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OP2016 Este articulo ha ganado un premio en los Oscar Pony 2016. ¡Felicitaciones!


Patata de oro

Este usuario/artículo ha ganado un premio en los NGA 2016. ¡Felicidades!

Blood Queen


EG: Blood Queen es un fanfic siendo el segundo escrito por Seicer que se desarrolla en el mundo de Equestria Girls, teniendo como principales protagonistas a Pinkie Pie y Apple Bloom. Como su titulo lo adelanta se trata de un fic de terror y ciertas escenas de índole gore (como un creepypasta pero sin llegar a considerarse como tal debido a que tiene mas de un capitulo).

Este fic esta dedicado a Maily, Dashie, Mari y Mailen. Espero que lo disfruten y sin mas charla aqui comienza el fic.

Capitulo 1: Revenge

En Canterlot High nada parecía fuera de lo normal, los días pasaban y todos olvidaban las cosas. Olvidaban el dolor que habían sufrido, las heridas que les habían hecho atravesar, las lágrimas derramadas, las burlas recibidas. Todos, exceptuando a una persona, una persona que perdonaba pero nunca olvidaba, una persona de la que nadie se atrevía a sospechar. Pinkie Pie, había atravesado demasiado y había llegado el momento de que todos recordaran, de que aquella visión utópica llegara a su fin. Era tiempo de vengarse, de comenzar a limpiar aquel lugar de las personas que habían hecho daño y no habían pagado. Pinkie se veía como la indicada para aquella tarea, nadie se atrevería a acusarla y cuando alguien sospechara ya sería demasiado tarde, su mente le indicaba que necesitaba encontrar una aliada pronto pero eso tendría que esperar ya que en aquel momento se encontraba frente a su primera víctima.

Flash: Suéltame Pinkie, ¡Esto ya no es gracioso!

Pinkie: Ohh, el chico soñado no acepta su propia pesadilla...

El joven de azules cabellos se encontraba atado a una mesa, recostado frente a la pelirosa quien lo miraba con ojos serios y penetrantes, aunque la sonrisa de la chica parecía imperturbable. El cuarto estaba oscuro y la luz apenas iluminaba la cara de Flash quien debía esforzarse para predecir los movimientos de su captora entre las sombras. Algo había cambiado en Pinkie, no solo su cabello estaba lacio como la seda y se asomaba de vez en cuando hacia la luz, su voz expresaba cierto resentimiento algo muy extraño para quienes la conocían.

Pinkie: ¿Recuerdas el verano pasado? Oh como no recordarlo. ¡Rompiste con Twilight en MI fiesta de cumpleaños! ¿Y qué pasó después? Nada importante para ti. Pero las seis lloramos, pataleamos, consolamos a la pobre chica. Arruinaste la fiesta, ¿De verdad? ¿Justo en ese día y lugar?

Flash: ¡Pinkie eso pasó hace mucho! Necesitaba un tiempo para pensar y...

Pinkie: ¡No quiero peros! Siempre te vales de tu carita de chico guapo para convencer a todos. No solo heriste a Twilight, le diste celos y no te importó usar a Sunset... ella también tendrá una charla conmigo...

Flash: ¿Una charla? ¿Puedes desatarme?

Pinkie: ¡No puedo creer que ignores los hechos con esa despreocupación! Si, puedes engañarte, fingir que nada importa. ¡Mírenme soy Flash! ¡Puedo usar a las chicas como se me plazca y nunca me harán nada! ¡Todos me aman!

Flash: Eso no es cierto, yo no lo hice tal como lo planteas.

Pinkie: Pero hiciste daño, y ese daño influye en el presente. Adivina, tú y yo tenemos un problema. Y voy a encargarme de eliminarlo, de repararlo, pero tú no serás testigo del resultado...

Al finalizar la frase Pinkie clavó un cuchillo solo a centímetros del rostro del chico, quedando frente a frente, el peliazul pudo ver finalmente el rostro completo de su captora. Su miedo aumentaba, su rostro empezaba a sudar mientras el filo del cuchillo se acercaba a su cuello, suplicaba mientras sus ojos se volvían brillantes al borde de las lágrimas. Sin embargo, Pinkie permanecía con la misma sonrisa, su voz interior le decía que estaba haciendo lo correcto y en aquel trance poco escuchaba del mundo real.

Pinkie: No, el cuello debe esperar. No es divertido si no sufres lo que otros sufrieron, ¿Que venganza seria si solo te corto la garganta? Te lo diré, aburriiidaaa...

Flash: Por favor, detén esta locura...

Pinkie: ¿Locura? Te parece una locura que pagues por lo que hiciste ¿No es así?, pues te diré que no lo es. Se llama justicia, una palabra que deberías haber aprendido en clase en lugar de estar jugando con esa pelota tuya...

Pinkie alejó su arma y escuchó con emoción como el muchacho suspiraba, pero sin dejar que hablé decidió clavarlo sin mediar otra línea en la mano izquierda. Con aquel movimiento logró que las pocas fuerzas del muchacho se desvanecieran, ya no suplicaba, rogaba o evitaba las cosas. Lloraba, sus lágrimas se derramaban por sus mejillas y el dolor de aquella puñalada parecía ser inaguantable.

Pinkie: ¿Sientes el dolor? ¿Sientes tus lágrimas? Ponte en lugar de Twilight, así sentía ella cada palabra que tú le decías. Pero también lo sentía como un golpe... un golpe que no se merece nadie...

