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Las Crónicas Oficiales de Starlight Glimmer
Las Crónicas Oficiales de Starlight Glimmer
Pertenece a: E.A. Román
Clasificacion Todos
Género Recuentos de la vida, aventura, normal
Estado En construcción
Ambientada en Equestria (años antes de The Cutie Map - Part 1)
Personaje (s) Starlight Glimmer, Double Diamond, Party Favor, Sugar Belle, Ponis Iguales, otros
Cronología
Ninguna Las Crónicas Oficiales de Starlight Glimmer Ninguna
ESTE FANFICTION PERTENECE A E.A. ROMÁN. FAVOR DE NO EDITAR SIN SU PERMISO.

Las Crónicas Oficiales de Starlight Glimmer es un fanfiction que trata sobre la autobiografía de la unicornio más "igualada" de toda Equestria: Starlight Glimmer. El fanfiction, como su nombre lo dice, es una obra de ficción así que no tiene nada de real en el universo de la serie original.

Sinopsis

Starlight Glimmer es conocida por su igualdad y su anterior pueblo con cutie marks iguales y sin talentos especiales. Ahora, su historia se desenmascarará, y se sabrán sus recuerdos, memorias, secretos y cosas personales que siempre ha traído consigo. En esta historia, serán testigos de lo que ha pasado en su vida, en su cabeza, en sus memorias, etc. De todas formas, toda historia tiene un inicio.

Las Crónicas Oficiales de Starlight Glimmer

Capítulo 1 - El Inicio de la Igualdad

Nací hace varios años, en Canterlot, la capital de Equestria mayor habitada por unicornios. Yo soy una de ellos. Ahora estoy aquí en frente, mirando la fundación de mi propia colonia, mi pueblo. En este pueblo todos serán felices e iguales, nadie será discriminado y nadie, pero nadie, tendrá cutie marks. La verdad, ni siquiera yo planeó tener. Double Diamond ha sido muy caritativo al ser el primer conejillo de indias es probar el "Báculo de la Igualdad" (no es más que un simple palo de madera largo que encontré en el desierto). En esta villa tendré mi propio gobierno, y se expandirá a toda Equestria, yo espero. Nadie interferirá con mis planes, ni siquiera los que me hicieron como soy.

Canterlot es toda una capital llena de marañas desagradecidas y altivas orgullosas, que se creen superfabulosas por tener esas marquitas en su trasero... puaj. De todas formas, nadie apreció lo que yo hice por ellos, y yo los despreciaré y les quitaré su orgullo: sus talentos especiales.

Nadie puede ver que cada poni obtiene sus cutie marks en diferente tiempo, lugar y circunstancia; por lo menos nadie más que yo. Si alguien entendiera, sería mi amigo. Pero eso cambiará, en esta fundación puede visualizar un gran pueblo que será próximamente moderno y tendrá beneficios para todos (más para mí, obvio). Todos serán quitados de sus marcas de sus flancos, y serán flancos en blanco (bueno, no totalmente en blanco): tendrán un signo de igual en su cola. Sí, soy tan mala; bueno, no tan mala como los acosadores que me acosaban siempre de distintas maneras.

Pero cuando ellos vean el odio y el disgusto con los que crecí, y aprecien mi arduo trabajo para formar una ciudad con equidad (literalmente), me adorarán y se rendirán ante mí. Todo lo que hicieron lo perdonaré, si aceptan mi filosofía original.

La igualdad es algo que siempre me ha fascinado, desde potranca al ver el bullying con el que crecía. Los libros eran mi salvación, tenía muchos libros que leer. La verdad, siempre quise ser una estudiante en la Escuela para Unicornios Superdotados de la Princesa Celestia, pero eso nunca ocurrió... ni pasará.

Pero dejemos de lado todo el pasado, ya que este es un nuevo comienzo, un inicio que ha visto la luz finalmente.

Bueno, no tan de lado, ya que quiere contar todo lo que ha pasado en mi vida para fundar este sitio, y espero seguir contando lo que pase en el futuro... en un futuro de igualdad.

