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Hola, si alguno ha leído Past Sins (Pecados Pasados en español), -y si no los has leído, léelo- entonces podrás disfrutar de este fic. Aclaro que no le estoy copiando la idea a Pen Stroke, el autor original en inglés, y que Nyx es propiedad suya. Como sabrán, Nyx fue creada para ser Nightmare Moon, y la verdad es que su historia es impactante. Bueno, ¿qué pasaría si ella se encontrara con alguien que se encontrara en su misma situación? ¿Alguien con un poder impresionante, que en algún momento deberá decidir quién es? Además, de que cae la sospecha de que, de alguna manera, el origen de Nightmare Moon tenga algo que ver con el rey Sombra...

Si no han leído Past Sins; aquí les dejo el link en español: https://www.fanfiction.net/s/8749812/1/Past-Sins-Traducido-al-espa%C3%B1ol

Comenta qué te pareció, y si quieres que siga.

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Sombra younger by 22bubble eyes22-d5kxdp5

What i' ve felt,

what i' ve known, 

never shined trough in what i' ve shown

Never be 

Never see

won't see what might have been

What i' ve felt

what i' ve known

never shined through in what i' ve shown

never free 

never me

so i dub thee unforgiven

Metálica – The unfogiven I

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  1. Preludio: División
  2. Capítulo 1: Entre las nieves del ártico
  3. Capítulo 2: El hijo de las sombras
  4. Capítulo 3: Yo soy, yo me llamo
  5. Capítulo 4: Casa nueva, vida nueva
  6. Capítulo 5: Los recuerdos que regresan como oscuras golondrinas
  7. Capítulo 6: Realidades comparadas
  8. Capítulo 7: ¿Dónde está tu papá?
  9. Capítulo 8: Presentaciones inesperadas
  10. Capítulo 9: Una fiesta de bienvenida no muy bienvenida
  11. Capítulo 10: Haciendo nuevos amigos en la escuela
  12. Capítulo 11: La pesadilla de Nyx

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Preludio: División

Algo que distingue a todo rey es la capacidad de prevenirse ante los ataques del enemigo, y el conocimiento jugaba un rol muy importante en esto. Las sombras le habían mostrado el fatal destino del destierro congelado, y hasta una pequeña parte de lo que sucedería dentro de mil años. Pero, le dijeron los entes, podía adelantarse a eso, a través de ciertos hechizos. De modo que, antes de la embestida de las Hermanas reales, Sombra preparó su jugada.

El antiguo Tetranomicón y otros libros de magia arcana y alquimia, le proporcionaron el conocimiento suficiente para hacer lo que se proponía. Costó muchas horas, y una porción de dolor y otra de sangre, porque para que el conjuro funcionara y la partición de su ser  no se disolviera, era necesaria que llevara su sangre, que también compartiera sus recuerdos y al que él pudiera controlar. Sombra sabía lo que le esperaba a su doble, después de su destierro, y por eso lo había con un hechizo de regeneración, para que pudiera volver y unirse a él cuando fuera el tiempo.

Entonces, una vez que el nuevo cuerpo estuvo listo, Sombra lo vistió con la armadura, la capa y la corona, y su doble sería el rey Sombra, quien pelearía con las hermanas reales para que luego se cumpliera el designio de las sombras. Obviamente, su padre hubiera preferido que peleara por él mismo, pero Sir Numbra no estaba aquí ahora para decirle lo que debía hacer.

Pronto, luego de ver el resplandor del sol entre las lejanas montañas nevadas, Sombra se trasladó al sitio seguro desde donde manejaría al rey, como en un juego de ajedrez. Desde allí lanzaría la maldición que ocultaría el reino para evitar que las princesas hicieran nada con el imperio, y así tener resguardada la Biblioteca de los Reyes, que su padre le había confiado antes de su desaparición física.

La pelea se desarrolló duramente. Sombra había decidido que daría pelea a pesar de saber el desenlace. En determinado momento, Celestia quedó momentáneamente fuera de batalla, de manera que sólo quedaron la princesa Luna y él. Pero dentro suyo, una chispa había saltado: era esa tremenda debilidad que le producía la princesa de la noche; sin embargo, no dejaría que ese patético sentimiento lo hiciera flaquear, de modo que se centró en la situación. Curiosamente, a través de los ojos del doble, Sombra captó algo muy, pero muy interesante, y una retorcida y oscura idea cruzó su mente como un rayo, sobre algo que lo ayudaría en el futuro. No sólo eso, sino que repetiría una vieja historia familiar, olvidada tiempo atrás en la memoria de los ponis, pero presente y latente en dos importantes princesas, si es que la verdadera historia les había sido contada.

Sombra 2: Parece que tu hermana brilla más que tú… que lo ponis no aprecian la noche como a veces yo lo hago.

P. Luna: ¿Qué quieres decir? No tengo celos de mi hermana… ¡no trates de confundirme!

Sombra 2: ¿Has visto lo que hacen lo ponis durante la noche? ¿Has visto lo que hacen durante el día? ¿Te has puesto a pensar que estás a la sombra de la “honorable y amada” Celestia?

La princesa Luna retrocedió, mientras su oponente se acercaba con una sonrisa siniestra. Las (desesperadas) réplicas de Luna sólo alimentaban la malicia de Sombra, que había detectado la tensión producida en la princesa. Aprovechando su baja guardia, el rey la envolvió en una bruma oscura, y le mostró cómo despreciaban los ponis su hermosa noche, y cómo adoraban el día, transformando esa visión en una especie de pesadilla, y sin que Luna se diera cuenta, un germen de oscuridad entró en ella, y Sombra, antes de romper el encantamiento, le dijo:

“Tus celos y la oscuridad de tu corazón te transformarán en la pesadilla que mora en la luna”. "La Pesadilla caerá sobre ambas y las herirá a ambas en el costado donde más les duela, y será una marca a fuego que perdurará más allá de mil años".

Y Luna jamás se enteraría de la verdad. Ni Celestia. Sombra contempló a las dos hermanas antes de que se compusieran, y se dio cuenta de lo mucho que recordaban a la vieja leyenda de Sirio y Orión.

Al final, todo sucedió como se esperaba.

Tiempo después, así como el rey Sombra fue desterrado a los glaciares del norte, la Princesa de la Noche, convertida en Nightmare Moon, fue desterrada a la luna por mil años.  Y esa fatídica noche en la que la princesa Celestia tuvo que forzosamente usar los Elementos de la Armonía, de la misma manera que con Discord y con Sombra, con su propia hermana, desde los mares, un extraño pez con un cuerno en su frente observó el destierro, y rió de una forma que estremeció a los demás habitantes del agua y a los pueblos de pescadores cercanos, que en lo sucesivo contarían, generación tras generación, sobre el Narval, el terrible “pez unicornio”.

Dos princesas son demasiado para un solo reino.

Capítulo 1: Entre las nieves del ártico

 Exitosamente, el Imperio de Cristal había sido salvado por un pequeño dragón y la Princesa del Amor. Pero mientras festejaban, lejos de allí, bajo un árbol cargado de nieve, cayó el único resto del rey: su cuerno, el cual se alojó en un hueco entre las raíces del árbol y la nieve.

Permaneció en ese estado hasta que cayó la noche. A la luz de la luna, con la misma como testigo, en torno a aquél árbol donde se hallaba el cuerno, se armó un remolino de magia oscura, reunido por pequeñas entidades. El viento del remolino levantó el cuerno, hasta el centro, y lo rodeó completamente, hasta formarse una esfera, que descendió lentamente hasta el suelo. El frío cubrió la esfera con una capa fina de hielo, que a la vez le sirvió de protección, aunque la parte negativa de las bajas temperaturas fue que retrasaron el proceso de regeneración, pero sin embargo no lo anularon.

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Unos pacíficos trols pescadores yacían en un bote, descansando y bebiendo unos brebajes para calentar sus cuerpos. No pudieron cazar ni un solo pez con sus redes, y no entendían muy bien el porqué. Uno de ellos, sin embargo, señaló que tal vez fuera porque el terrible Narval estaba cerca.

Embriagados por el efecto del brebaje, los trols no advirtieron la gran ola que se avecinaba, sólo cuando la tuvieron encima. Despertaron de su etéreo sueño cuando el bote se meció violentamente por la onda de la ola. Conscientes de que serían atacados por el Narval, lo trols entraron en pánico e intentaron remar lejos de allí, pero sus esfuerzos fueron en vano. El Narval estaba casi sobre ellos, y cuando creyeron que toda esperanza estaba perdida, el imponente monstruo marino pasó al lado de ellos, sin siquiera fijarse en el destartalado bote.

Los trols, anonadados, posaron sus ojos sobre la silueta que cortaba el agua como un grueso y enorme cuchillo, dirigiéndose a la orilla. Los cuatro ocupantes del bote vieron cómo el Narval, antes de estrellarse contra la dura y fría orilla, saltó hacia el exterior, revelando a la luz de la luna su figura. Lo más sorprendente no fue eso, sino que el enorme pez hizo brillar su cuerno en una magia parda, y envolviéndose en ella, su cuerpo empezó a transfigurarse. Las aletas desaparecieron para convertirse en cuatro cascos, la cabeza se fue distanciando del torso en un cuello, formándose así una cabeza equina, de la que luego surgió la crin, lo mismo que la cola entre los cuartos traseros. El unicornio, al que los trols en medio observaban con una mezcla de terror y confusión, aterrizó en tierra y echó a correr sin mirar atrás. No pudieron discernir sus colores, pero calcularon que debía ser muy oscuro.

Era increíble que el ser al que tanto temían y evitaban, y que varias veces intentaron cazar inútilmente, fuera nada más y nada menos que un poni, aquellos cuadrúpedos que los trols detestaban en cierta forma. Los del barco remaron velozmente a la orilla para seguirlo. Un unicornio con olor a pescado y a mar no sería difícil de localizar. 

Capítulo 2: El hijo de las sombras

Se celebraba un nuevo año con la Feria del Corazón de Cristal. Las mane 6 bajaron emocionadas del tren. Pinkie pie iba saltando, y esperaba este año tener un fluggelhorn, y brindar alegría a los ponis de cristal. Rainbow Dash esperaba poder realizar una nueva competencia de vencidas. Rarity ansiaba volver a verse cristalina, Applejack traía un buen cargamento de sus delicias de manzana. Twilight vería a su cuñada y a su hermano, y pensaba en lo mucho que tenía para contarles, Spike cargaba las maletas, pero estaba contento de visitar el imperio que había salvado tan valientemente.

Se celebraba un nuevo año con la Feria del Corazón de Cristal. Las mane 6 bajaron emocionadas del tren. Pinkie pie iba saltando, y esperaba este año tener un fluggelhorn, y brindar alegría a los ponis de cristal. Rainbow Dash esperaba poder realizar una nueva competencia de vencidas. Rarity ansiaba volver a verse cristalina, Applejack traía un buen cargamento de sus delicias de manzana. Twilight vería a su cuñada y a su hermano, y pensaba en lo mucho que tenía para contarles, Spike cargaba las maletas, pero estaba contento de visitar el imperio que había salvado tan valientemente. Además, contaban con una presencia especial: la pequeña y joven Nyx. Además, venía acompañada de las Cutie Mark Crusaders, luciendo  sus capas rojo brillante, incluso Nyx. Nyx les había dicho que tenía la sensación de que incorporarían un miembro nuevo. Ella ya tenía su Cutie Mark, pero igualmente quería seguir estando con sus amigas. Había crecido un poco en los últimos meses, y empezaba a no sentirse como una niña, como si después de todo lo sucedido fuera imposible que volviera a ser la Nyx del principio. Las cosas no habían sido fáciles, pero de a poco se iban acomodando.

Las CMC, especialmente Nyx, contemplaron con ojos grandes y asombrados la increíble belleza del Imperio de Cristal. Saltaban de aquí para allá dando gritos de alegría. Recorrieron cuanto pudieron del castillo. Twilight estaba feliz de verla feliz, lo mismo Cadance y Shining Armor. El embarazo de Cadence avanzaba bien, y Shining ya no tenía problemas para tratar con Nyx. Incluso se ofreció a mostrarles el castillo a ella y a las crusaders.

A Nyx le encantó el palacio de cristal. Era el castillo más increíble que había visto, y le gustaba mucho más de lo que le habría gustado el de Nightmare Moon siendo Nightmare Moon. Aunque sintió una fuerza extraña, casi imperceptible, corriendo por las paredes de los niveles más bajos, y se quedó un rato observando la sala del trono, donde Twilight había usado por primera vez la magia negra en su búsqueda del Corazón de Cristal. Durante un breve segundo creyó ver que el cristal encima del trono brillaba fugazmente, pero enseguida pensó que no debía ser nada, a pesar de que una sensación extraña bajo los cascos la embargó. Parecía como si algo estuviera susurrándole al oído, se sentía atraída por algo bajo el piso, y la extraña fuerza habría ganado si no hubiera oído la voz de sus amigas llamándola. Nyx se alejó de allí sin decir nada sobre la rara experiencia, pero no pudo evitar preguntar cómo se veía el castillo mientras vivía allí el antiguo monarca. Pregunta que no tuvo una respuesta satisfactoria, por supuesto. 

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La jornada transcurrió plena y llena de armonía. Todas hubieran querido quedarse un poco más, pero había cosas importantes que hacer en Poniville mañana.

-       Me gustaría ir a ver las montañas – dijo Sweetie Belle – Se ven taaan geniales…

-       Pero nos vamos en media hora – replicó Apple Bloom – Nuestras hermanas no nos dejarán ir. Además, es peligroso.

-       Si vamos rápido, tal vez lleguemos para cuando salga el tren – opinó Nyx, cuya curiosidad sobre los páramos helados crecía segundo a segundo.

-       ¿Crees que encontremos a nuestro nuevo allí? – preguntó Scotaloo. – Porque lo que tú nos dijiste no se cumplió.

-       Pero tal vez tengas razón en lo primero, Scoot – respondió Nyx.

-       ¿Se olvidan de que tenemos que pedir permiso…? – interrumpió Sweetie Belle.

-       Ah, niñas, ahí están – oyeron decir a Twilight. - ¿Listas para irse?

Las mane 6 se acercaban a ellas, con Spike cargando las maletas. Venían subiendo una colina, por lo que no podían verlas completamente. Pero antes de que cualquiera de las potrillas pudiera responder, una brisa provocó que la capa de crusader de Nyx se volara lejos. Entonces, ellas se dieron cuenta de que era la excusa perfecta para hacer un tour por la nieve.

-       ¡Ah! – exclamó Nyx con tono desesperado - ¡Mi capa!

-       ¿Qué pasó, Nyx? ¿Se voló?

-       ¡Sí, tenemos que ir a buscarla! – exclamó Sweetie Belle – No podré hacer otra capa para ella, Rarity ya no me deja usar la tela.

-       Además, no se debe haber volado muy lejos – dijo Apple Bloom.

-       Sí, tal vez se enganchó en una rama – dijo  Scootaloo, cómplice.

-       ¿Pero, ahora? – preguntó Twilight. Era increíble que Nyx perdiera su capa justo antes de volver a casa. – En media hora tenemos que subir al tren para regresar a Poniville, y ustedes lo saben.

-       Te prometo que la buscaremos rápido, y estaremos de vuelta en la estación antes de que ustedes se den cuenta – prometió Nyx.

-       No sé… - dijo Twilight mirando a Rarity y a Applejack, a quienes sus hermanas menores miraban buscando aprobación, y las mayores sabían que éstas querrían ir todas juntas. – No deben ir solas, alguien tendrá que acompañarlas.

-       Yo podría ir y buscar esa capa – se ofreció Rainbow Dash – Soy veloz como una liebre para buscar y encontrar cosas.

-       ¿Están seguras de que esto no es un truco para ir a pasear a la nieve, como insistieron tanto en todo el día de hoy? – preguntó Rarity, bajando una ceja y arqueando otra, sospechando que era una pérdida muy oportuna de tiempo.

Twilight miró a Nyx, y Nyx a Twilight.

-       ¡Es en serio! – gritó Nyx, como si la hubieran acusado deliberadamente por tirar su capa al viento.

Las potrancas no se dieron por vencidas.  Las mayores no estaban dispuestas a cometer semejante locura de dejar ir a tres potrillas a buscar nada más allá del terreno seguro, pero con un apropiado debate, se resolvió que las cuatro irían, acompañadas por Fluttershy, que sería capaz de comunicarse con cualquier criatura que se les apareciera, y Nyx tendría magia por si deberían defenderse. Y Rainbow Dash iría detrás de ellas, como escolta.

En su rastrillaje en busca de la capa de crusader de Nyx, ésta y sus amigas aprovechaban para divertirse. Nyx se había separado un poco del grupo, al hallar un viejo arbusto desnudo, que contenía algunas fibras de su capa, y una línea de pisadas en la nieve que se alejaba de allí. Nyx lo siguió, sintiendo que algo la llevaba hacia donde estaba, al parecer, quien había tomado la capa enganchada en la rama. El rastro la condujo a un enorme árbol, que contenía nieve en la copa mientras que el resto mostraba unas ramas secas y desprovistas de hojas. En la base de dicho árbol, había un agujero, en cuyo habitante se adentró cuando vio acercarse a Nyx. “Ajá, te encontré”, pensó ella, que había visto, por un segundo, fulgurar el rojo de su capa antes de desaparecer en las profundidades de la madriguera.

Nyx se paró a una corta distancia del árbol, como precaución por si la criatura saltaba repentinamente a atacarla.

-       ¿Alguien vio a Nyx? – preguntó Scootaloo. – No la veo por ningún lado.

-       Tenemos que encontrarla – dijo Applebloom – o llegaremos tarde a la estación, y nos regañarán por haber hecho que perdamos el tren.

-       Tranquilas, ella debe estar cerca – las calmó Fluttershy.

-       ¡Hey, allí está Sweetie Belle! – gritó Scootaloo.

-       ¡Tienen que venir a ver esto! – gritó Sweetie Belle, haciendo señas para que la acompañaran.

-       ¿Qué hay, Sweetie? – preguntó Fluttershy.

-       ¿Nyx está contigo? ¿Encontraron la capa? – preguntó Apple Bloom con ansiedad.

-       Sí… y algo más. – respondió Sweeti Belle.

-       ¿Y qué es? – preguntó Apple Bloom, mientras todas seguían a Sweetie Belle.

Fluttershy y las tres pequeñas llegaron ante un gran árbol, donde Nyx conversaba con alguien, pero ninguna de ellas distinguía con qué o quién.

-       Nyx, ¿con quién hablas? – la voz de Scootaloo atravesó el aire, hasta llegar a Nyx.

De repente, un estallido de nieve las dejó confusas, y se oían de fondo extraños chillidos, y la voz de Nyx tratando de tranquilizar a la criatura. Cuando todo se calmó, Nyx les indicó que se mantuvieran en calma y no hicieran movimientos bruscos, y les señaló detrás de ella a un potrillo unicornio, erguido en posición de batalla, cuyo cuerno encendido echaba chispas, y hacía resaltar sus penetrantes ojos verdes. Tenía el pelaje gris y la crin negra. Llevaba puesta la capa de Nyx, que le quedaba grande y por lo tanto lo cubría del frío.

-       No tiene padre ni madre, - explicó Nyx – no sabe su nombre ni de dónde viene. Creo que fue abandonado aquí. No habla mucho, pero apenas podía entender mis palabras.

-       Vamos, Nyx, quítale la capa y volvamos – presionó Scootaloo – Rainbow Dash está cerca, y si no nos ve irá a avisar a las otras y es más que seguro que tendremos problemas.

-       ¿Pero qué haremos con el pequeño? – preguntó Fluttershy. Cuando las demás se voltearon, la vieron con el potrillo entre las ancas.

-       No vamos a dejarlo aquí – dijo Nyx, seria.

-       ¿Y quién se supone que va a hacerse cargo de él? – preguntó Apple Bloom.

-       No lo sé, pero no voy a dejarlo aquí – le respondió Nyx.

-       Nyx, no podemos llevarlo – replicó Sweetie Belle. - ¿Y si le hace daño a alguien? Sólo míralo, parece…

-       No, - la voz de Nyx se hacía más seria – no importa en cuántos problemas me meta, o si perdemos el tren. Lo llevaremos.

-       Tal vez Nyx tenga razón. El pobrecito está aquí solo, no debe llevar muchos días abandonado. – dijo Fluttershy, mientras caminaba hacia ellas con el pequeño sobre su lomo.

-       Pero puede ser peligroso – dijo Apple Bloom.

-       Quizá… - dijo Fluttershy mirando al potrillo, que a su vez la miró con sus ojos sin brillo. – Pero Twilight recogió a Nyx en el bosque Everfree, sabiendo que ella podía ser Nighmare Moon, y sin embargo la trajo a casa.

Eso era lo que Nyx había pensado unos segundos antes. Aunque a Twilight no le gustase tener a ese potrillo en casa, si la había adoptado a ella a pesar de la amenaza que representaba, ¿por qué no lo haría de vuelta? Lo que la preocupaba era el cierto parecido que tenía con él último enemigo que habían ayudado a vencer Twilight y sus amigas. El que tenía ojos verdes, crin negra, pelaje gris y había esclavizado a todo un imperio. Pero no tenía por qué ser exactamente él: si estaba abandonado, podría ser tal vez algún hijo… Un detalle un poco perturbador fue que el potrillo no le había hablado con su boca, sino con sus pensamientos, transmitiéndole lo poco que ella sabía en forma mental, y en parte con movimientos de cabeza. De repente, Nyx sintió que esta vez no podría confiar en Twilight, y tenía el mismo miedo que Twilight de que su protegido representara una amenaza para Equestria por cosas que realmente no había hecho, y que se repitiera la historia que ella había vivido.

-       Chicas, tenemos que tomar pronto una decisión – dijo Nyx – Quizás debamos ocultarlo, hasta que encontremos la manera de decirle a Twilight y a las demás que… bueno…

-       Yo puedo cuidarlo – dijo Fluttershy de repente. – Sólo necesitamos un disfraz, para que las demás piensen que no es nada.

Todas se sobresaltaron por la idea de Fluttershy, que por lo general no era del tipo de ponis que oculta cosas a otros ponis, aunque fueran sus mejores amigas.

-       Buena idea, pero ¿cómo y con qué? – inquirió Apple Bloom.

Nyx tuvo que pensar rápido. A lo lejos, se oía el eco de la voz de Rainbow Dash, llamándolas. El tiempo apremiaba, y a Nyx sólo se le ocurrió una forma de hacer pasar al potrillo desapercibido.

-       ¡Allí están, por fin! – exclamó Applejack desde la ventana del tren, cuando el grupo llegó por fin a la estación. -¡Rápido, suban, que el expreso polar los deja!

Fluttershy traía, envuelto en la capa de Nyx, al pequeño potrillo. Nyx utilizó un hechizo de invisibilidad, ya que no habían encontrado otra forma de engañar a Rainbow Dash. Lo que menos necesitaban era que ésta empezara a hacer preguntas, y se vieran envueltas nuevamente en el dilema de dejarlo o no dejarlo. A su debido tiempo, resolvieron Fluttershy y las crusaders, hablarían con Twilight  primero sobre el tema.

-       ¿No les importa si nos quedamos en el vagón de carga? – preguntó Nyx inocentemente.

-       ¿Para qué? – preguntó Twilight sorprendida.

Nyx vaciló por un momento, hasta que Sweetie Belle la sacó del paso:

-       Queremos… cierta intimidad para… para jugar y seguir pensando cómo obtendremos nuestras Cutie marks.

