entre los dos y separándolos–ya es suficiente, amigo, eres la sexta persona que ha tratado de abrazarla sin razón aparente y sin ni siquiera conocerla. –le dijo a Flash colocándose en frente de Twilight– no sé si esto es realmente “bromas a los chicos nuevos” o algo así, pero no es divertido. –expresó con molestia en su voz pero no con enojo.

Flash estaba atónito y casi con la boca abierta “¿De qué estaba hablando este chico?” –se preguntaba– mientras que Twilight seguía detrás de Fariden, rígida como un árbol.

-Vamos Twi, –le dijo a Twilight cuando terminó de hablar con Flash, la tomó de la mano y literalmente la estaba arrastrando– tenemos una cita en la cafetería –terminó diciendo mientras se alejaban.

Fariden se iba arrastrando a Twilight tomados de la mano, ella no dijo nada ni antes ni después de lo sucedido, pero volteó su cabeza para ver por encima de su hombro que el chico de pelo azul seguía allí atrás, con su mirada que expresaba confusión y asombro casi tanto como la de ella.

-“¿Qué acaba de pasar?” –se preguntaron Flash y Twilight, al parecer nadie en Canterlot High sabía que estaba pasando.

Capítulo 10: “Té, pastelillos…y sorpresas”

En medio del corredor, a la hora del almuerzo y viendo a Twilight irse tomada de la mano de ese chico extraño, Flash Sentry estaba igual que Sunset Shimmer después de haber chocado con Fariden Prince.

Atónito y mirando al pasadizo vacio por el que ambos había desaparecido en dirección a la cafetería. “¿Quién era esa chico?” –se preguntaba en silencio– “¿Por qué interrumpió su momento de reencuentro con Twilight? ¿Cuál era su relación con ella y por qué le dijo Twi?” –y lo último era lo que más le molestaba– “¿Él…quienquiera que sea, se fue TOMADO DE LA MANO con Twilight a una CITA en la cafetería?”

-¿Una cita? ¿Ellos tendrán una cita…en la cafetería? –se preguntaba a sí mismo en susurros mientras camina dirección a su casillero para sacar su guitarra y luego irse a almorzar.

*********

La cafetería de la escuela secundaria Canterlot se parecía un poco a lo que Twilight Sparkle y Fariden Prince se imaginaron en un principio, largas mesas en fila en el gran comedor, la típica cola del almuerzo con los estudiantes por todas partes, todo en una gran sala decorada con los símbolos de la escuela.

Fariden miraba con cierta curiosidad y asombro cada rincón del lugar, tan solo había caminado unos pasos ya adentro, (aun arrastrando a Twilight debido a que seguía algo ausente) él pudo notar claramente cómo es que muchos alumnos los miraban de forma extraña, murmurando ciertas palabras que con todo el alboroto, Fariden podía escuchar claramente.

-“Es ella, ¿verdad?” “Si, es Twilight” “Nuestra princesa volvió… ¿pero quién la acompaña?” –Fariden escuchaba mientras caminaba lentamente buscando a esas cinco chicas.

Twilight no podía encontrarse más ausente y escondida en sus pensamientos, sabía que estaban en la cafetería y que Fariden casi la estaba arrastrando (tomados de la mano, eso a ella no le importó) seguía pensando, pensando, pensando… ¡¿Quién era el chico del pasillo y por qué hizo lo que había hecho?!

Fariden no soportaba los murmullos “ocultos” por parte de los estudiantes, no decían cosas malas, pero casi daba ganas de gritarles “¡Oigan estamos justó aquí!” no le gustaba esa presión de la atención de todos, mirándolos, era como si lo estuvieran… ¡encerrando! Sacudió su cabeza rápidamente, no podía sentirse atrapado en un lugar así, ¿cierto?... ¿su claustrofobia podía ser psicológica también? Twilight era la que sabía cómo tratar su… ¿miedo? Pero ahora ella parecía ser la claustrofóbica (tiesa como un tronco)

Decidió simplemente no pensar en eso, hizo un escaneo rápido de la grande y enorme cafetería, teniendo esperanza de encontrar a esas cinco chicas. Las vio, estaban sentadas ¿cuatro? (la chica de rosa no estaba allí) de todas maneras, se dirigió allí, arrastrando a Twilight, tratando de verse lo más casual posible (aunque arrastrara a Twilight y estuviera a punto de desmayarse en medio de la cafetería)

-Al fin llegan –decía Applejack cuando ambos se estaban sentando uno junto al otro–  por un momento creía que los casilleros se los habían tragado… –se río un poco de su broma– ¿Qué les pasó allá?.

-Tuvimos un…problemita…que debimos resolver… ¿verdad Twi? –dijo Fariden ya más calmado y dirigiéndose a Twilight.

Pero Twilight no estaba escuchando, o lo estaba, pero no respondía, seguía mirando al frente, a las chicas, pero estaba pensando…seguía preguntándose, ¿por qué ese chico de pelo azul la abrazaría así sin más?, apenas podía reconstruir la escena en su mente sin sonrojarse.

Aunque fue algo repentino y confuso, por un momento le pareció… ¿lindo?, el chico del pasillo parecía muy guapo…pero… ¡¿en que estaba pensando?! No tenía tiempo de pensar en ese tipo de cosas, habían llegado a Canterlot High con motivo de investigaciones de suma importancia y para estudiar, claro.

Pero no dejaba de pensar que había algo extraño en todas estas situaciones confusas; ese chico, las chicas de ahora, la directora y los estudiantes…era como si toda la escuela ya la conociera, sin embargo, si así fuera, ¿Qué tenía que ver eso con todos los incidentes extraños? Seguía pensando, pensando, pensando, hasta que sintió que Fariden le daba golpecitos en su hombro.

-Twi, Twi, Twi, Twi, Twi, Twi –decía Fariden con un tono robótico y tocándole el hombro, hasta que ella le tapó la boca con su mano.

-¿Pasa algo Ari? –le preguntó ella en respuesta quitando su mano y evitando reírse un poco– te escuchaba perfectamente –le dijo.

-Pero no respondías ni un poco bien –le replicó cursándose de brazos– a menos que solo responda al nombre de “Princesa”, ¿no lo cree, su alteza? –terminó haciendo un pequeña reverencia aun sentado.

Twilight se limitó a reír un poco, sería extraño que a Fariden no se le ocurriera algo para hacerla sonreír como mínimo. Sin embargo, recordó que no eran los únicos sentados en la mesa.

-¿Princesa? –preguntaron en voz alta y al unisonó las cuatro chicas con miradas de asombro.

-Sí, se que suena raro –dijo Fariden riendo de su propia broma– pero escuché a unos chicos de allá y realmente me pareció gracioso. ¿No les parece? Twilight una princesa…eso no me lo creo. –ya empezaba a molestar un poco a Twilight en vez de hacerla sonreír.

-Bueno…en realidad…–decía Fluttershy– aunque no lo creas…y te parecerá gracioso también…pero, Twilight realmente es nuestra…

-Princesa, ¿eh? –se preguntó Twilight ignorando completamente a Fluttershy– si me lo propondría podría serlo… –dijo para sí– pero eso no importa, –se avergonzó un poco de su pensamiento– acabo de recordar, que ni siquiera sabemos sus nombres.

Las chicas no pudieron evitar entristecerse por lo que había dicho Twilight, ya no había duda, no las recordaba en nada. Pero, eso sin duda no impediría que fueran amigas todas, tal y como debía ser.

-Soy Applejack –dijo Applejack rompiendo el silencio corto que causaron al entristecerse.

-Yo…soy Fluttershy –dijo Fluttershy algo tímida, pero no tanto como la primera vez que se lo dijo a Twilight.

-Rainbow “Asombrosa” Dash –dijo ella señalándose lo más elocuente que pudiera ser.

-Rarity, esa soy yo querida –dijo Rarity levantando su pelo para verse más…radiante.

-Pero, –Dash interrumpió las presentaciones– ¿Dónde está…

-¡Aquí está Pinkie Pie! –dijo Pinkie apareciendo de la nada sorprendiendo a todos en la mesa, no solo por otra Pinkie-sorpresa, su cara u su pelo estaban machados de…

-¡Glaseado! –exclamó Pinkie al sentarse y dejar en la mesa una caja rosada– solo es glaseado, es por la otra sorpresa de pastelillos extra para la bienvenida de Twilight…y su amigo Fariden –se acordó sonriendo.

-¿Sorpresa de pastelillos extra? –preguntaron Twilight y Fariden al unísono.

-Bueno ahora que ya estamos todos, creo que es hora de empezar con nuestra pequeña fiesta –dijo Rarity sacando cuidadosamente de su mochila su juego de té de porcelana.

Tazas, platos, una tetera, todos blancos con hermosos bordes color lila y morado. Los colocó en la mesa y sacó un termo con el té que prosiguió a servir en su tetera de porcelana.

Fluttershy ayudaba a Rarity a servir el té en cada una de las tazas, Pinkie por su parte (después de limpiarse el glaseado de la cara) sacaba de su mochila dos paquetes rosados igual al que ya tenía, Rainbow y Applejack repartían las tazas con el té por la mesa tratando de no reírse de la idea de Rarity para la fiesta. Aun así, a Twilight y Fariden les pareció muy adecuado, era todo muy bonito, no parecía una broma ni nada por el estilo, estas chicas realmente estaban ofreciéndoles una amistad sincera.

-Oigan esperen, –dijo Rainbow al ver que estaban por comenzar– todavía falta una de nosotras.

-Tienes razón –dijo Rarity al darse cuenta– si no estamos todas no podemos hacer nuestra bienvenida oficial, pero ¿Dónde se habrá metido Suns…

-Ahh ¿amigas? ¡La tetera esta sudando! –exclamó Pinkie Pie al ver que la tetera blanca de porcelana de Rarity empezaba a gotear el té de un lado.

-¿Qué? Es imposible, –dijo Rarity al ver el charco de té que salía de su tetera– es uno de mis juegos de porcelana más lujosos –dijo casi en un tono de puchero personal.

-Ya lo creo, –contestó Applejack tratando de que su sarcasmo no fuera obvio– dime Rarity, ¿hace cuanto que no usas este juego de té? –le preguntó levantando la tetera para que dejara de mojar la mesa.

-Bueno…la verdad –contestaba Rarity un poco avergonzada y con las mejillas rosadas– la última vez que lo usé fue en la fiesta del refugio de animales que organizó Fluttershy….hace un año y medio.

-¿Un año y medio? –preguntó muy sorprendida Rainbow Dash apartando las cosas que podían mancharse de té.

-Ahora lo entiendo, –dijo Twilight levantándose para ayudarlas– el material se desgastó simplemente, debe ser por eso que se agrietó. –agregó ella mirando detenidamente la tetera chorreante– mejor le pido un trapo a la cocinera para limpiar esto.

Rarity le dijo un pequeño “Gracias” y Twilight se fue dirigida a la fila de la comida para decirle a la cocinera, la Abuela Smith, si le podía prestar un trapo.

Mientras que Rarity veía como su pequeño tesoro de porcelana estaba roto y derramando su té inglés, Rainbow Dash y Applejack trataban de inclinar la tetera para que no derramara, Fluttershy y Pinkie Pie buscaban servilletas y trataban de limpiar el charco de la mesa (aun así quedaba más mojado y pegajoso) y Fariden apartaba todo lo de la mesa que corría peligro de mojarse, Rarity no podía verse más apenada por su pérdida.

-No te preocupes…Rarity, –le dijo Fariden tratando de no fallar con los nombres– la porcelana es un material fino y delicado, pero no hay nada como un poco de pegamento y arcilla para rellenar las grietas.

-Gracias por el intento de ánimo Fariden, –respondió Rarity algo más animada– pero, ¿Cómo es que tu y Twilight saben tanto de porcelana? –le preguntó muy curiosa, Twilight jamás le había dicho algo de porcelana las anteriores veces.

-No es nada en realidad, –respondió él tratando de no sonar muy presumido– Twilight y yo tomamos clases extras de ciencias antes de las vacaciones…y aprendimos datos curiosos de algunos materiales y sus propiedades, por ejemplo…

-Eh…esto, ¡miren quien está por allá! –se apresuró a decir Rainbow interrumpiendo el momento de Fariden (que perdió el entusiasmo) con tal de no oír una conversación con cosas de “cerebritos” (Con Twilight era más que suficiente)

Rainbow Dash señaló a la puerta de entrada de la cafetería, las chicas vieron que Sunset Shimmer se acercaba, lentamente y algo cabizbaja. Cuando llegó a la mesa con las demás, se dirigió primero a las chicas (que bloqueaban la visión de Fariden y ambos no podían verse)

-Ya estoy aquí –dijo Sunset al reunirse con ellas y tratar de sonar emocionada– perdonen la tardanza –se disculpó con una pequeña sonrisa.

-¿Pasó algo querida? –le preguntó Rarity con preocupación al verla algo rara.

-La verdad no importa mucho, –dijo Sunset recuperando su ánimo– pero me muero por probar los pastelillos que Pinkie preparó, realmente me gustaron los de esta mañana.

Sunset aun no se había sentado en la silla, y con las chicas rodeándola era imposible que Fariden pudiera ver quién era, pero sí podía oírla, le sonaba a alguien familiar pero…¿Con quién estarían hablando las chicas?

-Puedes sincerarte con nosotras Sunset, –le dijo Applejack– para eso estamos aquí.

-Si tienes algo que te preocupa…–dijo Fluttershy.

-Estaremos ahí para ayudarte –terminó Rainbow Dash sonriéndole.

-¡Por supuestísimo y Sifinitvamente! –exclamó Pinkie dando un pequeño salto.

Todas esperaban que Sunset les dijera que era lo que la preocupaba tanto, pero en cambio se rió un poco, ellas no entendieron.

-Como les dije, casi no tiene importancia –decía Sunset sonriéndoles para que se dieran cuenta– hubo un pequeño incidente en el laboratorio, eso fue lo que me retrasó.

-¿Por eso te veías tan cabizbaja al entrar? –preguntó Applejack con una mueca de confusión.

-SI, algo así –respondió Sunset– estaba cabizbaja, porque estaba algo preocupada, mi compañera de laboratorio mezcló los químicos equivocados, por eso provocó el incidente, no lo entiendan mal, no hubo heridos, pero creo que afectará algo en su calificación de hoy –terminó ella, recordando su preocupación, puede que algunos no les importara las notas, pero ellos no sabían lo importante que eran para una estudiante como Sunset Shimmer– pero, dejemos eso a un lado –continuó– aun no se comieron los pastelillos… ¿verdad? –preguntó con cierta preocupación.

-Te estábamos esperando, ¡hay una doble sorpresa esta vez! –exclamó Pinkie con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Una doble sorpresa? –preguntó Sunset con emoción, si algo era mejor que solo una sorpresa de Pinkie Pie, eran dos sorpresas por parte de todas.

-No te lo dijimos porque la verdad, nos sorprendió a nosotras primero –le decía Rarity.

-Al principio nos entristecimos un poco, pero estoy segura que te alegrará cuando lo veas –dijo Rainbow Dash con emoción.

-Pero díganme, sin rodeos, ¿qué es? –inquirió Sunset riendo un poco sin saber qué pasaba.

-Bueno…ella aun no está aquí… ¿le podemos mostrar la primera sorpresa? –preguntó Fluttershy sonriendo y dirigiéndose a las demás.

-Creo que sería lo mejor, –contestó Applejack– Sunset, antes de que lo veas, tenemos que decirte que dos estudiantes nuevos se presentaron hoy a la clase de literatura.

-¿De verdad? –preguntó ella, más con confusión que con entusiasmo.

Las chicas abrieron campo para que Sunset pudiera ver de quien se trataba, pensaban que Sunset nunca habían visto a Fariden, como era amigo de Twilight era necesario presentarlo como se debía.

Applejack prosiguió –Permíteme presentarte a…

-El chico del pasillo…–dijo Sunset sorprendida y casi sin habla.

-La chica de esta mañana…–dijo Fariden con emoción y parándose de su silla, pero luego su sonrisa desapareció, se quedó viendo a Sunset de manera extraña lo cual confundía a todos.

-¿Entonces… ya se conocían? –preguntó Rarity para tratar de entender lo que estaba pasando.

-Algo así…–logró decir Sunset sin dejar de mirar al chico con el que se había chocado en el pasillo.

-Bueno…–prosiguió Applejack al ver que nadie más decía algo– él es Fariden Prince, y Fariden, ella es nuestra amiga…

-Sunset Shimmer –respondió Fariden dejando a todos más sorprendidos, en  especial a Sunset– Sunset… ¡¿Eres realmente Sunset Shimmer?! – preguntó Fariden acercándose a ella y casi gritándole en la cara.

-Sí, ese es mi nombre –respondió ella algo asustada–…pero como es que tu…

-¡Twilight! –gritó Fariden corriendo hacia la fila del almuerzo.

-¡Oye, eso fue un Spoiler! –le gritó Pinkie a Fariden mientras este se alejaba.

-¿Él acaso…dijo Twilight? –preguntó Sunset Shimmer totalmente confundida y dirigiéndose a sus amigas– ¿Qué está pasando? –preguntó sin saber que más decir.

-¿Ari, que es lo que pasa? –preguntó Twilight siendo empujada por Fariden, que trataba de sacarla de la cola del almuerzo.

-Te lo explicaría… ¡Pero es imposible de explicar! –decía él más que emocionado– en serio Twilight, ¿tienes que salir de escena cuando lo más importante acaba de pasar? –terminó jalándola a la mesa con las demás.

-¿De qué estás hablando Fariden? –preguntó ella totalmente confundida– ni siquiera pude pedirle el trapo a la cocinera –le replicó cuando se acercaban a la mesa.

-¡Olvida el trapo de la cocina! –exclamó el feliz y sujetando a Twilight por los hombros– ahora mira… ¡Esto!

Fariden la posicionó de tal manera en que pudo ver caramente a las chicas y a…

-¡¿Sunset?! –preguntó Twilight con los ojos muy abiertos, con mucho asombro y mucha confusión.

-¿Twilight? –preguntó a la vez Sunset Shimmer, pero no con confusión, estaba más que feliz, las chicas tuvieron razón, sí era una sorpresa y sí la hizo feliz. Pero lo que venía después ni las chicas se lo esperaban.

-¡No puedo creerlo! –exclamó Twilight ya sin confusión, hasta parecía más feliz que Sunset.

-Te lo dije, es imposible de explicar pero… ¡está aquí! –dijo Fariden con la misma felicidad que Twilight.

Pero la felicidad de Sunset se convirtió ahora en un revoltijo de preguntas, las chicas estaban igual de confundidas, Twilight estaba feliz de volver a ver a Sunset… ¡Pero se acordaba de ella! como era eso posible, ¿las había olvidado a todas menos a Sunset?

Ese era uno de los puntos, luego estaba el hecho de ¿Por qué Fariden estaba feliz? Entendían la felicidad de Twilight pero… ¿Fariden? Era la primera que ambos se veían… ¿verdad?

-¡Es increíble!, ¡impresionante!, ¡asombroso! –gritaba Fariden sin poder disimular su entusiasmo.

-¡No puedo creer que nos volvamos a ver después de casi diez años! –exclamó Twilight casi con lágrimas en los ojos.

Y dicho esto, Twilight y Fariden se juntaron con Sunset en un tierno abrazo, pero ahora otra duda surgía para Rainbow Dash, Fluttershy, Applejack, Rarity, Pinkie Pie y para la misma Sunset Shimmer… ¡¿Cómo era posible de que hayan pasado casi diez años desde la última vez que se vieron?!

Capítulo 11: “Recordado y Olvidado”

-“¿Qué sucedió?...y ¡¿Qué está sucediendo ahora?!” –pensaba rápidamente una muy sorprendida Sunset Shimmer en medio de un gran abrazo con Twilight y Fariden.

Un abrazo con Twilight... ¡Y con Fariden!... el chico que vio por primera vez cuando chocó con él en la mañana, lo vio por segunda vez hace unos minutos, y ahora los brazos de él la estaban rodeando a ella.

No sabía la razón, pero se encontraba muy nerviosa, ningún chico la había abrazado antes, por lo menos no así de la nada. Y las chicas no podían encontrarse más en shock, primero… Twilight no se acordaba de ellas, segundo… solo se acordaba de Sunset, tercero… regresó a Canterlot High con un chico nuevo llamado Fariden Prince que, no solo parecía ser muy cercano a Twilight…¡El también se “acordaba” de Sunset!

Pero el momento de shock con pensamientos, incluyendo preguntas de Sunset y las chicas no duró mucho, después de un minuto Twilight y Fariden se separaron de Sunset, aunque todavía con la misma alegría de antes de abrazarla.

-Es increíble que nos volvamos a ver después de tanto tiempo –decía Twilight mientras cogía las manos de Sunset entre las suyas.

-¿Quién iba a decir que has estado en Canterlot High después del año que estuviste con nosotros en Crystal High? –preguntó Fariden con emoción y dirigiéndose a Sunset.

-Yo…bueno…realmente no sé… –balbuceaba nerviosa Sunset Shimmer sin saber que decir realmente, ella miró instintivamente hacia atrás tratando de encontrar algún tipo de ayuda en las chicas, (sin saber que esperar) pero ellas estaban aun más confusas y aturdidas.

-Sin duda es algo… alegre –decía Rarity riéndose nerviosamente tratando de entender la rara situación al seguirles la corriente– ¿por qué no nos… sentamos, hablamos, comemos y celebramos este…ah…pequeño reencuentro, no les parece? –preguntó ella dirigiéndose a las chicas.

Las demás asintieron un poco nerviosas, Sunset seguía con la boca abierta sin saber que tramaban las chicas y sin saber que decir. Entendía muy poco de la situación actual así que hizo lo primero que se le vino a la cabeza.

-Es…linda, esa idea –dijo ella finalmente con una sonrisa y una risita nerviosa.

-Una fantástica…–decía Twilight.

-e increíble idea –terminó Fariden sonriendo a Twilight.

Cada una de las chicas se sentó, Fariden, como todo un caballero, de una forma muy elegante jaló la silla de Twilight para que se sentara, y luego a Sunset. “Para las princesas” –bromeó él al jalar la silla de Twilight– “Bueno, gracias Fariden” –respondió Twilight en un modo por lo más elegante y elocuente. A Sunset Shimmer se le tornaron rosa las mejillas mientras balbuceaba un pequeño “Gracias” 

Fariden finalmente se sentó, mientras que las chicas vieron el pequeño “momento” de su amiga Sunset, ¿podía ser que…–ellas se preguntaban– Sunset podría?…–todas rieron para sus adentros– no podía ser posible, ¿verdad?

Con las sorpresas del momento terminadas, las presentaciones hechas y solo veinte minutos de sobra para el almuerzo, por fin iniciaron su fiesta de té con pastelillos al estilo inglés. Fariden estaba sentado en un extremo de la mesa larga, a su izquierda estaba Twilight, seguida por Sunset a su costado, después Rainbow Dash, Applejack, Pinkie Pie, Rarity y finalmente Fluttershy.

Pinkie Pie cogió dos de las cajas rosas que tenía y las colocó al centro de la mesa, las abrió dejando a todos maravillados y exclamando de asombro, (aunque las chicas ya los habían visto en la mañana, eran igual, inclusive aun más hermosos)

-¡Uh! ¡Uh! ¡Esa no es toda la sorpresa! –exclamó Pinkie tomando la última caja rosada cerrada.

Todos se inclinaron al rededor en sus asientos para poder ver de que se trataba, Rainbow Dash casi vuelca su taza de té, Pinkie abría lentamente la caja rosada, (para añadirle más dramatismo) incluso parecía que brillaba y se escuchaba música angelical. Terminó abriéndola y todos pudieron verlo… eran pastelillos, seis pastelillos hermosamente decorados con crema de color lila, envoltura morada con franjas rosadas y lo mejor… una gran gema rosada con blanca hecha de azúcar.

-Eso es…–Twilight no podía evitar querer preguntar, pero las palabras simplemente no salían de su boca– ¿Eso es…?

-Sí, si es –contestó Fariden igual de sorprendido y con la boca abierta.

-Los hice basándome en Twilight, –aclaró Pinkie Pie sonriendo de satisfacción al ver lo sorprendidos que estaban todos– es por eso que tuve que ir de último minuto a la cocina y con la ayuda de la cocinera hice los pastelillos, pero me manché un poquito.

Twilight y Fariden, ambos fueron los que estaban más sorprendidos en ese momento, boquiabiertos se miraron el uno al otro pensando que, no solo una sincera amistad, ahora con pastelillos extra. Ninguno siquiera se pudo imaginar que Pinkie había aparecido con glaseado en la cara y en su cabello esponjoso, porque se había tomado las molestias de preparar seis pastelillos solo para ambos.

-Wow, la...verdad –decía Fariden.

-No, sabemos que decir –terminó Twilight con una sonrisa extraña.

-Entonces, no digan nada –dijo Rarity sonriéndoles.

-Todo es por,…am –Rainbow Dash dudó un poco de lo que iba a decir– darles la bienvenida… por su primera vez en Canterlot High –sonrió.

Sunset se quedó congelada al escuchar las palabras de Rainbow, ¿darles la bienvenida? ¿primera vez? Eso solo podía significar, para Sunset solo había una explicación posible y ella ya tenía una teoría…pero una teoría sin datos o pruebas es como un pastelillo sin relleno o cubierta.

-Sabe a moras –comentó Twilight después de morder una pequeña parte de su pastelillo "Estilo Twilight"

-¿En serio? –preguntó Fariden algo extrañado– este sabe a uva –comentó saboreando otro pastelillo estilo Twilight.

-“Dos hide de sifedentes sadores” –exclamó Pinkie comiendo uno de sus pastelillos "Estilo Pinkie" y les pasaba los otros a sus amigas– como no sabía que sabor era el favorito de ambos los hice algo distintos –terminó comiéndose otro de sus pastelillos.

Cada una de las chicas empezaba a comer y a saborear su pastelillos a su estilo, Rainbow Dash se divertía tratando de adivinar cuantos sabores tenía el relleno del suyo, Applejack saboreaba su cereza en forma de una pequeña manzana, Fluttershy dudaba un poco de comerse las bellas mariposas rosadas hechas de dulce (le recordaba un poco a las mariposas de verdad), Rarity no dudó y sacó con mucho cuidado la gran gema celeste de azúcar para colocarla en una servilleta y luego en su bolsillo “Después de todo una belleza así debe ser guardada” –pensó–, Pinkie Pie no lo probó, ni lo admiró, ni lo guardó, se “abalanzó” contra su segundo pastelillo y pudieron ver claramente como lo devoraba (aunque con cierta educación) mientras tomaba también su té, Sunset intercalaba en comerse su pastelillo y tomar de su taza, tanto el té como el pequeño postre se le hacían deliciosos.

A Twilight y Fariden les pareció que no podía ser más perfecto, pero como no querían conformarse con un solo sabor, intercambiaron los pastelillos "Estilo Twilight" que ya tenían. Las chicas al verlos les pareció algo un poco gracioso y se rieron, ambos también fueron contagiados por las risas (aun sin saber muy bien de que reían) todos menos Sunset, que fijó su atención hacia otro lado.

-¿Pasa algo Sunset? –preguntó Twilight al ver que ella miraba hacia otra dirección por encima de su hombro..

-No, no es nada –respondió Sunset riéndose un poco y mirando a Twilight con una media sonrisa– solo vi algo que me pareció muy gracioso –terminó dándole otra mordida a su pastelillo sin dejar de sonreír para sí.

Twilight dudó un poco, hizo una pequeña mueca de confusión y giró su cabeza para poder ver por encima de su hombro lo que a Sunset le parecía divertido, lo vio y rápidamente reaccionó girando su cabeza otra vez, cosa que confundió un poco a los demás (Sunset seguía sonriendo)

-¿Ocurre algo querida? –le preguntó Rarity a Twilight algo angustiada.

-¡No!, No –dijo rápidamente Twilight sorprendiendo a todos– como dijo Sunset…am…realmente no es nada –terminó casi balbuceando y escondiéndose en su taza de té.

El extraño comportamiento de Twilight al ver lo que Sunset había visto, despertó la curiosidad de Fariden, que también giró su cabeza y también vio lo que a Sunset le pareció gracioso y lo que puso nerviosa a Twilight.

-Oh, ya veo –comentó casi para sí mismo en un susurro muy pensativo mientras mordía su pastelillo estilo Twilight.

*********

Flash Sentry caminaba por los pasillos en dirección a la cafetería, junto con su guitarra en la espalda y con las manos en los bolsillos de su chaqueta se encontraba algo malhumorado, no enojado, pero si malhumorado. Muchos podrían decir que tal vez estaba exagerando, pero él aun no terminaba de procesar todo lo que había pasado hace unos minutos.

-“Twilight…ese chico, su extraño comportamiento, ¿Qué tiene que ver contigo?” –se preguntaba a sí mismo con el ceño fruncido al llegar a las puertas de la cafetería.

Entró, y su primera visión no ayudaba mucho para mejorar su estado de ánimo, ahí estaba Twilight, eso lo alegró un poco, (pero solo durante unos segundo ya que…) ese chico extraño también estaba allí con ella, AUN TOMADOS DE LAS MANOS, eso hizo que una nube oscura tapara completamente lo que quedaba de su pequeño rayo de felicidad.

Flash dió un suspiro cansado, ¿en qué estaba pensando?, mientras caminaba por la cafetería llena de estudiantes y sus murmullos, se dirigía a su mesa de siempre con su banda. Los chicos le hicieron un saludo rápido para decirle que se acercara, él les respondió de igual forma, (no dejaría que su malhumor contagiara a sus compañeros) y se sentó acomodando su guitarra para poder tocar, tal vez algo de música lo despejaría, eso pensaba hasta que una vez más miró hacia donde Twilight podía estar.

En la mesa con sus amigas, eso no le pareció extraño, incluso se permitió sonreír mientras seguía tocando con su guitarra una canción que sabía ya de memoria. Sus amigos conversaban entre ellos, eso le permitía a Flash robarle una que otra mirada a Twilight y si no se encontrara con los “suyos” en esos momentos sin duda suspiraría de la nostalgia de inmediato.

Ahí estaba Twilight, su Twilight, aquella que tan bien recordaba, los choques inesperados entre ambos, sus bailes extraños, el abrazo que compartieron después del concierto, sin darse cuenta él ya estaba mirando al vació como bobo recordando todo eso, que no pudo notar que ese chico también estaba allí, con Twilight, ambos juntos, de inmediato sus recuerdos nostálgicos se convirtieron en emociones de fastidio y molestia hacia ese chico.

Decidió no prestarle mucha atención, giró su cabeza una vez más y quedo dando la espalda a la mesa donde ellos estaban, necesitaba practicar, (no había traído su guitarra por nada) intentó concentrarse en tocar una de sus melodías favoritas, pero nada más cerró los ojos para escucharse, una imagen de ese chico junto con Twilight aparecía en su mente, siguió tocando de todas maneras….pero pensando… ¿Quién era ese chico tan extraño? ¿Por qué se interpondría entre él y Twilight durante su reencuentro? ¿Qué relación tenían ambos? –esa pregunta mental hizo que uno de sus acordes sonara horrible– ¿Acaso eran amigos? O tal vez… ¡¿Más que amigos?! –dejó de tocar inmediatamente.

Esa pregunta lo espantó, pero siguió tocando para tranquilizarse de todos modos.

-“Imposible... ¿verdad?, Twilight y ese chico no podían ser....novios… ¿verdad?” –se preguntó y tanta fue su preocupación que decidió voltear otra vez, los vio a ambos esta vez, pero de una forma muy extraña.

Ambos estaban ABRAZADOS junto con Sunset Shimmer, –otra vez dejó de tocar pero más por confusión que por enojo– entendería porque Twilight abrazaría a Sunset (eran amigas, aún cuando ella había tratado de destruirla y convertirlo a él en un zombie, ambas eran amigas) pero… ¿por qué ese chico extraño se uniría al abrazo? Las otras amigas de Twilight estaban simplemente paradas casi como tiesas mirándolos, sintió mucha molestia al ver “ese chico” abrazando a Sunset y a Twilight.

Un momento, pero… ¡¿Qué?! –dejó de mirarlos para poder pensar mejor– él, Flash Sentry, el guitarrista Flash Sentry estaba… ¿celoso? Celoso de ese abrazo, ¿de Sunset? –él mismo giró su cabeza bruscamente– no, no era eso, Sunset Shimmer era su ex novia, eso ya lo había dejado atrás hace mucho. Lo pensó otra vez, ¿Twilight y ese otro chico? Era la única opción que quedaba, lo estaba… ¡Estaba celoso de que ahora ese chico quienquiera que sea estaba rodeando a su Twilight en ese abrazo!

Tan grande fue su reacción que dió un acorde brusco con su guitarra, el sonido casi hace eco en toda la cafetería, pero eso no le importaba para nada, Twilight en ese momento podía estar cayendo directo a las redes de ese chico…que sin duda tendría que saber su nombre…

-…gracias Fariden –Flash escuchó claramente esa voz, la voz de Twilight.

Volteó por tercera vez, se había dirigido al chico extraño, que inmediatamente habló en respuesta.

-Para las princesas –respondió ese sujeto.

Flash solo llegaba a fruncir el seño de la rabia que sentía, él, el tal Fariden o como se llame, no tenía derecho de hablarle a sí a Twilight. Sí, ella era una princesa, una de otro mundo de hecho, pero era su princesa, aunque no le importó que hiciera el mismo acto tonto de la silla con Sunset, pudo notar que ella se puso algo nerviosa…podía ser que…¿Sunset podría? ¡No, era algo imposible!

Después de tanto girar y girar su cuello para poder vigilar al tal Fariden, a Flash ya le dolía un poco, decidió dejar de hacerlo y concentrarse solo en verlos, tocaba su guitarra para pasar desapercibido. Twilight reía mientras comía lo que parecía ser un pastelillo con sus colores morado y violeta, pero no se fijaba en los pastelillos, Twilight se veía tan…. (tenía que admitirlo)… hermosa.

Pero como siempre, su rayito de luz desapareció como si nunca hubiera existido, Twilight y el tal Fariden hicieron algo que él nunca se pudo imaginar… ¡INTERCAMBIARON PASTELILLOS! Eso solo lo hacían las parejitas dulces y cursis, luego ellos rieron… ¿serían más cosas de parejitas dulces y cursis?

Y seguía pensando eso, haciendo todo tipo de muecas, mirándolos, cuando pudo notar que alguien más lo observaba, su ex novia, Sunset Shimmer miraba sobre su hombro hasta que su mirada se cruzó con la de Flash, ella lo miró al principio con una mueca interrogante, dirigió su mirada donde estaban Twilight y Fariden, y volvió a mirarlo a él pero su mueca cambió, ahora esos ojos de Sunset lo miraban de una forma pícara.

Volteó rápidamente y pudo escuchar como ella daba una pequeña risa, decidió volver a mirar por si acaso, pero no fue con Sunset con quien cruzó miradas esta vez… era Twilight.

Con un simple movimiento, aunque fue algo corto el momento en que los ojos violetas de ella y los ojos azules de él se reencontraron. Pero…rápidamente se esfumó, (como siempre) Twilight nada más verlo volvió en dirección a la mesa, aun así, la había visto y ella a él. Con solo cinco minutos de sobra, volteó su cabeza una vez más por encima de su hombro solo para una gran desilusión, porque ahora Fariden lo estaba mirando, fue tan rápido que no tuvo tiempo de aplicarle una mirada enojada o un ceño fruncido, Fariden había volteado primero, pero no dijo nada por no mostrarse interesado

*********

Después del almuerzo aún les quedaban diez minutos a todos para coger libros, mochilas, y dejar todo en su lugar. Rarity, Fluttershy y Pinkie Pie iban al frente con Rainbow Dash y Applejack que no dejaban de bromear y reír, Twilight y Fariden iban más abajo riéndose de la misma forma y sin poder estar más felices.

Sunset iba a la retaguardia, no porque la dejaban a un lado, tenía que pensar con más claridad. Twilight solo se “acordaba” de ella, olvidó a las demás, y llegó a Canterlot High con este chico, Fariden Prince que admitía conocerla…era demasiado confuso, aun para ella, tenía una que otra idea en mente pero necesitaba pruebas, evidencia, más que simples suposiciones, necesitaba…

-¡Pssst! –escuchó Sunset, alguien llamaba, se detuvo mientras que las chicas se iban alejando.

-¡Pssst! –se escuchó de nuevo– ¡Sunset Shimmer! –gritó susurrando una voz muy familiar para ella, pero no sabía de dónde provenía, no había rastro de las chicas, ¿serían imaginaciones suyas?

-"A lo mejor solo será mi…"–pensaba cuando sintió que alguien la jaló bruscamente del brazo y la hizo entrar en una habitación vacía.

-¡Tenemos que hablar! –dijo rápidamente Flash Sentry sosteniendo a Sunset por los hombros sin darle oportunidad de responder.

Capítulo 12: “Un… ¿acuerdo?”

Al principio Sunset Shimmer quedó completamente sorprendida por lo que estaba pasando, (y no era la primera vez) estaba sorprendida y confusa como cuando Twilight y Fariden la abrazaron, estaba… ¿sorprefusa?

-“Pinkie Pie lo diría así” –pensó– sin embargo ella seguía tiesa y sus hombros aún eran sostenidos fuertemente por su actual ex novio.

Sunset parpadeó un par de veces calmándose un poco, mientras Flash seguía mirándola con ojos muy abiertos y expectantes, se volvió algo incomodo para Sunset ser la única consiente de entre los dos, así que ella fue la que habló primero.

-Flash Sentry –le llamó Sunset lentamente y en tono serio– ¿Qué estás haciendo? –le preguntó con el mismo tono pareciendo un reproche, realmente quería saber que era lo que su ex novio tramaba, y ¿Por qué la seguía sosteniendo así?

Ella esperó por su respuesta unos segundos, Flash al oírla parpadeó un par de veces, algo interrogante y confuso, solo apenas en ese momento pareció darse cuenta de lo que hacía. De inmediato separó las manos de los hombros de Sunset y se alejó, como algún tipo de reacción involuntaria, Sunset siguió con la misma expresión seria, esperando una explicación.

-Perdona –se disculpó Flash mientras parecía estar “limpiándose” las manos en su chaqueta con una pequeña mueca, a Sunset eso la ofendió.

-“¿Realmente doy mala impresión como para que él se “limpie”?” –pensó algo molesta con las manos en las caderas y frunciendo el seño para que lo viera.

Flash sin embargo no prestó atención a lo que dijo y continuó.

-Es que realmente necesito hablar contigo sobre algo importante –dijo Flash mirándola muy seriamente e interrumpiendo el momento de enojo de Sunset.

-Hablar conmigo sobre algo importante….humm –repitió en voz alta fingiendo pensar, aunque ella ya se imaginaba de que podría ser– ¿Y se puede saber de qué se trata? –preguntó ella reprimiendo una pequeña risita.

-Bueno, es… realmente es sobre… –Flash suspiró– la verdad, después de ver esa expresión tuya en la cafetería pensé que tú podrías saber algo acerca de… –instintivamente se rascó por detrás de su cabeza, solo para disimular su nerviosismo.

¡No podía creerlo! Tenía que decirlo, si Flash se había armado de valor como para esperar en un salón de clases vacío a que Sunset pasara por el pasillo después del almuerzo ¿Cómo no podía armarse de valor para preguntarle a ella sobre Twilight y ese chico Fariden?

Mientras que Sunset no podía guardarse una media sonrisa en su rostro, se cruzó de brazos y dio unos pasos de espaldas para recostarse sobre la pared al lado de la puerta. Por muy extraño que pareciera, Sunset Shimmer encontró esa situación muy divertida, nunca había visto a ex novio así de nervioso, ni siquiera cuando ambos salían, sin embargo eso no le importaba, ni le importó. Pero al ver que seguía balbuceando como tonto sin llegar a ninguna conclusión, ella decidió hacer algo al respecto  

-¿Quieres que volvamos a salir? –preguntó ella rápidamente.

-¿Qué? ¡NO! –respondió Flash casi gritando, luego se tranquilizó– no es eso…lo que quiero decir –terminó diciéndole lentamente, también preguntándose por la extraña y repentina pregunta.

-¿Seguro? –le preguntó Sunset muy inquisitivamente.

-Eh…sí, muy seguro –le respondió lentamente sin tratar de ofenderla, no quería que se enojara, pero con esas preguntas él ya se sentía algo incomodo.

-¿Totalmente seguro? –volvió a preguntar ella esta vez levantando una ceja.

-¡Sí! ¡Mucho! –volvió a responder, esta vez ya molesto, ya no importaba tanto ofenderla, él estaba en una emergencia y lo que Sunset podía decir acerca de Twilight y ese chico extraño era más importante que su antigua relación. 

-Entonces… –decía Sunset pensativa con un tono inocente– ¿no quieres que volvamos?

-¡NO! ¡NO QUIERO ESO! –casi gritaba a todo pulmón, a Flash ya no le importaba quien pudiera oírlo– ¡Lo único que quiero es que me digas qué relación tiene Twilight con ese chico extraño! –le dijo directamente y sin titubeos con Sunset mirándolo complacida y sin sorprenderse.

Y esta vez no lo resistió, Sunset soltó una gran carcajada al escuchar lo que sacó de Flash, en cambio él, se sorprendió y solo luego de unos segundos en los cuales Sunset Shimmer seguía riendo, él se dio cuenta de lo que dijo.

-¿Qué fue eso? –preguntaba Flash lentamente mientras veía a Sunset con una mirada sospechosa.

-Un truco de una antigua maestra, –respondió ella, que siguió riendo pero trató de calmarse– pero, funcionó ¿verdad? –terminó preguntándole con una media sonrisa esta vez.

-Sí, supongo…funcionó –respondía con las manos en los bolsillos de su chaqueta tratando de no sonrojarse un poco de la vergüenza– y… ¿qué es lo que sabes? –le preguntó finalmente.

La pregunta y el modo en que lo dijo hizo que Sunset prestara más atención, dejó de reír, se enderezó y cambio su expresión a una más seria, analizó con cuidado lo que podía decirle a Flash como respuesta, no quería decirle algo que no fuera de su agrado pero…

-Realmente, se podría decir que estoy casi igual de confusa que tú –le respondió mirando hacia otra esquina– tengo una pequeña teoría de lo que pasa, aun así… –se detuvo y lo pensó– espera… ¿por qué debería decirte esto a ti? –le preguntó a Flash con sospecha.

-Porque –Flash se detuvo, estaba a punto de responderle “porque quiero saberlo” pero realmente ¿tenía derecho a saberlo? Lo pensó un poco mejor– solo quiero saber qué es lo que está pasando –respondió finalmente.

-La verdad, yo pesanba que tú y Twilight tenían simplemente una…–Sunset hizo una pausa divertida– “relación amical” –terminó dando una pequeña risita.

-¡Sí!...quiero decir ¡No!... quiero decir…ah, ni siquiera sé que quiero decir –suspiró frustrado y puso su mano en su frente– como dije, lo único que quiero saber es ¿Qué pasa con ese chico de mente lejana? –resopló con desdén cruzándose de brazos. (N.A: Flash utiliza un juego de palabras con el nombre de Fariden, “far” –lejano o distante– haciendo una oración como “far guy” o “far boy” –chico lejano– o en esta ocasión –chico de mente lejana– como insulto)   

Flash estaba malhumorado, sin conocerlo primero ¿cómo podía insultarlo? Y, para ser honestos, no era muy creativo estando de malhumor, pero a Sunset esa frase que él pronunció en particular la puso a ella de mal humor.

-¡Su nombre es Fariden Prince!  –dijo en un tono fuerte de voz, lentamente y encarando a Flash– y él no es de mente lejana –casi le gritó en su cara y se cruzó de brazos, ahora Sunset era la malhumorada.

No sabía porque se había molestado de esa manera, ¿por Flash?... de hecho, más bien por lo que Flash había dicho, aunque su “insulto” no fuera un insulto real o gracioso, Sunset no pudo evitar molestarse por eso, no conocía muy bien a Fariden, solo se habían visto un par de veces y hablado muy poco, pero reaccionó como si hubiera insultado a una de sus amigas.

-Está bien, está bien… –se disculpó Flash, al ver que realmente la había ofendido, de algún modo– ya te dije la razón, aunque no sea muy lógica necesito saber qué piensas –terminó casi en un ruego.

Sunset suspiró, por alguna razón creía que debía decirle a su ex novio la poca información que ella sabía, o la que suponía que era correcta. Tal vez, por alguna razón él realmente tenía derecho a saberlo.

-Muy bien, es solo una vaga teoría, aun no sé si estoy en lo cierto, me faltan pruebas, pero pienso que tal vez Twilight no…

Antes de que pudiera terminar de hablar, la puerta se abrió casi de golpe, haciendo eco en la habitación, revelando dos figuras en la entrada, una Twilight con los ojos abiertos y un Fariden con mirada muy confusa. Se hizo silencio en la habitación.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntaron las chicas detrás de Twilight y Fariden todas al unísono y asomándose por la puerta.

*********

-¡No puedo creerlo! –exclamó Twilight dirigiéndose a Fariden– te encontraste con ella en la mañana, mientras íbamos a clase de literatura, y ¿no pensaste en decirme nada? –le reclamó a él medio feliz, medio molesta.

Fariden y Twilight caminaban por los pasillos de Canterlot High siguiendo a las chicas que se dirigían a sus casilleros para dejar sus cosas y así todos poder ir a clase.

-Hey, no me la encontré simplemente, choqué con ella ¿sabes? –le contestó él casi en carcajadas– aun así, tu no me dijiste que viste sus fotos en la oficina de la directora ¿eh? –le encaró a Twilight sonriendo.

–Hey, solo las vi por un segundo –Twilight rió– y al principio no pude darme cuenta, tú debiste verlas o es que...¿no te diste cuenta? ¿eh? –preguntó Twilight siguiéndole el juego.

-Sabes que puedo ser distraído en cuanto a detalles, –respondió algo sonrojado– aun así, o ella ha cambiado mucho o realmente estamos ciegos. –terminaron riendo los dos.

Las chicas por delante seguían caminando hasta llegar a sus casilleros, cada una reía de sus bromas, pero lo que las hacía más felices a todas era que reían y bromeaban junto con Twilight…y Fariden claro, era como estar juntas de nuevo. Las mejores amigas…y amigo, mientras cada una dejaban sus cosas en sus casilleros no pudieron evitar observar a Twilight, que seguía riendo con Fariden, “Juntas de nuevo” –pensaron todas para sí, Rainbow Dash, Applejack, Rarity, Fluttershy, Pinkie Pie, y…

-Oigan, ¿alguien ha visto a Sunset Shimmer? –Pinkie preguntó dándose cuenta de que solo estaban las seis y Fariden.

-Sun estaba justo detrás de nosotros –respondió Fariden mirando atrás, a un pasillo con algunos estudiantes, pero sin Sunset a la vista– no tiene sentido –terminó rascándose la barbilla.

-A lo mejor se olvidó algo en la cafetería –mencionó Rainbow cerrando su casillero.

-O tal vez fue al tocador a arreglarse un poco –sugirió Rarity acomodándose un poco su cabellera.

-No creo que fuera eso Rarity –contradijo Applejack sin estar muy de acuerdo.

-No estará en un problema, ¿verdad? –preguntó Fluttershy poniéndose nerviosa.

-O tal vez ella está en un salón vacío hablando con alguien sobre algo superduper importantísimo, ¿no lo creen? –preguntó Pinkie Pie rápidamente sonriendo.

-Si… realmente no creo que sea eso –contradijo Twilight– y si tuviera un problema nos lo habría dicho a nosotros o a ustedes, Sunset no es de guardarse sus problemas –añadió mirando otra vez al pasillo– solo nos quedan cinco minutos y la próxima clase ya va a comenzar –dijo mirando uno de los relojes de pared– Ari y yo la buscaremos por los pasillos.

-Vamos con ustedes –dijo Rainbow Dash con entusiasmo.

-Ya terminamos de coger lo que necesitamos, –añadió Applejack cerrando su casillero– aparte queremos saber en que está metida Sunset.

Todos asintieron, cogieron los libros que necesitaban y los pusieron en sus mochilas, dieron vuelta atrás y regresaron sus pasos buscando por los pasillos.

-¡Sun! ¿Dónde estás? –gritó Fariden mientras caminaban por los pasillos– ¡Sun, Sun, Sun, Sun, Sun! –siguió diciendo poniéndose las manos en la boca para hacer eco. Los otros estudiantes al oírlo lo miraban extrañados, a Fariden no le importó en absoluto.

-Ella no es un gato, Fariden –le recordó Twilight con una mueca.

-Oh, solo espero que no esté en problemas –expresó Fluttershy ya nerviosa.

-Yo mantengo mi opinión en que está en una conversación superduper importantísima…juuuusto ¡Ahí! –exclamó Pinkie deteniéndose y señalando a uno de los salones, parecía cerrado, era uno de los salones de matemática de la escuela y no parecía haber alguien adentro.

-Realmente no lo sé Pinkie, –dijo Twilight dirigiéndose a la puerta que señaló, seguida por los demás– no parece que haya alguien aquí adentro –terminó acercándose un poco a la puerta para poder escuchar atentamente.

Resulta que Twilight se equivocó al final, se escuchaban murmullos, se acercó un poco más hasta casi poner su oreja en la puerta, las otras la miraron expectantes, Pinkie Pie parecía satisfecha.

-¿Pasa algo Twi? –preguntó Fariden.

-¡Chisst! –Twilight puso un dedo en sus labios, todos captaron la señal y guardaron silencio.

-“…nombre…Fariden Prince…el…es de mente lejana…” –Twilight apenas pudo escuchar las palabras a medias, hizo una mueca extraña al oírlas.

-Fariden es de mente lejana –repitió Twilight, solo que lo dijo como una frase, aunque su intención era preguntarlo en voz alta.

-¿Tengo mente lejana? –pregunto él haciendo una gran mueca de confusión, más porque no sabía qué significado darle a “mente lejana”

-¡Les dije que había alguien allí! –Pinkie exclamó con una media sonrisa y cruzándose de brazos muy satisfecha.

-Y ¿cómo sabes si Sunset está realmente allí? –preguntó Applejack con una mueca de interrogación.

Pinkie Pie iba a responder, abrió la boca, se detuvo, y se encogió de hombros diciendo “Lo presiento”

Twilight no se complació con un simple presentimiento.

-Muy bien, basta de dudas –dijo Twilight para sí, en el momento en que colocaba su mano en la perilla de la puerta para abrirla y así poder ver.

*********

Fariden y ella fueron los primeros en asomarse, la habitación estaba casi vacía, a excepción de Sunset y Flash que se sorprendieron ante la repentina interrupción. Pero no tanto como estaban sorprendidos Fariden y Twilight, puede que sorprendidos no sea suficiente para poder describirlos, ¿confusos? ¿estupefactos? ¿en shock? Si así fuera ellos estarían… ¿estusorprenfusos en shock? (así es como Pinkie Pie lo diría)

-¿Qué está pasando aquí? –preguntaron las chicas detrás de Twilight y Fariden todas al unísono asomándose por la puerta.

Una vez más reinó el silencio en el salón, Flash y Sunset intercambiaron una rápida mirada nerviosa, aunque ambos estaban nerviosos, ¿realmente tenían razón de estarlo? Solo estaban platicando en un salón vacío, dos amigos, (corrección, compañeros o conocidos solo eso) conversando sobre cosas, nada de porque temer a ser descubiertos, ¿verdad?

Aun así, si tenían de sensación de haber sido descubiertos...haciendo ¿Qué exactamente?

-¡No es lo que están pensando! –dijo rápidamente Sunset en un impulso sin saber que podrían estar pensando sus amigas realmente.

-¿Cómo sabes lo que podemos estar pensando? –preguntó Dash con una mirada inquisitiva.

-¿No están en problemas verdad? –preguntó Fluttershy muy tímidamente sin saber a cuál de los dos dirigirse.

-¡No! –respondió Flash casi de inmediato– solo estábamos…platicando…

-¡Les dije que conversaban de algo superduper importantísimo! –interrumpió Pinkie con una mirada de “te lo dije” a las demás, pero luego se dirigió a los dos otra vez– porque… estaban conversando de algo superduper importantísimo, ¿verdad? –preguntó con curiosidad

-¿Qué es eso superduper…como sea, que platicaban? –preguntó Applejack suponiendo que la predicción de Pinkie fuera real.

-Estoy segura de que tienen una justificación razonable para tener que encontrarse en un salón vacío y platicar –dijo Rarity tratando de encontrar una explicación en su mente, aunque luego dudó– ¿verdad que la tienen? –terminó dudando.

Sunset y Flash no podían dar una explicación razonable, porque no la tenían “Vinimos para hablar del extraño comportamiento y amnesia de Twilight” –simplemente algo ridículo que no podrías decir en voz alta.

Ambos miraban a otra dirección sin poder siquiera hablar, luego fijaron su atención en Twilight y Fariden, Fariden tenía la boca medio abierta, como si quisiera decir algo, pero no le salían las palabras, pero Twilight era la más confusa, no sabía a quién pedir una explicación con la mirada ¿por qué Sunset, una de sus amigas más queridas de la infancia, estaba platicando “a solas” con el chico extraño que la abrazó apenas conocerla y que la miraba en la cafetería? ¿debía sentirse extraña o no debería importarle?

-¿Qué está pasando? –preguntó lentamente Twilight mirando tanto a Sunset como al otro chico. Puede que tal vez no fuera de su importancia, pero el comportamiento de ambos parecía ocultar algo.

Flash sintió que debía tratar de explicarle a Twilight, a Sunset no parecía ocurrírsele ninguna mentira convincente, y ver a Twilight de ese modo, mirándolo así era algo incomodo. Con su mirada medio suplicante y medio acusadora, no podía evitar sentirse mal.

-Twilight, escucha, nosotros solo…–empezó a decir Flash Sentry dirigiéndose a Twilight hasta que notó que le dirigió la mirada, no pudo evitar dejar de hablar, esos ojos violetas lo miraban de una forma curiosa he interrogante “¿Quién eres?” era como si le dijeran eso.

Siguió mirándola como tonto, pero Fariden se puso en medio, casi de un modo protector entre Twilight y Flash, lo miraba a él de modo confuso, Flash no pudo evitar fruncirle el seño, esta vez sabía que sí podía verlo.

Fariden Prince se llamaba, como lo había dicho Sunset, aunque el nombre para él era lo de menos, lo único que Flash podía ver era a un chico de su misma talla, probablemente su misma edad, cabello naranja color mostaza, para algunas chicas sería “lindo” tal vez, pero Fariden Prince, ahora, y literalmente se metía entre él y Twilight.

Le dirigió sin miedo una mirada asesina, Fariden no podía hacer más que mirarlo con confusión pero no se quitó de en medio, aun no conocía al chico de pelo azul y no podía odiarlo tan deprisa, pero no quería otro incidente extraño para Twilight y chicos abrazando a chicas que no conocen sin duda es incómodo.

-¿Ustedes solo qué? –preguntó Fariden dirigiéndose a ambos para que siguieran hablando.

Flash ya no podía decirle nada, estaba demasiado ocupado mirándolo enojado deseando que se apartara para ver a Twilight, que no podía decirle nada más, Twilight seguía confusa en definitiva, era oficial, no tenía la menor idea de lo que pasaba ahora y lo peor, no sabía si realmente quería averiguar qué pasaba en realidad. Las chicas en la puerta pasaron de elenco a solo público de este extraño acto, mirando y preguntándose cuál sería el desenlace de este raro clímax.

-¡Estábamos platicado acerca de cómo darles un tour por la escuela! –a Sunset se le prendió el foco y tuvo una idea e hizo que todos los demás la miraran– pero se suponía que debía ser una sorpresa, ¿verdad Flash? –terminó dándole un empujón con su codo para que dejara de mirar a Fariden.

-Eh...o ¡sí!...claro, era…todo se suponía que era sorpresa –titubeó Flash rascándose detrás de su cabeza con una risa nerviosa al final.

-Oh, bueno eso si es amable de su parte. –dijo Fariden sonriendo y apartándose un poco de su lugar, como si nada hubiera pasado hace unos segundos– ¿No lo crees Twi?

-Sí, es algo muy lindo –respondió Twilight acercándose a ambos dentro del salón– Sunset y…amm… ¿cuál era tu nombre? –preguntó Twilight acercándose a Flash.

Flash se quedó sin responder durante varios segundos, sus hermosos ojos violetas ahora lo miraban de forma expectante, como si esperaban una respuesta, aunque de hecho si lo esperaban.

-Flash Sentry,  –respondió él despacio y algo apenado sin saber por qué, Twilight ya sabía su nombre desde antes, entonces ¿por qué?– soy Flash Sentry.

-Es un gusto, –dijo Twilight en respuesta casi obligándose a sonreír– soy Twilight Sparkle, nueva en esta escuela.

-Lo sé –masculló él en un susurro tratando de que no lo oyeran.

-Ah, y yo soy Fariden, Fariden Prince –añadió él con emoción sin acercarse mucho a Flash, simplemente guardando distancia.

-Lo sé –respondió con desdén casi gritando en su cara, Twilight pareció algo sorprendida pero Fariden siguió con su sonrisa sin inmutarse, quedaba claro que no podía intimidar al chico de mente lejana.

Las chicas, aun en el marco de la puerta, no pudieron evitar sentirse aún más tristes, sabían que era triste para ellas el que Twilight las olvidara, pero ¿Cómo debía de sentirse Flash? Ni ellas lo imaginaban, sabían perfectamente, Sunset incluida, de que la aparente “relación amical” de Twilight y Flash, realmente era mucho más que amical en todos los sentidos. Todas se miraron entre ellas, incluso Sunset hizo una pequeña mueca de tristeza.

-Y… ¿Cuándo es el tour? –preguntó Twilight para romper el extraño silencio incomodo que se había formado– en unas horas, después de la escuela…

-¡Esta tarde! Unas horas después de la escuela –anunció Sunset saliendo de sus pensamientos y caminando hacia la entrada del salón– nos reuniremos en la entrada principal y estoy segura que a las chicas les encantará…

-Nos encantaría sin duda darte ese tour querida –dijo Rarity algo nerviosa, Sunset asintió– pero, me temo que no podemos. –añadió, con una Sunset Shimmer muy sorprendida a un costado– es que creo que estaremos….algo ocupadas, ¿verdad chicas? –terminó dirigiéndose a las demás.

-Ahh….yo creo que tendré que ayudar a…mi abuela con las manzanas, ¡sí! tengo que ayudarla….ja ja ja –dijo Applejack mirando al suelo y riendo muy nerviosa.

-Yo tendré que… ¡ir a entrenar!, como hago todas las tardes –dijo Rainbow Dash con un falso entusiasmo esperando ser creíble.

-Estoy remodelando mi boutique, y…estaba pensando avanzar un poco más hoy –añadió Rarity forzando una sonrisa dirigida a Sunset.

-Amm…bueno, creo…que, la verdad creo que hoy habrá un evento de animales en el refugio –decía Fluttershy encogiéndose un poco– y…humm…tal vez no pueda ir, pero si quieres que venga tal vez podría… –y Rainbow Dash la golpeó en el hombro– humm…no podré venir –dijo finalmente rascándose un poco el brazo.

-¡Uh! ¡uh!, yo tengo que ir al otro lado de la ciudad, donde venden boletos para ir a un paseo en cohete con helados gratis, en un viaje interestelar al planeta rosa ¡Marte! –exclamó Pinkie con emoción y alegría, luego todos se la quedaron mirando muy extraños– ¿Qué? ¿No estábamos jugando a “quién tiene la mejor excusa para no ir a…

-¡No Pinkie! –exclamó Rainbow al taparle la boca con su mano– no estamos jugando a nada…ja ja –rió nerviosamente viendo otra vez miradas confusas por parte de Sunset, Twilight, Flash y Fariden– pero, ¿no recuerdas que me dijiste que tenías que guardar tus serpentinas y organizar tus globos? –le preguntó ella con nerviosismo.

-“Oh ¡fí!, tamfién tenfo que facer efo” –respondió Pinkie Pie con la misma alegría y la mano de Dash aún tapando su boca.

-Oh…am, eso es algo… ¿triste? –preguntó Twilight insegura si debía preguntar.