La pelirosa golpeó al muchacho en su mejilla derecha haciendo que la cara girara contra su voluntad para ver como el cuchillo se retiraba de la herida y la sangre se escapaba de su cuerpo, sus lágrimas hacían borrosa aquella imagen pero la chica parecía conforme con cada expresión de su víctima. Dos puñaladas más, una en cada pierna, el segundo orgullo de aquel joven luego de su mano. Un grito de dolor se sintió en la habitación, pero la sonrisa seguía vigilando todo, como si se tratara de una película o un hecho que no estaba ocurriendo.

Pinkie: Ya no más partidos para ti, ni más conciertos, ni más bailes. No más corazones rotos Flash, no más rupturas... yo traeré la paz a esta escuela, pero descuida, nadie olvidara tu muerte... ¡Porque tú eres el centro de atención! ¡Y como tal, nadie te va a olvidar!

Pinkie arrojó su cuchillo a las profundidades oscuras, mientras acomodaba su flequillo y suspiraba conforme con lo que estaba pasando. Desapareció en las sombras nuevamente y fue entonces cuando Flash comenzó a luchar, tratando de romper las correas, el dolor en sus piernas se incrementaba y su sufrimiento se hacía mayor con cada sacudida.

Pinkie: Pero si eres un chico malo. No hay donde correr, ¿Pero porque te quieres ir? Este es un fantástico paraíso para que vivas tu pesadilla. Y no... No despertaras nunca...

La muchacha acercó un balde con varios carbones ardientes, mientras por sobre estos emergían diversos tubos de metal. Pinkie se debatía entre cual tomar mirando de vez en cuando al muchacho que aun seguía luchando por escapar. Alargó su mano al tubo que se ubicaba más al centro y contempló la palabra en su extremo, "Vanidad", parecía perfecto para su víctima. Sin mediar palabra lo aplicó en la cintura de su prisionero haciendo que el cuerpo se le detuviera en seco y un grito ahogado invadiera el cuarto. El humo seguía flotando cuando la muchacha acercó otra inscripción esta vez más pequeña "Fiesta" y la plasmó sobre el antebrazo derecho.

Pinkie: Te gustan las fiestas, y la vanidad que tienes al creerte irresistible es una de tus pasiones. ¿Duelen verdad? ¿Duelen cuando otro las estampa sobre ti?

Pinkie siguió con el proceso de estampar palabras como una granjera que marca a su ganado, sin remordimientos, retiraba y volvía a marcar mientras el humo cubría parcialmente su rostro y su víctima se retorcía del dolor. Incluso la pelirosa marcaba las heridas para que sufriera el doble.

Pinkie: ¿Sabes que es lo que realmente te hace falta ahora? ¡Sonreír! ¿Tu rostro te preocupaba? No me lo he olvidado, es más guarde lo mejor para el final... Una sonrisa eterna que te acompañara en tus minutos finales...

Pinkie retornó a las sombras, mientras sonidos de metales aparecían de vez en cuando, el cuerpo de Flash ya no le respondía, solo sentía dolor y sus ojos no paraban de expulsar lágrimas. La muchacha retornó a los pocos segundos con una aguja y un hilo de metal, mirando como su víctima había perdido todas las fuerzas que lo hacían sobrevivir.

Pinkie: Ya lo has comprendido, cada acción tiene su consecuencia. Pero tus acciones solo te llevaron a este inevitable final...

Cada palabra era correspondida con una costura, mientras los labios de Flash se tornaban en una forzada sonrisa debido al hilo de metal, la sangre no tardó en invadir su rostro acompañando a sus lágrimas. Pinkie no había acabado aun, pero Flash ya no podía resistir más su agonía, lo último que vio fue como un gran martillo se dirigía a su mano sana, un sonoro "CRACK" y luego silencio.

Un nuevo día en Canterlot High, las seis chicas (Sunset, Rainbow, Fluttershy, Rarity, Applejack y Pinkie) se dirigieron al gimnasio para ensayar, todas estaban felices aquel día pero Pinkie Pie parecía más emocionada que de costumbre, saltaba y bailaba sin parar. Para Rainbow era muy satisfactorio saber que su baterista tenía tanta energía aquel día ya que tenían planeado ensayar toda la jornada.

Sunset: ¡No puede ser Flash!

Gritó la muchacha mientras que Applejack y Rainbow la detenían para que no se acercara a la escena. Fluttershy se cubrió los ojos y se abrazó a Pinkie quien correspondió el abrazo con una sonrisa, Rarity volteó su ángulo de visión para luego salir corriendo dispuesta a avisar a la directora Celestia de lo que habían encontrado.

Flash se encontraba irreconocible, tatuado dolorosamente con diversas palabras que hacían énfasis en lo negativo de su persona y en los excesos de su vida. Sostenía su guitarra la cual atravesaba la abertura de su mano izquierda y apenas se sostenía con su destrozada mano derecha. Sobre él escrito con sangre se podía leer la palabra "Venganza" en un gran cartel, el rostro del joven miraba hacia el piso con una sonrisa, pero macabra y desfigurada. Sus lágrimas aun frescas goteaban en el suelo de madera. El lugar pronto se llenó de curiosos entre los que estaban Diamond Tiara la cual lejos de impresionarse veía aquello como una oportunidad.

Diamond: Ahora que hay un asesino, espero que se lleve a esas odiosas Cutie Mark Crusaders, al menos a esa Apple Bloom.

Applejack: Esto no es asunto de risa jovencita, todos estamos en peligro.

Mientras tanto, Apple Bloom se había aislado por el comentario de Diamond Tiara quedándose cerca de la entrada en soledad. Al sentir una mano sobre su hombro se asustó pero luego pudo ver que se trataba de Pinkie Pie, la cual le sonreía dulcemente.