Capítulo 2 - Infancia Acosadora

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Yo de potrilla. No tengo ninguna foto de mis padres, creo que no me traje conmigo ninguna...

Cuando nací en Canterlot, todo era miel sobre hojuelas. Mis padres, dos unicornios también, me amaban y decían que era un pedacito de cielo. Siempre me compraban lo que quería, me llevaban a jugar a parques, me compraban riquísimos helados de moras, me hacían cosquillas, y me explicaban sobre la hermosa naturaleza a mi alrededor. Sin embargo, con el tiempo vi que empezaban a cambiar conmigo, y los demás también.

Empecé a cursar la primaria a los 6 años de edad, y algunos ponis ya tenían sus cutie marks. Sin embargo, me sentía bien conmigo misma ya que la mayoría era flanco en blanco. Claro, los que ya tenían cutie marks empezaban a presumirlas, pero entre su grupo: nos dejaban en paz a los que no encontrábamos aun nuestros talentos especiales. Pero, el problema fue nada más ni nada menos que: el tiempo.

El tiempo se iba alargando, y comenzaba a avanzar en la escuela. Faltaban un par de años para salir de la primaria, y todavía no conseguía mi cutie mark. La mayoría de los niños de mi salón ya tenían sus talentos especiales, mientras que yo no y me juntaba en el recreo con los potros de primer año. Sí... tan triste y penoso.

Recuerdo que un día que era fin de curso, teníamos que bailar un baile formal e impresionar a nuestros familiares y amigos. Todas llevaban vestidos cortos (bueno, no tanto), y dejaban a la vista sus relucientes cutie marks. Aunque algunos ponis llevaban trajes largos, no faltaban los que tenían algo que ver con su cutie mark: una pegaso tenía estampados de su cutie mark en su falda, un poni terrestre tenía un pin en su traje de su cutie mark, y hasta había una unicornio que se vistió de su cutie mark. Yo llevaba un vestido de lujo muy grande, para que no sintiera vergüenza de mí misma.

En esa fascinante salida de curso, al año siguiente, yo empezaría mi último año en esa escuela. Yo amaba ir a la biblioteca escolar e ir con el bibliotecario, que tampoco tenía cutie mark por ser un burro. Me pasaba horas enteras leyendo libros sobre el poder de los unicornios, la realeza de Equestria, las cutie marks, pociones científicas, etc. vaya, hasta aprendí a hacer un monstruo verde baboso (aunque ya habían más de ellos). Los otros niños tenían poco énfasis en el estudio, así que pensé que si estudiaba mucho podría hacer lo que ellos no hicieran.

Pero bueno, estaba contando el fin de curso del penúltimo año. Mi vestido era muy elegante y era hecho por una diseñadora de modas nueva: Prim Hemline. Esa diseñadora vivía, bueno, sigue viviendo, en Manehattan. Mi vestido era color cereza, y sobresalía entre la multitud. En el baile formal, mis pasos eran extravagantes y cautivaban al público. Pero, lo malo de todo esto: había ponis, especialmente con quien me toco bailar, que tenían dos pezuñas izquierdas. Para no hablar extraño: no sabían bailar muy bien, que digamos...

En una vuelta formal, el poni me pisó y me caí. El vestido se atoró una silla, y... ¡pum! Mi vestido se rompió en dos, Gracias a Celestia no parecía una obra de arte abstracta, ya que era corto y reluciente, no tenía ni una mancha. El problema era la rotura, lo que dejó ver mi problema de no tener cutie mark, lo que provocó las risas entre la multitud que veía el baile (o, especialmente, mi caída). Hasta mi pareja tenía cutie mark y nadie se rió de su problema de baile. Esa día acabó con mi reputación, y me teletransporté a la biblioteca.