-Y algo confuso también –añadió Fariden con una mueca.

-Sí, muy confuso –repitió Sunset mientras veía con los brazos cruzados y cara sospechosa a las chicas, estas solo miraban a otra parte.

-Pero eso no significa que no puedan hacer el tour sin nosotras –afirmó Rarity acercándose un poco a Sunset– ¿porqué ustedes dos no vienen a la escuela esta tarde y les dan a Twilight y a Fariden el tour como corresponde? –le preguntó algo nerviosa.

-¡¿Dos?! –preguntaron Twilight, Flash y Fariden todos al unísono.

-¡Claro! –añadió Applejack adentrándose en la habitación– creo que la escuela es demasiado grande como para que la recorran todos juntos, ¿Por qué no se separan en parejas y van cada una por separado?

-¡¿Parejas?! –volvieron a preguntar todos al unísono mirándose entre ellos.

-¿Por qué no? –preguntó Dash sonriéndoles– Flash puede ir con Twilight.

-¡¿Qué?! –preguntaron ambos mirando a Rainbow en vez de mirarse entre ellos.

-Y Sunset podría ir con Fariden, ¿verdad? –preguntó Fluttershy algo emocionada.

-¡¿Qué?! –preguntaron ambos también, asustando un poco a Fluttershy, Sunset con sorpresa y Fariden con emoción.

-¡Es una superduperasombrosamega idea! –exclamó Pinkie dando un salto en su lugar– ¿no lo creen? –se dirigió a los cuatro.

-Claro… –respondieron al unísono todos tratando de forzar la emoción.

-Entonces es un acuerdo –anunció Applejack– a las tres de la tarde los cuatro en la puerta de la escuela, tendrán toda una hora antes de que cierre, ¿todos de acuerdo?

Twilight y Fariden intercambiaron una mirada, Sunset y Flash hicieron lo mismo, si las chicas tramaban algo, sin duda había funcionado. Todos asintieron en señal de respuesta.

-Muy bien, –anunció Rainbow Dash dando un suspiro– una cosa menos de que preocuparse –terminó sonriendo para sí.

-¡Oh! Pero yo sé de algo más de lo que preocuparnos –dijo Pinkie con orgullo sin quitar su sonrisa– y es algo grande de lo que preocuparse –anunció elocuente.

-¿Qué es? –preguntaron todos sin saber si realmente solo preocuparse o también asustarse.

-¡Todos nosotros estamos cinco minutos atrasados para la próxima clase! –exclamó con emoción– ¿No es eso algo preocupante? –les preguntó.

-¡LO ES! –exclamaron todos más que preocupados.

Todos reaccionaron, Applejack cogió a Pinkie Pie del brazo y junto con Rainbow Dash corrían por el pasillo de la derecha gritando “Clase de botánica”, Rarity corría por el pasillo de la izquierda con Fluttershy a su lado, ambas exclamando “Clase de leguaje”, Flash Sentry corrió por el pasillo de enfrente dirigiendo una última mirada a Twilight, que seguía con Fariden “Esto aun no ha terminado” –pensó al dirigirle un último ceño fruncido– recordando después que su próxima clase era nada más y nada menos que literatura con el profesor Gruñón.

-Twilight, ¡¿qué estás haciendo?! –le preguntó Fariden con su mochila en hombros y listo para la carrera– ¡Tenemos que correr! ¿Cuál es muestra próxima clase? –exclamó señalando a los pasillos llenos de alumnos dirigiéndose a sus respectivos salones.

-Fariden, –dijo Twilight despacio haciendo que él se calamara y la mirara más atento– nuestra próxima clase es matemática, en esta aula –terminó señalando el pequeño cartel encima de la puerta.

-Oh, ah…claro –respondió él sonrojado de la vergüenza y siguiendo a Twilight dentro del aula, cuando los demás alumnos también empezaban a ingresar.

Capítulo 13: “Aclarando Sospechas”

-¿Tienes alguna idea? –preguntaba Fariden dirigiéndose a una Twilight muy distraída– ¡Hola! Twilight…–dijo él al ver que Twilight caminaba sin responderle o siquiera dirigirle la mirada.

Twilight Sparkle y Fariden Prince caminaban por la acera de las calles fuera de Canterlot High, las clases ya habían terminado, ambos se dirigían a la casa de Twilight para dejar sus cosas, esperar y finalmente volver a la escuela donde se encontrarían con Sunset y Flash Sentry para que los guiaran en un “Tour sorpresa de bienvenida a Canterlot High”  

-¡Ah! Eh… ¿Dices algo Ari? –reaccionó Twilight en respuesta saliendo de sus pensamientos.

-Te preguntaba Twi, –continuó él algo molesto– si tienes alguna idea del, ¿Por qué nos invitan a un tour de bienvenida tan…repentinamente? –le preguntó.

-La verdad Ari, –respondió Twilight con franqueza– no se me ocurre ninguna razón. Tal vez simplemente sea por amabilidad, aunque dudo sobre eso, es decir, ¿acaso todo el mundo está tan entusiasmado por acercarse a nosotros? –preguntó ella confusa.

-Bueno piénsalo, –contestó– primero esas chicas actúan como si nos conocieran, luego encontramos a Sunset después de nueve años aquí en Canterlot High y finalmente ese chico que también nos dará el tour junto con Sunset, actúa igual que esas chicas y te abrazó al conocerte –finalizó él haciendo una lista mental.

-Sí, eh…ese chico, Flash Sentry…–dijo ella casi susurrando para sí y sonrojándose un poco recordando que ella estaría con él– Sunset él y nos darán ese tour, ¿verdad?

-Sip –respondió Fariden pensativo– pero, ¿no piensas que sin duda es extraño toda esta situación? –le preguntó.

-Extraño… ¡¿Extraño?! –reaccionó Twilight inmediatamente deteniéndose en su lugar.

-¿Pasa algo Twi…

-¡Lo olvidé completamente! –gritó Twilight dirigiéndose a Fariden y agarrándolo por los hombros.

-¿Podría preguntar el qué…–decía siendo apretado por Twilight.

-¡Nuestra investigación! –le gritó acercándose a su cara– con todo este asunto de los estudiantes y las raras bienvenidas, ¡lo olvidamos por completo! –gritó Twilight algo estérica incomodando un poco a Fariden.

-Claro…ja ja, la “importante” investigación de Canterlot High, como olvidarlo ja ja ja, en serio ¿cómo podemos olvidarlo? –preguntó a Twilight ya algo fastidiado del reincidente tema.

-Muy gracioso Fariden, –contestó ella en la defensiva mientras ambos seguían caminando– pero nuestras investigaciones “importantes” son realmente importantes, aunque no sé cómo los dos temas (estudiantes extraños e incidentes extraños) podrían estar vinculados –pensó en voz alta y dio un suspiro– ni siquiera sé si los dos temas están siquiera vinculados.

-Puede que sí, puede que no, –respondió él sin darle el menor interés al asunto, pero al ver a Twilight tan desanimada– a lo mejor haya algo que…tal vez…no nos damos cuenta, puede ser cualquier cosa que las vincule. Algo oculto, la extraña forma de actuar… el hecho de que solo nosotros dos estamos involucrados –susurró– o…

-La escuela Canterlot,  –Twilight lo mencionó dándose cuenta ella misma– ¿no lo ves Ari? ¡Esa es la única relación que existe!, –le exclamó parándose frente a frente– los dos incidentes extraños ocurrieron en el centro de la ciudad, para ser más precisos en los alrededores de Canterlot High, el hecho de que hayan ocurrido mucho después de la fundación de la escuela puede ser debido a que algo cambió dentro de ella, un cambio, pero la pregunta es… ¿Qué tipo de cambio? ¿Alumnos? ¿Reglas? ¿Algo sucedió que afectó realmente a los estudiantes?

-Twi, para ser honestos, –la interrumpió Fariden haciendo una señal para que se calmara– no creo que algo taannn extraño haya pasado, y si así fuera, ¿Qué cosa tan “extraña” pudo haber pasado para que los estudiantes cambien, de tal modo que sean así de amables con dos personas que ni siquiera conocen? ¡No te parece extraño y totalmente ilógico! –lo dijo más como un grito que como un pregunta dirigida a ella, pero no hizo que Twilight cambiara de opinión, de hecho solo le sacó una sonrisa.

-¡Eso es lo que averiguaremos! –le respondió a Fariden con un total entusiasmo– pero no lo haremos si seguimos aquí, ¡Vamos! tenemos que llegar a mi casa y dejar nuestras cosas, solo nos quedan dos horas para que sean las tres de la tarde y aún tenemos mucho por investigar –dijo con emoción mientras aceleraba el paso hasta llegar a correr en dirección a su casa dejando a Fariden atrás.

-¡Hey Twi! –le gritó él, pero ella ya estaba doblando la esquina de la calle.

Apresurado para no quedarse más atrás de lo que ya estaba, corrió para seguir a Twilight, le recordó un poco al momento en que corría para alcanzar a Twilight y a la sub-directora Luna, pero terminó topándose con Sunset. No pudo evitar sonreír, le hacía feliz tenerla de vuelta, se sentía feliz, esa era la palabra.

-“Más que otras veces a decir verdad” –pensó mientras corría.

Hasta que precipitadamente se detuvo, vio como Twilight llegaba a su casa y ya subía los escalones de la entrada, (no había notado que él se había detenido) Fariden Prince sintió algo extraño, detrás suyo, en su espalda, ¿en su mochila?

Algo le vibraba en su mochila, sin pensar en el ¿Qué o Por qué? Fariden abrió su mochila, en la misma calle, no había curiosos que pudieran mirarlo y aunque lo hubiera a él no le importaría. Abrió su mochila y revisó rápidamente, libros, libretas, más libros, pero lo curioso era que… lo que vibraba era un libro.

Lo sacó con cuidado pero rápidamente a la vez, sentía más curiosidad que miedo. Lo observó atentamente, (ya no importaba mucho si Twilight lo esperaba o no) era un libro, que estaba vibrando, de eso no cabía duda, de tamaño normal, un forro marrón oscuro que lo hacía parecer antiguo y finalmente lo único que quedaba por observar, en la cubierta, un hermoso símbolo de un sol anaranjado brillante. Fariden sabía muy bien que significaba, el que vibrara ya no le era importante, ese símbolo, si tenía razón, ese símbolo significaba…

-¿Sunset?… ¿Qué cosa es este libro? –preguntó para sí en voz alta mientras que veía como Twilight se acercaba.

*********

-¡¿Qué fue todo ese teatro?! –preguntó una muy indignada Sunset Shimmer hacia sus amigas en la puerta de la escuela mientras todas salían.

Las chicas habían seguido a Sunset después de su última clase, todas detrás de ella esperando una explicación, aunque ahora era Sunset quien exigía una de ellas. 

-Bien, bien, ¡espera un segundo! –Rainbow Dash interrumpió dirigiéndose a Sunset– hace solo unas horas te encontramos con Flash Sentry en un salón vacío…

-En el que supuestamente “platicaban” de algo superduperimportantìsimo –siguió Pinkie Pie con mirada sospechosa.

-Y ahora, tú nos pides una explicación de nuestras excusas (muy creíbles por cierto) en vez de darnos a nosotras una explicación de tu excusa improvisadamente inventada. –acusó Rarity no agresivamente, pero acusadora.

Sunset Shimmer se rindió y suspiró– Está bien, está bien, pero es mucho más sencillo de lo que creen –les dijo mientras caminaban saliendo de los jardines de la escuela– realmente no fui yo la que empezó la “platica” –dijo sorprendiendo un poco a las demás– Flash me atrapó desprevenida por el pasillo mientras ustedes estaban en frente, hizo que entrara en un salón y me pidió que le diera un explicación de… –hizo una pausa mientras hablaba, ¿realmente quería decirles a ellas sobre los celos de Flash Sentry? ¿eso sería algún tipo de traición? Decirles que ahora él estaba de seguro adolorido y confuso sobre lo que acababa de…

-De qué se conocen Twilight y Fariden, ¿verdad? –preguntó Rarity inquisitiva y con una media sonrisa.  

-Bueno... eh…si, pero ¿Cómo lo supiste? –preguntó Sunset muy confusa.

-¡Lo presintió!, ¿no es verdad? –le preguntó Pinkie Pie sonriendo de oreja a oreja– fue eso verdad, lo presentiste y es por eso que ahora lo sabes, tal como presentí que Sunset hablaba con Flash, aunque eso fue más como una predicción, una Pinkie-predicción, me preguntó si también hubiera podido predecir lo de Fariden, ¿lo hubiera predicho o lo hubiera presentido? Bueno, la verdad ambas cosas…

-¡Lo entendimos Pinkie! –exclamó Rainbow una vez más tapándole la boca a Pinkie.

-A decir verdad fue más instinto, –presumió Rarity elocuente mientras seguían caminando, luego volvió al tema– pero, ¿eso fue todo? –preguntó a Sunset.

-Bueno…sí y no, –respondió viendo a las chicas algo más que solo confusas– estaba a punto de decirle que es lo que pensaba del asunto en general cuando todos entraron –se rio un poco sin saber por qué– tuve que inventarme lo del tour para que Twilight o Fariden no empezaran a preguntar, pero no me explican aun ¿por qué tuvieron que inventarse todas esas mentiras? –preguntó dirigiéndose a todas.

-La verdad, te seré honesta querida, –Rarity respondió por todas– cuando dijiste que ibas a hacer un tour a Twilight y Fariden, pesamos (o al menos yo pensé) que sería mejor que solo tú fueras con ellos –respondió ella y todas las demás asintieron menos Sunset.

-Pero, ¡eso no tiene sentido! –reclamó Sunset en respuesta– todas son sus amigas, aún más que yo, apenas conozco a Fariden y… no tenían que inventarse todas esas mentiras a Twilight para decirme eso –terminó algo apenada.

-Bueno, no eran mentiras –contradijo Rarity de inmediato– yo sí estoy remodelando mi boutique –afirmó sonriente, Sunset la miró y luego agregó– aunque, claro, solo lo hago los fines de semana.

-Yo sí tengo que ir a entrenar –afirmó Rainbow con orgullo.

-¿Esta tarde en especial? –preguntó Sunset mirándola sospechosamente.

-Bueno….esta tarde no, pero…ah… –se encogió de hombros sonriendo nerviosamente.

-La verdad si tengo que ayudar a mi abuela con las manzanas –dijo Applejack, pero al recibir una mirada de Sunset– claro que la tengo que ayudar la semana que viene…ja ja –rió nerviosamente mirando a otro lado.

-El evento de animales en el refugio también será en una semana –afirmó Fluttershy sin intentar siquiera excusar su mentira.

Todas miraron finalmente a Pinkie Pie expectantes, ella les sonrió, las demás siguieron mirándola, hasta que Pinkie se dio cuenta.

-¡Oh! Bueno, lo que dije del cohete, los helados y la ciudad, ¡eso sí fue mentira! –exclamó sonriendo, pero las demás seguían mirándola– ah…y lo que Dashie dijo tuvo algo de verdad, si le dije que necesitaba guardar mis serpentinas y organizar mis globos –dijo pensativa– pero eso se lo dije ayer y la lo hice ayer.

-Bueno, supongo que eso es todo, –Sunset suspiró y siguió caminando– todas las excusas explicadas.

-Pero, ¿lo vas a hacer? –Rainbow preguntó.

-¿El qué? –preguntó Sunset en respuesta.

-Lo que dijiste del “Tour sorpresa de bienvenida” tontita –contestó Pinkie en un tono gracioso y riendo para sí.

-Claro, por qué no lo haría –pensó Sunset en voz alta para responder– sería una buena idea.

-¿Y esa buena idea incluye a Flash? –preguntó Applejack para cerciorarse con una mirada curiosa.

-Los dijimos así, lo acordamos así y…claro que será así –afirmó Sunset sin darle mucha importancia– le dije a Flash que nos encontraríamos en la puerta de la escuela algunos minutos antes, aun le tengo que decir lo que no pude antes de que entraran al salón.

-Eso me recuerda, –mencionó Fluttershy– aun no nos dijiste que piensas acerca del asunto de Twilight y Fariden… si no es molesta preguntar –terminó diciendo cautelosamente.

-No es una molestia Fluttershy, –respondió ella amablemente pero sin voltear la cabeza, quedándose callada unos momentos– lo que le iba a decir a Flash, lo que pienso de todo el asunto de Twilight y Fariden es… bueno, –paró de caminar y se volteó a verlas a todas– creo que no es nuestra Twilight.

Esas últimas palabras hicieron aparecer gestos de sorpresa en la cara de las demás, durante unos segundos se encontraban un poco en shock, (no tanto como cuando hablaron con Twilight, pero sí en shock) lo razonaron un poco, y al final asintieron cabizbajas y apenadas.

-Tiene sentido –afirmó Fluttershy con una clara melancolía en su voz.

-¿Todas lo creían también? –preguntó Sunset más como afirmación que como pregunta.

-Algo así –contestó Rainbow mirando a otro lado.

-Yo lo creì un poco la primera vez que hablamos con ella –afirmó Applejack.

-Yo lo supuse cuando Fariden comentó que habían tomado juntos clases de verano, era un poco difícil de creer –dijo Rarity

-¡Yo no lo sabía! –exclamó Pinkie medio triste– y ya me dijeron otro spoiler –se lamentó apenada.

-Pero eso no es lo importante, –afirmó Sunset para animarlas– Twilight Sparkle siempre será Twilight Sparkle –dijo animándose ella también– en cualquier mundo, si estamos con ella seguirá siendo nuestra amiga, no importa si luce diferente o incluso si actúa diferente, Twilight es Twilight, ¿no lo creen? –les preguntó.

-Aun si usa una cola de caballo, su pelo le queda bien –afirmó Rarity riéndose un poco.

-Tal vez aun sea pésima en deportes –dijo pensativa Rainbow Dash.

-¿Le gustarán los animales también? –preguntó Fluttershy esperanzada

-Si a nuestra Twilight le gustaban las fiestas. ¡estoy sifinitivamente segura de que esta Twilight también! –exclamó Pinkie con entusiasmo.

-Y aun si trae a nuevos amigos…–continuo Applejack.

-Ella aún puede ser nuestra amiga –terminó Sunset dando se cuenta, luego miró su reloj de pulsera–  ¡Falta solo dos horas antes de la tres! Aún tengo que dejar mis cosas, aquí nos separamos, –les dijo ya caminado por otra calle– pero pueden venir al tour, si Twilight no se da cuenta seguro podemos seguir discutiendo esto –dijo caminado de espaldas para que la pudieran oír.

Las demás le hicieron señales de despedida mientras cruzaban la calle y veían como su amiga Sunset Shimmer desaparecía por la esquina de la otra calle, cada una se quedaron pensativas, no hablaron, pero podían presentir lo que cada una pensaba a la vez. Después de todo, Sunset tenía razón, Twilight si es Twilight y por lo que habían visto, podían ser igual de amigas como siempre, sean de mundos diferentes o no, la amistad siempre encuentra una manera.

********

Sunset corría por las calles consultando su reloj un par de veces, aún tenía dos horas para dejar sus cosas y volver, pero quería hacerlo pronto, como le había dicho a las chicas, ella quedó con Flash para llegar un poco antes y poder decirle lo que pensaba, aun no tenía pruebas fijas de lo que podía decirle, pero después de decírselo a sus amigas, ellas también presentían lo mismo, eso le dio algo de confianza, pero no sabía el modo en que Flash podría reaccionar.

Mientras corría pudo ver claramente a su izquierda el parque del centro de la ciudad, pastizales verdes, bancas para descansar y una gran estatua en el centro. No había visto esa estatua antes, pero en sus pensamientos se detuvo en la palabra “estatua” antes de poder ver que era la figura nueva. La palabra le hizo recordar a la estatua Wondercolt de la escuela, la estatua del caballo encabritado en sus patas traseras, el portal de vuelta a Equestria, el portal a su antiguo hogar, donde estaba la Princesa Twilight.

Y como una cosa lleva a la otra, Sunset recordó que desde la mañana no había escrito a la princesa, ni ella tampoco –paró de correr– sería bueno avisarle sobre el avistamiento de otra Twilight, (si realmente no es ella) sin duda era mejor, también para ahorrarse los problemas espacio-tiempo que podrían ocurrir.

-“Sí, sin duda sería lo mejor” –pensó afirmando con la cabeza, buscó con la mirada y se sentó en un banco de una parada de autobuses, (curiosamente la misma parada que en la mañana) pero no importaba. Sunset abrió su mochila rápidamente y rápidamente empezaba a rebuscar entre sus libros, libros, cuadernos, más libros, no había diario… ¡NO HABÍA DIARIO!

Sunset Shimmer se alarmó completamente– “¡No puede ser posible! ¡esto no puede estar sucediendo ahora!” –pensó con exasperación mientras volvía a revisar su mochila. Pero resultó en vano…no estaba allí.

********

Y mientras que un muy confuso Fariden Prince se encontraba con un libro vibratorio en las manos, preguntándose “¿Qué cosa era el libro?” una Sunset Shimmer igual de confusa y muy alarmada se preguntaba “¿Dónde podía estar ese libro?”

Capítulo 14: “Un Tour de Bienvenida por C.H.S.”

Flash Sentry se encontraba a unos metros de las puertas de entrada de la escuela Canterlot, apoyado sobre una pared, en una esquina del gran edificio, con los brazos cruzados y los ojos cerrados fuertemente en señal de molestia. Si hubiera estado más tiempo esperando, volviéndose cada vez más impaciente, ya se hubiera puesta a dar golpecitos con el pie. Pero para su suerte, la vio llegar corriendo por la calle en dirección hacia él, sin su mochila esta vez.

-Sé lo que dirás, –interrumpió Sunset Shimmer suspirando un poco por la carrera y acomodándose su chaqueta antes de que Flash pudiera hablar– “La puntualidad es primero”… ¿no? –preguntó con una media sonrisa y recuperando el aliento.

-Exacto… –respondió Flash rodeando los ojos sin la menor señal de ánimo– creí que habíamos acordado que nos veríamos en los jardines laterales unos minutos antes de las tres de la tarde, –hizo una mueca– tampoco llegabas a tiempo a nuestras citas. –susurró pensativo mirando a otra dirección.

-¡Exacto! –respondió ella con una pequeña risa e imitando a Flash– pero esta vez tengo una buena razón para justificarme, –agregó algo más seria, dejando a Flash con una mueca de “¿Qué es?”– tuve que dejar patas arriba mi departamento para buscar algo, no encontré lo que busca… ¡pero eso no es lo que importa!… aunque si no mal recuerdo –pensó en voz alta– dije unos minutos antes aquí en los jardines, ¿a qué hora llegaste tú? –preguntó finalmente con los brazos cruzados y una mirada sospechosa.

-Estuve aquí exactamente dos y cincuenta p.m. –contestó Flash con otro ceño fruncido– y si el reloj no se equivoca… –decía mientras tomaba la muñeca de Sunset y miraba su reloj– son justamente dos y cincuenta y cinco –terminó encarándola levantando una ceja.

Sunset miró perpleja el reloj en su muñeca después de que Flash la soltara, sí, realmente eran las dos con cincuenta y dos minutos. Dirigió su mirada hacia arriba, hacia el cielo, el sol aun estaba presente, pero amenazaba con desaparecer en unas horas y aún no era el típico paisaje del ocaso que a ella tanto le encantaba, no, todavía no era tan tarde.

-Está bien, está bien, –Sunset se rindió– sin embargo lo que te tengo que decir no durará mucho –dijo a Flash en un tono muy, muy serio.

Con esa mirada, lo que Sunset quería decir simplemente no estaría bien, Flash lo sabía, pero trataba de mantenerse fuerte, dijera lo que dijera acerca de Twilight y Fariden trataría de tener la mente abierta y tomarlo con calma…trataría.

-¿Y…bien? –preguntó él, disimulando un poco su impaciencia y nerviosismo.

Sunset bajó la mirada, con los brazos cruzados, no tenía opción, fuera o no su derecho, sentía de algún modo que era correcto decirle a Flash (una persona algo cercana a Twilight) lo que ella pensaba al respecto de todo lo sucedido.

-Lo que pienso de Twilight es que… –le miró de frente sin cambiar su expresión–… ¡Twilight!

********

-¿Lo tienes todo verdad? –Twilight Sparkle preguntó a su compañero que sostenía su mochila marrón en los hombros.

Igual que hace unas horas, Twilight y Fariden caminaban por las calles, sin embargo, ahora estaban volviendo a la escuela Canterlot, solo Fariden traía su mochila y eran tres esta vez.

-¡Quédate quieto, Spike! –exclamó Fariden mientras Spike corría a su alrededor persiguiendo una mariposa y amarrando con la correa a Fariden en el proceso, hasta que Twilight decidió intervenir riéndose un poco– Gracias Twi, y como respuesta a tu pregunta. ¡Sí!, te lo aseguro, –respondió mirando sobre su hombro la mochila en su espalda– tal y como te lo aseguré las dos últimas veces que preguntaste –agregó con una pequeña risa.

-Esto es serio Fariden, –reprochó Twilight algo sonriente– nos están ofreciendo un tour guiado por la nueva escuela, nuestra mejor amiga de la infancia y….otro chico. –dijo algo tímida– Debemos estar seguros de que tenemos lo necesario para tomar nota de lo extraño que pueda haber o no en esta escuela, ósea, ¡todo! –exclamó con emoción– no podemos desperdiciar esta gran oportunidad.

-Entonces, supongo que querrás revisar mi lista para saber si tenemos todo –dijo Fariden con una media sonrisa, mirando a Spike que olfateaba el piso mientras caminaban.

-Si tienes una, me encantaría revisarla –contestó ella medio sonriente, no había nadie que la conociera mejor como su amigo Fariden Prince… aparte de su hermano, sus padres, Cadence y Sunset, claro.

Fariden le pidió a Twilight que sostuviera la correa de Spike mientras se detenían durante unos segundos. Cogió su mochila, la abrió y buscó un cuaderno con un lápiz– Última página –dijo finalmente entregándoselos a Twilight tomando una vez más las riendas del pequeño Spike.

-Veamos, –Twilight comenzó, poniéndose sus gafas y procediendo a leer la ultima pagina del cuaderno–…Primero: Tu mochila…

-¡Listo! –anunció Fariden alegremente.

-Segundo: Nuestros cuadernos de apuntes… –siguió diciendo, mientras tachaba con el lápiz la primera casilla de la lista.

-¡Listo! –anunció Fariden revisando dentro de la mochila y luego señalando el libro que Twilight tenía.

-Tercero: ¿Spike?… –siguió con cierta confusión al marcar la segunda casilla.

-¡Listo! –anunció al mismo tiempo que Spike daba un pequeño ladrido.

-Cuarto: La correa de Spike… –dijo Twilight riendo un poco para sí marcando por tercera vez.

-¡Listo! –anunció sujetando con fuerza la correa violeta.

-Quinto: “Nuestro mejores recuerdos”… –dijo una Twilight muy sonriente con la anotación y volviendo a marcar.

-¡Listo! –gritó él sin necesidad de revisar su mochila esta vez, estaba seguro de que lo había metido dentro. Al igual que un libro muy diferente, solo que este segundo no le pertenecía.

-Y Sexto: To- ¿qué? –preguntó confundida, tratando de entender que decía en la última casilla.

-Lee y entiende, –contestó Fariden sonriente, señalando la página del cuaderno y diciendo elocuente– Sexto: Tomar la lista, arrugarla y lanzarla al primer cesto de basura.

Y dicho y hecho, Fariden le arrebató el cuaderno a Twilight antes de que pudiera protestar, arrancó la última hoja, la arrugó como pelota y viendo el más cercano cesto de basura, la arrojó como un jugador profesional, entrando sin problemas.

-Bien Ari, dos puntos –dijo Twilight sin poder evitar el sarcasmo con una media sonrisa mientras se cruzaba de brazos.

-Solo quería evitar que volvieras a preguntar, –se defendió levantando los hombros–  ¿acaso es un crimen, que un amigo quiera asegurarse de que su mejor amiga se asegure completamente de que tenemos lo necesario? –preguntó con un obvio sarcasmo en respuesta.

-Lo es, si simplemente te lo tomas como una broma, ¿no crees? –le dijo algo molesta esta vez y guardando sus anteojos.

-Muy bien, lo entiendo –anunció mientras recuperaba la seriedad y retomaban su camino, aunque luego de una pausa.

-¡Gana quien llega primero! –gritó Twilight tomando una gran ventaja por encima de Fariden.

-¡Hey! –gritó Fariden algo confundido viéndola alejarse– ¡Luego dices que yo soy el criminal! ¡Vamos Spike no nos dejemos vencer! –exclamó, con un ladrido de aprobación por parte del cachorro, los tres corrían para llegar a las puertas de Canterlot High.

*********

-¡Twilight! –gritó Sunset.

Flash se quedó confundido, solo pudo comprender cuando vio como Twilight y Fariden se acercaban corriendo hacia las puertas de la escuela, solo Fariden traía su mochila mientras que Twilight tenía un lápiz en su oreja derecha y una libreta entre sus manos.

-¡Ga…né! –medio gritó y medio suspiró Fariden con una mano en las puertas transparentes de la entrada.

-Solo porque…eres más rápido –contestó Twilight recuperando el aliento y sonriendo.

Sunset Shimmer y Flash Sentry estaban confundido, lo que entendían era muy poco, se reunieron con ellos, pero ninguno sabía que decir para aclarar la situación. Lo curioso era que ambos parecían salidos de un maratón y no venían solos, Fariden traía a un pequeño, lindo y cansado…

-¿Spike? –preguntó perpleja Sunset al observar al pequeño que traía Fariden con su correa violeta.

El pequeño cachorro reaccionó a su nombre, acercándose un poco a Sunset le olfateó las botas, pareció dudar un poco, pero finalmente dio un ladrido de felicidad mientras movía la cola alegremente, hasta parecía que quería saltar por la emoción.

-Bien eso, es bueno…sí te acuerdas de él entonces. –dijo Fariden recuperando su ánimo.

-Y él de ti –terminó Twilight mirando tiernamente a su cachorro y a su amiga.

Sunset estaba a punto de afirmarlo, pero se puso nerviosa con el temor de meter la pata en su…reencuentro, solo asintió como respuesta para luego mirar su reloj.

-¡Oh vaya! ¡Tres en punto ya! –gritó con una falsa emoción– no queremos perder ningún minuto, ¿verdad? –preguntó con nerviosismo acercándose a Fariden.

-¡Definitivamente no!, –exclamó Fariden con entusiasmo– ¿Pero qué hay de…

-¿Spike?, no te preocupes de seguro nos esperará en la entrada –respondió Sunset  con una sonrisa nerviosa– Fariden y yo iremos por el corredor de la derecha, ustedes vayan por la izquierda, –indicó Sunset a los demás, abriendo las puertas mientras Fariden asentía y le daba la correa de Spike a Twilight– en algún momento nos encontraremos y seguiremos con el recorrido –volvió a mirar su reloj– tendremos suficiente tiempo, en menos de tres horas ya estaremos de vuelta –anunció con alegría.

-¡¿Qué esperamos entonces?! –exclamó Fariden tomando repentinamente la mano de Sunset, sorprendiéndola y arrastrándola hacia dentro. Pero dándole tiempo de acercarse un poco a Flash solo para decirle algunas palabras.

-“Puede que sea diferente a lo que recuerdes” –susurró rápido cerca de su rostro, lo bastante claro como para que Flash escuchara, pero no para que entendiera.

¿Qué quería decir con eso? ¿Estaría relacionado con lo de Twilight?– “Probablemente no” –pensó él dándose cuenta, aunque recordando la expresión del rostro de Sunset al decirlo– “Esa mirada tan seria, podía ser, pero a la vez no, pero sin embargo…”

-Solo quédate aquí unos minutos Spike, –le dijo Twilight acariciando su cabeza– volveremos pronto y no se te ocurra irte por ahí –le advirtió.

De tanto pensar, Flash no se dio cuenta de que ahora estaba solo con Twilight, y ni siquiera habían entrado aún. Reaccionó rápidamente al escucharla y miró a su costado para darse cuenta que ella se encontraba arrodillada en el suelo acariciando a Spike.

El cachorro entendió rápidamente lo que su ama le había dicho y asintió como respuesta, Twilight lo acarició un poco más y Flash no pudo evitar sonreír ante la tierna escena. Twilight no era diferente a como él la recordaba, simplemente ahora tenía su cabello amarrado a una coleta de caballo. Esa era la única diferencia que Flash podía ver, a lo mejor Sunset estaba equivocada.

Y siguió pensando, hasta que claro, Twilight levantó la mirada y ambos se vieron el uno al otro, y se siguieron viendo, Flash callado y Twilight con la mano aun en la cabeza de Spike, ninguno parecía que rompería el silencio incómodo pronto.

-Así que….am….será mejor empezar el tour… ¿no crees? –preguntó Flash rascándose la cabeza, deseando que lo dicho no hubiera sonado tan estúpido como se oyó él mismo.

-Si bueno, supongo –respondió Twilight mientras se levantaba y amarraba la correa de Spike a una de las barandas de la escalera.

Spike se sentó dirigiendo miradas confundidas a ambos, Flash se aproximó a la puerta y la abrió como un caballero para que ella entrara primero, y el cachorro se quedó mirándolos mientras que Twilight ingresaba.

-“Solo será unos minutos de recorrido, y una oportunidad para recolectar datos, ¿por qué ponerse nerviosa?…” –pensó Twilight para sí sosteniendo con fuerza el cuaderno entre sus manos.

-“Solo es un tour, además estarás con ella en un tiempo a solas…” –se dijo Flash así mismo para darse ánimos, en lo que acompañaba a Twilight caminando por los pasillos del corredor izquierdo.

-“Después de todo…no hay nada de qué preocuparse” –pensaron los dos mientras se dirigían sonrisas nerviosas caminado juntos.

*********

-La sala de química, esta por allá –señaló Sunset a su derecha mientras caminaban– la de biología allí –señaló a su izquierda– y en frente…

-La sala de computación, por allá el salón de arte, me imagino que esa es la sala de música y aquella la sala de literatura…. ¿verdad? –interrumpió y Fariden mientras señalaba los distintos cuartos con puertas cerradas y con asombro para Sunset… acertó en todo.

-Sí pero, ¿Cómo lo…sabes? –preguntó completamente confusa y sorprendida, este chico parecía estar más armado de sorpresas que Pinkie Pie.

-Era…predecible, –respondió encogiéndose de hombros, no quería decirle que él y Twilight habían investigado todas las instalaciones de Canterlot para acortar el tour y llegar a los datos de importancia– pero ahora que sé la mitad del recorrido, ¿qué tal un descanso? –preguntó sonriente.

-¿Un descanso? –preguntó aun más confusa, aunque lo entendió cuando Fariden se sentó en el suelo junto a una pared y la jaló para que se sentara junto con él.

-Antes de continuar con el resto del tour me gustaría enseñarte algo de suma importancia para nosotros –respondió acomodándose con las piernas abiertas y buscando en su mochila.

No era necesario aclarar, Sunset podía entender que ese “nosotros” significaba él y Twilight. Sin duda parecían ser muy unidos, terminaban las frases uno del otro, se ponían apodos, reían juntos, etc. Se sentó arrodillada junto a Fariden pensando que tal vez fue un error no explicarle más claramente a Flash lo que pensaba, ¿Abría entendido el mensaje?, o acaso…

-¡Tierra a Sun! ¡Aquí Ari llamando! –exclamó Fariden mientras pasaba una mano en frente de Sunset.

-¿Sun? –preguntó ella, como siempre confusa por lo que le decía este chico.

-Era el apodo que te poníamos cuando estábamos los tres juntos, –respondió con una sonrisa nostálgica– de todos modos nunca te gustó, así que no importa si no lo recuerdas –se encogió de hombros– pero mira esto, ¡de seguro esto sí lo recuerdas!

Fariden había sacado un gran libro de recortes de su mochila, lo que impresionó a Sunset era que, no era un simple libro de recortes, era un álbum de fotografías. La portada estaba llena de estampillas extrañas, anotaciones variadas, también se podía leer en letras extrañas y divertidas… “Nuestros Mejores Recuerdos”

-Nuestro libro favorito desde su creación –anunció Fariden con elocuencia, mientras pasaba a la mitad del libro señalando una foto– esta fue la primera semana que llegaste a Crystal High y nos hicimos mejores amigos por siempre.

Señaló con alegría la primera foto, estaba pegada con cinta y era pequeña, pero se podía ver claramente en la esquina superior izquierda de la página.

Era un pequeño recuadro donde se visualizaba a una pequeña Twilight Sparkle sentada en un escritorio a la derecha de la foto sonriendo abiertamente, un joven Fariden Prince en un escritorio a la izquierda con los pulgares arriba sonriendo como Pinkie Pie y finalmente una Sunset Shimmer joven sentada en un escritorio del centro con una tímida sonrisa.

Era ella, no cabía duda, ¡era ella!, la pequeña Sunset Shimmer en una foto de hacía varios años.

Pero eso no era todo, las siguientes fotos eran aun mejores, se podía ver claramente otra donde los tres estaban sentados en una banca del parque mirando hacia otras direcciones, Fariden con una paleta de helado de chocolate, Sunset con un pote pequeño de helado de lúcuma y Twilight con un cono de helado de mora, los tres riendo y jugando.

-Esa fue nuestra primera salida al parque –explicó Ari con entusiasmo– eh… ¡uh! ¡imposible olvidar la de aquí! –exclamó con emoción.

Era una foto con un paisaje de noche, y los tres parecían estar en la entrada de alguna casa con… ¡disfraces de Halloween! Sí, eran disfraces, pero totalmente iguales entre ellos, los tres con capas y túnicas, grandes sobreros con plumas y parecían que llevaban espadas de juguete. Incluso Spike estaba allí, el muy pequeño cachorro en medio, con un traje parecido y sosteniendo un pequeña espada de juguete entre sus dientes.

Sunset no pudo evitar reír– Halloween –mencionó a Fariden sonriendo.

-Sip, nuestra primera noche de Halloween –anunció alegre– todos vestidos de “Los Tres Mosqueteros” –exclamó sosteniendo una espada imaginaria al aire– Spike era el cuarto –terminó con algo de vergüenza.

Y no se detuvieron allí, había páginas llenas de más fotos y recuerdos, se detenían en cada una para observarlos, el cumpleaños de Sunset, la celebración de Fariden, olimpiadas escolares, trabajos en casa, Navidad, preparando postres…terminando en desastre. Junto con otras personas también, que Fariden las señaló como Shinning Armor (el hermano mayor de Twilight) y Cadence (la novia de su hermano) pero cada una de las fotos siempre mostraban personas felices, los tres amigos más felices.

-Debo decir que son muchas fotos para un año entero –dijo Sunset finalmente al pasar las paginas.

-Pero muy pocas para un grupo de tan buenos amigos –respondió Fariden con algo de tristeza en su voz– ¡Pero eso ya no importa! –se levantó del suelo con entusiasmo– ¡Lo que importa es que este álbum aun no es esta completo! ¡Y juntos otra vez habrá más fotos que nunca!, –exclamó ayudando a Sunset a levantarse– Twilight quería que te lo dijera lo más pronto posible.

Twilight quería decírselo, mediante Fariden ya lo estaba diciendo, lo importante que ella era para ambos, lo que significaba para ellos, Sunset estaba feliz, pero en su interior sabía que no tenía derecho a estarlo. Esas fotos eran prueba suficiente, casi siete páginas, todas repletas de fotos que comprobaban su teoría.

No era la Twilight que ella conocía… y ella misma no era la Sunset que ellos conocían.

*********

-La cafetería, esta atrás…espera, esa es la sala de computación. El gimnasio…no, esa es la cafetería –Flash Sentry se volvió a confundir mientras caminaba junto con Twilight por los pasillos.

¡No tenía sentido!, conocía la escuela como la palma de su mano, al derecho y al revés, ¿Cómo era posible que no pudiera guiar a Twilight en un simple tour?

Los nervios, sí, no cabía duda, debían ser los nervios de imaginarse a Twilight Sparkle saliendo con otro chico, que no fuera él. Twilight lo veía confusamente mientras trataba de tomar nota de lo que Flash decía, como si fuera algún tipo de entrevista, solo que a diferencia de una entrevista real, Twilight sabía las respuestas, pero Flash no tenía ni la menor idea al parecer.

-La cafetería esta a la derecha, la sala de computación a tu izquierda y el gimnasio esta en frente, ¿verdad? –preguntó ella cerrando su libreta y tratando de sonar casual.

-Si…ah… ¿Cómo es que… –Flash iba a preguntar– olvídalo… –cuando se dio cuenta de que era imposible de que Twilight Sparkle no se hubiera dado cuenta de todo acerca de la escuela en su primer día– realmente no sé lo que hago –suspiró de cansancio mientras se dejo caer para sentarse en las escaleras que llevaban al segundo piso.

Twilight estaba a punto de preguntar el ¿Por qué?, cuando recordó su tarea y se le ocurrió otra pregunta.

-Bueno, si guiar no es lo tuyo… ¿Por qué no me cuentas tu vida en Canterlot High? –preguntó algo nerviosa sentándose junto a él en un escalón.

Flash se puso algo nervioso, iba a decir que él no era un mal guía, pero en vez de protestar, contarle su vida hasta ahora en la escuela Canterlot parecía una mejor idea que confundir los nombres de las aulas. Aparte, Twilight estaba junto a él.

-Por dónde empezar… –se puso pensativo y se irguió aún sentado, Twilight se puso atenta y de inmediato sacó la libreta con el lápiz– cuando yo llegué a Canterlot High, debo admitirlo, era muy tímido, –se rió– no tanto como para no hablarle a nadie, pero tampoco tenía la confianza para acercarme mucho a los demás. Sabía que una de las reglas de la escuela era convivir con todos, o al menos la directora Celestia lo había dicho así al comienzo del año, pero por cada día que pasaba, no dejaba de pensar que socializar jamás sería lo mío.

-Y, ¿algo pasó? –interrumpió Twilight con algo de entusiasmo– ¿algo que hizo que cambiaras de opinión o algo parecido? –preguntó acercándose a él, lista para anotar algo que pudiera ser crucial para la investigación.

-Sí, ah, bueno, de hecho fue todo un descubrimiento, –contestó él algo nervioso por tener a Twilight cerca, pero ya más calmado– descubrí dos cosas que lograron un vínculo entre los alumnos y yo en el pasado –Twilight se veía emocionada– dos cosas que sin ellas sin duda no hubiera podido seguir para llegar hasta aquí –veía como Twilight se animaba con cada palabra que decía.

-¿Y qué eran? –preguntó Twilight tratando de disimular torpemente su impaciencia, aunque a Flash no le molestó.

-Música y amistad, –dijo finalmente haciendo que el semblante de Twilight cambiara de emoción, no a decepción, no a tristeza, cambió rápidamente a un rostro que expresaba sorpresa, ella no escribió nada en su libreta– esas dos cosas tan simples hicieron que tuviera amigos tan valiosos como los que tengo ahora, y es algo que sin duda no cambiaría por nada.

Flash ya no miraba a Twilight, miraba al horizonte por así decirlo, como si viera una hermosa puesta de sol, a lo lejos, recordando tantos buenos momentos sin poder evitar sonreír. La primera vez que cogió una guitarra, la primera vez que tocó con quienes serían su futura banda, cuando acordaron formar un grupo, un guitarrista, un pianista y un baterista. Hermanos con la música por siempre.

-Tus mejores amigos ahora y siempre, –dijo Twilight en un suspiro obviamente nostálgico sorprendiendo un poco a Flash– sin importar lo que pase…amigos.

Flash Sentry lo notó sin duda, Twilight Sparkle también tenía una historia, y podía ser la oportunidad para saber más el uno del otro, solo como amigos, por supuesto.

-¿Y qué hay de ti? –preguntó él tratando de no sonar muy interesado– ¿tienes alguna historia de amistad que quisieras contar?

-La verdad, no…pero, tal vez –ella dudó un poco ante la pregunta.

-¡Vamos! Yo te dije mi historia –Flash reclamó sonriente– es tu turno –terminó dándole un pequeño empujoncito.

-Está bien, –Twilight se rindió igual de sonriente y cerró su libreta– todo comenzó durante mis primeros años en Crystal High y… tengo que decirlo, yo… era toda una cerebrito.

-Te refieres a como… ¿nerd? –preguntó Flash sin entender.

-¡No digas esa palabra! –reclamó Twilight dándole un empujón y riéndose– pero sí, en otro términos una nerd… no me importaban las amistades ni nada parecido, solo me importaban los estudios, eso era lo primordial para mi, y muchos me molestaban por eso.

-¿Molestarte? ¿cómo? –preguntó Flash algo extrañado.

-Sé paciente, –contestó Twilight antes de proseguir– me ponían apodos, como “nerd” o “sabionda”, mis padres decían que nos les hiciera caso, “A palabras necias oídos sordos querida” eso solían decirme. La verdad ni siquiera me importaba, ellos no se acercaban a mí, ni yo a ellos, era el ciclo sin fin y ese parecía ser el futuro hasta mi graduación… pero Fariden Prince apareció en mi vida, o para ser más precisos ingresó a la escuela –agregó con una risita, ese “apareció en mi vida” incomodó algo a Flash– él era igual que yo en varios aspectos, solo que era demasiado tímido como para no importarle lo que los demás dijeran sobre él. Nos hicimos amigos cuando un compañero escribió en el pizarrón que Fariden era un “sabiondo nerd antisocial” –dijo esas palabras con amargura– vi como si Fariden estuviera a punto de llorar e inmediatamente me paré y le dije en la cara a ese compañero toda la verdad –terminó con decisión.

-¿Toda la verdad? –Flash preguntó– ¿qué es toda…

Twilight se levantó bruscamente y actuó como si hubiera alguien en frente de ella– ¡Solo son unos tontos mediocres que se creen mejor que los demás al burlarse tal y como lo hacen! Piensan que son superiores cuando ignoran que ¡Él puede tener tanto potencial en ser bueno aparte de los estudios como cualquiera de ustedes! ¡ASÍ QUE NO TIENEN NINGÚN DERECHO A MOLESTARLO SOLO PORQUE PUEDA SER TÍMIDO Y ES BUEN ESTUDIANTE! –gritó Twilight en medio del corredor, para volverse a sentar junto a  Flash.

Dejó a Flash Sentry completamente atónito, no porque Fariden pudiera ser tímido, ¡Twilight Sparkle sin duda era una persona increíble!, defender a alguien así es algo digno de respeto. Él quería preguntar qué había pasado después de eso, tenía curiosidad por saber el resto de la historia, pero Twilight prosiguió.

-Después de ese incidente no volvimos mejores amigos, posteriormente Sunset fue la que llegó a nuestra vidas, ese fue el mejor año que pude pasar en Crystal High y casi diez años después, ¡henos aquí! –exclamó con entusiasmo terminando su historia.

Quedó un silencio algo incómodo cuando Twilight terminó, ella miraba a Flash fijamente mientras él la miraba a ella con una gran expresión de sorpresa, Twilight creía que era por el impacto de su actuación, se sonrojó un poco de la vergüenza, ¿había sido demasiado?

Pero Flash no estaba sorprendido por eso, cuando las miradas se volvieron incomodas para ambos, él fue quien decidió cambiar de tema.

-¿Te gustan los libros? –preguntó apresuradamente al ver la libreta que ella tenía en su regazo, recibió la respuesta en menos de un segundo.

-¡Me encantan! ¿Por qué crees que era una cerebrito en mi otra escuela? –anunció Twilight con emoción poniéndose de pie con una sonrisa abierta,

-Bueno, sé cual es el lugar de la escuela que posee más libros –dijo él con entusiasmo parándose y dirigiéndose al pasillo– sí hiciera el favor de seguirme –pidió elocuente y algo nervioso.

Twilight asintió, sus mejillas se sonrojaron un poco, solo un poco, mientras ambos caminaban por los pasillos una vez más, Twilight sin dejar de sonreír y sin poder notar que Flash ya no sonreía, una mirada muy seria se podía ver en su rostro. La razón era simple.

-“Puede que sea diferente a lo que recuerdes” –Sunset se lo había dicho… y ahora lo entendía, lo entendía perfectamente, Twilight y Fariden, “los tres mejores amigos”, Crystal High, la “amnesia” de Twilight, todo encajaba y estaba tan claro. Aun así Flash Sentry no lo podía creer.

No era la Twilight que él conocía… y él era el Flash Sentry que ella ni siquiera conocía, hasta ahora.

Capítulo 15: "Una situación inesperada"

Rainbow Dash, Fluttershy, Rarity, Pinkie Pie y Applejack, todas ellas, observaron desde varios metros de la puerta de entrada a la escuela. Habían llegado solo minutos antes para ver a la distancia como Flash, Twilight, Fariden y Sunset ingresaban a Canterlot High yendo cada pareja por un lado.

Todas salieron de sus escondites, algunas apoyadas en las paredes  y otras (Pinkie y Fluttershy) escondidas en los arbustos. Rarity llevaba un bolso morado consigo, mientras que las demás habían dejado cada una su mochila en sus respectivas casas. Se reunieron en la estatua Wondercolt, dándole la espalda a las puertas de la escuela.

-Los vieron alejarse, ¿verdad? –Rainbow Dash preguntó dirigiéndose a todas en general.

-Si te refieres a que Flash y Twilight se fueron por el pasillo de la izquierda… sí –contestó Applejack con las manos en las caderas, haciendo un gesto pensativo.

-Y Fariden con Sunset se fueron por el de la derecha, –Rarity agregó– tomados de las manos por cierto –terminó murmurando con una media sonrisa.

-¡No hay tiempo para esas cosas Rarity! –exclamó Dash con algo de molestia– bueno, al menos ya estamos al tanto de que están en su tour sorpresa de bienvenida…o como sea –terminó más calmada.

-Y que dejaron a su cachorro amarrado a una de las barandas de la escalera –dijo Pinkie rápidamente mirando sobre la estatua del caballo.

Las demás se le unieron rápido mirando sobre la estatua, ¡Sí! Pinkie tenía razón, había un cachorro en las escaleras de la entrada a la escuela, con su correa color violeta amarrada a uno de los barandales. Parecía muy calmado, esperando a alguien tal vez, solo estaba sentado, mirando a cualquier dirección. Y cuando las chicas miraron más detenidamente, se dieron cuenta de que se parecía mucho a

-¡Spike! –exclamó Fluttershy con una tierna sonrisa y mirada asombrada– ¿lo ven chicas? Es él.

-Creo que si se parecen mucho, –respondió Applejack lentamente, poniendo una mano sobre sus ojos entrecerrados– ¿pero cómo saber si…

-Será mejor si nos acercamos –respondió Rainbow mirando a las demás.

-Creo que alguien se te adelantó la idea Dash, –Pinkie protestó sonriente viendo al frente– Fluttershy ya lo está haciendo.

Todas voltearon mirando sorprendidas y algo alarmadas como Fluttershy se acercaba a las escaleras de entrada justo donde se encontraba el pequeño perro atado con su correa. Pero, ¡¿qué pasaba si no era Spike realmente?! Fluttershy podía ser buena con los animales claro, pero, ¿era realmente el verdadero Spike?

-¡Fluttershy, espera! –Rainbow gritó. Pero fue en vano, Fluttershy ya estaba en frente del supuesto Spike y no les dio más opción a las demás que acercarse también.

Spike había oído su nombre, pero el pequeño cachorro no sabía quién lo había dicho, hasta que vio como una chica (que no era su dueña) se acercaba a él, al principio rápidamente, y luego lento, hasta mantener la distancia de los escalones que los dividían. Spike empezó a ladrar despacio, sabía perfectamente que los extraños no podían acercarse mucho a él, al mantener la distancia, la chica de pelo largo y mirada compasiva dio entender que no quería hacerle daño. Pero cuando otras cuatro chicas se apresuraron a unirse, el dejó de ladrar y se sentía algo acorralado. Retrocedió un escalón algo asustado.

-Alto, chicas –Fluttershy las detuvo con ambos brazos mientras se arrodillaba– hay que darle algo de espacio –dijo volviendo a mirar al pequeño.

-¿Es realmente Spikey-Wikey? –preguntó Rarity con los dedos en su barbilla mirando al cachorro “misterioso” detenidamente.

-Duh, obviamente, ¡Es idéntico a él! –respondió Dash.

-Pero, ¿cómo sabemos si realmente es el de Twilight? –preguntó Applejack señalando a Spike.

-¿Alguna tiene comida de perro? –Fluttershy preguntó repentinamente dejando algo confusas a las demás, Rarity tenía su bolso, pero no era precisamente para llevar comida de perro.

Todas negaron con la cabeza.

Fluttershy dio un pequeño suspiro, si no había comida, no le quedaba más que el plan B. Se arrodilló viendo de frente al pequeño Spike y respetando su espacio, lentamente aproximó su mano frente al cachorro hasta llegar frente a él. No lo tocó, no lo acarició, simplemente dejó su mano extendida.

Spike dudó mucho, con una mirada de desconfianza, olió al principio la mano de la chica de pelo largo, la volvió a oler un poco confuso. Había algo familiar en estas chicas ahora que las podía oler mejor, jamás las había visto en su vida canina, pero el olor, aunque fuera pequeño, era el mismo olor de su dueña. ¿Acaso eran compañeras de Twilight? ¿O la conocían de otra parte?

El cachorro decidió optar por la primera opción, si su dueña las conocía fuera del gran edificio al que llamaba “escuela”, él sin duda las habría visto junto a Twilight. Ya con más seguridad, acercó su pequeño hocico a la mano de esa chica, permitiéndole acariciarle, disfrutaba las caricias y parecía realmente agradable. Y cuando las demás se acercaron hicieron lo mismo que la chica de pelo largo, estaba la chica de pelo esponjoso, una con el pelo lacio, otra con sombrero, una muy bonita con el pelo ondulado… y radiante.

-¿No es adorable? –preguntó Rarity rascando a Spike detrás de las orejas– miren, hasta su correa combina con mi bolso –terminó con una sonrisa señalando su bolso lila.

Las chicas rieron, y después de que se dieran cuenta de que el cachorro NO parlante debía de ser el de Twilight, todas se reunieron frente de la estatua Wondercolt una vez más. Spike las siguió curioso cuando Fluttershy lo desató para poder acariciarlo un poco más. Pero esta vez, cada una ellas cambiaron sus expresiones a miradas de preocupación en sus rostros. Habían cosas que tenían que aclarar.

Rainbow Dash se apoyó en una esquina de la estatua con los brazos cruzados haciendo una mueca, Rarity sacó algo de su bolso, había traído una manta color lila con bordados blancos, que acomodó en el piso y se sentó en ella (a modo de picnic, solo que esta vez sin comida), Applejack se sentó en ella con las piernas cruzadas apoyando una mano en su mejilla,  Fluttershy se acomodó con las demás y con una mirada acongojada, Spike junto a ella, y Pinkie Pie se sentó después, sin mucho ánimo.

-¿Y bien? –Applejack empezó– ¿Qué es lo que piensan?

-Creo que todo ya quedó claro con lo que Sunset dijo, –respondió Rainbow– no hay duda de que es la Twilight de aquí, pero… ¿Cómo sabemos que realmente puede “volver” a ser nuestra amiga?

-No estoy muy segura querida, –contestó Rarity– pero si Sunset nos dijo que quería volver hablar de esto, es porque aun hay algo más que no estamos entendiendo. –terminó pensativa.

-Sólo hay una cosa que aun no entiendo, –dijo Applejack– no es la Twilight Sparkle de aquí…

-¡Nop!, no es la de aquí –respondió Pinkie Pie algo más animada.

-Realmente nunca nos ha conocido… –prosiguió Applejack.

-No, hasta ahora –agregó Fluttershy acariciando levemente a Spike.

-Si no nos conoció, jamás fuimos amigas… –siguió Applejack algo más pensativa.

-Ese punto está más que claro Applejack –aclaró Rarity algo apenada.

-¿A dónde quieres llegar A.J.? –Rainbow preguntó confundida.

-A donde quiero llegar Rainbow, es que, –hizo una pausa– si nunca nos hicimos amigas, ¿cómo es que actúa realmente como si fuéramos amigas? –todas la miraron con confusión, incluso el pequeño Spike– no me refiero a que nos recuerde, –aclaró– me refiero, a que nunca tuvo amigas pero…

-Actúa como si ya conociera de la magia de la amistad, ¡pero sin conocernos! –exclamó Rarity dándose cuenta. Applejack asintió.

-¡Porque Fariden está con ella! –Fluttershy se dio cuenta– ¿no recuerdan lo que Twilight dijo cuando ingresó a la clase de literatura? –les preguntó.

-“Es un verdadero placer bla, bla, bla… mi nombre es Twilight Sparkle, y él es mi amigo de la infancia… ¡Fariden Prince!” –Rainbow Dash citó las mismas palabras que Twilight quedándose perpleja y algo sorprendida.

-¡Oh por Dios! ¡TODAS LAS FICHAS DEL ROMPECABEZAS ENCAJAN! –gritó Pinkie sujetándose sus cabellos rosados.

-Son piezas, Pinkie, las piezas son las que encajan, –corrigió Applejack, Pinkie Pie se encogió de hombros– y sí, encajan perfectamente. Posiblemente Fariden fue el que se habrá encargado de enseñarle a Twilight lo que la amistad significa. –terminó entrecerrando los ojos pensativa.

-¿O bien pudo pasar al revés? –Fluttershy preguntó algo tímida– Si Fariden no sabía de la amistad… y Twilight lo sabía, ella pudo enseñarle… ¿verdad?

-O bien pudieron ser ambas, –agregó Rarity– si ambos se complementaron el uno al otro, eso podría explicar por qué son tan unidos. ¿no?

-Creo que no hay forma de saberlo exactamente, –respondió Rainbow con un suspiro– o acaso… ¿deberíamos preguntarle? –preguntó a las demás con curiosidad.

-Podría ser una opción, –contestó Applejack pensativa– pero sería mejor esperar a Sunset para aclarar todo completamente.

-Y, ¿Dónde estarán para que se tarden tanto? –preguntó Rarity dirigiendo su mirada a las puertas de la escuela– parecería que hace horas entraron –respondió con un tono de cansancio.

-Si solo se fueron hace unos quince minutos, –aclaró Applejack– apenas habrán recorrido menos de la mitad de la escuela y creo que podrían tardar un poco en terminar –agregó.

Rarity suspiró, las demás también lo hicieron, con Spike como su única distracción, las chicas tenían que esperar. Querían tener más respuestas, pero para aclararlas necesitaban a Sunset, para que Sunset estuviera con ellas, tenían que ser muy pacientes y esperar, esperar y esperar.

*********

Grandes estantes, una enorme área, sillones con computadoras para investigación y lo más importante… eran bastantes, ¡no!, muchos, ¡no!, cientos ¡no!…eran…

-¡Miles de libros! –gritó Twilight completamente emocionada.

-¡Shhhh! –dijo la bibliotecaria, Twilight pudo reconocerla como la maestra de química también. 

-Perdónenos profesora Cheerilee, –Flash se apresuró a disculparse– la verdad solo estamos de paso, no tardaremos mucho –terminó sonriendo algo nervioso.

Twilight asintió en respuesta, un poco avergonzada por su primera reacción, pero tenía una excusa razonable para justificarse. En Crystal High sí había biblioteca, pero nunca se imaginó que otra escuela podía superarla en cantidad de libros. Habían más libros de los que se pudo imaginar de una escuela en la que cosas raras podían pasar. Pero su cara de asombro no salía de su rostro, la profesora Cheerilee no pudo evitar una media sonrisa al verla.

-Bueno, si solo están de paso… –la maestra repitió pensativa– no hay ningún problema, la biblioteca  no cierra todavía. –les dijo sonriente– Pero solo tienen una hora y media para estar aquí, ¿les será suficiente? –les preguntó curiosa.

-¡Más que suficiente! ¡Muchas gracias! –respondió Twilight sin quitar la mirada de las grandes estanterías y los libros. Flash y Cheerilee sonrieron.

-Ya veo, –dijo la maestra– si me necesitan, estaré en la recepción de la biblioteca, justo allí –terminó señalando un gran escritorio, los dos alumnos asintieron y la maestra fue a su lugar, no muy lejos de las puertas de entrada.