Pinkie: No le hagas caso, no te pasara nada.

Apple Bloom: Lo sé, pero esas cosas duelen...

Pinkie: ¿Mucho verdad? El dolor es insoportable cuando miras atentamente esta escuela, ¿Guardarías un secreto?


Capitulo 2: Broken Tiara

Apple Bloom se encontraba frente a quien tantos años la había atormentado, al principio había dudado de seguir las palabras de Pinkie pero ya estaba demasiado involucrada para retroceder y la sensación de venganza se había unido a ella en una sincronía inevitable y perfecta. Diamond tenía los ojos vendados y esta vez estaba encadenada en la pared en el borde derecho de la habitación, la habían atrapado cuando ella regresaba a su casa en compañía de su inseparable amiga que ahora estaba atrapada en un nivel inferior, Pinkie regresó del pequeño sótano que había debajo con una sonrisa malvada y contagiosa, que hizo que Apple Bloom le correspondiera el gesto.

Pinkie: Va a dormir un tiempo, ¿Empiezas tú?

Apple Bloom: Será un honor, ¿Le cortó la lengua?

Pinkie: Se desangraría y moriría sin sufrir lo suficiente, empieza con algo más sencillo y con más dolor. Sus dedos, si, esos dedos que tanto usó para señalarte ¿Que sientes al verlos ahí, colgando frente a ti, burlándose de lo débil que eres...

Apple Bloom: Odio, odio que se burle así, ya no soy una bebe...

Pinkie: ¿Entonces qué le harás?

Apple Bloom: Voy a solucionar ese detalle, Pinkie

La pelirroja tomó una pinza para luego arrancar uno de los dedos de la muchacha, esto hizo que un grito surgiera de su boca y comenzara a insultar a sus captoras, para luego amenazar con su estatus social y las consecuencias de sus actos. Apple Bloom mostró una expresión de enojo y arrancó otro de sus dedos, causando que los gritos fueran más fuertes aun, Pinkie le quitó la venda de sus ojos y la colocó en su boca gesticulando con su mano una boca que hablaba demasiado para su gusto.

Pinkie: ¡Sorpresa! ¡Esta es tu fiesta de despedida! ¡Si de despedida! ¿Has hecho demasiado mal para tu corta vida no crees? ¡Oh déjame adivinar! No lo hiciste, eres demasiado importante para ser alcanzada por la moral de otras personas inferiores...

Apple Bloom: ¡Esto es por mis amigas! ¡Y esto por mí! ¡Pagaras! ¡Te voy a destrozar! ¡Vas a pagar todas tus deudas! ¡No escaparas!

La muchacha continuaba con su labor y luego se desequilibró, mostrando en su rostro una gran sonrisa y como sus nervios se estaban apoderando de ella al punto de querer atravesarle la cabeza de un impulso. Acción que Pinkie detuvo con gran destreza para luego abrazar a su pequeña aprendiz, la cual comenzó a sollozar. Diamond mantenía sus ojos secos a pesar del gran dolor que conllevaba su mano sin dedos, mientras hacía sonidos desesperados para poder escapar.

Pinkie: Tranquila, ya pasó, ya estás de nuevo. Debes controlar esos impulsos, al principio cuesta, pero ya estas aprendiendo...

Apple Bloom: Lo siento Pinkie, me deje llevar, es que quiero que le duela pero a la vez quiero matarla, me desespera

Pinkie: Vamos a vengarnos juntas, te ayudaré a no perderte. ¡Vamos a divertirnos mucho juntas!

Apple Bloom: ¡¿No estas contenta?! ¡Pinkie va a jugar con nosotras! Si, sé que duele, como mi corazón me ha dolido todos estos años. "Miren las Cutie Marks Perdedoras, no saben hacer nada bien", Scootalo y Sweety Bell no merecían ese trato, y yo tampoco... Pero vas a pagar y al menos tendremos algo de paz.

Apple Bloom hablaba con su enemiga como si estuviera a punto de jugar algún juego, pero su rostro reflejaba que solo ella estaba por divertirse. Pinkie reapareció con un cajón lleno de utensilios de cocina, acercándose a Diamond para susurrarle al oído con una sonrisa inquebrantable.

Pinkie: ¿Te gustan las cucharas? ¡Tenemos que darte de dos nuevos! ¡Tendrás dedos de cuchara para comer más de lo que puedes morder! ¡Arriba el ánimo!

La pelirosa se dirigió a la mano sin dedos y Apple Bloom a la que aun los mantenía, con una sincronía demencialmente perfecta, Pinkie clavó las cucharas en los hoyos expuestos al mismo tiempo que Apple Bloom arrancaba los cinco dedos de la otra mano. El dolor fue insoportable y Tiara no pudo ocultar el llanto, que aumentó en gran medida la sonrisa de Pinkie.

Pinkie: Está llorando de la emoción, quizás no sepa porque hacemos esto... dile Apple Bloom, repite el motivo de este castigo.

Apple Bloom: Su actitud, su persona. Ella contamina esta escuela y por eso debemos limpiarla. Tú eres alguien que no merece estar aquí, tú contaminas todo lo que tocas. ¿Sabes algo? Ya no puedes tocar nada, pero si puedes mirar... despídete de tus ojos de princesita...

Sin mediar otra mención Apple Bloom tomó dos tornillos alcanzándole uno a Pinkie y nuevamente en su sincronía casi divina cegaron ambos ojos clavándole aquellos tornillos. Ahora la mirada de Tiara era negra como su alma y sus lágrimas no se distinguían de la sangre que brotaba de estos.