Applejack, Twilight, Rarity y Rainbow Dash se miraron entre sí. Un poco de intimidad para ellas mismas también les vendría bien. Además, ¿qué mal podían hacer cuatro niñas en un vagón de carga?

-       Bueno, pero tengan cuidado – les dijo Twilight.

-       Y cualquier problema que tengan, saben que estamos aquí – aconsejó Applejack. – Pero no se coman todas las tartas de manzana, ¿entendido?

Fluttershy abrió la boca como para decir algo, pero luego miró a Nyx y la cerró.

-       ¿De qué podrían hablar tres potrillas en un vagón de carga? – se preguntó Pinkie Pie, y en los minutos siguientes se dedicó a elaborar las más disparatadas teorías, mientras sus amigas reían o se mantenían en otro tema de conversación.

Una vez en el vagón de carga, las CMC descubrieron que el polizón se había devorado los pasteles de manzanas que Applejack traía para el viaje de regreso, y ante la desesperación de Apple Bloom, Sweetie Belle intentó calmarla diciéndole que ellas tomarían la responsabilidad. Cuando comenzaron a  discutir por el mismo tema, entró Fluttershy, tratando de decirles que bajaran la voz porque estaban llamando mucho la atención.

-       Pero él se comió las tartas… y Applejack dijo que…

-       Está bien, todo estará bien – las calmó Fluttershy.

-       ¡No! ¡Nada estará bien! – terció Apple Bloom.

-       Oigan, miren – indicó Scootaloo.

Todas miraron en la dirección que apuntaba la pegaso, y descubrieron que el pequeño unicornio estaba usando su magia para replicar los pasteles de manzana que se había comido.

-       Buen chico – se acercó Fluttershy caminando - ¿Cómo lo hiciste?

El potrillo la miró, sin decir palabra, y permaneció así. No parecía entender mucho lo que la pegaso le decía. Entonces Nyx se le acercó también.

-       ¿Hablas nuestro idioma?

-       Es obvio que no sabe hablar, si es todavía un bebé – dijo Scootaloo.

-       ¿Pero cómo hizo para entender lo que hablábamos? – preguntó Apple Bloom, impresionada por el hecho de que alguien pudiera replicar con magia las tartas de Applejack.

-       Tal vez si nos oye hablar… - comentó Nyx, con los ojos fijos en los del potrillo. – Nosotras podremos enseñarle de todo.

-       ¡Tienes razón! Quizá alguna de nosotras podría obtener una Cutie mark de educadora de bebés.

-       Suena a una buena idea – dijo Fluttershy.

-       Puedes irte, Fluttershy, nosotras nos encargamos. Si tú no vuelves al vagón con las demás, podrías levantar sospechas. – le recomendó Nyx

-       Am, bueno… - titubeó Fluttershy. Quería quedarse con aquel pequeño angelito, que pasaba su mirada de Nyx a ella y luego a las demás.

Antes de que Fluttershy dejara el vagón de carga, el pequeño corrió  le abrazó una pata. “Gracias”, oyó que le decía. 

Capítulo 3: Yo soy, yo me llamo

 Durante todo el viaje, las CMC pusieron a prueba el experimento de hablar para ver si el nuevo las imitaba. Apenas luego de un cuarto de hora de conversación fluida, oyeron, entre sus voces, otra distinta y masculina:

-       ¿Qué es una Cutie Mark?

Todas se detuvieron en el acto, dejando el vagón en silencio.

-       ¿Qué has dicho? – preguntó Nyx.

-       Pregunté qué es una Cutie Mark – respondió el potrillo.

-       ¿No sabes lo que es una Cutie mark? – inquirieron a coro Sweetie, Apple Bloom y Scootaloo.

-       No. Ustedes estuvieron hablando de todo eso en el viaje, y al principio no me interesaba, pero luego vi en sus mentes que era algo muy importante para ustedes. ¿Es como lo que tienen Nyx y Fluttershy?

La respondió dejó a todas atónitas.

- Pero entonces sí puedes hablar… - dijo Apple Bloom, casi muda de asombro.

-  Espera, ¿cómo supiste…?

-  ¿Acaso puedes leer la mente?

- Ustedes buscan encontrar su talento. – dijo él, ignorando las expresiones de sus acompañantes. – Encontrar la marca que indica qué es lo que ustedes saben hacer mejor.

- ¿Pero cómo supiste todo eso? – preguntó Apple Bloom.

- No lo sé. Simplemente lo sé – contestó él.

- Creo que se nos está olvidando algo muy importante – interrumpió Nyx. – Tú no tienes nombre, ¿qué tal si te ponemos uno?

El potrillo se encogió de hombros.

A partir de ese momento, las CMC se abocaron a la tarea de buscarle un nombre a su compañero. Después de haber enunciado una larga lista de nombres rechazados, el potrillo se irguió y dijo:

-       Creo que mejor me llamaré Dexter.

Las CMC pusieron cara de fastidio. Parecía incapaz de encontrar un nombre para sí mismo, y ahora demuestra que sí.

-       No se enojen así conmigo. Los nombres que ustedes dijeron me ayudaron a armar mi nombre. – se defendió Dexter. – De todas formas, muchas gracias por ayudarme. Y voy a esconderme, porque la del sombrero viene a buscar las tartas de manzana, y la del cuerno y las alas viene a ver cómo están ustedes. – dicho esto, Dexter se ocultó entre las mantas y bufandas que había traído Rarity de más.

La predicción de Dexter había sido cierta. Applejack y Twilight entraron al vagón de carga con los propósitos predichos.

-       ¿Todo bien, chicas? ¿Qué hay en ese montón de ropa? – inquirió Twilight, que empezó a caminar hacia el pilón donde se escondía Dexter.

-       ¡Nada, nada! – gritó Nyx desesperada, intentando desviar a Twilight, en vano. Ésta levantó las ropas, sin encontrar nada allí abajo.

-       Aquí está tu capa, Nyx – señaló Twilight – deberías ser más cuidadosa de donde la dejas. ¿Para qué tenían esa ropa así apilada? ¿Escondían algo?

-       Cosa de crusaders – respondió Nyx, con seguridad.

-       ¿Es alguna clase de juego? – preguntó Applejack, distraída mientras juntaba los pasteles de manzana. – Vaya, estos pasteles parecen mucho mejores de lo que los había visto hace un rato. Debe ser que mi nueva receta por fin está funcionando. – los colocó en una bandeja, y se encaminó hacia la puerta.

Estas palabras aliviaron a Apple Bloom.

-       ¿Qué era esa discusión que oímos  al empezar el viaje? – preguntó Twilight, antes de cruzar la puerta – Fluttershy no nos dejó muy en claro qué hacían.

-       Estábamos armando un debate, para ver qué haríamos cuando llegáramos a Poniville. – contestó Nyx, antes que cualquiera de su amigas metiera inconscientemente la pata.

-       Oh, vaya, eso es interesante.

-       ¿Ya tienen los pasteles de manzana? Muero de hambre – Spike entró al vagón sin anunciarse. – Un momento… - Spike tembló.

-       ¿Qué te pasa, Spike? – preguntó Twilight.

-       Se me erizan las escamas. Es como si sintiera que hay una presencia extraña por aquí cerca.

Nyx tragó saliva. Si empezaban a buscar dentro del vagón, indudablemente encontrarían a Dexter. Por otro lado, no conocía ese síntoma de Spike, pero ahora era un riesgo.

-       Tal vez sea sólo el frío. – dijo Twilight, sin darle mucha importancia al asunto, y siguió a Applejack al vagón continuo. Spike las siguió, al parecer, el hambre era más fuerte que cualquier otra cosa.

Cuando la puerta se cerró, las niñas suspiraron, reponiéndose de su nerviosismo.

-       ¡Eso estuvo cerca! – gimió Scootaloo.

-       Sí, sin mencionar que Spike casi nos manda al muere – dijo Sweetie Belle con un suspiro.

-       Lo bueno es que todo está bien por ahora. – Nyx miró en distintas direcciones, buscando a Dexter. – Hey, Dexter, ya puedes salir, de donde quiera que estés.

Dexter no dio respuesta. Todo permaneció en silencio.

-       Oye, Dexter, el peligro pasó. Ya puedes salir. – dijo Nyx, preocupada. ¿Y si a Dexter se le había ocurrido pasarse al vagón contiguo?

Transcurrieron unos minutos de tensión, hasta que Nyx sintió que le respiraban en la nuca. Se dio vuelta, conteniendo un grito.

-       Eso no fue gracioso – chilló Nyx entre dientes. - ¿En dónde te habías escondido, Dexter? – le espetó con furia.

-       Twilight levantaría el pilón de ropa, – respondió Dexter, un poco indiferente, mientras se acomodaba entre las ropas – era obvio que me descubriría. Por eso me convertí en una sombra.

-       ¿Qué? – preguntaron al unísono Apple Bloom y Sweetie Belle.

-       ¿Nos estás tomando el pelo? – regañó Scootaloo con el ceño fruncido.

-       No.

-       ¿Y cómo te convertiste en una sombra? – inquirió Nyx, curiosa.

-       Simplemente lo hice. Ya no pregunten cómo por todo, me están volviendo loco. – rezongó Dexter.

-       De acuerdo, ¿qué tal si descansamos un poco? – dijo Sweetie Belle bostezando – El día ha sido muy largo, y estoy cansada.

Como hacía un poco de frío, cada CMC buscó una manta, y se arropó con ella.

-       Ese lugar a donde vamos… Poniville – dijo Dexter - ¿Hace frío allí?

-       Solamente en invierno – respondió Nyx. – El resto del año es cálido.

-       Mmm. – fue la respuesta de Dexter. Miró a Nyx antes de dormirse, y en ella dejó sus ojos hasta que éstos se cerraron por el sueño. 

Capítulo 4: Casa nueva, vida nueva

-       Oigan, está yéndose muy lejos de nuestro dominio. – dijo Igor.

Clut se acercó a su hermano y le dijo:

-       Ya lo sé, querido e inteligente hermano trol. Pero si lo capturamos, valdrá oro. Si es un unicornio, podríamos hacer que, si no nos creen en el pueblo, él se transforme de vuelta en el narval, ¿entiendes? Es la gallina de los huevos de oro. Tenemos al terrible Narval en nuestras manos.

-       Mmm, sí, pero no estoy seguro. – respondió Igor. – Se ve más peligroso así que antes.

Igor y Clutt eran los únicos trols de los cuatro que estuvieron en el bote la noche en que el Narval saltó a tierra, que se animaron a seguirle el paso. Ahora lo veían descansando bajo un frondoso sauce, pero parecía dormir con los sentidos alerta.

-       No lo sé, Clutt.  En donde se da vuelta todo, me corro a casa.

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-       Y aquí estamos – dijo Fluttershy. Dexter entró en la casa de la pegaso, observando todo detenidamente. Sólo Nyx los acompañaba. Le había dicho a Twilight que le ayudaría a Fluttershy con algunas cosas, y Twilight se mostró contenta de tener un tiempo para ella en la biblioteca.

-       Te traje algunos libros para que leas – Nyx no alcanzó a terminar la frase, que los libros le fueron arrebatados mágicamente. Dexter los sostenía frente a sus ojos, escudriñando la tapa, la contratapa, la portada y todo el interior de ellos. - ¿Sabes leer, verdad?

Dexter no respondió. Examinaba los libros como un estudiante de botánica estudiaría una rara planta. Acto seguido, se instaló en el sillón del vestíbulo, echando a Ángel hacia un lado, ganándose automáticamente la antipatía del conejo.

-       ¿Estarás bien? – le preguntó Nyx a Fluttershy.

-       Sí. Si he tratado con Discord, el espíritu del caos, podré con Dexter.

Nyx miró hacia el sillón. Dexter al parecer ya sabía leer, en su mente sentía cómo él iba desglosando los textos.

-       Pero Dexter es diferente. Yo sé que es bueno, pero… es raro. Me gustaría que viniera conmigo a la biblioteca, pero no creo que Twilight pueda aceptarlo.

-       ¿Crees que pueda ser… riesgoso para nosotros? – inquirió Fluttershy, observando al potrillo que quedaría a su cargo. - ¿Puede ser… que se repita la historia? ¿Sabes… a quién se parece?

-       Lo sé. Pero si Twilight pudo amarme a pesar de que yo… podría convertirme en alguien que buscaría… hacerles daño a ella y a sus amigas, si…

-       ¿Pero lo sabes…? – insistió Fluttershy.

Nyx echó otra mirada a Dexter. Se sentía cada vez más pesarosa. Fluttershy decidió que por ese día era suficiente.

-       Mejor vuelve a la biblioteca, Nyx. Si no, Twilight se preocupará.

-       Fluttershy, tienes que prometerme que no le dirás a nadie, por favor. Haz una pinkie-promesa si es necesario.

Fluttershy miró a Nyx con ternura, era clara la preocupación de la potrilla.

-       Está bien, Nyx, no necesito hacer una pinkie-promesa para mantener en silencio esto. Sólo tienes que asegurarte de que las otras lo harán… y si alguien se entera, trata de que lo mantenga en secreto.

-       Espero que no nos tardemos mucho en decidir qué hacer. No me gusta ocultarle cosas a Twilight.

Nyx exhaló. Todo había sucedido de una forma tan rápida… Salió de la casa de Fluttershy y se dirigió a la biblioteca.

Fluttershy le preparó un baño caliente a Dexter. Suponía que después de pasar tiempo en un clima frío, era una buena forma de entrar en calor. Cuando el baño estuvo listo, ensayó la forma más adecuada de interrumpirlo de su lectura.

-       Eh, Dex… Dexter…

El potrillo no respondió. Había comenzado a leer un segundo libro.

-       Dexter, te… te preparé un baño caliente. – Fluttershy le tocó el hombro.

Dexter alzó los ojos del libro, y la miró con una expresión como si saliera de un ensueño.

-       Es para quitarte el frío. – explicó Fluttershy. - ¿Quieres venir?

-       ¿Y tienes algo para el dolor de panza? Las tartas de manzana no me gustaban mucho, ni me hicieron bien, pero cuando me dejaron en el vagón tenía mucha hambre y… y…

-       No te preocupes, pequeño. Yo te cuidaré. – dicho esto, Fluttershy lo alzó entre sus ancas y lo llevó a la bañera. La había llenado de agua hasta un cuarto, lo que juzgó suficiente para el potrillo, que se resistió salvajemente a entrar en el agua.

-       No me gusta el agua.

-       Pero te hará bien. No te pasará nada, es sólo para lavarte un poco.

-       ¿Por qué tengo que bañarme?

-       Para estar limpio y calentito – Fluttershy sentía que empezaba a repetir las cosas una y otra vez. Necesitaba cambiar la estrategia.

Dexter levantó el cuello y miró la bañera semi-llena. Fluttershy tuvo la pícara idea de empujarlo adentro, aunque obviamente no lo haría. De repente, Dexter se alejó de ella de un salto, y frunció el ceño.

-       ¿Por qué me vas a empujar a la bañera?

-       Yo… yo… - intentó excusarse Fluttershy.

-       ¡No voy a bañarme si yo no quiero!

-       Es que yo… yo no quise…

Sin poder lidiar con la situación, Fluttershy se volteó. Comenzó a respirar con dificultad, tratando de mantenerse en calma. Mientras se componía, oyó a sus espaldas un chapoteo, y al girarse vio a Dexter entrando de a poco en el agua tibia. Su rostro dejó de contraerse, para ir tomando una expresión de placer. Se sumergió en el agua cálida, dejando que el calor invadiera su cuerpo.

-       Está linda el agua.

Fluttershy sonrió. Tomó un jabón y una esponja.

-       ¿Para qué sirve eso?

-       Para sacarte la suciedad.

Dexter calló unos segundos.

-       ¿Y no duele?

-       No, para nada – respondió ella con tono dulce.

Antes de ir a dormir, Dexter corrió a una ventana para ver la luna y contemplar las estrellas.

-       Qué bonita es la noche…

A continuación, ocurrió algo extraño. Dexter se estremeció, y se quedó en blanco. Fluttershy le habló, pero éste no respondió a ninguna de sus preguntas.

Capítulo 5: Los recuerdos que regresan como oscuras golondrinas

 Fluttershy intentó desesperadamente todos los medios para reanimarlo. Muerta de miedo, sólo pudo observar cómo se retorcía, haciendo extraños sonidos y diciendo cosas extrañas.

En el interior de la mente de Dexter, terribles imágenes se sucedían, imágenes incomprensibles, que se deformaban y se transformaban en otras más terribles. Lo peor eran las voces, las que susurraban, las que gritaban, lo volvían loco, pero había una que se distinguía  de entre todas: la de sir Numbra, reprendiéndolo, abofeteándolo con sus palabras duras y autoritarias.  Era como una pesadilla continua e interminable, hasta que por fin todo se disolvió en una pequeña niebla, y Dexter se encontró con los ojos de Fluttershy, mirándolo preocupada.

-       ¿Estás bien, pequeño? ¿Qué te pasó?

Dexter se incorporó. Estaba en la cama de Fluttershy, acostado. Se incorporó y tomó aire.

-       Son… las pesadillas. No quiero dormir esta noche, o no me dejarán en paz.

-       Pero tienes que descansar, pequeño.

-       No me entiendes. No puedo dormir, no esta noche. Te prometo que dormiré mañana. Si no te molesta… dormiré mañana. Con la luz del sol, ellas no pueden hacerme nada.

-       ¿Quiénes?

-       Las sombras. ¿No las ves?

Fluttershy giró su mirada alrededor de su dormitorio.

-       Am, no…

-       Tiene sentido – dijo Dexter levantando la cabeza. – Las otras tampoco las veían.

-       ¿Quieres que te acompañe esta noche?

Dexter caminó hacia la ventana y se quedó allí. Fluttershy no quiso molestarlo, y fue a atender a su mascota Ángel. Luego regresó al dormitorio, y vio que Dexter intentaba salir por la ventana.

-       ¡Espera! ¿A dónde vas?

-       Quiero ir a pasear. Es muy aburrido estar aquí… la noche se ve más lindo cuando la recorres.

-       No puedo dejarte ir afuera.

-       ¿Por qué no? Los ponis duermen, no hay nadie mirando.

-       No, Dexter, no puedo dejarte salir.

Dexter calló por un momento. Resignado,  trajo los libros que estaba leyendo con su telequinesis. Fluttershy se quedó en su cama, y lo observó pacíficamente. En lo más profundo de su ser, sintió que todo sería diferente a partir de ahora.

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-       Nyx, ¿por qué me parece que tienes algo para decirme?

Twilight había roto el silencio un rato después de que se acostaran.

-       No, Twilight, ¿por qué?

Twilight suspiró: - Aaaahhh, te he llegado a conocer tanto, Nyx… Pero todos los días teme que puedas a llegar a hacer algo que… bueno. Temo que se te pueda hacer otro juicio por algo que hayas querido hacer con una buena intención. No soportaría que volvieran a separarme de ti. Yo sólo espero que todos puedan perdonarte…

-       Oye, Twilight… si… si alguien a quien venciste tuviera la oportunidad de volver y ser diferente… así como yo… ¿tú harías lo mismo que conmigo?

-       ¿A qué te refieres, Nyx? Parece que realmente estuvieras ocultándome algo o a alguien.

-       Es que tengo curiosidad… no soy la única a la que toca pagar por pecados de otro…

-       Mira, Nyx, contigo todos hemos aprendido una gran lección, de la misma manera en que tú tuviste que aprender la tuya. En un momento, tú elegiste ser Nightmare Moon,  y cumpliste con lo que deseaba Nightmare Moon pero sin ser realmente ella, porque te impusieron ser ella. Luego, te diste cuenta de tu error, y volviste a decidir quién querías ser. Y esa vez elegiste bien, aunque eso no significó que quedaras impune de las consecuencias de tus actos, ¿entiendes?

-       Sí, lo sé.

Se produjo un silencio prolongado. Twilight cayó en la cuenta de lo que había dicho, y se sintió un poco culpable, pero era la verdad. Las palabras le habían brotado así nomás de la boca. Pensó en el peculiar comportamiento de Nyx y las CMC al volver de su breve expedición, y aún no comprendía exactamente por qué había permitido que fueran. Su actitud cómplice con sus amigas crusaders y Fluttershy sugería poderosamente que habían hallado algo en la nieve, y lo ocultaban por miedo a las reacciones que eso produciría en el resto de ellas, como cuando Twilight había encontrado a Nyx en ese arbusto cuando buscaba sus libros en el claro del bosque donde habían intentado resucitar a Nightmare Moon. De repente, tuvo como una especie de pensamiento revelador: ¿y si alguna otra loca secta había practicado el mismo hechizo que los hijos de Nightmare para traer de vuelta a algún otro peligroso enemigo vencido de Equestria, para proclamarlo así el nuevo gobernante, y Nyx y sus amigas estuvieran encubriéndolo? ¿Era posible que la historia se repitiera?

Twilight estuvo a punto de increpar a Nyx para preguntarle si era eso, pero no tuvo las palabras ni el ánimo para hacerlo. Esperaría, esperaría el tiempo que fuera necesario. El problema era que si esperaba, tal vez… “No, se dijo, no puede ser posible”.

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Luna hacía su patrulla nocturna. Tenía un cosquilleo desconocido en la cabeza, cercano a un poderoso dolor de cabeza. Estaba envuelta en cavilaciones sobre lo ocurrido los últimos meses, ya mucho más de un año. La resurrección de Nightmare Moon, haber sido desterrada nuevamente a la luna no por Celestia sino por la yegua que una vez fue una con ella y la misma. Había algo que no encajaba con lo del hechizo que habían usado los sectarios. Es decir, todo parecía haberse desarrollado de manera lógica y correcta, pero ¿qué era esa duda que rondaba en su mente? Tenía la certeza de que la posibilidad de que Nightmare Moon hubiera cobrado vida desde un principio, de que sus celos la hubieran transformado en la malvada yegua en la luna, de que en esa cadena había un factor perdido…

Desde que Celestia le había informado lo del regreso del Imperio de Cristal, y de la amenaza que traía aparejada, había sentido una punzada. Recordaba lo que había sucedido esa noche, y el comentario que les había hecho el rey Sombra: “Dos princesas son demasiado para un reino”. Hasta parecía una profecía, por lo que sucedió entre ellas dos tiempo después. Y eso era lo que la empezó a carcomer. Sentía que debía recordar algo, algo muy importante. Tal vez ella conocía mucho mejor que Celestia la clase de poderes que poseía Sombra.

A raíz de esa duda, la princesa Luna había convocado a un equipo para que investigara a fondo sobre los antiguos reyes unicornios, y sobre el mismo Sombra, porque sospechaba que era el último miembro de la rama de Ludovico, el rey unicornio que había encabezado la tríada de reyes que en otro tiempo sometió a los ponis a los más crudos regímenes, finalizando con el infame Káiser, que según las especulaciones de los investigadores sería el abuelo de sir Numbra, que se levantó contra las princesas diciendo que el trono le correspondía por derecho. Se decía que Numbra había tenido un hijo, pero no se pudo comprobar. Y Luna sospechaba quién podría ser el anónimo hijo.

Luna poseía cierto poder, que sólo ella poseía, aquello que le permitía entrar en los sueños de los ponis y ayudarlos con sus temores. Había visto, en mitad de la batalla, a través de los ojos del rey, muy pero muy profundo, algunos rastros efímeros de su pasado. La visión no había durado muchos segundos, por un lado porque algo la expulsó, y por otro lado porque tuvo que concentrarse en la pelea, y en esa distracción el rey Sombra había aprovechado para noquear a Celestia; pero había hallado en esas imágenes a un potro que había aprendido a temer y a ser temido, y que sólo estaba haciendo lo que se esperaba que él hiciera, por su linaje y por las exigencias de su padre. Luna imaginó que su niñez debió haber condicionado lo que era él ahora, y de repente, pensando en eso aquella noche, aquello se fundió con la historia de Nyx, porque Nyx había sido creada para ser Nightmare Moon, se la obligó a ser Nightmare Moon, e indefectiblemente ella se convirtió en Nightmare Moon porque era lo que se esperaba de ella.