Mis padres pasaron horas buscándome, y cuando la mayoría de los ponis del evento se habían marchado, me encontraron. Cuando mis papás me encontraron, me abrazaron y dijeron que se preocuparon mucho. Yo lloraba, pero estaba feliz por tenerlos a ellos. Ellos me abrazaban y decían que todo iba a estar bien. El problema se agravó cuando mi padre me dijo serio: "Tenemos que arreglar tu problema y encontrar tu talento especial; aunque sea lo último que hagamos los tres"...

Capítulo 3 - La Búsqueda de la Cutie Mark

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Cuando crecí... Lo sé, soy hermosa. ¡Pero la belleza no hace la igualdad!

Mis padres se asegurarían de que obtuviera mi cutie mark, y mis papás siempre se aseguraban de tener lo que quisieran. Así inició la etapa a la que yo llamó: "La Búsqueda de la Cutie Mark". No sé si haya otros ponis que hagan cosas absurdas con el fin de saber cuál es su talento especial, pero no importa, era yo...

La verdad, me impresionó lo que mi papá me dijo, y juntos los tres tratamos de obtener mi cutie mark. Para eso, era obvio saber los talentos especiales de mi familia: mi padre tenía una cutie mark de una estrella celeste, lo que representaba su habilidad de astroponi; mi mamá tenía una marquita de un pastel de fresa, ya que era una gran cocinera; mi abuelito tenía unas hojas, por eso era jardinero; mi abuela era estilista, por lo que tenía su cutie mark de una crema para peinar; mi tía paterna un oso de peluche; mis primos todos carritos de distintos colores; mi prima materna una tiara; mi tío unas tijeras; etc.

Al hacer una lista de cómo obtuvieron todos sus marquitas en su trasero, decidí tratar de conseguirla mía así. Entonces, a la edad de 15 años, empecé mi misión. Primeramente, comencé a trabajar con mi mamita en su repostería, haciendo pasteles y tartas. Sin embargo, todo se me salía de los cascos. A veces dejaba la crema pastelera en el suelo accidentalmente, y había días en que hacía órdenes totalmente distintas a las que me pedían los clientes. Así, mi trabajo de repostera terminó cuando una potranca terminó con su cabeza dentro de una caja, ya que por accidente dejé mucho helado en el piso y la tonta se resbaló.

Pero no me desanimé, y mis padres me superanimaron aun más. Dijeron que probara en la tienda de telescopios de mi padre. Allí aprendí mucho sobre las constelaciones y las diversas estrellas que existen. Hasta se me ocurrió la idea de viajar a la Luna para conseguir mi cutie mark. Vendíamos mucho cada día, y la mitad de las ganancias eran para mí. Pero un día por accidente confundí un láser para encoger con un telescopio, y un cliente interesado terminó con la estatura de un potro de 3 años. Así que decidí dejar el trabajo.

Luego, viajé a la casa de mis abuelos en Appleloosa, y mi abuela me permitió trabajar en su peluquería. Allí, hacía grandes y bellísimos cortes... mi abuela, desafortunadamente yo no. Como los dos trabajos anteriores, terminé cortándole la oreja a propósito a un potro que no dejaba de moverse (no soy taaaan cruel, como creen), así que mi abuela decidió que trabajara con mi abuelo.

El trabajo de mi abuela era simple. Tenía que cortar el césped largo, y cuidar las plantas. Primero me gustaba trabajar en la naturaleza, ya que todo era tan hermoso en esos jardínes. Me gustaba estar entre las violetas y las azaleas, todo era bello. Pero, me aburrí de hacer eso tanto tiempo (seis días, ¡imagínense cuánto tiempo!), así que decidí volver con mis padres.

Allá en la casa de mis padres (y hasta durante el viaje de regreso hacia allá), hice muchas cosas más para tener mi cutie mark. Además de hacer lo de mi familia, trataba de tirarme en una tirolesa, de construir casas de árboles, de ser heladera, de hacer juguetes, de todo... (bueno, casi todo).

Pero parecía que el destino no tenía algo para mí. De cualquier manera, todo el trabajo que hacía nunca me daba cutie mark. Así que caí en una depresión de un día, y mis padres me apoyaron lo más que pudieron. Tanto me arrepiento de lo que hice al día siguiente...