Una vez que la profesora empezó a realizar sus labores, Twilight no pudo evitar caminar (no correr) al centro de la gran y hermosa biblioteca, como una niñita en una tienda de dulces, solo se quedaba ahí mientras daba vueltas en su mismo sitio, con una gran sonrisa de oreja a oreja. Flash no pudo evitar dar una media sonrisa, se sentía satisfecho consigo mismo, había conseguido sorprender a Twilight y ella parecía estar muy satisfecha también. Se acercó a ella con las manos en los bolsillos de su chaqueta y sin omitir su sonrisa.

-Y… ¿por dónde quieres empezar? –le preguntó a ella.

Realmente Flash no conocía muy bien la biblioteca, solo había ido un par de veces y ni siquiera para ver libros, le gustaba más investigar con las computadoras. Pero de seguro podía darle un recorrido algo improvisado de lo que él, aunque fuera poco, ya conocía.

-“¿Qué tan difícil puede ser?” –se preguntó a sí mismo. Sin imaginar, que nadie sabía más de libros que Twilight Sparkle.

-Por dónde empezar, ¡¿por dónde empezar?! –exclamó (susurró) Twilight entusiasmada y mirando por todas partes– tal vez, ¿Cómo tienen clasificados los libros? ¿por orden? ¿por género? ¿por estadísticas? –empezó a preguntarle a Flash rápidamente– ¿Qué tipo de sistema usan aquí? ¿usan tarjetas de biblioteca? ¿algún tipo de registro para los libros? ¿podría llevarme más de cinco a la vez? –su entusiasmo creció.

-“¿Registrar qué? ¿Orden para qué? ¿Estadísticas de qué?”  –Flash Sentry no sabía qué decir, ni qué pensar. Ahora Twilight lo había sorprendido más de lo que él pudo sorprenderla. Pero ya estaba decidido y no él se iba a rendir.

-Mejor, ¡comencemos por aquí! –Flash respondió sonriendo nerviosamente y cambiando de estrategia, la cogió de la mano y la estaba llevando por el primer lugar de la biblioteca que pudo reconocer mejor.

Twilight lo siguió sin protestar, realmente no sabía mucho de Flash Sentry, tampoco de esas chicas, le agradaba volver a ver a Sunset, pero Flash le llamaba un poco la atención. Tal vez por el hecho de que la haya abrazado nada más conocerla, o porque ya sabía su nombre, pero era divertido, extrovertido y sin duda, amistoso. Le recordaba un poco a Fariden, pero a la vez no. Se limitó a sonreír, sintió que sus mejillas se tornaban rosadas, pero no se avergonzó esta vez.

Twilight Sparkle y Flash Sentry se encontraban en un rincón de la biblioteca algo apartado, junto a las escaleras que llevaban al segundo piso. En una zona pequeña pero agradable, había un sillón y una lámpara, muy acogedor cuando se trata de lectura. Twilight se sentó en el sillón de terciopelo rojo, revisando un par de libros al azar mientras que Flash abría cualquier libro del estante y le daba una ojeada, realmente era algo difícil aparentar que sabías mucho de libros.

-¿Encontraste algo interesante? –preguntó Twilight sin sacar su mirada del libro que tenía.

-Sí, hay muchas cosas interesantes… realmente como… –cogió cualquier libro del estante– “Viaje al centro de la Tierra” –leyó.

-Me encanta esq, –exclamó Twilight quitando los ojos de su libro y mirando a Flash– las investigaciones, los personajes, la aventura de llegar a un mundo completamente nuevo y desconocido. ¡Simplemente fascinante! –dijo con emoción y con una sonrisa antes de volver con el libro que ya tenía.

Flash se quedó con el libro en la mano, lo miró, jamás lo había leído u oído de él, sintió que su sonrisa se desvanecía, guardó el libro en la estantería y solo de reojo miró a Twilight. Ella estaba feliz, sin poder disimular su sonrisa, mirando el libro que sostenía.

-“¿La princesa Twilight también actuaría así?” –de solo preguntárselo la sonrisa se quitó totalmente de su rostro.

No era Twilight, no la princesa que él conocía, pero a la vez lo era, muy difícil de entender, pero Flash trataba de hacerlo. Era idéntica a su Twilight (a excepción de la cola de caballo, le quedaba bien) pero a la vez se le hacía algo diferente, ¿serían diferentes? ¿iguales? ¿Cómo saberlo? Flash miró a Twilight una vez más, el mismo cabello, los mismos ojos, las mismas actitudes por lo que veía hasta ahora. Al fin y al cabo, ¿podría importar si fueran o no iguales? Eso era algo que Flash Sentry tendría que descubrir pronto.

Dirigió su mirada al estante otra vez, sin duda tenía que visitar la biblioteca más seguido, todos esos libros que nunca había notado o abierto hasta hoy. Volvió a pasar su mano pretendiendo escoger, se detuvo en uno relativamente grueso y lo quitó de la estantería. Un gemido agudo se escuchó y Flash dejó caer el libro.

-Ah… Flash, ¿estás bien? –Twilight preguntó algo confusa por lo que había escuchado.

-Sí, está bien, ¡estoy bien! –respondió nervioso– solo se me cayó un libro y…me golpeó, ja, ja,… ridículo ¿no? –terminó rascándose atrás de la cabeza.

-No, pero eso fue… am… –Twilight hizo una pausa y miró hacia otro lado– ¿eso fue un grito de chica? –preguntó nerviosa.

-Ah, ¡no!, bueno… yo, ehh, ¡iré por allá ahora! –respondió inmediatamente antes de ir al otro lado de la estantería, dejando a Twilight sentada con los libros.

-¿Qué estás haciendo aquí? –Flash le susurró a Sunset Shimmer con cuidado de que Twilight no le oyera.

-Bueno, discúlpame, –Sunset respondió con cierta molestia, tenía un libro en su mano– pero, no sabía que la biblioteca es un lugar donde solo dos estudiantes tienen el derecho a entrar –le dijo señalándole con el libro acusadoramente.

-No lo es, pero tampoco es para que me encuentre contigo cuando saco un libro de la estantería y tú grites. –él respondió defendiéndose– Solo preguntaba para saber si la profesora sabe que estás aquí –suspiró.

-La profesora Cheerilee sabe perfectamente que estamos aquí y…

-Espera, ¿estamos aquí? –preguntó Flash confundido– ¿estamos quiénes?

-Estamos, aparte de tú y Twilight supongo… –dijo Sunset con los brazos cruzados– estamos Fariden y yo. –Flash frunció el ceño– Quise mostrarle la biblioteca porque pensé que le agradaría, por cierto, debiste ver su reacción cuando entramos a la biblioteca, –ella rió– casi parecía que iba a desmayarse.

-Bueno, otro parecido con Twilight, –dijo Flash con cierta amargura– ella no paraba de dar vueltas, admirar la biblioteca y empezó a preguntarme cosas que no podía entender muy bien.

-Sí, eso es creíble, –bromeó ella, Flash se cruzó de brazos– como sea, Fariden está en los estantes de la sección de historia, y ¿Dónde está…

-¿Twilight? –Fariden Prince preguntó asomándose por las estanterías– oh, ahí estás Sunset y… Flash Sentry, ¿verdad? –preguntó sonriente.

-Sí, sí, soy yo –contestó con los brazos aún cruzados.

-Genial, no voy mal con los nombres, –comentó Ari sin ocultar su sonrisa– ah, cierto, estoy buscando a Twilight, ¿no estaba contigo Flash? –le preguntó acercándose un poco más. Flash notó que él tenía un libro bajo el brazo también.

-¿Para qué la estás buscando? –Flash preguntó antes de responderle nada, tratando de disimular su interés.

-Necesito mostrarle algo, –respondió Fariden– encontré un libro de historia que puede parecerle muy interesante. –terminó señalando el libro que tenía.

-No es un libro de historia, –contradijo Sunset– ¡Es el Anuario de la escuela! –ella terminó dejando el libro que ya tenía colocándolo en el estante más cercano.

-Sí, bueno, pienso que a Twilight le puede gustar de todos modos. –contestó– Ya saben, historia de los estudiantes, fotos, nombres… los primeros años de la escuela –susurró.

-No sé si le guste, o no, –interrumpió Flash– pero Twilight está por allá –señaló a su espalda la esquina con el sillón y la lámpara.

Fariden entendió, fue con su mochila sostenida en sus hombros y con el Anuario en su mano a donde Flash le indicó. Sunset y Flash se quedaron viendo cómo se iba, Sunset rió para sus adentros y no pudo evitar mostrar una sonrisa, Flash seguía cruzado de brazos, mirando a ese chico emitiendo un pequeño y raro gruñido. El cual Sunset Shimmer notó perfectamente.

-No puedes evitarlo, ¿verdad? –ella bromeó– tienes que cuidarte de esos celos, ¿eh? –le dio un pequeño empujón– Aunque te digo, que no tienes nada de qué preocuparte.

-¿Qué quieres decir con…“nada de qué preocuparme”? –preguntó él agregando comillas.

-Te lo aseguro, –respondió con una sonrisa honesta– Fariden me lo dijo, que él y Twilight son amigos desde hace mucho tiempo, y por “mucho” me refiero a realmente mucho tiempo.

-Lo sé, –respondió Flash con las manos en los bolsillos– Twilight me dijo que eran amigos desde la infancia, incluso me dijo como se hicieron amigos –suspiró.

Sunset captó lo que él quería decir y antes de seguir hablando con Flash, miró disimuladamente a ambos lados, sabía que no había nadie aparte de ellos y la profesora Cheerilee quién pudiera escucharlos, pero no hacía mal verificar, solo por si acaso.

-Entonces, ya captaste el mensaje –dijo ella lentamente.

-Si te refieres a que ya sé, que NO es la Twilight Sparkle que salvó dos veces la escuela. ¡Sí! Sé, que no es ella –respondió él algo apenado y bajando la cabeza.

Sunset estaba a punto de tratar de… ¿consolarlo?, ella también se había apenado un poco al saber que no era la Twilight que ella conocía, pero era Twilight. Se lo había dicho a las chicas antes y quería que Flash también lo entendiera. Pero…

-¡Oigan! –Fariden volvió a interrumpir saliendo casi de la nada, asomándose otra vez por los estantes y con una sonrisa extraña– ah… no quiero molestarlos o interrumpirlos pero, Twilight no está aquí.

-¿Qué? –Flash y Sunset preguntaron al unísono.

Los tres fueron guiados por Flash al mismo rinconcito donde había dejado a Twilight, el sillón seguía allí, la lámpara estaba encendida, los libros estaban abiertos. Pero Twilight no estaba allí.

-Tal vez, solo este, rondando por la biblioteca, ¿no creen? –Flash preguntó algo confuso.

-Yo pensé lo mismo, pero acabo de revisar el segundo piso y… no parece estar en ninguna parte –Fariden respondió.

Por muy extraño que pareciera, Sunset y Flash se notaron algo preocupados, pero hacían lo posible para no mostrarlo. Intercambiaron miradas y vieron a Fariden, él estaba aún con su mochila y el anuario en su mano, no parecía preocupado en absoluto. No tendría que estarlo de todos modos, Twilight simplemente se habría ido a continuar el tour por su cuenta, o les estaría esperando afuera en los pasillos, tal vez solo sería eso.

-Mejor, vamos a preguntar –Sunset ofreció señalando el escritorio de la bibliotecaria.

Flash y Fariden asintieron, Fariden dejó el anuario de la escuela en el primer estante cerca de él y calmadamente todos fueron al escritorio de la profesora Cheerilee. Esta, se encontraba en su ordenador junto con unos papeles, parecía muy concentrada, pero rápidamente notó la presencia de los tres jóvenes en frente de ella.

-¿Se les ofrece algo más? –preguntó amablemente– les sugiero que terminen pronto, la biblioteca cerrará en menos de una hora.

-Ya nos íbamos profesora Cheerilee, –Sunset respondió con los chicos a su espalda– solo queremos saber si, ¿no vio a Twilight salir de la biblioteca? –preguntó nerviosa.

-La señorita Sparkle… oh ¡sí! –respondió de inmediato– salió hace un buen rato, me preguntó si podía llevarse algunos libros, pero con la hora que es, tuve que negarme. Así que dijo que iría a buscar a su amigo... ¡Fariden!, dijo que quería mostrarle la biblioteca y me pidió que le avisara a Flash –lo señaló– que iría a buscarlo y que si no lo encontraba esperaras en la biblioteca o afuera de la escuela –terminó ordenando unos cuantos papeles.

-¡¿Afuera?! –Sunset exclamó saliendo de la biblioteca a toda velocidad. Flash y Fariden no tuvieron más opción que seguirla, dejando a la maestra Cheerilee algo perpleja.

-¡¿Eso significa que no volverán?! –la maestra alcanzó a preguntarles a gritos cuando se fueron. Pero no tuvo respuesta, solo se quedó pensando– “Qué energía por parte de estos chicos”

*********

Sunset iba corriendo a la cabeza, con Flash atrás y Fariden siguiéndoles confusamente. Por cada puerta que pasaban Sunset se detenía, la abría, solo para mirar un salón vacío y cerrar la puerta con fuerza. Flash y Fariden solo se detenían sin saber qué decir o qué poder preguntarle.

Y cuando Sunset Shimmer iba por su quinta puerta abierta y cerrada, Flash se le acercó corriendo antes de llegar a la sexta, asegurándose que Fariden no lo pudiera oír.

-¿Qué es lo que sucede? –Flash le preguntó rápidamente mientras corrían.

-Twilight no está en ninguno de los salones –Sunset respondió aún más rápido abriendo su sexta puerta, y cerrándola para volver a correr.

-Sí, ya noté que Twilight no está en ninguno de los salones que acabas de abrir –dijo Flash– pero, aun no entiendo ¿qué es lo que pasa? –se detuvieron en la séptima puerta.

Sunset le susurró antes de que Fariden los alcanzara– Pasa, que si Twilight no está aquí dentro, eso significa que está afuera. –le respondió cerrando la puerta, sin éxito otra vez.

-¿Y qué significa que esté afuera? –preguntó Flash al volver a la carrera.

Todos seguían corriendo, Fariden los seguía desde atrás con su mochila en hombros, Flash esperaba su respuesta al lado de Sunset, pero ella no respondió, no quería responderle. Su respuesta y sus preocupaciones podían ser exageradas, pero de algún modo sentía, que si Twilight estaba afuera, y si sus amigas habían seguido su indicación, tal vez no pasaría algo bueno.

*********

-Entonces… ¿llegamos a la conclusión final? –preguntó Rainbow Dash.

-Por milésima vez, ¡SÍ! Rainbow, ya llegamos a esa conclusión –Applejack exclamó con algo de molestia por estar repitiendo lo mismo cada vez que Rainbow preguntaba.

-Solo quiero dejarlo claro Applejack, –contestó Dash– como decía, entonces… esta Twilight (de pelo amarrado y con un amigo al que no conocemos) no es nuestra Twilight, –todas las chicas asintieron– este chico, Fariden, le enseñó a Twilight todo en lo que respecta a la amistad, antes de conocernos –todas asintieron otra vez– y lo que tenemos que averiguar… es si esta Twilight (de cabello amarrado y con un nuevo amigo) puede llegar a ser nuestra amiga, como la Twilight que ya conocemos… ¿estoy en lo correcto?

-Exactamente querida, –Rarity respondió, mientras acariciaba a Spike en su lomo– debo admitir que me sorprendió un poco cuando Sunset nos dijo –comentó bajando la mirada.

-¿Por qué? –preguntó Rainbow algo entristecida– ¿por el hecho de que nos dijera que nuestra mejor amiga Twilight realmente no es nuestra mejor amiga Twilight?

-¿O por el hecho de que ahora ya no nos conoce y todos esos recuerdos jamás existieron para ella? –terminó Applejack de preguntar.

-Yo creo que ambos –respondió Fluttershy.

-También fue un error nuestro no darnos cuenta antes –pensó Rarity en voz alta.

-Bueno, debimos darnos cuenta cuando Twilight dijo que ella y Fariden eran amigos de la infancia –Applejack mencionó.

-O cuando dijo que no sabía quienes éramos –dijo Rainbow.

-Porque realmente es una chica normal como todas nosotras –dijo Fluttershy.

-Y no es una princesa poni de otro mundo como todas pensamos que era, –dijo Pinkie Pie– ¿Verdad Twilight? –preguntó.

-¡¿Twilight?! –exclamaron todas.

Efectivamente, Twilight estaba allí, a solo unos metros de distancia de ellas, parada, tiesa como un árbol. Dejó caer su libreta al piso debido a la sorpresa, tenía una mirada asombrada con los ojos abiertos como platos y la boca abierta, mientras las miraba a todas expectante. Las chicas entraron en pánico, ¿cómo no se habían dado cuenta? Spike ladró de felicidad y se aproximó junto a su dueña, pero Twilight no reaccionó, solo las miraba, esperando que alguien dijera algo.

-Ahh…Twilight, –Applejack rompió el silencio– ¿cuánto fue lo que escuchaste? –le preguntó nerviosamente.

El gesto de Twilight cambió inmediatamente a un ceño fruncido– ¡Escuche lo suficiente! –respondió cruzándose de brazos, obviamente estaba molesta.

Todas se pusieron de pie y se miraron entre ellas, ¿Cuánto había oído Twilight? Estaban en problemas sin duda, y a menos que algo inesperado pasara, tendrían que explicarle a ella muchas cosas, que a lo mejor no las podría entender del todo.

-Y… ¿qué significa “lo suficiente”? –preguntó Rainbow Dash lentamente mirando hacia cualquier otra parte.

-¡Creo que no es necesaria esa pregunta! –Twilight contestó a gritos asustando un poco a Spike y a las demás.

Todas se quedaron calladas, se sentían terriblemente mal, ninguna podía mirar a Twilight a la cara. Rarity se sentía muy avergonzada, Fluttershy deseaba ser invisible en ese momento, Rainbow miraba hacia otra parte con los brazos cruzados, Applejack se cubría la cara con su sombrero y Pinkie Pie lo único que quería era encogerse y desaparecer.

Una interrupción, una salida, un milagro, era lo que necesitaban para que Twilight las dejara de mirar de esa manera. Pero lo que vino a continuación, no era exactamente lo que ellas deseaban, en especial con los resultados.

-¡Twilight! –se escuchó a Sunset gritar desde la entrada.

Twilight escuchó y volteó a ver, Sunset, Fariden y Flash se acercaban corriendo desde la entrada, las chicas también los vieron, y sonrieron agradecidas de que Sunset se aproximaba. Lo que necesitaban era un poco de ayuda ahora.

-Twilight… te estuvimos… buscando cuando saliste de la biblioteca… –Fariden le dijo acercándose y recuperando el aliento– ¿Donde estuviste? –suspiró del cansancio.

-Estuve aquí todo el tiempo desde que salí de la biblioteca, –respondió Twilight mirando también a Sunset y a Flash–… todo el tiempo desde un principio –agregó mirando de reojo a cinco chicas avergonzadas y apenadas.

-¡Esperen un segundo! –exclamó Fariden antes de dar una gran bocanada de aire– ahora, sí. –recuperó el aliento– ¡esperen otro segundo! –volvió a exclamar– ¿ustedes acaso no estaban ocupadas para venir al tour? –preguntó señalándolas a todas confundido.

-Eso mismo quería preguntar –susurró Twilight con amargura mientras se cruzaba de brazos otra vez.

-Chicas… –dijo Sunset suspirando por la carrera– ¿qué acaba de pasar? –preguntó, deseando que su preocupación no fuera acertada. Pero al ver a Twilight, ella se imaginó lo primero que pudo pasar.

-Bueno, ah… resulta que… ¡todas nuestras actividades acabaron antes! –Rarity exclamó lo primero que se ocurrió.

-Eso es… ¿cierto? –Flash preguntó muy confundido. De todos los presentes él era el que menos entendía la situación. Sunset le dio un codazo disimulado.

-Si fuera cierto, ¿por qué no entraron y nos buscaron para acompañarnos en el tour? –preguntó Fariden con mirada sospechosa hacia las demás.

-Quería… ¡queríamos que! … ¿fuera una sorpresa? –Rainbow no pudo evitar preguntar ante el interrogatorio.

-Bueno, si eso es lo que querían, ya lo consiguieron –Twilight les dijo en un tono serio, pero acusador– ¿todo eso es verdad? –reclamó suplicante.

-No lo es –Fluttershy admitió casi en un gemido lento y tímido, todas asintieron apenadas, Twilight bajó la mirada, casi parecía decepcionada, pero una parte dentro de ella ya se lo esperaba.

-Escucha Twilight, –Sunset se le adelantó y se colocó en frente de las chicas– te aseguro que todo esto tiene una explicación lógica, solo tienes que escucharnos.

-Tiene razón Twilight, –Flash le aseguró– de algún modo, hay una razón.

-¡No lo entiendo! simplemente no puedo entenderlo, –Twilight decía, mientras caminaba hasta llegar en frente de la estatua Wondercolt, se giró mirando a todos los demás– sabía que algo extraño pasaba en esta escuela, pero jamás me imaginé que…

-Espera, –Sunset interrumpió– ¿sabías que algo extraño pasaba? –preguntó confundida.

Todos miraron a Twilight, ahora los demás esperaban una respuesta, no molestos, solo extrañados, comprendían porque Twilight estaba molesta y frustrada, pero lo que dijo los dejó confusos a todos. Menos a Fariden.

-Eso sí es cierto, –confirmó él mientras dirigía la mirada a todos– la única razón por la que vinimos aquí, era para conseguir explicaciones de “sucesos extraños” que Twilight descubrió que pasaban justamente a esta escuela. –hizo una mueca de confusión– Antes lo dudaba, pero, no dejo de pensar que que cosas extrañas realmente si estén ocurriendo aquí –terminó cruzándose de brazos y mirando hacia otra esquina.

-Twilight, Fariden, escuchen, –dijo Sunset– sé que esto es extraño, confuso y que no lo entenderían si se los explicara ahora mismo pero, si aceptaran escucharnos a todos, les prometo que encontrarán el sentido de todo esto.

Twilight lo pensó, Fariden estaba igual– “¿Cómo encontrarle una explicación a todo lo que pasaba? ¿Decían la verdad? ¿Todos estos “sucesos extraños” tenían una explicación lógica?” –se preguntaban, pero ambos sabían que tal vez una explicación sobre lo “extraño” no sería suficiente.

-Somos tus amigas, Twilight –dijo Rarity.

-Tus A.P.S –dijo Rainbow Dash.

-Amigas… –decía Fluttershy.

-Por… –decía Applejack.

-¿Siempre? –terminó preguntando Pinkie Pie.

-Twilight, tienes que creerles –dijo Flash.

Twilight suspiró– ¿Saben qué es lo que creo? –les preguntó– creo que si ustedes dicen ser mis amigos, no mentirían de esa forma, –retrocedió un paso de espaldas sin quitarles la mirada– si fueran mis amigos, no ocultarían cosas a mis espaldas, –retrocedió más– y… que ganarían con asegurarme que ¡¿Soy una Princesa poni de otro mundo?! –les encaró sin dejar de retroceder.

-Ah…Twilight –Fariden le dijo, mirando que podía chocar con la estatua

-Twilight, no sigas –Sunset le advirtió acercándose.

-Twilight, tienes que calmarte –Flash no quería verla así, no de ese modo.

-¡No puedo entenderlo! Si es que hay una explicación “lógica” ¿por qué no me la dicen de una vez? –no se detenía– realmente pensé que me ofrecían una amistad sincera, eso es lo que me confunde, ¿acaso eso fue mentira también? ¡¿Acaso eso fue…

Twilight Sparkle creía que al chocar con la estatua simplemente chocaría con algo sólido y frío, pero resultó no ser así, ¿acaso la estatua estaba más atrás de lo que ella imaginó? De ser así, seguía sin entenderlo, algo la estaba arrastrando, absorbiendo… y no podía hacer nada para detenerlo.

-¡TWILIGHT! –Flash Sentry y Fariden Prince gritaron a la vez, mientras corrían para alcanzarla.

Ambos corrieron mientras las demás entraron en pánico, veían como Twilight era “absorbida” de algún modo por el portal mágico que llevaba a Equestria pero, ¿por qué? Flash y Fariden llegaron a tocar el portal justo cuando Twilight ya no estaba a la vista para las demás, sin dudarlo ambos metieron sus brazos con el fin de alcanzarla. Flash sintió su mano, estaba dispuesto a jalarla y traerla de vuelta, pero él sintió que era absorbido por el portal también. Miró a Fariden y él parecía en la misma situación. ¡¿QUÉ ESTABA PASANDO?!

-¡ARI! –Sunset gritó al acercarse a Fariden, lo cogió del brazo mientras trataba de hacer fuerza para jalarlo de vuelta. Pero parecía que solo se hundían más

-¡Hey! ¡FLASH! –Rainbow gritó corriendo hacía él, lo jalaba de su chaqueta mientras que él ya estaba dentro del portal, aun siendo arrastrado por una fuerza invisible.

-¡SUNSET! –gritó Rarity al ayudarla, cuando Fariden ya no estaba a la vista dentro del portal, ahora Sunset era arrastrada dentro junto con Rarity.

-¡RAINBOW! –Applejack gritó tratando de sacarla de ser arrastrada también, Flash ya estaba dentro y Dash junto con Applejack ya estaban despareciendo dentro del portal también.

Fluttershy se petrificó– ¡Oh por Dios! –gritó sin saber qué hacer, todos ya estaban desapareciendo dentro del portal, solo quedaban Pinkie, Fluttershy y el pequeño Spike.

-“¿Ayuda? ¿tengo que buscar ayuda?” –se preguntó para sí rapidamente evaluando la situación.

-¡CLARO QUE TENGO QUE BUSCAR AYUDA! –se gritó a sí misma, y se disponía a ir corriendo para avisarle a cualquiera que pudiera estar en Canterlot High, cuando…

-¡OIGAN! ¡NO NOS DEJEN AQUÍ! –gritó Pinkie con un ceño fruncido  y agarrado a Fluttershy por el brazo– ¡Vamos Fluttershy, no podemos quedarnos atrás! –le dijo corriendo al portal sin ningún temor.

-¡ESPERA! ¡PINKIEEEEE! –Fluttershy alcanzó a gritar, mientras ambas atravesaban el portal. Dejando al pequeño Spike solo.

Spike tampoco quiso que lo dejaran, y después de ver como la chica loca de pelo esponjoso y la chica tierna de pelo largo atravesaron esa cosa que emitió una especie de brillo al final, inmediatamente se abalanzó hacia ella. Sin temor, con decisión, el pequeño cachorro se lanzó con fiereza… solo para chocarse con la superficie solida de una simple estatua.

Agitó su cabeza después del golpe ir repentino, ¿qué había pasado?, hace solo unos segundos esa cosa enorme se había tragado a su dueña, a su amigo, a otro chico que no conocía y a las chicas que le cayeron bien. Se puso a ladrar a esa cosa enorme que le había golpeado en la cabeza, quería que su dueña Twilight volviera, quería que Fariden volviera, quería que la linda chica de pelo ondulado y radiante volviera también con la chica de pelo largo que lo acariciaba… ¡Quería que todos volvieran!

Y mientras el pequeño Spike ladraba sin parar a la estatua Wondercolt, mientras Twilight, Flash, Fariden, Sunset, Rainbow Dash, Rarity, Applejack, Fluttershy y Pinkie estaban yendo a otro lugar muy lejano. Sin ser visto, una figura misteriosa observaba al pequeño cachorro ladrar, desde los jardines laterales de la escuela, viendo y a la vez analizando todo lo que había podido observar.

Capítulo 16: “Cruzando al otro lado”

Una gran fuerza, algo intenso, fuera lo que fuera, los estaba atrayendo dentro de la luz que vieron cuando atravesaban las paredes de la estatua del caballo. Flash tenía los ojos cerrados y la mano de Twilight sostenida con fuerza mientras era arrastrado, mientras flotaba, volaba o giraba rápidamente en un torbellino sin ningún final aparente.

Temía abrir los ojos, no es como si pudieran salir de su cara, pero el temor era demasiado. Quería gritar, pero sentía que no podía por más que quisiera hacerlo, aun así, creía que podía escuchar los gritos de las chicas detrás de él. (Aunque parecía que podía oír la voz de Pinkie Pie gritar “WIIIIIIIIIIIIII” en vez de un grito de miedo)

Todos vieron una luz al principio, varios colores vivos girando sin ningún sentido, ¿o en realidad los demás giraban?, en un gran tornado sin final, luces, giros, vueltas y algunos gritos. Igual que estar en uno de esos juegos de los parques de diversiones y gritar por la adrenalina que sientes en tus nervios.

Sin sentido de dirección, todos en un momento, de alguna forma sintieron un gran tirón de un lado, como si hubieran seguido un camino recto y bruscamente algo los hiciera girar a la derecha. Pero seguían girando y siendo atraídos con fuerza y velocidad a donde ellos creían, que realmente era sin fin o sin salida.

“¿Más que un portal?” “¿Un torbellino?” “¿Solo vueltas en círculos?” “¿Un sueño?” “¿Una pesadilla?” “¿Un juego sin final?”

La única diferencia de los pensamientos de todos con lo que realmente estaba pasando era que el torbellino multicolor “sin final”, realmente sí tenía uno. Desde que atravesaron la aparentemente “solida” estatua Wondercolt habían pasado apenas menos de diez segundos llenos de vueltas, vueltas y vueltas antes de…

¡FLASH! Otra luz brillante les nubló la vista a todos, los gritos parecían detenerse y sin poder escuchar o pensar algo más…¡¡BAM!!

Cayeron y chocaron, todos caídos de cara con algo duro, un piso, algún piso.

Flash Sentry lentamente abrió los ojos sin dejar de sostener la mano de Twilight, las demás estaban junto a él, todos se habían estrellado en el piso al parecer. Aun recostado, con la mano izquierda Flash se frotó la cabeza, aunque no sentía dolor, no dejaba de sentir que le seguía dando vueltas, su vista se aclaró un poco, escuchó unos cuantos gemidos detrás de él, las chicas ya se estaban recuperando.

Antes de mirar para atrás, Flash se arrodilló en el piso, antes de permitirse pensar otra cosa, recordó algo y se sobresaltó a sí mismo. Sacudió su cabeza violentamente antes de mirar la mano que sostenía, con la esperanza de que Twilight no estuviera más adolorida que él, se decepcionó al darse cuenta que realmente, la mano que sostenía era la mano izquierda de Fariden.

La soltó de inmediato con una mueca de molestia e inmediatamente se “limpió” las manos en su chaqueta, por suerte para Flash, Fariden aun parecía inconsciente y con una cara de atontado. Pero, al soltarse se dio cuenta de algo más, si no era la mano de Twilight la que sostenía, si realmente cogió la mano izquierda de Fariden al cruzar por la estatua, entonces… entonces…

Miró a todos lados preocupado, pudo ver a los demás irse levantando poco a poco, Sunset, Rainbow, Rarity, Pinkie, Fluttershy, Applejack, Fariden… Twilight no estaba.

-¿Twilight? –preguntó con preocupación, aun sabiendo que ella no estaba a la vista– ¡¿Twilight?! –gritó más fuerte viendo en cualquier dirección– ¡¿Twi…

Flash calló sus palabras al ver el entorno que les rodeaba, él aún estaba arrodillado en el piso, pero al mirar mejor, no pudo evitar elevar su mirada y su cabeza hacia arriba, al ver la enorme y rara habitación.

Sunset Shimmer parpadeó varias veces, sentía su cuerpo adolorido, no sabía desde que altura podrían haber caído todos, aun así “Gracias a Celestia que no fuera más alto” –se dijo, sacudió su cabeza despacio, veía algo borroso y todavía tenía la sensación de estar girando en el portal que los llevaba a Equestria, pero… “¿Así lo había sentido la última vez?” –se preguntó, podía recordar las vueltas y los colores, pero no recordaba ese tirón que sintieron durante un segundo, ¿habría sido solo su imaginación? ¿o realmente el viaje en el portal era así? O tal vez…

Su tren del pensamiento fue detenido al darse cuenta de algo, ahora podía ver claramente y vio que en la posición en la que estaba, recostada en el piso, no podía moverse bien, miró a un lado. Tenía a Rarity cogiendo su brazo derecho, aunque ella parecía inconsciente, sí podía mover su brazo. Lo hizo y separó el ligero abrazo de Rarity (quién parecía estar despertándose), y ya con el brazo derecho libre, giró su cabeza a la izquierda solo para darse cuenta que alguien no la estaba abrazando, ella estaba abrazando fuertemente el brazo izquierdo… ¡de Fariden!

Rápidamente se soltó de él, arrodillada en el piso totalmente avergonzada, no podía verse a sí misma, pero sabía lo sonrojada que debía estar en ese instante. Miró a Fariden y para suerte de Sunset, Fariden aun parecía estar inconsciente. Segundos después Sunset pudo escuchar a Flash gritar el nombre de “Twilight”, y un medio segundo después, Sunset giraba su cabeza con preocupación, sus amigas parecían estar volviendo en sí, pero no todas sus amigas, no veía a Twilight por ninguna parte.

Pero sí vio algo más, la habitación donde todos (o casi todos) se encontraban.

Rarity se levantó lentamente al sentir que se movía y oír gritos, parpadeó lentamente y pudo ver a Sunset en frente de ella, recordó claramente que había cogido su brazo tratando de evitar que se fuera dentro del portal. Solo recordaba los colores y la gran luz que los absorbió. “Hubiera sido lindo si el transporte no fuera tan brusco” –se dijo a sí misma al acomodarse mejor en el piso.

Acto seguido vio como estaba su ropa, y después de emitir un pequeño gemido inmediatamente se levantó del suelo mientras se sacudía el polvo de su camiseta y trataba de alisarse su falda purpura. Pero se quedó tiesa como roca a ver la habitación en donde se encontraban

Rainbow Dash gruñó al sentir adolorido su cuerpo, la cabeza la tenía girando como una secadora de ropa, estaba totalmente confusa, lo último que recordaba era que había tratado de jalar a Flash de su chaqueta cuando era absorbido por el portal y después, todo el show de colores, vueltas, vueltas y más vueltas… “Podría decir que fue asombroso, si la cabeza no me diera vueltas también” –pensó al arrodillarse mientras sacudía su cabeza rápidamente. El dolor que sentía pronto se desvanecía, dio una mirada para ver a los demás, pero se quedó boquiabierta, no al ver a las demás, sino, al ver el lugar que los rodeaba.

Applejack suspiró agotada, por fin el pequeño y MUY rápido “paseo” había terminado, trataba de recordar todos los acontecimientos rápidos. Cogió a Rainbow por el brazo para evitar que el portal se la “tragara”… “Bueno, no dio muy buenos resultados que digamos” –se contradijo mientras se levantaba del suelo.

De repente, Applejack se alarmó a sí misma, sentía un cambio en el universo, aunque realmente solo sentía la cabeza un poquitín más ligera. Se palpó su cabello rubio solo para confirmar sus sospechas, no tenía su sombrero. Suspiró de molestia, de tantos momentos que se quedaba sin sombrero algún día terminaría perdiéndolo. Miró a los lados por si alguna de sus amigas lo tenía. Claro que, viendo la habitación, en ese momento se olvidó de su sombrero perdido.

Fluttershy gritaba desde que Pinkie Pie la había arrastrado, y quería seguir gritando, pero se contuvo cuando chocaron con el piso, solo que ella no sintió el liso y frio suelo, agradeció haber aterrizado en algo suave, pero se levantó inmediatamente cuando se dio cuenta de que había aterrizado justo encima de Pinkie Pie (que sí estaba consiente)

-Oh dios, lo siento mucho Pinkie –dijo mientras se dirigía a una Pinkie situada boca abajo en el piso riéndose de ella misma. Quería ayudarla a levantarse, pero no pudo evitar mirar al frente y no pudo evitar quedarse pasmada al ver todo el lugar.

Pinkie Pie no paraba de gritar y reír de felicidad, quería saber cómo era atravesar el portal de la estatua hace mucho tiempo, y aunque sabía que no le era permitido hacerlo, los demás lo habían hecho. No podía perder la oportunidad y tampoco quería que Fluttershy se lo perdiera, por eso hizo lo que hizo. Y no podía estar más feliz y satisfecha de haberlo hecho, todos parecían haber disfrutado. (de seguro el mareo y cansancio eran efectos secundarios) Escuchó que Fluttershy se disculpaba por haberle caído encima, como estaba boca abajo y riéndose por el viaje no podía responderle, se giró para poder ver a Fluttershy, pero solo vio que ella estaba arrodillada a su lado con la boca abierta y una mirada de sorpresa. No supo el por qué, pero el gesto de su amiga se le hizo cómico, contuvo la risa solo para quedar de cara al techo de la habitación, movió los brazos y las piernas como si estuviera haciendo un ángel de nieve y giró su cabeza para ver a su otro costado.

Se dio cuenta que todos sus amigos estaban haciendo gestos parecidos a los de Fluttershy, confusa, miró una vez más al techo con una visión más clara.

-Uh… que curioso –dijo parando de reír y con los ojos muy abiertos.

-¿Qué…es curioso? –Fariden Prince preguntó al oír a Pinkie Pie decirlo. Él sabía muy bien lo que la palabra “curioso” significaba “Palabra que se usa para definir algo un poco fuera de lo común o para describir a una persona con un carácter… ¡volvamos a o lo otro!” –se dijo a sí mismo sacudiendo su cabeza.

¿Qué había pasado? ¿Qué era lo último que recordaba? ¡Oh sí! Era… un momento, si lo último que recordaba, era lo último que realmente había pasado, eso significaba que… significaba que…

Repasó los hechos rápidamente en su cabeza, Twilight ilógicamente rompió una de las leyes de la física al atravesar un objeto sólido como si fuera un especie de… ¡gelatina o algo así! Él se abalanzó junto con Flash Sentry (fue muy amable de su parte) para ayudar a Twilight, de algún modo, luego Sunset intentó salvarlo de ser “absorbido” por lo que sea que fuera, y luego, y luego… ¡y luego todo esto!

Era demasiada información extraña, ilógica y poco creíble para procesarla, al darse cuenta ya empezaba a hiperventilarse de lo agitado que estaba (aunque sin entender muy bien el por qué) Pero, qué tal si… ¿todo era real?, quería decírselo a sí mismo en vez de preguntárselo, ¿podría ser realmente? ¿acaso hace solo unos segundos realmente habían atravesado una estatua? ¿habían sido enviados a este lugar?

Fariden detuvo sus pensamientos en la palabra “enviados”, entró en pánico y lo primero que hizo fue verse a sí mismo con desesperación, se palpó el cuerpo solo para asegurarse de que estaba allí (si realmente todo lo que sucedía no era un sueño, Fariden había leído muchos libros de ciencia ficción como para saber que cuando alguien es “tele transportado” corre el riesgo de no llegar completo a su destino) un miedo algo tonto, pero podría aplicarse a esa situación.

Suspiró de alivio, dos brazos, dos piernas, una cabeza, aún tenía su mochila puesta en los hombros, etc. Completo, sano y salvo en… ¿en dónde? Después de preguntarse varias cosas (de las cuales seguía sin tener respuestas) se hizo un última pregunta, instintivamente miró hacia todos lados, los demás estaban allí con caras muy raras “¿Qué?” –se preguntó con confusión antes de seguir viendo… la habitación, como todos antes que él, también se quedó con la boca abierta.

-¡¿Qué?! –exclamó a diferencia de los demás que se quedaron callados.

-¿En… dónde estamos? –Rarity se atrevió a preguntar lentamente sin quitar su asombro, sorpresa y… fascinación.

-Parece que… –dijo Flash.

-Estamos en un… –dijo Fariden.

-Grande… –dijo Fluttershy.

-Hermoso… –dijo Rarity.

-Asombroso… –dijo Rainbow.

-¡Divertido!... –dijo Pinkie.

-Extraño… –dijo Applejack.

-¡¿Castillo Real?! –exclamó Sunset Shimmer.

Sí, lo era, era la habitación de un castillo, no cabía la menor duda, grande y espaciosa. Con adornadas columnas pegadas a las paredes, un hermoso piso de azulejos blancos, no había tronos u otros objetos.

Ellos se encontraban en medio de una habitación vacía, solo había una gran puerta doble a la derecha del cuarto, no había nadie más a la vista aparte de ellos. Después de que Sunset dijera las palabras más inesperadas, para los demás no podía ser más confuso, un castillo, sí parecía un castillo.

Nadie se atrevía a decir nada, solo se miraban los unos a los otros con gestos de sorpresa y confusión, todos ya se habían levantado del suelo y estaban solos en medio de una habitación vacía, solo con una aparente “salida”.

Colectivamente miraron la gran puerta durante un segundo, “¿Podían abrirla? ¿Llevaría a un lado “seguro”? ¿Pero podían encontrarse en peligro ahora?” –Sunset se hacía más que solo preguntas, nada tenía mucho sentido… pudo notar como todos se miraban entre ellos sin saber qué hacer, sus cinco amigas la miraban a ella buscando algún tipo de guía, Fariden miraba nervioso a todas partes, Flash hacía lo mismo pero un poco más calmado. Nadie sabía que hacer o decir, hasta que todos escucharon un crujido.

Se sobresaltaron mirando las grandes puertas dobles, no emitieron ni un sonido con el temor de ser escuchados por quien pudiera estar cerca, el crujido sonó con más claridad y las puertas temblaron. Con un extraño ruido lentamente se estaban abriendo de par en par, congelados, sin moverse, no pasaba por sus pensamientos el gritar o correr. Poco a poco las puertas se abrieron, para revelar que alguien estaba tras ellas.

Una figura a varios metros de ellos, las puertas terminaron de abrirse totalmente para revelar la presencia de ese alguien que entraba a la habitación.  

-¡¿Qué?! –Fariden gritó por segundo vez, (solo que más fuerte) al ver quien era.

Una figura alta y esbelta, cabello largo y ondulado, piel clara, con libro en mano, vestida con una capa color naranja brillante. La chica en frente de ellos caminó un par de pasos antes de detenerse, levantar la mirada del libro que sostenía y mirar al frente. Mirar donde los otros estaban, los demás tomaron aire del asombro, sorpresa y otras emociones que estaban sintiendo al ver a esa chica, al ver su rostro, esos ojos, ese pelo, y finalmente oír la voz familiar que les dijo:

-Oh… ya veo –dijo con los ojos muy abiertos y con algo de sorpresa en su voz, eso dijo la Sunset Shimmer parada en las grandes puertas de la habitación.

*********

Una luz, fue lo que Twilight Sparkle vio después de atravesar de espaldas uno de los lados de la estatua del caballo, una vaga imagen de Fariden y Flash corriendo hacia ella fue lo que vio antes de que una gran luz la cegara.

Cerrando los ojos, tan fuerte como le era posible, Twilight tan solo quería pensar que no era más que un sueño o tal vez una terrible pesadilla, estaba girando sin parar, sin ninguna dirección, intentaba gritar pero ni ella podía escuchar sus gritos, no tenía caso. Ella estaba en un tornado de luz del que no saldría. ¡Eso debatía contra todas las leyes de la ciencia que ella conocía!

Pero, ¿realmente era el momento de pensar ciencia? Cada segundo que pasaba en esa cosa giratoria hacía que todos los pensamientos con lógica que tenía Twilight se iban desvaneciendo. Girando, girando, girando, girando y…

Una luz blanca otra vez, Twilight se armó de valor para abrir los ojos y ver la luz al final del túnel, más cerca, más cerca, cada vez más cerca, hasta que ella misma se dio cuenta de que iba en picada y… ¡BUM!

Algo duro, pero suave a la vez, Twilight no tardó más en recuperarse de la caída por una simple razón, ¡se estaba congelando! Cuando abrió los ojos y se arrodilló en el suelo, de inmediato una gran oleada de frio le invadió el cuerpo haciéndola temblar, no solo el suelo era frio, el viento que hacía, hizo que ella tuviera que juntar sus brazos para tratar de calentarse.

Pero, ¿Cómo era posible? Si hace unos segundos se encontraba en un ambiente cálido, con un hermoso sol que casi se encontraba en el atardecer, y ahora, no quería creerlo, Twilight Sparkle se negaba a creer, que en ese mismo instante, ella se encontraba en un paisaje nevado.

-Es imposible, irrazonable, ¡totalmente ilógico! –exclamó para sí misma aun arrodillaba en la nieve, ¡si, era nieve!

Una ráfaga de nieve hizo que, sin querer, Twilight empezara a temblar y casi castañear los dientes por el frio, sus cabellos morados le taparon el rostro, al parecer en algún momento el gancho que sostenía su cola de caballo se le había soltado.

Pero, ¡tenía que hacer algo!, debía pensar en algo o moriría congelada ahí mismo, Twilight intentó apartar todas las preguntas que tenía en mente, pero para ser honestos, le costaba hacerlo, ¿Cómo llegó a parar allí? ¿Por qué llegó a parar ahí? Y lo que le preocupaba aún más ¿Dónde estaban todos los demás?

Giró rápidamente su cabeza en todas direcciones desesperadamente mientras seguía en el suelo. Fariden, Sunset, Flash y las demás… no estaban. Con una mejor visibilidad Twilight realmente vio que estaba sola, sola en un páramo nevado, en medio de una tormenta de nieve, sin nadie a quien pedir ayuda, ¿Acaso no había nadie en los alrededores? ¿Nadie podría ayudarla? Twilight sabía que sería inútil tratar de gritar pidiendo ayuda, ¿A quién le pediría ayuda? ¿Quién podría escucharla?

A donde quiera que mirara solo veía un fondo blanco y los copos de nieve que caían con velocidad, se sentía rendida, cansada y agotada, había leído en alguna parte que esos eran los efectos de la hipotermia debido al frío. Aun podía ver con claridad, pero si no buscaba algún tipo de refugio se congelaría sin duda, incluso podría…

-¿Necesita ayuda? –preguntó una voz a sus espaldas.

Twilight volteó sin dudarlo, con una sonrisa (aun sin ver de quien se trataba), entrecerró los ojos para poder ver, aunque solo viera una sombra del que sería su salvador, poco a poco se iba aclarando, una figura alta, caminado hacia ella  en medio de la nieve.

Pero la sonrisa de Twilight desapareció totalmente al verlo bien, reemplazada por un gesto de asombro total, si realmente no era un sueño, algo más que extraño ya estaba sucediendo. Aunque fuera poco creíble, Twilight pudo verlo claramente, un joven parado frente a ella, con la mano extendida se arrodilló junto a Twilight, usando una armadura brillante y una capa de color azul oscuro, ella seguía con la boca abierta y los ojos como platos, pero tenía que preguntar si realmente era…

-¿Flash? –Twilight preguntó tímidamente al verlo cara a cara, sus ojos, su rostro, su pelo color azul brillante… era Flash Sentry.

Capítulo 17: “Más allá de dos Mundos”

-Oh... ya veo –fueron las primeras palabras que oyeron de la Sunset Shimmer parada en las puertas dobles.

La voz era la misma, sus rasgos eran los mismos, incluso se podría decir que su expresión era la misma que Sunset haría. El rostro de esa Sunset Shimmer apenas reflejaba sorpresa, sus ojos celestes levemente abiertos y solo había dicho esas palabras. A diferencia de los ocho rostros con ojos como platos y mandíbulas caídas en frente de ella, sin embargo, ninguno de ellos se atrevía a decir nada más, tenían las mentes en blanco, la “segunda Sunset” lo notó y aunque seguía con un pequeño gesto de sorpresa, se atrevió a hablar.

Dio un pequeño suspiro -Parece que el Primer Ministro tenía razón… –comentó tanto para sí como para los demás, mientras aún tenía un libro abierto de forro marrón oscuro en sus manos.

Cuando volvió a hablar, la Sunset Shimmer junto a sus amigas se vio obligada a hacerlo también.

-U-un momento, –ella tartamudeó, sin saber muy bien que hacer, pero siguió– ¿o-otra yo? ¿Este lugar? E-esto… ¡esto no tiene ningún sentido! –exclamó dando un paso al frente, lo dijo no solo para su “otra yo”, también para ella misma. Pero bajó la mirada y retrocedió de inmediato al ver la cara de su otra yo más de cerca, sin poder ver de frente esos ojos que podía reconocer como suyos también

-Pero, ¡cruzamos el portal!, ¿No? –Rainbow preguntó confundida dirigiéndose a su amiga Sunset– eso significa que estamos... ¿en el mundo de Twilight? –le susurró mientras se acercaba a ella.

Una vez más Sunset se quedó callada, no le respondió, tampoco la “otra Sunset” lo hizo, se podría decir que la joven estudiante Sunset se encontraba en un pequeño shock. Siguió con la mirada baja para pensar rápidamente.

El mundo de la Princesa Twilight, el mundo del que ella mima provenía también, su mundo… ¿Realmente estaban allí? ¡Habían cruzado el portal!, Sunset estaba segura de eso, pero aún le era difícil de asimilar, ¿Podrían estar en Equestria? El hogar del que ella misma huyó buscando venganza, el hogar donde se había criado, el Reino de Equestria.

-“¿Mundo de Twilight?” –Fariden pensó con confusión ante las palabras que escuchó de Rainbow Dash… diciéndole a su amiga de la infancia.

Él quería preguntarle a ella, ¿qué estaba pasando? “Pero, Sunset no podría saber nada de esto… ¿o, sí?” –se preguntó sin apartar su mirada de ella.

El ambiente volvió a un silencio extraño e incómodo, nadie se atrevía a decir nada más. Sunset se encontraba mirando a los azulejos blancos en el piso, en realidad pensando, tratando de saber o razonar, entender que era lo que sucedía. Fariden solo miraba a su amiga, no se atrevía mirar a la doble de su amiga que seguía parada en la puerta, sus pensamientos estaban en blanco, esperando que algo lo llevara a respuestas, lógicas o no, él quería respuestas.

Flash no se podría encontrar más confundido, no podía dejar de mirar a su ex novia con un gesto que imploraba algo de ayuda, sabía que la Twilight Sparkle que había salvado dos veces su escuela era de otro mundo, pero nunca se imaginó que la entrada a ese otro mundo se encontraría en la estatua de la mascota que él había visto todos los días, siempre que caminaba a la escuela.

Las amigas de Sunset estaban agrupadas detrás de ella, por muchas preguntas que tuvieran y dudas que quisieran aclarar, Sunset parecía la más confusa y afectada, por una razón que las chicas no entendían.

Rarity puso una mano sobre su hombro, Rainbow y Pinkie alternaban sus miradas entre las dos Sunsets, Applejack sin saber que más hacer, vio al suelo, cogió su sombrero y se lo colocó sin quitar la mirada de Sunset. Y Fluttershy lo único que quería era que ese silencio aterrador en la sala se esfumara.

La “otra Sunset” se aclaró la garganta, con la intención de que todos los que estaban en la sala la escucharan, y así lo hicieron mientras ella abría su boca para hablar y decirles:

-Creo que estoy en lo cierto, en suponer que ahora mismo no saben qué es este lugar o porqué están en este lugar, ¿verdad? –preguntó en un tono totalmente calmado, como si supiera la respuesta de antemano.

-¿Usted cree? –Rarity preguntó con sospecha, sin saber muy bien si era correcto usar el “usted” en vez del “tú” con esta doble.

-Realmente no, no lo creo, –la otra Sunset les aseguró aun con calma y cerrando su libro para ponerlo debajo de su brazo izquierdo– estoy segura, de que todos deben tener preguntas… –hizo una pausa, mirando a todos más detenidamente, detuvo su rápido escaneo al ver al chico con la mochila en hombros, a la chica que no le dirigía la mirada y al joven de cabellera azul–…y si quieren respuestas, ¿podrían seguirme? –terminó preguntando y señalando a un gran pasillo detrás de ella.

-Espera, –Dash interrumpió mirando hacia ella– ¿cómo sabemos si podemos confiar en ti? –terminó preguntando sin penar siquiera en usar el “usted”.

-¡Sí! ¿No podría tratarse de… –Pinkie hizo una pausa dramática– una doble de Sunset que es ESPÍA? –acusó con mirada sospechosa hacia la “otra Sunset”, pero ella no se inmutó.

-Una trampa o algo parecido –Applejack comentó con los brazos cruzados sin dejar de mirarla con un ceño fruncido, para ella solo era una persona que se parecía a su amiga.

-¿Podría… decirnos? –Fluttershy preguntó tímida y educadamente a la persona en frente de ella.

-¿Por favor? –Flash agregó– sería bueno saber en quién confiar en una situación como esta –terminó nervioso rascándose la parte posterior de la cabeza y mirando hacia otra dirección.

Cada uno de ellos desconfiaba a su manera, pero tenían el derecho de hacerlo de todos modos. Cruzaron por un portal escondido a otro mundo extraño, bien podría ser el mundo de su mejor amiga, la Princesa Twilight, pero ella no estaba allí y eso hacía que desconfiaran automáticamente de todos los demás.

-Escuchen, –contestó la otra Sunset con un suspiro antes de mirarlos de frente con una expresión seria– sé que están confundidos y asustados…

-¿Quién está “asustado”? –Rainbow preguntó con desdén cruzándose de brazos con una mirada presumida– no tengo ni pizca de miedo, nadie está asustado –aseguró señalándose a sí misma y a los demás también.

-Pero confundidos sí, ¡todos estamos confundidos! –exclamó Fariden dirigiéndose a Dash con un ceño fruncido y de nuevo viendo a su amiga Sunset.

-MUY confundidos –confirmó Pinkie, haciendo otra vez el gesto con las manos y girando sus ojos de forma extraña.

-Sí, están MUY confundidos, –repitió la otra Sunset, solo que sin hacer el gesto– tal vez no asustados, pero sí confundidos, confiar en alguien estando confundido es difícil. Sé, que hacer que confíen es difícil… –susurró mirando hacia otra dirección, pero volvió a mirarlos recuperando su expresión seria– si no quieren confiar en mí, está bien, pero si lo que quieren ahora son respuestas…

-¡Si, quiero respuestas! –la Sunset rodeada de sus amigas exclamó con decisión, esta vez, mirando y sorprendiendo un poco a su otra yo– quiero saberlo, necesito saberlo –continuó con más calma– ¿Esto es realmente Equestria? ¿El reino de Equestria? Cruzamos el portal, todos lo hicimos –dio un paso al frente, encarándola– si realmente lo es, ¿dónde está Twilight? ¿la Princesa está aquí? ¿Q-quién exactamente eres? Si estuviéramos en Equestria, ¿por qué no me transformé en unicornio? Yo…

-¡¿Qué?! –el gritó de Fariden Prince hizo eco en toda la habitación, esta vez las palabras de Sunset lo atraparon desprevenido, lleno de confusión. Sus ojos se abrieron aún más y juraría que su mandíbula cayó al piso

Flash lo miró, igual que todas las demás con gestos extrañados. Sunset inmediatamente lamentó sus palabras y giró en su dirección, con una mirada de nerviosa.

-¡Espera! –exclamó Sunset al ver la cara que Fariden aún tenía en su rostro– eso…eso no fue lo que quise decir –intentó excusarse sin poder ocultar sus nervios.

-Pero, eso fue lo que dijiste –Pinkie le aseguró con una mirada confundida.

-Sí, lo dije, ¡pero no era lo que quería decir!… no exactamente –Sunset contradijo nerviosa, sin quitar la vista de Fariden que seguía con su expresión, sin moverse siquiera.

-Pero eso dijiste… ¡hey! –Pinkie repitió antes de que Rainbow le diera un pequeño empujón.

-No estás ayudando Pinkie –le susurró Dash como reproche.

En efecto, no ayudó en nada, y aunque Fariden siguiera en shock por las palabras que su amiga pronunció, los demás estaban algo menos sorprendidos. Las amigas de Sunset ya lo sabían de todos modos, que la princesa Twilight y ella no eran “humanas”. Flash se sorprendió un poco, no sabía eso exactamente, sabía poco, pero lo suficiente como para no sorprenderse tanto. Sin embargo, todos sabían que Fariden estaba en blanco, no sabía nada de lo que pasaba, NADA, y por un segundo Sunset olvidó ese pequeño detalle.

-Fariden, escucha, todo esto tiene una explicación… –le dijo Sunset lentamente mientras se acercaba a él, aunque ella solo le podía explicar una parte de lo que pasaba, él bajó la mirada– solo tienes que…

-Confiar –la otra Sunset la interrumpió con voz firme– confíen por un momento y síganme, confíen en que encontraran las respuestas que buscan –les dijo, casi imploró a que la siguieran señalando una vez más al pasillo detrás de ella.

Solo que esta vez les dio la espalda, y la otra Sunset empezó a caminar por el pasillo que había recorrido hace solo unos minutos para llegar la gran sala en la que todos estaban en ese instante.

Todos vieron cómo se alejaba, vacilantes, la otra Sunset se iba lentamente por el pasillo en frente de ellos. Instintivamente las chicas y Flash miraron a Sunset, ella estaba en frente de Fariden, nerviosa en su decisión, sabía cómo todos la miraban (excepto Fariden) y por muy increíble que fuera. Ella sabía que si decidía cruzar esas puertas, todos las seguirían, confiando en su elección. Aunque realmente no tenían opción, más que una.

Finalmente Fariden levantó la mirada, viendo a los ojos de Sunset, ella al principio no supo cómo interpretar esa mirada, no era enojo, ni tristeza, ni confusión, se le hacía muy familiar. Una mirada de decisión, la misma que Twilight haría en un momento parecido.

Fariden Prince dirigió su mirada en dirección a la puerta abierta, aún ese gesto en su cara, Sunset lo entendió, viendo que su otra yo aún no había salido del pasillo, Sunset Shimmer vio a los demás con una mirada igual de decidida y una sonrisa. Los demás asintieron entendiendo el lenguaje sin palabras y se apresuraron casi corriendo a alcanzar a la otra Sunset, parada en medio del pasillo, con una leve y cálida sonrisa, ella estaba esperándolos.

*********

Un largo pasillo, era un muy largo pasillo el que estaban recorriendo Sunset Shimmer, Flash Sentry, Fariden Prince, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Fluttershy, Rarity, Applejack y finalmente otra Sunset Shimmer. Un pasillo amplio, y largo (como ya antes dicho) estaban caminando relativamente rápido, con la segunda Sunset a la cabeza conduciéndolos por donde iban, aunque realmente solo había una dirección, una puerta esperándolos al final de este.

Todo el ambiente de mie… nerviosismo y confusión que había antes llenado un salón vacío ya se había disipado hace poco, en vez de eso, asombro y curiosidad era lo que cada uno expresaba a su manera.

Rarity fue la primera en cambiar su expresión, ya se había sorprendido mucho con el salón de atrás, pero por muy raro que fuera, ¡El pasillo era aún más hermoso!, desde su punto de vista lo era, los demás también lo notaban, ella no podía cerrar su boca por el gesto de asombro, la chica experta en la moda se quedó sin habla y solo emitía ruidos sordos al ver cada maravilla.

Y tenía razón para hacerlo, era un pasillo muy iluminado por las ventanas que casi brillaban al lado izquierdo del gran pasadizo, los azulejos de color crema en el suelo, claros y limpios, cortinas de tonalidad roja, casi rosada, impecables y magnificas (Rarity se resistía por no arrancarlas y quedárselas) más los estandartes que colgaban entre las ventanas, finas telas, bordados y el techo con azulejos de distintos colores… ¡Como estar en un castillo de verdad!... aunque de hecho si estaban en uno real.

-Sí estoy soñando, ¡no me despierten! –exclamó Rarity a los demás, sin dejar de mirar pasmada a todas partes.

Rainbow y Pinkie se resistieron a reírse de la expresó que Rarity tenía, embobada mirando hasta el polvo de la habitación, Fluttershy no dijo nada, ella también admiraba un poco el ambiente, pero no dijo nada, al igual que Flash y Fariden, pero Applejack no lo resistió.

-Claro, ¿solo te preocupas de eso ahora? –Applejack preguntó reprochando con los brazos cruzados viendo a Rarity, pero aunque se lo hubiera dicho, ella solo hizo oídos sordos y siguió admirando el lugar. Applejack puso los ojos en blanco.

Pero, aunque Rarity lo hubiera dicho solo como una expresión, Applejack razonaba el hecho si todo realmente era un sueño, una idea descabellada viendo todo lo “real” que había pasado hasta ahora.