Pero instantáneamente, lo que era la pesadilla de un potrillo la sacó de su ensimismamiento. Inmediatamente fue a socorrerlo. Captaba parcialmente algunas imágenes de la escabrosa pesadilla, que parecía una gran maraña de miedos. Ella intentó cruzar la barrera, pero ésta era muy fuerte, y le impedía entrar al mundo onírico del potrillo. Sin embargo, enseguida descartó que fuera un sueño. Una breve visión le mostró a un potrillo rodeado de sombras malignas, que eran las que le impedían el paso. Ella trató de esparcirlas, atacar esos entes oscuros, pero de la masa surgieron algunos que la arrastraron lejos, y cuando Luna volvió a la realidad, estaba a punto de estrellarse contra el castillo de Canterlot. No pudo desviar el camino ni efectuar ninguna maniobra, por lo que acabó colisionando de espaldas con su hermana mayor, ante los ojos atónitos de los guardas reales que la acompañaban.

-       ¡Cielos, Luna! – chilló Celestia, levantándose trabajosamente - ¿Qué forma de entrar al castillo es esa?

-       Yo… - masculló Luna. Miró a los guardias – Tengo que hablar contigo en privado. Es muy urgente.

-       ¿De qué se trata, hermana? – preguntó Celestia. El incidente era de lo más raro.

Luna se detuvo. Desde hacía casi dos años que venían desenterrando cosas del pasado. Lo de Nyx las había superado completamente, y cuando ellas habían vuelto a Equestria, había tenido ganas de preguntarle a su hermana qué se sentía haber sido desterrada a su propio astro celeste, pero se abstuvo, ya que no correspondía. Y ahora, ¿qué necesidad tenía de seguir desenterrando mierda? Todo había vuelto a la normalidad, o casi. Tenía de alguna manera suficientes estigmas encima como para echar más sobre su hermana y ella.

-       No… nada. Es algo sin sentido.

-       Puedes decírmelo, Luna. Por algo somos hermanas, puedes confiar en mí.

-       Hablaremos después – dijo Luna, con un tono indiferente, y volvió a salir por la ventana, sin que Celestia pudiera replicar.

Antes de dejar Canterlot, Luna pensó que había sido un alivio no tener que lidiar con el rey Sombra, mil años después, aunque al principio había temido por Cadence y Shining Armor, y posteriormente por Twilight y sus amigas. Temía que no pudieran contra la magia negra, pero los destellos provenientes del norte le indicaron que no había sido así.

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-       No lo sé, chicas. Creo que no debimos meter a Fluttershy en esto. Ella es tan pura… tan frágil. ¿Y si él le hace daño? – dijo Apple Bloom.

-       Esto no es un juego. No sabemos quién es ni de dónde viene – dijo Sweetie Belle.

-       Twilight se va a enojar mucho si se entera de esto – comentó Scootaloo.

-       Déjenlo en mis manos. No tardaré en decirle, y además, ella ya parece sospechar algo. Eso me da miedo, pero también me da miedo su reacción. – dijo Nyx.

Las CMC se habían reunido clandestinamente en la casa del árbol. Ninguna era capaz de pegar un ojo. Ciertamente era una situación muy comprometida, e hicieran lo que hicieran, las consecuencias a futuro eran inciertas. Ya empezaban a lamentar lo sucedido, pero Nyx insistía que no debían adoptar una actitud tan fatalista.

-       Desde cierto punto de vista, hicimos bien. Quizá podemos estar evitando algo terrible.

-       Pero… ¿crees que le pase lo mismo que a ti? Digo… tú no eras realmente peligrosa hasta que esos encapuchados te capturaron – dijo Apple Bloom.

-       Esperen… - interrumpió Scootaloo. Clavó sus ojos púrpura en los turquesas ojos de Nyx. Ella ya no tenía que ocultarlos. – Tú, Nyx, sabes algo que no nos has contado o no nos quieres contar. He escuchado lo que comentaban Rainbow Dash y las demás en el Imperio de Cristal. Sobre todo Spike… él habló de un tal rey, que había esclavizado a los ponis de cristal mil años antes y que por eso fue desterrado por las princesas, y que volvió para buscar venganza, y que bla bla bla… la cosa es, que el Corazón de Cristal se activó, y según lo que escuché, fue destruido en mil pedazos por la magia del corazón de cristal.

-       ¿A dónde pretendes llegar, Scoot? – preguntó Sweetie Belle.

Nyx comenzó a sudar y a ponerse inquieta, y Scootaloo lo notó, por lo que sacó una apresurada conclusión:

-       Es él, ¿verdad? Encontró una forma de regenerarse, ¿no? ¿Y qué si es justo lo que quería…? ¿Se dan cuenta de que… de que trajimos el lobo al corral de las ovejas…? ¡Santos henos, Nyx! ¿Qué hemos hecho?

El pánico cundió de pronto en todas menos en Nyx, que comprendió lo chocante que era para sus amigas encontrarse con esta verdad. No sabía qué decirles, ella aún no había podido ordenar sus pensamientos. Pero debía evitar que elevasen la voz y despertasen a la familia Apple, o realmente se meterían en problemas.

-       Tranquilícense, por favor. – las interrumpió, haciéndolas callar con un gesto, como una yegua hace callar a unas potrancas.

-       ¡Pero Nyx, te van a castigar por esto!

-       Miren, admito que esto no fue una buena idea. Pero hablaré con Twilight, y haré lo que pueda para convencerla…

-       ¿Para convencerla de qué? – la interrumpió Scootaloo - ¿De que esperemos a ver cómo se convierte en ese terrible rey y que busque venganza y nos mate a todas, o que peor, que haga daño a las princesas…? No, Nyx, ninguna de nosotras quiere que se repita lo de Nightmare Moon…

Se produjo un silencio sepulcral en la casa del árbol. La mención de Nightmare Moon trajo muchos malos recuerdos, y Nyx tuvo una visión en la que Dexter crecía y se convertía en Sombra, y él las encerraba en un calabozo frío y oscuro hecho de cristal. Era absurdo pensar en eso, pero ahora ya no podían dar marcha atrás. Señalar que Dexter al parecer no recordaba nada de cuando era el rey Sombra no aportaba nada, ya que ella tampoco recordaba nada de Nightmare Moon sólo hasta que esas estúpidas matonas de Diamond Tiara y Silver Spoon la enviaron engañada al Bosque Everfree. Pero si el caso de Dexter era el mismo que el de ella, entonces lo lógico sería mantenerlo alejado del Imperio de Cristal.

-       Escúchenme: buscaremos una solución. Yo soy responsable más que nadie de esto, y me aseguraré de que ustedes queden fuera si las cosas se complican. Pero no voy a permitir que Dexter se vea obligado a elegir entre ser él o ser alguien que no es.

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-       ¿Y cómo? – preguntaron las tres potrillas al unísono.

Nyx bajó la cabeza.

-       No lo sé. 

Capítulo 6: Realidades comparadas

-       ¡Son las flores más hermosas que he visto! – exclamó Fluttershy. – Jamás creí que hubiera alguien capaz de crear flores tan hermosas.

-       Es que… cuando te escuché cantar, me sentí… como inspirado. Tú cantas muy lindo, y cuando cantas, irradias mucha energía…

-       ¿Energía?

-       Sí… estás cargada de buena energía. No me sorprendería que si apareciese una serpiente gigante furiosa y te oyera cantar, se calmara de repente.

Fluttershy contemplaba absorta las bellas y cristalinas flores que Dexter había hecho brotar de la tierra. Era simplemente asombroso.

-       ¿Cómo las hiciste? – preguntó.

-       No lo sé. Cuando me di cuenta, ya estaban allí.

-       Es bellísimo, Dexter. Parecen… hechas de joyas preciosas. Le encantarían a Rarity.

-       Sí… pero no se lo digas – le dijo Dexter, serio – Podrías llamar la atención.

-       Es una lástima que nadie más pueda apreciarlas…

-       No te pongas triste, Shy. Nyx hablará con Twilight… y verán qué hacen.

Fluttershy se sorprendió.

-       ¿Cómo lo supiste? ¿Nyx te lo dijo?

-       En realidad… lo vi en su mente. Estuvo con sus amigas anoche y… discutieron sobre mí… Shy, dime – Dexter parecía preocupado - ¿Crees que soy malo?

Fluttershy suspiró. Dexter había empezado a llamarla Shy de manera súbita, como si ya fuese de confianza para él. Ella sabía del imponente e innegable parecido con el rey Sombra, pero ella sin embargo no le temía. Albergaba en su corazón la esperanza de que no tuvieran que enfrentarse a lo mismo que con Nyx, pero sabía que algún día tendría que enfrentar la verdad.

-       No, no creo que seas malo – le respondió con total serenidad. Le indicó que entraran, y mientras le preparaba unas galletas con leche, le dijo – Eres especial.

-       ¿En qué sentido soy especial? – preguntó Dexter, mientras mojaba una galleta en leche.

-       Bueno… digamos que tienes cualidades que otros ponis no, y que deberás tener cuidado cuando salgas al exterior. A veces los ponis se asustan cuando conocen a alguien que es muy diferente a todos, y cuando no lo comprenden, se alejan.

-       Pero Nyx teme que yo me haga malo… y yo temo que eso le haga mal a ella, porque ella también se hizo mala, aunque ahora es buena. Ella todavía está pagando por cosas que no le correspondía hacer. Y ella dijo… dijo que no permitiría que… - Dexter se detuvo. Los ojos habían comenzado a humedecérsele y no quería parecer débil ante Fluttershy – No importa. Tus galletas están muy ricas.

La pegaso de la crin rosada y la piel amarilla hubiera querido saber a qué se refería Dexter con todo eso, ni tampoco alcanzaba a comprender cómo hacía para saber cosas de las que los demás jamás hablaban.

-       Nyx es la primera poni que vi desde que empecé a tener conciencia – dijo Dexter de la nada, haciendo que Fluttershy se sobresaltase e hiciera saltar también el tazón que contenía la comida de Ángel – Ella es tan especial como yo, porque entendió mis pensamientos y yo entendí los de ella. Puedo sentir ver y sentir cosas… Quizá eso es lo más especial que tengo. También puedo transportarme a otros sitios sin tener que moverme. Pero ayer estuve adentro de Nyx, y pude saber muchas cosas de ella…

Dexter volvió a callarse, y cuando a Fluttershy le pareció que no volvería a hablar, él se dirigió hasta ella y le suplicó:

-       Por favor, Shy, no se lo digas.

-       ¿Qué no le diga nada a quién, pequeño?

-       A Nyx. De que estuve adentro de ella. No le gustará que haya hurgado en sus cosas. Y a nadie, Shy, a nadie, te lo ruego. Prometo no meterme en la cabeza de nadie.

-       Tu secreto está a salvo conmigo – respondió Fluttershy, y efectuó el acto de la Pinkie Promesa. Ante la cara de desconcierto de Dexter, ella le explicó lo que era la Pinkie Promesa.

-       Entonces, si yo quiero hacerle jurar a un amigo que no haga algo que me pueda hacer mal, como decir un secreto mío, debo hacerle hacer una Pinkie Promesa. – concluyó Dexter.

-       Exacto – aprobó Fluttershy.

-       Gracias, Shy. Si tuviera una mamá, sería como tú.

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-       Sweetie Belle, ¿qué has estado haciendo tan tarde? ¡Vamos! ¡Arriba! ¡Tienes que ir a la escuela! – gritó Rarity, fastidiada por su dormilona hermana.

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-       Apple Bloom, el sol de la mañana está a pleno, ¿y tú sigues durmiendo? No permitiré que un Apple se levante a la hora del mediodía, así que ¡a mover esos cascos! – Applejack corrió las cobijas de la cama de su hermana menor, y las arrastró fuera de la cama.

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-       ¡Scootaloo, niña, no te lo repetiré! – vociferó la madre de Scootaloo - ¡Tienes que levantarte, o llegarás tarde a la escuela! Si quieres ser tan buena como Rainbow Dash, no debes descuidar tus estudios.

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-       Nyx, parece que no has dormido en toda la noche – dijo Spike – Te ves terrible.

-       No sé qué hayas estado haciendo, Nyx, pero parece que te ha dejado muy fatigada.

-       Lo sé, perdón, Twilight.

Twilight se acercó y la tomó del mentón. – Te veo muy caída. ¿Es por nuestra conversación de anoche? Nyx, si tienes que decirme algo importante, no tengas miedo de hacerlo. Es mejor que yo lo sepa a que tengamos que lamentar una catástrofe. Dime, ¿qué encontraron cuando fueron a buscar tu capa?

Nyx puso ojos como tomates, a pesar de que la falta de sueño se los hacía tener chiquitos. “Ahora o nunca”, pensó. Pero no podía decírselo ahora… no si estaba Spike.

-       Es… algo mío… ¿Podríamos hablarlo a la vuelta de la escuela? Se me está haciendo tarde.

Twilight suspiró, medianamente satisfecha. – De acuerdo. Lo hablaremos entre nosotras cuando te vaya a buscar a la escuela. – Nyx seguía yendo a la escuela, porque era, además de la biblioteca de Twilight, el único lugar donde podía saciar su ilimitada curiosidad.

-       Nosotras solas – agregó Nyx.

-       ¿Solas?

-       Sí, solas.

-       De acuerdo. Pero, Nyx, sólo asegúrame que no es nada malo.

Nyx permaneció en silencio. Podía equivocarse con cualquier de las respuestas posibles, así que prefería darle a su madre el beneficio de la duda.  

Twilight estaba ansiosa de que llegara la hora de buscar a Nyx en la escuela. Los últimos meses no habían sido muy fáciles. Nyx ahora sabía cuál era su rol en el mundo, y había recuperado su antigua vida, aunque tuvo que enfrentarse a algunas cosas no muy agradables. La idea de la noche anterior regresó con Nyx. Twilight no podía leer su mente, pero a medida que pasaba el tiempo aquella idea se iba convirtiendo en una certeza. Cuando por fin estuvieron solas en la cocina, Spike ocupado en la limpieza de unos libros en una parte alejada de ellas, Twilight se sentó con Nyx en la mesa.

-       Bien, Nyx, aquí estamos. Solas tú y yo para que me digas qué es lo que pasa.

-       Twilight, ¿sabes si existen hechizos de regeneración?

La pregunta tomó a la alicornio morada totalmente por sorpresa.

-       No puedo asegurarlo. Un hechizo de regeneración es casi tan raro como un hechizo de resurrección.

-       Como el que usaron para traer a Nightmare Moon.

-       Sí, pero ¿qué tienen que ver…?

-       El rey Sombra pudo haberse regenerado – soltó Nyx de un tirón.

Twilight quedó helada. La certeza era ahora una realidad.

-       Nyx, espera… ¿qué?

-       Sé que es difícil de creer, pero… no está… em… completo

-       ¿Qué quieres decir?

-       Que es un potrillo. Y no recuerda nada de nada.

-       No es posible…

-       ¿Puede ser que la magia del corazón de cristal no lo haya destruido por completo? ¿o que haya podido volver a formarse de sus propias cenizas, como un fénix? Sé que es totalmente loco y absurdo, pero…

-       No, no de nuevo… -  empezó a lamentarse Twilight, pero cambió de tema - ¿Y con quién está?

-       Con Fluttershy.

-       ¡¿Fluttershy!?

-       Twilight, por favor no grites. No te enfades. Ella es capaz de encargarse de esto. Sé que no debí involucrarla, pero… no tenía opción. Aquí nadie lo conoce, podemos tenerlo controlado.

-       Ay, Nyx. – Twilight pasó un casco por la melena de Nyx - ¿En qué te has metido?

-       Por favor, Twilight, tú eres la única que puede hacer algo. Tú no le escribiste a la princesa Celestia ni bien llegaste aquí conmigo, y evitaste que Spike soplara la carta que había escrito. Por favor, por favor, Twilight, no le digas nada a la princesa Celestia, por favor. Dexter no merece que lo destierren…

-       Nyx, no puede suceder lo mismo dos veces. No quiero perder la confianza de la princesa Celestia, ni de la princesa Luna. Ellas sabrán qué hacer…

-       ¡No! – chilló Nyx - ¡No! – las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. “Sabía que era una mala idea decírselo”.  - ¡No tuve opción, no podía… no podía dejarlo! ¡Me pidió ayuda!

Twilight resopló, y sintió que también a ella le caían las lágrimas.

-       Nyx, ¿eres consciente de que sin querer vas a lastimar a Fluttershy? Esto saldrá a la luz, y si ella… si le pasa lo mismo que yo… ella es mucho más sensible. Debiste decirme a mí, debiste hablarme antes de esto. No sé qué decir, simplemente, esto es como un sueño.

-       Pero no es un sueño – dijo Nyx con la voz quebrada. – Aún podemos salvarlo…

Sin decir nada más, Twilight tomó a Nyx entre sus brazos. “¿Salvarlo de qué?, se preguntó a sí misma, ¿de su destino?”.

-       Mira, esto es lo que haremos: lo mantendremos vigilado, investigaremos a fondo, y haremos un informe. No esperes que salga nada bueno. Iremos ahora a hablar con Fluttershy… y a conocer a…

-       Dexter – dijo Nyx con la cabeza apoyada en el pecho de Twilight. – Se llama Dexter.

-       Está bien. Nyx, no quiero que te hagas ilusiones, porque ya has pasado mucho dolor.

-       Pero es igual a mí. No podemos juzgarlo por quien fue antes. Alguien lo obligó, Twiligth, alguien lo obligó, y es a él a quien debemos temer. No sé su nombre, no sé quién es, pero sé que vendrá a buscar a Dexter.

-       ¿Cómo lo sabes?

-       Lo averigüé yo. Anoche… creo que intercambiamos lugares… y yo podía ver a través de él, y… y hay muchas cosas…

-       ¿Cosas como qué?

-       Como… - a Nyx no le pareció correcto divulgar lo que había visto en la cabeza de Dexter la noche anterior. No tenía idea de que pudiera producirse un fenómeno tal, pero al parecer Dexter y ella tenían muchas cosas en común. – Cosas malas.

-       Como el extraño que no tiene nombre.

-       Sí…

-       Bueno, Nyx, lo intentaremos. Pero ¿sabe alguien más de Dexter?

-       Apple Bloom, Sweetie Belle y Scootaloo. Pero si algo pasa, la culpa es mía. No quiero que las castiguen por mi culpa.

Capítulo 7: ¿Dónde está tu papá?

-       ¿Twilight? ¿Nyx? – preguntó Fluttershy sorprendida al abrir la puerta.

-       ¿Podemos pasar?

-       Ya lo sabe, Fluttershy. – dijo Nyx.

-       Entonces… pasen – dijo Fluttershy. Pensó que, por un lado, era mejor así, antes que encariñarse demasiado...

Una voz interrumpió a las ponis y las hizo sobresaltarse.

-       ¡No, padre, por favor no me grites! ¡Estudiaré, estudiaré! Dexter se sostenía la cabeza, con los ojos cerrados, revolviéndola furiosamente como si se negara a algo. Luego se calmó, abrió los ojos, y al ver que estaba todo bien, giró la cabeza y miró a las visitas. Entonces, tosió, se enderezó y adoptó una actitud indiferente como si nada hubiera pasado. A continuación, levantó la taza en la que había bebido leche, y el plato que una vez contuvo galletas, y se dirigió a la cocina. – Ya vengo. A padre no le gusta que deje vajillas en el escritorio.

Twilight estaba completamente anonadada. ¿Qué había presenciado? Nyx y Fluttershy no parecían tan preocupadas como ella. Unos papeles que había en la mesa le llamaron la atención. Se acercó y los levantó con su telequinesis, y observó sorprendida que tanto los papeles, como los libros, estaban escritos en un extraño idioma, conformado por símbolos arcaicos y rayas y puntos incomprensibles. De pronto, se dio cuenta de que conocía los libros que había sobre la mesa, y que el idioma desconocido también.

-       ¡No puede ser, es hierático! ¡Todo está escrito en hierático, hasta los libros! ¿Cómo…? – exclamó Twilight, tratando de traducir el lenguaje arcano de siglos antiguos, pero enseguida las letras del libro que tenía frente a ella, cambiaron, y volvieron al idioma original en el que estaba escrito. - ¡Un hechizo de traducción! Eso sólo lo podían hacer los unicornios más avanzados en la academia de magia…

-       Twilight, baja la voz – pidió Nyx. – No vinimos aquí a apreciar hechizos.

-       Lo sé – dijo Twilight, dejando las cosas donde estaban. Pero antes, echó un vistazo a un dibujo que acompañaba los papeles. Parecía un conjunto de muchas formas sin sentido, y cuando sus ojos estaban a punto de descifrarlas, Nyx le habló:

-       Estemos atentas. Ahí viene.

Fluttershy había seguido a Dexter a la cocina. Una vez allí, creyó conveniente explicarle algunas cosas  para evitar que el encuentro no fuera tan brusco.

-       Ella es la madre de Nyx, ¿verdad?

-       Sí… y, bueno, ella…

-       ¿Qué cargo tiene en la realeza?

Al ver que a Fluttershy se le trababa la lengua para responderle, Dexter prefirió abocarse al tema principal.

-       ¿Para qué vino?

-       Para conocerte. Nyx le contó que ustedes son amigos.

-       Y que me encontraron  en el polo norte y que me llevaron de contrabando en el tren. ¿La va a castigar? ¿Va a castigarme a mí también?

-       No, no, ¿de dónde sacaste eso? – chilló Fluttershy, nunca había estado tan nerviosa. – No tengas miedo, ella no viene  a hacerte daño. El problema es que tenemos que investigar si tienes familia, si alguien te abandonó. Lo correcto hubiera sido que reportáramos que te habíamos encontrado.

-       Shy, yo no tengo ninguna memoria de mi familia. Nadie va a reclamar por mí… y si alguien lo hace, no pienso irme con él. ¿Qué se supone que va  a hacer la madre de Nyx conmigo?

-       Bueno, estábamos pensando que tal vez podríamos inscribirte en la escuela para que no estés aquí todo el día encerrado.

Dexter sospechaba que había algo más que Fluttershy no le quería decir, pero consideró justo respetar su mente. Se portaría como un chico bueno, haría lo que le dirían, y todo iría bien.

Cuando salió hacia la sala, Dexter tuvo la impresión de estar viendo a Twilight desde muy lejos, sentía como si invadiera su espacio, como si se hubiera metido en algo que no la incumbía, pero Dexter rápidamente borró esos pensamientos y trató de mostrarse amable. Un escozor en la nuca no lo dejaba tranquilo, y se dio cuenta de lo mucho que lo perturbaba la presencia de aquella poni. Por algo era, ¿pero por qué?

Dexter miró a Nyx y notó que estaba bastante nerviosa. Eso podía significar que tal vez su madre no viniera a hacer migas.

-       Hola, me llamo Twilight Sparkle. Soy la madre de Nyx, pero también soy amiga de Fluttershy. ¿Cómo te llamas? – Twilight ya sabía su nombre, pero era una formalidad que debía estar presente en toda presentación.

Con una mirada fría, el chico respondió:

-       Dexter. – y luego, agregó: - Usted es una princesa, ¿verdad?

-       Sí, aunque…

-       Debe ser una princesa muy humilde para vivir en la biblioteca de un pueblo, y no en la capital. Eso es respetable.