Capítulo 4 - No Pudieron Detenerme

La depresión hizo que pensara cosas horribles: que no tenía ningún destino en la vida, que fallecería muy joven, que todos tienen algo que hacer menos yo, que a nadie le importaba, etc. Ya saben, nada de eso era cierto, pero cuando uno es joven... hasta hace lo imposible por volar sin ser pegaso. La verdad, pensé que podía liberarme de todo eso en una noche, pero más bien agrave los problemas.

En la noche, a mitad del sueño en Canterlot, tome una alforja, y nada más. Entré al dormitorio de mis padres y les di un suave beso, y no sintieron nada. Les susurre que yo estaría bien. Esa fue la última vez que vi a mis padres a los 17 años de edad. No sabía qué me afrontaría el destino, menos sin ellos. Tanto me arrepiento de eso.

Ahora bien, les contaré qué pasó después de eso. Salí de mi casa con precaución, esquive a algunos guardias reales que vigilaban cerca del castillo de Canterlot. En una teletransportación precoz, rápidamente estuve dentro del hogar real. Con mi poder de unicornio, hice un truco y me hice insivible. Pase por miles de guardias, y entré en varias salas tratando de buscar la biblioteca.

Allí pasé por varias habitaciones: una sala que era el comedor, me dio hambre...; la sala donde la Princesa Celestia escribe sus cartas; la sala del trono; el dormitorio de la Princesa Luna, con una cama en forma de luna, qué excéntrico; donde duerme Celestia, la admiro con su gran poder; una habitación donde había, entre otras cosas, un espejo grande y extraño, me acerqué a él... ¿y qué creen que pasó? Sí, sí... admiré mi hermosa cara...; hasta que encontré la biblioteca.

Nada más me quedé como cinco minutos viendo los grandes tomos en los estantes llenos de fulgor y luz dentro de de ellos (no es literal), tanta admiración a la literatura y a la sabiduría, pero me quedaba poco tiempo, tenía que aprender muchos trucos de poder antes del amanecer.

Leí varios libros y me llené de sabiduría: La Sabiduría de la Antigüedad, Amor a Primera Visa (Información sobre Pasaportes a Otras Tierras Lejanas), Poder del Ocaso, Anuario Universitario, Daring Do y el Secreto de Pollofóbica, Mil Trucos Poderosos en Menos de 118 Días, etc.

La primera luz del Sol me dio el aviso, tenía que dejar de leer. En un truco que aprendí esa noche, acomodé todos os libros en sus respectivos estantes, y antes de que entrara la bibliotecaria escapé del castillo.

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Cuando me dirigía a la estación de tren de Canterlot. ¿Quién tomo esta foto? Bueno, no importa, es para que su cabeza se imagine más lo que sufrí...

Fui a la estación de tren de Canterlot, lista para iniciar mi viaje. Abordé un tren a Appleloosa para dejarle una carta a mis abuelos de mi viaje, pero sin ninguna información para que me encontraran. En el tramo a Appleloosa hubo varios obstáculos, pero todo salió bien. Al llegar al pueblo natal de mis abuelos, dejé una carta en la mesa del patio de mis abuelos, y me escabullí para que no me encontraran. En eso, salió mi abuela muy preocupada (gracias a Celestia no me vio), y cuando vio la carta, le grito al abuelo que le llamara a mis padres... obvio, ya sabían que me había "perdido".

Al caminar de nuevo a la estación de tren de Appleloosa, vi a un dragón violeta con verde tocar un piano, y a una bailarina poni rosa. No podía quedarme a ver el divertido show de ellos, ya que estaba apurada. Pero hasta ahora, tengo el presentimiento de que voy a verlos en el futuro otra vez (o por lo menos a uno de ellos).

Así tuvo que elegir mi próximo destino: Griffonstone. Sabía que tenía una biblioteca así que tuve que investigar más, o por lo menos eso traté...