-“Imposible que sea un sueño” –pensó para sí ya más calmada, sin cruzarse de brazos, viendo a Rarity otra vez (que seguía mirando el lugar) y sin nada más en que pensar, Applejack decidió ver el lugar también, aunque fuera solo un rato.

-¡Ja! Asombroso, esta vez sí puedo decirlo –anunció Rainbow Dash con alegría por su parte.

Sí, esta vez podía decirlo, con sarcasmo o sin sarcasmo, preguntándoselo o no, de cualquiera forma podría expresar lo que Dash podría decir acerca de la situación, no solo del lugar en el que estaban. Con una sonrisa en la cara y las manos en la cintura ella pensaba para sí, “Asombroso, sin duda” –para Rainbow Dash era la única palabra que podía sacar de su vocabulario en ese momento.

-Si es… muy impresionante –comentó Fluttershy con las manos en su espalda admirando un poco el lugar, no tanto como Rarity, pero sí, admirándolo un poco.

Para Fluttershy, “asombroso” no era la palabra con la que definiría el lugar. Más bien, tomando todo en cuenta, altas paredes, silencios incómodos, y el hecho de saber que estaban en otro mundo ahora, el lugar era… ¿sofocante? ¿enorme? ¿intimidador?...para Fluttershy, todas las anteriores.

-Más que impresionante, es… bueno… ah… –Flash Sentry no encontraba sus propias palabras para definir el lugar, ni la situación.

Extraño, podría ser una alternativa, él había visto muchas cosas extrañas durante su vida escolar. Algunos estudiantes “extraños” de por sí, a veces el almuerzo de la cafetería o uno de sus amigos tratando de tocar una guitarra con los dientes… y una estudiante de otro mundo salvando su escuela. No pudo evitar reírse ante su último pensamiento. Pero viendo las circunstancias, todo era mucho más para catalogarlo como solo “extraño”.

-¿Loco? ¿Raro? ¿Ilógico? ¿Más allá de dos mundos? –Pinkie Pie se detuvo un momento de preguntar, de feliz a pensativa y finalmente feliz antes de proseguir– ooooo…. ¿súper duper mega híper extraño? –terminó preguntando a Flash sin ocultar su sonrisa. Él solo se levantó de hombros con cara de confundido.

Puede ser que Súper duper mega… ustedes saben, fuera la palabra que Pinkie Pie usaría para describir la situación. Ella igual que todos se sorprendió, pero más era la emoción que podía contener que el miedo o el nerviosismo que no podía expresar. ¿Quién tenía más ganas de entrar al portal? ¿Más que Pinkie? Nadie en absoluto… “Aunque tal vez Sunset…” –Pinkie no pudo evitar pensarlo, un pensamiento fugaz, nada más.

Sunset Shimmer no podía encontrarse más incómoda, aun con la mirada decidida que había puesto hace solo unos segundos, tenía que admitir que estaba muy nerviosa. Cualquiera lo estaría de solo estar a tres cortos pasos de una persona que era igual a ti en apariencia, “Y de seguro igual en pensamientos y expresiones también” –Sunset pensó para sí, después de oírla hablar hace unos minutos, sí… se parecían no solo en apariencia.

Pero más de cerca, Sunset pudo notar que su “otra yo” era más alta, no tanto, pero unos seis o siete centímetros más alta. “¿Sería mayor, tal vez?” –no pudo evitar preguntárselo. Al ver como habló antes, podría ser ella, pero más madura, pero a lo mejor… ¿el futuro? Algo así… “¡No, imposible!” –se respondió a ella misma. Si fuera el futuro, ¿Qué tipo de futuro en Equestria tendría “humanos” con ellos?

Un suspiro corto sacó a Sunset de sus pensamientos, miró de reojo para ver que sus amigas comentaban entre ellas junto con Flash, pero Fariden estaba mirando al suelo, con un ceño fruncido pensativo de algún modo. “¿Tal vez debería ir y hablarle? ¿O es demasiado para asimilar? ¿Sería mejor dejarlo para que lo piense?” –ella se preguntaba mirándolo, Fariden no lo notaba y Sunset supuso que era mejor así.

Volteó su cabeza al frente una vez más, y casi salta de sorpresa, porque esos ojos iguales a los suyos la estaban mirando. La otra Sunset Shimmer giró un poco su cabeza y aunque siguiera caminando al frente no dejaba de ver a la pequeña Sunset. Con una expresión seria, casi como un reproche, algo que la joven Sunset no entendía, esa mirada podría ser como un tipo de ¿estudio? ¿acusación? ¿pregunta? Quería saberlo, pero esta “otra Sunset” volvió a mirar al frente.

Sin embargo, eso no se quedaría allí, no, claro que no, lo que la estudiante Sunset Shimmer quería eran respuestas, y no iba esperar a cruzar un pasillo infinito para obtenerlas.

-Ahhh… ¿hola? –preguntó con una sonrisa y un tono algo nerviosos mientras caminaba al lado derecho de su otra yo.

En respuesta a el saludo-pregunta de la joven, la Sunset adulta hizo una mueca de confusión y luego un sonrisa de comprensión antes de contestar.

-Bien, ¿cuál es tu pregunta? –preguntó sonriente mientras seguía mirando al frente con su libro bajo el brazo.

La joven Sunset se quedó callada un rato, ¿realmente así se veía con una pequeña sonrisa? Si así era, Pinkie tenía razón sobre lo que dijo acerca de su feliz-feliz y su feliz-normal… eso pensaba antes de estar consciente de que “alguien” (y ese alguien era ella misma) le hizo una pregunta.

-¿Preguntas? Yo no…ahh… –tartamudeó torpemente como respuesta sonrojándose un poco de la vergüenza.

-No me dirás que no tienes, –dijo la Sunset adulta con una mirada interrogativa y una sonrisa– si yo fuera tú definitivamente estaría muriéndome por encontrar respuestas –terminó con una cálida sonrisa.

-Bueno, sí, de hecho las tengo, pero… –se detuvo de hablar y lo pensó durante un segundo– creo que no encuentro las palabras como para preguntar lo que tengo en mente –terminó dándose cuenta de que era cierto.

-Está bien, como quieras –la Sunset adulta no lo entendía bien, pero no quería presionarla. Sabía que la pequeña tenía muchas dudas, al igual que ella misma no hace mucho tiempo, puede que no en la misma situación, pero sí había tenido dudas. Miró de reojo a los acompañantes de atrás, seguían comentando entre ellos y no escuchaban su conversación– realmente te hubiera contestado una, de todos modos, solo resolvería una pequeña duda para mí misma –le guiñó un ojo en complicidad mientras le sonreía.

La joven Sunset le sonrío abiertamente, realmente sí podía ser ella, estaba segura de que ella misma haría todo lo posible para encontrar respuestas y la otra Sunset también, puede que, al fin y al cabo, conocerse a sí mismo de adulto no era tan incómodo.

-Aunque, ahora que lo pienso… –la Sunset adulta la miró con curiosidad cuando la joven preguntó– podrías responderme solo… ¿Dónde estamos? –le preguntó con una mirada suplicante.

La adulta suspiró, para luego darle un tierna sonrisa –Sería muy fácil, algo gracioso y maleducado de mi parte, el responderte que... estamos en un castillo –terminó aguantando el reírse un poco.

-¡Eso lo sé perfectamente! –exclamó por lo bajo la joven Sunset, algo sonrojada de la vergüenza y cuidando que sus amigos de atrás no pudieran oírla– pero eso no fue lo que quería…

-No fue lo que querías preguntarme, lo sé –la adulta Sunset terminó por ella calmándola con su gesto– pero para responder ese tipo de pregunta, –volvió a su expresión seria– solo te puedo decir, que, tal vez te sorprenderías si te dijera que lo que tú me preguntaste en la otra habitación… no está muy lejos de ser verdad. –terminó con una mirada extraña dirigida a su acompañante cercana, sin embargo a Sunset solo la confundió más.

-¿Qué quieres con… –Sunset preguntaba cuando ella misma se interrumpió.

-¡Bien, mis acompañantes! –la otra Sunset dio una vuelta de donde estaba, dando la espalda a la puerta doble atrás de ella– confiaron en mí, y no fallaré en cumplir con mi palabra –les aseguró mirando de frente a los ochos rostros que la miraban atentos y ansiosos.

Rarity no podía esperar, lo único que ella quería (aparte de respuestas) era ver más cosas, radiantes y fascinantes. Rainbow y Pinkie mostraban miradas ansiosas, como si estuvieran viendo una película de misterio que aún estaba en su clímax. Fluttershy y Applejack intercambiaron miradas interrogantes. Flash solo mantenía un gesto nulo, esperando lo que pasaría. Fariden caminó unos pasos más de donde estaba, quedando al lado de Sunset, pero sin mirarla aún. Y Sunset solo podía… mirarse a sí misma (por así decirlo)

Con las puertas de marco dorado y de madera marrón brillante a su espalda, la otra Sunset Shimmer miraba levemente sonriente a sus “estudiantes” de momento, con su capa naranja brillante y su túnica de un color un poco más oscuro, podría parecerse un poco como una guía espiritual o como se dijera.

-Antes de entrar a la sala detrás de mí, permítanme presentarme –ante lo dicho todos hicieron gestos de confusión, ella no pudo evitar reír un poco por lo bajo– como todos supondrán, por mi parecido a su amiga –la señaló con la mirada– no se equivocan en eso… mi nombre sí es Sunset Shimmer.

Por alguna razón, todos se sorprendieron un poco, aunque fuera solo un poco de lo que ya todos (como dijo la maestra) ya suponían. Pero las sorpresas no se acababan allí, no, ni mucho menos.

-Sin embargo, mi título aquí es algo diferente a lo que imaginan –prosiguió, retomando su mirada seria– tanto para los de este castillo como para los de afuera… soy la Primera Consejera Real de Su Majestad la Princesa heredera y dueña de este Castillo –levantó su mano para señalar el lugar por completo haciendo que su capa se fuera levemente hacia atrás.

Y por segunda vez, todos los rostros volvían a expresiones de asombro, ojos como platos y mandíbulas caídas, pero Sunset era la más sorprendida de todos…

-“Primera Consejera de Su Majestad… Primera Consejera… Consejera” –esas palabras no podían salir del pensamiento de la joven estudiante, no pudo evitar sonrojarse un poco al pensarlo mejor. Aunque fuera de otro mundo, ella, o su “otra ella” ¡Era Consejera! ¡Consejera de Su Majestad la Princesa!

Pero, un segundo… ¿su majestad la Princesa? ¿Qué Princesa? No podía evitar que la duda saltase sobre su cabeza, no podía imaginarse a ella misma como la consejera de Celestia, por mucho que le gustaría… sumergida en sus pensamientos, una sonrisa infantil se cruzó por su rostro.

-¡Eh! ¡Sunset, seguimos aquí! –Applejack bromeó riendo al ver su expresión.

-¡Sí! No te hagas la presumida ahora que eres consejera, ¿eh? –Rainbow Dash le advirtió con una media sonrisa y los brazos cruzados.

-¡No!, yo solo… no es que me interese realmente… solo… ah, por favor prosiga –le dijo a la Consejera, después de tartamudear nerviosa y avergonzada.

La Consejera sonrió ante todo –Bien, ahora si todos siguen confiando en mí para responder sus preguntas, les pido que me acompañen a nuestra primera parada detrás de estás puertas –colocó la mano izquierda en una de las manijas doradas antes de continuar– aquí verán a alguien que podrá responder sus dudas, aún más que yo.

Todos miraron expectantes y con emoción, (Rarity con su sonrisa) cuando la Consejera Sunset abrió las puertas de par en par, un eco se hizo, tanto en el largo pasillo como en la nueva habitación en la que tenían que entrar.

Rarity no lo evitó y gimió de emoción con solo ver a la distancia detrás de la consejera guía, esa grande, hermosamente decorada, fina en todos los sentidos, esa habitación hizo que todos exhalaran de sorpresa otra vez.

La consejera dio unos pasos más al frente para mirar a sus acompañantes una vez más, extender los brazos con elegancia y educación poder decirles con un gran recibimiento a todos:

-¡Sean Bienvenidos! ¡Bienvenidos al gran comedor del Castillo Real de Canterlot! –exclamó, sin ocultar su propia emoción de ver esas caras curiosas y asombradas, se permitió sentirse orgullosa de sí misma por la gran entrada.

-Es… es… esto es… –Sunset dudaba si decir lo que pensaba, pero Rarity se adelantó con otra cosa.

-¡ES IMPRESIONANTE! –exclamó temblando de la emoción, dejando un poco impactados a todos, incluyendo a la Consejera– ¡Los tapizados! ¡Las cortinas! ¡Los ventanales! ¡El hermoso techo!

-¡Oh por Dios! –Rainbow exclamó– mira Applejack, ¡el polvo es fascinante! –dijo sarcásticamente antes de reír a carcajadas junto con Applejack y Pinkie Pie.

-¡Lo es! ¿no es verdad? –Rarity les preguntó emocionada– con habitación así, incluso hace que el polvo… –dirigió su mirada a la larga mesa de la habitación, sus ojos se abrieron una vez más y se acercó rápidamente a la consejera real– ¡Muchísimas Gracias!, –exclamó sacudiendo rápidamente la mano de la consejera, que estaba totalmente sorprendida– muchas, muchas, muchas gracias por habernos traído aquí, ¡Ahora estoy totalmente segura de que no es un sueño! –siguió con entusiasmo.

-Estoy feliz… de que le agrade… señorita –la consejera real trataba de hablar normal con su mano siendo estrujada rápidamente– pero aún no acabo de hacerlo todo. –respondió ya con su mano libre.

-¡¿Hay más?! –todos preguntaron al unísono.

-Claro que sí, –aseguró la consejera sonriente– ustedes son nuestros invitados… si les hago un pequeño resumen ahora, les digo que alguien de este castillo sabía que vendrían, y aunque al principio teníamos dudas, nos tomamos las molestias de prepararles una estadía aquí.

-Espere, solo un segundo, –Flash interrumpió– con “estadía aquí” se refiera a… ¿quedarnos… en este castillo… hasta que regresamos? –preguntó casi quedándose sin habla y palabras.

La Consejera asintió, Rarity parecía que iba a desmayarse, Sunset trataba de asimilarlo todo bien, al igual que los demás, intercambiando miradas confusas y tratando de entender. ¿Qué más pruebas iban a necesitar para confiar en este mundo? La respuesta… ninguna, no todos los días cruzas un portal extraño que te lleva a otro mundo en el cual te ofrecen un “refugio” en el castillo.

Después de la sorpresa, Sunset no podía estar más emocionada, lo sabía, lo reconocía, tal vez no era el castillo de Canterlot donde ella se había criado, pero lo era de alguna otra forma… este mundo sí era Equestria, pero no el Equestria que ella conocía.

-Pero, por favor, antes de decir algo más, siéntense,  –la consejera señaló la gran y larga mesa de banquetes detrás de ella– en cualquier momento recibiremos a la que será su anfitriona durante el periodo que se queden aquí.

La Consejera Real educadamente se puso a un lado, señalando la mesa para que los invitados tomaran asiento, si así se sentía ser invitado a un castillo real, real de verdad, era fantástico.

Rarity no hizo que lo repitiera dos veces, pese a su entusiasmo, se aclaró la garganta y tranquilamente (como toda dama) caminó despacio hacia la mesa. Applejack y Rainbow no tuvieron problema alguno, intercambiaron una mirada, se levantaron de hombros y fueron a tomar asiento. Pinkie no se podía ver más emocionada, y dando saltitos se dirigió a su asiento junto con Fluttershy que algo tímida siguió a Pinkie de todos modos. Flash no hizo nada en especial, lo pensó durante un segundo y buscó asiento. Fariden no podía sorprenderse ya más, o eso era lo que él pensaba.

Ya que Fariden era el más cercano a las sillas, él escogió primero. Debido a que era una mesa larga, aunque con solo cuatro asientos laterales a cada lado, un asiento en frente y atrás, no dejaba de ser muy larga.

Fariden Prince cogió el primer asiento de enfrente, que estaba ubicado para ver precisamente a quien se sentara del otro lado. Para disgusto de Rarity, ya que ella quería sentarse ahí para poder ver mejor de todos modos, pero con un suspiro frustrante se sentó antes que nadie en el primer asiento a la izquierda de Fariden. A la izquierda de Rarity se sentó Applejack, a la izquierda de Applejack se sentó Fluttershy y a la izquierda de esta se sentó su amiga Sunset.

Al lado derecho de Fariden se sentó Flash Sentry (no por agrado, solo quería ver bien el lugar), al lado derecho de Flash se sentó Rainbow Dash, a su lado derecho Pinkie Pie y al lado derecho de Pinkie, la Consejera Real estaba parada frente a la silla, sin sentarse aún.

-Y… ¿quién es nuestro anfitrión? –Fariden se atrevió a preguntar viendo de frente a la consejera.

-Me temo que tendrán que verlo ustedes mismos para creerlo –ella se disculpó– no tardarán mucho, pero deben guardar la calma en todo momento, –pidió con un gesto también– puede que para algunos de ustedes sea fácil de asimilar, pero otros… de seguro reaccionaran de manera algo diferente.

Con las últimas palabras pronunciadas por la Consejera Real, y sin darles tiempo a los invitados de poder pensar, las puertas de enfrente a ellos crujieron, la señal que indicaba que estaban a punto de abrirse de par en par.

Solo que, para vista de todos, era muy diferente esta vez, miraron a las puertas, sí crujieron, pero antes de empezar abrirse, las puertas brillaron de manera extraña. No se podría decir que brillaron como un haz de luz blanca.

No, era diferente, a cada una de las puertas las rodeó una especie de… aura brillante… esas eran las mejores palabras para explicarlo, al lado izquierdo. un aura de color azulino claro y al derecho un tono rosado oscuro. Solo cuando todos vieron esas auras, casi mágicas en las puertas, estas se empezaron a abrir levemente.

Dos figuras del mismo tamaño aparecieron detrás de las puertas, no medían ni la altura de una persona, se acercaron poco a poco solo para hacerse más claras y entrar en la habitación. Solo entonces pudieron ver que eran…

-¡¿UNI… –Fariden se tapó rápidamente la boca antes de proseguir con esa palabra, por suerte nadie más la terminó por él y recibió un gesto de agradecimiento por parte de la consejera.

Pero sí, la palabra que Fariden quería decir era la correcta. Dos unicornios, uno de pelaje blanco y otro gris, con lo que parecían ser armaduras doradas y cascos, entraron calmadamente a la habitación, las puertas no se habían abierto completamente cuando otra vez esas auras brillantes aparecieron y las puertas se cerraron detrás de los unicornios. Los invitados de la mesa podían jurar que los cuernos de la criaturas se iluminaron por un momento, aunque Sunset Shimmer no estaba tan sorprendida como los demás.

Otro momento de silencio se hizo presente, con las dos criaturas (científicamente imposibles) parados en sus cuatro patas como debía ser, a los costados de la puerta cerrada. Ambos unicornios, sin pronunciar palabra, miraron a la Consejera parada no muy lejos de ellos, esta les asintió calmadamente y se posicionó junto al unicornio gris, a la izquierda de la puerta doble.

-¡Permítanme presentar! –la Consejera sacó su libro bajo el brazo y lo abrió para empezar a leer y decir– ¡A la futura Reina! ¡Actual gobernante de este Palacio y del Reino de Equestria! ¡La Princesa Twilight Sparkle!

Señaló a las puertas que una vez más comenzaban a abrirse, con esa aura mágica que irradiaban también los cuernos de los unicornios, la puerta doble se abrió esta vez de par en par. Y la figura detrás de ella comenzó a caminar lentamente en sus cuatro patas. Los rostros de las personas sentadas en la mesa se sorprendieron por enésima vez durante sus llegadas, la razón era grande, merecedora de más que simplemente miradas sorprendidas.

Ante ellos, ante todos en la habitación, una hermosa y radiante unicornio con alas, su pelaje de un color lavanda al igual que sus plumas, su melena violeta con tonos rosados y sus ojos de igual color, resplandecientes y hermosos, su tamaño era levemente mayor al de los otros unicornios, ella iba con vestido de volados color rosado claro y brillante, un tocado magnifico y lo que más resaltaba, una corona dorada con una gran gema rosada en forma de estrella.

La unicornio con alas, sonrió levemente al igual que la Consejera, la reacción que les causaron a sus invitados no las sorprendió mucho.

Pero la presencia de la “Princesa Twilight Sparkle”, no era lo único que sorprendió a todos en la mesa, estaba apenas unos pasos de distancia de la silla en frente de ella y viéndola con asombro, Sunset, Flash, Pinkie, Fariden, Rainbow, Applejack, Fluttershy y Rarity dejaron de asombrarse y de estar pasmados un momento para pensar. Pensar que todos se habían olvidado de algo importante, y al ver a la Princesa ya lo habían recordado, habían recordado el hecho que su amiga Twilight Sparkle… no estaba con ellos.

Capítulo 18: "Nada más que la Verdad”

Radiante, majestuosa y brillante, la unicornio con alas color lavanda estaba parada en sus cuatro cascos a solo unos pocos metros de los invitados en la mesa central del comedor del castillo real de Canterlot.

Una vez que la unicornio con alas “Princesa Twilight” hizo su gran entrada, las puertas se cerraron y los chicos sentados en la mesa ni siquiera prestaron atención al aura brillante que reapareció en las puertas cuando los dos unicornios, al parecer guardias, las cerraron a señal de la consejera, situada a solo unos pasos detrás de la princesa.

Y el silencio una vez más reinó en el lugar, nadie hablaba, nadie se atrevía a decir algo, igual que hace solo unos minutos con la consejera Shimmer, pero este silencio solo tenía una diferencia del primero que experimentaron. El primero fue nada más que por sorpresa y confusión, sin embargo, el segundo que los invitados causaron, fue más por… incomodidad para ellos.

La unicornio con alas… la “alicornio” que la consejera Sunset presentó con el nombre de Princesa Twilight Sparkle era, de algún modo, igual a la chica que ahora no estaba reunida con sus mejores amigos, no solo igual en apariencia. Con el silencio incómodo que duró solo unos minutos, los intercambios de miradas extrañadas y confusas por parte de los invitados, la alicornio Princesa Twilight hizo un gesto que parecía de comprensión, con una cálida sonrisa antes de reírse un poco.

-Solo estaba bromeando… –dijo ella al reírse y llevar su casco derecho a su boca para disimular.

Eso solo los confundió a todos aún más, mirando con gestos extrañados, pero no tuvieron ni un solo segundo para contestar cuando la Princesa terminó. Después de su pequeño comentario y risa, de inmediato su cuerno de unicornio empezó a irradiar una extraña luz color magenta, un aura que cubría la parte de su cuerno y acto seguido una luz blanca que llenó una pequeña parte del salón.

Los chicos se taparon los ojos, entrecerrándolos por la inesperada sorpresa de luces, no sabían que sucedía ahora, o si es que algo había sucedía en realidad.

Pero, algo sí sucedió realmente, cuando la luz blanca se apaciguó los demás notaron con más sorpresa y más confusión que antes, que la poni… alicornio Princesa, no se encontraba en el lugar donde estaba hace solo unos segundos, en cambio, frente a ellos, en la silla frente a la consejera Shimmer ahora estaba sentada una chica.

Tan solo a unos centímetros de todos los invitados, casi imposible, su cabello morado y rosado, sus ojos violetas, el mismo vestido rosa claro con volados y la hermosa corona en su cabeza. Vieran por donde lo vieran, ella era la misma alicornio que había estado frente a ellos hace solo unos segundos y también era Twilight Sparkle.

Fariden reaccionó de inmediato, quitó su mano de su boca rápidamente solo para que mandíbula cayera una vez más, ya no podía contar cuantas eran las veces que se había sorprendido en menos de una hora. Era demasiado para asimilar, pero, aun así, enumeró mentalmente…

Primero: Llegar a un lugar extraño con sólo cruzar una estatua gelatinosa.

Segundo: NO tener idea de donde está su mejor amiga Twilight.

Tercero: Saber que hay otra Sunset Shimmer.

Cuarto: Descubrir unicornios y una “princesa” unicornio con alas, que es IDENTICA a su mejor amiga Twilight.

-“Demasiado, en definitiva demasiado que entender” –pensó Fariden, ninguna de esas cuatro cosas estaba en su lista desde un principio, él solo seguía asombrado y con su expresión al ver el extraño truco de…

-Teletransportación y Transformación –la estudiante Sunset murmuró por lo bajo al darse cuenta.

No podía creérselo, en su hogar que era Equestria, los unicornios podían teletransportarse fácilmente, (era uno de sus hechizos favoritos) pero ella jamás había visto o escuchado de un unicornio que podía teletransportarse y transformarse en algo, al mismo tiempo. “Tal vez alguna de las princesas podría, tal vez la princesa Celestia podría” –pensó, pero nunca la había visto hacerlo y tal vez por eso pensaba que no podía ser posible. Desvió la mirada durante ese segundo de pensamiento.

Todos miraron algo más asombrados que incómodos a la princesa “humana” Twilight Sparkle, ella sonreía de forma cálida, lo que hacía sentir a todos un poco más cómodos, les hacía pensar que todo estaría muy bien, aunque sabían que no iba ser muy fácil que fuera así.

Ella era idéntica a la estudiante Twilight Sparkle de hecho, la única diferencia que se podría mencionar, era que la Princesa era un poco más alta que la estudiante. El mismo resultado cuando se compara a las dos Sunsets. Sin embargo, había algo más que solo su apariencia, algo familiar que se sentía como…

-¿Twilight? –Flash preguntó al verla mejor, pero lamentó su pregunta después, no podía culparse, fue más un efecto involuntario al ver a alguien tan parecida a su amiga.

-Correcto, –la consejera Shimmer respondió al acercarse a la mesa con el libro cerrado en sus manos– pero también incorrecto… –terminó desviando la mirada.

-Alguien había predicho que nos encontraríamos en esta situación –la Princesa intervino con un tono serio, pero calmado, su mirada seria, pero compresiva a la vez captó la atención de todos una vez más– y veo que el Primer Ministro no se equivocó en otras cosas… –terminó comentando para sí al ver a los ocho invitados frente a ella.

Pero se detuvo al ver el gesto de uno de ellos, en la silla del otro extremo de la mesa, Fariden seguía con un gesto de sorpresa, con la boca abierta y los ojos como platos, ya se volvía algo incómodo para todos los demás.

-Ah… Fariden, querido, podrías dejar ese… gesto –Rarity intentó persuadirlo con amabilidad para disimular su preocupación, sacudió un poco su hombro, pero él no cambió su expresión para nada– Fariden, ¿estas escuchándome? –Rarity preguntó algo molesta sacudiéndolo más fuerte.

-Rarity… ah, no creo que debas sacudirlo así –Fluttershy sugirió algo nerviosa al ver el gesto de la princesa y luego a su amiga sacudiendo a Fariden.

-Lo sacudes como si estuviera en un toro loco Rarity –reclamó Applejack con molestia.

-¿Es un tipo de juego? –Pinkie preguntó curiosa– ¿es un juego de baile? ¿una simulación de cohete?... ¿o quieres sacudirlo hasta que vomite? –terminó algo confundida.

-Yo lo sacudiría más fuerte Rarity –Flash dio su sugerencia tratando de no reírse al ver la expresión de Fariden, sin notar las miradas molestas de las demás.

Pero, para Rarity, su acción estaba justificada muy bien, ella no podía permitirse dejar una mala imagen para una Princesa, de ninguna manera ¡Era una Princesa de verdad!, con eso en su mente, siguió sacudiendo a su amigo para que reaccionara, recibiendo miradas de sus otros amigos, de la consejera y de la propia Princesa. Fariden seguía con su expresión rara y no parecía reaccionar de ningún modo.

-“Sería una vergüenza, –pensaba Rarity– frente a alguien de la familia real y…”

-¡PRINCE! –Rainbow Dash gritó exaltando a todos, incluyendo a Fariden, quien finalmente miró a su anfitriona.

-A… lo siento, y-yo no… r-reaccioné como debía, c-creo… –Fariden logró balbucear con algo de sentido al volver a la realidad, esperaba una riña o un sermón, pero la Princesa solo se volvió a reír.

-Tu reacción es completamente normal, Fariden –dijo la consejera Shimmer con una pequeña, pero cómoda sonrisa.

-¿Cómo es que usted… –Fariden preguntaba.

-Sunset tiene razón, –la Princesa agregó– de hecho, me espera una reacción parecida por parte de todos ustedes también, o ¿me equivoco Sunset? –preguntó mirando a su consejera.

-No, de hecho yo también esperé una reacción un poco más… distinta, –dijo con una sonrisa y señalándolos a todos– pero me alegro de que haya sido diferente, habría sido difícil explicarles todo desde un principio.

-¿Explicarnos qué desde un principio? –preguntó la estudiante Sunset sin saber a cuál de las dos dirigirse.

-Bueno, –la Princesa respondió un poco confundida– pensaba que ustedes ya debían saber algo acerca del fenómeno que es la magia, no reaccionaron tan alarmados, no todos lo hicieron, por eso supongo que… –terminó sin acabar la frase, y todos miraron a la estudiante Sunset.

Ella sintió un extraño escalofrió antes de responder, sabían muy bien lo que “no todos” significaba.

-Supone bien, –respondió ella– casi todos… sabemos que es la magia. –dijo mirando a la princesa, sin notar a Fariden bajando la mirada con algo de vergüenza de sí mismo.

-Eso no importa ahora, –prosiguió la Princesa con una mirada compresiva– de todos modos ninguno sabe las razones del por qué o cómo están aquí.

-¿Y sabes porqué o cómo estamos aquí? –preguntó Rainbow con una mirada extrañada.

-¡Rainbow! –Rarity susurró en reproche, pero su amiga solo le devolvió una mirada confusa– se algo más educada, por favor.

-Ah… perdone, su alteza –Dash respondió a Rarity en un tono forzado y con un ceño fruncido, ella le devolvió el gesto tratando de disimularlo sin éxito.

-Está bien, no hay cuidado, de hecho preferiría que no sean tan formales conmigo, estoy demasiado acostumbrada al “usted” por parte de muchos en el castillo, pero eso no se aplica a ustedes, –dijo con una sonrisa– pero a la respuesta de tu pregunta, sería mejor que fuéramos por partes para explicarles todo. En primer lugar, –agregó mirando a todos una vez más– es mejor que les explique porqué su amiga no está aquí –terminó con preocupación.

Todos casi estallaron con preguntas, pero dejaron que Sunset se encargara por ahora.

-¡Twilight! Eso es, ¿usted sabe dónde está? –Sunset preguntó con una mirada expectante a la princesa– ¿usted sabe…  qué pasó con ella?

-Si algo sabe, por favor díganos –Flash agregó.

Todas las chicas asintieron en respuesta, esperando a que su majestad pudiera brindar algo de información, cualquier cosa podría ayudarlos a encontrar a su mejor amiga en ese otro mundo.

La Princesa bajó la mirada por un segundo –No sé dónde podría estar su amiga, pero… sé por qué no está aquí y sabemos cómo resolver esto, –miró a su consejera y se sonrieron mutuamente– de hecho, suponíamos que no todos de ustedes podrían llagar aquí –terminó lentamente cada una de sus palabras antes de colocar sus manos en la mesa.

-¿Qué… quiere decir con eso? –preguntó Fluttershy con timidez.

-¿Alguno de ustedes sabe de magnetismo? –inesperadamente la Consejera Shimmer preguntó seriamente en general a todos en la mesa, la Princesa no respondió, solo se limitó a sonreír.

La pregunta los confundió a todos una vez más, en un momento como aquel, ¿por qué hablar de magnetismo? Todo parecía más bien algún tipo de prueba o entrevista, e instintivamente miraron a Sunset en busca de una respuesta que… parecía ser importante.

-¿Alguien sabe lo que es un imán? –la Consejera preguntó otra cosa, pero esta vez con una mirada de confianza, los demás murmuraron, realmente quería una respuesta.

-¡Uh! ¡Uh! ¡Yo sé esa! ¡Yo sé esa! ¡A mí! ¡Por favor yo me la sé! –Pinkie Pie agitaba su brazo en aire y lo sostenía con el otro mientras daba saltitos en su asiento.

-Está bien, señorita Pinkie –la consejera Shimmer señaló a la chica rosa muy entusiasta.

-Un imán es una cosa que atrae a otras cosas, y el magne… mage… como sea, es el pegamento que usa el imán para atraer a esas otras cosas. –terminó con una sonrisa satisfecha, recibiendo miradas confusas por parte de todos, y Sunset se atrevió a levantar la mano.

-Sí, señorita Sunset –la Princesa señaló al verla alzar la mano.

-Bueno, Pinkie tiene razón… algo, pero la tiene –agregó algo nerviosa.

-¿Solo en algo? –Pinkie preguntó cruzándose de brazos haciendo un puchero.

-Sí, bueno, –Sunset siguió– se supone que un imán es un objeto que atrae a otros imanes, algunos metales, y magnetismo es la fuerza por la que se atraen –respondió de forma asertiva y directa, la consejera y la princesa sonrieron– pero eso no tiene que ver con Twi…

-Saben lo que es un imán y el magnetismo, bien –la Consejera felicitó interrumpiendo una vez más– eso ayuda, y supongo que sabrán acerca de la ley del magnetismo.

Otra pregunta rara, la respuesta parecía ser relevante, Sunset se disponía a responder, pero alguien se le adelantó.

-Los polos opuestos se atraen, polos iguales se repelen, pero ¿qué tiene que ver con Twilight? –Flash preguntó con algo de impaciencia, recibiendo miradas extrañadas de parte de las chicas– ¿Qué? –preguntó confuso– después de clase de literatura tocó la clase física. –respondió algo molesto.

-Y esa es la clave, para la respuesta a su pregunta –aclaró la Princesa– pero aquí les va otra pista: realmente debo decirles, que de los ocho invitados que son… yo solo esperaba a cinco de ustedes.

-¡Espere! –Rarity habló– ¿Quiere decir que…  solo cinco de nosotros…

-Debimos llegar aquí… ¡¿vivos?! –Rainbow preguntó completamente asustada.

-¡No! ¡No! –la Consejera interrumpió de inmediato para calmarlos– ¡Esperen, no malinterpreten..

Pero no escuchaban lo que decía, la exclamación de Rainbow hizo que todos los invitados se situaran en un estado de preocupación, de inmediato las chicas y los dos chicos empezaron a ponerse nerviosos. Esa explicación no era la que todos esperaban, desde un principio se les hizo extraño que la Reina y la Consejera “supieran”  que ellos llegarían allí, pero ellas esperaban, de hecho, que solo cinco de ocho personas llegaran a ese castillo, y los otros…

-Por favor, cálmense –dijo la Princesa con un tono autoritario, pero sin causar efecto– lo que quise decir con eso fue…

-¡Princesa Twilight! –una voz grave gritó desde el otro lado de las puertas vigiladas por los dos Guardias unicornios, un grito al que después prosiguieron golpes frenéticos en la puerta.

Se hizo silencio y los dos guardias miraron curiosos a la Princesa y a su Consejera, quienes se miraron entre sí y asintieron ambas. Los invitados se calmaron un poco ante la extraña interrupción, todos mirando las puertas expectantes. Los cuernos de ambos unicornios brillaron y las puertas se abrieron, aunque no hubiera sido necesario, el sujeto que entró a la habitación casi tumba la puerta después de haber llamado.

Los guardias casi fueron golpeados por las puertas cuando estas se abrieron de par en par, la Princesa se sorprendió, la Consejera real y todos los demás de igual manera. Observaron al sujeto que había aparecido y entrado al salón comedor de forma… sorpresiva.

Era una persona, que también lucía como una persona humana, un hombre alto, adulto casi viejo, vestido como un profesional o como un maestro. Ropa formal, bien vestido con una gabardina marrón. Y un curioso broche en forma de reloj de arena en la solapa de su traje.

Nada más entrar y casi golpear a los guardias con las puertas, el hombre miró a la Princesa y a la Consejera. Volteó la cabeza, pronunció una pequeña disculpa para los unicornios, estos se retiraron por las puertas a su señal y el hombre se aproximó a la princesa con algo más de calma.

-Su alteza, lamento la interrupción –se aclaró la garganta– se supone que usted me daría la señal correspondiente después de que enviara a su consejera para poder verificar mi teoría, por su demora pensé que algo pasaba, pero…

Se detuvo de hablar, el hombre dirigió su mirada al otro extremo de la gran mesa y miró a los invitados que lo observaban muy extrañados, su gesto cambió al verlos más detenidamente. Una leve sonrisa apareció en sus labios, sus ojos se iluminaron, se aclaró la garganta una vez más y se acomodó el abrigo para continuar su charla.

-Parece que al final sí tenía razón, –la Princesa Twilight habló– debo disculparme por haber dudado de usted –terminó aguantando una pequeña risa mirando a su consejera.

-Es el peor error que hemos cometido –la Consejera Sunset comentó en un modo dramático guiñando un ojo a los invitados.

-Sin duda, fue un error, mi suposición terminó siendo correcta –respondió él sin dejar de mirar a los invitados– pero veo que mi teoría no estuvo tan bien del todo –entrecerró los ojos.

De inmediato los chicos sintieron cierta incomodidad al ser observados con esa mirada de aquel hombre un poco extraño, tan incisivo, curioso. Hizo que todos se congelaran un poco, inclusive Pinkie Pie, la Princesa les hizo una sonrisa nerviosa en modo de disculpa por las extrañas actitudes de aquel sujeto. Y de “cierta incomodidad” el ambiente se volvió a totalmente incómodo.

-¿Podría dejar de mirarnos como si fuéramos ratas de laboratorio? –preguntó Applejack tratando de no sonar muy grosera.

-Está siendo un poco incómodo –afirmó Fluttershy.

-Aparte de eso, ¿Quién es usted?  –Rainbow Dash preguntó al extraño personaje con algo de sospecha– algún tipo de detective o…

-Algo parecido, pero incorrecto –contestó él con cierto ánimo– la verdad yo soy…

-¡Déjeme adivinar! ¡Yo adivino! –Pinkie volvió a exclamar con entusiasmo, levantado su brazo y sin dar tiempo de responder, continuó– Usted es… ¡un maestro! No, no, no… ¿un consejero? ¿un viajero? ¿un extraño cura? ¡uh! ¡uh! ¿Un doctor?

-No, no, no, no, definitivamente NO –interrumpió, exclamó y suspiró recuperando la compostura, la Princesa y su consejera intercambiaron miradas, Pinkie se calmó ante el extraño cambio de actitud antes de que él prosiguiera– cerca… pero no, soy el Primer Ministro, líder del circulo de Concejales y uno de los guardianes de la Familia Real –afirmó con cierto orgullo.

-¿Usted supo que íbamos a venir aquí? –preguntó la joven Sunset Shimmer con algo de desconfianza recordando las primeras palabras pronunciadas por la Consejera y la Princesa antes.

-En efecto, lo supuse –respondió el Primer Ministro– y no me equivoqué al respecto, pero me temo que mi teoría de cuantos serían los invitados no terminó siendo correcta del todo.

Volvió a mirarlos con los ojos entrecerrados, el ambiente se volvió más raro de lo normal, y no muchos podían sentirse bien con eso. Fariden no pudo soportarlo más.

-¡¿Podría decirnos de una vez que está pasando aquí?! –gritó esta vez sin disculparse al final, todos lo miraron con sorpresa ante la exclamación repentina de Fariden.

Todos menos los únicos tres que parecían tener todas las respuestas, la Princesa y la Consejera se quedaron calladas por unos segundos y desviaron la mirada antes de que el Primer Ministro siguiera hablando.

-Tendrán sus respuestas en este momento, no duden de eso –respondió seriamente– pero tendrán que dejarnos darles esas respuestas a nuestro modo, de otra forma no lo entenderían.

Fariden se calmó, suspiró y bajó la cabeza para asentir, los demás asintieron de igual manera, de cualquier forma, lo único que necesitaban en ese momento eran respuestas. Respuestas que eran necesarias, pero que tal vez tardarían en entenderlas.

-Bien, en primer lugar tendrán que prometerme que tratarán de asimilar correctamente las cosas que les diga, por muy impactante que sean, ¿entendido? –preguntó el Ministro.

Todos asintieron.

-Correcto, –el Ministro se frotó las manos– ahora, para responder su pregunta del porqué no todos de ustedes debieron estar aquí, para ser más específicos, no en este castillo. Ustedes tendrán que responderme a mi unas pocas preguntas… en primer lugar: ¿Quién fue el primero en atravesar el portal? –preguntó seriamente.

Todos se miraron unos a otros, realmente parecían saber más de lo que ellos pensaban. Después de unos segundos de silencio, la joven Sunset respondió.

-Twilight, señor Ministro –respondió ella como si contestara a un maestro– fue nuestra Twilight Sparkle la que cruzó accidentalmente el portal.

-Muy bien, un punto a mi favor –comentó para sí– ¿quién fue el siguiente? –preguntó recuperando su gesto serio.

-Flash y yo… señor –respondió Fariden con algo de incomodidad– trataba de alcanzar a Twilight, pero c-creo que en vez de eso le t-tome la mano a Flash –casi titubeó las últimas palabras por vergüenza. Se escucharon pequeñas risitas por parte de las chicas y Flash Sentry no se encontraba muy feliz que digamos.

-Ustedes… pero… –el Ministro susurró para sí en forma pensativa y ausente– él no está aquí… lo que significa que… entonces eso explica que mi teoría… ¡Si, lo explica! –exclamó satisfecho de sí mismo haciendo que los demás lo miraran de forma curiosa para saber su respuesta.

-¿Encontró lo que estaba incorrecto con su teoría, Ministro? –la Princesa preguntó con algo de curiosidad.

-Sí, lo encontré Alteza, y para poder explicarlo, ah… ¿les contaron sobre la ley de magnetismo? –preguntó casi en un murmuro.

-¡Sí, lo hicieron! –respondieron colectivamente los invitados.

-Bien, escuchen atentamente ahora, –volvió a una mirada nula en expresión– basados en la ley del magnetismo, que supone que dos cuerpos con polos distintos se repelen y polos iguales se atraigan, necesitaremos una pequeña metáfora aquí.

-Una.. ¿metáfora? –Sunset preguntó confusa– ¿por qué una metáfora…

-Más como una comparación, para ser directos, cambiemos la perspectiva un momento, –el Ministro cambió a un modo educativo de repente– ustedes afirman que su Twilight fue la que cruzó primero el portal, ¿verdad?

Todos asintieron por segunda vez.

-El hecho de que ella no esté aquí es sencillo de entender si se aplica la ley del magnetismo. –prosiguió– De esa forma, para entenderlo mejor, que tal si cambiamos los “polos iguales” por… “almas iguales”

Por esas últimas palabras todos se sorprendieron un poco, pero no dijeron nada por seguir escuchando las explicaciones del Ministro, y la Princesa tomó la palabra especificando un poco más.

-Realmente es así, –habló con calma– la Twilight que ustedes conocen y… yo, tenemos la misma alma, diferentes vidas, pero la misma esencia, siempre es así.

-Y si eso es aplicado con la ley del magnetismo, explicaría…

-El por qué Twilight no llegó aquí, –dijo la joven Sunset dándose cuenta en ese instante– dos “almas iguales” que se repelen, pero, aun así, ¿qué tiene que ver con…

-Llegamos al segundo punto, –el Ministro interrumpió– respóndame, aparte de la Princesa y su amiga, ¿Qué otras almas son idénticas?

Segundos de silencio otra vez, -“Polos iguales”, “almas iguales” –esas palabras hacían eco en la mente de Sunset, desde un principio podría decirse que era obvio y predecible si se veía a la Princesa y a Twilight juntas, pero ellas no eran las únicas iguales, y Sunset se dio cuenta.

-Yo… –ella respondió– yo, quiero decir, usted –señaló a la consejera, esta asintió lentamente la cabeza– significa que yo, no debí llegar a estar aquí, porque ustedes…

-¡No pienses de ese modo! –la consejera exclamó de inmediato haciendo señas con sus manos– es cierto que su amiga, no está aquí por el hecho de que la Princesa está presente, pero… –por primera vez sonaba deprimida.

-¡Estábamos esperando eso desde un principio!, –la Princesa intervino con un gesto que parecía triste de cierta forma– el Ministro dedujo que “almas iguales” atravesarían el portal, él me informó, tomé acciones al respecto y di órdenes, les aseguro que los guardias están buscando a su amiga Twilight Sparkle en este mismo instante.

Por primera vez desde que las “conocieron” la Princesa y la Consejera parecían casi desesperadas, en convencerlos de que esa era la verdad, y parecía serlo con sinceridad. Por un momento pareció ser como si fueran las mismas actitudes de las estudiantes Twilight y Sunset.

-Pero, eso es responder solo a una de sus preguntas –el Ministro continuó– no se preocupen por su amiga, estoy seguro de que llegará al Castillo sana y salva.

-Espere, sana y salva… –Flash interrumpió– ¿hay alguna razón por la que no pudiera volver “sana y salva”? –preguntó algo nervioso al Ministro.

El Ministro parpadeó un par de veces, pero finalmente la Princesa respondió -Los guardias la escoltarán de inmediato al castillo, si hubiera algún “imprevisto” que causara problemas, confió en la Guardia Real y en el Capitán para protegerla –contestó ella de manera firme.

La respuesta de la Princesa y su forma de haberlo dicho, tan seria, firme y segura, calmaron un poco el ambiente entre todos después de esa pequeña preocupación.

-Lo harán, la protegerán, se los aseguro, –confirmó el Ministro– pero ahora ustedes buscan respuestas, y eso les daremos ahora. –frunció el ceño un forma decisiva– Para resolver sus otras dudas, necesitamos que todos se calmen y relajen, esta será una larga explicación.

Dicho esto, el Ministro se aproximó al otro extremo de la habitación, a las puertas por donde ellos entraron en primer lugar, los demás siguieron sus movimientos con la mirada. Una vez que él estuvo frente a las puertas dobles, hizo dos golpecitos con los nudillos, que fueron respondidos por dos golpes suaves del otro lado.

Al oír los otros golpecitos como respuesta, el Ministro sonrió levemente y abrió las puertas de par en par para colocarse a un lado de la misma y dejar paso a un corto desfile, un fila de personas que entraron a la habitación. Con bandejas de plata en mano, cubiertos en domos plateados y curiosamente todos vestidos de sirvientes.

Inmediatamente en un estilo de formación, los sirvientes humanos, al parecer, tanto hombres como mujeres, con la mirada baja en señal de sumisión, se situaron uno a cada lado de un invitado a excepción de la Princesa y la consejera que aún estaba en pie.

Siguiendo las instrucciones que se les fueron dadas, de un modo elegante y con mucha clase, los sirvientes colocaron las bandejas de plata cubiertas justo en frente de cada invitado correspondiente, al sacarlas todos pudieron admirar la maravillosa comida traída por ellos. Cada plato lucía diferente, pero tenía exactamente lo mismo. No pudieron evitar mostrar su asombro, seguido de copas de plata que les colocaron y sirvieron en ellas un líquido anaranjado opaco. Applejack lo reconoció inmediatamente, ¡Sip!, jugo de manzana. Rarity estaba una vez más, sin habla, Fluttershy y Rainbow intercambiaron miradas sorprendidas, Pinkie no dejaba de dar pequeños saltitos en su silla. Solo Sunset, Fariden y Flash, no sonreían, pero de todas maneras se les veía notablemente sorprendidos.

¿Quién no lo estaría de todos modos? La comida, en sí era por más como un refrigerio de primera clase, una combinación de frutas y algunos vegetales, uvas, fresas, manzanas, una ensalada que parecía más un plato de fondo.

Admirando los platos, los chicos casi no notaron como los sirvientes posicionaban los cubiertos pulidos, las servilletas y como se iban retirando por la misma puerta por la que habían entrado, el Ministro la volvió a cerrar y la habitación volvía a estar ocupada por ellos una vez más. La Princesa y su Consejera se permitieron un sonrisa al ver los rostros de sus acompañantes.

-Por favor, coman –el Ministro dijo volviendo al lado de su alteza– todo es para ustedes, tal vez se sientan algo más calmados para poder entender la explicación que estamos a punto de darles.

Capítulo 19: “Nuevos viejos enemigos”

-No están envenenados, se los prometo, –la Princesa habló con calma antes de reírse un poco– coman tranquilos, mientras les explicamos todo lo que sucede realmente –terminó mirándolos con algo de tristeza.

Todos miraron a la Princesa, luego a la comida, el problema no era la comida, ¿cómo podía una obra maestra culinaria ser el problema?, no, la verdadera complicación era, si todos podrían soportar la verdad, si podrían entenderla o aceptarla, de un modo u otro, estaban a punto de averiguarlo.

El Primer Ministro se colocó parado y erguido al lado derecho de su alteza, su Primera Consejera a su lado izquierdo, aún con su libro bajo el brazo. Los invitados observaron a los tres personajes y luego dirigieron su atención a la comida frente a ellos una vez más.

Algunos como Applejack, Pinkie Pie y Rainbow Dash no dudaron en dar el primer bocado, cogiendo algunas frutas de sus platos, uvas, pedazos de manzanas, ciruelas, etc. Rarity y Fluttershy fueron las siguientes en comer, con algo más de confianza, para darse cuenta de que todo sabía delicioso. El resto de los invitados, Flash, Fariden y Sunset no pudieron evitar mirarse entre sí, no querían desconfiar de sus anfitriones,  no cuando les daban esta clase de hospedaje y les ofrecían respuestas a sus preguntas. Comieron tranquilos, realmente algo de calma después de la tormenta era lo que necesitaban.

-“Nada mal, pero podría ser mejor” –pensó Applejack al saborear el jugo de manzana de la copa de plata frente a ella, sí sabía bien, pero el de la familia Apple era inigualable.

Rarity no tenía la necesidad de comer con los hermosos cubiertos de plata, nadie lo hizo, pero por educación usó los cubiertos pulidos para comer las frutas –“Algo de clase es necesaria” –pensó.

Rainbow Dash no se lo pensó dos veces antes de saborear los alimentos, manzanas, ciruelas, cierto que no había carne o algo así, pero tener eso en el plato viniendo de ellos sería… -“Algo incómodo el ver eso” –pensó para sí cogiendo un pedazo de queso.

Sunset Shimmer no tenía mucho apetito en ese momento, pero no quería lucir malagradecida, comenzó con probar unos cuantos pedazos de naranjas. –“Mejor que nada” –pensó al saborear lo ácido, pero sabroso de la fruta.

-“Es un lindo detalle” –pensó Fluttershy, un hospedaje, comida, respuestas a los problemas, parecía que no había nada de lo que preocuparse, lo parecía, para Fluttershy nada era seguro.

-¡Mírenme! ¡Mírenme! –exclamó Pinkie al ponerse pedazos de manzanas y zanahorias en su boca– ¡Soy un raro monstruo con colmillos! –bromeó ella haciendo señas, todos rieron, aunque Rarity la reprendió un poco.

-“Pinkie Pie si sabe como alegrar el momento” –pensó Flash Sentry mientras bebía un poco de jugo, pero no se concentró en el sabor, algo le hacía pensar que no estaba bien, ¡sí! estaban a salvo en este castillo, estaban comiendo alimentos deliciosos, pero algo simplemente no estaba bien.

Fariden Prince comía casi inconscientemente, -“Mejor tener la mente en blanco antes de más sorpresas” –se dijo a sí mismo, ya tenía suficiente con tantos sustos, tantos “¡¿Qué?!” y tantas preguntas, lo que él quería más que nada eran las respuestas.

La Princesa Twilight se permitió una sonrisa al verlos a todos, la Consejera Shimmer se sintió algo satisfecha, el Ministro se aclaró la garganta como una señal e hizo que su majestad se sobresaltara un poco. Ella rió y pareció sonrojarse un poco de la vergüenza antes de hablar.

-Ahora que todos estamos más tranquilos –retomó la palabra– les debo pedir que escuchen atentamente cada palabra que les voy a decir, –les miró con seriedad– si tienen alguna pregunta, pueden levantar la mano y decirme… sé que puede ser algo extraño, pero es la única forma en la que puedo explicarles con claridad, ¿lo comprenden?

Sí, era algo extraño, pero hacerlo parecer como una clase de la escuela, de algún modo les hacía sentir algo… familiarizados con la idea, incluso mucho más tranquilos. Todos asintieron, cogiendo algo de comida mientras escuchaban a la Princesa.

-Bien, entonces comencemos por el principio… –ella juntó sus dos manos y les dirigió una mirada más que decidida, señal de que dar respuestas no sería cosa fácil como ellos pensaban– estoy informada por el Ministro que ustedes proviene de un mundo “no mágico”, o al menos la mayoría de ustedes, ¿verdad?

-De la escuela Canterlot, Princesa. –Sunset respondió– Solo yo…soy del mundo mágico –sin saber la razón se sintió algo avergonzada en decirlo, Fluttershy, sentada junto a ella, puso una mano sobre su hombro, la tranquilizó un poco de la mirada que Fariden le dirigía– vengo de un reino llamado Equestria, creo que es parecido a este… pero…

-No es este, eso te lo aseguro –interrumpió el Ministro, Sunset parpadeó un poco perpleja.

-Lo que el Ministro quiere decir… es que este reino es diferente del que vienes, diferente a sus mundos, claro está –la Princesa prosiguió– es cierto que este Reino se llama Equestria, este es el Castillo de Canterlot y mi nombre es Twilight Sparkle, pero, encontrarán tanto parecidos como diferencias. Con seguridad puedo decirles algunas, todo lo sé por el Primer Ministro, –le señaló– pero lo primero que deben saber, es que mi mundo, este mundo, nunca debió estar conectado al de ustedes.

Esas últimas palabras sorprendieron un poco, solo un poco a todos, aunque si lo pensaban bien, eso solo lo hacía más difícil explicar, ¿por qué el cambio repentino de camino al atravesar el portal?

-Creo que el Ministro podría explicar mejor esta parte –la Consejera intervino hablando a su majestad.

-No podría estar más de acuerdo Sunset –la Princesa le sonrió asintiendo– Ministro, ¿usted está de acuerdo? –preguntó ella, sabiendo la respuesta.

-De hecho, creo que sí podría explicarles… de un modo más detallado –contestó algo pretensioso– y ya que ustedes insisten, –sonrió– permítanme explicarles lo que yo llamo mi teoría del “Falso contacto” –los invitados le dirigieron miradas confusas mientras comían– para ser más claros, les  confieso que tengo cierto contacto con los asuntos del espacio y tiempo, ¡Y antes de que pregunten!, –exclamó rápidamente– no les puedo decir cómo o por qué, tal vez en otra ocasión, –les dijo, evitando que algunos levantaran la mano para preguntar– continuando con mi explicación, lo que la Princesa dijo es una buena síntesis, “nuestro mundo nunca debió estar conectado al de ustedes”, –repitió– pero para detallarlo mejor, piensen en sus mundos que flotan en el espacio y el tiempo, su mundo de… la escuela Canterlot y su otra Equestria, ¿bien?, ¡bien!. Ahora, por lo que sé, estos dos mundos están conectados de forma natural, con un portal que se abre en un periodo de cada… treinta lunas, si no me equivoco. Pero no hace mucho pude notar, que la conexión de esos mundos se ha intensificado de forma extraña, y su conexión se ha vuelto más regular… ¿ustedes saben algo al respecto? –preguntó en modo serio.

-La Princesa Twilight, –Sunset respondió después de tomar algo del jugo– la Princesa Twilight de mi mundo, ella y yo nos podemos comunicar por un libro que tengo, si le escribo en ese libro ella puede leerlo y contestarme del mismo modo.

-Algún tipo de magia que cruzó, pudo viajar entre ambos mundos y de alguna forma quedó intacta –el Ministro razonó rápidamente– pero, ¿eso fue lo que intensificó la conexión? –preguntó con sospecha.

-Creo… que eso solo fue el principio, –Sunset siguió hablando– la Twilight de mi mundo de Equestria no nos explicó mucho, pero dijo que de algún modo, consiguió recuperar la conexión de ambos mundos, quise preguntarle más pero… antes de venir aquí perdí mi diario, y sin él no puedo comunicarme con ella.

-¿Este libro? –Fariden preguntó tranquilo e indiferente mostrando un libro sacado de su mochila.

Color y pasta marrones, el tamaño correcto, el símbolo del sol dorado y naranja, solo alguien ciego no podría darse cuenta.

-Pero… qué, c-como, tú… por qué… ¡Ese es mi diario! –exclamó Sunset levantándose de su asiento– ¡¿Cómo es que tú lo tienes?! –ella no pudo evitar gritar por la confusión.

-¡No lo sé! –Fariden gritó exaltado en la defensiva– t-tal vez cuando nos tropezamos, ¡No lo sé! ¿Está bien? –exclamó sin saber que más decir.

-¡NO! ¡No está bien! –Sunset seguía gritando– guardo mi diario como si fuera un tesoro, si se me hubiera caído lo hubiera sabido,  –encaró a Fariden con el ceño fruncido– ¿por qué no me lo devolviste?, ¡Si sabías que me pertenecía!

-¡Lo suponía! ¡No estaba seguro! –Fariden gritó comenzando a molestarse, se levantó de su silla– ¿cómo estar seguro? ¡¿Cómo iba a saber que este libro, un extraño libro que vibra y brilla le pertenecía a mi SUPUESTA MEJOR AMIGA?! –preguntó recalcando enojado esas tres ultimas palabras.

Para este punto de la discusión, ambos “amigos” solo se dirigían las peores miradas que ambos podían hacerse, todos los demás no se atrevían a decir ni siquiera una palabra. Sunset podía tener un carácter algo testarudo y muy firme, Fariden parecía ser un chico tranquilo, aunque no lo parecía mucho ahora.

-¡Te lo iba a decir, pero no encontré el momento! –seguía Fariden.

-¡¿Y cuándo sería el momento?! ¡Si se puede saber! –contestó Sunset– ¿después de todo esto? ¿No encontrarías el momento? O acaso…

-Sunset… –la consejera habló con calma, pero logró calmar a la joven– si ya tienes tu diario es lo único que importa –la miró de una forma que solo Sunset pudo entender como una mirada de sermón.

-Fariden, nadie te culpa por esto –habló la Princesa– de hecho, es una suerte que tú tengas el diario aquí –le dijo del mismo modo.

La habitación volvió en calma, Sunset quería encogerse en su asiento cuando volvió a sentarse bajando la mirada, no supo qué le había pasado hace solo unos segundos, se suponía que ella era amiga de Fariden. Pero no, no era su amiga realmente, solo era una doble que se parecía a su verdadera amiga y no lo era, -“Por lo menos ahora ya no” –ella pensó.

Esperó escuchar las palabras de Fariden reclamándole a ella una disculpa, pero no hubo palabras, él simplemente se sentó, esquivando la mirada de ella, él le dio el libro a Rarity, ella se lo dio a Applejack a su costado, ella a Fluttershy y finalmente se lo dio a Sunset.

Ella le agradeció y abrió el libro cuidadosamente, reconoció su diario, sí era su diario, no quiso mirar a Fariden en ese momento, aunque quisiera agradecerle por haberlo cuidado, se concentró buscando el último mensaje del libro. Todos miraban esperando algo, sin saber muy bien qué.

Pasando las páginas rápidamente, Sunset esperaba llegar a las últimas palabras escritas, ¡últimas palabras!, listo, de inmediato empezó a leer, ¿era el mismo mensaje de la ultima vez? ¿uno nuevo?

-¿Señorita Sunset? –el Ministro preguntó algo impaciente.

-Uno nuevo… –ella murmuró– la Princesa escribió –dijo lentamente.

-¿Qué esperas entonces? –Applejack preguntó.

-¡Léelo en voz alta! –Rainbow insistió.

-Si no es mucho pedir –Fluttershy murmuró.

-No te lo guardes solo para ti –Pinkie reclamó.

-Adelante, querida –Rarity habló.

-¡Sunset vamos! –Flash exclamó.