Apple Bloom: Esta temblando, no resistirá mucho. ¡Por favor, déjame cortar su lengua! ¡No seas mala Pinkie por favor!

Pinkie: Te lo has ganado, yo me encargo de como exponerla. Porque ella siempre quiere ser popular, y se dónde se hará popular...

Apple Bloom: ¡Gracias!

Pinkie le cedió aquel cuchillo que había usado con Flash a su pequeña aprendiz, quien retiró la mordaza de la boca de su antigua compañera, escuchó con poco interés los perdones y las suplicas, para luego cortarle la lengua de un movimiento y terminar con su vida debido al derramamiento de sangre que ya se había prolongado demasiado tiempo.

Apple Bloom: ¿Tu lengua no era más filosa que una espada? ¿Dónde quedaron tus fuerzas? ¿Tu anhelo de superioridad? ¿No quieres decir nada? "Perdón, por favor para Apple Bloom" ¿Crees que me tragare esas mentiras? ¡No! ¡Solo Pinkie me ha dicho la verdad! ¡Me abrió los ojos! Desde hoy, limpiaremos este lugar ¡Y todos pagaran sus daños!

Pinkie comenzó a reírse con gran emoción frente a su víctima que ya no se movía, aun seguía viva pero apenas con fuerzas de mover la cabeza, Apple Bloom aun sostenía ambos trofeos en sus manos y su rostro seguía deseando vengarse. Sin tiempo a responder, la muchacha se abalanzó hacia la inmóvil Tiara apuñalándola en varios lugares mientras su propia ropa y su rostro eran salpicados por la sangre.

Apple Bloom: ¡Muere! ¡Paga! ¡Paga maldita seas!

Pinkie: Vamos, déjalo ir... ya hemos terminado

Apple Bloom: ¡Quiero matarla! ¡Debo Matarla!

Pinkie: Ya lo has hecho, ven y dame un abrazo. Deja de jugar, debemos empezar a planear lo siguiente...

Apple Bloom: Si, lo siento Pinkie, no volverá a ocurrir...

Las clases comenzaron con una sensación amarga luego de lo que ocurrió con Flash. Nadie esperaba que a la hora del almuerzo, en una de las mesas de la cafetería se encontrara Tiara, suspendida en el aire como una estatua, desde una de las lámparas de la cafetería se podía ver el alambre que la mantenía colgando. El techo estaba nuevamente teñido de sangre con las palabras "Justicia" y "Solución" expresando el motivo de aquella muerte. Todos parecían acongojarse excepto Apple Bloom quien se había reunido con sus amigas para hablar del tema.

Apple Bloom: Creo que alguien nos protege, nos hemos librado de ella.

Scootalo: Sufrió demasiado para mi gusto.

Pinkie: ¡Hey! ¡No deberían estar aquí niñas, esto es muy fuerte para ustedes! ¡Vayan al patio a distenderse! Apple Bloom, ven tu hermana te está buscando.

Cuando Pinkie y Apple Bloom se dirigían a los pasillos, la primera se detuvo frenando a su aprendiz en el proceso.

Pinkie: Recuerda, es un secreto, nadie ni tus amigas lo deben saber.

Apple Bloom: Nadie, solo tú y yo.

Pinkie: Eso mismo, mi amiga. Eso mismo...


Capitulo 3: Rusty Silver

Pinkie y Apple Bloom se reunieron nuevamente esa semana, tenían pensado hacer que el tiempo de muerte se alargue entre cada víctima pero ya muchos preguntaban sobre el paradero de Silver Spoon, cosa que no se podían permitir si en verdad querían seguir con su macabro juego de ajedrez humano.

Pinkie: ¡Buenas noticias! Tu calvario llego a su final, pero es decepcionante que sea tan pronto, las malas compañías te metieron en esto Silver, si tan solo no hubieses querido la fama que Diamond acaparaba seguirías tu vida. ¡Pero no! Tenías que buscar los lujos y las comodidades siendo un parasito para el resto.

Apple Bloom: Silver, nunca me caíste bien pero no por el hecho de andar con Tiara. Si no porque nunca hacías nada sola, si no estabas con Tiara no existías. Si Tiara estaba eras una gran persona que todos temían. No has aprendido nada y por ese motivo dejaras de existir. No estés triste, tu amiga te espera con las cucharas que siempre tuvieron en sus bocas...

Pinkie tenía algo especial preparado para esa ocasión, inyectando un suero en la amordaza niña dejo que un líquido le paralizara lentamente el cuerpo antes de proseguir, Apple Bloom estaba furiosa ya que quería sentir los gritos pero su mentora le advirtió que si seguían mostrando asesinatos con los mismos signos de resistencia sería muy fácil atraparlas. Ajena a aquella situación, Pinkie comenzó a deambular mientras esperaba que el suero hiciera su trabajo, al principio Apple Bloom no pensaba poder resistirse pero fue arrastrada por la voz de Pinkie quien cantaba con gran profesionalismo sin una pizca de temor o remordimiento por su rehén quien se retorcía debido al dolor que aquel extraño liquido le generaba al entrar en su cuerpo.

Pinkie Pie: Deep in the shadows of this world, lies a girl she is Silver Spoon.

                 She ever belive that her history was a life without misery.
                 I never mind this tragedy, but at the last is her destiny.
                 I am the only that i can, transform this world in a paradise.
                 Nobody can stop me now, I have fury make me insane.
                 Nobody is now my friend, I dont have that im only a mistake.

Apple Bloom: I don't even remember my past

                  I don't remember who I used to be
                  I don't even remember my friends of old
                  I don't remember my destiny

Pinkie: Girl im Pinkie Pie, Friends? You sure need them?