Capítulo 5 - La Igualdad Perdida de Griffonstone

Bueno, escalar esa montaña sí que fue un mero desgaste. Pero llegué, al cabo de unas horas. Mi primera vista fue muy desagradable, y más cuando la grifo que me recibió me lanzó una mirada muy desdeñosa. Pero lo único que tenía que hacer era encontrar la biblioteca de Griffonstone.

Después de preguntar a varios grifos molestos, llegué a la biblioteca... o más bien, a lo que quedaba de ella. Parecía todo un gran desastre. Libros rotos, sin portadas, con páginas rotas, etc. Era un desastre total. Mi mirada me decía que esto no era Griffonstone.

Le pregunte a una grifo, que vendía panque-grifos, si me podría ayudar con saber qué le pasó a la biblioteca. La grifo dijo que le comprara un panque-grifo, y lo hice. Luego, dijo que le diera cinco bits para que me dijero lo que pasó. Los grifos son tan... ambiciosos.

Tuve que aprenderlo yo sola, y husmee en unos libros. De cualquier manera, toda la ciudad parecía un basurero, así que era obvio que la biblioteca tendría que ser otra parte del basurero. Leí lo que unos libros decían, y me fui de allí.

Sin embargo, captó mi atención un abismo. Ese abismo era muy alto... y vi un brillo en lo profundo. En la alforja había metido una soga, así que bajé poco a poco hasta encontrar el tan buscado tesoro de Griffonstone. Sin embargo, el tesoro era dorado y mi color favorito era el café grisáceo así que lo aventé más abajo y cayó (pero no llegó al fondo, tal vez otra poni lo rescataría luego).

Fui otra vez a la estación de tren para ir a otra biblioteca, la biblioteca de Ponyville. Esa biblioteca era la segunda más completa de toda Equestria, así que podía agasajarme con todos los libros que quisiera. Sin embargo, no era tan pública después de todo... los libros de geografía y de historia decían que una poni unicornio vivía allí. No me acuerdo de su nombre... Papa Twinkle o algo así... hablando de papas, tengo hambre.

Bueno, iré a comer y luego seguiré escribiendo. Le daré comida también a Double Diamond. Si quiero una villa de igualdad, debo dar de comer a todos los que sean; así todos los ponis peregrinarán hasta aquí...

Capítulo 6 - Villa de Ponis

¡Qué rica estuvo esa sopa! A Double Diamond le encantó... bueno, siguiendo con mi historia... Tomé el tren hasta Ponyville, habitado casi por ponis terrestres. Había estudiado que Ponyville era una villita pueblerina donde todos eran amigos y se querían mucho. Yo no iba a hacerles daño, solo iba a leer.

Llegué a Ponyville y varios ponis me dijeron "Buenas tardes". Tuve que responderles con gracia, pero no me importaba eso. Antes había dibujado un mapa de Ponyville, y seguí el mapa hasta encontrar la biblioteca. Toqué la puerta varias veces, pero nadie abrió, así que entré yo sola.

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La biblioteca en su piso de abajo. ¡No me resistí a tomarle fotos! Es una biblioteca hermosa.

Todo estaba oscuro, así que prendí la luz y la bibliotecaria no estaba en casa... Agarré varios libros interesantes y me puse a leerlos. Uno llamó mi atención: Igualdad Sí o No. En ese libro se planteaba el tema de la igualdad, y lo encontré interesante. Leí que la igualdad hacía más fácil la vida de unos (aunque complicaba la de otros, pero eso no iba a pasar en mi villa). El libro me gustó tanto que, con un truco y mi cuernito, hice en unos segundos una copia exacta de él. Así lo llevaría conmigo.

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La recámara del piso de arriba. ¿Quién duerme allí? No tengo idea, pero seguro es una poni muy afortunada de tener en su propio hogar una mina de oro de conocimiento...

Subí al piso de arriba, que era una recámara, tratando de obtener más información. Luego, me acerqué a un telescopio en la biblioteca. Vi toda la ciudad de Ponyville, y me imaginé cómo sería un pueblo dirigido por mi: todos se mudarían buscando verdadera felicidad e igualdad. Allí nacieron las primeras ideas de mi pueblo.