Tomó aire antes de empezar -Querida Sunset: –ella leyó en voz alta– Me alegra saber que todos están bien, aquí estamos del mismo modo. Sería bueno que nos escribiéramos más seguido, pero olvidé escribirte algo antes. Después de contarle a la Princesa Celestia lo sucedido y de volver a mi castillo, mis amigas me advirtieron sobre algo extraño del espejo mágico, lo vi por mí misma, aunque no pude encontrar nada raro, desactivé la maquina del espejo que abre el portal. Sé que no es tan importante si no hay necesidad de que vaya, pero pensé que tú y los demás debían saberlo. Saludos a todos, Twilight Sparkle.

Terminada la lectura, el silencio apareció, el Ministro murmuró algunas cosas para sí, Sunset se quedó viendo el libro, los demás no sabían quién hablaría primero, pero el Ministro se adelantó.

-Muy bien, eso lo explica –les dijo a todos– así que, esta otra Princesa, construyó una maquina que activó el espejo conectando los dos mundos de un modo artificial, una conexión ya existente, pero la intensificó más con el propósito de conectar los dos mundos –razonó abiertamente– Sin embargo, eso nos da una respuesta…

-Fue muy listo de su parte –la Princesa comentó– pero, ¿de qué respuesta habla Ministro? –ella preguntó con curiosidad.

-Nuestros mundos nunca debieron estar conectados, alteza –él respondió– ¿Por qué ahora?, la respuesta no está muy clara, pero se puede entender un poco. Esa máquina que la otra Princesa creó, puedo suponer que usaría la poca conexión existente entre ambos mundos, el número uno y el número dos. Pero ahora tenemos tres mundos, dos de los cuales están conectados, si a esa máquina le pasó algo extraño, si hizo un momentáneo “falso contacto” y creó otra conexión a otro mundo. Con solo un portal que lleva del mundo número uno al número dos, y con tres destinos a los que poder ir, crearía una alteración entre las conexiones mágicas que alterarían su orden, pero eso no pasó… aún.

-Pero, ¿eso debió pasar? –Fariden preguntó después de pasar unas uvas– no digo que me hubiera gustado que pase, pero, ¿por qué no pasó? –cuestionó con confusión.

-No pasó, y agradezcan a esa otra Princesa porque no haya pasado, –continuó el Ministro con más calma– al desactivar la máquina, la conexión volvió a como debía ser, pero como un terrible efecto secundario. El tercer mundo terminó conectado, nuestro mundo –se detuvo un momento– un puerta se cerró y otra se abrió para ser más precisos, eso les explica por qué terminaron aquí. –todos se miraron entre ellos mientras seguían comiendo– Ahora, ¿por qué su amiga no está aquí?

-Eso ya lo explicaron, –dijo Rainbow algo cansada de tantas clases– las “almas iguales” por eso nuestra Twilight no está aquí –ella suspiró del aburrimiento.

-¡Esperen un segundo! –interrumpió Applejack– usted dijo que por las almas iguales la Twilight de nuestro mundo no podía estar con nosotros aquí en este castillo.

-Eso es correcto, –contestó el Ministro– debido a la ley del magnetismo demuestra…

-¡Sí!, sí, debido a todo eso, –Applejack siguió– pero, ¿cómo la traerán aquí, si en un principio no puede estar en el mismo lugar que su majestad? –preguntó algo nerviosa.

-Es cierto, –respondió la Princesa– no puede estar conmigo en el mismo lugar, no puede… involuntariamente no.

-¿Ah? –todos preguntaron.

-Ustedes llegaron aquí por el portal y las conexiones de nuestro mundo –la Consjera habló– como acto involuntario almas iguales deben separarse, pero déjenme recordarles, Sunset ¿cómo llegaste tú aquí? –preguntó señalando a la estudiante.

La estudiante dudó un poco antes de responder -Crucé el portal, al igual que todos, –respondió ella– pero, me sujeté de Fariden… –dijo finalmente.

-Y él de Flash, eso lo aclara –la Consejera añadió.

-Pero no aclara todo, –habló el Ministro– ahora viene la explicación más larga –todos se interesaron más en esto, Rainbow suspiró, Applejack, Rarity y Fluttershy intercambiaron miradas, Pinkie Pie se agitaba de emoción, Sunset no dejaba de mirar al Ministro al igual que Fariden y Flash.

-Creemos que la razón por la que todos llegaron aquí no fue solo por un accidente mecánico o algo así, –dijo la Princesa– verán, todo comenzó cuando el Primer Ministro detectó un cambio entre las conexiones de los mundos hacia algo de tres días. Él siempre mantiene a los Concejales informados sobre estas cosas, aquí sabemos que hay otros mundos y que no debemos involucrarnos con ellos.

-Solo causarían alteraciones entre las conexiones, los mundos, muchos involucrados y las consecuencias serían graves –el Ministro dijo.

-Eso es lo que más tememos, –continuó la Princesa– pero esta vez fue diferente, nos informó que alguien, que… personas usarían este pequeño “falso contacto” para llegar hasta aquí. Me informó a mí, y di órdenes inmediatamente de que todos aquellos que tuvieran magia en el castillo nos ayudaran a estar listos para recibir a estas… criaturas.

-¿Qué quiere decir con “criaturas”? –Rarity preguntó tratando de no sonar muy ofendida.

-No creerán que esta es nuestra forma normal, ¿o sí? –la Consejera no pudo evitar una sonrisa al preguntar– nosotros somos realmente ponis.

Silencio otra vez, silencio incómodo otra vez, el Primer Ministro suspiró, la Consejera rió y la Princesa sonrió. Humanos que no son humanos, son ponis que lucen como humanos, la Princesa Twilight que ellos conocían era igual pero, ¿algo más podría ser más extraño? Todos sí sabían esa respuesta lamentablemente, aunque esperaran lo contrario.

-Ya habíamos tenido experiencias con humanos antes –continuó la Princesa– el Ministro es el experto, nos dijo que ustedes llegarían, pero hubo un error en sus cálculos del tiempo –terminó tratando de aguantar reírse.

-Yo hice el cálculo más preciso que pude, –se defendió el Ministro– no es mi culpa que ustedes se hayan retrasado dos días en cruzar el portal. Todos los concejales ya estaban perdiendo la paciencia y empezaron a creer que nadie vendría. Los convencí de que fueran pacientes y pasó, pasó lo que más nos temíamos, estamos en peligro gracias a que ellas cruzaron el portal hasta aquí, ¡hicieron que la conexión creciera! y… ustedes llegaron. –terminó señalando a los invitados en la mesa.

-Usted se refiere, – Sunset interrumpió hablando lentamente– que alguien atravesó el portal hasta aquí, ¿antes que nosotros? –ella preguntó.

-Lo hicieron, pero no llegaron a este castillo, –la Consejera contestó– no sabemos donde están exactamente, no sabemos qué quieren aquí.

-Pero sabemos que fueron quienes activaron de algún modo la conexión del fallo de la máquina de la Princesa –el Ministro habló– cuando ellas llegaron abrieron aún más el pasaje que conectaban su mundo y el nuestro.

-Y ahora estamos en guerra con ellas otra vez… –dijo la Princesa con una mirada que expresaba más que solo tristeza.

-¿Con quienes? –preguntó Sunset temerosa de la respuesta.

-Hace tres días… –dijo Rarity.

-Después del Mane-Event –dijo Applejack.

-Fue después del concierto… –dijo Rainbow.

-Después de que Twilight se fuera –dijo Fluttershy.

-¿Pero quién podría… –preguntaba Pinkie.

Dejaron de hablar cada una de ellas, Flash y Fariden intercambiaron miradas confusas, ¿de quiénes hablaban?, Flash podía recordar algo del concierto, pero Fariden no podía saber de nada al respecto. Todos miraron a la princesa, hasta que por fin habló…

-Volvemos a estar en guerra… con las Sirenas otra vez. –ella dijo con tristeza, nostalgia y una mirada adolorida.

-¡¿QUÉ?! –Sunset Shimmer, Rainbow Dash, Applejack, Rarity, Pinkie Pie y Fluttershy, todas gritaron quedándose pasmadas.

-Y todo esto con la gran celebración que teníamos planeada para hoy –el Ministro se lamentó con resentimiento.

-¿Qué celebración? –Flash preguntó algo confundido por lo extraño que pasaba– a lo mejor eso tiene que ver de algún modo –dio su opinión antes de comerse unas cuantas uvas.

-La verdad, lo dudo, –objetó la Consejera– se suponía que la Princesa lo anunciaría hoy a todos los súbditos, pero eso ya estaba decidido hace mucho.

-¿Anunciar qué? –Fariden preguntó confundido sin poder decir algo más.

L a Princesa dudó un poco, bajó la mirada y con las mejillas algo sonrosadas habló –Mi compromiso...

-¡¿QUÉ?! –Flash gritó– usted…qu-.. –y empezó a toser desesperadamente dándose cuenta de que aún tenía esas uvas en su boca, atoradas en su garganta para ser precisos. La Princesa lo miró alarmada mientras que Fariden miró a las chicas buscando ayuda por lo que acababa de oir, pero ellas aún seguían pasmadas y Flash seguía tosiendo.

-Usted… anunciará su… compromiso… ¡¿de bodas?! –Sunset preguntó, sabía que debía estar más sorprendida por el hecho de que las Sirenas estuvieran allí, pero… ¿compromiso?

-Em… bueno, sí, estaba planeado que hoy lo anunciaría a mis súbditos –ella respondió algo confundida por las reacciones que veía– pero con todo esto, no hay mucho que pueda hacer –terminó algo deprimida otra vez.

Todos la miraban con la boca abierta, aunque fuera otra Twilight, de todos modos… ¡Era Twilight!, ¿verdad?, Flash seguía tosiendo, y solo cuando Fariden lo golpeó duro en la espalda, al fin se calmó. De inmediato Flash Sentry tomó su copa de jugo de manzana y comenzó a beber rápidamente por seguridad.

-Y… ah, bueno, ¿quién es… el afortunado? –Rarity se atrevió a preguntar tratando de sornar natural.

Flash casi escupe el líquido de su boca, las demás murmuraron entre ellas y para sí mismas, todo se volvía más confuso, ahora entendían las diferencias a las que se referían. La Princesa hizo una mirada extraña antes de responder –Bueno, él… ah… él es…

-¡Twilight! –por segunda vez, una voz masculina se acercaba llamando desde el mismo pasillo por el que la Princesa y el Ministro habían entrado a la habitación comedor– ¡TWILIGHT! –la voz se hacía más fuerte, más clara, pasos fuertes y corriendo se acercaban a la puerta cerrada.

-¡Estamos aquí! –el Ministro gritó en dirección a la puerta.

Más de prisa y más fuertes eran los pasos, se acercaron a la puerta y se detuvieron, unos segundos después y suaves golpes se escucharon del otro lado de la puerta.

-¡Adelante! –la Consejera dijo.

Todos observaron, mirando de frente unos y girando la cabeza otros, viendo que las puertas se abrieron casi tan bruscamente como lo hicieron cuando el Primer Ministro entró casi golpeando a los guardias unicornios con las puertas, de par en par se abrieron, el personaje entró a la habitación de un modo alarmado y desesperado.

-¡TWI… ¡oh! ¡Aquí estás! Las estuve buscando por todo el palacio… –dijo él, aproximándose a la Princesa y sosteniendo sus hombros con una mirada afligida.

Esa voz, esa apariencia, los ojos, el pelo, una capa, un uniforme, una corona en su cabeza, esa persona, que lucía cómo una persona, se dirigió a la Princesa Twilight, pero sin notar a los invitados más sorprendidos de todo el mundo. Ojos abiertos, mandíbulas caídas, ¡otra vez!

Solo que esta vez Flash Sentry escupió su toda su bebida justo en la cara de Fariden al ver y darse cuenta quién era. Pero a Fariden no le importó ni un poco, él era el más sorprendido otra vez, ojos abiertos e ignorando el líquido de manzana tibio que se resbalaba por su cara.

La princesa dirigió la mirada a este sujeto antes de hablarle -Fari, cálmate, estamos bien… –ella respondió tomado sus manos.

-¡¿QUÉ?! –Fariden gritó al verse a sí mismo, justo frente a él.

Silencio una vez más, los invitados más que sorprendidos, la Consejera y el Ministro con miradas confundidas, el sujeto llamado “Fari” por la Princesa, justo a un lado de ella, ambos sujetados de las manos. ¿Acaso esta era la verdad? ¿”Ellas” habían regresado? ¿Un mundo en guerra? ¿El otro Fariden era el prometido de esta otra Twilight?, preguntas, preguntas y más preguntas, lo que significaba, que debían pedir respuestas, respuestas y más respuestas.

Capítulo 20: “La Historia del Capitán”

La situación en la sala del comedor del Castillo de Canterlot no era una que se pudiera manejar muy fácilmente, con los invitados exaltados, murmurando y algo desesperados. Para los ojos de la Princesa, la Consejera, el Primer Ministro y este otro Fariden, la reacción que estaban presenciando era la que todos esperaban que pasara la primera vez que los invitados llegaron al palacio.

“Alteraciones del espacio tiempo” “Volvemos a estar en guerra” “Las Sirenas” “Mi compromiso…” todos esos pensamientos y palabras confundían la mente sin ningún sentido. Las chicas no dejaban de sorprenderse, hablando, casi gritándose entre ellas y preguntándose qué era lo que realmente pasaba. Flash murmuraba cosas para sí mismo, y Fariden volvía a encontrarse como piedra otra vez.

-Se encuentran bien… ¿verdad? –preguntó muy extrañado el otro Fariden, sin recibir respuesta luego se dirigió a la consejera Shimmer– bueno, ah… ¡Sunset!, ¿Te encuentras bien? –preguntó con preocupación.

La Consejera miraba de una manera extraña el comportamiento de los invitados antes de dirigirse a él -Estoy bien, Fariden –respondió ella intercambiando miradas, viendo con una sonrisa a Fariden y una mirada nerviosa a los invitados.

El otro Fariden, apodado “Fari” por la Princesa, suspiró de alivio, si bien era confuso ver a gente que se comportaba de esa forma, ellos parecían estar bien, confundidos, pero bien, exaltados, pero bien, con falta de palabras… pero bien. De tal manera que dirigió su palabra al Primer Ministro ignorando lo demás.

-Parece que tenía razón después de todo Ministro –le dijo con tranquilidad y una media sonrisa.

El Ministro sacudió levemente su cabeza, dejó de prestar atención a los invitados para poder contestar –Es cierto, la tuve –respondió dirigiéndose al joven– pese a que los Concejales dudaban en mi palabra, otras personas si llegaron después de nuestras primeras visitantes… aunque –miró a los invitados– esto será más difícil de lo que pensé, Príncipe.

-¡¿PRÍNCIPE?! –el joven Fariden Prince exclamó levantándose de su silla y callando a todos en la mesa– u-usted… yo… prin, t-twi… qué… –balbuceaba sin poder terminar ni una sola palabra.

Las chicas y Flash detuvieron sus exclamaciones viendo a su amigo Fariden seguir balbuceando sin sentido y sin control, solo cuando parecía calmarse un poco más dirigieron sus miradas otra vez a sus anfitriones llenos de sorpresas y con muchas respuestas que dar.

La Princesa los miró algo perpleja, la Consejera seguía con una mirada extraña, el Ministro suspiró y solo el otro Fariden habló para romper el hielo.

-Si ya están algo más calmados… –decía él algo confuso– ah, ¿Twilight te importaría presentarme?, ya sabes que para mí es algo incómodo –le preguntó a la Princesa con una sonrisa nerviosa.

La Princesa Twilight vaciló un poco, vio a sus invitados algo más calmados, eso significaba que era una buena señal. Se levantó de su asiento llamando la atención de todos y se colocó a un lado del otro Fariden antes de hablar.

-Permítanme presentarles a ustedes… –comenzó señalándolo de forma elegante– al Príncipe Fariden, heredero al Reino del las Tierras del Sur y ex-aprendiz de Mago.

Al decir esa frase, esas palabras juntas, “heredero” “aprendiz de mago” y… “Príncipe”, la mente del joven Fariden Prince quedó en blanco, no gritó, no se congeló, simplemente parpadeó un par de veces y quedó viendo a su otro yo. Lo que todos esperaban era que al presentarlo la Princesa, él como todo Príncipe de seguro, se sentiría orgulloso y sin poder evitar presumir esos títulos.

Pero no, el Príncipe Fariden bajó la mirada mientras la Princesa lo presentaba ante todos, con perfil bajo, algo nervioso, tal vez… ¿tímido? O ¿avergonzado? Fuera cualquiera de las dos, al finalizar la presentación él tomó rápidamente la palabra.

-No estoy muy acostumbrado a esos títulos, –se apresuró a decir algo nervioso en sus palabras– pueden llamarme como ustedes deseen, no necesito formalidades por parte de ninguno –terminó riéndose un poco.

Tenía sentido, para Fariden sí lo tenía, si él fuera el Príncipe, aunque lo era, ¿no?... como sea. El pensaría igual que él, títulos, corona, un trono, nada de eso lo haría sentir muy cómodo y al parecer lo hacía sentir incómodo ahora.

Pero ese no era el problema ahora, todos ya estaban más calmados y tranquilos, bueno… casi.

La curiosidad de Sunset Shimmer no podría estar más en las nubes, pero… -“Primero lo primero, respuestas” –se dijo a sí misma recordando lo más importante. Rainbow Dash y Applejack intercambiaron miradas algo confusas, pero todo parecía estar más claro, al parecer ahora sí todo estaba dicho e intentaron seguir comiendo sus alimentos mientras que Pinkie Pie sin perder su ánimo, empezó a hablar y hablar en vez de esperar respuestas: “Sí que se parecen, ¿no?, aunque de hecho sería lógico, son la misma persona, ¡Pero son distintos también! ¡Uh! Igual que la otra Sunset, la Consejera, ¿verdad? También se parecen a excepción de la altura, ¡igual que el otro Fariden y la otra Twilight!, no es divertido ver como se parecen y a la vez no, aunque realmente…” solo Rarity pudo interrumpirla de su parloteo incesante y algo alborotado, no podría permitirse más problemas, aunque realmente las sorpresas que los anfitriones daban no ayudaban exactamente a quedarse con una buena impresión. Fluttershy no lo soportaría más tiempo, era demasiado, muchas sorpresas, mucha conmoción, si había algo más por lo que tenía que gritar o asustarse, ella se rendiría de tanto susto.

Flash Sentry no podía pasarlo peor, ni siquiera podía describir como se sentía, solo estaba con su cara apoyada en su brazo mirando su plato de comida mientras el tal Príncipe era presentado. No pudo evitar ver al Fariden sentado junto a él, la cara nula que tenía era algo graciosa, con su expresión y el jugo de manzana en su cara. Se sintió algo culpable, por eso hizo lo que tenía que hacer, cogió una de las servilletas de la mesa y con un codazo disimulado llamó la atención de Fariden para dársela. Él le agradeció, “No parece ser un mal sujeto, después de todo…”

Pero cuando el Príncipe terminó de hablar… golpes otra vez, en la puerta otra vez, pero ni la Princesa o el resto tuvieron la oportunidad de permitir entrar a quién fuera quién llamara tan desesperadamente. Un guardia unicornio de color blanco de inmediato entró en la habitación muy agitado, sorprendiendo a todos, ya no por lo del unicornio, por una entrada así, algo no estaba bien.

-¡Mil disculpas sus majestades! –exclamó el guardia con una reverencia antes que nada– pero era necesario que viniera a decírselo de inmediato… –hablaba rápidamente.

-Por favor cálmese –pidió el Ministro.

-¿Qué son esas noticias tan importantes? –preguntó la Consejera.

El guardia se posicionó erguido antes de responder -Princesa, usted nos ordenó que le informáramos de inmediato… hace unos momentos un mensajero vino a comunicar que el Capitán y sus guardias vienen camino al castillo, llegarán aquí en unos minutos.

-El Capitán… –repitió la Princesa.

-¿El Capitán? –el Príncipe Fariden preguntó confundido– pensé que estaba en una misión en el Imperio de Cristal, ¿no iba allí para comunicar un mensaje al Príncipe? –le preguntó a la Consejera.

-Sí, él dijo que pasaría la noche en el Imperio de Cristal y que regresaría mañana… –la Consejera respondió igual de confundida– pero…

-¿El mensajero no dijo nada más? –interrumpió preguntando el Ministro– ¿Por qué el Capitán está regresando a Canterlot? ¿Completó su misión? ¿Qué fue lo que pasó?

-No dieron detalles señor, –el guardia contestó con firmeza– el mensajero solo comunicó que el Capitán pide que la Princesa lo espere en la sala del trono para explicarle todo.

-Entonces iré allí inmediatamente, –la Princesa dijo con firmeza dirigiéndose al guardia– comunique a los demás guardias, que alguien le diga a los Concejales que el Capitán ha regresado y comunicaré si es que algo malo sucede, muchas gracias, puede retirarse –el guardia rápidamente levantó su casco a su cien como un saludo y rápidamente se retiró.

-Princesa, ¿está segura? –preguntó la Consejera– no sabemos qué noticias pueda traer el Capitán, si son buenas todo seguirá como siempre, pero si no lo son…

-Solo puedo confiar en que sean buenas Sunset, –la Princesa respondió seriamente, volteó a ver a los invitados– disculpen todo esto, no es necesario que se preocupen por ahora, ustedes pueden quedarse aquí y…

-Esas noticias, –la estudiante Sunset interrumpió– esas noticias, ¿tienen que ver con las Sirenas? Si tiene que ver con ellas de seguro no es bueno, –dijo preocupada– su alteza, tiene que explicarnos todo lo que sucede ahora.

La Princesa Twilight bajó la mirada.

-Eso no lo sabemos señorita Sunset –respondió seriamente el Ministro– el Capitán debe tener una buena razón para volver al castillo junto con sus guardias, no podemos sacar conclusiones precipitadas. Buenas o malas tenemos que…

-¿Es sobre Twilight? –Flash preguntó sobresaltado.

-No podemos saber si… –la Consejera decía.

-“¿Es sobre Twilight o no?” “¿Ella está en peligro?” “¿Está bien?” “¿El capitán la trajo?” “¿Son buenas o malas noticias?” “Respondan, por favor” –todos preguntaban y no daban tiempo de responder, los cuatro anfitriones estaban abrumados por las preguntas que los invitados decían. Era peor de lo que habían imaginado, ellos estaban asustados, pero no por ellos mismos, por su amiga, no tenían idea de donde podía estar… pero por ella.

-¡CALMENSE! –el grito de la Princesa resonó en toda la habitación– cálmense por favor, buenas o malas noticias eso no lo sabemos. No puedo asegurarles nada, les pido que se queden aquí mientras yo converso con el Capitán –se miró a su consejera– Sunset podrías…

-Estaré con usted Princesa –la Consejera Shimmer respondió.

-Gracias, Fariden tú…

-Si me necesitas, sabes que allí estaré –el Príncipe Fariden respondió.

-Ministro usted…

-Ustedes tres pueden ir a la sala del trono sin mí, –el Ministro les dijo– yo estaré con ustedes en unos minutos, tengo curiosidad por lo que el Capitán tenga que contar.

La Princesa asintió, miró a su Consejera, al Príncipe, los tres se dirigieron a las puertas y salieron sin decir nada más a sus invitados. La habitación quedaba solo con ocho invitados en la mesa y el Primer Ministro.

Este volteó a verlos, sus ojos marrones profundos miraban a todos, las facciones de su rostro algo arrugadas señalando su edad, el Ministro se acercó a la mesa colocando sus manos en los bordes, suspiró. Se pasó una mano en su pelo casi canoso antes de hablarles en un tono cansado y casi irreconocible.

-Sé cómo se sienten, –dijo– no pregunten cómo lo sé, solo confíen en mí. No quiero hablarles de todas las cosas por las que he pasado, pero créanme cuando les digo que la señorita Sunset, el Príncipe Fariden y la Princesa Twilight… han pasado por cosas duras y dolorosas, sean cuales sean las noticias que traiga el Capitán, no será algo que no podremos manejar.

Todos lo miraban con sospecha, pero cuando mencionó el dolor, las miradas de todos cambiaron.

-Esta guerra por la que estamos pasando puede que sea peor de lo que pensamos, –continuó– las consecuencias podrían ser trágicas y la Princesa necesita más apoyo del que yo o cualquiera en este castillo le puede dar. Por eso la convencí, a ella y a los concejales de que tenía que casarse para encontrar ese apoyo que necesita.

-¿Qué sugiere que hagamos ahora? –Sunset preguntó.

-Que sean pacientes, –les pidió al dirigirse a la puerta– en este momento saldré de la habitación, me dirigiré a la sala del trono y escucharé lo que el Capitán tenga que decir. Los sirvientes vendrán en unos minutos, les sugiero que coman si es que aún tienen hambre.

Abrió las puertas, les dio la espalda, caminó unos pasos antes de detenerse y girar la cabeza para decirles unas últimas palabras antes de irse -No hagan nada de lo que puedan arrepentirse…

*********

-Capitán, por favor díganos, ¿Qué fue lo que pasó?

En la sala del trono la situación era crítica, la Princesa Twilight había entrado con su Consejera y el Príncipe Fariden solo para descubrir que el Capitán ya estaba esperándolos. Los cuatro estaban en el centro de la gran habitación, los grandes ventanales iluminaban la sala con la luz del atardecer casi cuando el sol se oculta, los dos tronos en la habitación y la hermosa alfombra en un suelo brillante y pulido.

Al encontrarse con el Capitán los tres estuvieron sorprendidos, en especial por lo que pasó después, el capitán apenas verlos se arrodilló, aunque la Princesa le dijo que no era necesario, él seguía arrodillado.

-Lo lamento mucho su alteza, –el dijo con la cabeza baja– no tengo excusa, lo lamento.

En ese momento, la Princesa Twilight no quería suponer lo peor, nadie lo quería, pero…

-Capitán, por favor díganos, –la Princesa imploró arrodillándose frente a él– ¿Qué fue lo que pasó?

-Capitán Sentry tiene que decirnos desde un principio, –pidió la Consejera arrodillándose también– de otro modo no sabemos qué pensar.

-Flash, amigo, –el Príncipe se arrodilló– en las buenas o en las malas, podremos manejarlo.

Todos se encontraban arrodillados en el piso, viéndose unos a otros, la mirada del Capitán Flash Sentry era la más triste de todas, dolor y pena. Pero para los demás no era el momento de lamentarse de algo que aun no sabían, los cuatro siempre habían esperado malas noticias desde que todo había comenzado hacía tan solo tres días.

El capitán levantó la mirada, vio los ojos de la Princesa y sabía que no había marcha atrás una vez que dijera lo que había sucedido. Suspiró y se levantó al igual que todos, no podía lamentarse simplemente.

-Encontramos a la joven Twilight Sparkle –dijo mirando a los tres frente a él.

Se sorprendieron un poco, pero no dijeron nada, y antes de poder decir algo más, las puertas se abrieron y el Primer Ministro entró en la habitación, sorprendiéndose un poco de ver al capitán.

-¿Qué fue lo que pasó? ¿Resolvió su misión? ¿Algo malo pasó? –preguntaba el Ministro mientras se acercaba a los cuatro en el centro de la sala.

-Ministro si queremos que nos diga deberá ser desde un principio –la consejera interrumpió– ¿Podrías comenzar desde un principio, Flash?

-Es el único lugar donde puedo comenzar… –respondió con algo de tristeza, todos se agruparon, esperando escuchar atentamente todo acerca de la historia del Capitán…

-Mis guardias y yo íbamos como lo planeado…. Como les había dicho antes de irnos, la Princesa quería saber noticias de cómo se encontraba su hermano en el Imperio de Cristal.

………

El capitán se ofreció ir con un pequeño grupo de guardias para cruzar hasta las Tierras del Norte, casi siempre rodeado por nieve, pero durante los últimos días tormentas de nieve azotaban los lugares a los pies de las Montañas gélidas de hielo, el Imperio siempre era protegido por un campo de fuerza que los protegía de los peligros del exterior, en el pasado la mayoría solo pensaba que era para protegerlos de las tormentas, pero eso no era del todo cierto.

El camino que llevaba al Imperio debía cruzarse a pie desde ciertos puntos, los Guardias Pegasos que acompañaban al capitán solo se frenaban un poco por la tormenta, cualquiera pensaría que el capitán sin su forma natural y como un “humano”  tendría más dificultades para cruzar la interminable tormenta. El viento sacudía su capa azul violentamente, el peso de su armadura no le importaba, ni siquiera llevaba un casco, pero él ya conocía el camino como su propio casco… bueno, aunque sería mano ahora, ¿verdad?

Cierto que caminaba con algo de dificultad, si se había acostumbrado a caminar en dos patas, aunque la Princesa había dicho que para él no sería necesario, él prefería no estar confiado, estaría listo para lo que fuera, aunque eso incluyera acostumbrarse a un nuevo cuerpo.

Y aunque la tormenta furiosa hacía que todo se viera tan blanco como una hoja de papel, aunque solo podía ver las sombras de sus guardias junto a él, el Capitán sabía exactamente el camino, y no tardarían en llegar hasta el Imperio. Solo unos metros más, solo unos metros… el capitán Sentry miró a ambos lados, contando las sombras que veía a su alrededor y llamando a los guardias por sus nombres. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… ¿qué?, los guardias que lo acompañaban solo eran cinco.

Una última silueta se hizo un poco más clara cuando él se detuvo y se acercó a ella, en el suelo, se estaba desviando de su camino, pero, ¿qué tal si era alguien herido? ¿Alguien necesitaba su ayudaba? ¿Quién podría terminar en medio de una tormenta así como así?

Se acercaba más y más, la figura se hizo más clara, él capitán se detuvo, una pequeña sonrisa apareció en su cara y mientras caminaba más cerca hacia ella, habló.

-¿Necesitas ayuda?

*********

-¿Flash? –Twilight preguntó tímidamente al verlo.

No podía ser, ¿o sí?, sería imposible, pero Twilight Sparkle no podía negar lo que veían sus ojos. Era idéntico al Flash Sentry que ella había conocido, pero había algo diferente, algo distinto, muy aparte de la capa y la armadura brillante, se veía más… ¿adulto? ¿mayor?

Ella seguía viéndolo como una niñita ve a una persona mayor, estaba arrodillada en la nieve, mirándolo con ojos muy abiertos, él tenía una mirada confiable y amable, aún arrodillada con su mano extendida en dirección hacia ella.

Él rió un poco antes de hablar -El Primer Ministro no se equivocó después de todo… –murmuró para sí mismo mientras miraba a la joven arrodillada.

-¿Ah? –la joven Twilight preguntó con indiferencia mientras su cabello era azotado por el viento.

-No importa ahora, –el doble de Flash respondió aún mirándola fijamente– soy el Capitán de la Guardia Real de Canterlot, mi nombre es Flash Sentry –dijo seriamente, Twilight estaba a punto de hablar o para ser más precisos preguntar, pero él se lo impidió– al ver tu expresión sé que tienes mil preguntas por hacer, pero te prometo que te aclararé todo cuando estemos en un lugar más seguro que este –terminó levantándose del suelo cubierto de nieve.

Twilight no sabía qué hacer o qué decir, ¿sería bueno confiar en este sujeto? Un tipo que lucía como él único Flash Sentry que ella conocía, que hablaba como él, que lucía como él pero este era algo más alto, que se llamaba como él. -“Pero, tal vez no es él” –ese pensamiento cruzó por la cabeza de Twilight mientras seguía arrodillada, ignorando el frio que la congelaba poco a poco.

-¿Qué… es usted? –ella preguntó.

El sujeto parpadeó un poco antes de responder –Ya se lo dije… soy el Capitán Flash Sentry.

-No… no, no, no, ¡NO! –Twilight exclamó levantándose del suelo, aunque luego se arrepintió, sus brazos le dolían, sus piernas también y apenas podía ver bien con toda la nieve que era llevaba por el viento.

Apenas pudo notar como el Capitán se quitó su capa azul oscura, si llevaba una armadura dorada, Twilight creyó haberlo imaginado, no tuvo tiempo de pensar en nada más cuando vio que él se la tendía a ella, dudó si tomarla o no.

-Ya rechazó mi ayuda para levantarse, –el dijo con una leve sonrisa– si no la acepta se congelará aquí –terminó acercándole más la capa oscura.

Twilight en Equestria

¿Y ahora qué?...

Tenía razón, confianza o no, Twilight tomó la capa, se la puso como un abrigo, esta tenía un broche de estrella color naranja, notó que no solo era una capa, tenía una capucha detrás, el color azul era aun más oscuro por dentro y era más abrigador aunque no lo pareciera. Twilight agradeció por la amabilidad, realmente esta persona si parecía querer ayudarla. Seguía mirándolo mientras que ella se sacudía la nieve detrás de su falda púrpura

-Puede que no esté de moda, pero te ayudará a no congelarte –dijo aun con su sonrisa– aparte de eso, también te protegerá.

La joven estudiante no entendió muy bien esa ultima parte, pero lo que realmente Twilight quería preguntar era otra cosa -¿Y ahora qué? –preguntó ella lentamente con una mirada afligida y triste.

-Eso también ya se lo dije, –el “Capitán” respondió mientras su leve sonrisa desaparecía– usted debe tener muchas preguntas y estaré gustoso de responderlas, pero este lugar no es seguro, si llegamos al…

Algo lo interrumpió, un rugido… rugidos, ¿eran rugidos?, no sonaban como verdaderos rugidos de un animal salvaje, pero entonces quién o qué lo hacía. Twilight se sorprendió, tuvo que tapar sus oídos por lo fuerte que se escuchaban, pero el Capitán no solo estaba sorprendido, sin previo aviso él tomó el brazo de Twilight, llevándola casi a rastras ambos corrían por la tormenta.

-Espera, ¡Espera! –ella exclamó tratando de frenar– ¿Qué está pasando? ¿Qué fue ese ruido de antes? –gritó para que el Capitán pudiera escucharla.

El Capitán se detuvo en seco, volteó rápidamente a ver a Twilight y la tomó de los hombros antes de hablarle -Escucha, sé que no tienes idea de lo que ocurre, pero confía en mí y hazme caso ahora Twilight, –su mirada era sería y firme, pero ¿cómo sabía su nombre?– pase lo que pase ahora, no importa qué veas o qué escuches, ¡No te alejes de mí!

Él la miraba como esperando una respuesta, era demasiado para pensarlo, algo le decía a Twilight que debía responderle pronto, fuera lo que fuera ese rugido de antes no significaba nada bueno. ¿Cómo ella llegó hasta allí? ¿Por qué? ¿Cómo debía arreglarlo? Todas esas preguntas saltaban en su cabeza, pero las sacó rápidamente de su mente. Solo había una cosa clara para Twilight Sparkle en ese momento. -“¡Deja de pensar en qué pasó y concéntrate en lo que pasa ahora!” –se dijo así misma.

-¡No alejarme, entendido! –exclamó con una mirada igual de firme y decidida.

No dijeron nada más, de inmediato ambos corrieron por la gran tormenta de nieve, Twilight tomada de la mano del Capitán mientras este le señalaba el camino. Ella no tenía idea de que huían o a donde iban, pero las preguntas era mejor guardarlas para después. En especial cuando lo peor estaba por pasar.

Otra vez los rugidos, pero no eran rugidos… eran… voces cantando…

Aaaaahhhh… Aaaaahhhh…

 Aaaaahhhh… Aaaaahhhh… Aaaaahhhh…

Hermosas, hipnóticas y hechizantes, Twilight giró la cabeza mientras corrían, podía divisar sombras puntiagudas, ¿montañas? Eso no importaba, podía jurar que veía tres sombras, tres sombras… ¿qué brillaban?, muy lejos en las montañas, pero se dirigían en dirección hacia ella y el Capitán de algún modo. Twilight decidió ignorarlas o al menos intentarlo, de seguro eso era por lo que corrían desesperadamente, esa música…se escuchaba cada vez más fuerte y clara.

Vencernos, eso es lo que quieren, ¿Creen que en serio lo lograrán?

Tenemos algo mejor en mente, aquello que los controlará…

Era extraño, demasiado, pero por una razón, Twilight se sentía realmente cansada, no adolorida más bien cansada y con mucho sueño. Seguía corriendo pero si seguía escuchando esa canción de seguro de desmayaría del sueño.

-¡Ya casi llegamos! –se escuchó el grito del Capitán este alertó a Twilight, ella miró al frente y entendió a lo que se refería.

Más allá de la nieve, se estaban acercando a un gran domo brillante, parecía ser algún lugar seguro, algunas sombras extrañas estaban delante de ellos, cinco para ser precisas. Twilight sentía que tenían que apresurarse, llegar a ese lugar y ponerse a salvo, intentó correr más deprisa, pero sentía como la fuerza que jalaba su brazo descendía, el Capitán se estaba agotando también. Ella no quería mirar atrás, sabía que esas tres sombras seguían cantando, de alguna manera agotándolos a ambos con esa música.

No tienes ni una oportunidad, ¿O quieres fallar por lo que haces?

Yo y tú, tú y yo, Sabes quién es el mejor

Por cada palabra que escuchaban, Twilight notaba como el paso del Capitán disminuía cada vez más, a la altura de Twilight y ahora casi se está quedando atrás. Pero estaban a pocos metros, el domo brillante, el campo protector estaba cerca. Instintivamente ella miró detrás, las sombras brillantes se distinguían ahora a la perfección, tres… parecían tres dragones pero no tenían alas, tenían escamas y unos ojos que destellaban un color rojo escarlata.

-¡Pocos metros, solo un poco más! –Twilight gritó al Capitán, este levantó la vista e intentó correr más para tomar la delantera, cinco metros, cuatro, tres…

Cuando Twilight vio como esos monstruos caían en picada, un ataque, en dirección hacia ellos. Dos metros… la distancia que ambos estaban de la zona segura y la distancia que a esos monstruos les faltaba para llegar hasta ellos.

El Capitán estaba en lo último que podía dar, creía que no iba a lograrlo, cuando algo lo empujó. Cruzó el escudo protector del Impero de Cristal, lo había logrado, aun cuando sentía que iba a desmayarse. Pero de inmediato su momento de alivio se esfumó, cuando volteó la mirada, vio y escuchó…

¡Batalla! Vas a perderla,

¡Esta batalla, batalla, batalla

Twilight lo había empujado, viendo que esos monstruos se dirigían hacia él, pero no fue más que un simple truco, en el último momento cambiaron de dirección y fueron directo hacia ella. Él estaba seguro dentro del campo de fuerza mientras veía como envolvían a Twilight en una esfera de energía oscura, giraron a su alrededor, un brillo y luego… nada.

… en la que fallarás!

Desesperado, asustado, él salió inmediatamente del campo de protección, había fallado, tal y como esos monstruos dijeron. Habían desaparecido completamente, la tormenta se desvaneció un poco pero aún seguía  azotando el lugar. Los guardias que lo acompañaban habían logrado llegar a salvo también, los cinco, el Capitán tenía que completar su misión de comunicar al Príncipe Shinning Armor noticias de Canterlot.

Sin embargo, el Capitán Flash Sentry había fallado en su misión más importante. Lleno de frustración dio una patada en el suelo cubierto de nieve, había fallado en protegerla…

-¡TWILIGHT! –el grito resonó, pero el eco pronto se perdió entre la tormenta.

………

La historia era aterradora, pero no era nada comparado con lo que la Princesa Twilight había visto o experimentado años atrás, sin embargo, según como lo contaba el Capitán, las Sirenas los habían atacado, eso nunca antes había sucedido y menos que teletransportaran a alguien con magia, no era posible, pero lo estaban escuchando del Capitán en ese momento.

-Eso… eso no puede ser –dijo la Consejera cuando el Capitán terminó de contar los hechos.

-Pero, eso no es posible, –el Príncipe objetó– se supone que ellas no pueden escapar de las montañas, ¡mucho menos atacar a alguien! –terminó nervioso.

-Sé lo que vi, –aseguró el Capitán– y lo siento mucho su alteza –se dirigió a la Princesa– usted ordenó protegerla, pero le fallé a usted y al reino –bajó la mirada.

La Princesa lo miró bien y le levantó el rostro –Capitán, no es justo que se culpe por esto –ella le dijo con tranquilidad– yo debí suponerlo, aún si hubiera enviado a toda la Guardia Real, si las Sirenas ahora están libres no hubiéramos podido impedir lo que pasó –terminó con tristeza.

-En efecto Capitán, –el Ministro agregó– no es momento de lamentarnos por algo que ya pasó, es momento de tomar acciones por lo que está por pasar –dijo con decisión– iré inmediatamente a convocar una reunión con los Concejales, tendrá que ser mañana ya que ahora se está haciendo de noche –miró por las ventanas, el cielo anaranjado estaba empezando a tornarse azul– discúlpenme si tengo que retirarme, Princesa. Capitán trate de descansar un poco… –se dirigía a la puerta cuando…

-¡Ministro espere! –la Princesa exclamó haciendo que el Ministro se detuviera justo frente a la puerta cerrada, antes de que él pudiera preguntar, la Princesa puso un dedo en sus labios– escuchen…

Todos hicieron silencio, la habitación estaba totalmente en silencio, hasta que escucharon murmullos del otro lado de la puerta cerrada en frente del Ministro, murmullos, luego… llantos, susurros y finalmente palabras.

-¿Cómo… -diste? –se escuchó del otro lado de la puerta.

La Princesa Twilight miró la puerta cerrada, sus ojos brillaron por un segundo, su corona brilló, las dos puertas fueron rodeadas por un aura mágica de color magenta. El Ministro se apartó y las puertas se abrieron de par en par, para revelar a los ocho que escuchaban detrás de ella.

-¿Cómo pudiste? –preguntó él Flash Sentry en la puerta, con las chicas detrás de él y Fariden a su lado, al dirigirse a sí mismo su gesto cambió a uno de tristeza y rabia– ¡¿POR QUÉ NO LA PROTEGISTE?!

Capítulo 21: “Adentrándose en la Historia”

Sunset Shimmer, Applejack, Rarity, Rainbow Dash, Fluttershy, Fariden, Pinkie Pie… y Flash Sentry eran guiados por la Consejera Shimmer mientras caminaban por los pasillos del Castillo Canterlot una vez más. La Consejera iba al frente como siempre, unos pasos atrás la estudiante Sunset y detrás de ella una columna larga de cabezas bajas y miradas ausentes.

Flash estaba al último, con Fariden frente a él mientras caminaban, sin saber a dónde se dirigían, aunque esa era la costumbre desde que arribaron a este nuevo mundo. Flash frunció el ceño recordando todo lo que había pasado hacía solo unos minutos en la gran sala del trono.

………

-¡¿Por qué?! –Flash gritaba conteniendo la ira– si esa era tu misión, ¿Por qué no la trajiste a salvo?

En la sala se hizo silencio, lo único que se escuchaba eran los sollozos y murmuros de las chicas detrás de Flash, con Fariden junto a él, viendo y esperando una respuesta del Capitán. Al joven guitarrista no le importaba estar gritándole a alguien con tal rango, aún si se trataba de él mismo, su mismo retrato mirándolo a él con un gesto de sorpresa. Sus ojos azules, su cabello del mismo estilo, su postura y su voz… casi iguales, de no ser por la armadura brillante y la edad, pero eso no importaba.

-Flash Sentry, le pido que se calme en este instante –dijo el Ministro de forma calmada acercándose al grupo– como se los había dicho, estábamos preparados para esto desde un principio…

-¡No me diga! ¿Acaso lo anticiparon? –Flash contestó al Ministro sin bajar el tono– ¿anticiparon acaso que las sirenas atacarían? ¿anticiparon que aún con toda la guardia no se podrían enfrentar a esos monstruos? ¿ustedes ANTICIPARON que ahora nuestra Twilight está en peligro por SU culpa? –señaló al Capitán en medio del salón.

El Capitán Flash Sentry bajó la mirada.

-Flash sé cómo te sientes, –Fariden dijo en voz baja mientras ponía su mano sobre el hombro de Flash– pero este no es el momento para… esto.

Flash se giró a verlo, su gesto de ira cambió a uno de sorpresa– ¿No es el momento? –preguntó confundido– pero, Fariden, todo fue por causa de él, –lo miró cara a cara– incluso aunque sea yo… era su deber traerla de vuelta.

El Capitán seguía cabizbajo, sin decir ni un sonido, la Princesa y el Príncipe le murmuraron algo en voz baja, mientras la Consejera mantenía su mirada fija en el Primer Ministro, esperando por alguna señal para saber qué hacer.

-¿Ni siquiera estás preocupado por esto? –Flash preguntó a Fariden, él bajó la mirada por unos segundos para después responderle con firmeza:

-Te puedo asegurar que me preocupo por ella tanto como tú lo haces, –su mirada se volvió seria y algo fría, Flash vaciló– pero con todo lo que hemos escuchado, ¿no crees que es mejor confiar en quienes no ofrecen su ayuda?, su culpa o no, –señaló al Capitán– además, las estás asustando.

Fariden señaló a las chicas con la mirada, Flash las vio junto a ellos, sin duda no ayudaba mucho para que ellas se calmaran. Todas estaban calladas pero sollozando y murmurando, Fluttershy se cubría el rostro y casi tenía lágrimas en los ojos, Rarity desviaba la mirada mientras tenía una mano en su boca para contenerse, Applejack se cubría la cara con su sombrero tratando de que sus sollozos no se escucharan, Rainbow Dash tenía los brazos cruzados con el ceño fruncido conteniéndose, Pinkie Pie se escondía detrás de Rarity para no ser vista con los ojos llorosos, pero sin éxito. Sunset estaba en el centro de ellas, sin lágrimas pero con una mirada que lo decía todo para los dos chicos.

-Solo... cálmate, –la voz de Fariden casi se quebraba– sabes que lo arreglaremos –sostuvo a Flash por los hombros, este finalmente asintió.

El Ministro pidió a la Consejera Shimmer que los escoltaran a sus habitaciones para que descansaran, ninguno tenía sueño, pero no se atrevieron a protestar, después de todo, tal vez una siesta les vendría bien.

………

Todos caminaban por los pasillos, los vidríales coloridos que mostraban el exterior en la parte derecha del pasillo pronto perdían el color, el sol ya se estaba ocultando, sus colores rojos casi desaparecían y casi se completaba una tarde entera en este extraño mundo, fuera de casa.

-Aquí estamos, –la Consejera llegó frente a una puerta al final del pasillo, todos se extrañaron, ¿no eran dormitorios?– permítanme darles la bienvenida, al “Salón de los sueños”…

No era dormitorios, sin entrar siquiera, todos pudieron ver desde el pasillo la gran habitación en la que estaban por ingresar. El nombre era muy adecuado, con un hermoso tapizado color azul, ventanales con balcones, una chimenea apagada, sillones cómodos en el suelo, hermosos estampados de estrellas y figuras por todas partes, cuadros de paisajes de noche con la luna llena.

Con la decoración parecía que ya estuvieran en un paisaje nocturno, a excepción de las últimas luces naranjas del ocaso que se filtraban por las ventanas abiertas.

-Espero que les guste, –la Consejera entró a la habitación dejando el libro que tenía en una pequeña estantería al lado de la chimenea.

Ninguno respondió, estaban demasiados sorprendidos por la habitación que se olvidaron de ingresar.

La Consejera Shimmer se permitió una sonrisa, les hizo una seña para que todos entraran– El Salón de los Sueños no ha sido usado reciénteme, por favor siéntanse cómodos… –todos entraron a la habitación ubicándose cerca de los sillones aún vacilantes de sentarse.

-Pensé que el Primer Ministro quería que nos llevara a nuestras habitaciones, –comentó Sunset curiosamente– claro que aquí está bien, pero… si son sus órdenes… –terminó nerviosa.

-Aquí entre nos, –la consejera señaló a todos en general– tengo la costumbre de tomar las “órdenes” del Ministro como sugerencias que puedo o no tomar –terminó dirigiéndoles una sonrisa presumida, les sacó unas sonrisas a todos– además de eso, –continuó de forma seria– quería traerlos aquí porque quiero aclarar algunas de sus dudas, no me malinterpreten, el asunto de su amiga lo discutiremos mañana. Pero quiero que sepan un poco de nuestra historia antes de saber más de a qué nos estamos enfrentando, creo que este salón es perfecto para que todos estén más calmados… de izquierda a derecha, el número cinco de arriba.

-¿Uh? –todos preguntaron al unísono.

La Consejera señaló el estante de libro junto a ella– Volveré en unas horas para llevarlos a sus habitaciones, –decía retirándose del salón– pueden explorar el salón todo lo que quieran, pero no salgan hasta que yo venga. –cruzaba la puerta– ¡oh! Casi lo olvido –con un simple chasquido de dedos la chimenea prendió fuego repentinamente, causando que todos se sobresaltaran pero sin darles tiempo de preguntar al ver que la Consejera ya se había ido cerrando la puerta tras de sí.

Después de unos momentos de no saber qué hacer, cada uno se relajó un poco, sentándose en el cómodo sofá o viendo más detalladamente el salón. Sunset se dejó caer en el suelo, sentándose, suspiró y miró el fuego en la chimenea.

-¿Pasa… algo? –preguntó Fariden sentándose junto a ella en el piso.

Sunset respondió algo nerviosa– No, no es que realmente sea importante, solo… no pude disculparme con ella –comentó con tristeza.

-¿Quién? ¿La Consejera? –Pinkie preguntó con curiosidad, Sunset asintió– entonces habrás querido disculparte contigo tontita, tú, ella, son lo mismo ¿no?

-Pinkie, el que se parezcan físicamente no quiere decir que actúen igual, –dijo Applejack acercándose– o que sean totalmente iguales.

-Exacto, en el fondo son diferentes, –dijo Rainbow– quiero decir, una Consejera real no es lo mismo que una estudiante… ¿o sí? –preguntó dudosa.

Sunset se quedó algo pensativa, ¿podría serlo o no?, era igual a ella, y si seguían la teoría de “almas iguales” eran realmente iguales, en apariencia, en pensamientos, en alma, pero diferente vida.

-Pero, Sunset querida, ¿por qué quieres disculparte con… bueno, con la Consejera Shimmer? –preguntó Rarity sentándose en uno de los sofás frente al fuego.

Sunset suspiró otra vez– Porque fue mi idea que todos fuéramos a espiar y escucháramos la conversación en la sala del trono, nos guié a todos hasta allí… creo que después de lo que pasó, solo llegamos a empeorar las cosas –se cruzó de brazos y trató de encogerse.

-Oh, pero no es para nada tu culpa Sunset, –contestó Fluttershy sentándose junto a Rarity– además, todos queríamos oír de que estaban hablando –dijo desviando la vista.

-Y qué suerte que lo hicimos, –dijo Flash acomodándose en el piso junto con Fariden y poyándose en el sofá detrás de él– no es para nada tu culpa Sunset, de hecho, de alguna manera fue útil que lo escucháramos por nuestra cuenta, porque, quién sabe cuándo ellos nos iban a decir que Twilight está en peligro –terminó con un ceño fruncido.

-Todos nos preocupamos por ella Flash, –contestó Applejack apoyándose en una pared– pero ahora no tenemos otra opción que confiar en estas… ah… en ellos, para que nos ayuden a traerla a salvo.

-Querrás decir que “por ahora” no tenemos otra opción Applejack, –dijo Rainbow cruzándose de brazos– aún si están ofreciendo ayudarnos, estoy segura de que nos están ocultando algo –se sentó en un sofá, con los brazos detrás de la cabeza apoyándose en el espaldar.

-Creo que tienen el derecho de hacerlo Rainbow, –contestó Rarity a la defensiva– nadie tiene porqué saber todo acerca de todo, en especial con lo que el Ministro nos dijo.

-Rarity tiene razón, –continuó Sunset– estoy muy segura de que ellos saben lo que hacen, el Ministro nos aseguró de que esto pueden manejarlo…

-¿Aun cuando no anticiparon nada de lo que hemos oído hace unos minutos? –Flash le preguntó con un ceño fruncido.

-El Ministro dijo que no hiciéramos algo de lo que pudiéramos arrepentirnos, –Sunset contestó– no digo que me arrepiento por lo que hicimos, no me arrepiento de haber escuchado todo eso, ninguna se arrepiente… –las chicas negaron con la cabeza– pero apuesto a que podemos hacer mucho más.

-¿Qué quieres decir? –Fariden preguntó.

Sunset se puso de pie, de espaldas a la chimenea para dirigirse a todos– Solo piénsenlo, puede que el hecho de que todos nosotros, Twilight incluida, hayamos llegado por “accidente “ a este mundo no sea un accidente del todo –todos miraron a Sunset sin entender– quiero decir, la Princesa Twilight de este mundo, y todos los demás necesitan ayuda, ¿cierto? –todos asintieron– tal vez, nosotros seamos la ayuda que ellos necesitan.

-¡Detente ahí! –Rainbow interrumpió enderezándose en el sofá– ¿Estás diciendo, que quieres que les ayudemos a salvar su reino? –preguntó asombrada, todos miraron a Sunset.

-Bueno, básicamente sí –respondió ella.

-Eso… sería… ¡Asombroso! –exclamó Rainbow levantando los brazos y poniéndose de pie– ¡Increíble! No solo seríamos héroes de la escuela, lo seríamos de TODO un reino, ¿esto podría ser mejor? –terminó suspirando y volviendo a sentarse.

-¡Por favor Rainbow! –exclamó Applejack tapándose el rostro con una mano.

-Podría ser mejor con chocolate, –sugirió Pinkie– ¡uh! Y con algodón de azúcar, y que tal con…

-Pinkie, querida, estoy segura de que Rainbow no se refiere a dulces, –le dijo Rarity– y que Sunset no se refería a la popularidad, Rainbow Dash –le reclamó a Dash con un ceño– ¿no lo hacías, verdad? –le preguntó a Sunset.

-No, no me refería a esas cosas, –contestó ella negando con la cabeza– me refiero a que podemos ayudarnos los unos a los otros. Twilight no fue raptada por un monstruo carnívoro terrible con dientes y garras.

-Gracias al cielo que no, –gimió Fluttershy– eso lo habría hecho aún más horrible y aterrador. –trató de cubrirse el rostro.

-Exacto, pero no fue así, –continuó Sunset con entusiasmo– ella fue raptada por las SIRENAS, sabemos quiénes son y ya las hemos vencido una vez, ¿recuerdan?

-A excepción de mí y de Fariden, –Flash interrumpió señalándolos a ambos– muy aparte de eso Sunset, tal vez no estuve muy consciente esa vez, pero creo que vencieron a las Sirenas con la magia de Twilight.

-Sí y no, –contestó Sunset Shimmer con una sonrisa– fue por la magia que había en nosotras, la que aún sigue en nosotras. Con esa magia, podemos ayudarlos a derrotarlas una vez más, salvar a nuestra Twilight, salvar este reino y de seguro volver a casa en menos de dos días, ¿no lo creen?

-Pero Sunset, –Fariden interrumpió dubitativo– no quiero meterme tanto en este asunto, pero Twilight es mi amiga y quisiera aclarar, ¿ustedes ya pelearon contra las… sirenas? –Sunset asintió– ¿ustedes pueden usar magia? –las chicas asintieron– ustedes… ¿saben todo de estos monstruos?

Nadie asintió, todos se quedaron callados.

-Bueno, Twilight lo sabía –Applejack contestó.

-Nos explicó algo sobre ellas –agregó Rarity.

-Pero creo que no lo suficiente… –dijo Sunset– pero, ¡eso es! No sabemos todo o mucho acerca de las sirenas, de hecho, ni siquiera sabemos si estás sirenas son las sirenas que enfrentamos en primer lugar –exclamó entusiasmada.

-Ah… ¿Cómo estás tan segura? Y ¿Por qué eso sería tan emocionante? –Applejack preguntó confundida.

-¿No lo entienden? Recuerden lo que la Princesa Twilight nos dijo en el comedor, las Sirenas están contraatacando en este mundo, puede ser que las Sirenas de nuestro mundo hayan llegado aquí también, y eso solo lo hace mucho más fácil.

-¿No querrás decir que es mucho más difícil? –Flash preguntó sin entender la lógica de Sunset– esto no es un Videojuego ni nada parecido, realmente esto está pasando.

-Sí, sé que está pasando realmente Flash, –contestó Sunset a la defensiva sin dejar de sonreír– pero es mucho más fácil, si juntamos nuestra magia con su magia y si sabemos más de las sirenas con lo que ellos nos puedan decir, –todos asintieron colectivamente, ahora sí tenía sentido– dijo… de izquierda a derecha, el número cinco de arriba.

Sunset se dirigió al pequeño estante de tras de ella, al lado izquierdo de la chimenea encendida, de izquierda derecha, del lado izquierdo del estante al derecho para contar, de la parte de arriba del estante, el libro numero…

-¡Cinco! ¡Este es! –Sunset señaló triunfante sacando el libro para que todos los vieran– Si el presentimiento que tengo es correcto, tal vez la Consejera nos quiera dar algunas respuestas con esto… ¿Qué?

Sunset miró el libro que sostenía, un tamaño normal, una apariencia normal, parecía un libro común y corriente, sin ningún título visible. Era una pasta gruesa color marrón, si era antiguo o no, no se podía saber. Sunset lo miró con sospecha y confusión, se sentó en el piso junto a sus amigos frente al fuego y abrió el libro. Primera página.

-La Verdadera Historia –las primeras palabras que Sunset leyó realmente no daban muchas respuestas, pero decidió continuar, siguiente página– Muy pocos saben la verdad de lo que ocurrió, incluso mucho antes de que yo naciera…

Quiero dejar escrito la verdadera historia que siempre ha estado presente, todo gracias a las Reinas, Luna y Celestia que siempre nos han apoyado a mí y a mi hermana. La verdad que no muchos conocen con claridad…

Érase una vez, en el hermoso reino llamado Equestria, el Castillo de Canterlot gobernado por dos Princesas camino a ser Reinas, las dos Gemelas Nobles, antiguas aprendices de los Reyes antecesores.

Las Gemelas Nobles

Las Gemelas Nobles

La joven Princesa Celestia, cuya labor era levantar el Sol cada mañana, era aprendiz de la Reina Chrysalis, representante del amor en el reino. La joven alicornio brillante como el mismo astro de la mañana siempre actuaba con bondad en su corazón hacia todos los que la rodeaban, con su hermana y sus mentores.

Y la joven Princesa Luna, su labor era levantar la Luna todas la noches, aprendiz del Rey Sombra, representante de la luz y la bondad. La joven representante de la noche era juzgada a menudo, pero ella no dudaba en actuar con bondad al igual que su hermana, siempre cuidando el bienestar de su reino.

En el Reino maestro y aprendices tenían una unión inseparable, aprendiendo más que magia o hechizos, más que solo un entrenamiento para ser gobernante, todos eran una familia.

Pero un día, un joven unicornio hizo un gran descubrimiento, al norte del reino, en las Montañas de Hielo, las leyendas decían que en las mismas paredes de hielo se escondía magia pura. Este joven unicornio encontró objetos magníficos en las profundidades de las cuevas, increíbles y poderosos.

Así, el joven unicornio fue al Castillo de Canterlot y se presentó ante los Reyes como un joven mago llamado Star Swirl, afirmando que los objetos que había encontrado resguardaban magia muy poderosa y que debían ser protegidos.

Los dos sabios Reyes decidieron ir personalmente a ver esos objetos mágicos, se dirigieron a las montañas en compañía del joven mago y dejaron a sus aprendices en el palacio. Nadie lo sabe con exactitud hasta el día de hoy, ni el mismo mago Star Swirl pudo explicarlo con claridad, pero algo pasó en las cuevas, algo terrible que los Reyes no pudieron detener.

Lo poco que se sabe es que una magia oscura se desató, afectando al Rey Sombra y a la Reina Chrysalis, su magia, su ser y sus pensamientos. El mago Star Swirl llegó mal herido al Castillo de Canterlot para comunicarles a las Princesas que sus propios mentores liberaron la magia de esos objetos, fueron atrapados por algo oscuro y atacaron al joven unicornio. Él se vio obligado a escapar dejando a los Reyes corrompidos en las cuevas.

Las dos jóvenes Princesas no podían creer nada de lo que el Mago les decía, solo cuando vieron con sus propios ojos la oscuridad que emanaban las Montañas de hielo, pese a las heridas del joven mago, él insistió en acompañar a las dos Princesas a las montañas.