             You have a destiny with mine here, no regrets, nobody cares
             Belive in my words, you never been alone, not make me angry now.
             Ups, I said angry before? Sorry, but i cant control.
             If you think in my words all be alright, forgive your family, forgive the love.

Apple Bloom: What I've become? I have no idea.

                  I only know one simple thing
                  The name they gave me: Revenge.
                  Please tell me this is the right
                  I dont want to become a criminal.
                  That idea cant leave me alone, this is subliminal.

Pinkie: Girl, let go of those ideas

             Im the only here, saying the true.
             Dont you remember why are you here?
             This not only is revenge, this is justice.
             Come on, and continue the work, we only have a pair of hours.
             Its time to play, its time to win.
             Come on, only you and me.

Parecía algo de otro mundo, ambas chicas cantaban y bailaban un vals endemoniado, mientras a solo centímetros Silver Spoon exhalaba sus últimos alientos. Pinkie finalizo su coreografía para observar los resultados, su víctima seguía viva pero apenas podía reaccionar a los estímulos de su alrededor. La pelirosa comenzó a reír mientras que Apple Bloom saltaba de la emoción, la chica sabía que había llegado la hora de preparar a su víctima para presentarla ante la sociedad y aquella noche tenían demasiado en que pensar.

Pinkie: Muy bien, ¿Es aterrador ser incapaz de defenderte verdad? Mientras observas como los daños se producen, no sientes dolor, pero sabes que no podrás vivir. Sentirás un dolor horrible en un solo instante, para luego desaparecer.

Apple Bloom: No sabes cuánto esperaba esto, matarte con mis propias manos. Librarme de ustedes dos para siempre, y ahora lo haré, es un sueño hecho realidad.

Aquella tortura fue la más cruenta hasta el momento, no solo utilizaron el mismo método de reemplazar los dedos con cucharas. Si no que luego de perforar sus ojos y cortar su lengua, prosiguieron a abrirla, para retirar sus órganos con la mayor violencia posible, su víctima solo respiraba agitadamente y al arrancar el corazón este aún se mantenía latiendo en las manos de Pinkie Pie. Apple Bloom, guiada por su deseo desenfrenado de venganza, cortó las orejas de la chica y comenzó a jugar con estas como si fueran bigotes, llenando su rostro de sangre, Pinkie solo le dirigía una sonrisa mientras sus ojos sin signos de humanidad contemplaban el resto del desfigurado rostro.

Pinkie: Creo que debemos coserle esas orejas en donde estaba su lengua y cortar su lengua en dos mitades para reemplazar esos huecos. Así recordara escuchar antes de sacar su lengua a decir mentiras.

Apple Bloom: ¡Excelente! ¡Podemos también colocarle cucharas en los dedos de sus pies! Siempre quiso ser el centro de atención y duplicando a su amiga podría lograrlo.

Pinkie: Aprendes rápido, mi prima-hermana

Apple Bloom: ¡Sip! ¡Amo aprender cosas nuevas!

Las dos continuaron ideando nuevas formas de atormentar aquel cuerpo, que al otro día seria exhibido en la entrada de la escuela. Apple Bloom, tenía pensado aprovechar los días de duelo para perfeccionar sus metodologías y así impresionar a Pinkie la próxima vez que se reunieran.

Capitulo 4: A Sunset without Shimmer

Canterlot High estaba en crisis, todas las mañanas los estudiantes se preparaban para encontrar otra muerte ya que para esas fechas era habitual que un asesinato ocurriera de vez en cuando. Luego de la horrorosa muerte de Tiara y Silver, las estudiantes más jóvenes estaban aterradas y no se atrevían a hablar en ningún momento, creían que el menor sonido las convertiría en víctimas. En cuanto a los estudiantes de mayor edad, todos se cuidaban entre sí, ya que la primera muerte había sido de su edad y dos muertes de niñas no resolvían sus problemas.

Pinkie y Apple Bloom parecían conformes de ver la nueva vida de su escuela, sin críticas, sin peleas, el miedo había conseguido extinguir todos los tormentos de aquella institución y en su reemplazo reinaba la calma. Pinkie se dirigió al salón de ensayo para encontrarse con sus amigas, había oído que tenían planeado llamar a Twilight para que resolviera aquella catástrofe.

Sunset: Debemos avisarle, pero no sé qué pensara cuando le digamos que sus amigos están muriendo.

Rainbow: Es una locura ¡Si le decimos eso no vendrá jamás!

Fluttershy: Pero tampoco podemos dejar que todos mueran, se enojaría con nosotros.

Applejack: Tiene razón, debemos hallar la forma de decirle.

Rarity: ¿Pero que hemos hecho para merecer este desastre?

Sunset: Pinkie estas muy callada el día de hoy, ¿Ocurre algo?

Pinkie: Pensaba que yo podría escribirle, ya saben puedo alivianar el peso, solo necesito el diario y a alguien que sintetice mis ideas. ¿Aceptas Sunset?

Sunset: Esta bien, iré a tu casa a la salida, planearemos todo ahí.

Pinkie: ¡Perfecto!

Esa tarde las dos chicas se despidieron de sus amigas para caminar hacia la casa de Pinkie, Shimmer aun pensaba que su amiga estaba actuando un poco extraño, aquel día parecía apagada pero no podía esperarse que su ánimo siguiera siendo de fiesta mientras a su alrededor morían personas. Estaba a punto de preguntarle que le pasaba cuando repentinamente sintió un dolor en su cabeza y cayó desmayada. Pinkie sonrió alegremente mientras ocultaba el tubo de metal que había usado para desmayar a su amiga, al canto de "Ya puedes salir" Apple Bloom saltó desde detrás de unos arbustos y ayudó a la pelirosa a cargar con su nueva víctima.