-       Gracias, pero puedes llamarme Twilight. Y, por favor, no necesitas tratarme de “usted”. Aquí en Poniville somos todos amigos.

-       ¿Alguien quiere un refresco? – preguntó Fluttershy, para romper el hielo.

-       Yo sí, estoy un poco sedienta. ¿Tú quieres, Nyx?

-       Sí, también.

-       ¿Tú, Dexter?

-       Lo que quisiera, tú no lo tienes – respondió Dexter.

-       ¿Qué quieres decir? – preguntó Fluttershy.

-       Que de seguro no tienes vino.

-       ¡¿Vino?! – preguntaron al unísono las tres.

-       Jugo de uvas fermentado. Deberían probarlo, aunque es un poco fuerte. Pero puedes darme cualquier refresco, Shy.

-       Am, bueno, si es así. – dijo Fluttershy. - ¿Me acompañas a la cocina, Twilight?

La pegaso y la alicornio pasaron a la cocina, mientras los dos niños se quedaban solos.

-       ¿Cómo has estado? – le preguntó Nyx a Dexter.

-       Bien, se puede decir. – respondió él.

-       Te veo un poco más grande.

-       Puede ser.

-       Dexter, deberías tener cuidado con lo que dices delante de Twilight, o de cualquiera. Puede que sepas cosas que otros ponis no dicen, pero tú tampoco las digas. Debes tener cuidado con tu talento, eso es todo.

-       Pero hay cosas que yo no puedo controlar, Nyx. Lamento lo que pasó cuando ustedes llegaron, pero espero que no le haya caído mal a tu mamá. Son muy parecidas ustedes dos. ¿Y dónde está tu papá? – Dexter no había podido encontrar nada con respecto a la familia de Nyx la noche anterior, y tenía curiosidad por saber… - ¿Es miembro del ejército?

-       Ah, con respecto a eso… Twilight es mi madre adoptiva. Ella… me halló en el Bosque Everfree.

-       ¿Y tienes papá adoptivo?

-       N-no, Dexter… yo… - balbuceó Nyx. Las últimas tres preguntas de Dexter la habían tomado por sorpresa. Desde hacía tiempo que había aceptado a Twilight como su madre, sobre todo teniendo en cuenta que parte del hechizo para crearla había necesitado sangre de Twilight, así que teóricamente sí podía ser su madre. Pero ahora, su padre… ¿quién era? ¿Era Spell Nexus? Eso ayudaría a explicar la gran cantidad de veces que la exasperaba con sus reglas, y en ocasiones parecía gobernar más él, y sin embargo, sentía que no era posible. 

-       ¿Qué tienes? – instintivamente, Dexter usó su visión profunda, y captó en la mente de Nyx muchas y confusas imágenes.

Primero, el escenario donde tuvo lugar el hechizo, con esos locos sectarios preparándolo todo. Luego, la daga cortando a Twilight y extrayendo un poco de su sangre, la formulación del hechizo y de la bola negra que daría forma a Nyx, luego de que Celestia interrumpiera todo. La secuencia saltó a Twilight, cargando a la pequeña Nyx en su espalda en medio de una tormenta, galopando hacia la biblioteca. Pero entonces, todo dio un giro inesperado, porque de repente Dexter se sintió fuera de Nyx, y apareció en una sala oscura, con vastas estanterías de libros, mesas cargadas de objetos extraños, casi todo cubierto por la penumbra, a excepción de la mesa del medio, donde  una siniestra figura efectuaba un conjuro en otra lengua. La figura se interponía entre él y lo que parecía ser una enorme batea, a la cual Dexter intentó acercarse, pero la figura (un unicornio, bastante mayor por su tamaño) se corrió a último momento, dejándole vía libre para que mirase sin problemas lo que había en la batea. El conjuro parecía haber terminado, y el extraño detenía el sangrado de su pata con unas hojas curativas. Cuando Dexter elevó la mirada por sobre la batea, descubrió con horror lo que había allí, y al levantar la mirada sin querer, se encontró con la figura que lo observaba, aunque bien podría haber estado mirando al mismo sitio…

-       Cielos, Fluttershy, cómo no me di cuenta antes… es un nórdico.

-       ¿Un qué?

-       Los nórdicos fueron unicornios que vinieron de lo más profundo del norte, y se unieron a la población de unicornios que ya existía. No eran un grupo muy numeroso, pero pronto se volvieron muy influyentes. Incluso, uno de ellos, llegó a ser rey de los unicornios en esa época.

-       Entonces, tal vez no sea…

-       Hoy en día, se cree que ya no existen nórdicos en Equestria, pero Dexter puede ser el último nórdico puro.

-       ¿Nórdico puro?

-       Los nórdicos se caracterizaban por su complexión física, y porque les crecen patillas y barbas. Sobre todo, por sus ojos. ¿Notaste que los ojos de Dexter son distintos? Bien, eso tiene un significado: los unicornios nórdicos poseen poderes parapsicológicos. La historia cuenta que son los intermediarios de este mundo y otros… recuerdo que tuve que hacer una presentación sobre eso en la academia de Canterlot, y que me llevó mucho tiempo investigar y acceder a algunos archivos.

-       Vaya, ¿eso significa que Dexter puede ver más allá y leer nuestros pensamientos? – preguntó Fluttershy, interesada en el tema. Ahora entendía varias cosas.

-       Técnicamente, sí. Ahora que lo pienso, no me sorprende que el rey Sombra haya podido tomar el Imperio de Cristal, ya que podía averiguar los miedos de sus enemigos, y usarlos en su contra. Creo que era el último descendiente nórdico, que estaba destinado a tomar la corona de Equestria… Los de la Academia se volverían locos si supieran que entre nosotros está el último elemento de la Liga de los Tres Reyes.

-       ¿Los de la Academia?

-       Son un club de unicornios de la escuela de magia de Canterlot que estudian la historia antigua. Yo quise unirme, y me costó mucho porque… por lo general ellos no aceptaban potrancas.

-       Twilight, ¿vas a decirle a la princesa Celestia? – le interrumpió Fluttershy.

Twilight calló, y lo pensó por un momento.

-       Otra vez estamos en lo mismo… -  suspiró – Ojalá no nos tocara siempre a nosotras resolver los problemas de Equestria.

-       Lo sé.

La conversación quedó allí. Ambas salieron de la cocina para ir a la sala.

En la sala se había hecho un silencio profundo cuando los dos salieron del trance. Nyx era la que estaba más confundida.

-       ¿Qué pasó? ¿Por qué…? – empezó Nyx, pero enseguida vio que Flutteshy y Twilight aparecían en el cuarto.

-       ¿Todo está bien? – preguntó Fluttershy.

-       Sí, Shy. Solamente me duele un poco la cabeza.

-       ¿Están los dos  bien? – preguntó Twilight – Pareciera que tuvieron un mal sueño.

-       No es nada, Twilight. – respondió Nyx.

En ese momento, se oyeron golpes en la puerta, lo que hizo sobresaltar a todos. 

Capítulo 8: Presentaciones inesperadas

 Pinkie Pie entró intempestivamente seguida de Rainbow Dash. Ambas parecían muy animadas, sobre todo Pinkie, que saltaba mientras comentaba a sus amigas la idea de hacer una fiesta al día siguiente. Rainbow se había quedado petrificada al ver a Dexter, pero antes de que nadie pudiera abrir la boca, Pinkie se percató de la nueva presencia, y al parecer no había reconocido a Dexter, por lo que había empezado a hacer preguntas sobre quién era, de dónde venía, etc.       Rainbow salió de su breve trance, para ser llevada aparte por Twilight, quien le explicó brevemente la situación.

-       Sabía que Scootaloo tenía algo raro. – dijo Rainbow.

-       Oigan, secreto en reunión es mala educación – la voz de Pinkie sorprendió a Rainbow y a Twilight como si las hubiera sorprendido tramando una conspiración. Temieron que Pinkie les preguntara de qué estaban hablando, pero en vez de eso les dijo: - ¡Hey! ¡Mañana tenemos fiesta de bienvenida en Sugar Cube Corner!

-       ¿Ah, sí? – preguntó Twilight, como si nada.

-       ¡Sí! ¡Es para… ¿Cómo dijiste que te llamabas? – respondió Pinkie, girándose hacia el potrillo.

-       Dexter.

-       ¡Para Dexter! ¡Será una gran fiesta, y todos en Poniville estarán invitados!

-       ¿Todos? – preguntó Fluttershy, preocupada.

-       Pero es probable que estén todos ocupados mañana, Pinkie. ¿Estás segura de que no se puede… posponer la fiesta? – objetó Twilight. Una fiesta de bienvenida podía traer más complicaciones de las que ya tenían.

-       ¿Y por qué? – inquirió Pinkie. – Es una regla: todo aquel poni que llegue a vivir a Poniville debe recibir su fiesta de bienvenida. Tú sabes eso, Twilight.

Los niños habían ido afuera mientras las yeguas hablaban. Pinkie Pie pensó que sería mejor así porque la fiesta debía ser sorpresa.

-       Es que, Pinkie… - empezó Fluttershy, pero fue interrumpida por unos golpes en la puerta. Rarity y Applejack entraron con caras preocupadas.

-       Lo sentimos si interrumpimos algo – se disculpó Rarity – Pero pensamos que tal vez Fluttershy sabría decirnos… bueno…

-       Por qué es que parece que Apple Bloom y Sweetie Belle esconden algo. Creo que desde que volvimos del Imperio de Cristal han estado… bastante nerviosas y elusivas.

Fluttershy y Twilight se miraron, y el resto de sus amigas notó que había complicidad entre ellas.

-       ¿Hay algo que ustedes sepan que no nos hayan querido decir? – preguntó Rarity, que olía algo sospechoso en las miradas de sus dos amigas.

-       Bueno, ya que estamos todas, y relativamente solas… - dijo Twilight, asumiendo rápidamente su posición de liderazgo en el grupo.

-       ¿Quién es ese chico, Twilight? ¿No vas a decirme que…? – interrumpió Rainbow Dash, su tono de voz parecía asegurar cuál sería la respuesta.

Twilight suspiró.

-       Aún no está confirmado…

-       Pero Twilight, la semejanza es obvia. – replicó Rainbow - ¿Vas a negarnos que ese potrillo que salió de la nada no se parece al rey Sombra? ¿Que no hay otra loca secta tratando de traerlo a la vida, como…?

-       No puede ser… ¿es eso lo que nos han estado ocultando las niñas? – dijo Applejack.

-       ¿Pero en qué estaban pensando? – dramatizó Rarity.

-       No, otra vez no. Si las cosas se ponen feas, y te perdemos de vuelta, Twilight, no pienso volver a buscar a esa inútil de Trixie para vencer a este tipo. – dijo Rainbow Dash.

-       Y no deberíamos arriesgar otra vez al Imperio de Cristal, y a la princesa Cadance… sobre todo si se ha confirmado lo de su embarazo. ¿Te das cuenta de lo que podría pasar? – dijo Rarity.

-       Chicas, por favor, cálmense. – dijo Twilight. Era consciente de que ni Dexter ni Nyx debían oírlas.

-       No es tan terrible como ustedes piensan – dijo Fluttershy.

-       Cielos, Fluttershy, tú eres incapaz de pensar mal hasta de la criatura más traicionera. – rezongó Rainbow, haciendo ademán de fastidio con sus cascos delanteros.

-       Pero en serio, - insistió Fluttershy – no es lo mismo que…

-       Oigan, ¿y Spike ya lo sabe? – preguntó Applejack.

-       Escuchen, por favor – dijo Twilight, elevando más la voz. – Sé lo que están pensando, y que suena como una locura, pero tienen que escuchar.

-       Espera, ¡¿Entonces no entraste a ningún programa de adopción, Fluttershy?! – saltó Pinkie Pie.

-       Bueno… - respondió Fluttershy, avergonzada de haber mentido.

-       Lamento que hayamos tenido que mentirte, Pinkie. – respondió Twilight. – Pero si me escuchan y me prestan atención por dos minutos, te prometo que no volveremos a hacerlo.

-       Está bien – asintió Pinkie Pie.

-       Bien, entonces diremos que Dexter viene de un programa de adopción para huérfanos en el que entró Fluttershy – repasó Twilight, después de la charla que dio a sus amigas.

-       ¿Eso significa que puedo hacer  mi fiesta de bienvenida para Dexter mañana?

-       Danos tiempo, Pinkie – respondió Applejack – Danos tiempo de hablar con nuestras hermanas.

-       ¿Chicas? ¿Escuchan eso? – preguntó Fluttershy, que tenía las orejas paradas como un sabueso en alerta.

Mientras las ponis hablaban en la sala de Fluttershy, Dexter condujo a Nyx hacia el patio para mostrarle las flores que había hecho cuando oyó a Fluttershy cantar, aunque lo que más le preocupaba era lo que podía decir Nyx del trance acontecido hacia una hora.

-       ¿Y dices que las creaste mientras Fluttershy cantaba?

-       Sí, bueno, supongo que fue así. Nyx… ¿qué pasó en la sala antes de que Shy y tu mamá entraran?

-       No sé por qué me preguntas a mí, pero… de repente me sentí como fuera de mí, y estaba viendo cosas que no debía.

-       ¿Cosas como qué?

Nyx miró seriamente a Dexter. Tenía la certeza de que Dexter se había metido en su cabeza “otra vez”, y que de alguna manera, sin querer habían cambiado otra vez los papeles, pero con la diferencia de que esta vez ella pudo ver lo que Dexter también veía… y no había sido nada agradable. Pero cuando estaba a punto de responderle, diciéndole que sabía “lo que había hecho”, sonó una alarma invisible en su cabeza. Era la sensación de peligro que le avisaba que una bestia andaba cerca con ganas de atacar el pueblo. Sabía que había llegado la hora de cumplir su deber, y por ese momento detestó tener que hacerlo.

-       Tengo que irme. Hay peligro – dijo, como toda respuesta, echando a correr hacia donde sentía el peligro.

La enorme serpiente espinosa se abrió paso entre los árboles con su robusto cuerpo alargado cubierto de escamas duras, tan duras que los espinos de los arbustos que había atravesado para llegar hasta allí le habían hecho apenas cosquillas. Su instinto le indicó que en algún sitio del poblado que se extendía ante ella se hallaba lo que había salido a buscar. Cuando enfiló hacia las casas con determinación, una alicornio negra de crin púrpura le salió al paso y la atacó. La serpiente la quitó de su camino como pudo, pero la tenía pegada como abrojo en la seda.

Nyx jamás había visto un reptil como ése. Sin dudas debía ser una criatura proveniente de lo más profundo del bosque Everfree, probablemente viviera en una caverna húmeda. Se había dado cuenta por cómo se le había puesto la piel a la serpiente en el clima fresco de la noche. La enorme cabeza en forma de cono daba entender que era más parecida a un gusano súper desarrollado, pero también poseía pupilas de dragón en sus ojos verde-amarillentos, y una lengua bífida que asomaba entre dos colmillos colmados de veneno cuando la bestia la embestía bufando.

Pronto Nyx descubrió que no podía seguir conteniendo a la serpiente, que continuaba adentrándose en el pueblo. Algunas luces se encendían en algunas casas y se volvían a apagar cuando las ventanas se abrían revelando a una monstruosa serpiente atacando el poblado.

La terrible serpiente acabó arrinconando a Nyx alrededor de un muro, cortándole el paso con su lomo alargado y cubierto de espinas, que se erizaban cual pelaje de un can en actitud ofensiva. Nyx sintió una punzada de desesperación. La serpiente iba a servírsela y ella no podría hacer nada para evitarlo. Era incapaz de invocar su magia, tenía un ala lastimada y estaba completamente paralizada por la mirada penetrante de la serpiente. Cuando ella creía que había perdido, cuando la serpiente se lanzó en su ataque final, la situación dio un giro inesperado.

Nyx, que había cerrado los ojos para no ver las fauces de la serpiente, volvió a abrirlos y contempló con asombro y perplejidad que Dexter se encontraba en medio, y que miraba fijamente a la serpiente, la cual a su vez le sostenía la vista. “No te preocupes, Nyx, lo tengo arreglado” sonó una voz en su cabeza. Era Dexter, que le había hablado telepáticamente.

-¿Dexter, qué haces? – preguntó Nyx, pero no obtuvo respuesta. Dexter saltó enseguida hacia la derecha, y para sorpresa de Nyx, la serpiente lo siguió. Enseguida ella se unió a la persecución, sin entender absolutamente nada de lo que sucedía. Pronto Dexter les sacó ventaja.

La ventana se abrió abruptamente, y uno de los hermanos salió de su adormecimiento. No alcanzó a distinguir más que la luz de la luna, hasta que vio que algo, o alguien, se movía furtivamente en su cuarto. Aterrado ante la posibilidad de que fuese algún monstruo peligroso, permaneció mudo y quieto. La cosa parecía dirigirse a la cama de su hermano Drake, pero en realidad se dirigió a la mesa donde se hallaban los tres huevos que habían hallado en una breve expedición al bosque Everfree. Blake concluyó que debía ser la madre –o el padre- de aquellos huevos. Advirtió algunos rasgos extraños, pero todo cambió cuando Drake despertó de repente e hizo brillar la luz de su cuerno, descubriendo que el intruso no era nada más que un ladrón, un unicornio que pretendía robar el descubrimiento de los hermanos.

-       ¡Oye, tú, rarito, qué haces con esos huevos! ¡Déjalos ahí, no te pertenecen, y sal ya mismo de nuestra casa o lo lamentarás!  - gritó Drake, pero el intruso no les hizo caso y se escabulló hacia la ventana. Drake intentó cerrarla con su telequinesis, pero el ladrón fue más rápido.

-       ¿Quién es ese? – preguntó Blake, sintiéndose un idiota y un inútil por haber actuado como un cobarde.

-       ¿Y yo qué sé? ¡Se está robando los huevos de dragón! ¡Tenemos que detenerlo!

Dexter no contaba con despertar a dos potrillos. Sólo sabía que lo que buscaba la serpiente eran sus crías. Al parecer, los potrillos habían tomado esos huevos creyendo que eran de dragón, pero ¿cuál era su propósito? ¿Desde cuándo era tan fácil apropiarse de las crías de grandes reptiles?

No había tiempo de pensar en esas cosas. Dexter llevaba los huevos de serpiente con el mayor cuidado posible, y pronto se percató del hedor del aliento del reptil detrás de él. Y un poco más lejos, oía la voz de Nyx llamándolo, aunque no distinguía sus palabras. Lo más probable era que estuviera preocupada por lo que sucedía, pero él le envió un mensaje mental tranquilizador.

Su objetivo era salir de Poniville.

En el camino, le salieron al paso los dos unicornios a los que había despertado. Uno tenía el pelaje blanco con la crin azul y unas líneas verdes, y el otro también tenía el pelaje blanco, pero la crin roja con líneas naranjas.

-       ¡Escucha bien, ratero! Si nos devuelves ahora lo que te robaste, no te acusaremos con la autoridad. – dijo Drake.

-       Sí, meterse en las casas de otros y llevarse cosas sin permiso es algo que está mal. – dijo Blake.

-       Tampoco está bien robarse las crías de criaturas salvajes. Y mucho menos sin saber de qué son realmente. – replicó Dexter. Le desagradaban esos presumidos unicornios, pero tenía que seguir su camino, y no iba a ponerse a discutir esas cosas con ellos ahora.

Dexter se escabulló sin poderse quitar esos estorbos, y para colmo la serpiente ya los estaba alcanzando. La hembra fue un problema menor cuando apareció el macho. Se oyó un bramido entre los árboles que hizo temblar el suelo, y del bosque emergió una serpiente del doble del tamaño que la había venido.

-       ¡Viejo, qué es eso! – gritó Drake, espantado.

-       ¡Aléjense! – les ordenó Dexter, pero ellos no le hicieron caso.

Por la retaguardia apareció la hembra, cuyos ojos parecían destellar fuego, y era obvio que estaba igual o más furiosa que su pareja. Ambos reptiles les cerraron cualquier paso por tierra, y Dexter maldijo su suerte, porque tenía que sacar a los dos idiotas del círculo formado por los lomos de los inmensos reptiles, entregarles sus crías y salir con vida. En eso le ayudó Nyx, que consiguió distraer a los monstruos por unos segundos mientras sacaba con su telequinesis a los potros y se los llevaba a resguardo, no sin echarle una mirada a Dexter, que parecía entregado a su destino final. Pero de alguna manera, sentía que todo estaría bien.

A mitad de camino se encontró con Twilight, que hizo dormir a sus compañeros con un hechizo, y los llevó a su casa sin hacer preguntas. Las otras mane 5 se ofrecieron para ayudar, pero Nyx negó con la cabeza.

-       No hay nada que nosotras podamos hacer – dijo, segura de que así sería.

Después de una intensa transmisión mental, logró convencer a las bestias de tomar sus huevos y retirarse. Dexter había practicado este poder con las mascotas de Fluttershy, y había obtenido buenos resultados. A pesar de que no confiaba que fuera tan efectivo con bestias salvajes, milagrosamente la hembra tomó los huevos con su cola, y luego de que su compañero pusiera en marcha su alargado cuerpo, dirigió hacia el pueblo, y a Dexter, un bufido que tranquilamente podía tomarse como una seria amenaza de que no los volvieran a molestar. Dexter se recostó en la hierba, agotado por el esfuerzo. Sabía que tenía que irse, pero no tenía ganas de moverse.

Se había adormecido un poco, hasta que lo despertaron las voces de Nyx y las otras ponis que habían entrado en la casa de Fluttershy. Preguntaban qué había pasado, si estaba todo bien, y cosas por el estilo. Alguien lo alzó en ancas, y al abrir los ojos descubrió que era Fluttershy.

-       ¿Estás bien, pequeño?

-       Sí, un poco cansado, nada más.

-       ¿Cómo hiciste que se retiraran? – preguntó Nyx, sondeando el sendero que las serpientes habían marcado en su marcha.

-       Simplemente les di lo que habían venido a buscar.

-       ¿Quiénes eran esos potrillos? – preguntó Rarity.

-       Son los hermanos Drake y Blake, se mudaron con sus padres aquí hace poco – respondió Pinkie Pie – Lo sé porque organicé su fiesta de bienvenida.

-       Supongo que no hay nadie mejor para saber quién es quién en Poniville – comentó Rainbow Dash, pero no sonreía. Miraba a Dexter de reojo. Si podía existir algún poni que no le inspirara confianza, definitivamente era ese potrillo. Y lamentaba que estuviera a cargo de una de sus mejores amigas.

-       ¡Y para hacer fiestas, también! – exclamó Pinkie, sin notar el tono de voz de Rainbow. – Y son medio parientes con Twilight.

-       ¿En serio? – preguntó Rarity. Tenía muy buenas referencias de la reciente familia unicornio que se había mudado a Poniville.

-       Mejor dejemos esto de lado. Debemos ir a dormir todas, o por lo menos dispersarnos. – respondió Twilight, evasiva. No era momento de hablar de familiares.

-       Twilight tiene razón – dijo Applejack – Ya se ha causado demasiado revuelo en una noche.

Todas volvieron a sus casas, no sin  una sensación de desasosiego que no les permitió descansar demasiado.

En la biblioteca, Nyx esperaba que Twilight le dijera algo, cualquier cosa, con tal de romper el silencio frío en el que se había inmerso mientras volvían. Sabía que algo andaba mal, pero temía preguntar, y a la vez quería saber. Twilight se limitó a curarla de sus heridas, a decirle buenas noches y a irse a dormir, dejándola con la terrible incertidumbre de lo que había arreglado con sus amigas con respecto a Dexter.