Sin embargo, escuché que abrían la puerta de la biblioteca y me teletransporté afuera de ella. Nunca olvidaré esa biblioteca (aunque nunca conocí a la biliotecaria): un árbol retorcido con libros dentro de él. ¡Qué bello!

De cualquier manera me tendría que ir, así que partí de nuevo hasta la estación de tren. Sin embargo, antes me dio hambre. Le pregunte a un poni si conocía un buen restaurante cerca, y me dirigió a uno. Allí un mesero con bigotito me atendió (ja ja, bigotito...), y me recomendó un espagueti verde a la crema (ya me dio hambre otra vez). Mi estómago estuvo totalmente satisfecho esa vez... y hasta subí unos kilitos... Luego, tuve que volver a mi vida normal.

Tome un tren hasta Manehattan, mi última parada para llenarme de imaginación y creatividad, y hacer que mi plan de igualdad se hiciera realidad. La gran ciudad era algo totalmente nuevo para mi, y anque Canterlot era majestuoso... Manehattan era toda una isla llena de edificios de la alta sociedad (alta sociedad y tiene a ponis terrestres, ¡qué raro!).

Ahora, tengo que ir a comer otra vez porque tengo hambre de nuevo. Pero, veo unos ponis a lo lejos... creo que tenemos visitas en mi pueblo...

Capítulo 7 - La Gran Manzana

Tengo noticias fabulosas. Acabo de quitarles las cutie marks a otros ponis: Party Favor y Sugar Belle. Soy muy buena transmitiendo mi mensaje de igualdad, haciendo discípulos de la equidad, siendo una fabulosa mentora. Soy genial. Pero siguiendo con mi historia...

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La fabulosísima Manehattan. A veces quisiera vivir allí... pero recuerdo que tengo una villa que mantener y se me pasa.

Llegué a Manehattan, la Gran Manzana, para llenarme de planes macabramente iguales. Me hospedé en el Hotel Paraíso Perdido, y vaya que lo es. El primer día me pasé de tienda en tienda comprando cosas que nunca me van a servir; en la piscina del hotel nadando e impresionando a todos; vistiéndome con modestia; siendo hermosa; etc. Esa ciudad sería la segunda que elegiría para vivir, claro después de mi pequeño pueblo.

Sin embargo, tenía que sentarme en el escritorio de mi habitación, y esperar a que nuevas ideas llegaran a mi cabeza. Recordé lo que leí en el libro de la igualdad, y con un truco poderoso me metí en el libro y encontré demasiada información (el método de Haycartes, solo yo puedo hacerlo...). Con todas esas ideas equitativas y mi mente emocionalmente trabajando, hice planos y planes, ideas e ideotas, todo se dio a la luz: una villa con cutie marks iguales, donde nadie tenga su talento especial, y todo sea equitativo, al extremo. Esa idea creo que fue una de las mejores que ha habido en Equestria, y supe que, al igual que mis padres, podía conseguir todo lo que quería.

Eso me llevo a hacer más planos, hice dibujos sobre cómo serían las casas de los habitantes, sus peinados, sus tonos de color, su cutie mark, etc. Llegué al grado de amar toda la igualdad, y tener que comportarme como una para ganarme a más ponis. Así que tenía que ver cómo hacer que las cutie marks de todos fueran nada más que: un signo de igual. El signo de igual representaría la igualdad y la equidad del pueblito. Ese día hasta me dio jaqueca por tener demasiadas ideas en mi cabeza.

Todo iba en marcha, y sabía que lograría hacer mi plan. Para mí no había problema, porque sabía que no tenía cutie mark y podía pintarme con crayones un signo de igual. Pero las cutie marks a veces aparecen cuando menos las necesitas...