Pinkie esperó pacientemente a que su nueva invitada despertara, mientras Apple Bloom perdía la paciencia a cada segundo, finalmente los ojos de Sunset se abrieron para poco a poco acostumbrarse a la poca luz del lugar. Al principio le costó reconocer a Pinkie por su pelo completamente lacio y sus ojos carentes de brillo, pero luego pudo identificarla gracias a su ropa. Se encontraba frente a frente con la asesina, no le costó deducir que ella era la responsable de lo de Flash y las otras chicas, llorando al comprender lo que su amiga estaba haciendo.

Sunset: ¿Porque? ¡Pensé que nos amabas! ¡Pensé que tú siempre nos cuidabas del miedo! ¡¿Por qué demonios haces esto?!

Pinkie: Justicia, ¡Todo se resume en una sed desenfrenada de justicia y venganza!, ¡Si, las amo chicas, las protejo siempre, pero no había nadie que las protegiera de ustedes mismas! Hasta hoy... hasta hace unos meses... Me dolió que lloraras por ese imbécil, ¿Sabías que hice eso por ti y Twilight? Ohh, ahora tu cara lo dice todo, no sabes ninguna razón de mis acciones...

Sunset: ¡Matar no es la solución a nada!

Apple Bloom: ¡Matar es la solución a todo!

Pinkie: ¡Jajaja! Vamos, Shimmer, no seas tan ingenua. ¡Tú nunca tuviste consideración por nadie! ¿Y ahora vienes con ese discurso de que la violencia es la peste del mundo? ¡Despierta, abre tus preciados ojos y mira a tu alrededor! ¡Burlas, Engaños, Chantajes, Trampas, Traiciones! ¡Eso es lo que verdaderamente contamina a toda la existencia! ¿Que no lo ves? ¿Acaso no has notado como nuestra escuela ha progresado?

Sunset: Es una locura, todo lo que haces, ¡Provocas más daño de lo que solucionas!

Pinkie: Es preferible un dolor temporal a uno diario. Lo que nos lleva a la razón de tu muerte... ¿Bastante obvia no? Empecemos por la primera vez que vino Twilight, vaya que le hiciste la vida imposible a la pobre pony. Pero desde antes hacías maldades, hiciste pelear a todos por tu tonto deseo de atención. ¡Y ahora te crees la líder! ¡Crees que nadie recuerda lo que realmente eres! ¿Que los arcoíris te reformaron? ¡Sigues siendo el mismo demonio por dentro! Y sonríe... ¡Porque voy a devolverte ese dolor! Pieza por pieza... Tendón por tendón... ¡Hoy es tu fiesta de despedida! ¡Y tu regalo es tu propia muerte!

Apple Bloom azotó la espalda de Sunset tras el último grito de Pinkie haciendo que esta gritara de dolor. La muchacha se encontraba encadenada de pies y manos en el centro de la habitación y no podía protegerse de los continuos azotes provenientes de una cadena con púas que Apple Bloom disfrutaba utilizar. Pinkie permanecía sentada, observando la escena, disfrutando de aquel dolor que la cara de su amiga expresaba. A cada golpe la sonrisa de Pinkie aumentaba y las lágrimas de Sunset regaban el suelo, acompañadas por la sangre y el intenso ardor de su espalda.

Pinkie: ¿Sabes? Tu dolor es digno de una película, cada vez que gritas me recuerdas a cada canción que tú cantabas. No te preocupes por la banda, yo te reemplazaré por un tiempo. ¡Cuando termine de limpiar este mundo Twilight vendrá! Pero no antes... no puedo dejar que sus ojos vean esta impureza... su mundo es mágico y brillante... este mundo es frio y normal... ¡Pero solucionare eso!

Pinkie se levantó de su silla colocándose a espaldas de Sunset para evaluar las heridas de su espalda, asintiendo con su cabeza poco después. Mientras se debatía como proseguir, Apple Bloom castigó el cuello de Sunset con aquella tortuosa cadena la cual se trabó al intentar deslizarse, arrancando más piel de lo previsto y generando otro alarido por parte de la víctima. Pinkie volvió al frente para asestar un certero puñetazo en el estómago de su víctima el cual le quitó el aire de súbito.

Pinkie: Silencio, aun no te hemos hecho nada, tienes unos hermosos pies... tu siempre quisiste estar clavada en la mirada de todos... clavada... ¡Jajaja! ¡Apple Bloom clavemos a esta maldita en su sueño!

Mientras Apple Bloom colocaba madera bajo los pies de Shimmer, Pinkie comenzó a calcular donde clavar los clavos, decidiéndose por las uñas. "Piensa rápido, ¡uno dos tres!" gritó con alegría mientras clavaba el dedo pulgar a la madera, el dolor fue insoportable para Sunset quien por poco se desmaya al segundo clavo. No podía mover sus pies, Apple Bloom los sostenía firmemente mientras Pinkie trabajaba y la sangre que regaba sus rostros poco parecía afectar su concentración.

Pinkie: ¡Mira como nos has dejado! ¡Todas llenas de sangre! Pero lo hicimos para que estuvieras clavada en tu propio ego, en tu propio orgullo que poco te ha dejado ver.

Apple Bloom: Es deliciosa, tu sangre es deliciosa. ¡Es increíble que alguien tan desagradable sea tan delicioso! ¡Podríamos hacer un festín contigo y nadie se daría cuenta!