Nyx se recostó y descubrió que todavía persistía el anonadamiento por lo que había visto. No conocía a ninguna criatura capaz de hacer lo que Dexter podía hacer. Nadie habría salido vivo de un enfrentamiento contra dos serpientes de ese tamaño. Pero Dexter lo había hecho. No era un comienzo muy discreto, ya dos ponis lo habían visto, y encima robando, y eso se esparciría más rápido de lo que tardaba Rainbow Dash en despejar el cielo. Algo de lo que Nyx se había dado cuenta era de que a Rainbow no le agradaba Dexter, lo que podría ser otro inconveniente. No pudo saber mucho de cómo le caía a las demás, pero sí sabía que su madre tampoco lo miraba muy afablemente. Nyx se imaginó que todas sabían lo que él era –o había sido- y que lo único que deseaban hacer era deshacerse de él. Nyx tendría que luchar con aceptar la posibilidad de que Dexter no podría zafarse del castigo como ella, y pensar en esto le dio una punzada en algún lugar del corazón. Pero si a ella le habían dado una oportunidad, y también a Discord, aunque no les gustara, ¿por qué no podían hacerlo con Dexter?

Tal vez porque no era la misma historia.

-       Eso fue muy valiente, Dexter, - elogió Fluttershy – salvaste a Poniville tú solo.

-       A ella no le gusta hablar de esos parientes – dijo Dexter, confundiendo a Fluttershy.

-       ¿Qué quieres decir?

-       Cuando Pinkie Pie dijo que Drake y Blake eran parientes de Twilight. A Twilight no le gustó.

-       ¿Y por qué crees que no le gustó?

-       Ella no se lleva con esos parientes. Vivían en Canterlot, cerca de su casa, pero… no se llevaba bien. Shy, ¿qué tienes para el dolor de cabeza? Siento que me la están martillando.

-       Veré que puedo traerte…

-       ¿Cómo va eso? – preguntó Snining Armor al entrar en el balcón en el que Cadence observaba abstraída hacia el horizonte en el que se recortaban las figuras de las montañas.

-       Bien, estoy un poco mejor. – respondió Cadence.

Shining acarició cuidadosamente el vientre de Cadence, algo emocionado por la idea de que allí adentro aguardaba su pequeño retoño. La idea de ser padre había ido cobrando fuerza a medida que pasaba el tiempo. Desde que Cadence le dijo, un poco apremiada luego de una descompensación, que esperaba un hijo suyo, la sensación de que debía protegerla había crecido conforme crecía su emoción por la noticia.

Al mirar hacia las montañas, sintió un frío que le recorrió desde el lomo hasta la punta de las crines. Recordó cuando tuvo que defender a Twilight y sus amigas ni bien habían llegado al Imperio. Y de repente, tuvo la sensación de que el mismo peligro que los había amenazado, y que de hecho él había tenido que retener, los acechaba desde las montañas. Pero era absurdo pensar… bueno, tal vez teniendo una idea de lo que el anterior monarca era capaz de hacer… No, definitivamente, eso ya era parte del pasado. Estaba muerto y punto. Había recibido su castigo justo por sus pecados.

El problema era que Cadence le había confesado que sentía malas vibras en el castillo, como si rastros del rey Sombra permanecieran encapsulados entre las paredes de cristal del palacio. Pero Shining captó, con esas palabras, que al parecer Cadence temía que hubiese una represalia… era difícil de explicar, sin embargo, su esposo coincidía. Era como si el espectro del rey nunca se hubiera marchado.

 El rey se ha muerto… pero no se ha olvidado, solían decir los de la Academia, que al ver de Shining no eran más que un grupo de intelectuales obsesionados con el pasado antiguo. En algún momento, había oído conversar al anterior Capitán de la Guardia Real con un subalterno, el cual había preguntado:

-       ¿Cómo cree que serían las cosas si no estuvieran las princesas?

-       Dudo que lo mismo que ahora – respondió el capitán – Una princesa noble puede gobernar mejor que un rey.

-       ¿A qué se refiere?

-       Si hubieras vivido en la época de los Tres Reyes, sobre todo la del Káiser, lo sabrías.

-       Pero eso no es más que una…

-       No es una leyenda. Por las historias que contaban mi abuelo y mi padre, me siento feliz de que ningún nórdico esté al mando de la corona.

-       ¿Y los de la Academia qué pretenden demostrar?

-       Mantente alejado de esos lunáticos. Sólo intentan desenterrar un pasado que nos duele a todos.

Y Shining Armor se había quedado con la duda de lo que significaban esas palabras, pero consideró sabio tomar el consejo que el Capitán le había dado al subalterno.  Cuando Twilight quiso unirse a ellos, sintió que era su deber convencerla de que no lo hiciera, y aunque se había alegrado de que no la dejaran entrar, cuando consiguió ser admitida, su hermano temió que sucumbiera a la misma locura, lo cual por suerte no fue así. Twilight parecía querer negarse a aceptar lo que estos tipos decían.

-       ¿En qué piensas, cariño? – le preguntó Cadence.

-       Nada. Solamente disfruto la vista a tu lado.

Cadence no dijo nada y apoyó su cabeza en el hombro de Shining.

Guarecido en una cueva en una de las montañas nevadas, Sombra no necesitaba vista de águila para ver a la pareja que a varios kilómetros de distancia miraba desde un balcón. Atardecía, y Sombra se había acostumbrado a ver vacío el sitio que había ocupado el perfil de la mare en la luna. En su exilio en el mar, contempló el prolongamiento de la noche, y automáticamente supo cuál de las dos hermanas había triunfado al fin. Lo extraño era que, durante ese tiempo, reapareció el perfil en la luna, y lo más extraño fue que también contempló el perfil de una yegua en el sol. Conclusión: alguien había desterrado a ambas hermanas a sus astros asignados. ¿Pero quién? Podía sentir la energía oscura proveniente del reino, y cuando intentó visualizar quién había tomado el poder, se encontró con una imagen confusa que no le brindó suficientes respuestas.

Nightmare Moon fingía ser derrotada por un arcoíris expelido por seis ponis que no reconocía. Cinco tenían collarines con una insignia parecida a su marca, y la unicornio azul que llevaba la corona desencajaba con las demás. El arcoíris era como un gusanito atacando a un león, y por un momento le pareció graciosa la dramatización de Nightmare Moon, que al parecer se había separado de aquella con la que compartía un ser. Eso lo molestó, y por otro lado, le parecía imposible. Pero le llegó otro dato interesante de la (desagradable y presumida)  unicornio azul, y era una visión en la que ella portaba el Amuleto del Alicornio, usándolo de la manera incorrecta. Era un dato que le interesaba.

Otra vez había intentado contactar a Nightmare Moon. Pretendía averiguar cómo se había desprendido… quién le había ayudado. Pero sólo le llegó una imagen en la que una desesperada unicornio violeta la tenía en brazos y clamaba por ayuda, que todos se negaban a darle. Esta desesperada unicornio violeta sí parecía encajar para llevar la corona que supuestamente haría funcionar los Elementos de la Armonía.

El problema era que en su forma de Narval no podía hacer mucho sin llamar la atención, porque debía mantenerse fuera del agua para hacer cualquier contacto, y maldijo una y mil veces por eso. Si hubiera estado completo, le habría hecho frente a la oscura reina, y con la debida ayuda, se habría apoderado de un reino en el que las Hermanas Nobles no lo molestarían para nada. Pero el que podía darle el poder para hacerlo, estaba encerrado en un casquete de hielo. Y lo que podría haberle dado información estaba escondido en un hechizo que no podía romper por sí mismo. Y maldijo mil veces más.

Qué fácil habría sido.

De hecho, había inventado una crónica sobre una imaginaria y épica batalla con la Reina de Equestria. Escribir dicha crónica fue una de las primeras cosas que hizo.

Y ahora, observando el Imperio que le daría la llave al poder, Sombra pensó que las cosas bien merecidas requerían mucho esfuerzo y sacrificio como para ser obtenidas fácilmente.

Capítulo 9: Una fiesta de bienvenida no muy bienvenida

No importaba que su raza fuera originaria de los hielos del norte, ni que hubiera pasado mil años conviviendo con el helado mar ártico, ni qué tan fuerte podía ser, el frío no perdonaba, y Sombra admitió que si no tomaba un descanso, un baño caliente y una cena formidable, probablemente la pasaría muy mal. Además, necesitaba pensar. Sólo tenía la mitad de su poder.

Sombra había revisado los alrededores del Imperio de Cristal durante la noche, observando con cierto desprecio los colores provenientes del palacio que una vez fue suyo. Intentaba no pensar en eso, la búsqueda era más importante. Tenía la sensación de que lo que esperaba encontrar, no lo hallaría. Si todo había sucedido como debía, el rastro lo llevaba en la dirección correcta. Sombra rastreaba la zona, usando una especie de sonar. La presencia mental de toda aquella criatura (mágica) que estuviese rondando cerca, rebotaría en la mente del rastreador. También intentaba establecer una comunicación psicológica a corta distancia, pero no hallaba más que el eco del viento proveniente de las montañas.

Hasta que llegó a un árbol seco y muerto que poseía apenas una pizca del rastro de Skugga. Sombra se sentó y apoyó los cascos al pie del árbol. Se concentró. Obviamente, a partir del cuerno, -lo único que había quedado de Skugga- éste se había regenerado. La visión fue limpia y nítida. Sin necesidad de intermediarios, la magia oscura y las sombras se encargaron de todo. La parte que le tocaba a él, era hallar a Skugga y absorberlo, ya que Skugga alguna vez había formado parte de él. Y de hecho, tenían la misma magia, y el mismo canal psicológico para contactar con aquello que estaba fuera de todas las posibilidades de cualquier otro poni.

La última visión que le llegó de Skugga, fue la más importante. Allí aparecía una potranca alicornio que despertó varias reminiscencias en él, como si ya la conociera de algún sitio. Tenía la piel negra, la crin púrpura y unos ojos de dragón de color turquesa. No pudo sacar nada más, porque de repente todo se volvió borroso, y Sombra volvió a la realidad. Ya no haría nada más, el frío al parecer también inhibía sus poderes.

La prioridad entonces era hallar un sitio para reposar, y con ese propósito, y la sensación de que alguien seguía sus pisadas, Sombra continuó su camino en dirección opuesta al Imperio de Cristal. Necesitaba alojarse en un lugar en el que su presencia no despertara alarmas, ni en donde pudieran siquiera reconocer su cara.

Después de caminar kilómetros sin hallar más que nieve y soledad, el unicornio atisbó a los lejos una luz de esperanza. Era un bar al pie de una montaña. Pensó que allí deberían vender buenos tragos, teniendo en cuenta el sitio en el que estaba ubicado, y la sed en su garganta despertó como una fiera embravecida. Lo malo del asunto era que no tenía un céntimo, y probablemente no le darían de beber gratis. De todas formas entró, pensando que ya se las arreglaría de algún modo.

Al traspasar la puerta, cayó de lleno en una típica pelea de bar, aunque el bar también era una despensa. Una silla, lanzada por un pegaso robusto, volaba hacia la cabeza de un poni terrenal, que instintivamente se agachó para esquivarla. Sombra vio que venía hacia su cara, y la detuvo con un escudo mágico. Al mismo tiempo, tomó la silla con su telequinesis, y pensaba devolverla al que la había lanzado en un principio, pero en cambio la dejó a un costado. En otras circunstancias se habría unido con gusto a la trifulca, pero éste no era el momento. Apartó a los contendientes en direcciones distintas, como método para separarlos y para acercarse al mostrador. Con la simpatía del tabernero, tal vez consiguiera por lo menos echarse algo al buche.

-       ¡Hey, quién te crees que eres? – vociferó el pegaso, acompañado por otro. Ambos pegasos eran un poco más grandes que el poni al que agredían, pero no más que Sombra.

-       Mira, colega, se ve que está hecho mierda – señaló el otro pegaso. – Por el estado en el que está, es increíble que haya sobrevivido sin que se lo comieran los lobos.

Los pegasos continuaron mofándose de él, pero a Sombra no le importaba lo que pudieran decir esos dos. El bar estaba casi vacío. Los demás ponis allí se mantenían en sus asuntos, como si no les importara lo que le había sucedido al poni terrenal, que se levantó, recogió sus cosas, y se dirigió al mostrador. Buscaba en sus alforjas algunos bits para pagarle al tabernero, que no le quitaba los ojos al recién llegado.

-       ¿Y éste es sordo o qué? Voy a darle una paliza.

-       No importa quién o qué sea.

Ambos pegasos se lanzaron a embestir a Sombra, para descargarse contra él por haber interrumpido su diversión. Pensaban que sería sencillo vencerlo, porque aunque tuviera magia, se veía bastante débil como para usarla. Pero no tenían idea de con quién se estaban metiendo. Con un golpe de su casco izquierdo, el unicornio mandó a volar a uno de ellos contra la chimenea. La crin de la cola por poco se le prendió fuego. Al otro, Sombra lo detuvo con su magia, reteniéndolo en el suelo. Vio que detrás del mostrador, el tabernero tenía un cuchillo que parecía filoso, y lo descolgó con su telequinesis.

-       ¡Oiga! No, ¿qué va a hacer? – dijo el tabernero, temiendo lo peor – Suéltelo y dígale que se vaya. ¡No quiero más violencia en mi bar!

Los demás ponis alzaron sus cabezas hacia el centro, interesados por el desenlace de la escena.

-       ¡Espera, amigo, yo sólo estaba… estábamos jugando! – gimió el pegaso al costado de la chimenea, sin saber qué hacer por su compañero.

-       Vaya forma de jugar – respondió Sombra, señalando al poni terrenal, que miraba con ojos de tomates. – Pues bien, yo también estoy jugando. – Sombra no hablaba desde que había salido del mar, y la voz le salía áspera y ronca, como si tuviera un terrible catarro. Sentía la lengua seca y pastosa.

-       ¡Por favor, no me mates! ¡Te daré lo que quieras, pero por favor no me mates! – gemía el pegaso en el suelo, que veía sus propios ojos asustados en el filo del cuchillo.

A Sombra no le interesaba matar a nadie, pero era una buena diversión poder asustar a un mundano.  Podría haber hecho muchas cosas con ese cuchillo, sin embargo, lo único que hizo con él fue cortar al ras todas las plumas del ala derecha del pegaso. Todos en el bar quedaron sorprendidos. Sombra se volvió hacia el mostrador y regresó el cuchillo a su sitio en la pared.

Cuando el pegaso salió de su confusión, le rogó al unicornio gris que le devolviera las plumas de su ala, que las necesitaba para trabajar. Sombra recapacitó, viendo la desesperación de su víctima, y decidió cambiarle las plumas por una cantidad de dinero suficiente para tomar una cena decente. El pegaso aceptó sin vacilar, y obtuvo sus plumas de vuelta, pero tuvo que comprar además un engrudo para pegarlas, porque no iba a volver a su casa sin tapar su humillación.

Después de eso, se hizo el silencio.

Al salir, el poni terrenal alcanzó a Sombra, para agradecerle su intervención.

-       No tiene nada que agradecer – respondió el unicornio. Su respuesta no había sido cálida ni cortés.

El tabernero le había ofrecido una capa, como agradecimiento por lo hecho, y lo no hecho, dentro del bar. Ahora solamente se sentía cansado y con frío.

-       Llevo estos alimentos para mi familia, y algunos remedios para mi hija. Está muy enferma. Debe ser tarde ya. Mi esposa debe estar esperándome preocupada.

-       ¿Por qué lo molestaban en el bar?

-       Porque en el mundo, tristemente, hay bravucones que prefieren meterse con los pobres y lo débiles. Fue bueno que les dieras una lección. Me has salvado.

-       No es para tanto.

-       Sí que lo es. Soy el único sostén de mi familia. El trabajo por aquí no es mucho, y me arreglo con lo que puedo.

Cuando llegaron al portón de la humilde casa del poni terrenal, éste no dudó en intentar convencer a Sombra de que se quedase a pasar la noche, a lo cual accedió aunque un poco de mala gana. Le sorprendió que a pesar de la humildad y estrechez del hogar, aquella familia aceptase a alguien más dentro, cuando parecía no haber más lugar. La esposa y los hijos menores se hallaban sentados alrededor de la cama de la hija mayor, que volaba de fiebre. En un saloncito que hacía de cocina, comedor y living, bailaban las llamas de un fuego que el viento que entraba por la chimenea amenazaba apagar.

El padre explicó a la familia la razón de la presencia del visitante, y todos le dispensaron un buen trato, a pesar de que cada uno tenía algunas pequeñas dudas por el aspecto del invitado. La esposa parecía temerle un poco, el segundo hijo mantenía distancia, y el más pequeño, que no contaría con más de dos años, lo miraba extasiado, como si nunca hubiera visto nada parecido. Se le había pegado a los talones, y lo seguía por todos lados con la mirada. Sombra notó que el pequeño no le tenía miedo, sino que parecía que lo consideraba uno más de la casa.

Sombra decidió que se iría a la madrugada del día siguiente, sin decir palabra. No quería retrasarse demasiado en su viaje. El lugar era acogedor, pero había algo que le sentaba mal. Estar allí lo hacía sentir incómodo, y si no hubiera sido por la fatiga, habría seguido de largo. No conseguía darse cuenta qué le producía la visión de esta familia, trataba de ser amable pero sin interesarse mucho  en la situación.

No se sentía él mismo mientras estaba allí. Definitivamente no. Se había acercado a la cama donde yacía la potranca enferma, y después de preguntarle al padre qué síntomas tenía, Sombra supo que era una fiebre que solía atacarlo a él de pequeño, y que existía un hechizo para aminorar la fiebre que su padre solía usar para curarlo, un hechizo que se complementaba con una sopa de hierbas que ayudaban a eliminar la enfermedad. Así hizo, usó el hechizo en la niña y le explicó al padre qué plantas debía buscar, cómo prepararlas y en qué momento debía dársela, y que al cabo de algunas horas, estaría completamente mejorada.

Luego de que la familia se fue a acostar, después de tomar nota de su consejo, Sombra permaneció en el living sin pensar en nada. Era como si tuviera congelado el cerebro. En un momento, notó que algo le mordisqueaba y le tiraba de las crines, y al abrir los ojos descubrió al pequeño potrillo, con su cara siempre alegre, trayendo en la boca el muñeco que lo acompañaba todas las noches. Tenía claras intenciones de jugar, y a pesar de los intentos de Sombra por mandarlo de vuelta a su cucha, el pequeño no se rendía, por lo que al final, terminó aceptando las reglas de su juego, hasta que se quedó dormido entre las ancas del unicornio, que viendo la hora de retirarse, lo llevó a su cuarto, lo arropó, y una vez en el vestíbulo usó un hechizo de tele transportación para salir sin hacer ruido.

Y siguió su camino intentando ignorar lo sucedido aquella noche.

Pinkie Pie consideró que sería una buena idea hacer la fiesta de bienvenida para Dexter en la escuela, para que tuviera ocasión de congeniar más con quienes serían sus compañeros de clase. Muchos ponis no pudieron asistir por compromisos previos, pero de todas maneras la fiesta estaría muy animada. Nyx y Dexter tenían buenas razones para sentirse nerviosos, especialmente por lo sucedido la noche anterior con los dos hermanos. El plan de Nyx ya estaba trazado, en la forma de una explicación bastante enrevesada pero plausible. La esperanza era que ningún otro habitante de Poniville se hubiera percatado del incidente.

Habían asistido todos los compañeros de clase, algunos con sus padres, otros con uno de ellos. Pinkie se había esmerado mucho con la fiesta, había globos y serpentinas por todos lados, bocadillos, juegos. Cherilee estaba complacida de tener un nuevo alumno a quien enseñar, y había aceptado la propuesta de Pinkie Pie porque le parecía una buena forma de celebrar el nuevo año escolar que comenzaba.

Las mane 6 estaban presentes también, vigilando cada una desde su punto al agasajado, que no se había sentido del todo bien cuando fue presentado a todo el grupo escolar. No parecía tímido, más bien prefería rehuir las miradas de los ponis del público. Mantuvo una postura rígida, mirando hacia adelante por sobre las cabezas de todos, y hubiera parecido un acto de soberbia si no hubiera cambiado de posición dos o tres veces. Daba la impresión de que escuchaba más de lo que Cherilee decía, y más de uno se sintió incómodo al contemplar sus ojos.

Por fin terminaron las formalidades, y todos se volcaron a los juegos. Los adultos estaban reunidos alrededor de las mesas de bocadillos, charlando, mientras los pequeños correteaban en el patio de la escuela. Claro que no podían faltar Diamond Tiara y Silver Spoon, emocionadas por tener otro flanco en blanco, o más bien gris, que molestar, además de las Cutie Mark Crusaders. Al ver que Dexter se reunía primero con ellas, Diamond señaló que obviamente el chico nuevo se uniría a su patético grupo, y dijo que tenía preparada una bienvenida especial para el nuevo. Pronto se lo hicieron saber a los demás potrillos y potrancas, diciéndoles que se quedaran cerca para ver el espectáculo, a todos menos a los cuatro que conversaban animadamente en un rincón. Nyx estaba cerca, pero las bravuconas habían aprendido a respetarla.

También estaban los hermanos Drake y Blake, junto a dos pegasos con los que conformaron su “banda”. Observaban desde la sombra del tobogán.

-       Así que el rarito vive aquí – dijo Blake.

-       Qué coincidencia… - dijo Drake. – Qué coincidencia tenerlo aquí. Y ahora que se lo puede ver mejor, es mucho peor de lo que me imaginaba. Nunca había visto alguien tan gris… ¿y su mamá se supone que es una pegaso que se ve más agradable que él?

-       Es adoptado. ¿Quién sino tendría un hijo así? – dijo Wind Fast, uno de los pegasos. – Sin duda sus padres lo abandonaron por eso. Además, conozco a Fluttershy por medio de mi madre, y yo pienso que mejor debería ocuparse de los animales antes que adoptar a un chico tan feo.

-       Debió tenerle lástima porque nadie lo adoptaba. – dijo Blake.

-       ¿Qué piensan hacer, ahora que no tiene oportunidad de escapar? – preguntó Wind.

-       Estuvimos pensando en eso el otro día. – contestó Drake – Habría sido interesante contarle a mi padre, pero eso podría haber sido problemático para nosotros. De seguro nos habría regañado por tomar huevos de los nidos de criaturas peligrosas.

-       Yo simplemente no entiendo cómo es que esos eran los huevos de esas serpientes gigantes, - dijo Blake – ni cómo pudo saber él que les pertenecían. Teniendo en cuenta que casi nos tragan esas cosas…

-       Eso ya no importa, hermano. Lo que importa es que por suerte estuvo ella para salvarnos.

-       ¿Quién? – preguntó Wind.

-       Nyx, ¿de quién más estaría hablando? – replicó Drake, frunciendo el entrecejo. Luego su expresión cambió al observar a Nyx a la distancia. – Ella protege Poniville de los monstruos durante la noche, y no me importa que haya sido Nightmare Moon, ella es genial. Si la nombraran princesa, sería mucho más genial que la princesa Twilight.

-       Sí, y la verdad es que las cosas no estaban tan mal cuando Nyx fue la reina. – comentó Blake.

-       Ah, sí, habíamos olvidado lo mucho que a ustedes dos les gustaba la antigua reina de Equestria – comentó Fly Dash, como burlándose.

-       No hables así de ella. Es mucho más genial de lo que tú podrías llegar a ser – le espetó Drake.

-       Tranquilos todos, - dijo Wind – que no estamos aquí para discutir de eso, sino de eso otro. – y señaló a Dexter – Miren, parece que se ha separado del grupo de perdedoras en blanco. Tal vez podríamos ir a saludarlo.