Capítulo 8 - La Situación de los Talentos Especiales

Salí de Manehattan, y me dirigí a un lugar distante. Tenía que ir hasta el final de la vía del tren, y así lo hice. El conductor, con nervios, me dijo que era el final de la vía; y con una sonrisa le agradecí y le mencione que era el lugar perfecto para mí. Me dirigí a un barranco, que tenía un puente colgante. Caminé con inseguridad por el puente, gracias a Celestia no se cayó. Despejé mi camino por unas plantas que me estorbaban, y llegué...

Desde arriba de estas rocas, la vista era impresionante. Había espacio vacío perfecto para un pequeño pueblito. Sabía que ese lugar era especial para mí. Con mucho cuidado bajé... tengo que construir unas escaleras de piedra, ahora recuerdo. Y llegué a una roca gigante. Vi escondida en la roca que el lugar estaba deshabitado, y no había insectos cerca de allí. Pareciera como si la Princesa Luna me hubiera preparado un lugar especial para mis sueños.

Sin embargo, no sé qué pasó. Una avalancha de rocas grandes y aterradoras se dirigía hacia mí. Yo, indefensa y hermosamente saludable, no sabía qué hacer. Las rocas se acercaban a mí cada vez más y más, haciéndome creer que era mi perdición final. Entonces, como si mi subconsciente me lo dijera, mi temor emocional actuó rápidamente y lancé un rayo superpoderoso de mi cuerno. Acto seguido, aunque no le di mucha importancia, sentí un resplandor vibrante en mi flanco.

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Mi cutie mark. Lo sé, lo sé... es odiosamente fabulosa (como su dueña, ji ji ji).

No podía creer esas dos cosas. 1) Me había salvado yo sola de la que hubiera podido ser mi perdición, y... 2) ¡por fin tenía mi cutie mark! Era algo que nunca imaginé: era como una estrella violeta y blanca, con un aura aguamarina saliendo de ella. Descubrí que mi talento especial, probablemente y no seguramente, era el poder. Controlar el poder de unicornios. Por lo menos saber muy bien crear trucos poderosos. Nunca fui estudiante de la escuela de Celestia, pero esto había cambiado mi perspectiva de ver las cosas. ¿Lo único que tenía que hacer era: desear nunca tener cutie mark, e iba ella sola a aparecer? Guau, era asombroso.

Le tomé una foto y supe que tenía que seguir con mi camino. Pero el tener un talento especial descubierto me recordó algo: tenía que deshacerme de esta cutie mark. Si no, la sociedad desigual se iría al borde de la ruina, y todo mi trabajo cosechado sería incendiado. ¡Qué cursimente expresionista soy, ¿no?¡ Busqué en los libros una forma, pero hasta el pequeño pueblo tenía la solución.

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La Bóveda de las Cutie Marks. La decoré un poco a mi estilo, pero quedó perfecta para mi causa...

Entré a una cueva oscura, y descubrí algo que cambió mi vida: la Bóveda de las Cutie Marks. Esa cueva tenía algo en una pared, una bóveda. Sabía que tenía que descubrir la forma en que las cutie marks se quedaran allí y no escaparan. Pero mi talento especial que acababa de descubrir me decía que había una forma...

En esa bóveda, podía guardar muchas cosas, pero las cutie marks eran perfectas para estar allí... a salvo de criaturas que creen que son más especiales que otros por tener sus cutie marks antes que otros. Como a mí me pasó la desagradable y horrorosamente aterradora experiencia de que se burlaran de mí, me trataran diferente, me sobreprotegieran, me lanzaran indirectas (aunque debo decir, que eran muuuuuy directas), etc..., todo por no tener mi cutie mark a tiempo. Ahora, el mundo sabría que me iba a vengar, que todo sería perfecto e igual gracias a mí, y que todo tendría efectos en su vida. Así creció mi perspectiva. Las cutie marks ahora son algo desagradable para mí, y así sucedería. Sólo me imagino a una princesa de Equestria donándonos su cutie mark, y así el resto de la tierra poderosa se daría cuenta de lo que estoy dispuesta a hacer... ¡LARGA VIDA A LA IGUALDAD!

Continuará...

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