Pinkie: Dejaremos eso para otra ocasión, ahora debes dormir Sunset, pero aun no para siempre.

Shimmer estaba por responder cuando observó para su terror que la mano de Pinkie ingresaba sin esfuerzo a su estómago gracias a una especie de guante de metal, el dolor fue lo suficientemente tortuoso para que finalmente perdiera la conciencia y se durmiera. Pinkie sonrió mientras lentamente retiraba su mano del interior de las entrañas, solo para disfrutar los espasmos de quien alguna vez había sido su amiga.

Pinkie: Trae la silla... se lo ha ganado... reinará como la reina que cree ser...

Apple Bloom: ¡En la silla reinara! ¡Y luego morirá! ¡En la silla sufrirá!

Shimmer despertó unos minutos más tarde, al observar con la sangre brotaba de la herida abierta en su costado y como su espalda seguía ardiendo, comprendió que no había soñado nada de lo que ocurría. Comprendió que estaba por morir y comenzó a llorar, alertando a sus captoras que finalmente había despertado.

Pinkie: ¡No llores! ¡Es una fiesta! ¿O estas llorando de alegría?... Vamos ven con tu amiga Pinkie... y toma un merecido descanso en mi "silla especial"...

Sunset: Pinkie por favor, mátame de una vez, esto no tiene sentido...

Sunset fue arrastrada hacia otro costado de la habitación donde Apple Bloom había colocado la famosa silla. Cuando fue arrojada un impulsó la hizo saltar de aquel asiento pero rápidamente Shimmer fue sometida en su lugar mediante correas en su cuello, manos y piernas, sus pies se desangraban a cada paso e incluso mantenerlos en el suelo representaba una tortura constante.

La silla era de metal, pero lo que realmente la hacía tortuosa eran las infinitas púas de metal que la cubrían, las cuales lentamente se incrustaban profundamente en el cuerpo de la chica, aumentando sus gritos y su dolor a medida que la temperatura de la silla aumentaba las púas desintegraban la piel causando quemadura severas.

Pinkie: ¡Glorioso invento de nuestros ancestros! ¡Aquí sometían a los mentirosos y los hacían cantar como pájaros en el horno! ¿Te duele? ¡Cada púa es una mentira que salió de tu boca! ¡Si hay miles! Y cada una te está haciendo lo que en el pasado le hizo a otra persona...

Sunset: Pinkie... para... ¡Detén esta locura!

Apple Bloom: Locura, locura, ¿No escuchas nada? ¡No recuerdo haberte arrancado los oídos! Esto es tu merecido, esto es lo que mereces, no es una locura es el resultado de tus acciones.

Pinkie: Muestra tus alas, muestra ese poder de la amistad que dices tener. ¡Veamos qué es lo que gana! ¡La justicia o tu tonto deseo de amistad que salva al mundo! ¡Vamos! ¡Conviértete en esa tonta versión hibrida! ¡Te arrancaré esas preciadas alas! ¡Te romperé esas tontas orejas! ¡Obedece y conviértete!

Shimmer fue forzada a convertirse ya que su cuerpo se negaba a morir pero apenas pudo levantarse de la silla, volar unos pocos centímetros y caer torpemente en el suelo a los pies de la muchacha de rosas cabellos que la miraba con la misma sonrisa que le había presentado aquella mañana. Apple Bloom tomó bruscamente un ala y la separó del cuerpo con una sierra manual, la cual luego de varios intentos se desprendió dolorosamente. Pinkie utilizando la misma garra de antes perforó un extremo del ala para arrancarla bruscamente sin tomarse un solo minuto para medir su acción, lastimando aún más la espalda de su amiga.

Pinkie: ¡Mírame! ¡Tengo dos hermosas alas para volar! Pobrecita, tú ya no puedes hacerlo, y te encuentras recostada sobre tu propio charco de sangre... ¡Creo que vas a dormir de nuevo! ¡Tus parpados te pesan! ¡jajaja! ¡Vamos que haces esto muy aburrido! ¡No te duermas Shimmer!

Pero la chica no resistió el dolor, las pues habían perforado la totalidad de su cuerpo y apenas sentía su espalda, solo un intenso ardor que aumentaba con la leve brisa del lugar. Al despertar, observó el rostro sonriente de su amiga que le ocasionó un susto, mientras sentía como los cabellos rosados levemente manchados de sangre caían entre sus brazos.

Pinkie: ¡Sorpresa! ¡Te has asustado! ¡Justo cuando creí que no expresarías otra cosa que tu lagrimeo de cocodrilo! ¡Adivina! Decidí que tus alas serán un lindo recuerdo y mientras no estabas con nosotras hemos hecho manualidades.

Pinkie se colocó las alas con una especie de correa que las sujetaba a su cuerpo, la sangre aun chorreaba de estas pero a ella no parecía importarle, las lucia como un verdadero trofeo. Apple Bloom jugaba con un grotesco "Yo-Yo" el cual no era más que el pulmón de Sunset amarrado con parte de sus intestinos. La imagen le revolvió el poco estomago que aun permanecía en su interior ya que la otra mitad estaba clavado con estacas en una mesa a pocos centímetros de Pinkie, quien aún giraba con sus nuevas alas.

Pinkie: Ya descubriré como hacerlas funcionar, quizás con tu patético recuerdo de amistad o con unos cables que simulen su movimiento natural. Te prometo que en poco tiempo sabré utilizar tu regalo mejor. ¡Ahora vamos a decirte buenas noches! ¡Hasta siempre! ¡Cumple con tu parte!