-       No, Diamond y Silver le darán la bienvenida. – dijo Blake.

-       ¿Qué? – gritó Fly Dash, que estaba preparado para la acción. – Oh, vamos teníamos un trato…

-       Esperen, y veamos cómo reacciona el rarito con ellas. Será divertido. – dijo Drake, recostándose y comiendo dulces de un plato que tenía a su lado.

-       Supongo que sería la primera prueba – dijo Blake, haciendo lo propio.

Dexter intentaba seleccionar de la mesa algo que no tuviera un gusto exageradamente dulce. Sólo pudo decidirse por el ponche, que para su gusto se reservaba un poco el dulzor. Había elegido también un cupcake de una bandeja que estaba casi llena. Luego levitó otra bandeja para llevar a las chicas, pero enseguida sintió que el ambiente había cambiado. De repente había más ponis, haciendo un círculo, como si fueran a contemplar alguna función. Un mal presentimiento se abría paso entre sus pensamientos, y se vio confirmado por la presencia de las dos potrancas detrás de él.

-       Vaya, vaya, parece que el chico nuevo ya tiene su grupo de amigas, y que no quiere integrarse con los demás. ¿No te parece, Silver Spoon? – dijo Diamond Tiara cuando Dexter se dio la vuelta.

-       Sí, y eso no está bien, ¿verdad, chicos? – Silver Spoon echó una mirada alrededor. Los ojos de los ponis asentían.

-       Bueno, tal vez tome tiempo… - contestó Dexter, pero las dos potrillas no lo dejaron continuar.

Diamond Tiara y Silver Spoon hicieron uso de todos sus recursos de burla para con los flancos en blanco, casi todos estrenados con las CMC, que observaban preocupadas la situación, sobre todo Nyx, que escrutaba nerviosa el rostro de Dexter, en busca de algún indicio de que se pusiera molesto. Por el momento, parecía mantenerse en calma, pero era cuestión de tiempo para que las provocaciones de las bravuconas hicieran salir el lado oscuro de Dexter. Pues no tenían ni idea de con quién se estaban metiendo.

Por su parte, Dexter luchaba con el impulso de ser malo. Una voz grave y profunda lo arengaba:

VAMOS, MUCHACHO, PONLAS EN SU LUGAR

¿QUIÉNES SE CREEN QUE SON ESAS TONTITAS PARA PONERTE EN RIDÍCULO? ENSÉÑALES… ENSÉÑALES QUIÉN ERES TÚ

¿VAS A DEJAR QUE DOS NIÑAS SE BURLEN DE TI? PONLAS EN SU LUGAR

PONLAS EN SU LUGAR, SKUGGA, SON SÓLO DOS PATÉTICAS MUNDANAS MORTALES

Pronto pudo más la esencia oscura, ante el constante repiqueteo de las risas de los demás, y Dexter no pudo contenerse. Sus ojos cambiaron levemente, perdiendo el brillo. Y entonces, comenzó su fiesta.

-       A ver, a ver – dijo Dexter, con una voz un poco más sombría - ¿Quiénes se supone que son ustedes? – preguntó en tono despectivo.

-       Yo soy Diam…

-       No me importan sus tontos y patéticos nombres – Dexter las rodeó, con una mirada fría y calculadora. – Ustedes son sólo dos mundanas ponis terrenales que se creen estar encima de los demás, sólo porque tienen… ¿qué se supone que tienen? – Dexter acortó la distancia, atreviéndose a hacer lo que pocos ponis hacían.

-       Pues, dinero, belleza, y popularidad. – dijo orgullosamente Diamond Tiara.

-       ¿Eso es todo? – preguntó Dexter con una mueca satírica. – Ya veo cómo esas banalidades podrían protegerlas de esto…

Dexter dio dos pasos atrás, y con la magia de su cuerno disparó hacia el suelo, e inmediatamente se formó una columna de fuego que rodeó rápidamente a las potrancas, dejándolas sin posibilidad de salir. Las dos se abrazaron aterradas, procurando mantenerse lejos de las llamas.

-       Oh, qué lástima, - dijo Dexter con una voz de falsa compasión – las señoritas están atrapadas… no pueden huir por tierra… ni por aire… ¿Por qué? ¡Porque no tienen alas ni cuernos! – gritó, con una voz cada vez más espeluznante, para que todos alrededor lo oyeran. - ¡Sólo mírenlas, temblando como dos hojas! ¿Y dónde están su dinero y popularidad para ayudarlas?

-       Bueno, nosotras sabemos que nuestros amigos están para ayudarnos – dijo Silver Spoon, aún con arrogancia, sabiendo que sus compañeros no dejarían que ellas se quemaran.

-       Ay, sí, qué bonito – comentó Dexter, con una voz que ya no parecía la suya, y con una sonrisa desagradable que demostraba lo mucho que estaba disfrutando la situación. Levitó todas las fuentes de ponche de una mesa cercana y la vertió sobre ellas, apagando el fuego. Todos sintieron el olor a gramilla quemada.

-       ¡Quién te crees que eres! – rezongó Diamond Tiara, empapada en jugo de manzana.

-       Ahora veamos – continuó Dexter, ignorando las palabras indignadas de sus víctimas - ¿Para qué sirven una cuchara… - y Silver Spoon fue levantada en el aire para que todos contemplasen su cutie mark – y una tiara de diamantes… – lo mismo sucedió con Diamond Tiara, que se unió a su amiga en el aire - … sino para ser vagas decoraciones? – Dexter empezó a hacerlas girar y girar, no muy lejos del suelo. – No sirven para arar los campos, no sirven para trabajar la tierra, no sirven para despejar el cielo, no sirven para nada. ¿Y ustedes se creen mejores que los demás… mejores que las Cutie Mark Crusaders, sólo porque tienen su Cutie Mark? Eso es bastante patético. – concluyó Dexter.

Todos lo observaban con asombro y temor, y descubrió que le gustaba… era como si en el pasado lo hubiera hecho y lo hubiera disfrutado. Era como una sensación de deja-vú. Desde algún rincón le llegaba el eco de una voz que le rogaba que parase, pero no alcanzaba a distinguirla.

ESTÁS HACIENDO BIEN, SKUGGA, TIENES QUE ENSEÑARLES QUIÉN ES EL QUE MANDA

LO ESTÁS HACIENDO MUY BIEN, ASÍ TE RESPETARÁN

-       Podrán tener sus bobas marcas, pero no pueden hacer nada con ellas – depositando bruscamente a las potrillas en tierra firme, Dexter se acercó a ellas de forma que su sombra las tapaba. Ahora podía oler su miedo, era como una brisa que le hacía caricias. – No, no pueden hacer nada con ellas – y soltó una risita macabra. – Ustedes se burlan de las Crusaders, porque aún no tienen su marca, ¿pero alguien no les ha dicho ya que ellas tres tienen más potencial que ustedes dos? ¿No? Pues yo con gusto se los explico. Scootaloo tal vez no alcance a volar, pero ella sí tiene alas, y algún aprenderá a usarlas tan bien como Rainbow Dash, y hasta mejor – (esto hizo sonrojar a Scootaloo) – no como ustedes, que no disponen de medios naturales para desprenderse del suelo. Sweetie Belle es una unicornio, y eso significa que algún día sabrá usar magia, levitar cosas y todo eso, lo que dudo que alguna de ustedes pueda llegar a lograr ni en sueños.

-       Pero Apple Bloom es como nosotras – replicó Diamond Tiara – Ella tampoco tiene alas ni cuerno.

-       No, pero ella tiene un talento mucho mejor que el de ustedes. Y además, tiene  un espíritu de trabajo como sus hermanos, y cuando ella crezca, heredará la finca de su familia, y de cierto que sabrá hacer cosas mejores que ustedes dos. – Dexter había remarcado esas dos palabras de tal manera que hacían parecer como si Diamond y Silver fueran dos alimañas, y ése era el propósito.

“Bueno, Dexter, ya puedes parar”. La voz de Nyx resonó en la cabeza de Dexter, pero él aún no había terminado. Quitó la tiara de la cabeza de Diamond.

-       Y no mereces llevar esto, porque no refleja verdadera nobleza. – dijo, y dejando caer la tiara, la aplastó con su casco, bajo él quedaron los pedazos de la tiara, los cuales levantó y convirtió en un polvo brillante que sopló, haciendo que se esparciera por todo el sitio. El acto de pisar la tiara se le hacía conocido, sentía que ya lo había hecho en un pasado lejano. Un pensamiento oscuro y retorcido brotó de las profundidades de su inconsciente: “Cuando sea rey de Equestria, las voy a poner a fregar los pisos del palacio, y me aseguraré de que nunca terminen”.

“TENEMOS QUE HABLAR, URGENTE, DEXTER”.  Nyx había hecho lo posible por entrar al canal psicológico de Dexter, sin resultados. Ahora todo se había podrido. Algunas niñas se acercaron a auxiliar a Diamond y Silver, ambas intentando retener el torrente de lágrimas que brotaba de sus ojos. Nunca nadie las había humillado así, y lo único que querían ahora era retirarse a sus casas y nada más. Su orgullo había sido socavado de manera cruel. Las CMC se hubieran sentido  halagadas por las palabras de Dexter si éste no las hubiera dicho de esa forma, y utilizándolas para degradar a otras ponis. Por un lado, admitieron que en cierta forma se lo merecían, porque algún día tendría que llegar alguien que le diera una cucharada de su propio chocolate a esas bravuconas, pero no se sentían bien con la manera en que Dexter las había tratado. Nyx desapareció inmediatamente, llevándose a Dexter a un lugar apartado.

Todos pronto se dispersaron. Pinkie Pie llegó a tiempo para dar un giro al ambiente de la fiesta. Sólo seis ponis adultas se habían percatado del incidente, porque los gritos de las dos potrillas habían sido amortiguados por la música. Twilight se sentía desmayar. Conocía al padre, y a la madre, de Diamond Tiara, y sabía que eran capaces de armar un escándalo de proporciones caóticas.

La fiesta se dio por terminada un poco abruptamente. Nadie dijo una palabra de lo ocurrido en el patio, de modo que no llegó a mayores. La banda de Drake y Blake quedó estupefacta por la actuación del chico nuevo; jamás se habrían esperado algo así.  Las CMC tampoco dijeron nada, se sentían completamente avergonzadas, no porque hubieran hecho algo malo, sino porque sentían vergüenza por lo que Dexter había hecho, y al mismo tiempo se sentían tristes porque creían que lo castigarían, y que sus hermanas no volverían a confiar en ellas.

Pero no pasó nada. Ninguna de las mane 6 dijo nada.

Twilight no encontró a Nyx en la biblioteca. 

Capítulo 10: Haciendo amigos en la escuela

  Sombra contempló con cierta aprensión la desolación de la villa de Arkanheim. No le hubiera molestado tanto encontrar usurpada su antigua casa si por lo menos los ocupantes se encargaron de mantenerla durante todos estos años. Pero presentía que al entrar no hallaría más que polvo y telarañas, y se entristeció mucho. Nunca dejaría de ser la casa paterna, y había muchos recuerdos allí, tanto buenos como malos. Decidió que se detendría allí un tiempo, era un crimen pasar de largo cuando su último ligar en el mundo se caía a pedazos.

Los trolls que lo seguían a prudente distancia se detuvieron en seco. Habían oído muchas terribles historias del sitio que se alzaba frente a ellos. La gran casa estaba deshabitada desde hacía tiempos inmemoriales, y al parecer regresaba su antiguo dueño. Ellos no irían más allá del límite, en la dura y reseca piel sentían la poderosa influencia que emanaba del lugar.

A muchos kilómetros de allí, Dexter iba a la escuela acompañado de Fluttershy. Las expectativas del día no eran muy buenas, pero era cuestión de uno mismo hacer que las cosas fueran bien. Luego del timbre de entrada, Fluttershy se despidió de Dexter, quedándose un rato a observar cómo se unía a las CMC y juntos entraban en el salón de clases.

Una voz que vino de detrás la sobresaltó.

-       Disculpe, señorita, ¿es usted la tutora de ese muchacho?

Fluttershy olía problemas. Se volvió, encontrándose con las madres de Diamond Tiara y Silver Spoon, y con toda la amabilidad y serenidad que pudo, contestó que sí.

-       Nuestras hijas nos han contado lo que ese monstruo les hizo ayer – dijo Affluent, muy seria.

-       No vamos a permitir que nadie trate así a nuestras pequeñas. ¡Ellas no estaban haciendo nada malo!

-       Em, yo… lo lamento, no volverá a suceder… - balbuceó Fluttershy.

-       Ya lo creo que no va a volver suceder – dijo Affluent – Yo que tú consideraría que la escuela no es un lugar para matones. ¡Ese chico debería estar en una correccional, no en una escuela! Tiene suerte de que no fuimos con las autoridades enseguida, porque de lo contrario ya se lo estarían llevando en una jaula. ¡Es un demonio!

-       Yo te sugeriría, por tu propia seguridad y la de todos, que lo castigues severamente y que le pongas un bozal. – dijo la madre de Silver Spoon – Aunque lo mejor que podrías hacer sería devolverlo al agujero de donde lo sacaste, querida.

-       Dexter no quería hacerle daño a nadie – se defendió Fluttershy -. Y no creo que sea un demonio ni todas las cosas que ustedes dicen. Sólo estaba nervioso, es un buen chico, pero es… como un diamante que falta pulir. Sólo hay que darle una oportunidad, para que pueda integrarse con los demás ponis, y verán que no hay más problemas.

Las dos madres se miraron entre sí.

-       Más te vale que así sea. – sentenció Affluent, y las dos se marcharon soberbiamente.

Fluttershy suspiró, miró por última vez hacia la escuela, y deseó en su interior que todo marchara bien.

Durante la clase, Dexter se sintió un poco incómodo. Los temas que explicaba Cherrilee no le parecían aburridos, pero le costaba concentrarse. Cuando la maestra le hacía alguna pregunta, y los demás giraban la cabeza hacia él, se sentía como en medio de un concilio acusador. No se atrevía a espiar los pensamientos de sus compañeros, pareciera que sus poderes dormían, y lo único que lo aliviaba era que tenía la mente despejada.

En un momento, Cherrilee lo llamó al pizarrón para escribir una palabra. Era como un reo caminando hacia la horca, delante de una multitud hostil. Pronto Dexter se encontró con un problema: sabía qué palabra tenía que escribir, pero no podía escribirla más que en hierático. Los últimos días había estado estudiando el alfabeto y las palabras del idioma de los ponis, aunque no había llegado muy lejos. La escritura le iba pésima. Otro inconveniente era usar la tiza, la cual quebró en tres pedazos distintos, produciendo en cada ruptura un chirrido irritante. Hasta que consiguió dominar la tiza, comenzó a vacilar. Había conseguido reproducir los tres caracteres en forma de runas que formaban las primeras sílabas de la palabra, una palabra larga y algo complicada.

-       Oye, ¿acaso no sabes escribir? Una anciana con los cascos temblorosos tardaría menos que tú. – se oyó la voz burlona de Blake en medio del salón, seguida de unas risitas contenidas.

-       ¿Te cuesta escribir, Dexter? – preguntó Cherrilee, examinando las extrañas letras en el pizarrón – Podría recomendarte a alguien que te puede ayudar con tu caligrafía…

-       En realidad… - Dexter se detuvo. ¿Qué les iba a explicar a estos ponis sobre la escritura que él usaba? Era la única forma de escritura que conocía.

-       ¿Es un idioma extranjero? – preguntó una potranca de anteojos y melena roja rizada.

-       ¿Eres extranjero? ¿De dónde vienes? – preguntó un potro de más atrás.

Una lluvia de preguntas dejó a Dexter helado. No estaba seguro de cómo y qué responder. Más que las burlas de los demás, estaba molesto por no poder escribir una estúpida palabra en el pizarrón.

Pero Cherrilee puso en silencio a toda la clase, y continuó la lección.

El timbre del recreo sonó al cabo de media hora. Dexter salió al patio con el corazón ensombrecido. Se sentó en un rincón del patio, solo. Observaba a las CMC conversando con la potranca pelirroja, que se llamaba Twist. Del otro lado del patio vio a Diamond y Silver, y pensó que tenía algo que resolver. Sacó un poco de arena del arenero, y fue a buscar algo de agua.

Diamond y Silver se hallaban cuchicheando entre ellas cuando vieron que Dexter se les acercó, aunque más bien parecía haber aparecido de la nada.

-       ¿Qué quieres? – le preguntó Diamond con el ceño fruncido y una voz áspera como las rocas del desierto.

-       ¿Vienes a humillarnos de nuevo? – dijo Silver Spoon. Ella no sabía si Diamond lo había notado, pero los ojos del chico nuevo se veían distintos ese día. Tenía la impresión de que venía a disculparse.

Las miradas de varios potrillos se dirigieron hacia estos tres, especialmente las CMC. Nadie sabía lo que iba a suceder.

-       Empezamos con la pata izquierda. – dijo Dexter tranquilamente -  Sé que fui desagradable ayer, y lo lamento. – haciendo aparecer dos broches, labrados artesanalmente, se los entregó a las dos sorprendidas potrillas, colocándoselos en sus melenas – Tomen esto como una muestra de amistad y de disculpa. No es verdad lo que dije ayer, pero espero que todo lo que pasó ayer se quede en el pasado.

Dicho esto se dio vuelta y se marchó. Diamond y Silver se miraron, contemplando lo bien que a cada una le quedaba su broche. No hablaron durante un minuto, y después Diamond dijo:

-       Claro, ahora quiere arreglar las  cosas. Tengo que admitir que el broche es bonito, pero no es suficiente para ganarse mi perdón. Seguro que nos pide perdón porque tiene miedo de que lo echen de la escuela, ¿eh, Silver?

Pero Silver no respondió. Se había quedado mirando a Dexter.

-       Oye, Silver, ¿estás aquí? ¡Hola! ¡Hola! – Diamond agitaba un casco delante del rostro de su amiga.

-       ¿Eh? ¡Eh! ¿Qué?

-       Que te estoy hablando. Pareces perdida. ¿Qué te pasa, no vas a decirme que ahora te gusta el flanco en gris porque te regaló un broche, no?

-       N-no no es eso – Silver sacudió la cabeza, e intentó hacer sonar sus palabras siguientes con un tono despectivo – Sólo pensaba que es muy tonto al creer que olvidaremos tan fácilmente lo que nos hizo con unas baratijas.

-       Sí, lo mismo digo. – Diamond no parecía muy convencida, pero pensó que algo le pasaba a Silver Spoon. Sabía que le gustaban los chicos malos, aunque nunca lo dijo.

“Bueno, depende de ellas si me perdonan o no”, pensó Dexter. “Yo ya he hecho las paces”.

Al pasar cerca de los columpios, vio a un pequeño potrillo de piel blanca y crin marrón que tenía una mancha color café alrededor de un ojo. Miraba tristemente hacia un grupo de potros que jugaba con una pelota, pasándosela entre ellos.

-       ¿Qué te pasa? – le preguntó Dexter.

-       Los demás potros no me dejan jugar con ellos porque soy muy pequeño. – respondió el potrillo.

-       Pero eso no tiene nada de malo. Al contrario, ser pequeño tiene sus ventajas. – dijo amistosamente Dexter.

-       ¿Como cuáles? – inquirió el pequeño, olvidando de repente que estaba hablando con el “nuevo matón” de la escuela.

-       Em, si tuvieras que escapar de un monstruo, podrías colarte en un agujero en el que no te alcance. Si eres lo suficientemente veloz, no habrá quien pueda pararte. ¿Cómo te llamas?

-       Pipsqueek. ¿Tú te llamas, Dexter, no? Me dijeron que hiciste llorar a Diamond Tiara y a Silver Spoon. – una leve sombra de miedo se dibujó en la expresión de Pipsqueek, que retrocedió un poco hacia atrás.

-       Sí, pero eso no estuvo bien, y ya me he disculpado. – respondió Dexter. Iba a irse, pero luego se le ocurrió una idea. Buscó una pelota de tamaño medio y regresó con Pipsqueek. - ¿Quieres jugar? Seré suave.

Dexter lanzó delicadamente la pelota hacia su nuevo amigo. Pipsqueek vaciló unos segundos, y luego la pateó. Dexter la golpeó con su casco y enseguida gritó: “¡Salta!”, a lo que Pipsqueek obedeció, con un salto en el que dio un cabezazo a la pelota, enviándola al aire. El balón se desvió en la dirección contraria de Dexter, pero éste lo hizo regresar con su telequinesis.

-       ¡Muy bien! – aprobó Dexter – Ahora sigamos.

-       Oigan, miren – señaló Sweetie Belle. - ¿No es tierno?

-       Sí, ¡parecen los mejores amigos! – dijo Apple Bloom. – Pensé que se pasaría todo el recreo solo.

-       Pero miren allá, los otros chicos están mirando, sobre todo los de la banda de Blake y Drake. – comentó Scootaloo. – Creo que están tramando alguna maldad, lo siento en las plumas de mis alas.

-       En ese caso, nosotras estaremos allí para evitarlo. – dijo Sweetie Belle. – Recuerden que es uno de los nuestros.

-       ¿Y se fijaron en las caras que pusieron Diamond Tiara y Silver Spoon cuando Dexter les fue a pedir disculpas? Es lo más increíble que he visto. – dijo Apple Bloom. – Sí, señor, quedará en mi memoria hasta que tenga las arrugas de la abuela Smith.

-       Por lo menos vamos progresando – dijo Nyx, que no había dicho una sola palabra en todo el rato. Veía que Dexter se divertía mucho con Pipsqueek, no dudaba de que si todo marchaba bien, serían grandes amigos.

-       ¡Hey, vengan a jugar ustedes también, Club de Damas de la Media Tarde! – oyeron gritar a Dexter. Las CMC, inclusive Nyx, se levantaron y se unieron al juego.

Al tocar el timbre del regreso a clases, Cherrilee salió y se mostró satisfecha de ver que su nuevo alumno se integraba con los demás.

Cuando fue la hora de salida, Nyx caminaba con el corazón alegre hacia la biblioteca. El primer día de clases de Dexter no había salido tan mal después de todo. Antes de entrar a clases, había visto que las madres de Diamond y Silver interceptaban a Fluttershy fuera de la escuela, y fue asaltada por el pánico, hasta que vio que las dos yeguas se retiraban sin escándalo, lo cual no la tranquilizó demasiado.

Detrás de ella oyó la voz de Dexter llamándola, y paró para que la alcanzara. Venía corriendo a trancos largos, y a Nyx le sorprendió darse cuenta de cuánto había crecido desde aquel día nevado en el que se vieron por primera vez.

-       Tenía que preguntarte una cosa. Necesito ayuda con el idioma y su escritura, y pensé que tú podrías ayudarme. Hoy me di cuenta de lo mucho que me falta practicar.

-       ¿Pero cómo puedo hacerlo?

-       Sé que tú o… Twilight, podrían hallar una forma. No necesitamos ir a la biblioteca si no quieres.

Nyx pensó en Twilight y en Spike. Probablemente no les agradara la idea. El bebé dragón aún no sabía de la existencia de Dexter, y el resultado de un encuentro repentino podía no ser nada bueno. Nyx estaba segura de que Dexter recordaría a Spike, a pesar de que ignoraba cómo funcionaban sus recuerdos. La memoria de la vida anterior de Dexter era algo que no sólo la preocupaba a ella, y esa memoria regresaría de una u otra forma, en cualquier momento, y eso no tenía nada que ver con la distancia del Imperio de Cristal. La visión de los recuerdos que Nyx había tenido en su terrible experiencia en el antiguo Castillo de las Hermanas Nobles había surgido en parte de la magia que se había acumulado alrededor de ella, pero el caso de Dexter era mucho más complejo, mucho más complejo de lo que nadie se habría imaginado.