Al llegar, lo único que pudieron ver fue lo que les rompió el corazón, los Reyes de Equestria, sabios y gentiles, gobernantes amados y queridos, ya se habían ido. Habían sido reemplazados por dos criaturas frías y oscuras, con el objetivo de tomar aún más magia de esos objetos preciados y esparcir oscuridad por toda Equestria, atacaron a sus propias aprendices y al joven mago.

Nadie culpa a las Princesas o al Mago por lo que pasó, al ser incapaces de atacar a sus mentores con su propia magia, el joven unicornio tuvo una idea, ellos tomarían la magia contenida en esos objetos y la usarían para contener a los Reyes sumidos en oscuridad. Así lo hicieron, las dos Princesas, Luna y Celestia junto con el mago Star Swirl usaron la magia de los objetos y así desterraron los espíritus de aquellos que antes fueron sus maestros a los confines de las Montañas de Hielo.

Los objetos que usaron y la magia se volvieron parte de los que los usaron, pero aun cuando habían salvado el Reino, ambas Princesas terminaron con un espacio vacío en sus corazones. Ellas tenían que ocupar el lugar como Reinas, el joven mago aún quería estudiar más acerca de estos elementos que ahora les pertenecían y decidió quedarse en el Castillo a lado de sus Princesas.

Con el peso de gobernar, los tres portadores de la magia y poseedores de aquellos objetos, decidieron nombrarlos como los “Elementos de la Harmonía”, que los representaban a ellos mismos: La Reina Celestia, el Sol, la luz que ilumina el día. La Reina Luna, la Luna misma, la guía en las noches frías. Y el gran Mago Star Swirl, atardecer o el crepúsculo, la conexión entre ambos que siempre estará presente.

Los tres gobernantes reinaron con sabiduría pese a que eran jóvenes, habían aprendido mucho unos de los otros, muchas experiencias maravillosas contadas y aun por contar.

Un día en particular, el Castillo de Canterlot recibió a un extraño visitante literalmente llegado de la nada, un poni terrestre que afirmaba ser un viajero, que había visto mundos enteros y diferentes, experimentado y sufrido miles de cosas. Pero que necesitaba ayuda con su extraña máquina, que como él decía, había sufrido una avería extraña y eso lo había llevado a arribar a este mundo de ponis.

No entendían muy bien a este extraño viajero, pero la Reina Luna estuvo dispuesta a ayudarle y con su ejemplo Celestia y Star Swirl decidieron hacer lo mismo, le dieron lo que necesitaba y en poco tiempo la máquina extraña del viajero estuvo reparada, aunque la Reina del Sol y el Mago estaban satisfechos por el trabajo ya hecho, Luna sentía curiosidad por el viajero.

Durante el tiempo que reparaban la extraña máquina, el viajero ni siquiera mencionó su nombre, la Gobernante de la Noche no se quedaría simplemente así, ya que el viajero se negaba a revelar su identidad, ella le preguntaba insistentemente acerca de sus viajes, ¿Cuánto había visto? ¿Qué había conocido? ¿A quién había conocido?... la mayoría de sus preguntas fueron respondidas, incluyendo el dolor que el viajero había sufrido, sus experiencias dolorosas, sus deseos de alejarse de las batallas y la destrucción. Al igual que la Reina de la Noche, que compartía algunas de sus penas y sentimientos, entre ambos un lazo de amistad nació.

No fue sorpresa para Celestia o Star Swirl el que Luna invitara al viajero a quedarse en el Castillo, con su máquina reparada, él podía irse, rechazar la oferta, seguir con su camino, viajando por el universo sin fin, pero no lo hizo.

Decidió quedarse junto a las reinas y el mago durante un tiempo, sin embargo, él dijo que en algún momento tendría que irse y que ni él mismo podría contradecirse. Luna aceptó la condición del viajero, quién se convirtió en una ayuda y soporte para los tres gobernantes, cuando ella decidió nombrarlo como su Primer Consejero nadie se opuso, siempre la ayudó no solo a ella, sino a todos los demás.

El Primer Consejero de la Reina propuso cambios, cambios buenos, cambios que ayudaron a estabilizar aún más el reino, formó el Círculo de Concejales y fue más que solo un amigo para las Reinas y el Mago. Al final, el momento que el Consejero dijo que llegaría para irse, nunca llegó.

Pero no fue todo felicidad, hubo unos días en que ambas Reinas no sonreían o reían, el Consejero no entendía hasta que el Mago le explicó. Él comprendió que era aquello que las Reinas habían perdido, tenían un espacio vació en sus corazones por perder a aquellos que las cuidaron y amaron desde un principio.

Una idea se le ocurrió y se la hizo saber a Star Swirl, ambos estuvieron de acuerdo, les encontrarían a las Reinas alguien que pudiera o tratara de llenar ese vacío, buscarían a dos aprendices.

Pero la búsqueda de dos potros nobles de corazón y alma, que pudieran ser aprendices, sin levantar sospechas para sus altezas, no era nada fácil. Intentaron por los pueblos y ciudades, pero no encontraban esas chispas que estaban buscando, hasta que recibieron una noticia increíble, totalmente inimaginable y sin igual. La búsqueda finalizó en un orfanato de Canterlot, más cerca de lo que se imaginaban, les llegó la noticia de dos pequeñas potras muy peculiares.

Una de ellas venía sola, dejada para que la cuidaran en ese hogar, pero la segunda al llegar al orfanato estaba acompañada por un unicornio unos años mayor, por eso decidieron emparejarlos como hermanos. Las dos potras no eran nada parecidas, cada una llegó al orfanato en fechas diferentes pero cercanas, uno pensaría que solo tenían una sola cosa en común, ambas eran…

-¿Por qué te detienes? –Applejack preguntó viendo que Sunset se había detenido.

-¡Esta en blanco! –exclamó Sunset poniéndose de pie y viendo el libro más de cerca– no hay más, el resto… ¡no está! –dijo mostrándoles el libro a los demás.

Las primeras páginas estaban con la historia antes contada, pero el resto estaba en blanco, no llegaban ni a la mitad del libro y ya no había más. Sin palabras, sin imágenes, no había nada.

-¡Esperen! –Sunset interrumpió revisando el libro de principio a fin– creo que aquí, ¡sí!, al final hay algo.

Sunset fue hasta las últimas del libro, todas estaban en blanco excepto la última cara, en el lado inferior, con la misma escritura de la historia de un principio. Ella se sentó una vez más junto con el resto para leer las pocas palabras que quedaban… Resultado de mis investigaciones y anécdotas, este libro es un punto de vista general escrito por

-La Princesa Twilight… –la Consejera Shimmer irrumpió en la sala para decir esas palabras finales observando al grupo– muy bien, si ya terminaron con la historia, síganme una vez más, –señaló el pasillo– los llevaré a sus dormitorios.

Capítulo 22: “Primera Noche”

Cuatro grandes puertas, cuatro habitaciones, y ocho estudiantes listos para ocuparlas esperando en los pasillos. La Consejera Shimmer les había pedido a sus invitados que esperaran en el pasillo mientras ella revisaba las habitaciones, ya había salido de la tercera puerta en el lado derecho del pasillo y se dirigía a la cuarta mientras los demás seguían esperando de pie.

-“Realmente son meticulosos”  –la estudiante Sunset pensó para sí al ver a su otra yo cruzar por la cuarta puerta, ella vio su diario, inconscientemente miró de reojo a Fariden recostado en una pared sin expresión alguna, sin duda le debía una disculpa y se la daría… cuando encontrara el momento.

La Consejera salió de la cuarta puerta, sonrió a medias y se dirigió a los demás– Bien, todos sus cuartos parecen estar preparados, –limpió sus manos– disculpen la espera, habíamos ordenado los cuartos pensando en ustedes, unas… compañeras nos ayudaron a organizarlos, solo quería estar segura de que estuvieran bien –sonrió en disculpa, al resto no le importó– Pero solo preparamos cuatro habitaciones dobles, queríamos estar preparados si es que todos ustedes cruzarían el portal, así que estarán por parejas, espero que no les moleste.

La consejera pareció preguntarles con la mirada, al parecer, esperando una respuesta. Los demás se miraron entre ellos, ¿en parejas?, no parecía ser mucho problema, nadie dijo nada.

-Por mí está bien, quiero decir –Fariden sonaba algo nervioso– primera noche, ¿no?, es bueno estar acompañado… ah, solo tengo de opción a Flash, ¿verdad? –tartamudeó señalando al joven guitarrista.

Flash no supo si tomarlo como insulto o algo peor, estaba con las manos en los bolsillos de su chaqueta, suspiró y evitó hacer una mueca– Sí, tampoco es como si yo tuviera opción… –respondió rodeando los ojos– “Chico de mente lejana, por un momento pensé que podrías agradarme” –pensó frustrado.

Fariden suspiro de alivio, sería algo incomodo estar atrapado en una habitación con una de las chicas que casi no conocía, Sunset no era la excepción aquí.

-Está bien, su habitación sería esta –señaló la puerta detrás de Flash, Fariden se acercó sin entrar aún, la puerta era igual a toda las demás– ¿ustedes? –la Consejera les preguntó a las chicas, ellas casi no lo pensaron, rápidamente se emparejaron.

Eran, Rainbow Dash y Applejack, Fluttershy y Pinkie Pie, Rarity y Sunset, todas parecían complacidas con sus elecciones, la Consejera sonrió, señaló la habitación al lado de la de los chicos, Rainbow y Applejack se dirigieron a esa puerta como les fue indicado. La puerta del lado derecho era para Fluttershy y Pinkie, y la última era para Rarity y Sunset.

La Consejera les deseó buenas noches a todos, indicándoles que si necesitaban algo la buscaran a ella o avisaran a uno de los guardias, se alejó por los corredores. Todos se miraron entre ellos, deseándose buenas noches.

Rainbow y Applejack entraron en su habitación casi bostezando, Pinkie y Fluttershy hicieron lo mismo algo más decaídas por el sueño, Rarity fue la primera en entrar y de no ser por el sueño o el cansancio hubiera gritado de la emoción al ver la habitación. Sunset iba detrás de ella, hasta que sintió como la tomaban del brazo izquierdo, su libro cayó al piso, se volteó para ver como Fariden lo recogía antes de hablarle.

-¿Puedo hablarte de algo importante? –casi le susurró, a Sunset la cogió por sorpresa, no supo que decir.

Fariden la seguía cogiendo del brazo cuando miró hacia atrás, ella vio como Flash estaba en el marco de la puerta de la otra habitación mirando a Fariden expectante, este le hizo una señal algo torpe, pero que Flash entendió, se encogió de hombros y entró, cerrando la puerta tras de sí.

-Fariden, ¿tiene que ser ahora? –no quería sonar molesta, realmente esa podría ser una oportunidad de disculparse con él, pero Sunset realmente necesitaba un descanso.

-Es importante, solo serán unos minutos –él aún tenía el libro de Sunset en su mano derecha– por favor –parecía suplicante.

-Yo… ¡ah! –iba a negarse cuando sintió como la empujaban desde atrás, casi cayó al piso de no ser por Fariden.

-Sunset cariño, si él dice que es importante lo es, –Rarity habló desde el marco de la puerta– me preparé para dormir y ustedes hablen de lo que necesitan, ¿de acuerdo? –más que una petición parecía una orden, Sunset no tenía opción.

Fariden le agradeció, Sunset suspiró notando después como Rarity le daba un gesto disimulado con un guiño antes de cerrar la puerta, Fariden ni lo notó– “¡¿Qué significa eso?!” –se preguntó nerviosa sin poder evitar sonrojarse. Pero se sonrojó aún más al notar que aún estaba en los brazos de Fariden, abrazándola técnicamente.

Pero antes de que ella se pudiera apartar bruscamente, Fariden fue el que se apartó y en cambio la tomó por los hombros mirándola de frente.

-Necesito respuestas –dijo con un gesto serio– y no esperaré hasta que todo esto termine para conseguirlas –aún así se notaba algo de nerviosismo en su voz.

Sunset lo sabía, no tenía opción, si iban a estar en esto juntos, si quería que ambos fueran verdaderos amigos, eso significaría aclararle mejor las cosas, lo tendría que hacer con la otra Twilight de todos modos. Ese podría ser otra cosa de la amistad, ¿ser honesto si es necesario?, tenía que responderse a sí misma.

-¿Qué quieres saber? –le preguntó en respuesta con un gesto decidido, Fariden suspiró inmediatamente, se alejó de Sunset y se recostó en una pared con una sonrisa de alivio en su rostro.

-Realmente pensé que te negarías –adimitó.

-Entonces tal vez no me conozcas tan bien como crees, –Sunset recuperó su sonrisa pero lamentó sus palabras al ver el gesto cambiado de Fariden– lo siento –suspiró acercándose y recostándose en la pared también.

-Está bien, –respondió él con algo de tristeza– aún trato de procesar todo esto… pero de eso no quería hablarte –Sunset hizo un gesto confuso– en primer lugar, ten –él le entregó su diario– quería disculparme por la… discusión que tuvimos en el… comedor real, realmente no fui yo en ese momento –bajó la mirada.

Sunset Shimmer se quedó sin habla, miró su diario entre sus manos antes de responderle– Yo debería disculparme ¿sabes?, ¿cómo ibas a saber que me pertenecía? –desvió la mirada– no debía echarte la culpa de todo –admitió algo avergonzada.

-La verdad, sí tengo la culpa, –el corrigió sin estar triste o apenado– supe que era tuyo realmente, esa marca es inconfundible –señaló sonriente al sol brillante estampado en la cubierta– tuve suerte de poder esconderlo de Twilight antes de que se diera cuenta de que… –hizo una pausa– ¿es normal acaso… que ese libro, bueno… vibre? –preguntó algo nervioso.

La joven estudiante se congeló, él había visto su diario, pero no tenía idea de esa parte– Tu… ¿lo viste?

-¡No! No de esa manera, –Fariden exclamó nervioso, pero se clamó recordando que los demás de seguro dormían– solo empezó a vibrar, lo escondí de Twilight y luego se quedó… tieso. No lo vi, quiero decir… leí, no hice nada de eso, ¡te lo pro-

Sunset le tapo la boca con su mano antes de que el empezara a gritar, Fariden se detuvo por suerte, pero su gesto de nerviosismo siguió siendo el mismo, Sunset no pudo evitar reír un poco. Le dirigió una sonrisa tranquila a Fariden, realmente ella no tenía ni idea como podía llegar a ser este chico extraño.

-Está bien Fariden, –ella quitó su mano, para luego sentarse en el suelo, Fariden la miró, Sunset palpó el suelo junto a ella sonriéndole– ¿qué quieres saber? –volvió a preguntarle cuando estuvieron sentados los dos.

-Es más para aclarar dudas, –dijo sin estar tan nervioso– antes de preocuparme tanto por Twilight, quiero saber algunas cosas –Sunset esperó la pregunta y Fariden tragó saliva viéndola frente a frete– ¿realmente… tú, eres... sin ánimo de ofender, solo quiero saber si eres… –tartamudeando nervioso parecía que iba a demorar una eternidad. Sunset se adelantó.

-Sí, soy de otro mundo, –le sonrió– un mundo de ponis para ser exacto, –ella no sabía sí esas palabras afectarían más a Fariden, apartó la vista– soy una unicornio allí.

Hubo silencio por unos segundos, Sunset no miró a Fariden hasta que este hablo– Bien –solo dijo eso, ella lo miró con sorpresa, el gesto de él estaba completamente normal, no triste, no feliz, no sorprendido, solo… normal.

-¿Bien? –ella preguntó algo confundida– pensé que te… sorprendería o algo así.

Fariden solo rió, Sunset se sintió aún más confundida– ¿Me perdí de algo? –preguntó.

-Para nada Sun, ¿realmente crees que con todo lo que pasó ya, me quede algo de sorpresa que expresar? –el siguió sonriente.

Sunset Shimmer se sorprendía cada vez más con Fariden Prince, tenía una mente abierta en vez de lejana, eso le agradaba. Y era cierto, con tantas sorpresas, desde cruzar el portal y llegar a esta Equestria hasta saber que las Sirenas han vuelto, ella estaría igual.

-Pero aún quiero saber algo más, si no te molesta, –Sunset se encogió de  hombros– déjame pensar… tú vienes de otro mundo, aparte de este, ¿verdad? –ella asintió– ¿ambos mundos… tienen ponis y humanos?

-En mi mundo solo somos ponis, pero basados en lo que la Consejera dijo –lo pensó un poco– creo que usaron un hechizo de transformación, como lo hizo la Princesa Twilight, aquí realmente no hay humanos de verdad –respondió convencida.

-Muy bien, muy bien  –Fariden aclaró su mente– y en ese mundo de ponis… hay ponis, unicornios y…

-Pegasos y alicornios, –respondió sonriente– antes de que preguntes, alicornio es un unicornio con alas –le susurró.

-Muy bien… –contestó con un tono algo agudo– y supongo… que habrán otro tipo de criaturas, ¿correcto? –preguntó curioso.

-¿En  cuales estás pensando? –preguntó con algo de sospecha.

-¿Dragones?

-Poco comunes.

-¿Grifos?

-Tienen su propio reino.

-¿Animales marinos?

-Anteriormente las Sirenas

-¿Mitológicos?

-¿Las Hidras cuentan?

-¿El Monstruo del Lago Ness?

-¡Nada de eso!

Ambos rieron, realmente se pueden descubrir muchas cosas en un día, o para ser precisos en una sola tarde. Sunset mencionó que ya debían irse a dormir, de seguro los guaridas patrullarían en el turno de noche, ambos se levantaron del suelo dispuestos para irse a sus habitaciones.

-Solo espero que Flash no haya bloqueado la puerta, –comentó Fariden medio riendo, medio nervioso– creo que no le agrado mucho, ¿no crees?

Sunset intentó no demostrar sospechas– No es nada de eso, créeme, –trató de no sonreír como tonta ni nada parecido– él es un gran chico, estoy segura de que podrían llegar a agradarse si están dispuestos a ser amigos, te lo digo por experiencia –suspiró.

-Parece que lo conoces muy bien –comentó.

-Algo así, –ella se acercó a su puerta dando un bostezo– salimos por un tiempo –mencionó sin importancia.

Solo era un comentario, una pequeña mención de algo para aclarar las cosas, pero Sunset supo que estuvo mal cuando Fariden no le respondió, se quedó allí, con la mano en la perilla sin voltear atrás– “Tal vez, ¿ya entró a su habitación?”

-Sunset… –o tal vez no. Ella volteó, esperando que él hiciera una última pregunta para dar una última repuesta. Pero lo que pasó ella jamás lo esperó.

Fue muy rápido, en menos de un chasquido Sunset estaba entre los brazos de Fariden, como en la cafetería. No, no era igual, esa vez con Twilight estaban en un abrazo grupal los tres, pero esta vez solo eran dos, ella y él, juntos en un abrazo. Ella no se movió, ni siquiera le devolvió el abrazo, pero a él no pareció importante, “¿Por qué?” ella no podía responderse, si fuera cualquier otro chico ella lo empujaría y lo golpearía por tal acto. Pero no era cualquier chico, era Fariden Prince, el chico extraño que decía conocer a su yo humana, el chico inteligente de mente lejana, el chico extraño perdido en un mundo de ponis… el chico que ahora la estaba abrazando.

-Gracias… –el pareció susurrar antes de apartarse, él estaba sonriendo, no parecía muy nervioso esta vez, ¿o lo estaba?, Sunset no tuvo tiempo de responderse porque él ya se había alejado, le deseó buenas noches y se metió en su cuarto.

Se sintió tonta, ingenua, sin saber nada, como la vez que estaba sola en ese pasillo preguntándose quién era ese chico con el que había chocado e igual que esa vez, reaccionó rápidamente. Fariden ya no estaba allí, ella entró en el cuarto que compartía con Rarity y cerró la puerta bruscamente detrás de sí. Por un segundo pensó que tal vez había despertado a su compañera recostada en una de las camas, pero cuando escuchó un gran ronquido se tranquilizó… en parte.

Rápidamente se acercó a la otra cama al otro lado de la habitación, ni siquiera pensó en admirar la sala, solo sabía que debía dormirse pronto, necesitaba descansar, calmarse. Se quitó las botas rápidamente, entró en las suaves sábanas, pero seguía sin sentirse segura. No sabía cómo estaba su cara en ese momento, pero apostaba la corona de Celestia a que estaba roja como un tomate, se cubrió más por vergüenza, pensando en todo lo que había pasado hace solo segundos, “La charla, las risas y ese abrazo con el agradecimiento”… No estaba para nada segura si los mejores amigos hacían eso, jamás había hecho algo parecido con Flash tampoco, sí se habían abrazado, pero no sintió algo como eso antes. Porque cuando ese abrazo terminó y estuvieron frente a frente, por un momento ella pensó… que él iba a… y ella no hizo nada… pero él no lo hizo.

Entrecerró los ojos con fuerza– “No seas tonta, ¡no es momento para esas cosas!”          

*********

-“No cerró la puerta… ¡¿deja de ser paranoico con esas cosas Prince?!” –Fariden se reprochó a sí mismo.

Flash Sentry parecía ser un gran chico, pese a lo que pasó antes, aunque el hecho de que abrazara a Twilight solo fue porque la confundió de seguro, realmente se preocupaba y fue un accidente lo del jugo de manzana.

Él suspiró, Flash no podía oírlo, aunque estuviera recostado aún con las zapatillas deportivas puestas parecía profundamente dormido, sin embargo fue con cuidado a la otra cama. La habitación era espaciosa y decorada con cierto estilo, fresco, familiar, o algo parecido, le recordaba a su propia habitación en casa.

Una ventana mediana estaba en medio de las dos camas, las estrellas y la luna aún no estaban en el cielo de noche, un bostezo propio le indicó a Fariden el cansancio que tenía, se acercó a la cama y se sentó, se quitó los zapatos y se recostó sin taparse, no tenía frió, solo miró al techo. El cansancio parecía haberse ido, solo estaba pensando, ya no en este mundo extraño, ya no en criaturas mágicas, si estaba preocupado por su amiga Twilight, pero no pensaba en ella en esos momentos.

El que la haya “obligado” a hablar con él sobre algo “importante” no era su verdadera costumbre, pudo haberse disculpado después, en la mañana siguiente o cuando todo acabara, pero si era honesto consigo mismo, solo buscó una excusa para hablar con ella en privado. Lo único que Fariden buscaba era tratar de revivir esas antiguas conversaciones.

Era Sunset Shimmer, hablaba como ella, se veía como ella, tenía casi sus mismas actitudes, pero no era del todo ella, ¿o sí?

Decidió dejar eso de lado, si solo Twilight hubiera estado en ese momento, todo hubiera sido más sencillo, menos incómodo. El hacer esas preguntas raras, reírse juntos, si ella no le hubiera tapado su gran boca de seguro habría notado como sus mejillas se sonrojaban, pero lo peor, lo peor de todo fue ese abrazo, ¡¿Cómo pudo pensar en eso?! Sunset solo mencionó que ella y Flash habían salido anteriormente, el simplemente iba a decir un “bien” poco interesado. Pero ese abrazo no pasó por su mente, por suerte pudo ocultarlo con un “gracias”, ¿se habrá creído que solo era un abrazo de agradecimiento?

¡A quien podía engañar!, suspiró lleno de frustración, Twilight y Sunset eran más inteligentes que él. Pero disimulado o no, ese abrazo fue… algo…

Se golpeó la cabeza él mismo– “¡Idiota! ¡Deja de pensar esas cosas!”

*********

Las estrellas delicadamente empezaron a brillar, el cielo de noche se volvía más brillante por momentos, la hermosa luna apareció, elevándose del horizonte hasta quedar en lo más alto del cielo. Iluminando como un gran reflector en la noche oscura.

Pero solo un lugar quedaba a oscuras, más allá de Canterlot, mucho más allá de los hogares de los habitantes ponis, unicornios o pegasos, cerca del Imperio de Cristal, las grandes Montañas de hielo se hacía presentes.

-Hermosa noche Twilight, ¿no lo crees? –la Consejera Shimmer se acercó, en su forma natural, sobre sus cuatro cascos, la Princesa Twilight estaba del mismo modo en uno de los balcones del castillo, con su tocado correspondiente y su corona.

-Espero que lo sea Sunset, –ella expresó con algo de tristeza– las Montañas están volviéndose cada vez más oscuras.

La Consejera se acercó al balcón, junto al lado de la Princesa, dirigió su mirada a las Montañas nevadas, el único lugar que ya no se iluminaba por la luna desde que la maldad se apoderó del lugar. Pero había algo diferente, aún sumida en la oscuridad, se veían pequeños destellos saliendo de ella, lo que siguió era lo que siempre pasaba desde ya hace tiempo. Se escuchan cantos suaves, ¿Cómo era posible? Cantos y luces jamás sucedían en una misma noche, a menos que…

-Twilight, ¿tú crees que ellas…

La Princesa no alejó su vista de las montañas para responder– Solo espero que aún no sea muy tarde Sunset, espero que no.

*********

Todo era oscuro, no sabía si era por el lugar o porque tenía los ojos cerrados. Solo cuando los abrió se dio cuenta de que no era oscuridad, Twilight tenía una venda sobre sus ojos, tampoco podía quitársela al darse cuenta de que tampoco podía moverse.

-Creo que ya despertó… –una voz vagamente se escuchó.

-Claro que ya despertó tonta, si no estuviera despierta no se movería... –una segunda voz.

-¡Cállense las dos! –una tercera voz gritó desde alguna parte.

-¿Hola? ¿Hay alguien allí? –Twilight preguntó sin saber a quién o a qué se dirigía– ¡Por favor, si hay alguien…

Antes de terminar, Twilight sintió como la venda en sus ojos era removida casi bruscamente, sacudió su cabeza rápidamente, aún no podía moverse pero podía ver, eso era algo. Parpadeó un par de veces por la confusión, pero lo que vio solo la confundió aún más.

Ella estaba en algún tipo de fosa, cuarto o refugio hecho de cristal o hielo, ¿Cómo saberlo? Solo veía su reflejo por todas partes, no era tan oscuro como la venda sobre sus ojos, de hecho el lugar parecía ser iluminado de alguna forma. Pero el otro Flash Sentry, el Capitán o como fuera, él no estaba en ninguna parte. Twilight estaba por levantarse cuando vio lo que la retenía sentada en el suelo, sus brazos estaban atados con sogas a su cuerpo, igual que sus piernas atadas.

Sin decir algo más intentó luchar para desatarse.

-Ay ni siquiera lo intentes, no lo lograrás –una de las voces que escuchó antes ahora era más clara, se escuchaba justo detrás de ella. No hubo necesidad de voltear siquiera, porque la portadora de la voz se presentó frente a ella.

-¿No es lamentable? Realmente me decepcionaste Twilight, pensé que serías más difícil de atrapar –una chica se paró frente a ella, Twilight levantó la vista para verla mejor, era humana.

Una chica humana muy peculiar, tenía un largo cabello voluminoso y rizado, una ropa algo extraña, un estilo rockero, y una larga capa de color rosado oscuro. Pero lo que más le llamó la atención a Twilight fue la sonrisa terrorífica de esta chica.

-¿Qué sucede? –preguntó sonriente– ¿Te comió la lengua el gato? –se burló, risas se escucharon detrás de Twilight.

Y pronto otras dos chicas se hicieron presentes también, se parecían tanto a la primera chica, las tres eran humanas, las tres tenían un extraño estilo de rock, con ciertas diferencias. La chica de la derecha tenía un largo cabello lacio sujeto con dos coletas, su capa era de un color morado brillante. La otra chica tenía una larga cola de caballo, casi parecida a la que Twilight tenía antes, y su capa era de un color azul claro, pero la última cosa que las hacía iguales, era que todas miraban a Twilight con  la misma sonrisa y ojos depredadores.

-¿Quiénes… son ustedes? –ella no tuvo más que decir, aún si tenía algo de miedo, su curiosidad era algo más alta.

La chica del medio cambió su expresión inmediatamente seguida por la chica de su derecha, aunque la de la izquierda tardó algo en entender.

-Esperen un segundo, ¿nos olvidó? –la tercera chica con la cola de caballo parecía más confundida que Twilight ahora– ¿cómo pudo olvidarnos? Solo han pasado tres días.

-¡Silencio Sonata! –la segunda chica gruñó a la que al parecer se llamaba Sonata– no dejas a las inteligentes pensar.

-¿Ah sí? Entonces dime, señorita inteligente, ¿Qué estabas pensando? –Sonata preguntó con sospecha mientras se cruzaba de brazos.

-No es de tu incumbencia idiota –se acercó a Sonata con brusquedad.

-Entonces no pensabas en nada tonta –se burló de ella dirigiéndole a la chica una mueca.

-Aria, Sonata, no lo gritaré una tercera vez, –la chica del medio dijo con calma pero con firmeza a las otras dos– pero lo haré una segunda, ¡cállense las dos! –exclamó a ambas, las hizo callar antes de dirigirse a Twilight otra vez– creo que atrapamos a la equivocada.

-¡¿Qué dices?! –Sonata exclamó antes de desanimarse con una mueca de cansancio– tanto trabajo para nada.

-Pero, ¿Cómo es posible Adagio? –la chica llamada Aria preguntó enojada– ¿todo esto no valió la pena entonces?

La chica del medio, Adagio, no contestó, se limitó a seguir viendo a Twilight con un ceño fruncido y una mirada de desprecio, la estudiante Twilight Sparkle había cambiado de estar confundida a algo intimidada y asustada.

-Tal vez no haya sido un esfuerzo en vano, –Adagio finalmente habló mirando a Twilight primero y luego dirigiéndose a las chicas detrás de ella– nuestro hechizo debía absorber energía, si ellas llegaron a atraparla significa que es porque vieron algo… especial dentro de ella –volvió a mirar a Twilight con una mirada sospechosa.

Ella ya no lo soportaba, su miedo se cambió por algo que pocas veces sentía, estaba enojada, una cosa había sido despertar después de un viaje caótico en un lugar nevado, pero otra cosa era que la tuvieran prisionera y ni siquiera le explicarán para qué estaba allí.

-¡Ya basta de eso! –Twilight exclamó mirándolas con molestia– ¡Les pregunté quienes eran y por el momento lo único que sé son sus nombres! ¡No me importan si no me desatan! ¡Quiero saber! ¡Quiero respuestas! ¡Necesi-

Fue interrumpida cuando Adagio se arrodilló hasta quedar frente a ella y taparle la boca con un dedo, sonreía igual que antes– Y tendrás tus respuestas Twilight Sparkle, solo tienes que ser un poco paciente… –se levantó otra vez– Aria, Sonata, llámenlas y denme las piezas, –miró a Twilight– quiero probar algo.

Las dos chicas, Aria y Sonata no dijeron nada, se miraron entre ellas y sacaron algo de sus bolsillos, Twilight no puedo ver que era, no sabía si debía interesarse en lo que era de todos modos. Lo que pasó después solo la confundió más, ella vio como Aria y Sonata sostenían unas extrañas piezas en sus manos, pequeñas, casi diminutas, era cristales de un color rojo rubí, estos brillaron intensamente es sus manos, pero ninguna chica pareció inmutarse.

La gran habitación se iluminó de un color rojo brillante, y Twilight pudo apreciar como no era una habitación, era una cueva, ella estaba en una cueva de cristal o hielo. Pero eso no fue lo que más la sorprendió, después de unos segundos de que el brillo rojo se expandiera por la habitación de la cueva, se escucharon gruñidos, o por lo menos parecían gruñidos.

Acto seguido, las mismas paredes de hielo empezaron a brillar, el brillo rojo se desvanecía siendo remplazado por las luces que irradiaban las paredes de la habitación de cristal, como magia, magia que escurría por el hielo y empezaba a mezclarse, generando tres espectros en el aire, tres fantasmas, tres sombras, tres…

-¿Espíritus? –Twilight seguía sin creerlo, frente a sus ojos, encima de su cabeza, tres grandes espíritus se hacían más claros, sus formas le resultaban familiares, como dragones con escamas, ella ya los había visto antes– ¡Esos son…

-Los que te capturaron Twilight, –Adagio aclaró con su sonrisa y un tono de burla– es bueno saber que al menos recuerdas eso. Ahora… –Aria y Sonata le dieron los pequeños pedazos de rubí– veremos si realmente tienes lo que nosotras buscamos.

Adagio cogió los fragmentos y los sostuvo fuertemente en su mano izquierda en forma de puño, se acercó a Twilight y aún con los espíritus irradiando luz encima de sus cabezas, Adagio puso su mano derecha encima de la cabeza de Twilight, de una manera brusca simplemente la sujetó. Ella no tuvo más opción que ceder, su agarre era fuerte, si gritaba ¿qué ganaría con eso?, su mirada veía el suelo como un espejo, no era necesario levantar la vista para notar que ese brillo rojo volvía a aparecer, esta vez del puño cerrado de Adagio.

Twilight no supo si lo que escuchaba era real o no, pero para ella se le hacía muy claro, estaban cantando, no las chicas frente a ella, los espíritus encima de ella cantaban, tal y como las había escuchado antes de empujar al Capitán y antes de que la atraparan.

Todo se hacía cada vez más claro, si lo que sucedía realmente estaba pasando, si todo esto no tenía que ver más con ciencia o lógica, criaturas con sus características, como en las historias antiguas, usando cantos para someter a personas. Solo podían ser una cosa:

-Sirenas… –susurró, Adagio lentamente retiró su mano, Twilight levantó la vista– esas son sirenas, ¿no es verdad?

-Muy lista, si fueras la Twilight que nosotras conocemos no tendrías crédito, pero como no eres esa Twilight, te doy mis felicitaciones –miró los fragmentos rojo rubí brillando en su mano– vas a mitad de camino para descubrirlo, aunque siento decirte que después de todo, sí tienes lo que estamos buscando.

Adagio sonrió a las otras chicas detrás de ella, recuperaron esas sonrisas maquiavélicas que a Twilight le causaban terror, pero solo la confundían más. “¿Qué buscan? ¿Por qué yo?... ¿Otra…Twilight?” tantas preguntas en su mente y ninguna respuesta. La llenaban de frustración, les dirigió una mirada llena de odio, todo temor ya había desaparecido.

Ni Adagio, ni Aria, ni siquiera Sonata parecieron inmutarse por el hecho de que Twilight ya no mostrara ninguna señal de terror. Todas miraron a los espíritus sobre su prisionera, Adagio fue la primera en hablar.

-¡Queridas amigas!, creo que es hora de celebrar, –les dijo con su misma sonrisa– aunque este no era nuestro objetivo principal –señaló a Twilight– tengo sospechas para creer que tiene lo que todas buscamos, aun si es poco, lo haré primero para asegurarnos.

Se señaló a sí misma con elocuencia, Aria y Sonara intercambiaron miradas algo confusas. Pero Adagio seguía mirando a las sirenas esperando una respuesta, se escuchó un canto algo tosco, pero claro y potente.

-Perfecto, estamos de acuerdo entonces, –Adagio celebró para luego dirigirse a las demás– está es nuestra oportunidad chicas, es ahora o corremos el riesgo de que esta oportunidad no se vuelva a presentar.

-¿Cómo podemos estar seguras? –Aria preguntó con sospecha– serás la única que aproveche lo que esa chica pueda tener –miró a Twilight.

-Por una vez creo que Aria tiene razón, –Sonata apoyó algo vacilante– Adagio, no sabemos si lo que planeas resulte a la perfección esta vez –admitió desviando la vista.

Adagio gruñó obviamente frustrada– No será lo mismo esta vez, no pasará lo que sucedió antes, porque esta vez tenemos un as bajo la manga. La única forma de avanzar es dando el primer paso, ¿sí o sí? –preguntó más como un mandato.

Sin esperar respuesta, Adagio repartió unos pocos pedazos entre las tres, estás asintieron en respuesta. Lo que fuera, no era nada bueno. Twilight entendió, lo comprendió cuando lo escuchó

Oh Whoa oh… Oh Whoa oh… Sabes que vas a fallar…

Oh Whoa oh… Oh Whoa oh… Bajo nuestro hechizo ahora estás.

Sus voces se escuchaban dulces, suaves, lentas y calmantes igual a las que Twilight había escuchado antes de ser traída a la cueva, el canto de esas chicas con el de las Sirenas era imposible de evitar. Twilight no supo cómo, pero poco a poco la ira se desvanecía.

El ritmo no importará, si escuchas bien comprenderás,

Bajo un hechizo tú estás…

No era ira, ni enojo lo que sentía, era sueño, pero a la vez unas ganas incontrolables de seguir escuchando, algo no iba bien, ella lo sabía, pero… ya no importaba.

Sigue mi música y escucha. No importa cuánto te esfuerces,

El hechizo no cederá, tu poder nuestro será…

¿Qué hechizo?, Twilight solo escuchaba la música, el canto, veía como ellas se acercaban. Las luces rojas se hacían más intensas.

No importa cuánto lo intentes. Nada de esto cambiará,

Esta batalla perderás…

Ella ya se había rendido, vio como Adagio se arrodilló frente a ella, con esa sonrisa que de pronto se volvió muy contagiosa para Twilight, le sonrió igualmente, los cristales en la mano de Adagio no dejaban de brillar y Twilight no se inmutó cuando ella volvió a sujetarle en la cabeza, pero no era rudo, no era brusco.

Oh Whoa oh… Oh Whoa oh… Sabes que vas a fallar…

Oh Whoa oh… Oh Whoa oh… Bajo nuestro hechizo ahora estás.

Ya no sentía nada, su vista poco a poco se veía borrosa, las voces se iban y Twilight se durmió.

Capítulo 23: “Las Verdaderas Sirenas”

Era un día claro, el hermoso sol iluminaba hasta las partes más oscuras del castillo de Canterlot, los habitantes del castillo estaban en unos de sus días más atareados en mucho tiempo.

Cerca del mediodía, en una sala no muy apartada del comedor central, iluminada por ventanales, se encontraban cinco ponis en una gran mesa redonda en el centro. Para ser precisos, dos Unicornios, un Pegaso nocturno, y dos Ponis de tierra, entre ellos un poni de Cristal y el Primer Ministro que daba vueltas en un trote apresurado.

-¿Podría dejar de dar vueltas por toda la habitación, Ministro? –el poni de Cristal preguntó con algo de impaciencia viendo al Primer Ministro a través de sus grandes gafas, su pelaje era naranja brillante y sus pelos canosos.

-No me sermonees Lexicon, –el Ministro respondió a la defensiva mirando al poni de Cristal– solo estoy preocupado, eso es todo –suspiró.

-Todos estamos preocupados Ministro, –uno de los unicornios señaló– la Princesa está llegando tres minutos tarde ahora –añadió observando su reloj de bolsillo a través de sus anteojos pequeños y redondos, con un pelaje crema claro y un bigote marrón muy sobresaliente.

-Tampoco exageres tanto Kibitz, –la segunda unicornio habló dirigiéndose al primero– no hay que entrar en pánico si no conocemos bien la situación, estoy segura que eso no será tan malo como lo que hemos enfrentado otras veces –aseguró acomodándose sus gafas cuadradas, con su pelaje gris claro y sus cabellos marrones.

-No estaría muy seguro si fuera usted señorita Raven, –el pegaso nocturno tomó la palabra con un gesto agotado dirigiéndose a la unicornio– la última que el reino se enfrentó a esas monstruos… bueno, ya recuerdan lo que pasó –terminó desviando la mirada, sus alas de murciélago, su pelaje negro y su armadura oscura.

Ante el último comentario, el resto de los ponis guardó silencio en la sala, hasta que el Ministro quiso intervenir.

-¡No pasará lo mismo que la última vez! –exclamó al resto con un gesto irritado– esta vez será diferente, no perderemos a nadie, porque confío plenamente en que sabremos cual será la forma correcta de actuar. Estoy seguro que con la ayuda de los nuevos visitantes lo lograremos…

Sin terminar de hablar, las puertas de la habitación se abrieron lentamente con magia y dos unicornios entraron levemente a la habitación.

-La Princesa Twilight Sparkle hace presencia en la junta de los Concejales –anunció uno de los unicornios al resto.

La alicornio purpura se adentró a la habitación con la cabeza erguida y las alas extendidas, con su tocado real y la corona sobre sus cabellos morados. El Ministro suspiró aliviado, el resto de los cuatro concejales se levantaron de sus asientos y realizaron una reverencia a su alteza, la cual les respondió con un movimiento de casco  y una leve sonrisa para que tomaran asiento.

Los guardias unicornios se retiraron cerrando la puerta tras de sí, la Princesa suspiró y se dirigió a tomar asiento en la silla frente a todos los demás.

-Princesa, –el Ministro susurró– ¿Dónde está…

-Sunset se encuentra en la biblioteca, –Twilight respondió de igual forma– dijo que no tenía ganas de asistir, pero no se preocupe, ella se asegurará de acoparse de nuestros invitados –añadió para tranquilizar al Ministro.

Este en respuesta, él solo suspiró una vez más de cansancio antes de tomar asiento junto a la Princesa.

-Perdonen mi tardanza, –la Princesa se excusó ante todos– quise asegurarme de que el desayuno para nuestros invitados estuviera listo.

-Bueno, en ese caso alteza, supongo que cinco minutos de retraso no son nada –Kibitz afirmó satisfecho guardando su reloj de bolsillo y asegurándose sus anteojos.

-Gracias Kibitz, ahora podemos empezar…

-Un momento Princesa, –el pegaso nocturno interrumpió irguiéndose en su asiento– ¿Qué pasa con el Capitán? ¿Acaso “esponjoso” no está en condiciones para venir a una simple reunión? –preguntó con un tono burlón.

A Twilight le molestó un poco la última pregunta– Oni, no creo que debas…

-El Capitán Sentry se encuentra en la enfermería ahora, –el Ministro interrumpió dirigiéndose al pegaso nocturno– pese a que no presenta heridas de gravedad, yo y la Princesa insistimos en que tenían que revisarle. Estoy muy seguro de que él tenía la intención de acompañarnos en esta reunión, joven Fire.

Oni Fire bufó antes de dar una media sonrisa– Como diga Ministro, solo decía que sería bueno que todos nos encontráramos aquí. Yo, el Capitán de la guardia nocturna cumplo con mi presencia en esta reunión, aun cuando mis labores son mucho más prácticas.

-Eso lo entendemos muy bien joven Fire, –Lexicon interrumpió– usted y su guardia han hecho un buen trabajo durante todas estas noches tan… oscuras últimamente. Estamos conscientes de que su trabajo no es tanto… ah… administrativo –terminó titubeante.

-Bueno, gracias Lex, es bueno saber que alguien me entiende –Oni habló con elocuencia– sí, eso era lo que quería decir su alteza, no es que pretenda insultar a mi gran compañero, el Capitán “alas esponjosas” hace bien su trabajo –sonrió satisfecho.

La Princesa suspiró, pero de todos modos no se inmutó ante las palabras del guardia– Dejemos el asunto del Capitán de lado, ahora empecemos con esta reunión, –dirigió con una mirada firme– Raven, ¿hay noticias de fuera del castillo? –preguntó con preocupación dirigiéndose a la unicornio a su lado.

-Sí, las hay –Raven dudó– y lo lamento Princesa, pero por mucho que intentemos calmar a los ciudadanos creo que se están asustando cada vez más… –bajó la mirada– temen que suceda lo mismo que pasó la última vez que las Sirenas nos atacaron –casi susurró.

-¡Es imposible! ¡No podemos permitir que esos comentarios sigan circulando por las ciudades! –exclamó el Ministro con un golpe secó sobre la mesa– comunicaré a la guardia, pondremos más protección de ser necesario, yo personalmente voy a-

-Ministro –la voz calmada de la Princesa hizo que el Ministro lograra calmarse, con una leve sonrisa él volvió a su asiento de forma erguida.

-Perdone alteza –él susurró.

-No hay cuidado… –se volvió hacia el resto– la revuelta de los ciudadanos puede ser un gran problema, pero debemos asegurarnos de que sean y se sientan protegidos, la luz de la luna no es suficiente. Debemos darles más protección por las noches.

-Yo apoyo esa acción, –Oni habló levantando una de sus alas– he visto como los ciudadanos ya no actúan tan libremente por las noches, están empezando a creer esas tontas leyendas oyendo los canticos de esas cosas, –bufó– mis guardias y yo podemos encargarnos su alteza.

-Yo también estoy de acuerdo –Kibitz agregó dando su aprobación levantando su casco derecho.

-Un poco de guardia nocturna podría ayudarlos a calmarse –Raven apoyó con una pequeña sonrisa asintiendo a la vez.

Con el Ministro y Lexicon asintiendo también, la petición ya estaba aprobada.

-Muy bien, –la Princesa suspiró– ahora, Lexicon, ¿hay noticias de mi hermano? –preguntó algo preocupada.

-Oh sí, justamente le quería informar alteza, –Lexicon se ajustó sus grandes gafas– el Príncipe Shinning Armor se encuentra bien junto con la Princesa Mi Amore, me dijo que le avisara sobre la llegada de los gobernantes de las tierras del sur.

-¿Los padres del Príncipe Fariden?

-Efectivamente majestad –confirmó Lexicon.

-¿Traen malas noticias acaso? ¿Se encuentran bien?

-Se encuentran muy bien alteza, aun así… –el poni de Cristal dudó– le dijeron al Príncipe que han habido muchos casos de pesadillas entre los ciudadanos de sus tierras. Claro que no hay nada sospechoso aún, pero principalmente están preocupados por el bienestar de su hijo.

La Princesa suspiró aliviada– Está bien, le mandaré una carta a mi hermano, él les dirá que Fari se encuentra bien, pero en cuanto a las pesadillas… no haremos nada hasta que se demuestre que pueda ser ciertas nuestras sospechas. No creo que las “umbras” estén detrás de esto por mucho tiempo.

Todos asintieron.

-Y ahora, –la Princesa prosiguió– quisiera pedirles su opinión acerca de la visita de nuestros invitados.

Por un momento la sala prosiguió en un silencio, en que cada uno meditaba su respuesta.

-Opino que sus presencias aquí solo traerán problemas, –habló Oni cruzado se brazos y recostado en el asiento– ellos solo están aquí por error, no creo que deban meterse en nuestros asuntos.

-Pero, si de alguna forma pueden ayudar, –añadió Raven– no es que realmente necesitamos más ayuda pero… cualquier cosa es posible.

-En mi opinión, necesitamos toda la ayuda posible, –dijo Lexicon– si ellos pueden ayudarnos tienen que hacerlo, al fin y al cabo Princesa, usted les está dando hospedaje en el castillo.

-También cabe mencionar, que todos nos estamos esforzando para traer a su amiga de vuelta –añadió Kibitz.

-Exacto, pero ellos solo están aquí por eso, –la Princesa habló con firmeza– están aquí por un error y siguen aquí solo para recuperar a su amiga. No creo que piensen ayudarnos. Pero aun así, me gustaría decirles sobre el peligro al que nos enfrentamos, y me refiero a todo sobre ellas.

-Eso solo los aterraría, si es que no lo están ya, su alteza –dijo Oni.

-No me parece adecuado –expresó Raven.

-Podría causar que reaccionen de una manera negativa hacia nosotros –dijo Kibitz.

-No estamos preparados para dar tantas explicaciones, –dijo Lexicon– y creo que ellos no podrán aguantar tantos hechos.

Twilight suspiró algo rendida, el Ministro se aclaró la garganta captando la atención de todos antes de hablar.

-El decirles sobre lo peligroso de nuestra situación actual y sobre lo que atravesamos en el pasado no me parece una buena idea, –el Ministro manifestó– a menos que… les diga que ese peligro también afecte a su amiga.

-¿Q-qué quiere decir Ministro? –Twilight preguntó preocupada.

-Me refiero, a que de por sí se aterrarían si les dice acerca de los peligrosas que son esos monstruos, pero si también fuera peligroso para su amiga, que sí está en problemas… tal vez consideren ayudarnos.

-Eso sí me agrada, –dijo Oni con una media sonrisa otra vez– decirles lo que está en juego tanto para nosotros como para ellos –levantó un ala.

-Podría asustarlos pero… también podría inspirarlos a ayudar –razonó Kibitz antes de levantar su casco.

-No es la mejor forma, –dijo Raven antes de suspirar– aun así es la única que nos queda –terminó levantando su casco.

-Necesitamos toda la ayuda posible, de cualquier modo –Lexicon levanto su casco.

El Primer Ministro terminó por levantar su casco y dirigiendo su mirada a la Princesa Twilight, está miró a todos a su alrededor. Cerró sus ojos y lo meditó un poco antes de hablar.

-Todos estamos de acuerdo, queda aprobada esta decisión.

*********

Sunset Shimmer caminaba por los pasillos del palacio de Canterlot que ella ya conocía tan bien, pero ahora todo se le hacía tan distinto a la vez. Los muros, las cortinas, las ventanas e inclusive el piso de mármol, tan parecido pero tan diferente a como lo recordaba.

Contó las puertas para estar segura, era una, dos, tres al ala izquierda del castillo y…

-¡La biblioteca! –exclamó para sí al ver la gran habitación llena de enormes estantes de libros.

No pudo evitar casi entrar corriendo en la habitación, era igual a como lo recordaba, sabía que estar si supervisión estaba mal. Se había despertado temprano sin intención, tenía que preguntar si podía dar una vuelta por el palacio, intentó despertar a Rarity, pero ella solo respondió con un gemido extraño que Sunset comprendió como “Unos cinco minutos más”, lo intentó y tenía curiosidad por saber si la biblioteca de Canterlot realmente se encontraba en el mismo lugar.

-¿Hola? –ella preguntó para asegurarse– ¿Hay alguien aquí?

-¿Sunset?

-¿Sunset? Quiero decir, ¿Consejera Shimmer? –preguntó confundida.

-Sí ah… quédate donde estás, en un momento voy…

-¿Dónde está usted?

Sunset siguió la voz de la consejera, era una esquina un poco apartada, pero ella ya conocía la biblioteca como la palma de su mano. Detrás de unos cuantos estantes, muchos libros en el suelo, se sentía muy familiar… y ella se encontraría detrás de esos estantes.

-¿Consejera Shimmer? –preguntó a punto de asomarse detrás del estante– Yo solo quiero… ¡Ahhh!

De inmediato, una luz de color verde azulino llenó su vista obligándola a cerrar los ojos y retroceder unos pasos.

-¿Consejera Shimmer? –Sunset preguntó frotándose los ojos.

-¿Sunset? ¿Te encuentras bien? –la Consejera se acercó a la joven en su forma humana.

-Sí, lo estoy pero… –terminó de frotarse los ojos– ¿que fue esa luz? ¿fue su…

-Magia, sí, –ella rió algo nerviosa– me encontraste en una de mis sesiones de lectura, y bueno, normalmente acostumbro a leer como… yo misma, ¿entiendes? Como una…

-Unicornio, sí, –ella rió también– yo también lo extraño.

-¿Lo viste?

-¿Qué quiere decir? –Sunset preguntó confundida.

-Hablo de…ah, mi forma de unicornio… –la Consejera titubeó jugando con su cabello rojizo– quiero decir, creo que ambas sabemos que mi melena puede ser un desastre por las mañanas… ja, ja, ¿lo viste? –preguntó tratando de disimular sus nervios.

La joven Sunset se quedó mirando a su otra yo durante unos segundos, esa actitud, ella la conocía muy bien, jugar con su melena, titubeos. Lo pensó un poco antes de decir– No, no vi nada.

********

-¿Sunset? ¿Consejera Shimmer? ¿Alguien? –Flash sabía que era inútil que intentara encontrarse con cualquiera de las dos si solo daba vueltas en círculos.

Había despertado probablemente de una de las mejores noches de sueño de su vida, solo para despertarse sabiendo que seguía como en una pesadilla o algo así.

Fariden se había despertado un poco antes que él y quería saber dónde estaba Sunset, mencionó que había tocado la puerta del cuarto de ella y Rarity, pero ella solo le respondió que había ido a buscar a la consejera Shimmer o la biblioteca, no lo recordaba con seguridad.

Fariden despertó a las demás cuando uno de los guardias (una incómoda platica con un unicornio) les dijo que en la sala comedor el desayuno ya estaba listo para ellos. Flash dijo que buscaría a Sunset ya que Prince se veía algo nervioso, Fariden se fue con las chicas al salón comedor mientras que él ahora estaba en búsqueda de Sunset, de la Consejera o de la biblioteca, sería algo fácil, si no tuviera que buscarlas en un enorme…

-¡Ah! –chocó con alguien– perdone yo…

-¿Flash Sentry? –una voz preguntó.

-Sí, ese es mi…oh, –hizo una pausa– es usted, quiero decir, yo, quiero decir… ah, no tengo nada –se rindió.

Si era Flash Sentry, el joven Flash estaba en frente del Capitán Sentry, su otro yo, más alto, más maduro, con una armadura brillante y unos ojos azules igual que los suyos, estar parado junto a él, era algo… intimidante.

-¿Vas a quedarte callado o… –el Capitán preguntaba al ver la expresión del joven, le hacía un poco de gracia verlo así de impresionado.

-Perdone, de hecho, bueno, podría aprovechar esta oportunidad para... yo quiero, –no podía evitar rascarse detrás de la cabeza, tampoco se atrevía a verlo a los ojos, aunque fueran sus ojos– quiero disculparme con usted, por mi comportamiento la primera vez que nos vimos, yo… lo siento.

-Nos vimos esa vez, pero no tuvimos la oportunidad de hablar adecuadamente, ¿no crees? –preguntó dándole un empujón en el brazo.

El joven guitarrista sonrió un poco, definitivamente era él y a la vez no. Pero no iba a discutir por eso ahora.

-Sí, quiero decir no, no tuvimos oportunidad de hablar, pero… –suspiró– estoy buscando a mi amiga Sunset o a la Consejera Shimmer, mencionó algo de una biblioteca creo…

-¿La biblioteca del castillo? –el Capitán rió cerrando una puerta tras de sí– típico de Sunset, no me sorprendería que haya faltado a la reunión de los concejales, pero creo que ambas ya deben estar camino al comedor –sonrió al joven– ¿por qué no me acompañas para asegurarnos?

-Muy bien…

La distancia hacia el comedor variaba según donde uno se podría encontrar, para el joven Flash parecía un camino eterno, ¿cómo puedo haber caminado tanta distancia sin darse cuenta? Era tan largo ahora y un silencio muy incómodo. Tenía que buscar un tema de conversación, por muy raro que fuera, se decidió por preguntar.

-¿Acaso, usted también… es ah…

-¿Un poni? –sonrió– sí, qué más podría ser en un mundo como este, –el Capitán volvió a reír– es algo raro para ti, ¿no es cierto?

-No… del todo, quiero decir, claro que es bueno, supongo, después de todo… –suspiró– mi amiga Twilight también es así.

-¿Twilight? ¿un pegaso? –preguntó confundido.

-¿Qué? ¡No! Creo que es más bien como, una especia de… ¿pegaso? –ahora él estaba confundido, pero decidió volver a preguntar para asegurarse– ¿eres un… pegaso?

-Tan cierto como que tú ahora caminas en dos piernas –el Capitán aseguró con algo de orgullo.

-Eso es algo… genial –trataba de no mostrarse muy emocionado ante el descubrimiento– y… um, oí que, bueno… escuché que la Princesa está comprometida.

-Sí, lo está.

-Con el Príncipe, ¿verdad? –solo era curiosidad, solo quería saber si era o no verdad.

-¿El Príncipe? ¿te refieres a Fariden? –preguntó algo confundido.

Flash asintió, esperando una respuesta.

El Capitán Sentry dio una media sonrisa antes de responder casi riéndose– Sí, algo así.

*********

-Fue hace mucho tiempo, yo tenía la edad de su amiga cuando ocurrió. Si ya leyeron el libro se habrán enterado del principio de la historia, pero esa solo es la punta del iceberg.

Ahora escuchen… las Sirenas existieron en este mundo mucho antes de que yo naciera, pero eran criaturas débiles, tres espíritus vagando en un mundo, tratando de alimentarse de la energía de las criaturas, no de su energía negativa como ustedes me contaron. Eran criaturas errantes, pero en cada lugar que llegaron a estar, leyendas se crearon sobre ellas, muchos llegaron a pensar que el lugar de donde provenían eran las profundidades de los Mares Encantados, que había más de ellas, que algo les pasó a su raza. Pero hasta ahora nada de eso se ha confirmado, en fin, aunque ellas podían absorber energía, los antiguos Reyes no tomaban mucha importancia de sus acciones, porque ellas no actúan por siempre, se veían obligadas a ocultarse en los mares por cada movimiento de los astros, cuando el sol salía o se ocultaba, cuando la luna aparecía o se iba.

Pero un día, todo cambió, no sabemos con exactitud cómo, se cree que guardaron poder suficiente como para volverse inmunes al cambio de los astros, y robaban energía más que nunca, los antiguos Reyes tuvieron que tomar medidas drásticas, con la magia del sol y de la luna que ambos poseían, las encerraron… en las Montañas de Hielo, no se volvió a saber de ellas, a excepción de una rara leyenda:

“Si uno apaga las velas y se queda callado, desde lo más profundo de las montañas, podrás escuchar sus cantos. Mas debes tener cuidado de no hacerlas enojar, porque de un día a otro, en vez de cantos, de las montañas luces saldrán”

Eran solo viejos mitos, cuando yo nací no creía nada de esas cosas, hasta que lo vi con mis propios ojos. Fue mucho después de la conversión y el destierro de los antiguos Reyes, desde las montañas, los cantos se escuchaban más claros, las luces emanaban de las paredes de hielo. Las Reinas y el Mago nos dijeron que lo más probable había sido que… las Sirenas absorbieron la magia oscura que quedaba de los espíritus de los reyes y crecieron en poder, ya no solo robaban energía, eran inmunes al cambio de los astros y lo peor… podían controlar las “umbras”, solo les diré, que si controlas las umbras, podías controlar los sueños y pesadillas de todos.

Así lo hicieron, sus poderes eran demasiados, no tardaron en expandirse por todo Canterlot y pronto lo harían con toda Equestria. Pero las Reinas y el Mago no lo iban a permitir, confiaban en los Elementos de la Armonía para arrebatarles sus poderes y enviarlas para siempre a las cuevas de las montañas, lo hicieron… creando un fenómeno que solo he llegado a ver una vez en mi vida… el Doble Eclipse, había escuchado mitos e historias, posibilidades y me lo había preguntado mil veces, pero nunca pensé que fuera real.

“A un mismo tiempo, día y noche se juntarán, uno con otro se posarán, con la magia de ambos y la fusión que los une, una magia muy poderosa desatarán”

Así pasó, pero a qué precio fue. En el momento en que usaron los elementos usaron más magia de la que podía dar, ellos lo sabían, pero no se lo dijeron a nadie.

La Reina Celestia, la Reina Luna y el Mago Star Swirl, se sacrificaron por el bien de todos nosotros… les debemos todo, pero nunca pudimos agradecerles.

Ahora conocen los peligros, si sus Sirenas se juntaron con las nuestras, no me cabe duda que mucha magia peligrosa puede desatarse aquí frente a nosotros. Así que, respóndanme, ¿están dispuestos a ayudarnos, derrotar a esas monstruos y salvar a su amiga, por el bien de este reino?

La Princesa Twilight se levantó de su asiento, mirando a los ocho rostros atentos frente a ella. Sunset se levantó.

-Princesa Twilight, –su tono era firme y seguro– creo que hablo por todos cuando digo que, tengamos magia o no, para salvar a Twilight y esta tierra. Estamos dispuestos a ayudarla en todo lo que podamos –hizo una reverencia.

La Princesa sonrió, y lo hizo aún más cuando el resto imitó a Sunset, era el momento de tomar acciones ante las circunstancias.

-Muy bien, pero ahora terminen de desayunar, lamento haberlos interrumpido, una vez que acaben busquen al Primer Ministro o a mi Consejera, luego hablaremos sobre lo que debemos hacer.

Su alteza se retiró de la silla con una sonrisa en su rostro, abriendo las puertas con sus manos antes de detenerse por un momento y decir:

-No saben cuánto se los agradezco.

Capítulo 24: “Una Melodía Problemática”

-Lo hiciste muy bien hace un rato Sunset, –Rainbow decía mientras cogía un panecillo de la bandeja de plata en la mesa– yo no sabía ni qué decir –añadió entre mordidas.

-No es para tanto… –Sunset se sonrojó un poco.