Nyx se acercó a Dexter y habló en voz baja:

-       Escucha, Twilight está muy ocupada últimamente. Creo que mejor yo me haré cargo de esto. Si estás realmente dispuesto a aprender, tendrás que venir a la biblioteca durante la noche. Yo te avisaré la hora, porque a veces Twilight se va a dormir muy tarde. Pero tendrás que prometerme algo muy importante.

-       Sí, lo sé. Pero no creo que en la biblioteca haya nada que despierte visiones. Aunque, ¿no podría ser durante el día? Es más… conveniente.

-       Ya te lo expliqué, Dex. Así sería si fuera de otra forma, pero…

-       ¿Y en la casa de Shy? A ella no le molestará en lo más mínimo.

-       El problema son los libros. No podría sacar ninguno furtivamente sin que Twilight se enterara.

-       Tú siempre ves todo más complicado, Nyx, pero se puede hacer más simple. Si no quieres o no puedes ayudarme, no tengas problemas para decirme que no.

-       No es eso, tú no entiendes.

-       ¿Es porque tu madre y sus amigas piensan que soy malo, y que ellas preferirían verme encerrado? Ellas parecen saber quién soy… o quién fui. Siento cosas que viví antes, no quiero dormir porque tengo miedo de lo que veré en mis sueños, oigo voces que me hablan y que no comprendo. Y en ocasiones sueño que estoy frente a un espejo y que veo una imagen de mí ya de adulto, pero me veo terrible. No me gusta todo lo que veo ni escucho. Viví antes, Nyx, pero vivo como encadenado a la existencia de otro… y ese otro vendrá a buscarme. En realidad, aún no sé casi nada de mí. No sé quiénes son mis padres, si los tengo, no sé de dónde vengo. Cuando empezaron a preguntarme si era extranjero en la escuela, la cabeza me empezó a dar vueltas…

-       Escucha, hablemos de esto después. No tiene nada que ver con Twilight ni con las demás, es complicado. Veámonos esta noche en  algún lado, y de ahí iremos a la biblioteca.

-       Está bien, nos vemos. – dijo Dexter, y se fue.

Capítulo 11: La pesadilla de Nyx

  La princesa Celestia y la princesa Luna recibieron nuevamente a Nuria. Las tres estaban felices de reanudar sus relaciones. Nuria era la esposa del rey y Primera Dama de los Alquirianos, un pueblo de caballos mucho más fornidos y desarrollados que los ponis, con quienes Celestia y Luna había firmado acuerdos de paz y solidaridad para garantizar la buena colaboración entre Equestria y el reino de los Alquirianos, junto con algunos otros pueblos dispersos que en otros tiempos habrían entrado a los territorios de las Hermanas Reales para arrasar a conquistar. El esfuerzo de las negociaciones, sin embargo, no había sido mérito de las Hermanas Reales, sino del último rey unicornio antes de la fundación de Equestria: el Káiser. En su asunción, las Hermanas Reales aceptaron la continuidad de los tratados, aunque se fueron haciendo cambios a medida que los tiempos evolucionaban.

Nuria estuvo presente en la primera reunión que habían hecho las princesas para debatir con los demás dirigentes todas las cuestiones relacionadas al reino en ese entonces. Vino acompañada por su hijo menor, y por Célerion, un ser que caminaba sobre dos pies como los humanos, pero poseía orejas puntiagudas y una mirada gélida. Este fue su relato:

“Fueron dos semanas nocturnas bastante complicadas. Ninguna de las respuestas que enviamos a Canterlot fueron respondidas. Yo temía lo peor, y en el fondo de mi corazón lo sabía, pero no me atrevía a decirlo. En un momento, trajeron a uno de los mensajeros que usaba la… reina para dictar comunicados al reino, y yo sigo pensando que el mensajero fue torturado con demasiada brutalidad, a pesar de lo que pensaban los generales. Cuando supieron lo ocurrido, empezaron a preparar todo para la guerra. Debo decir que era bonito ver las estrellas, pero el sol también era necesario.

“Tuve un gran temor todo ese tiempo. Las condiciones climáticas y las relaciones comerciales con nuestra querida vecina Equestria se iban a pique sin remedio. Me enteré que habían intentado hablar con la reina, y viendo que esta se negaba a recapacitar, los Altos Jefes resolvieron que se haría la guerra, pero sin que nadie en Equestria se enterara. Yo no estuve de acuerdo, porque tengo una vaga idea de las armas que Zalost y su compañía han estado forjando… armas mágicas inimaginables, capaces de causar un daño sin precedentes.

“La mandaron a espiar, con aves que podían mirar desde lejos ocultos entre las ramas de los árboles. Otros pueblos y otros ponis podrían haberse sometido a la reina, pero los Alquirianos y quienes les seguían no iban a flaquear. Si tenían que derrocar a Nightmare Moon y designar a un rey de sus propias filas, lo harían, y cómo sé yo que lo harían.

“Nightmare Moon había violado todos los acuerdos de paz. Supimos que las princesas habían sido desterradas a sus orbes celestes, pero ninguno creyó que el sol que apareció después fuera traído por Celestia. Aún estaba la reina en el trono. Los días sucesivos en los que regresó el sol, ninguno de los Altos Jefes desistió, y estaban decididos a borrar el castillo de la reina de la faz de la tierra si era necesario. Entonces fue cuando Zalost dijo que una mejor estrategia sería torturarla y obligarla a que deshiciera lo hecho.

“Pero lo más terrible que pude haber escuchado fue el deseo de varios de los jefes de que un rey nórdico tomara el trono esta vez, diciendo que así se ahorraría para siempre la disputa sobre el día y la noche. Sé que un rey como lo fueron Káiser y sus predecesores es lo último que Equestria necesita, y de corazón me alegro de que los intentos de la Campaña de Ayden hubieran fracasado.

“De corazón me alegra ver que la paz ha vuelto a Equestria…”

-       Perdón, ¿de qué Campaña estás hablando, qué se supone que intentaba hacer esa campaña? – preguntó Luna.

-       Eso ya es cosa del pasado – respondió Revel,  el hijo de Nuria – Pero, dígame, princesa Luna, ¿la han castigado como se merecía? Espero que hayan mandado a esa bruja al agujero más fétido y oscuro que pueda existir en este mundo.

Estas palabras hicieron estallar la ira de Nuria, quien echó al joven de la sala, aunque eso era una acción que no les correspondía diplomáticamente.

-       ¡Di lo que quieras, madre! ¡Todos sabemos cómo esto se pudo haber solucionado mejor!

-       Lo lamento, - se disculpó Nuria – pero como verán, los hijos salen iguales a los padres. Yo no creo que la guerra haya sido lo mejor, aunque comprendo que los Altos Jefes se hayan enojado con Nightmare Moon.

-       Nosotros también no alegramos – dijo Celestia – y no dudo que Luna y yo deberemos enfrentarnos a varios estallidos de incordialidad como los de Revel.

La visita de Rothar sucedió unos pocos días después de la terrible pesadilla de Nyx. Era una noche como cualquiera, en la que Luna patrullaba en la noche. Twilight Sparkle la había mandado a llamar desesperadamente, diciendo que Nyx estaba teniendo una pesadilla de la que no conseguían despertarla. Además, cuando Luna llegó a la biblioteca de Poniville, se encontró con que Nyx estaba siendo rodeada por una extraña bruma negra que se cernía sobre su cuello. Tuvo que ponerse enseguida manos a la obra, porque la princesa Luna sabía bien lo que le estaba pasando a Nyx.

Pero ella no podía entrar en el sueño de Nyx, de modo que la única que podía salvarla en ese momento era Twilight, su madre.

-       ¿Cómo haré para entrar en el sueño de Nyx? – preguntó Twilight.

-       Déjamelo a mí. Tendrás que hacer lo que te digo, o de lo contrario no conseguiremos salvar a Nyx.

Luna hizo dormir y relajarse a Twilight. Ella apareció primero en su propio sueño, que se parecía a la cámara donde estaba la puerta que había llevado a Twilight a su peor miedo, en el castillo del Imperio de Cristal. Sin embargo, aquella puerta la llevaría a la pesadilla de su hija. Luna le explicó que tendría que cruzar la puerta sola, y enfrentarse sola a aquello que estaba atacando a Nyx.

-       Ten mucho cuidado, Twilight. No sabes con qué te encontrarás allí, pero pase lo que pase, no tengas miedo. Te deseo suerte.

-       Gracias, princesa Luna. – dijo Twilight, y traspuso el umbral de la puerta.

Lo que Twilight vio primero fue una multitud. Estaba en Poniville. Twilight se abrió paso entre ponis sin cara, que eran como sombras de ponis que conocía en la vida real. Cuando llegó al frente de la multitud, se topó con algo que jamás se habría imaginado. Nightmare Moon estaba siendo rodeada por las Hermanas Reales, pero desde lejos Twilight notaba que había algo raro en ellas, para empezar, la terrible ferocidad con la que se dirigían a Nightmare Moon. La atacaban violentamente, mientras Nightmare se defendía como podía, mascullando que era imposible que ellas escaparan de su destierro.

Había copias de Twilight y de sus amigas a un costado, portando los elementos de la Armonía. La Twilight del sueño lloraba e imploraba a las princesas que se detuvieran, y la Twilight verdadera no podía evitar sentir lo mismo, al ver que dos princesas furiosas atacaban a Nyx. Pronto las princesas y Nightmare Moon se elevaron del suelo para pelear en pleno aire. Twilight notó entonces el resplandor verde en los ojos de las princesas, algo que se le hacía muy familiar. Mientras Luna mantenía lejos a los Hijos de Nightmare, y se enfrentaba a Spell Nexus, el líder del culto, Celestia alcanzó a Nightmare con un rayo, enviándola a estrellarse contra el suelo. Celestia descendió rápidamente, y la Twilight Sparkle del sueño le salió al encuentro. Dijo muchas cosas que luego la Twilight real no pudo repetir, pero lo que dijo la Celestia del sueño sí:

-       ¡No debí haber confiado en ti, Twilight Sparkle! ¡Debiste avisarme de la existencia de este monstruo! Has condenado a toda Equestria por tu debilidad, y cuando acabe con Nightmare Moon, tú le seguirás. – los ojos de Celestia destellaban fuego. La Twilight del sueño se echó a llorar, insistiendo.

Twilight no sabía qué hacer. Pero entonces Celestia fue golpeada por un rayo de Nightmare Moon, que la lanzó contra una pared. Todos vieron con horror mientras ella se levantaba, y tenía media cara ennegrecida, la piel blanca colgando como un póster colgando de una pared. Ésa no era la verdadera Celestia, lo que significaban que tampoco lo era Luna, es decir, las princesas del sueño de Nyx eran dos doppelganger de las hermanas reales, y algo mucho peor. Con palabras escalofriantes, ambas soltaron un risa estremecedora, que a Twilight le hizo dar un escalofrío.

Las princesas se rasgaron la piel y se convirtieron en dos alicornios oscuros con ojos rojos, que se fundieron al mismo tiempo en una sola figura, la de un semental unicornio, que nadie pudo reconocer. Lo único que vio Twilight con claridad fueron los ojos rojos y el destello verde, y atacó a Nightmare Moon con una magia imposible en cualquier unicornio conocido. La pelea con Nightmare Moon fue dura, y mientras que la Twilight del sueño se quedaba paralizada del terror, la Twilight real se lanzó a defender a Nyx, que ahora se veía como una Nightmare Moon muy desmejorada. Pero enseguida ambos desaparecieron en su batalla, dejando a Twilight perpleja. Durante unos minutos vio que la pelea continuaba más lejos de allí. Twilight vio que el misterioso unicornio que atacaba a Nightmare Moon con una espada, además de hablar un idioma que Twilgith era incapaz de comprender, blandía una espada mágica que nunca antes había visto, y era evidente que intentaba incrustársela a Nightmare Moon en el pecho. Nightmare resistía, pero su oponente al parecer absorbía la magia de sus ataques.

Twilight se dirigió al campo de batalla. Nightmare había volteado al agresor, pero éste se levantó, y con una voz gutural y más palabras extrañas, hizo aparecer un anillo, que se deslizó sobre un casco, mientras Twilight asistía a Nightmare, que aún se mantenía en pie pero se veía herida. Twilight intentó convencerla de regresar, de alejarse, al ver aquello en lo que el unicornio se había transformado. Para empezar, se había transformado en un alicornio, mucho más grande que Nightmare Moon. Su melena compartía algunas características con la de ella: era como una masa flotante de estrellas, pero de un color rojo pardo, como imitando un cielo estrellado teñido de sangre. Tenía dos pares de alas, ambas de murciélago. La armadura era mucho más imponente, y los ojos amarillos encendidos en llamas, con los iris rasgados, miraron a Nightmare Moon con ira.

-       ¡Tú me obedecerás a mí, porque yo soy quien gobierna los cielos y las nebulosas! ¡Tú debes seguir mis órdenes, y no tus caprichos! – bramó, con un vozarrón que hizo estremecer la tierra. Twilight notó que ya no parecía quedar nada de Nyx en Nightmare Moon, porque ésta la ignoraba completamente.

-       ¡Yo soy Nightmare Moon, la reina de Equestria, y verdadera regente de los cielos! ¡Y yo he declarado que la noche será eterna! – contestó Nightmare Moon, abriendo sus alas.

-       Tú no tienes idea… yo te enseñaré quién es superior. ¡Yo soy Sirio, y los Antiguos me han entregado el gobierno del Astro Único, el que una vez conformaron el sol y la luna! Y cuando acabe mi trabajo, no habrá más día ni noche, y todo volverá a ser como en los Días Antiguos, antes de que Orión y Galatea decidieran dividir la luz de la oscuridad.

Nightmare Moon grunó y se lanzó al ataque contra el alicornio ahora llamado Sirio, que a Twilight le sonó conocido de alguna vieja historia. Pronto los contendientes se alejaron en su batalla.  Twilight vió cómo peleaban codo a codo, pero Nightmare Moon se veía en una seria desventaja. Pronto ella se transformó en una nube de humo añil, que se enfrentó a otra nube roja, y ambas se entrelazaban como dos serpientes en plena lucha. Entonces Nightmare Moon volvió a su cuerpo normal, pero quedó enredada en la crin roja, que apretó cada centímetro de su cuerpo. Toda la magia de Nightmare estaba siendo absorbida por el anillo que poseía Sirio, y una vez que hubo absorbido hasta la última gota de la yegua de la luna, la dejó caer como un mero residuo. Twilight vió que caía hacia donde estaban las dobles de sus amigas, y corrió lo más rápido que pudo para evitar que Nyx se estrellara tan duramente contra el suelo.

Las dobles de sus amigas miraban a Nighmare Moon estupefactas. Su crin ya no flotaba, y tenía quemaduras por todo el cuerpo, seguramente las que le dejara la crin de fuego de Sirio.

-       ¡Por favor, usen los elementos! ¡Por favor, por favor, es la única forma de detenerlo! ¡Se los pido, se los pido como Nyx! Usen los elementos de la Armonía…

Los destellos del sol deslumbraron a todos en medio de la noche. Cuando las ponis alzaron la mirada, incluso Twilight, vieron que el tenebroso alicornio negro, cuya crin de fuego fluía ahora como si fuera por la fuerza que le había quitado a la de Nightmare Moon, estaba levantando el sol, alineándolo con la luna, y las ponis creyeron que liberaría a las princesas. Vieron por un momento los perfiles de las yeguas en cada orbe, pero cuando los orbes se fundieron, los perfiles desaparecieron, y el sol y la luna, envueltos en una magia roja y negra, se transformaron en un único orbe. Y el cielo se puso rojo alrededor del nuevo astro, mientras que permaneció con tonos índigos en el horizonte. Las estrellas se recortaban en el nuevo cielo, y el astro brillaba con una luz recargada, y pronto todo se vio diferente a la luz roja, cálida pero a la vez fría, y Nightmare lloraba y seguía pidiendo a  las mane 6 que activaran los Elementos de la Armonía. Éstas lo hicieron, y Twilight estuvo a punto de tomar el lugar de su doble, pensando que ése sería su rol en el sueño de Nyx.

Sirio ahora había bajado a tierra, declarando que se había restablecido el dominio de Astaroth y los Antiguos, y Twilight oyó sonidos guturales que venían de todas partes y que seres inimaginables empezaron a cruzar los cielos, mientras que entre Sirio y los Elementos de la Armonía se desarrollaba un diálogo muy parecido al que habían tenido con Nightmare Moon en su primer encuentro. Los Elementos se activaron, pero entonces ocurrió algo inesperado: en el momento en el que el arcoíris iba a envolver en su magia a Sirio, éste alzó el casco izquierdo, en el que portaba el extraño anillo, y el anillo absorbía el arcoíris, y lo separaba y lo convertía en cadenas que no tardaron en llegar a las portadoras, y los collarines se transformaron en otro tipo de collar, que fue cerrándose en torno al cuello de cada una, estrangulándolas,  y absorbiendo toda su energía, hasta convertirlas en espantajos monstruosos, y su aspecto era mucho peor que el de los simuladores.

Twilight vio que ahora Nyx era Nyx, en su forma de potranca. Ella lloraba y se cubría la cabeza, viendo lo que le había pasado a sus amigas. Twilight no dudó y la cargó en su lomo, echando a correr hacia el único lugar que sintió que podía darle un refugio: el Bosque Everfree. Corrió siendo consciente de que Sirio las estaría persiguiendo, y que lo tendría encima en menos tiempo del que creía. No tenía idea de quién era, si sólo era una construcción de la mente de Nyx o si respondía a algún ser que vivió hacía mucho tiempo. Twilight se inclinaba por ésta última teoría, pero lo único que le interesaba ahora era alejar a Nyx de aquel lugar. Estaba muy confundida, y sólo deseaba acabar con todo y volver a la biblioteca.

Twilight vio una luz brillante y reconfortante en el bosque, y siguió el camino que llevaba a ella. Descubrió que estaba en el claro donde ella había encontrado a Nyx, y que provenía de un monolito de cristal en el medio. Tenía muchos símbolos grabados, algunos que reconocía, otros que no. Al mirar hacia atrás y hacia arriba, vio al terrible alicornio de la crin roja flotante, pero no sintió miedo de él, problablemente por la luz que la bañaba del monolito. Twilight se acurrucó al pie del monolito junto con Nyx. La abrazó fuertemente, con todo el amor que una madre podía dar a un hijo, y le dijo que todo estaría bien. Ya después no supo qué pasó, porque todo fue envuelto en una luz blanca enceguecedora por unos segundos. Se oyó un grito  de dolor, un grito jamás oído, y Twilight se imaginó que de alguna manera aquel monolito las había protegido de Sirio, porque cuando abrió los ojos, vio que todo alrededor brillaba, y que el sol había vuelto y el día era diáfano y cálido.

Twilight vio una cosa negra desvaneciéndose en el suelo. Era como una masa oscura y viscosa, como si aquello que fue atacado por la luz del monolito se hubiera derretido como un helado al sol. Pronto no quedó nada de aquella cosa, y Twilight sintió una gran tranquilidad. Miró a Nyx, que ahora la miraba a ella también, con los ojos secos y agradecidos.

-       ¡Twilight, viniste a salvarme! – gritó, y la abrazó con fuerza - ¡Viniste a salvarme! ¡Gracias, gracias por no abandonarme!

-       Oh, Nyx, ¿ésta es la pesadilla que tanto te aterraba?

-       Sí… pero ahora se ha ido. ¡Se ha ido! – dijo Nyx. – Tuve mucho miedo, Twilight, mucho miedo.

-       Ya está, Nyx, le hemos vencido, no sé cómo, pero lo hemos vencido. ¿Podrás volver a dormir tranquilamente a partir de ahora?

-       Creo que sí. ¿Estás soñando conmigo, Twilight?

-       Sí, la princesa Luna me ayudó a llegar aquí. Cuando despertemos, podremos preguntarle varias cosas.

Nyx asintió y salió de entre las ancas de Twilight.

-       Supongo que ahora tenemos que ir cada una a nuestro sueño.

-       Sí, tengo que reunirme con la princesa Luna en la puerta.

Para su sorpresa, la puerta que unía los sueños de Twilight y de Nyx se había transportado al sitio donde estaban ellas, justo donde momentos antes se alzaba el monolito. Del otro lado de la puerta, asomaba la cabeza de la princesa Luna, mirando a madre e hija con una sonrisa en la comisura de los labios. Nyx se dirigió a Twilight por un momento.

-       El blanco me había dicho que estas cosas pasarían. Yo no le tenía miedo cuando yo era Nightmare Moon, pero evitaba mirarlo a los ojos. Creo que esto habría pasado si yo no hubiera destruido la magia venenosa que había infectado a Nexus, si esa magia hubiera conseguido entrar en mí.

-       ¿Qué estás diciendo? – preguntó Luna, su expresión había cambiado severamente.

-       Estoy segura de que es algo que podremos hablar en la vigilia, ¿no les parece? – dijo Twilight.

-       Tienes razón – admitió Luna – Nos vemos en el mundo real.

Spike se había preocupado mucho por los gritos que Twilight y Nyx habían dado mientras dormían. Vio que a Nyx le habían aparecido marcas de quemaduras en todo el cuerpo, pero luego una luz salió de su cuerno, y además de hacer desaparecer la bruma oscura que la envolvía, desaparecieron también las marcas.

Pronto la princesa Luna, Twilight, Nyx, las mane 6 y Nyx se hallaban reunidas en la biblioteca, felices de que Nyx estuviera a salvo. Cuando las amigas de Twilight se marcharon, la princesa Luna tuvo una conversación privada con Twilight y Nyx. Spike se afamaba por oír siquiera algunas palabras desde la cocina, pero habían sellado la sala con un hechizo de silencio.

-       ¿Recibiste alguna visita extraña cuando reinabas como Nightmare Moon? – le preguntó la princesa Luna a Nyx.

-       Sí, fue en un evento que Spell Nexus había organizado con los nobles de Equestria y de otros reinos. Recuerdo que había venido una yegua que me llegaba en tamaño, acompañado por el blanco, y que me miraba seguido, como si tuviera miedo.

-       ¿A quién le llamas “el blanco”? – preguntó la princesa Luna.

-       A ver… ¿cómo se llamaba? Ah, sí. Dijo llamarse Rothar o algo así. – respondió Nyx, frotándose la sien con su casco – No me gustaba en lo más mínimo. Era más grande que la otra yegua, y era todo blanco, y se vestía raro. Tenía cuchillos guardados por todas partes, y una armadura. Era un unicornio, me acuerdo, pero el unicornio más raro que he visto en mi vida. Lo que más me impactó fueron sus ojos. Eran ojos celestes con un tono grisáceo, y el fondo de sus ojos era negro. Tenía una mirada que te traspasaba, y sentías que te hurgaba en la mente. Yo sólo quería que se fuera, que se perdiera, pero esa noche él estaba esperando el momento para increparme.

-       ¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Luna, muy intrigada. Había algo desencajado en su rostro.

-       Bueno, se los voy a contar como yo lo recuerdo:

“Se me acercó cuando yo me alejaba de Spell Nexus. No recuerdo qué fue lo que le dijo Spell Nexus, pero el blanco lo hizo retroceder con unas palabras que no pude entender.

-       Tengo derecho a hablar con la reina como cualquier otro, y aún  más. No estorbes, tú.

“En eso me di vuelta, y me topé con sus ojos escudriñadores. Tuve que resistir el impulso de echarlo, porque me producía un sentimiento que no puedo explicar con palabras.

-       ¿Qué quiere preguntarme? – le pregunté. – Si viene a pedirme lo que todos me han pedido ya, pierde el tiempo. No levantaré jamás el sol, yo soy la reina de Equestria y se hará lo que yo diga.

-       No he venido a cuestionar su poder. Sólo venía a aconsejarle, a pesar de que no es usted una reina legítima, que se atenga a las leyes establecidas del reino….

-       ¡¿Quién te crees que eres para decirme eso?! ¿Que yo no soy una reina legítima? – dije yo, enojada.

“En eso Spell Nexus lo amenazó con meterlo al calabozo por insultarme, pero de nuevo el blanco lo dejó al margen de la conversación. Algunos guardias se acercaron ante el llamado de Nexus, pero se mantuvieron a cierta distancia cuando el blanco los abarcó con su mirada.

-       Tampoco he venido a discutir eso. – dijo tranquilamente Rothar – Ya en este corto tiempo de su reinado ha violado usted importantes acuerdos que fueron firmados mucho antes de las Hermanas Reales, y que ellas respetaron en el momento de su asunción.

-       ¿Y quién eres para decirme             qué leyes respetar y qué leyes no?

-       Debería usted dejarme terminar. He aquí en Equestria no hay quien le haga frente, pero no crea que es invencible. Hay otros poderes fuera del reino, poderes que unidos pueden alcanzar a sobrepasar el suyo.  Si continúa desatendiendo los acuerdos con las naciones del norte, se le declarará una guerra que no podrá usted combatir. Se lo digo de corazón, no le reclamo a las anteriores gobernantes, pero sepa bien cuidarse de las consecuencias que traigan sus acciones.

-       Vayamos al grano, ¿a qué quiere llegar?

“En este punto, se puso más aterrador. Rothar sabía muchas cosas que no quiso decirme, pero ahora entiendo a qué se refería.

-       Usted está alterando un equilibrio que no corresponde romper. Su corazón no va a llevarle a donde se pretende que usted vaya, lo verá muy pronto. Usted sólo hará que despierten fuerzas dormidas hace mucho, y cuando estas fuerzas lleguen a usted, descubrirá que las Hermanas Reales no son nada comparado a estas fuerzas. Podrá usted tener encerrada a Celestia en el sol y a Luna en la luna, pero eso no significa que pronto se encontrará bajo amenaza.

-       ¿Y qué pretende que yo haga? ¿Liberarlas?

-       No. Le diría que más bien respete los acuerdos preestablecidos, porque son los que regulan las relaciones diplomáticas y comerciales de su reino. Le sugeriría que los lea y se digne a buscar una posible solución. Usted elige, pero tenga cuidado con lo que va a elegir.

“Y después se fue. No volví a verlo después.

-       ¿Quién era ese Rothar? – preguntó Twilight, preocupada por el relato de Nyx. Si era cierto lo que el extraño unicornio había dicho, entonces eso significaba que si Spell Nexus lograba su objetivo al colgarla y hacer que el corazón de Nyx se endureciera, o si de alguna manera Nyx no conseguía destruir la nube negra que contenía el “alma” de Nightmare Moon, si esa nube entraba en ella, las cosas podrían haber sido peores. Si Nyx se mantenía en su posición de ser Nightmare Moon, y cumplir con el objetivo de Nightmare Moon, hubiera no sólo sumido a Equestria en una noche eterna, sino en una guerra que no habría podido ganar, a juzgar por lo que Twilight había visto en la pesadilla de la potranca.

La princesa Luna suspiró. No parecía dispuesta a revelarles todo lo que sabía.

-       Sólo un viejo amigo. Tengo que irme, otras ocupaciones me esperan. – y sin decir o hacer más, Luna se retiró de la biblioteca, dejando a Twilight y a Nyx muy confundidas, y con varias preguntas para responder.

Mientras esperaba en un punto clave, cerca de la biblioteca pero no lejos de la casa de Fluttershy, Nyx escudriñaba en la tibia penumbra. Había fingido dormir mientras esperaba que Twilight terminara de hacer sus tareas nocturnas, planificando cómo se escabulliría y se escaparía de Owlowicious. Lo demás lo tenía todo fríamente calculado. Por un lado le preocupaba traer a Dexter a la biblioteca, por Spike. Pero el bebé dragón dormía profundamente a esa hora, el problema sería si se levantaba a buscar a la cocina y los veía. Eso sería problemático. Otro punto a tener en cuenta era que Dexter se saliera de control. Recordaba cómo le había pedido que se encontraran durante el día, las palabras que le había dicho de un  tirón. Nyx cayó en la cuenta de que Dexter parecía tener un poco más de conciencia sobre su realidad de la que había tenido ella después de perderse en el boque Everfree y terminar hallando parte de sus recuerdos en el castillo de las Hermanas Reales, y aún así se negaba a sí misma quién era en realidad.

Nyx pensaba en la pesadilla que había tenido. Había buscado en la biblioteca de Twilight sobre mitología antigua, pero no había hallado nada satisfactorio. La idea de que el sol y la luna alguna vez fueron uno solo había despertado una curiosidad impensada en ella. ¿Qué era eso de los Días Antiguos, y quiénes vivían en las tierras que hoy formaban Equestria? ¿Quién era realmente Sirio? ¿Quiénes eran Orión y Galatea? Tenía ganas de emprender otra cruzada al castillo de las Hermanas Reales para ver si podía hallar allí respuestas. El freno era que no tenía el valor suficiente como para hacerlo, y también la infinidad de problemas que le acarrearía tal cosa.

Recordaba aquel extraño suceso en el Imperio de Cristal. Ella había visto brillar el cristal en lo alto del trono, y había oído el sutil susurro proveniente al parecer de las paredes o del suelo, pero que sonaba en su cabeza, como si le hablaran telepáticamente. No comprendió lo que decía la extraña voz. Estaba en compañía de Twilight, Shining Armor, las CMC y el resto de las mane 6, y el capitán de la guardia, Flash Sentry (a quien Twilight parecía gustarle, y Nyx lo sospechaba) y lo raro fue que nadie más se había percatado del fenómeno, nadie salvo Shining Armor, a quien Nyx vio mover las orejas y fruncir levemente el ceño.

Desde el Día de los Corazones Cálidos, Shining Armor le había prometido que le mostraría el Imperio de Cristal. La relación entre tío y sobrina había mejorado mucho, y con el correr del tiempo se limaron las antiguas asperezas. Pronto sería el cumpleaños de Nyx, y sus tíos habían prometido asistir.

De modo que, cuando pudo hallar un momento a solas con el tío Shining, Nyx se le acercó y le preguntó si había percibido el fenómeno. La expresión de Shining cambió severamente, como si lo hubiera metido en un aprieto. Nyx sospechó que le mentiría, aunque la respuesta que éste le dio al final tenía mitad verdad, mitad mentira.

-       Es probable que haya sido el viento, y haya deformado nuestras voces. La sala del trono tiene muy mala acústica.  O tal vez, puede ser algún residuo de cuando el rey Sombra vivía aquí.

Nyx no insistió.

Ensimismada en sus pensamientos, Nyx no se había dado cuenta de que Dexter había llegado, sólo hasta que le habló.

-       Psst, Nyx, ¿estás con nosotros?

La potrilla se sobresaltó. Los ojos de Dexter tenían cierto brillo gatuno a la luz de la luna. Por eso había saltado al darse la vuelta. Dexter le reprochó que no hiciera ruido y que estuviera más concentrada.

-       ¿Está todo bien? – le preguntó, un poco preocupado al parecer.

-       Sí, está todo bien. ¿Vamos?

-       Vamos.

Emprendieron la sigilosa marcha hacia la biblioteca. Ninguno de los dos dijo palabra, hasta que se escabulleron por una de las ventanas de la biblioteca. Nyx condujo a Dexter entre las penumbras de los anaqueles a un rincón disimulado, que había preparado cuidadosamente mientras Twilight creía que ella estudiaba. No habían hablado del asunto de Dexter durante ese día, aunque Nyx le contó el incidente de Fluttershy con las madres de las matonas de la escuela, lo cual no sorprendió a Twilight en lo más mínimo pero la dejó un poco preocupada.  Nyx usó su telequinesis para sacar una pesada cortina oscura de arriba de un anaquel, y la acomodó sobre ellos lo suficiente como para tapar la luz de la vela que había encendido. De esa manera no llamarían la atención desde el cuarto, en caso de que sin querer Twilight o Spike se despertasen y vieran el resplandor. Nyx había mejorado mucho con su magia, y le había costado mucho comprender por qué era más débil hasta que Twilight le explicó por qué. Eso la había molestado un poco, pero ahora no le quedaba otra opción que aceptar esa nueva condición. Abrió unos libros y preparó unos cuadernos antes de mirar a Dexter y decir:

-       Bueno, ¿por dónde quieres empezar?

-       Yo traje las cosas en las que estuve avanzando. – respondió Dexter, abriendo sus alforjas y sacando de adentro sus libros.

-       Está bien. Pero solamente tenemos una hora, y no nos podemos retrasar porque cuando empiece a amanecer podemos tener problemas.

Nyx programó un pequeño reloj con el podría regular el tiempo. Tenía una alarma muy sutil, ya que se podía configurar en modo vibratorio. A Nyx le pareció un extraño artefacto, pero en ese momento les resultaba la mar de útil.

Enseñar no era tan sencillo como Cherrilee lo hacía parecer. Nyx no sabía nada de idiomática, aunque cuando Dexter le había pedido ayuda creyó que sería fácil enseñarle cómo expresarse en la lengua de los ponis. Sentía mucha intriga por la escritura que empleaba Dexter, debía ser la que se empleaba antiguamente y que por alguna razón dejó de usarse.

-       Y… - empezó Nyx sin saber cómo seguir la frase. A pesar de que era una potrilla de nuevo, no conservaba toda la inocencia que había tenido antes, cuando era Nyx y vivía con Twilight e ignoraba quién era. Algo de madurez la hacía pensar diferente de cómo pensaría una potra en ciertas ocasiones, aunque le faltaba conocer mucho mundo aún. Sin embargo, lo que había visto dentro de Dexter no sabía si eran recuerdos de los que Dexter tenía conciencia. “He vivido antes, Nyx” le había dicho esa tarde. Y Nyx sentía la necesidad de saber cuánto sabía Dexter de sí mismo. - ¿Cómo te trata Fluttershy? – preguntó, haciendo una pausa de las escasas lecciones, como para dar paso a una conversación más compleja después.

-       No puedo quejarme. Cualquier otra poni que no tenga el inmenso corazón de Fluttershy le habría caso a esas madres. Fluttershy es muy buena. Además de mí, atiende a muchos animales del bosque. Pero… no sé. Siento que no la merezco como cuidadora.

-       ¿Por qué? – preguntó Nyx - ¿Te portas mal con ella?

-       No. Por lo menos, no voluntariamente. Pensé que después de lo que pasó con esas potras Fluttershy me miraría con miedo, y que tal vez intentaría alejarse de mí. Pero en vez de eso ella me abrazó y me dijo que no me preocupara, que todo estaba bien. A veces yo tengo miedo de hacerle daño.

A Nyx eso le hacía acordar a cuando había tenido esos recuerdos en las ruinas del castillo, y ella se negaba a hacerle daño a Twilight, y lo seguiría haciendo tiempo después. Aún siendo Nightmare Moon ella jamás le hizo daño a Twilight. Nyx albergaba la esperanza de que la relación de Dexter con Fluttershy contribuyera para bien si las cosas se llegaban a poner malas. Pero Dexter no era igual a ella, no. Sus historias y sus pecados pasados no eran realmente los mismos. No obstante, una esperanza era una esperanza.

-       Cuando me voy a dormir, me gusta que ella me abrace. – dijo Dexter – Ella… esplende. Tiene un aura que la cubre, y que aleja a las sombras cuando estoy con ella. He visto que las demás también esplenden, y cada una de una manera diferente. Pero los demás ponis no relucen como ellas, no sé por qué. ¿Tú has visto sus resplandores?

-       No, sinceramente… ¿Puedes ver el aura de los ponis?

-       No siempre, pero si me concentro lo suficiente…

-       ¿Y puedes ver mi aura?

-       Ya la he visto.

-       Ah, ¿sí? – dijo Nyx con sorpresa.

-       Sí, cuando me encontraste.

Nyx calló por unos segundos. ¿De qué color sería su aura? Eso planteaba muchas nuevas preguntas en la mente de Nyx. ¿Cuánto esplendía ella? Pero ahora no se trataba de ella, se trataba de Dexter, y tenía la imperiosa necesidad de hacer la pregunta que le rondaba en la cabeza desde hacía un rato.

-        Creo que hay algo de lo que deberíamos hablar, Dex. Sé que tú eres especial, en más de un sentido. Ningún poni habría tenido la capacidad para saber qué buscaban esas serpientes aquella noche, ni siquiera Twilight habría sabido cómo hacer con ellas. Aunque te podrías haber metido en problemas, actuaste según tu instinto porque sabías lo que habían venido a buscar esas criaturas.

-       Fluttershy también me dijo que era especial, y que debía tener cuidado con mis capacidades porque los ponis temen a lo que no conocen o que sienten envidia  por lo que otros tienen. Pero yo tengo otra cosa para hablar contigo, Nyx, y creo que este es el momento más adecuado. Tú puedes responderme, eres la única que puede alcanzar a transmitirme cosas sin decir nada. No es lo mismo cuando yo le hablo a un poni con mi boca, que cuando le hablo con mi mente. Pueden responderme si les hablo con la boca, pero no de la otra forma. Pero tú si puedes, y no es lo mismo que si yo veo tus pensamientos. Por eso me entendiste desde el primer momento.

-       Tal vez… jamás se me habría ocurrido eso. ¿Pero estás realmente seguro? No sé cómo funciona el lenguaje de los pensamientos.

-       Estoy más seguro de eso que de quien soy o de dónde vengo. No sé por qué estoy aquí realmente. – Dexter bajó la cabeza, y se puso a juguetear con sus cascos. Una tristeza le nublaba la mirada.

-       Espera, ¿qué quieres decir? – Nyx no daba por sentado aún que Dexter supiera quién era, pero sí que sospechaba qué había hecho en el pasado. Que de alguna manera conociera a su sombra, por así decir.

-       Puedo entender lo que pasa en la cabeza de otros pero no puedo entender lo que pasa por la mía. Dices que nadie más podría haber sabido lo que querían las serpientes, que nadie más podría haber sabido dónde estaban los huevos, por un lado te equivocas y por otro lado tienes razón. Comunicarse con las bestias no requiere mucha telepatía, Fluttershy puede calmar a una bestia sin esfuerzo. Yo me tuve que meter en la mente de la serpiente, y en cierto sentido fue fácil saber que no venía a saciar su hambre sino a rescatar a sus pichones. Cómo supe dónde estaban los huevos, no soy capaz de explicártelo. Pero lo supe.

-       No entiendo – dijo Nyx.

-       Todos aquí tienen una identidad, y también una marca que lo demuestra. Yo no tengo marca ni identidad. Eso no es lo peor, lo peor es que… que hay cosas que se me muestran que no comprendo. Si tan sólo pudieras ver una pequeña parte de lo que veo, si pudieras darte una idea del desorden que es mi mente, Nyx… Tú podrías haber vivido tranquilamente con Twilight creyendo que no eras una potranca demasiado distinta de las otras, si no hubiera sido porque tu vida anterior vino a ti. Si esos sectarios no te hubieran convertido en Nightmare Moon, no te habrías enfrentado a algo para lo que no estabas lista.

-       Tú no puedes saber nada de eso. No es lo mismo. Yo… soy Nyx, le pese a quien le pese, y lo que hice en el pasado ya no tiene sentido recordarlo, lo mismo que todo lo demás. – se defendió Nyx. Las palabras de Dexter le habían provocado una irritación repentina, y le parecía que nada tenía que ver una cosa con la otra. – Yo no estaba preparada para nada de lo que me pasó.

-       Pero pudiste entenderlo porque alguien te lo explicó después. Yo no sé qué es lo que veo, y me gustaría creer que son solamente pesadillas. – Dexter levantó la mirada, y en sus ojos había un reflejo extraño – Bien podrían ser recuerdos de otra vida. Pero no sé nada. Si tuviera que recordar cosas, debería recordar cosas sobre mis padres, por ejemplo. Debería conocer las caras de mis padres, de mis hermanos si los tengo, pero sólo tengo imágenes que no comprendo. No veo rostros, y el único que conozco es el del señor Numbra, y no es nada agradable. No sé si es mi padre o mi tío o lo que sea, pero es muy malo.

-       No sé qué decirte… - balbuceó Nyx. La empezaba a asustar la conducta de Dexter, veía que sus ojos se volvían más opacos conforme hablaba.

-       Hay algo que puedes decirme: por qué todos parecen saber de mí cosas que yo no sé. Por qué todo ese misterio y ese cuidado conmigo. Porque ellas creen que no me doy cuenta, pero lo percibo. ¿Qué saben ustedes de mí que yo no sé?

Nyx trató como pudo de calmar sus nervios. No sólo no había obtenido la información que deseaba, sino que ahora Dexter le exigía una información que no podía darle. La charla había tomado un giro inesperado. Dexter no sabía aún quién era, o quién había sido, pero su memoria no estaba dormida. Era algo sumamente raro, porque no se sabía de ningún grupo que hubiese querido replicar el hechizo de resurrección que emplearon los Hijos de Nightmare para hacerla, pero esa hipótesis quedaba descartada por el hecho de que esta vez el hechizo sí podría haber funcionado si lo llevaban a cabo sin interrupciones. Nyx nunca habría sospechado que todo fuera una treta del rey caído, aunque sería una sospecha justa. Recordaba que Twilight había sospechado de ella cuando la había hallado en el bosque Everfree, y por otro lado, lo rápido que Scootaloo había atado cabos esa noche cuando llegaron del Imperio de Cristal. Hasta este no se había planteado ese tema: de dónde venía, quién lo había “creado”, en caso de que se tratara de un hechizo. Nyx tenía la sensación de que era algo que se había hecho hace mucho, pero no había forma de comprobarlo. Estaba metida en un enredo, porque la situación no era muy buena. Si mentía, Dexter lo sabría, a menos que tuviese apagada su telepatía. Si decía la verdad, acarrearía consecuencias impensadas, y nadie podía prevenir lo que sucedería después.

-       No sé – respondió Nyx con todo el aire sincero que pudo juntar – Yo no sé nada, ni tampoco las demás. Es sólo hasta que… es que Twilight me explicó que no es tan fácil traer a un potro a casa y cuidarlo. Es mucha más responsabilidad de lo que pensamos.

-       Pero Twilight te llevó con ella porque a raíz de lo que había pasado la noche anterior creyó que necesitaba asegurarse de lo que eras. ¿Por qué me trajiste a mí, entonces? ¿Qué temes que yo sea? – la voz de Dexter sonaba diferente, como si fuera otro quien le hablaba a Nyx.

-       Quería ayudarte. Es porque quería ayudarte que no quise dejarte allí en la nieve, en el frío. No tengo miedo de ti, sé que eres bueno, y que todos merecemos una segunda oportunidad. – Nyx se dio cuenta muy tarde de lo que había dicho, pero el daño estaba hecho.

-       ¿Por qué una segunda oportunidad? – preguntó Dexter levantando una ceja. Nyx se sentía inmersa en una prueba de fuego, y todo lo que dijera en ese momento recaería sobre el resultado para bien o para mal. – Hablas como si me conocieras. Los ponis de aquí no parecen ser de los que aceptan gentilmente traer a un extraño a la casa.

Hasta ahora habían hablado en un tono de voz muy bajo, casi en murmullos, y Nyx debía cuidar de que ninguno de los dos subiera la voz. No sabía cómo controlar la situación. Ahora se daba cuenta de lo poco conveniente que había sido realizar un encuentro como ése. Estaba sola y no podía contar con la ayuda de nadie para salir de la encrucijada.

-       Escucha, Dexter, ¿somos amigos, no? – se lanzó Nyx. El único plan que se le ocurrió fue apelar a lo que había aprendido sobre la amistad con Twilight y las demás.

-       Sí, supongo – respondió el unicornio, confuso por la pregunta e insatisfecho porque Nyx no le había respondido lo que quería saber. Eso era lo malo de su capacidad: enterarse de aquello que podía inquietar y perturbar. Sin embargo, no quería presionar a Nyx, y reconocía que en ese momento se había comportado como si ella le ocultara grandes secretos, cuando en realidad parecía que no los había.

-       Tal vez tengas muchas dudas ahora, pero necesitas ser paciente. Yo tampoco le caí bien a todos cuando llegué aquí por primera vez. Es decir, bueno, las amigas de Twilight no vieron nada malo en mí cuando me conocieron, pero era porque ella les había dicho que yo era su prima. Por eso no me tuvieron desconfianza. Ya verás que todo irá bien luego. Twilight, Rarity, Applejack, Rainbow Dash y Pinkie Pie sólo necesitan conocerte mejor. Además, no vas a estar. La escuela puede ser complicada los primeros días, yo lo sé, pero cuando consigues algunos amigos todo cambia. Ya viste cómo fueron las cosas con Pipsqueek, y lo bien que jugamos con Scootaloo, Sweetiee Belle y Apple Bloom. Es cuestión de tiempo. – explicó Nyx, sentándose al lado de Dexter, contemplando el cambio en su expresión. Nyx sentía que las palabras le salían de lo profundo del corazón. Esperaba haber logrado algo con su charla.

Dexter suspiró. Parecía mucho más aliviado.

-       Entonces, si tú eres mi amiga, eso significa que Apple Bloom, Scootaloo, Sweetie Belle y Twist también lo son – reflexionó Dexter, con los ojos fijos en el suelo.

-       Sí, y además podrías unirte a las Cutie Mark Crusaders. Y te ayudaremos a conseguir tu Cutie Mark así como tú ayudarás a las demás a conseguir las suyas, aún si consigues la tuya antes. Y ni bien le sobre a Rarity un retazo de tela, Sweetie Belle te hará una capa de crusader. Cada miembro tiene su capa. El objetivo es descubrir el talento de cada uno.

Esto ensombreció a Dexter, que se recostó apoyando la cabeza sobre los cascos delanteros, lanzando un suspiro.

-       ¿Qué te pasa?

Dexter alzó los ojos verdes y se encontró con los ojos turquesa de Nyx, con sus pupilas rasgadas que brillaban dulcemente.

-       ¿Crees que esto que tengo es un talento? ¿O el talento se relaciona con otra cosa? Porque es lo que me he preguntado desde que las oí hablar de eso en el tren.

-       Todos tenemos algo especial. Yo ya tenía mi Cutie Mark antes de que me diera cuenta de que la tenía. Mi talento es proteger a los ponis del peligro. ¿Quieres que te cuente cómo conseguí mi Cutie Mark? – Nyx se fijó en el reloj, y quedaba tiempo suficiente como para relatarle resumidamente a Dexter cómo fue la batalla, y cómo fue que el escudo hizo su aparición en su flanco.

Así lo hizo, y antes de que se acabara el tiempo, Nyx le dijo a Dexter que nunca desesperara, que todo poni tarde o temprano descubría quién quería ser, no importaba lo que pasara.

Y estas palabras quedaron revoloteando en la mente del potro, y cuando se acurrucó para dormir en la cama que Fluttershy le había comprado, sentía cierta calidez en el corazón, a pesar de que tenía la certeza de que él no era de la misma raza que el resto de los ponis, como si el flanco en blanco fuera una carga que tuviera que llevar por algo que escapaba a su comprensión.

De todas maneras, estaba contento, y se durmió pensando en Nyx.

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