Realmente sí había sido mucho, la forma en la que Sunset habló por todos, lo que dijo por todos, hizo sentir a la Princesa Twilight muy agradecida.

Todos se encontraban tomando unos últimos bocadillos del desayuno antes de que los sirvientes llegaran para retirarlo todo de la mesa del comedor. Aun tenían que ir a buscar al Primer o a la Consejera Shimmer para poder seguir hablando sobre lo que pretendían hacer, necesitaban hacer un plan bien hecho para salvar a Twilight y al Reino.

-¡Aun no puedo creerlo! –Pinkie se resistía a dar saltos mientras salían de la habitación del comedor– todos estábamos comiendo cuando la Princesa llegó con cara de tener que decirnos algo importante, estaba como “Lamento interrumpirlos pero…” –hizo un mueca afligida– y luego nos contó esa grandiosa historia, solo para pedirnos ayuda y luego Sunset habló como “La ayudaremos en todo alteza” –habló seriamente– es todo tan… ¡emocionante! –se contuvo de gritar.

-Lo sabemos Pinkie, –Applejack habló caminando frente a ella– todos sabemos que será… emocionante como tú dices…. creo. –añadió algo confusa.

Las chicas rieron por lo bajo, todos caminaban de frente por el pasillo esperando encontrar a alguien que pudiera ayudarlos, Sunset era la guía en frente, con las chicas detrás de ella y los únicos dos chicos al final del grupo.

Flash no dirigía palabra alguna a Fariden, no tenía razón de por qué. Pero con las manos en los bolsillos de su chaqueta dirigía una que otra mirada discreta y rápida al chico a su costado.

-“¿Es posible realmente?” –se preguntaba a sí mismo, él recordaba muy bien lo que el Capitán Sentry le había dicho. La Twilight de este mundo estaba comprometida con el Fariden de este mundo que era príncipe, lo creía, o al menos lo intentaba. El Capitán lo había dicho muy claro, pero… había algo que no cuadraba, ¿la forma en que lo había dicho? Prácticamente casi se lo había dicho a carcajadas cuando se lo preguntó, ¿eso no era algo que hacían todos los adultos cuando escuchan algo ridículo?, pero aunque así fuera podría ser…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Fariden lo detuvo con su brazo, Flash estaba a punto de preguntarle por qué hasta que lo vio por sí mismo.

Sunset se había detenido, por lo tanto las chicas detrás de ella también incluyendo a los dos muchachos. Sunset Shimmer estaba al final del pasillo, frente al grupo y hablando con un unicornio blanco.

Sí, un unicornio, hablaban el mismo idioma, pero todos preferían que Sunset fuera la que hablara esta vez, las chicas estaban un paso atrás, dando espacio para la conversación.

-¿Sala de entrenamiento? –Sunset preguntó con cierta confusión para frente al guardia.

-Así es señorita, antiguamente los guardias la usábamos para entrenar, pero ahora se ha convertido en una sala multiusos. La Princesa los está esperando, solo sigan el pasillo, en la última puerta. –el guardia respondió señalando con su cuerno a un costado.

Sunset le agradeció, este simplemente sonrió antes de volver a su posición de vigila. La joven estudiante sonrió al grupo detrás de ella antes de hacerles una señal para seguir adelante, todos intentaron sonreír un poco con el guardia unicornio mirando al frente, pero siguieron su camino por el pasillo.

-Espera, –Rarity habló pero no dejó de caminar al igual que los demás, solo miraba al rededor– este no es el mismo pasillo por el que…

-Sí, lo es, –Sunset respondió sin dejar de andar– y esa –señaló frente a ella– es la puerta que lleva a la sala multiusos, la primera habitación en la que pusimos un pie desde que llegamos.

Y lo era, el mismo suelo, las mismas paredes, pero no seguía vacía como la última vez.

La Princesa Twilight estaba parada en medio de la habitación, de espaldas a la puerta de entrada, solo se volteó para ver a sus invitados que llegaban de desayunar. Ella estaba vestida con una simple túnica de color púrpura, sin corona o joyas, de no ser por la altura podrían haberla confundido con la estudiante Twilight Sparkle.

-¡Oh! Llegaron, –la Princesa se acercó– otra vez, me disculpo por tener que apresurarlos en su desayuno –sonrió arrepentida.

-No tiene que preocuparse por eso Princesa, –Sunset se apresuró a decir– todos estamos…

-Con suficiente energía –Applejack interrumpió.

-Tenemos que estar listos para todo –Rainbow dijo en confianza.

-Estamos bien… –Fluttershy agregó con una sonrisa tímida.

-Exactamente… –terminó Sunset sonriente.

La Princesa les devolvió la sonrisa antes de hablar– Muy bien entonces, les tendré que pedir que me esperen aquí unos minutos, –se dirigió a la puerta detrás de ellos– le encargué a mi Consejera que buscara un libro en mi habitación, iré a ver porque tarda tanto, ustedes esperen aquí.

No dio tiempo de responder a los invitados, pero era suficiente información. La Princesa caminó por el pasillo rápidamente hasta que se perdió de vista para los demás.

Todos se adentraron en la habitación un poco más, Flash y Fariden cerraron las puertas para poder ver mejor la habitación. Era la misma, pero era algo difícil de creer que antiguamente había sido una sala de entrenamiento para guardias.

-Ah, Sunset, –Fariden hablaba sin dejar de ver el lugar– ¿realmente existe algo así… de donde tú vienes? –trató de preguntar despacio, con cuidado de no decir algo inadecuado.

-Creo que sí… –Sunset respondió sin mucha seguridad– no recuerdo una sala de entrenamientos… y eso que he estudiado a fondo la historia del castillo de Canterlot, no es posible que se me haya pasado.

-Lo que no es posible es que este castillo deje de sorprenderme –habló Rarity admirando las ventanas de la habitación– ¡Solo miren estas hermosas obras de arte! –exclamó señalando las tres ventanas.

Todos se acercaron para ver también, eran tres vitrales, todos del mismo tamaño, pero diferentes en cuanto a colores. El de la derecha mostraba a un poni con alas, un pegaso sin rostro, solo la silueta blanca con una armadura brillante y un fondo del alba al amanecer. El de la izquierda mostraba a un poni sin alas o cuerno, de la misma forma, una silueta con armadura pero en un fondo con luna llena al anochecer. Y el del centro, mostraba la silueta de un unicornio, pero en el fondo se veían tanto el sol, como la luna en un cielo mezclado de noche y día.

-¡Eso sí lo recuerdo! –Sunset exclamó con algo de emoción– estos vitrales significan la armonía entre las tres razas. Pegasos, Ponis de tierra y Unicornios, todos viviendo en armonía…

-Lindo significado –señaló Flash.

-Pero, ¿por qué están aquí? –Sunset se preguntó a sí misma– en el castillo de Canterlot están en uno de los pasillos que lleva a la sala del trono. Es más, –vio los vitrales con detalle– en Canterlot no son ponis con armadura, solo son siluetas, pero qué quieren…

-¡Uh! ¿Qué hay de estos? –la voz de Pinkie Pie se escuchó detrás del grupo, estaba señalando otras tres ventanas detrás de ellos.

Otros tres vitrales, del mismo tamaño que los anteriores. Se acercaron para verlos mejor, sin duda ninguno de ellos habían visto nada con detalle cuando llegaron.

El primero de la izquierda mostraba la imagen simple de una luna en cuarto menguante como fondo, con la silueta de un unicornio alado de color azul oscuro y una melena echa de estrellas, como la misma noche. En el tercero a la derecha estaba en el fondo la silueta de un sol dorado, en frente, la hermosa silueta de un unicornio con alas al igual que el primero, solo que era de un color blanco como la nieve y una melena de diferentes colores. En el medio, el fondo del sol y la luna juntos con la silueta de un unicornio sin alas, con un curioso sombrero de cascabeles y capa.

-Pero… ¡¿Qué?! –Sunset exclamó tocando los vidrios de colores– estos vídriales deberían estar en la sala del trono, ¿cómo es posible? Aunque… –retrocedió unos pasos– no son iguales.

-¿Sucede algo malo? –Fluttershy preguntó con preocupación.

-No, no es malo –contestó Sunset viendo algunas miradas preocupadas por parte de los demás– es solo que… no son iguales. El vitral de la Princesa Luna debería tener una luna en cuarto creciente, la Princesa Celestia no parece igual a como yo la recordaba y… apuesto toda la magia del mundo a que el vitral de Star Swirl no era así.

-De hecho –volteó a mirar los otros vitrales– estos tampoco están bien, las siluetas son correctas, pero no recordaba que tuvieran armaduras, además el orden también es incorrecto, debería ser Unicornio–Poni–Pegaso no es Poni–Unicornio–Pegaso y ¿por qué están aquí? No tiene ningún sentido…

Sunset seguía preguntando y exclamando cosas, que al parecer solo ella podía entender, el resto del grupo se encontraba detrás de ella, viéndola gritar con frustración y confusión, no era algo que se viera todos los días.

-Um… ¿deberíamos decirle que pare? –Fluttershy preguntó.

-Déjala querida, –Rarity respondió con más calma– solo tiene un pequeño ataque de estrés, se le pasará pronto.

-Pero no se compara a los tuyos Rarity –respondió Rainbow.

Rarity estaba a punto de responderle con las mejillas rosadas por la vergüenza, pero tanto los gritos de Sunset como los pensamientos del resto se interrumpieron cuando las grandes puertas de la habitación eran abiertas.

-¿Princesa? –Sunset preguntó.

Las puertas no fueron abiertas completamente, solo discretamente y una figura entró a la habitación. Esta volteó ante el llamado desde dentro.

-¿Princesa…

-¿Twilight? –Fariden interrumpió a Sunset viendo mejor a la persona en las puertas.

Ojos morados abiertos como platos, el pelo púrpura con tonos rosados revuelto y desordenado, llevaba una capa azul y un libro en sus manos, cerró la puerta inmediatamente. En su cara se veía un rostro alarmado y sorprendido.

Su rostro era el mismo, su cabello, sus ojos, era igual a la Princesa Twilight de este reino, a excepción de la altura. No era la Princesa, era…

-¡¿Twilight?! –exclamaron todos.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? –Rainbow Dash exclamó.

Por unos segundos silencio se hizo en la gran habitación, Twilight estaba allí, la pregunta no era cómo ni cuándo, ni siquiera por qué, lo primero que todos querían saber era una sola cosa.

Con esta Twilight mirándolos totalmente sorprendida, sin decir una palabra y estrechando un libro en sus brazos.

Sunset preguntó– ¿Twilight? –se acercó un poco a ella– ¿Realmente, eres nuestra Twilight? ¿la Twilight de la escuela Canterlot?

Esta Twilight bajó la mirada, no respondió nada, nadie dijo nada más. Pero la respuesta parecía ser muy obvia, no podía ser la futura Reina Twilight Sparkle, no podía.

Sin embargo, no era la futura Reina, no era la Princesa poni, era la humana Twilight y a la vez no.

Oigan cómo suena mi voz…

Cuando la voz de Twilight se escuchó, todos en la habitación se paralizaron, esa canción, esa voz… Twilight estaba cantando.

Pronto no tendrán otra opción…

Atrapados en mi canción…

Los coros se escuchaban como un eco sin salir de ninguna parte, Twilight levantó la mirada lentamente observándolos a todos, un brillo magenta se vio en sus ojos violetas, su mirada reflejaba maldad de alguna forma y la leve sonrisa que ponía no ayudaba mucho a calmarse.

-¿Twilight? Que esta pasan-

Pronto perderán la noción...

Twilight interrumpió la pregunta de Sunset, y con esas palabras todos de repente se sintieron débiles, agotados, cansados, sin ganas de hacer nada en esos momentos. Nada, cuando Twilight abrió el libro que tenía en sus manos, aun cantando esa melodía que los debilitaba a todos de algún modo.

El libro brilló cuando Twilight lo abrió rápidamente, aun cantando ella fue cubierta por un aura mágica a su alrededor, se elevó en la habitación, terceras voces se hacían más fuertes.

Todos ya no podían escuchar más, se arrodillaron en el piso rendidos.

En ese mismo instante, tres luces brillaron en la habitación, como si fueran fantasmas, tres auras se encontraban detrás de Twilight. Fueron tomando forma poco a poco, como tres sombras, tres dragones, tres criaturas… tres…

-¡¿Sirenas?! –Fariden exclamó.

-No solo eso… –una voz familiar se escuchó.

Sigan la música y escuchen, no importará cuánto se esfuercen…

El poder nuestro será, ella nos pertenecerá…

Junto a las formas de esas criaturas se formaron otras junto con Twilight, esta seguía cantando. El libro que sostenía seguía brillando con intensidad cuando cantaba esa última estrofa.

Sigan la música y escuchen, no importará cuánto lo intenten…

Nada de esto podrá cambiar, ella de nuestro lado está….

Sabes que vas a fallar… Bajo un hechizo tú estás…

Y esta guerra tú perderás.

El aura que rodeaba a Twilight se hacía cada vez más brillante, más luminosa y todos cada vez se sentían más débiles por alguna razón. Las figuras junto a Twilight se hicieron más claras, tres figuras humanas.

-Las Dazzlings… –dijo Sunset viéndolas completamente.

-Efectivamente –la voz de Twilight cambió.

Las figuras de las tres Dazzlings se encontraban flotando en la habitación, Aria, Sonta y Adagio.

Y lo que todos notaron con miedo, era que Twilight y Adagio hablaban a una misma voz.

-¡¿Qué están haciendo ustedes aquí?! –Rainbow gritó con la poca fuerza que tenía.

-¿Qué le hicieron a Twilight? –Sunset exclamó.

La pregunta de Sunset alarmó aún más a todos, pero tenía razón. Esa no era Twilight Sparkle.

La voz de Adagio se escuchó desde Twilight, ella y el reflejo fantasmal de la Dazzling se movían simultáneamente.

Ambas rieron– ¿En serio creerían que nos dejarían atrás tan simplemente? –Sonata y Aria sonreían maliciosamente a los lados, con las sirenas flotando junto a ellas.

-¿Creían que con solo romper nuestros collares bastaría? –Aria preguntó.

-¡Pues fue así! –Sonata exclamó señalándolos.

-¡Que no fue así Sonata! –Adagio junto con Twilight y Aria gritaron.

-Ah, ¿No lo fue?

-¡No!

Antes de que Sonata pudiera decir algo más, Adagio la detuvo con un simple gesto de mano, la sombra de Adagio desapareció, solo quedando Aria, Sonata y Twilight, en apariencia.

-No fue así como pasó… no exactamente –Twilight, ahora parada en medio de la habitación habló con la voz de Adagio.

-¡Dinos que hiciste con Twilight! Tú… ¡Monstruo! –Fariden exclamó sin saber que más decir.

Esa Twilight sonrió juntando sus brazos, aun con el libro que ya no emitía ningún tipo de luz, respondió– Oh, trataré de resumírselos, pero primero… sentados.

Chasqueó los dedos, acto seguido, Sonata y Aria señalaron a Sunset y a los otros. Inmediatamente, como respondiendo a una orden, los tres espíritus de las Sirenas atravesaron la habitación, volando en el aire en picada hacia ellos. Todos se agacharon temiendo algún tipo de ataque, pero antes de que esas criaturas siquiera los llegaran a tocar, dieron una vuelta alrededor de ellos, abriendo sus mandíbulas empezaron a absorber unas luces brillantes.

Nadie sabía cómo, pero cada vez se sentían más débiles, más cansados, todos en el piso, como si fueran inútiles.

-¡Bien! ¡Ahora si se siente más fuerte! –Sonata exclamó con alegría.

-El plan no va tan mal Adagio –Aria expresó.

-¿Qué les dije? –Twilight señaló– ahora… –miró a los que se encontraban postrados en el piso– ¿Cómo explicarles esto? Aunque la verdad no están difícil, –se burló– simplemente se los diré, –se acercó– su querida amiga Twilight… se ha ido para siempre.

-¿Qué? –Flash preguntó atónito. Todos se quedaron pasmados.

-¡DETENTE AHÍ!

El grito se escuchó en las puertas de la habitación, Twilight, Aria y Sonata voltearon, las Sirenas seguían flotando en el aire. Pero antes de que Sunset, Fariden, Flash o cualquiera pudiera ver, una figura se elevó.

Grandes alas, sus cabellos purpuras y su cuerno de unicornio emitiendo una luz brillante.

-¡ARIA! ¡SONATA! –Twilight con la voz de Adagio exclamó– ¡RAPIDO! ¡SU MAGIA!

La Princesa Twilight fue más rápida, antes de que las Dazzlings o las Sirenas pudieran hacer algo más elevándose hasta llegar a una gran altura su cuerno emitió una gran luz magenta, cegando a todos los que se encontraban durante unos segundos.

Gemidos agudos y graves se escucharon, Flash pudo abrir los ojos lo suficiente, lo suficiente como para poder ver como las tres Dazzlings eran retenidas en el suelo por algún tipo de fuerza invisible. Pero había algo diferente, los ojos de Twilight estaban llorosos, sus ojos eran violetas y se veía distinta, se veía como la verdadera Twilight.

-¡Espere! –gritó casi en desesperación– ¡Pare, le está haciendo daño!

La luz se disipó, la Princesa alicornio miró confusa al grupo de chicos, no había herido a ninguno de ellos entonces cómo…

-¡Ahora! –la voz de Adagio se escuchó de Twilight otra vez.

La Princesa no fue tan rápida esta vez, ante la voz de mando, las tres Sirenas emitieron un gemido potente ante los oídos de todos. Dirigiéndose a la Princesa, esas voces se intensificaron y golpearon a la alicornio en vuelo haciendo que chocara bruscamente con los vidríales de la habitación.

Se escucharon los vidrios romperse, el golpe seco de la Princesa golpeándose contra el piso al de caer.

-¡Princesa! –Sunset dijo débilmente.

La alicornio se quedó en el piso, sin moverse.

-Bueno, al menos no fue una pérdida de tiempo –Twilight se levantó sacudiéndose el polvo– Aria, Sonata, hora de irnos.

Las dos chicas simplemente asintieron, levantándose del suelo torpemente, pero con los espíritus de las Sirenas junto a ellas.

-No creo que esto se necesario más tiempo, –Twilight añadió con desdén tirando el libro que sostenía al suelo.

Con otro chasquido de dedos, las Sirenas se reunieron con las Dazzlings, dando vueltas alrededor de ellas, poco a poco fueron desapareciendo a la vista de todos.

Twilight sonrió por última vez a los chicos inmóviles en el piso– Flash Sentry, fuiste más útil de lo que imaginé –dijo ella antes de convertirse en un aura brillante y como el viento desaparecer de la habitación.

Capítulo 25: “Más de un problema que Resolver”

-¡¿Ella va estar bien?! -¿Sigue inconsciente? -¿Podemos hablar con ella? -¡Sobrevivirá! ¿No es verdad?

Una conmoción de voces se escuchaba en el pasillo oeste del castillo de Canterlot, frente a las habitaciones de la enfermería, los ocho jóvenes humanos preguntaban y exclamaban de preocupación frente del Primer Ministro que bloqueaba la entrada en posición firme.

-¡Cálmense ahora! –el simple grito no habría bastado de no ser por la expresión de furia en su rostro.

Todos se callaron inmediatamente, no era la intención de nadie empeorar las cosas. Pero cada uno en su conciencia se sentía culpable de lo ocurrido hace algunos minutos en la sala de entrenamiento.

………

Cuando las luces producidas por la magia de las Sirenas se desvanecieron al igual que esos horribles cantos convertidos en chillidos, todos entraron en razón otra vez.

Flash se encontraba medio arrodillado en el piso de mármol, las chicas poco a poco se fueron levantando del piso sintiéndose algo adoloridas. Sunset reaccionó rápidamente, ¡Twilight estaba herida!, pero sus pensamientos se interrumpieron cuando divisó la figura de Fariden.

Él estaba arrodillado, si mirada en el piso, completamente inmóvil, aun cuando las chicas empezaron a llamar a Sunset para ver el estado de la Princesa alicornio, el no reaccionó a ningún sonido.

Sunset intentó llamarlo, ninguna respuesta de su parte.

Las puertas se abrieron para dar paso a la Consejera Shimmer, nada más ver la situación, desapareció para alertar a Ministro y a los Concejales.

En pocos minutos, la Princesa estaba siendo transportada en una camilla hacia la sala de enfermería. Sunset insistió en acompañarlos.

Fariden Prince, se había levantado del piso frío para reclamar con una gran insistencia que todos debían ver a su majestad. Pese a las negaciones del Ministro, la Consejera Real decidió que podían seguirlos, mas no entrar en las habitaciones.

-No sería correcto –respondió finalmente.

………

Y allí se encontraban todos, aun cuando habían aceptado la condición de la Consejera, insistían en saber cuál era el estado de la Princesa. Más por el hecho de que se sentían culpables de lo ocurrido, no hicieron nada malo, pero todos se sentían responsables, no pudieron hacer nada, aun si hubieran querido, un ataque sorpresa que nadie se pudo esperar de ningún modo.

-¿Ella estará bien? –Sunset decidido preguntar después de unos segundo de silencio.

El Ministro suspiró– La Princesa se encuentra en un estado estable, tiene heridas graves pero se repondrá pronto. No cualquier criatura mágica puede dañar a un alicornio tan gravemente, menos si se trata de alguien tan fuerte como la Princesa Twilight. Sin embargo…

-Sin embargo, ¿qué? –Sunset preguntó casi en desesperación.

-Sin embargo, –el Ministro prosiguió– aunque su estado no sea grave, ella deberá de descansar al menos hasta el anochecer. Les recomiendo que vuelvan a sus habitaciones y esperen hasta un nuevo aviso de la Princesa.

-¿Y las Sirenas? –Rainbow preguntó casi en un grito.

-¿Qué hay de esos monstruos que atacaron a la Princesa? –Rarity reclamó.

-¿S-siguen aquí? –Fluttershy dijo casi en un chillido.

-¿Van a atacarnos de nuevo? –Flash preguntó.

El Primer Ministro permaneció en unos segundos de silencio, si escuchaba más preguntas de estos chicos pronto se le acabarían las respuestas.

-No… por lo que sabemos no.

-¿Y qué hay de Twilight? –la voz de Fariden se escuchó fuerte y clara– Esas… cosas la atraparon, ¿no es verdad? –su tono de voz aumentaba– Es por eso que Twilight tenía una voz diferente, ¿verdad? –tenía los puños cerrados– Fue por eso que ella nos atacó así… ¿verdad?

Todas las miradas se concentraron en Fariden, lucía alterado, estaba temblando, pero nadie podía decir si era por furia o temor.

Lo único que respondió el Ministro al final no puso satisfecho a ninguno, con un simplemente “Hablaremos en otro momento acerca de eso” entró a la habitación de la enfermería, dejando a todos con preguntas sin contestar.

*********

-¿Qué tan mal me encuentro Sunset? –Twilight se acomodó mejor en la cama de la enfermería. Sus alas le dolían, sentía un pinchazo en el cuello y el dolor de su cabeza aun no disminuía.

-No exageres Twilight, tus heridas no siquiera cruzan una fractura –la Consejera Real le habló a la Princesa con cierto tono de risa– una simple lesión en el ala izquierda, unos cuantos rasguños con los  vidrios y… el golpe en la cabeza –su voz volvió a un tono serio al señalar las vendas que rodeaban la cabeza de Twilight.

La Princesa alicornio levanto su mirada, aun cuando solo notaba la parte superficial de las vendas, podía sentir un poco de sangre dentro… aparte del dolor que todavía quedaba.

Seguía escuchando las quejas de sus ocho invitados tras la puerta, solo cuando escuchó un grito de parte del Ministro, ellos se callaron. Después de unos pocos minutos que la Princesa y su Consejera miraron la puerta esperando algún tipo de cambio, el Ministro entró.

-Hablaremos en otro momento acerca de eso –fue lo que se le escuchó al entrar a la habitación.

El Ministro no dio un paso más dentro hasta que escuchó los pasos de los invitados alejarse por el pasillo.

-No creo que sea necesario esconderse de ellos solo para no responder Ministro –la Consejera Shimmer habló tratando de reprimir una sonrisa y guiñándole un ojo a la Princesa quien también disimulaba una que otra risita.

El Ministro suspiró- Esconderse parece ser la única opción para evitar ser interrogado señorita Sunset. –bufó– realmente es gracioso, nosotros deberíamos sacarles a ellos todo tipo de respuestas, no al revés.

-Ellos tiene todo el derecho de preguntar Ministro, –la Princesa sonrió– pero no lo culpo por querer interrogarlos un poco más. Después de todo, hace mucho que no recibimos visitas de “nuevas criaturas” aquí, –intentó contener su risa– ¿verdad Sunset?

-Es verdad Twilight, –respondió con una gran sonrisa– ¿no es verdad Primer Ministro? –preguntó con cierto tono en particular– criaturas de otros mundos, tal vez incluso de otros tiempos, llegando en los momentos más oportunos.

La Princesa y la Consejera se partieron en risas.

El Ministro rodeó los ojos, pero sonrió– Señoritas eso fue hace mucho ya.

-Y aun no te has ido –la Princesa habló con más calma.

-Después de tantos años –la Consejera suspiró.

-No, no me he ido, –el Ministro se permitió una pequeñas risas– y tal como les había dicho hace años, Twilight, Sunset… no se podrán deshacer de mí tan fácilmente –dijo casi en reproche.

Los tres rieron.

-Al menos me alegra saber que se encuentra en un buen estado Princesa –el Primer Ministro volvió a un tono serio después de aclararse la garganta.

-Bueno… muy aparte de esto –respondió ella señalando la venda en su cabeza.

-¿Y su magia?

Twilight dudó un poco, tocando su cuerno con uno de sus cascos se concentró cerrando los ojos. Sintió su magia, pequeñas chispas en todo su ser, sí.

-Está bien, –respondió medio sonriente–  solo estoy algo cansada.

-Mejor descansa hasta el anochecer Twilight –la Consejera sugirió.

-¿Qué? ¡No!, puedo hacer todo menos eso, –la alicornio purpura exclamó empezando a alarmarse– tengo que alertar a los Concejales, apoyar a la guardia, avisar al Capitán de que hubo un ataque hace unos minutos, atender a nuestros invitados… ¡Buscar a la otra Twilight también! ¡No puede descansar ahora! –la Princesa exclamó con la intención de levantarse y terminar todas las labores pendientes.

Pero se detuvo al ver la mirada del Ministro– Princesa, usted es la futura Reina de Equestria, y tanto como respeto eso, le digo ahora que si pone un solo casco fuera de esta cama antes del anochecer… que la Reina Luna me perdone, pero juro por las mismas estrellas que yo mismo la ataré allí.

-Además Twilight, –la Consejera Shimmer habló– ya le dije a Fariden lo que sucedió, él ya avisó al Capitán Sentry y en este mismo instante están registrando todo el castillo.

-Si esas criaturas dejaron señal de magia alguna, o cualquier pista para averiguar su paradero, no dude en que la encontraremos Princesa.

La Princesa Twilight Sparkle se acomodó mejor en la cama, suspiró– Eso no me preocupa tanto Ministro, creo saber dónde están… pero ojala me equivoque. Porque si es así, no tenemos mucho tiempo.

*********

-¡Esto es inútil! –Dash exclamó pateando una pila de libros en el suelo.

-¡Hey! ¡Solo porque no consigamos respuestas, no significa que tengas que dañar los libros! –Sunset le reprochó al recogerlos.

-¡Mucho menos aquellos que no son nuestros! –exclamó Fariden mientras ayudaba a Sunset con el montón.

Los ocho chicos se encontraban en la biblioteca a la cual Sunset les había indicado, era la biblioteca del castillo, era, según Sunset, su lugar favorito en todo el mundo, incluyendo este al parecer.

-Pero, ¿todo esto de qué nos sirve Sunset? –preguntó Rainbow– la otra Princesa, su Consejera y el Ministro son los que tiene las respuestas En mi opinión hay que insistir hasta sacarles el jugo completo.

-¡No tontita! –Pinkie exclamó dando un salto frente ella– no puedes sacarle jugo a personas, a menos que intentes sacarle jugo a ponis… ¿los ponis brotan jugo si los exprimes Sunset? –preguntó ella con curiosidad.

-No Pinkie.

-Entonces… ¿qué sale si los exprimes?

-¡Podemos concretarnos en la búsqueda de información, por favor! –Flash señaló con molestia en su tono mientras ojeaba libro tras libro.

“Profecías y Maldiciones” “Leyendas de Equestria Tomo II” “¿Cómo preparar más de cien pociones en menos de una hora?”

¡NINGUNA RESPUESTA!

-Sunset, querida, ¿me podrías repetir lo que estamos buscando? –Rarity preguntó mientras ojeaba los libros de la sección de “Hechizos y Estilos”, nada que ver con moda a pesar del título.

-Por tercera vez, estamos buscando algo que nos ayude a saber cómo vencieron a las Sirenas la primera vez. Debe de haber algo que nos dé una pista de como vencerlas… o como les ayudaremos a vencerlas. –suspiró con cansancio.

-Ayudarlos… ¡¿a vencerlas?! –Fluttershy pareció encogerse en el sillón donde estaba sentada.

-Fluttershy, es nuestra única opción, –Applejack intentó calmarla– Twilight nos necesita, aun si no podemos usar la magia que la Princesa Twilight nos ofreció, tiene que haber una manera de ayudar.

-Oh, si tan solo tuviéramos nuestros instrumentos aquí… –Rarity divagó

-¡Sí! ¡Así podríamos invitarlos a una fiesta de música! –Pinkie saltó de emoción– conmigo tocando la batería, ¡de seguro que dejarían ir a Twilight de inmediato! –exclamó con emoción.

-Creo que Rarity se refería a usar la “magia musical” otra vez Pinkie –Sunset señaló acomodando los últimos libros con Fariden– si tan solo fuera tan fácil.

-Desearía poder opinar, pero la verdad me cuesta entender lo que hablan –Fariden señaló con una sonrisa nerviosa pero con un tono deprimido.

-Eso no es…

-Nada de qué preocuparse amigo, –Flash mencionó ojeando el siguiente libro en el estante– tú y yo estamos iguales. Lo que importa ahora es ayudar a la Princesa y salvar a nuestra Twilight, ¿verdad Sunset?

-Exacto, –Sunset le dio una sonrisa sincera– Fariden, tu eres el amigo más cercano que tiene Twilight… tú más que nadie sabes que ella no nos lastimaría.

-¿Hola?, hablas de la misma Twilight que se dejó poseer por las Sirenas y trató de absorber nuestra energía dejándonos totalmente expuestas a esos monstruos –Rainbow Dash señaló– ¿Quién sabe que nos iban a hacer después?

-¡¿Podían comernos?! –Pinkie exclamó.

-Eso no hubiera sido propio de Twilight –Fluttershy señaló con un susurro agudo.

-Sí, quiero decir no, no es propio de Twilight pero… –Sunset se quedaba sin palabras.

Mientras las chicas conversaban, Flash y Fariden seguían revisando los libros que encontraban, todo relacionado con hechizos varios… pero no leían ninguno.

Lo único que pasaba por sus mentes era de lo que las chicas hablaban. Si realmente Twilight estaba poseída de algún modo, si realmente se había dejado vencer por esas criaturas… ¿podrían salvarla al final?

Capítulo 26: “Segunda Noche”

Las estrellas ya empezaban a iluminar el cielo oscuro del anochecer, mientras los ponis entraban en sus casas justo cuando empezaban a escuchar las primeras señales de aquellos cantos que amenazaban con volverse más potentes y bulliciosos, la hermosa y brillante luna se alzaba en el punto más alto, hasta posarse por encima de las montañas heladas.

Sin embargo, el temor de los habitantes solo aumentaba, la luz del gran astro nocturno no era suficiente para detener esas voces.

Sin que nadie se diera cuenta, una sombra sobrevoló el pueblo, al dirigirse al castillo se detuvo en uno de los balcones, volviéndose a mirar la ciudad sumergida en luz lunar, pero llena de temor en el interior.

Unos suaves golpes se escucharon en la puerta de la habitación, seguidos de una voz suave– ¿Princesa Twilight?

La Princesa alicornio volvió su mirada a la puerta cerrada, atravesando su propia habitación se aproximó hacia la gran puerta que daba al pasillo.

-¿Es usted Capitán? –su voz parecía ser la de él, pero…

-Soy yo alteza –¿cómo estar segura? Podría ser una broma de Fari o Sunset otra vez, o… algo que ella ni quería volver a recordar– Twilight, ¿podrías abrir la puerta?

La Princesa sonrió, se oyó una pequeña risa del otro lado, sin perder más tiempo, Twilight abrió la puerta tratando de esconder la emoción que sentía. Frente a ella, el Capitán de la Guardia Real, el pegaso Flash Sentry estaba presente con una suave sonrisa, vestía su armadura como era de costumbre, con la excepción de estar cargando con una criatura adormilada en su espalda.

-Capitán Flash Sentry.

-Princesa Twilight Sparkle.

Ambos no pudieron evitar reír, la criatura en la espalda de Flash gruñó.

-Lo encontré en la sala del trono, –Flash declaró sin dejar de sonreír– estaba ayudando a los guardias cuando me dijeron que se quedó dormido de tanto trabajar, según me dijeron –miró a su espalda.

Twilight suspiró– Es por eso que es mi asistente número uno, siempre allí cuando uno lo necesita –dijo al momento que levitaba al pequeño dentro de la habitación y lo dejaba con cuidado en su cama junto a la de ella.

-Princesa, –el Capitán entró a la habitación, cerrando la puerta tras de sí– ¿se encuentra usted bien?

-Flash, sabes que no tienes que llamarme con un título cuando estamos solos –Twilight dijo al terminar de arropar a Spike.

-Disculpe, –no pudo evitar sonrojarse un poco– de todos modos, aun no me has respondido.

-Yo debería hacerte esa pregunta, –repuso ella riendo un poco– nunca me dijiste que te habías lastimado cuando fuiste al Imperio de Cristal. Fue por eso que no fuiste a la última reunión.

-Pero- uh… ¿Qué hay de Sunset? –buscó un escape– Ella tampoco fue a la última reunión.

-Sunset nunca va a las reuniones, –sonrió acercándose más a él– pero no me refiero al hecho de que no fuiste, estabas herido Flash y no me dijiste nada –le miró preocupada.

Flash rió esta vez– No era algo serio, de verdad Twilight, estoy perfectamente –su mirada cambió, acercándose a Twilight la miró con ojos preocupados– pero… esto sí parece algo serio.

El Capitán puso su casco suavemente en la frente de la Princesa, ella tembló un poco, el tacto de la armadura era algo frío, pero contrariadamente ella se sonrojó. Le apartó el casco suavemente para mirarlo con ternura.

-Estoy bien, –dirigió su mirada al cielo detrás de ella– la noche es lo que me preocupa más. Ya no es como antes… oh Flash, si tan solo ellas nunca se hubieran ido –se lamentó casi entre sollozos.

Cariñosamente la abrazó con su ala– Ellas hicieron un sacrificio por su bien y el de todo el reino… les debemos la vida. Debes confiar en que supieron que estarías lista para gobernar.

-Mmm… ahora suenas como el Ministro.

Ambos rieron, al escuchar otro gruñido de Spike no tuvieron más opción que parar con las bromas.

-Deberías descansar, ha sido un día largo –dijo Flash mientras se dirigía a la salida.

-Quisiera poder decirte lo mismo, pero tienes la guardia nocturna hoy.

-Cumplir es el deber, Princesa.

-Lo sé –bostezando se despojó de la corona y su ornamenta, dejándola en el escritorio se dirigió a su cama.

Flash se acercó solo para cerrar las ventanas, volviendo su mirada a Twilight  después –Buenas noches Princesa.

-Igualmente  Capitán –respondió ella con los ojos ya cerrados.

El Capitán se dirigía ya a la puerta, teniéndola ya abierta se detuvo y giró una vez más, solo para decir– Descansa Twilight.

-Buenas noches Flash –susurró sin saber si le había alcanzado escuchar, ella sonrió para sí.

Flash cerró las puertas tras de sí, posicionándose a un lado de la puerta, empezando con el turno de guardia nocturno.

*********

-¿Sunset?

-¿Ari?

Él rió un poco– Es gracioso, siento como si no hubiera escuchado ese apodo hace años… aunque la verdad, nunca me habías llamado así antes.

………

Después de una búsqueda, aparentemente inútil, en la biblioteca del castillo, y después de una cena, que no fue para nada inútil, los chicos decidieron que era hora al menos de descansar un poco, y se dirigían todos a sus habitaciones, casi todos…

-Sunset, ¿podría…

-¿Hablar conmigo sobre algo?

-Sí.

Sunset suspiró, pero de todos modos le hizo una seña a Rarity para que entrara primero a la habitación que compartían, Fariden hizo lo mismo con Flash. Las demás ya habían entrado en sus habitaciones y Sunset junto con Fariden se sentaron apoyados en la misma pared de la noche anterior.

………

-Querrás decir, la otra Sunset nunca te ha llamado así antes  –aclaró ella tratando de contener una sonrisa.

-Si… ja, ja… –Fariden suspiró– la otra Sunset.

Sunset percibió eso, de seguro había tocado un nervio sensible, que tonta, le dice tal cosa cuando él no ha visto a una de sus mejores amigas en casi diez años.

-No hablemos de eso ahora Fariden, ¿querías decirme algo?

-¿Ah? ¡oh sí!, bueno… realmente… quería saber…

-Suéltalo.

-Quería saber si… por lo que tú piensas, –suspiró bajando la mirada– ¿Crees que Twilight está bien?

Sunset guardó silencio por unos segundos, dejó de mirar a Fariden solo para pensar un poco. ¿Podría asegurarlo de verdad? Si realmente Twilight no estuviera bien… ¡¿Cómo podría saberlo?!

La mirada de Fariden se estremeció ante el silencio de la chica junto a él– No… no estarás pensando que ella… –su voz parecía desvanecerse.

-¿Qué?... ¡NO! ¡Sé que Twilight está bien… es solo que.

-¿Cómo lo sabes?

-No lo sé, –ella admitió juntando sus rodillas hacia su pecho– pensando con algo de lógica, las Sirenas aun no tiene el poder suficiente, Twilight pareció resistirse a su control por unos segundos por lo que vi antes, puede que… aun no haya sucumbido del todo.

-¡Del todo! –Fariden dejó recostar su cabeza en la pared– mi mejor amiga probablemente esté siendo poseída por unos terribles monstruos controladores de mentes en este momento, yo estoy aquí sin saber la mínima idea de lo que podemos hacer atrapado en este mundo sin ningún sentido… y todo es culpa mía.

-¿De qué estás hablando Fariden? No es tu culpa que esto pasara.

-Quisiera creerme eso… si solo hubiera sido más insistente para que Twilight dejara toda esa obsesión de la escuela Canterlot –se lamentó susurrando.

Sunset se levantó del suelo– No te lamentes de eso Ari, –ella dijo con una mirada decisiva– si la Twilight que tú conoces nunca se hubiera obsesionado con  la escuela, ninguno de nosotros la hubiéramos vuelto a ver… no los hubiéramos conocido… yo no te hubiera conocido.

Fariden se levantó– ¿E-estás feliz por eso? –su nerviosismo era notorio.

-Bueno… sí, me hace feliz que al menos la yo de este mundo no haya cometido los mismos errores que yo en cuanto a la amistad.

-Oh… eso, –lo pensó mejor– espera, ¿errores?

Una sombra cubrió los ojos de la joven– No me gusta hablar mucho de eso… solo me alegra saber que nunca actuaré más así, ni contigo ni con nadie –tenía razón, ella ya no era más esa sombra del pasado, su pasado estaba atrás como debía ser.

-¿Sunset?

-¿Si?

-¿Puedo… –empezaba a titubear otra vez– ¿puedo abrazarte?

No era necesario un espejo, ambos podían sentir que tan sonrojados estaban. Demasiada tensión y ya había pasado un minuto sin respuesta.

-S-sí… un abrazo de amigos, ¿verdad? –una sonrisa nerviosa quería escapar de los labios de Sunset.

-¡Claro! Un abrazo solo de amigos, nada más.

-Entonces… –tomó aire– no tienes ni por qué preguntarlo.

¿Qué puede ser más incomodo que te abrasen repentinamente?... El hecho de tener que prepararte para abrazar a alguien más pidiendo su permiso.

Sunset abrazó a Fariden por la cintura y ella sintió los brazos de él alrededor de su cuello.

Era cercano, muy cercano, se sentía familiar, muy diferente de cómo se siente un abrazo entre sus amigas, muy diferente de cómo a veces se abrazaba con Flash. Pero no fue tan difícil.

Él sentía como sí era diferente, era muy diferente a cómo abrazaba a Twilight, no recordaba como fue el último abrazo que le dio a Sun antes de que ella se fuera.

-Ojalá Twilight estuviera aquí –susurró Sunset.

-Quiero lo mismo –respondió él abrazándola con más fuerza.

Era cálido, cercano… e iba ser muy incomodo cuando se tuvieran que separar.

*********

Ya sería media noche.

La Princesa Twilight lo sabía, aun con la luna en lo alto del cielo, sus súbditos seguían con miedo, ya era demasiado.

Se revolvió en su cama, escuchó perfectamente a Spike roncar en su cesta. No podía soportarlo por más tiempo, no a Spike, sino el hecho de que realmente no podía hacer nada para ayudar a nadie. Solo podía darles excusas sobre cómo no podía resolver nada.

Era frustrante, se golpeó la cara con la almohada y rápidamente sintió el dolor de la herida en su cabeza, frunció el seño.

Con su magia, rápidamente se quitó la venda algo ensangrentada dejándola en su mesa de noche junto con su corona.

Una Alicornio, con solo una herida en la cabeza echándose a descansar cuando su reino se veía amenazado por tres monstruos.

-Que patético –se dijo así misma.

Pero… ¿Qué haría ella en su lugar? No se abría abandonado así, ni a ella misma ni a su reino, ella habría luchado, ella habría…

“Ellas hicieron un sacrificio por su bien y el de todo el reino”

Recordando esas palabras lo descubrió, por el bien de todo el reino, y por el bien de ella misma… de esa Twilight.

Sabía lo que tenía que hacer.

*********

El Capitán Flash Sentry se encontraba junto a la puerta, con su mirada fija y el cuerpo erguido, haciendo la guardia nocturna como era el deber.

Pero cuando escuchó unos ruidos dentro de la habitación, le llamó la atención de inmediato. Tocó la puerta suavemente.

-¿Princesa Twilight?... –tocó otra vez– ¿todo esta b-

Las puertas se abrieron rápidamente, Flash no pudo decir nada más cuando una luz lo cegó y en menos de un segundo ya estaba inconsciente en el suelo.

-Lo siento por esto –susurró ella desde el interior.

El cuerpo de Flash se elevó del suelo y fue llevado a la cama de la Princesa, ella le quitó el casco de la armadura y lo cubrió con una manta. Se colocó su corona y rápidamente escribió una nota para el guardia dormido cuando este despertara.

Si hubiera pensado hacer esto antes, me hubiera casado contigo primero.

*********

-Quisiera que Twilight estuviera aquí.

-Quiero lo mismo.

-¿Chicos?

-¿Twilight? –Fariden preguntó nervioso.

-¡Princesa! –Sunset respondió mirando detrás, aun abrazando a Fariden.

La Princesa Alicornio estaba a unos metros de ellos, llevaba una capa y solo traía su corona puesta. Se sonrojó ligeramente antes de preguntar– ¿Estoy… ¿interrumpiendo algo?

Se miraron mutuamente.

-¡No es lo que parece! –gritaron al unísono separándose.

La alicornio rió divertida– Háganme el favor de despertar a todos, hay algo que quiero mostrarles.

Sunset y Fariden asintieron, dirigiéndose a sus habitaciones para despertar a todos, cuando las puertas se cerraron, la Princesa cambió su sonrisa a una mirada triste.

-Es lo que se debe hacer –se dijo una vez más para no arrepentirse.

Un brillo intenso nació de la punta de su cuerno, lanzando unos cuantos rayos a las cerraduras de las cuatro puertas frente a ella.

*********

-Rarity, –Sunset susurró– ¿puedes levantarte?

-¿Hum?... –Rarity gruño dándose vuelta– Sunset, querida… ¿qué- qué es esa luz detrás de la puerta?

-¿Luz?... –ella giró, solo podía ser una luz provocada por un hechizo pero, ¿Quién podría hacer esa luz? No había nadie afuera excepto…– Oh no.

Corrió inmediatamente, pero escuchó un gran CLICK antes de poder llegar a tocar el pomo de la puerta.

-¿Sunset? –Rarity preguntó sin entender nada levantándose de la cama– ¿Qué es lo que pasa?

Una mirada de miedo mostraba en la expresión de Sunset Shimmer– Estamos encerradas.

*********

-¡¿Qué pasa allá fuera?! –la voz de Rainbow sonaba.

-¡Esto no puede estar pasando! –gemía Fluttershy.

-¡¿Hay alguien allí?! –gritaba Applejack.

-¡¿Sunset?! –preguntaba Fariden.

-¡¿Qué es lo que pasa?! –gritaba Flash.

-¡Abran la puerta, quiero ir al baño! –gritaba Pinkie.

Todos habían visto la luz, y todos habían descubierto que estaban encerrados.

-¡¿Princesa?! –Rarity preguntaba.

-¡¿Princesa Twilight?! –Sunset gritaba.

-¡Cálmense todos! –nadie emitió un ruido más al escuchar la voz de la Princesa– realmente lo siento, por mentirles y por no poder evitar que le pasara algo tan horrible a su amiga como ser atrapada por esos monstruos. Pero eso se acabará ahora, una poni muy valiente me dijo que a veces hay que hacer sacrificios por los que más quieres, yo haré esto por mi reino.

-No pensará ella en… –Rarity susurró a Sunset.

-¡¿La Consejera sabe de esto?! –Sunset preguntó sin escuchar a Rarity.

-Sunset no sabe nada de esto, al igual que el consejero o el Capitán o nadie del Consejo, esta es mi decisión y les pido que se queden en sus habitaciones donde estarán a salvo. –la Princesa iba dejando el corredor–Todos los guardias están durmiendo ahora, debo hacer esto antes de que el sol sobrepase a la luna.

-¡¿Qué es lo que piensa hacer?! –Sunset pedía en su interior que no fuera lo que estaba pensando.

Twilight se detuvo en seco– Solo les diré… que el Sol y la Luna se juntarán por segunda y última vez.

Capítulo 27: “Libertad sin Felicidad”

El viento proveniente del norte se hacía más débil, atravesando los picos de las grandes montañas, resonaban entre lo más profundo de las cavernas, aquellas voces, hermosas, pero en el fondo diabólicas, sedientas de poder por todas partes. Tres voces que se expandían por todo el pequeño pueblo de ponis.

-¿Puedo preguntar Adagio?

-Ya me estás preguntando Aria, –expresó Adagio con molestia– y si lo que de verdad quieres preguntar es lo que creo que quieres preguntar…  –la miró directamente desde donde se encontraba sentada– mejor no preguntes nada.

Aria gruñó con impaciencia.

-Yo no lo entiendo  –Sonata parecía más confundida que molesta o desesperada.

-Eso no es novedad Sonata, –Aria dijo mientras se apoyaba sobre una de las paredes de la caverna helada– Adagio, ¿cuánto más…

-Por Equestria… ¡ya cállate! –gritó levantándose del suelo recogiendo varias gemas rojizas del suelo– Por última vez Aria, nuestros espíritus aun no son lo suficientemente fuertes como para atacar todo un reino, no hasta que absorban suficiente energía, ¿lo entiendes? –le encaró.

-Lo entiendo perfectamente, pero lo que aun no entiendo es porque nosotras mismas no hacemos el trabajo, –refutó casi en un grito– Esas débiles sirenas ya nos han dado el poder suficiente como para hacer el resto. No es nuestra culpa que ellas no sean tan vulnerables.

-No podemos dejarlas… eh, dejarnos así como así –Adagio suspiró y se volvió hacia la salida de la cueva que llevaba al exterior congelado– debemos unir fuerzas, solo así conquistaremos de una vez este mundo.

-¡Sí! A mí me agrado –exclamó Sonata con emoción.

Adagio y Aria la miraron confundidas.

-Quiero decir… a mí me agrada… uh, ¿cómo lo digo?

-Sí, sí, a ti te agrada tu tonto espíritu –Aria bufó– seguro tienen la misma mente vacía –susurró.

-Pues si me lo preguntas, a ti también debería agradarte el tuyo Aria –Sonata continuó– parecen que necesitan de nosotras de algún modo.

-¿Y que nosotras las necesitamos igual? –Aria rió– por favor, Sonata. Somos más fuertes que ellas, con el poder que absorbimos de esos chicos en el castillo podemos tener suficiente fuerza como para terminar de una buena vez.

-Con la ayuda de ellas… además, si absorbimos suficiente poder, ¿por qué yo aun no me siento fuerte? –Sonata preguntó acurrucándose un poco en el suelo.

-Será porque no absorbiste lo suficiente tonta, parecer que tu espíritu tampoco es lo suficientemente lista para darse cuenta de eso.

-¡Oye! –Sonata se levantó– todas absorbimos de lo mismo y la misma cantidad.

-Puede… –Aria lo pensó un poco– si realmente es así… –sintió rabia en un segundo– ahhgg… si tan solo tuviéramos algo más poderoso que absorber.

-Sin que este pudiera ser algo para evitarlo, de seguro podríamos ser aun más fuertes que nunca –se lamentó Sonata.

-¡Aria! ¡Sonata! –gritó Adagio.

-¿Qué pasa? –preguntó Aria.

-¡¿Qué dije ahora?! –Sonata se alarmó.

-Repitan lo que dijeron hace un segundo.

-¿Qué… podríamos ser más fuertes? –preguntó confundida Sonata.

-No, antes de eso.

-¿Qué todas absorbimos algo de igual poder? –preguntó Aria.

-¡No!, después de eso.

Aria y Sonta se miraron entre sí– Que… si solo tuviéramos algo más poderoso que absorber… –dijo Aria.

-Y si este no pudiera ser algo para evitarlo… –continuó Aria.

-¡Seríamos más fuertes! –terminaron las dos al unísono.

-Precisamente…

La cueva quedó en silencio por unos minutos.

-Aun no entiendo –declaró Sonata.

-Sí, ¿Qué hay con eso? –cuestionó Aria.

Adagio se lamentó mientras suspiraba, pero un segundo después solo sonreía. Miró devuelta a la salida de la cueva y guardó silencio una vez más, mientras se escuchaban aun los cantos desde la cima de las montañas. Ella giró su mirada, viendo a sus dos compañeras mientras les dirigía una sonrisa astuta, les dijo– Ese “algo” más poderoso… se está acercando directamente hacia nosotras.

*********

El cielo oscuro aun se hacía presente en todo el reino, en el Castillo de Canterlot se lucía un silencio lúgubre casi en todas partes. Los restos aun vivos de un hechizo de sueño obligaba a todos los guardias presentes a estar dormidos profundamente donde quieran que se encontrasen.

Los ruidos que se escuchaban dentro del palacio provenían de cuatro puertas en la segunda planta, donde ocho jóvenes hacían su mejor esfuerzo para salir antes de que el tiempo les ganara y fuera demasiado tarde.

Pero esos no eran los únicos ruidos.

Aun en el Castillo, pero a una distancia algo lejana donde se escuchaban los golpes y gritos de los jóvenes, una puerta era golpeada desde el interior de la habitación. Sin embargo esta no mostraba ninguna intención de ceder, al igual que el pegaso que se encontraba dentro.

Los golpes cesaron por un instante.

-¿Alguna suerte Spike?

El pequeño asistente se encontraba en la ventana– Lo siento Flash, tampoco quiere abrirse, no importa si golpeo o la araño. No le hace ningún rasguño –se lamentó.

-Puso un hechizo de cierre en puertas y ventanas, –razonó el Capitán– ¿ves algún guardia fuera?

Spike aplastó su rostro al vidrio, se podía ver los exteriores del castillo y las puertas principales– Los guardias de abajo están todos inconscientes, tampoco veo señales de ninguno en el cielo.

-¡Maldición! –Flash golpeó su cabeza contra la puerta sin sentir dolor alguno– puso a dormir a toda la guardia nocturna también, no hay seguridad de que Oni nos saque de esta tampoco.

-¡Pero tenemos que salir de aquí de algún modo! –Spike se alejó de la ventana para  unirse a Flash– ¡Twilight se fue por su cuenta! ¿Quién sabe que podría estar pensando hacer?

-No lo sé… si lo hubiera pensado antes… –“Si hubiera pensando hacer esto antes…”, golpeó la puerta de solo recordar esas palabras– Twilight…

El silencio estuvo por unos segundos.

-¿Flash?

-¡Alguien puede escucharme! ¡Sáquenos de aquí! –los gritos y los golpes volvían escucharse, con más intensidad esta vez. Pero se detuvieron cuando…

-¿Qué esto este escándalo?

Flash se detuvo de inmediato, viendo por el ojo de la cerradura una pequeña luz en el exterior, lo único que podía ser visible era un pelaje naranja suave, con una melena roja brillante.

-¿Sunset?

*********

-¡Alguien…

-¡Quien sea…

Los golpes y los gritos casi cesaban por completo con los jóvenes encerrados, no sabían ni cuanto tiempo había pasado ya desde que fueron encerrados. Sin embargo todos sabían que de seguro ya era más de media noche, y con toda seguridad, cuando el sol saliera ya sería demasiado tarde.

-No es posible –Sunset susurró.

-¿Es por nuestra culpa? –Flash cuestionó.

-Tal vez no confían en nosotros lo suficiente –susurró Fariden.

-Y ahora Twilight puede estar en peligro –Rarity habló.

-La Princesa –decía Rainbow.

-Y nuestra propia amiga –dijo Fluttershy.

-Quiero ir al baño aun…

-¡Ya lo sé Pinkie! –Applejack lamentó.

-¿Por qué tantos gritos? –una voz se escuchó en el pasillo.

Todos pusieron sus cabezas pegadas a las puertas para escuchar, era una voz muy conocida.

-¿Fariden? –Sunset preguntó más confundida que alarmada.

-Ese no soy yo, no soy yo –respondió Fariden.

-Si eres tú… casi –la voz de Fariden se volvió a escuchar.

-Esperen, ¿Príncipe Fariden? –Sunset acomodó su pregunta.

-En efecto, y quiero que sepan ahora, que aunque soy un Príncipe realmente no necesito un sueño reparador…

-¡PUES YO SÍ!

-Por favor Rarity, –Sunset habló– continúe por favor alteza.

-Um… gracias, –el Príncipe continuó– como les decía, aunque no necesite un sueño reparador, sí necesito dormir. Por eso les pido que dejen de gritar y… ¿Por qué estaban gritando?

Estallaron los gritos– ¡Twilight está… ¡Las Sirenas intentarán… ¡Usted tiene que… ¡Llame a alguien o… ¡Quiero ir al baño!

-¡SILENCIO! –gritó el Príncipe de tanto taparse los oídos– podrían hablarme uno a la vez, en primer lugar… ¿Señorita Sunset?

-Está bien… la Princesa…

*********

-¿Sunset? –Flash se esforzaba en mirar– ¿Sunset eres tú?

-¿Flash? ¿Qué estás haciendo en…

-¿Sunset? ¿Sigues allí?

-¿Qué pasa? –Spike se aproximó más.

-Tú… –la voz de la Consejera se volvió a escuchar– ¡¿tú y la Princesa?!

-Espera, ¿Qué?

-Oh Flash, –la voz de Sunset sonaba sorprendida– ¡no puedo creerlo! Pero… ¿no pudiste esperar para la luna de miel?

Flash pensó, y su rostro pronto se tornó más rojo que un tomate– ¡No es lo que parece! ¡No estoy aquí por eso!

La voz de Sunset parecía divertida ahora– Y yo que pensaba que al menos esperarían, aunque no los culpo, ya era hora de que llegarán a segunda base.

-¿Puedes… ¡¿puedes dejar eso?! ¡Eso no es lo que importa! –Flash ya empezaba a tartamudear.

-¡Sí!, además yo también estoy aquí –Spike gritó apoyándose en la puerta.

-¿Spike?, Mmm… –Sunset lo razonó un poco– es una rara combinación el que los tres estén…

-¡SUNSET! –gritaron Spike y Flash al unísono.

*********

-¡Eso no es posible! –el Príncipe exclamó– Twilight sabe muy bien que las Sirenas no pueden ser vencidas tan fácilmente, aunque ella estuviera en la noche es imposible realizar un ataque realmente mortal para ellas.

-¡No tengo idea alguna de lo que acaba de decir! –dijo Flash– pero la Princesa dijo algo raro antes de irse.

-¡Sí! Ella dijo… –Sunset se esforzó por recordar– que el Sol y la Luna se juntarán por segunda y ultima vez.

El Príncipe quedó helado, no podía ser posible– No… ¡No, no hay forma! Ella no puede hacer eso, solo las Reinas y el Mago StarSwirl fueron capaces de hacer el doble eclipse, y después… –tragó saliva de solo recordarlo.

-¿Y después? –Sunset preguntó.

-Se fueron… –la voz del Primer Ministro se escuchó, junto con los pasos de otros ponis– después de que realizaran el doble eclipse, las dos Reinas y el Mago desaparecieron.

-¿Quiere decir… –Fariden tartamudeó– ellos están…

-Usaron toda su magia junto con la de los elementos de la harmonía para detener a las Sirenas, creemos que eso les costó la vida. Pero lo único que quedó después de que el fenómeno del eclipse terminara fueron los mismos elementos… solo distintos en apariencia.

-¡Pero Ministro! –la Consejera exclamó– Twilight no estará pensando en…

-Si la Princesa decide usar los elementos para tratar de derrotar a las Sirenas, entonces…

-¡Ministro! –la voz de Spike resonó en el pasillo acercándose a ellos– No está… el elemento de la Princesa… solo el de ella no está –dijo entre jadeos– aquí tengo los otros.

-¡No es posible! –la voz del Ministro sonó desesperada– Si ella intenta usar solo su elemento no servirá de nada, entonces ella realmente podría agotar toda su energía, lo que pasé después… solo Luna podría saberlo.

-¡Entonces debemos detenerla! –la voz del Capitán se hizo presente.

-No están fácil Capitán –habló el Ministro– la Princesa no se iría y dejaría las cosas así si su intención fuera sacrificarse, –pensó un poco– ¿alguno de ustedes puede salir de sus habitaciones?

-¡NO CREE QUE YA LO HABRIAMOS HECHO SI PUDIERAMOS!

-Los encontré encerrados Ministro, –habló Fariden– pero, me parece que la voluntad de Twilight fue encerrarlos para su propia protección.

-¡No podemos quedarnos aquí! –Sunset exclamó.

-¡Tiene razón! –dijo Fariden– si es por nosotros que la Princesa está en este problema, nosotros debemos ayudarlos.

-Ministro… –el Capitán habló– si usted quiere, puedo vigilarlos hasta que los guardias despierten, los mantendrán a salvo mientras vamos por la Princesa.

-¡No se atreverá a hacer eso! –habló Rarity– ¿o sí…

-No.

-¡¿Qué?! –exclamaron algunos con emoción y otros con sorpresa.

-La Princesa pudo haberlos dejado al cuidado de cualquiera de los guardias que seguirían sus ordenes sin dudarlos, sin embargo se tomó las molestias de dormir a todos los guardias y a los Concejales.

-El hechizo que me puso fue algo más leve –habló el Capitán.

-De seguro no pensó que yo te despertaría después –dijo Spike.

-Yo ya me encontraba dormido –dijo Fariden– pero me despertaron los gritos.

-Igual yo –dijo la Consejera– pero, ¿usted Ministro?

-Ya estaba dormido, me desperté porqué sentí un poderoso hechizo sobre el Castillo. Supuse que algo raro sin duda pasaba… pero o me imaginaba esto.

-¿Entonces? –Sunset dijo.

El Ministro se decidió– ¡Sunset!

-¿S-si? –Sunset preguntó junto con la consejera.

-Uh… no, me refiero a… –el Ministro se aclaró la garganta– señorita Sunset, rompa el hechizo, los sacaremos de allí.

-Pero… –Sunset dijo– el hechizo que nos encierra es muy fuerte, siento una magia muy poderosa, ¿creen que pueden contrarrest-

Antes de que Sunset terminara de hablar, un rápido CLICK se escuchó en las cuatro puertas, dejando caer a todos apoyados en ellas directamente al suelo.

-¿Pero… cómo pudo? –Sunset decía mientras trataba de levantarse de estar siendo aplastada por Rarity, cuando la magia de la Consejera los levitó a todos poniéndolos de pie.

-La magia de una Princesa puede ser contrarrestada por la magia de otra.

-¿P-princesa?

Todos los jóvenes se quedaron sin habla cuando vieron al poni de tierra marrón, al pegaso con armadura y al pequeño dragón siendo acompañados por una reluciente y majestuosa alicornio naranja.

Capítulo 28: “Princesas y Sirenas"

Era la misma, una unicornio, sí, pero con alas.

-¡¿Cómo?! ¿Por qué? –Sunset aun no podía creer que se encontraba viéndose a sí misma como un majestuoso alicornio– ví las alas pero pensé que solo eran…

-Una ilusión

-¿Recuerdan que dije que ya nada me sorprendería? –Fariden recordó– Nunca me imaginé esto.

La alicornio naranja se acercó a Sunset– Te prometo que te lo iba a decir, pero no sabía cómo reaccionarias. –suspiró– Soy Sunset Shimmer, Princesa y Co-Gobernante de Equestria, aprendiz de la Reina Celestia.

Celestia, ese pensamiento en la mente de Sunset generó en menos de un segundo mil y un recuerdos del pasado, su pasado.

Se arrodilló en el piso– No lo entiendo, de verdad.

El pensar que, en un mundo donde ella no había traicionado a Celestia, seguiría siendo su aprendiz, ella se hubiera convertido en Gobernante.

-No es como piensas –la Princesa se alejó bajando su mirada– hace mucho que renuncié a ese título, por el bien de mi reino.

Una vez más, no podía ser cierto que pasara otra vez– No… no, no, no –Sunset se lamentó– no importa qué mundo, que titulo, que forma, ni qué razón… –se cubrió el rostro con ambas manos– siempre cometeré el MISMO TONTO ERROR.

Sunset no quería aceptarlo, aunque fuera la verdad. Sus lamentos fueron interrumpidos cuando sintió como la agarraban por los hombros.

-Oye, solo fue un error, –Fariden le regaló una sonrisa– nada que no se pueda arreglar junto con un amigo.

-Sunset, deja ya el pasado –la Princesa levantó su rostro– lo que tienes que hacer el olvidarlo y seguir adelante. Como yo ya lo he hecho.

Su mirada era gentil y comprensiva, al igual como lo era la de Celestia. Sunset no puedo resistir el saltar a los casco de la Princesa.

-Está bien, está bien, calma –decía la Princesa mientras le daba palmaditas en la espalda, la miró de frente– debes dejar el pasado ahora más que nunca.

-Tiene razón, –Sunset  se levantó– debemos ir con la Princesa Twilight, – dirigió su mirada a sus amigos– y traeremos a nuestra amiga de vuelta.

-Cuenta con nosotros –dijeron todos detrás de ella.

-No se olviden de nosotros –la Princesa Sunset, el Primer Ministro junto con el Capitán y el Príncipe Fariden dijeron con entusiasmo.

-Perfecto, –dijo el Ministro– tenemos fuerza, ahora contamos con pocas horas antes de que llegue el amanecer.

-¿El amanecer? –Flash preguntó.

-Precisamente –la Princesa aclaró– cuando yo levante el amanecer Twilight tendrá el momento indicado para realizar el doble eclipse, solo cuando el sol y la luna se junte durante un pequeño segundo. –suspiró– después de todo, ella tenía todo muy bien planeado.

-Pero, no levantará el sol, ¿o sí? –preguntó Rainbow con sospecha.

La Princesa se quedó algo pensativa– Sería mu y fácil, si no levanto el sol, en pocas horas, Twilight no será capaz de realizar el doble eclipse, pero las Sirenas podría aprovechar el momento y hacer algo peor.

-Entonces, ¿estamos en un callejón sin salida? –Applejack preguntó.

-Si la Princesa hace el doble eclipse, no sabemos que le pasará a Twilight –dijo Rarity.

-Pero si no lo hace, –interrumpió Fluttershy– las Sirenas obligarán a Twilight a hacerle algo horrible a la Princesa.

Todos se quedaron callados durante unos segundos. Realmente, podría haber una solución.

-Y si… ¿hacemos ambas? –Sunset propuso.

-¿Qué? –todos se preguntaron al unísono.

-Piénsenlo un segundo –prosiguió–  si la Princesa Twilight hiciera el doble eclipse existe la posibilidad de que se haga daño a si misma.

-Correcto –dijo el Primer Ministro.

-Y si no lo hace, nuestra Twilight podría acabar herida, o poseída por las sirenas, ¿cierto?

-Cierto –dijo Fariden.

-Entonces, solo hay que buscar una forma de realizar el doble eclipse sin que la Princesa agote su energía y sin que lastime directamente a nuestra Twilight.

-Pero… eso, –la Princesa meditó– ¡Hay una manera!

-Y esa es… –dijo Fariden.

-Twilight no hará el doble eclipse… al menos no sola.

-¡DE NINGUN MODO! –el grito del Ministro resonó en todo el pasillo– no pensarás ni siquiera en intentarlo.

-Es la única manera, –la Princesa objetó– si Fariden y yo ayudamos a Twilight con el doble eclipse y dirigimos nuestra magia hacia las sirenas tal vez podremos vencerlas para siempre.

-Princesa, la única forma de que ese plan funcione es que su magia pueda ser más poderosa que la magia de Celestia, Luna y Star Swirl combinadas, lo cual es técnicamente imposible.

-Le recuerdo Ministro, que la palabra “imposible” no existe en mi vocabulario –la Princesa dijo con orgullo.

-No es momento de bromas Princesa. Le aseguro que nada saldrá bien de este descabellado plan.

-Aun si usamos los elementos de la armonía.

-¿Qué?

*********

Los tres elementos de la armonía, aquellos objetos que encontró el joven mago Star Swirl y cuya magia condenó al Rey Sombra y a la Reina Chrysalis para siempre, al igual que Celestia, Luna y Star Swirl que al realizar el doble eclipse y desaparecer dejaron en ellos gran parte de su magia para que sus tres aprendices pudieran gobernar.

Si son capaces de usar los elementos, que has sido guardados durante años en el castillo, demostrarán que los tres anteriores gobernantes no cometieron un error en dejarles tan importante legado.

La sala del trono se encontraba en silencio, el Ministro guiaba los pasos, detrás se encontraba el Capitán, el Príncipe y la Princesa con Sunset y los demás a sus espaldas.

El Primer Ministro llegó al lado de ambos tronos y junto a un grueso cordel.

-Tan solo espero no ir contra su voluntad –dijo en voz alta para sí.

Tiró del cordel y los dos tronos empezaron a girar lentamente, hasta desaparecer por completo y poder contemplar tres pedestales con dos coronas en el interior de cúpulas de vidrio.

-No sabía que se encontraban aquí todo el tiempo. –dijo Sunset.

-Ni yo, –acompañó el Príncipe Fariden– siempre escuché que Star Swirl ocultaba las gemas en su sombrero, –soltó un pequeña risa– nunca pensé que las puso en una corona.

-Me ordenaron proteger los elementos y ocultarlos de ustedes hasta que estuvieran listos para usarlos –el Ministro suspiró– pero la Princesa parece haber sido más lista que yo.

-Twilight siempre ha sido así –dijo el Capitán.

-Pero ya no es tiempo de pensar en eso, –anunció el Ministro– con los elementos creo que serán capaces de realizar el doble eclipse.

-Porque tendremos la magia más poderosa de nuestro lado –anunció la Princesa.

-¿Los elementos? –preguntó el Príncipe.

-Algo más, –respondió la Princesa– Tenemos a sus amigos y su amistad de nuestro lado –giró a verlos– ustedes serán los que eviten que Twilight sea lastimada.

-¿Y cómo establos quiere que hagamos eso? –preguntó Applejack.

-No tenemos ningún tipo de magia en este mundo –dijo Rarity.

-Excepto, ¡nuestra amistad! –Sunset se dio cuenta– lo sepa o no Twilight, somos sus amigos, y la conocemos. Si ella se da cuenta de eso se alejará de la influencia de las Dazzlings y Adagio saldrá de su mente.

-Entonces, hay que actuar de inmediato –anunció el Ministro– Princesa Sunset.

-¿Sí?

-No creí que esto sería tan pronto, – dijo tomando una de las coronas, con la gema de un sol dorado en ella, y la corona con varias gemas incrustadas– pero para mí, es un honor darle a usted  y a la príncipe lo que siempre fue suyo desde un principio.

Las coronas se posaron sobre sus cabezas, y un destello de estas salió.

-¿Eso significa algo en especial? –preguntó Sunset.

-Significa que están listos, –el Ministro suspiró– les aseguro que estarían orgullosos de ustedes.

*********

El pueblo se encontraba sumido en el más profundo silencio, un viento proveniente del norte azotaba el clima y pequeños copos de nieve empezaban a caer junto con el viento.

Cuidense...

En el palacio, las enormes puertas principales se abrieron, dando paso a dos ponis con capuchas acompañados por ocho figuras de igual manera. Solo dos personajes se quedaron en la puerta viendo como los demás se alejaban.

-La traeremos de vuelta –dijo la Princesa.

-No permitiremos que le hagan daño –dijo el Príncipe– tiene que estar sana y salva para su boda. –le guiñó un ojo.

Ante las palabras de Fariden, el Capitán no pudo evitar sonrojarse.

El Ministro suspiró– Por favor, tengan cuidado.

*********

Las cavernas de hielo no podrían ser mas heladas, pero en ese momento una pequeña luz, del interior de una de las cuevas iluminaba poco, pero lo suficiente como para notarlo a la distancia.

En su interior, tres espíritus flotantes miraban con impaciencia y maldad a cuatro figuras en el suelo de hielo.

-¿Podría repetir otra vez lo que dijo alteza? –anunció con petulancia la figura del medio.

-Ya oyó lo que dije, señorita Adagio – la alicornio purpura siguió hablando con tranquilidad– les doy una oportunidad para que puedan redimirse, dejen mi reino en paz y usaré mi magia para abrirles un portal de vuelta a su mundo.

Las tres sirenas se miraron entre sí, sonrieron unas a otras y Adagio, aun el la mente de Twilight, se levantó tomando la palabra.

-Realmente majestad, sentimos que usted haya tenido que hacer todo el viaje desde su palacio hasta aquí… –ella rió– solo para perder su tiempo. Después de todo, no iremos a ningún lado.

-Entiendan que no solo están poniendo a mi reino en peligro, –la Princesa exclamó– ellos perderán a una amiga si no puedo hacer algo.

-Pero, ¿Por qué tendría que hacerlo, su alteza? –Aria preguntó– no es su problema que hayamos atrapado a esta Twilight, debería agradecer que fue ella en vez de usted.

-¡¿Qué?!

-Así es, –Sonata continuó– nuestro plan era atrapar a la fuente de magia más poderosa para poder fortalecernos y alimentarnos como antes.

-Sin embargo, este cambio repentino de objetivos también fue… beneficioso –Adagio agitó sus cabellos morados y se vio de pies a cabeza– no me gusta el estilo, pero cuando su mente este totalmente bajo mi control, no tardaré en volver a usar magia.

La Princesa no se inmutó– Quieres decir que…

-Sí princesa sabelotodo –Adagio mostró frustración– la mente de esta niña aun es fuerte, si no sucumbe por completo no puedo usar la magia. –volvió a sonreír– Pero eso no significa que los espíritus de las otras dos Sirenas no puedan absorberla.

Como asistiendo a un llamado, los dos espíritus de Sirenas flotando en el techo de cristal descendieron hasta rodear a las tres jóvenes y a la princesa. Por reflejo Twilight se ocultó un poco en su capa para cubrir lo que tenía a un costado.

-Antes de que se atrevan a hacer cualquier cosa, –dijo la Princesa– solo tengo una petición más.

-Sus deseos son ordenes –respondió Adagio haciendo una falsa reverencia– sería un “honor” cumplir la ULTIMA voluntad de su majestad.

Twilight las miró con severidad, los espíritus solo esperaban el momento adecuado para realizar su jugada.

-Díganme, como ustedes espíritus sin magia, cascarones vacíos, llegaron a mi mundo.

Sonata y Aria dejaron de sonreír, “cascarones vacios” no era una linda descripción, pero Adagio siguió con su sonrisa.

-¿Solo eso? –soltó una carcajada– bien, bien, su alteza quiere saber, y su alteza lo sabrá.

Solo imagínese majestad, hace no más de tres días, Aria, Sonata y yo… éramos adoradas, alabadas y amadas como lo éramos la última vez que estuvimos en nuestra Equestria.

Los tiempos aquellos eran gloriosos, y hubiéramos gobernado ese mundo, de no ser por un viejo unicornio parlanchín y desafinado, estoy divagando pero, él es la razón por la cual acabamos en esa escuela de segunda, pero la razón por la que estoy aquí es otra.

Como mencioné, éramos adoradas allí, y estábamos a punto de tomar control sobre todo una vez más, pero al igual que ese estúpido mago, nos lo volvieron a impedir.

Esa Twilight Sparkle.

-¡Y sus amigas!

-¡Cállate Sonata!

Como decía… Twilight Sparkle de nuestra Equestria llegó atravesando un extraño portal, pienso que tal vez fue el mismo con el Star Swirl nos envió, pero fue ese portal el que nos dio esta nueva oportunidad.

Verá su majestad… que las oportunidades le llegan al más necesitado, en el mejor momento.

………

-¡Eso fue increíblemente VERGONSOZO!

-¡Puedes dejar de quejarte boba, estoy intentado pensar!

-¡¿Pensar en qué Adagio!?! –Aria se le acercó furiosa– Tu plan falló, se acabó, no tenemos voces, ni collares, ni otra oportunidad.

-T-te equivocas Aria, ya pensaré en algo… tiene que haber una manera.

-¿Alguien ya pensó en donde nos quedaremos a dormir esta noche?

-¡Por favor Sonata! ¡Cierra el pico! Eso no es lo que importa ahora.

Todas las voces del concierto seguían celebrando a vitoreando a esas tontas en el escenario, las tres nos encontrábamos a puertas de la escuela Canterlot, no había nada, ni nadie quien pudiera ver nuestra desgracia… por suerte.

-Solo tengo los pedazos… solo unos pocos… tiene que haber una forma… una oportunidad… ¡tiene que haber ALGO! –no quería ponerme nerviosa para no asustar a mis compañeras.

-Pero mientras ellas seguían discutiendo sobre lo que era importante, a mí se me ocurrió una idea infalible.

-¡SOLO NECESITO UNA OPORTUNIDAD!

-Adagio, ¿a quién le gritas? –Sonata me preguntó.

-¡A nadie!, que no ves tonta, ya no hay nada que hacer, nadie a quien acudir –como siempre tenía que hacerlas entrar en  razón– no hay plan… ¡NO HAY NADA!

-¿Y la cosa brillando tras de ti?

Era el portal, sí, parecía que alguien había escuchado mis plegarias, lo curioso era que el portal no se veía o se sentía como antes.

-Se ve algo inestable Adagio –Aria señaló lo obvio.

-Y es verde, –Sonata agregó– como gelatina de limón.

-Es nuestra oportunidad, –exclamé acercándome– ¿lo ven? Esto es lo que estábamos esperando.

Las dos no tardaron en ponerse de acuerdo conmigo.

-¿Esperábamos gelatina de limón?

-No me parece que sea buena idea volver Adagio.

-¡¿De qué estás hablando?!

-¿Qué no es obvio? –Aria se me adelantó– si volvemos a Equestria ese mago nos estará esperándonos y de seguro hará algo pero que solo desterrarnos esta vez.

Tome rápidamente el control de la situación– Aria, Aria… ¿quién dice que volveremos a Equestria? Y aun si lo hiciéramos, Star Swirl nos desterró hace años, realmente crees que el viejo siga vivito y coleando ahora.

-¿Entonces qué? –Sonata preguntó– ¿Lo atravesamos y ya?

El portal seguía inestable, si no nos dábamos prisa, lo perderíamos todo otra vez.

-Solo tomaremos esta oportunidad.

………

-Ya se lo dije Princesa Twilight, –Adagio avanzó unos pasos– le conté la historia, y eso será todo.

Los espíritus se pusieron más agresivos, dando vueltas más rápido alrededor de la Princesa, sus ojos brillando en un tono rojizo, Aria y Sonata solo esperaban la señal de Adagio para mandarlos a atacar.

La Princesa no se movió, Adagio solo sonrió más antes de anunciar.

-¡A pelear!

Capítulo 29: “Batalla… por nuestra Amistad”

La explosión se pudo escuchar a millas de distancia de las montañas, en medio de la llanura nevada las ocho figuras humanas se detuvieron viendo el único destello de luz que se divisó al escuchar el estruendo.

-¡Estamos tarde! –exclamó Fariden.

Dos siluetas se posaron al frente del grupo, la alicornio naranja miró al príncipe a un costado de ella.

-No… no del todo –dijo ella cautelosamente.

-Entonces, ¿Qué debemos hacer? –Sunset preguntó.

-Su amiga aún tiene una oportunidad, –dijo el príncipe mirando atrás– y espero que nuestra Twilight también –susurró.

La alicornio los miró a todos antes de proseguir –Sunset, quiero que ustedes esperen aquí.

-¿Qué? –exclamó Rainbow– ¡De ningún modo! Es nuestra amiga de la que hablamos también!

-Debe hacer algo que podamos hacer nosotros –Flash exclamó.

-No vinimos con ustedes hasta aquí para nada –dijo Applejack.

-No será para nada, –dijo el príncipe– Sunset –se dirigió a la alicornio.

La alicornio asintió, al momento en que hizo su cuerno brillar un libro apareció en frente de ellos. Este levitó a pocos centímetros de la joven, quien lo tomó con algo de vacilación antes de preguntar.

-¿Su libro de hechizos?

-Las sirenas tomaron la magia del libro de Twilight, pero nunca pensaron que yo también tenía mis trucos bajo la manga –una sonrisa apareció en su rostro– encuentra el hechizo adecuado para contrarrestar la magia de posesión que lanzaron sobre su amiga, nosotros las atraeremos hasta aquí, y si tenemos suerte no será necesario conjurar el doble eclipse.

-Pero, –Sunset vaciló– en esta forma yo no puedo usar magia.

-¿Para qué crees que ellos está aquí? –el Príncipe habló señalando al grupo detrás de ella– La magia de su amistad será lo que nos ayude a traerla de vuelta.

-Confiamos en ustedes.

-No los defraudaremos –Fariden habló.

-Sé que no lo harán –dijo la Princesa– solo temo que-

¡BUM!

Antes de poder decir algo más, todos vieron a través de la furiosa tormenta como pequeños pero potentes rayos de luz acompañados de estruendos azotaban las montañas de hielo.

-¡Debemos irnos! –el Príncipe exclamó a la Princesa– ¡Ahora!

*********

-¡NO ESCAPARÁS TAN FÁCIL!

Los rugidos se escuchaban cada vez más cerca, una figura sobrevoló a través de las grutas de las enormes montañas, que a la vez que pasaba estas eran golpeadas por estruendos, casi gritos y eran obligadas a quebrarse.

Una alicornio púrpura desviaba los sonidos que golpean las paredes de la montaña, tratando de esquivar las enormes formaciones de hielo que amenazaban por caer desde cualquier parte, sin estar consciente de ello, la Princesa se acercaba cada vez más al cañón que dividía las montañas del páramo cubierto de nieve.

-“¿Campo abierto?” –pensó para sí– “Solo tendré una oportunidad”

Pero vacilante ante su decisión la joven Princesa desvió su dirección, bordeando las montañas.

-“Aún no”

La visión del cielo aún era nocturna, si quería acabar con esos monstros debía hacerlo en el momento indicado, llegado el alba.

La explosión que se escuchó detrás de ella inspiró un miedo que no quería demostrar antes aquellos monstros, causando la colisión de una montaña completa dos sombras se hicieron visibles.

Enormes criaturas cubiertas en un aura siniestra y rojiza.

-¿Solo vas a huir?

La voz que se oyó no provenía de los malvados espíritus, la Princesa no dejo de volar en dirección contraria a ellos, pero encontró el origen de la voz al dirigir su mirada al lugar de donde la batalla había empezado.

La figura de su otra yo, levitaba a metros del suelo, pero la Princesa lo sabía muy bien, esa no era Twilight Sparkle, al menos no en su mayoría.

La joven poseída le sonrió, sus ojos ya no parecían los suyos.

-Solo huirá,  ¿verdad? –ella le habló con burla– ¡Cómo siempre lo ha hecho!

La Princesa detuvo su vuelo.

“¿Cómo es que ella…“

Quedó flotando a pocos metros cerca de la chica, con una mirada de sorpresa que casi rozaba el pánico, en menos de un segundo la Princesa reaccionó… muy tarde.

Sin aviso, un estruendo monstruoso la golpeo arrojándola metros hasta chocar con las paredes de otra de las montañas y aterrizando finalmente en el suelo.

Pocas lágrimas rozaron sus mejillas al caer de sus ojos, pero no significaban tristeza, ni mucho menos.

“¿Qué sabe ella de mí?” –pensó con frustración tratando de levantarse.

-Oh, ¿qué pasó? –la voz de Adagio se hizo presente desde el cielo– ¿Toqué algún nervio sensible?

La Princesa Twilight dirigió la peor mirada de odio hacia ella, los dos demonios que la acompañaban solo esperaban una señal de una guardia baja. Estaban  flotando al lado de ella, hasta que Adagio decidió hablar.

-Eres más patética de lo que creí, –dijo burlándose– pero tu magia es lo que necesito al fin y al cabo –miró a los dos espíritus junto a ella– Aria, Sonta… si me hacen el honor.

La alicornio puedo observar como ambas sirenas se arrojaban contra ella, volando en círculos a su alrededor, la cubrieron en un torbellino que la debilitaba cada vez más.

Pero necesitaban más que eso para detenerla.

Un rayo de luz magenta azotó a las dos criaturas tanto como daban un espacio libre a la alicornio para subir en vuelo y enfrentarse otra vez a la joven frente a ella.

Miro al cielo que las rodeaba rápidamente. Aún oscuro, faltaba poco.

Pero antes de conjurar el hechizo final, un pensamiento llegó a la mente de la Princesa, las palabras mencionadas por Adagio sacaron los peores recuerdos de su mente.

“Solo huirá,  ¿verdad?”

La luz en su cuerno conjuró un campó que frenó a los espíritus apunto de golpearla otra vez, la magia se expandió lanzando bruscamente a las dos criaturas lejos de ella.

Una mirada de sorpresa cruzó los ojos de la joven Twilight, y el temor empezó a surgir en la mente de Adagio.

-No huiré nunca más –dijo la alicornio en voz alta.

No sabía por qué esa Sirena conocía ese detalle de su pasado, pero no permitiría que esos recuerdos la azotaran otra vez.

“¡Cómo siempre lo ha hecho!”

Por segunda vez el cuerno de la alicornio brilló y de inmediato esta desapareció a los ojos de Adagio. Esta se encontró desorientada, el miedo que sentía aumentó al ver la mirada de la alicornio purpura antes de desaparecer.

Una mirada de odio fue lo que vio.

-¡No puedes lastimarme! –gritó ella sin saber a qué dirección– ¡Si lo haces, dudo que sus amigos te perdonarán por lo que le hará a Twilight!

Aunque demostraba confianza en su voz el temor de Adagio no desapareció.

-¡Aún si realiza el doble eclipse! –exclamó– ¡Usted desaparecerá al igual que lo hicieron las Reinas!

Nada más terminar, detrás de ella se escuchó.

-Si yo me voy, me aseguraré de que sea contigo.

Adagio inmediatamente volteó, y se vio a si misma siento arrojada por lo aires, viendo como la alicornio purpura volaba hacia ella.

Pero antes de impactar el suelo, notó como fue levitada en el último segundo, salvándola del impacto.

Se incorporó pausadamente para observar a la Princesa en frente de ella.

-Nunca volverán a poner un pie en mi reino, –dijo con convicción– y se tengo que desaparecer para que eso suceda… que así sea.

El cuerno de la alicornio volvió a brillar, y de la bolsa que ella tenía costado de su lomo sacó una corona, la gema brillante en forma de estrella brilló al momento que esta se la colocó.

La Princesa observó a una joven Twilight con los ojos dominados por la furia, su gesto demostraba una frustración antes de cambiar a una malévola sonrisa.

-Eso lo veremos.

Sus ojos emitieron un brillo rojizo al observar como Aria y Sonta, fusionadas con sus espíritus, atacaron una vez más a la alicornio, mandándola lejos, casi chocando otra vez con los escombros de hielo.

Adagio se incorporó, sabía que era el momento de acabar con todo esto. Levitó otra vez del suelo congelado, de ambas manos despedían un humo rojizo que ella sintió familiar.

“Ya se rindió” –pensó para sí, al sentir como todos los pensamientos de la mente que poseía se volvía suyos.

Sintió como el poder llenó su cuerpo, y no pensó dos veces antes de atacar.

La Princesa no mantuvo su guardia baja, pero no puedo reaccionar a tiempo con un hechizo de ataque, convocó un escudo alrededor cuando divisó como de las manos de la joven un rayo potente la alcanzó. Podía resistir, ¿pero sería lo suficiente fuerte? El amanecer aun no llegaba, y el dolor se hacía presente en la Princesa al tratar de mantener un hechizo de protección que amenazaba con romperse.

Y aumentó el dolor cuando Twilight escuchó los estruendos de esas voces tratando de romper su hechizo. A pocos centímetros de ella la corona se encontraba inerte en el piso.

¡CRICK!

Como el vidrio o el hielo se rompe, el escudo de color magenta empezaba a quebrarse, no le sorprendió en nada a la princesa. Sus jadeos aumentaban y una fina línea de sangre corrió por su nariz.

Romper un hechizo que es evocado con tanta magia tiene consecuencias.

Adagio nunca había sentido tanta energía que necesitaba liberar, pese a que tanta magia podía matarla incluso, no se detuvo.

-“Puedo absorber magia de un cuerpo sin vida después de todo”

Lagrimas empezaron a brotar otra vez de los ojos de la alicornio.

“¿Esto… es… todo?” –pensó débilmente y con frustración al momento en que su cuerno dejó de brillar.

¡CRAK!

La sirena vio en cámara lenta como los pequeños destellos de magia fueron separados  y desaparecieron evaporándose antes de tocar la nieve.

Adagio no puedo evitar reír, lo había logrado.

O eso creía.

-¡¿QUÉ?!

Su grito se escuchó a la distancia, no puedo evitarlo al ver como la Princesa seguía allí, pero no estaba sola.

Un nuevo brillo envolvía a la princesa, un aura de color azul evocó un nuevo escudo, más grande que el anterior. En su interior, la Princesa parecía inconsciente, la figura al lado de Twilight no quitó su mirada de Adagio.

Esta sostuvo Princesa en el suelo, una de sus alas cubría a la joven alicornio de manera protectora.

-No… ¿cómo es posible? –Adagio titubeó.

La corona en el suelo estaba brillando al lado de Twilight.

-No permitiré que le hagan daño.

Aquella voz no sonó del todo como una voz real, parecía un eco distante para todos. Pero Twilight lo reconocía muy bien.

Esas palabras, esas mismas palabras que había escuchado hace años.

La Princesa abrió un poco los ojos, y pudo divisar junto a ella la corona que seguía brillando, eso bastó para que ella se diera cuenta. Y ese antiguo recuerdo asaltó su mente otra vez.

“¡No permitiré…

La corona empezó a emitir un brillo más potente.

…que le hagan daño a mi estudiante!”

-¿Luna?... –Twilight fue envuelta en un rayo de luz brillante, y se desmayó

Capitulo 30: "Tu Magia… y la Mía"

-¿Encontraste algo? –Fariden preguntó con vacilación al ver a Sunset pasar las páginas del libro.

El aire era frio a los alrededores de los muchachos, sus capas eran azotadas levemente por el viento. Pero todos rodeaban a Sunset con la esperanza de encontrar la respuesta.

-Eso… creo –parecía segura, no podía equivocarse esta vez- Hay un hechizo que podría funcionar. Pero sus condiciones son… especiales.

-¿Especiales? -Rarity preguntó asomándose por el hombro de su amiga.          

-Si se trata de algún pedido especial, como las “condiciones” de Rarity para maquillarse, estaremos en apuros. –comentó Applejack.

Sunset la miró- No sé exactamente cómo explicarlo.

-Sunset, sea como sea debemos saberlo ahora –pidió Flash-. Sus majestades atraerán a Twilight y a la Princesa aquí, y tienen que hacer este hechizo antes de que Twilight…

Flash bajo la mirada.

-¡No es momento de deprimirse! -exclamó Rainbow- Sunset dinos.

La concentración estaba al límite en la mente de Sunset Shimmer, sus amigas tenían razón, no era momento de pensar si no de actuar.

Se aclaró la garganta y todos se acercaron más a ella con atención.

-El hechizo requiere que el o la afectada este concentrada en nuestras voces.

-Eso es sencillo, -anunció Dash- Twilight no se ha olvidado de nosotras.

-Pero Rainbow, -interrumpió Fluttershy- no es nuestra Twilight de la que hablamos, ¿recuerdas?

-¡Tienes razón!- exclamó Pinkie aterrorizada. Si no es nuestra Twi, entonces pensará que somos extrañas gritándole en su cabeza. ¡Eso no está bien! -Pinkie tomo su cabeza con preocupación- Sé que a mí no me gustaría escuchar voces extrañas en mi cabeza. Todas las que escucho ya las conozco… -murmuró.

-Allí entra nuestro az bajo la manga –dijo Sunset.

-¿Az?- cuestionarion las chicas.

Sunset asintió, y su mirada se fijó en Fariden y Flash..

Fariden parpadeó varias veces- ¿Yo?

-No…-dijo Sunset- ambos tiene que despertarla.

*********

-¡¿Cómo?! –Adagio no podía creerlo.

-No permitiré que le hagas daño –La alicornio naranja avanzó unos pasos. Su mirada llena de decisión y de enojo solo maldecían a la sirena en forma humana.

Una forma que no era suya.

Adagio gruñó en remordimiento. Miró rápidamente al horizonte, los primeros rayos de luz empezaban a asomarse. Pero de repente una sonrisa cruzó sus labios.

-Bueno bueno… Princesa Sunset Shimmer, ¿no? –descendía levemente hasta que toco el suelo- Que irónico, ¿no cree? Tratando de venir aquí intentando detenerme y a la vez impidiendo mi derrota… al desbaratar lo único que podría vencerme.

Sunset no se inmutó, sabía a lo que se refería.

-El Doble eclipse no se realizará –dijo decidida- y eso no significa que no vaya a detenerte –su cuerno brillaba ligeramente.

-¿A sí? –su tono solo delataba burla y sarcasmo-  Y si es mucho pedir. Dígame cómo piensa hacerlo “su alteza” – una mirada sombría cruzó sus ojos- Su querida hermana ya no está en condiciones.

Sunset cerró sus ojos de manera profunda y los abrió con decisión.

-¡FARI AHORA!

*********

-¿Luna?

-Dime, Twilight –la alicornio a su lado le sonrió amablemente.

Twilight abrió sus ojos con lentitud, y lo que veía era lo único que realmente le agradaba ver. La gran princesa que gobernaba la noche estaba a su lado, como siempre había estado.

-Te extrañé –su voz sonaba débil y su mirada parecía vidriosa por unas pocas lagrimas.

Luna sonrió con simpatía- Twilight, solo he estado ausente unos días.

-Lo sé, pero… pareciera que fueron muchos años. –dijo ella mirando las paredes del castillo a su alrededor.

-Oh, mi pequeña estrella –la sonrisa de la Reina era radiante y cálida- Yo siempre estaré a tu lado. Aunque no me puedas ver contigo.

-¿Lo prometes? –una parte de la pequeña Twilight quería estar completamente segura.

La alicornio de la noche la rodeo con una ala, frotando su mejilla en la de ella.

-Te lo prometo

“Mentiste…”

*********

-¿YO? ¡¿Nosotros?! ¿Qué podremos hacer los dos? –Fariden no podía creer lo que decía- Sunset yo no soy ningún ser mágico.

-Temo decirlo, -anunció Flash- pero tiene razón.

Sunset negó con la cabeza- No tienen magia, pero si conocen a esta Twilight mejor que nosotros. Flash, estuviste con ella en el tour de la escuela, ¿verdad?

Flash asintió y comprendió la idea de inmediato.

-Y Fariden, -Sunset giró hacia él- Twilight es tu mejor amiga desde niños, si hay alguien que puede traerla a la realidad eres tú.

Fariden se quedó paralizado.

Las cosas pasaban demasiado rápido. ¿Qué se suponía que debía hacer en un momento como este? Había una gran porcentaje de posibilidades de que no salieran vivos de esta. Y aun así…

Aun así…

¿Qué haría Twilight en su lugar? Fariden lo supo de inmediato.

Ella dejaría de pensar y haría lo mismo por él.

-¿Qué tengo que hacer exactamente? –preguntó lo mas firme que pudo.

-El hechizo consta de dos partes- Sunset leyó el libro- Si conseguimos que la conciencia de Twilight se manifieste por completo, nosotras podríamos usar la magia de los elementos para contrarrestar el hechizo de Adagio.

-¿Y las Sirenas? –preguntó Applejack.

-Creo que sus majestades tendrán que encargarse de ello. –respondió Sunset.

Un fuerte temblor se escuchó, y al dirigir sus miradas a las montañas vieron como las luces que indicaban un enfrentamiento mágico iniciaron otra vez.

Sunset miró al lugar donde se suponía debía estar el sol ya hace varios minutos.

-Lo están retrasando por poco, -dijo con preocupación- pero deben apresurarse. No creo que la magia pueda aguantar mucho tiempo.

*********

¡FARI AHORA!

Una luz que se originó a espaldas de Adagio surcó rápidamente detrás de ella.

Adagio giró rápidamente y esquivó el rayo de magia. Su mirada de triunfo era notoria.

-Falló Príncipe Fariden – rió con malicia viendo al unicornio encapuchado detrás de ella con su cuerno iluminado por el hechizo.

Una leve sonrisa apareció en el rostro del mago- No lo creo.

Un enorme grito se escuchó de las sirenas que rodeaban a las dos alicornios.

Una esfera de energía las rodeaba sin oportunidad de escapar. Sonata y Aria se resolvían de dolor dentro de las esferas, estas parecían robarles la energía.

-¡NO! –Adagio se armó para contratar, la magia de un simple unicornio no podía ser rival para la suya.

-¡Alto! –La magia de Sunset impactó el cuerpo de Twilight mandándola lejos varios metros.

Adagio quiso contraatacar, pero Sunset fue más rápida. Su cuerno empezó a brillar y una ráfaga de energía circuló el lugar en un instante.

Sunset voló dejando a Twilight inconsciente, Fariden se trasladó al lado de la alicornio purpura aun usando su magia para retener a la sirenas.

La sirena atrapada en un cuerpo ajeno no tuvo tiempo de reaccionar. La expansión de magia de la princesa la dejó aturdida, y la distrajo lo suficiente para que Sunset la levitara con su magia y la mandara por los aires.

Cuando pudo concentrarse vió la mirada de la alicornio naranja. Justo frente a ella, su elemento de la armonía en su cabeza brillaba como el sol.

Adagio quiso parecer fuerte, aunque lo único que saco fue una sonrisa casi patética de rostro.

-No podrás vencerme –aseguró, aunque sabía que ahora tenía las de perder.

-No te equivoques, -la voz de la alicornio era firme y aunque la situación era extraña parecía tomarse su tiempo para hablar- ahora peleas conmigo.

Con un chispazo proveniente de cuerpo, Adagio voló por los aires, alejándose de las otras Sirenas. Intentó reponerse rápido y contraatacó sin apuntar muy bien aunque con una cantidad de magia poderosa.

Sunset la esquivó.

Adagio, ubicándola mejor lo hizo una y otra vez.

La alicornio parecía más ágil, no era como la princesa Twilight. Ella huyó para evitar riesgos, pero Sunset Shimmer aprovechaba cada fallo para acercarse más a ella.

Adagio buscó otra forma de frenar su ataque- ¡¿Realmente pondrás su vida en riesgo? –gritó- ¡aun sabiendo que gente la espera sana y salva!

Los rayos cesaron, y algo en la mirada de Sunset se nubló.

Adagio sonrió, tenia aun un punto fuerte- Piénselo su alteza, usted sabe que la única forma de vencerme es el Doble eclipse, pero no se arriesgaría a dejar al Reino sin su Reina, ¿verdad? El auto sacrificio tampoco es una opción, así que porq-

¡AAAAAHHHHHGGGG….

Un rayo de luz perforó su pecho. Adagio miró desesperadamente el cuerpo de Twilight. No había ningún rasguño.

Pero si sintió algo, sintió como de repente una enorme cantidad de magia fue arrancada de ella.

Miró a la alicornio naranja con confusión, y aunque no quería admitirlo. Sintió algo que no había sentido en mucho tiempo. Y en sus ojos Sunset lo notó bien.

Estaba aterrada.

-Te recuerdo… que no conoces mi magia en lo absoluto.

Su cuerno empezó a brillar, y retrocediendo con sus alas un enorme haz de luz se dirigió a Adagio.

*********

-Twilight… por favor despierta –el Príncipe Fariden estaba junto a la princesa, aun inconsciente.

Dirigió su mirada hacia arriba, y visualizó como Sunset alejaba a Adagio. Eso le daba algo de tiempo, aunque tal vez no suficiente. Es difícil hacer dos hechizos al mismo tiempo, y él se estaba arriesgando a detener el amanecer y encerrar a las sirenas.

Estaba casi agotado- Twilight por favor…

-¡Oye! ¡Principito de pacotilla! –una voz encima de él sonó- ¡Sácanos de aquí!

-¡Cállate Sonata! –la voz de la otra sirena se escuchó- ¡No hables con él!

-¿Por qué no? –refunfuñó- Por su culpa estamos atrapadas aquí y… me empiezo a sentir mareada. –puso una cara de nausea- No debí comer esos tacos…

-¡Cállate! –Aria gruñó- Solo está perdiendo el tiempo y nosotras energía.

-No les recomendaría seguir hablando, -Fariden les dirigió una mirada seria- a menos que quieran que acabe con ustedes ahora.

En una cosa tenía la ventaja, ellas no eran como Adagio, podían ser destruidas sin ningún remordimiento en la conciencia al ser solo un par de monstruosas criaturas con voces de chicas adolescentes.

Aria y Sonata se dieron cuenta de ello.

-¿D-de qué serviría eso ahora? –Aria exclamó con algo de preocupación- Usted está realizando dos hechizos demasiado poderosos y… ¡no tiene suficiente magia!

--¡Sí! Y aunque lo intentes, Adagio aun esta libre y ya verás cuando…

Fariden ya no las escuchaba, no quería escucharlas. Él confiaba en Sunset para detener a ese monstruo y confiaba en Sunset para descubrir el hechizo que salvaría a la joven Twilight.

Y ahora, él tenía que confiar en Twilight para que volviera en sí.

Y tenía que arriesgarse al hacerlo.

-Vamos Princesa, -su cuerno se iluminó un poco más, levantando a Twilight del suelo- la batalla aun no acaba.

*********

“Twilight… por favor despierta”

La voz de Luna susurró en su mente una vez más. Y la pequeña Twilight abrió sus ojos con algo de cansancio aun en su mente.

-¿Princesa?

-Twilight tengo que salir del castillo.  –en su voz había prisa.

-¿Qué? ¿Por qué?

Luna expresó tristeza en su mirada, algo no iba bien. Twilight no recordaba haberla visto así en mucho tiempo.

-No tengo tiempo para explicar, busca a Sunset y vayan con Starswirl –parecía más alarmada- Oh, espero que Fariden esté con él. Rápido Twilight, tienen que ponerse a salvo.

La pequeña alicornio no podía saber con exactitud que pasaba, pero podía entender que la situación se había tornado muy peligrosa.   

Luna no perdió ni un segundo, hizo que Twilight se levantara y la condujo a la puerta de su alcoba.

-P-pero, ¿y qué hay de usted? –Twilight gimió- ¿Qué hará usted Luna?

La Princesa la rodeo con una ala en un fuerte abrazo, parecía ser una despida.

-No te preocupes mi pequeña estrella, -le sonrió- nos veremos pronto.

Empujó ligeramente a Twilight con su ala antes de partir- Ahora ve, yo estaré bien si tú estás a salvo.

“Estoy bien… pero tú no estás aquí.”

*********

-¡¿A dónde crees que vas?! –la voz de Sunset hacía eco entre la ventisca de hielo mientras perseguía a Adagio entre las montañas.

Ya no era un simple juego, Adagio había tenido la desventaja desde que Sunset apareció. Ya no luchaba con Twilight, ya no podía escarpar y Sunset la conducía justo donde quería.

**********

-No falta mucho Twi, - la voz de Fariden sonaba apagada- se que podemos hacerlo.

La ventisca parecía amainar, y con preocupación el Príncipe notó como el sol parecía batallar en contra de él.

Él tenía magia, pero no la suficiente para tomar todo por su cuenta.

-¿Sabes? Ahora que lo pienso bien, me pregunto que tendrá Sunset en mente para resolver esto del todo. –el sudor iba por su frente- ellos saben que la mente de Twilight está dormida, pero no les dijimos que tanto.

Fariden hizo una pausa y suspiró- Si el hechizo que hagan no da resultado, Sunset no dudará en hacer el Doble Eclipse… y yo no dudaré en detenerla para acabar con todo yo mismo.

-Lo sé…

*********

¿Luna?

-¿Sí Twilight?

¿Por qué tuviste que irte? ¿Por qué sin mí? ¿Por qué… mentiste?

-Pequeña estrella, ¿de qué estás hablando? Yo he estado tu lado todo el tiempo.

¿Cómo? ¿Cómo es que nunca lo supe?

-Si lo supiste Twilight, pero no querías recordarlo. Porque no querías recordar la razón de mi sacrificio.

Fue por mí, lo hiciste por mí… y estuve a punto de hacer lo mismo por una razón completamente injusta para el resto. Lo siento tanto.

-Twilight Sparkle… tú puedes hacer ese sacrificio por las razones correctas ahora, con el resto tú puedes hacerlo.

Ahora lo entiendo Luna… Lo sé… Ahora…

-Lo sé Fariden.

********

-¡¿Qué es eso?! –gritó Rarity al ver como dos sombras se acercaban a su dirección.

-¡Esta pasando! –exclamó Pinkie.

-¡Fariden, Flash! ¿Están listos? –Sunset exclamó en su dirección.

Los chicos se encontraban en frente del resto, se miraron ambos primero. Y voltearon a ver a las chicas. Flash con un pulgar en alto y Fariden con una sonrisa.

-¿Chicas? – Sunset dirigió su mirada atrás.

Todas le sonrieron.

-Pase lo que pase, no debemos olvidar que es Twilight.

*********

Adagio simplemente huía de Sunset mientras esta seguía atacándola sin importar cual lejos estuviera.

Hasta que llegó a un claro llano, donde veía a esos chicos observándola.

-¡¿Ustedes?! –sabía que Sunset tramaba algo, pero no tenía idea de que el resto la estaría apoyando- ¿No saben cuando rendirse o sí?

Levanto sus manos al cielo, los chicos retrocedieron un poco aunque las miradas decididas no se iban de sus rostros. Una gran cantidad de energía empezaba a formarse en sus manos. Cuando un aura magia la rodeó por completo.

-No te será tan sencillo –la voz de la alicornio naranja se escuchó tras de ella.

Adagio estaba totalmente paralizada por la magia de Sunset.

-¡Sunset!

-Fariden, Flash… vamos.

Fariden titubeó, era casi imposible poder recordar a la persona como lo era Twilight.

-¡Twilight! ¿Puedes oírme? –Flash no dudó en intentar

Adagio no parpadeó, tenía los brazos a sus costados. Sunset la mantenía inmovilizada. Ella solo les dirigió una mirada seria y vacía.

-Twilight… tal vez no sea muy importante para ti ahora pero, -Flash empezaba a dudar- ¡aunque no me conozcas mucho, quiero que sepas que los pocos momentos juntos realmente me importaron mucho!

“¿En serio?” –Fariden no daba mucho crédito a sus oídos, no conocía a Flash lo suficiente, ni siquiera sabía si algún día llegaría a ser su amigo.

Pero si conocía a alguien.

-¡TWILIGHT! –la voz de Flash parecía casi desesperada- ¡Sé que puedes oírme!

El cuerpo de Twilight  no se movió ni un centímetro.

Solo sonrió -¿Hablas en serio Flash Sentry? –rió- Patético, aun si fuera la Twilight Sparkle que tú conoces… eso fue patético.

-….eso…erdas? –Fariden murmuró algo.

Flash lo miró confundido -¿Fariden?

-¡¿ME RECUERDAS A MI ACASO?! –la voz de Fariden sonó e hizo eco en el lugar.

-¿Quién eres tú? –Adagio parecía confusa. Tenía razón de estarlo, la imagen de ese chico no se le hacía familiar en nada.

-¡LO SABÍA! –la sonrisa de Fariden si hizo clara, un una mirada de determinación cruzó sus ojos- ¡TU NO ERES TWILIGHT!

-Pero Fariden, sabemos que no es Twilight del todo –Sunset se acercó un poco.

Fariden se alejó de ella y avanzó varios pasos- ¡Tienes su rostro, pero no eres para nada Twilight Sparkle!

--¡Prince! ¡¿De qué estás hablando?! –Flash ya estaba muy confundido.

-¡Esperen!- la Princesa Sunset descendió del cielo y se postró en la nieve.

Todos desviaron su atención a Adagio, la sirena en el cuerpo de Twilight parecía estar retorciéndose en el aura que la rodeaba.

-¡Fariden continua! –La princesa gritó.

-¡Aun recuerdo la primera vez que hablamos! –exclamó con una sonrisa.

-¡Cállate!

-¡Me consolaste de estar llorando como un bebé y me llevaste a la oficina de la directora!

-¡No! ¡NO!

-Sunset, ¿Qué está pasando? –pregunto Dash.

-Lo está haciendo, -se dio cuenta- ¡Esta llamando a Twilight!

Flash se giró en su dirección- Pero, ¡¿cómo?!

Sunset no lo había entendido hasta hace unos segundos. Fariden lo comprendió desde un principio. Adagio no lo reconoció, aun con el cuerpo de Twilight, y aun con su mente “completamente controlada”.

-Si controla su mente… -Sunset habló-  ¡debería reconocer a Fariden por los recuerdos de Twilight!

-¡Pero no lo hace! – dijo la princesa.

Fariden solo podía reír mientras seguía evocando recuerdos- ¡Aun cuando estábamos los dos siempre pudimos divertirnos! ¡Aun recuerdo nuestra primera salida al parque!

-¡SILENCIO IMBECIL!

-¡Recuerdo que me dijiste que siempre solías pasear por allí con Spike! –No quería llorar.

-¡NO! –empezaba a detenerse- T-tú…

-¡Recuerdo cuando fuimos al parque de diversiones y nos obligamos el uno al otro a subir a la montaña rusa! –No quería decírselo pero…

-¡Fariden para!

-¡Aun recuerdo cuando conocimos a Sunset Shimmer!

Algo en Adagio se estremeció, y cuando dejó de moverse pensaron que por un momento lo habían conseguido.

La Princesa Sunset lo analizó por un segundo, estaba por bajar al cuerpo inerte, sin temer lo peor. Los rayos de luz empezaban a llenar el llano helado.

“¿Luz?” –Sunset se detuvo.

Si hay luz…

Giró drásticamente su cabeza al horizonte. El sol estaba asomándose.

¡Fariden! –se distrajo.

Una luz enorme y rápida se produjo en las manos de Adagio. Y salió disparada hacia los chicos debajo de ella.

*********

-Ministro, ¿está seguro de querer intervenir? –El capitán preguntó con cautela.

El ministro suspiró y dirigió una mirada hacia el horizonte.

-Si no lo hacemos, nada me dará la seguridad de que estén bien.

El Capitán no dijo nada, él mismo deseaba intervenir, pero temía que la presencia de la guardia solo empeoraría las cosas.

Aunque ya era tarde para dar marcha atrás.

El sol empezaba a asomarse.

-¡Apresuren el paso! –exclamó al resto de guardia- ¡Sus majestades pueden estar en peligro!

*********

-¡No!

La Princesa miró alarmada, se había distraído lo suficiente como para darle a Adagio una oportunidad.

La chica estaba inconsciente, aun flotando en el aire rodeada por la magia de la alicornio.

-¿Sunset?

El humo se disipó, y un campo de fuerza apareció rodeando a los ocho chicos intentando protegerse del ataque sin haber notado a los ponis justo frente a ellos.

-¿Se encuentran bien?

Fariden abrió los ojos- ¡Príncipe! ¡¿C-cómo…

-No hay tiempo de explicar, -la Princesa Twilight intervino- Pero nos alegra haber llegado a tiempo.

Sunset, Flash y el resto miraron sorprendidos a la Princesa Twilight estaba a salvo, justo frente a ellos.

-¡¿Se encuentran bien?!  -la Princesa Sunset se acercó al grupo- Por un momento pensé que…

-Yo también Sunset, -Fariden la interrumpió-  pero Twilight aquí tiene una idea.

-¿De qué idea habla? –Sunset se atrevió a preguntar después de momentos de silencio.

Twilight los miró y les dio una simple sonrisa- Primero… dense cuenta de la situación en frente de ustedes.

-¿Qué?... pero si ustedes acaban de-

-¡Twilight! –Fariden exclamó.

Todos giraron sus miradas hacia la chica flotando enfrente de ellos. Parecía agotada, sus ojos estaban parpadeando, y su cabeza de movía ligeramente. Como si estuvieran tratando de despertar de un forzado aturdimiento.

Y habló- ¿Qué…. Pasa… aquí? –totalmente desorientada y perdida- ¿Por qué mi cabeza de vueltas?

-¡Twilight!

-¿Fariden? –Twilight miró debajo de ella. Y la escena que veía no le parecía familiar.

-¡Que bien que estés a salvo! –Sunset no podía sentirse más aliviada.

-¡Ya era hora! –mencionó Dash.

-Realmente es un alivio –Fluttershy se resistía a no llorar de la satisfacción.

-¡Oh! ¿Puedo hacer una fiesta de Vuelta a la Normalidad después de ser poseída? –exclamó Pinkie-  ¡A Sunset le encantó la suya!

Twilight hizo una mueca- ¡¿Qué?!

-Pinkie cariño, creo que a ella le gustaría un poco de relajación. –señaló Rarity.

-Ya dirás que sí, -interrumpió Applejack- después de todo este lio, creo que todos lo necesitaremos.

-¡Basta! –Twilight gritó retorciéndose un poco por la magia a su alrededor- ¡No tengo idea de lo que hablan! ¡Quiero que alguien me explique de rayos está pasando ahora!

Fariden habló- Twilight, cálmate un poco…

-¿Calmarme?

-Sí. Esto fue lo que nos llevó aquí desde el principio –señaló.

Twilight hizo una mueca- ¡Bueno, tal vez si alguien se dignara a dar una mínima explicación no estaría ahora… ¿flotando? ¡¿flotando?! ¡¿Qué estoy haciendo flotando?!

Sunset decidió interrumpir- Twilight, no te alteres… te bajaran en un segundo.

-De hecho, no lo haremos –Habló la reina.

-¡¿Qué?!

La situación había llegado a ser inentendible tanto para Twilight como para los demás.

-Fari, tráelas aquí.

Un chispazo de magia apareció de la nada, y dos esferas se encontraban a los costados de Twilight.

Las dos sirenas estaban atrapadas, sus miradas se enfocaron en Twilight y luego en el resto. Solo despedían malicia y frustración. Parecían demasiado débiles siquiera para hablar.

-Libéralas.

-¿Twilight? –la Princesa Sunset se preocupó- ¿Qué estás-

-Quiero ver que tanto ha de resistir.-con eso, se elevó de inmediato del suelo y en solo segundos estaba en frente a solo unos cuantos centímetros de Twilight.

-¿Fari? –la princesa preguntó.

-Confía en ella Sunset, - miró atrás- confíen en Twilight.

Las esferas se dispersaron y las sirenas fueron libres una vez más. Empezaron a sobrevolar desesperadamente rodeando a Twilight y la Reina. Era la única fuente de magia tan poderosa y más cercana de la que podían alimentarse.

-Señorita Sunset, -el Príncipe dijo sin mirar atrás- ¡Si encontró el hechizo, le recomiendo que lo use ahora!

Sunset parecía algo desconcertada, pero sabía que no era tiempo de titubear.

Se giró bien a las chicas.

-¡Ahora o nunca! –exclamó ofreciendo sus dos manos- Por Twilight…

Todas juntaron sus manos- ¡Por Twilight!

Una luz empezó a emanar del libro, sus páginas empezaron a pasar, como siendo azotadas por el viento. Siete luces salieron de sus páginas, rodeando a las chicas en un aura suave y brillante.

-¡Piensen en Twilight! –exclamó Sunset cerrando sus ojos- ¡Piensen en lo que debería ser!

“Es divertida, lista, es amable con los demás, es una guía para todos, es la mejor amiga que uno puede desear…”

El cuerno de la Reina empezó a brillar, y las Sirenas se encontraban completamente descontroladas, había demasiada energía rodeándolas.

Twilight se retorcía en su lugar, no entendía por qué, todo lo que la rodeaba simplemente la afectaba mucho.

Alguien más intentaba herirla, echarla a un lado. Y por un momento, dudaba si dejar que eso pasara o no.

**********

“Twilight Sparkle”

-¿Quién es?

“…Soy tú”

-Eso no es posible… solo hay una yo.

“Te sorprenderías Twilight. Escúchame bien, ahora tú no eres tú.”

-No te entiendo, si tu eres yo, y yo no soy yo… ¿Quién soy ahora?

“No ahora, pero podrás llegar a ser un monstruo… si no escuchas.”

-¿Escuchar?

“Escucha Twilight, escucha esas voces que te piden que vuelvas a ser tu misma. No te dejes influenciar por voces desconocidas”

-… Escucho solo voces que no conozco, no conozco a esas chicas.

“Pero ellas a ti sí”

-¿Cómo puede ser? ¿Cómo se si confiar en ellas?

“¿Te han hecho daño alguno? ¿Han intentado engañarte?”

-Si ocultaron cosas… extrañas de hecho. Pero no intentaron lastimarme.

“¿Escuchas a alguien más?”

-Sí, escucho a Ari. Puedo confiar en él.

“Y si él confía en esas chicas…

-Yo también puedo confiar en ellas.

“Bien Twilight… ahora confía en mí”

*********

-Hora de acabar con esto.

La Reina extendió sus alas y se elevó encima de la joven.

La gema en su corona empezó a brillar, al igual que las piedras en el Príncipe y la Princesa. Con un haz de luz aparecieron justo al lado de ella.

El sol ya era visible y la luna amenazaba por ocultarse por las montañas.

Pero no sucedió.

-¡Altezas!

Fariden y Flash vieron como la guardia real, el Ministro y el Capitán se acercan a ellos.

La luz de los astros empezaba a juntarse, y se redirigía junto a Twilight, Fariden y Sunset.

Las auras de las chicas fueron directo a sus coronas y empezaron a difundirse por todas partes.

-No puede ser… -El Ministro estaba sin habla.

-Es… -El capitán solo podía observar.

Siete luces salieron disparadas al cielo, y con ellos el Sol y la Luna salieron de sus posiciones juntándose en el medio de los cielos.

Los siete colores del arcoíris fueron disparados a las Sirenas y a Twilight.

Los ojos de la Reina se abrieron, su voz sonó fuerte y clara, como si no fuera la suya.

-¡Toda la maldad será borrada de este mundo!

En un barrido de luces y colores, las sirenas parecían desvanecerse en el aire soltando un alarido horrible que hizo eco en todo lugar.

El ambiente en el cielo era plácido, el sol, ya en el cielo despedía su luz con calidez.

-Nos alegra que estés a salvo –Twilight sonrió abiertamente.

La guardia real había llegado, se encontraban escoltando a los jóvenes de regreso al castillo.

Twilight Sparkle se encontraba algo mareada, desconcertada, casi no podía mantenerse en pie. Pero estaba a salvo.

Fariden, Flash y Sunset la ayudaron a levantarse. Las chicas no pudieron evitar acercarse, resistían sus ganas de abrazarla aliviándose con el hecho de que estuviera bien.

Ya en el castillo, silencio rodeaba a todos.

No hacía falta palabras para esta despedida.

Sunset solo pudo decir algo- Lamento lo de las Reinas. –miró a la Princesa naranja- Estoy segura de que Celestia estaría orgullosa.

Ella le sonrió- Eso espero.

-Fue extraño… conocerme así –Fariden hizo una sonrisa torcida.

-Para ti y para mí, no lo dudes –El Príncipe agregó.

Te deseo lo mejor Twilight –la reina habló plácidamente.

-Gracias. Por todo.

Una luz brilló una vez más en los cuernos de sus majestades, y una luz circular apareció ante todos.

Con el portal esperándolos los chicos ya sabían qué hacer.

Volver a Canterlot High.

*********

Más luces, más vueltas, y esa extraña sensación de viaje por un espació diferente al tuyo.

Todos cayeron uno sobre otros en el pavimente del patio de la escuela.

-¡Au! –Dash gimió debajo de Pinkie Pie- Creo que fue más brusco esta vez.

-¿Tú crees querida? –dijo Rarity debajo de Dash y con Sunset a su costado.

Sunset intentó pararse- ¿Una mano por aquí?

-Fariden levantó a Sunset y esta ayudó a Twilight a poyarse.

El resto de las chicas pudieron ponerse en pie.

-Vaya, nunca imaginé que adoraría tanto ver la escuela –comentó Flash.

El ambiente era tan tranquilo en CHS. El sol parecía ocultarse y las luces naranjas del atardecer se asomaban cuando-

-¡Oigan! –una voz interrumpió- parece que necesitan ayuda.

Todos miraron al frente, y todos parecían asombrados una vez más.

-¡¿Ministro?! –exclamaron.

El hombre frente a ellos sonrió de lado- ¿Ministro? Si tuviera un cargo en el gobierno yo lo sabría.

-¡Spike! –Twilight exclamó.

El pequeño cachorro en los brazos del hombre, ladró de emoción y parecía retorcerse de su agarre queriendo salir.

-Oh, tu eres su dueña –dejó al cachorro en el suelo, esté corrió de inmediato a los brazos de Twilight- me parecía curioso ver a un perro sin dueño por aquí.

-Y… ¿qué hacía usted aquí? –Sunset preguntó con sospecha.

-Buscando al dueño del perro y de este bolso –levantó su manos con una gran bolsa de mano.

-¡Mis cosas! –Rarity se aproximó y el hombre le dio su bolso.

-El perro se quedó cuidándolas y no me dejaba acercarme, -comentó con las manos en los bolsillos de su chaqueta- Aunque estar más de tres horas cuidándolas me parecía demasiado.

-Espere… ¿qué? –Sunset se le acercó un poco- ¿Qué dijo?

-Lo que oíste, estuve aquí tres horas desde que los vi desaparecer por esa estatua. –comentó con calma- Y ahora estamos aquí.

Asombrados ya no era suficiente, ahora solo preocupación parecía inundar sus rostros.

Sunset solo dijo lo último que se le ocurrió- ¿Quién es usted?

Él solo sonrió- Lo averiguarán mañana.

Se dio vuelta y se alejó por las calles.

El resto solo pudo quedarse viendo su figura desaparecer en una de las esquinas.

-Eso… fue raro –Pinkie habló.

Pero por laguna razón, todos rieron. No porque les pareciera gracioso.

Ahora ya no había ningún problema, estaban bien. Estaban con Twilight. Y las grandes emociones no terminarían tarde o temprano.

Tenía razón. Mañana aun tendrían con que divertirse juntos.

Fin...

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