Apple Bloom: ¡Gracias por el Yo-Yo! ¡Y ahora duerme en paz! ¡Aunque morirás de forma muy violenta!

Ambas jóvenes tomaron unas motosierras y a la cuenta de tres las encendieron, para luego cortar el cuello de Shimmer mientras Apple Bloom perforaba su interior abriendo la herida que Pinkie había hecho y extendiéndola hasta el cuello donde ambas sierras chocaron anunciando con sus chispas el final de aquella carnicería.

Pinkie: ¡oki doki loki! Hora de montar la escena de la princesita Shimmer... será en el salón de clases... ¡Serás la alumna de honor!

Apple Bloom: Tus alas son hermosas Pinkie...

Pinkie: Gracias, ya conseguiremos las tuyas... hasta ese momento... seguiremos con nuestro secreto... poco a poco la escuela se limpiara y nosotras reinaremos en las sombras. ¡La justicia supera a cualquier amistad!

Apple Bloom: ¡Nadie molestara! ¡Y si lo hacen nosotras nos vengaremos!

Pinkie: Nadie molestara porque no habrá a quien molestar...

Al día siguiente la noticia recorrió la escuela en un susurro y al llegar a las Mane 5 todas comenzaron a llorar, Pinkie fingía bastante bien su tristeza e incluso sus amigas no la habían acusado ya que los rumores apuntaban a que Sunset había salido de la casa de Pinkie antes de desaparecer. Pinkie sabía que nada de eso era cierto, que fue gracias a las alas que le había arrancado a Shimmer que pudo disfrazarse y hacerse pasar por ella para luego no levantar sospechas.

Pinkie: ¡Pobre Sunset! ¡Espero que nada nos ocurra!

Applejack: Mi hermanita me tiene preocupada, no sé si deba seguir viniendo... la directora Celestia debería suspender las clases este año...

Rainbow: ¿Sabes si Twilight vendrá?

Pinkie: Tiene problemas en su mundo, hasta diciembre no podrá venir...

Rarity: ¡Tres meses! ¡Cuando venga la mitad del colegio habrá desaparecido!

Pinkie: Puede que tengas razón Rarity...

Capitulo 5: Living with the Enemy

Pasado un mes desde la horrible muerte de Sunset todos esperaban un anuncio que declarase la nueva víctima, la nueva amiga a despedir, pero en lugar de eso los parlantes sonaron con una voz más entusiasta y alegre. Muchos quedaron sorprendidos al oír la noticia, la más emocionada fue Pinkie Pie quien no dejo que su venganza le impidiera mostrarse natural con sus amigas. Ella había logrado limpiar parcialmente la escuela lo que había dejado cupos libres para mejores estudiantes que respetaran a los demás y algo le impedía dañar a sus más cercanas amigas por las que a pesar de no admitirlo sentía afecto.

Celestia: Denle la bienvenida a una estudiante de intercambio ¡Melisa! Pinkie ya que tú eres la encargada del comité de bienvenida ¿Porque no le muestras el lugar?

Pinkie: ¡Oh claro que sí! Ven Meli ¿No estas emocionada? ¡Me encanta ver nuevos rostros por aquí! Claro si no están teñidos de sangre, ups ignora eso, han pasado cosas ya sabes los diarios inventan muchas pero aquí pasan de verdad.

Melisa: ¿Hablas en serio? No me asustes Pinkie...

Pinkie: ¡Oh vamos! No te pasara nada mientras te portes bien, al menos eso dicen, todos los que murieron habían hecho maldades.

Melisa: No busco problemas solo acepté el intercambio para conocer a alguien...

Pinkie: ¡A Rainbow Dash!

Melisa: ¿Co-como sabes eso?

Pinkie: No lo sé quizás el dibujo de tu remera, o la cara de ella en tu mochila o que tu carpeta dice ¡Rainbow Dash a ganar! Eres una gran admiradora

Melisa: Si, si incluso...

Pinkie: ¡Incluso tu nombre en línea lleva el suyo!

Melisa: Pareces adivina o una espía, o algo peor

Pinkie: Nooo, ¡solo lo presentí!

Las chicas caminaron por la escuela, mientras Pinkie le mostraba las aulas, los casilleros, el campo de deporte, los diversos pasillos, la cafetería. Melisa parecía vivir un sueño mientras recorría aquella escuela de la que tanto había oído hablar. Finalmente Pinkie la llevó al gimnasio el cual estaba oscuro, pero al entrar las luces se encendieron y un grito de "¡SORPRESA!" rompió el silencio, todos los estudiantes celebraban a su nueva amiga mientras en las paredes estaban las fotos de quienes habían abandonado aquel mundo, Pinkie planeaba reemplazarlos al final de curso por sus contrapartes, incluso buscaría a la contraparte de Sunset Shimmer. En un momento de la fiesta, Pinkie se aisló del grupo y salió para hablar por su celular, marcó un número de su lista privada de contactos y una voz la atendió del otro lado.

Pinkie: ¿Hola? ¿Seicer?

Seicer: Pinkie no deberías llamarme hasta finales de curso, los mecanismos que me has dado estaban oxidados pasará tiempo hasta que pueda armar la máquina que me pides...

Pinkie: ¡No te llamo por eso tonto! Hay una nueva, necesito información

Seicer: ¿Nueva? ¿Que no decías que Celestia no se arriesgaría?

Pinkie: Esa maldita me tendió una trampa, si la mato sabrá que fue alguien de aquí y si no hago nada creerá que me ha atrapado. No puedo darme el lujo de vengarme si me pone esta trampa y Apple Bloom es demasiado llamativa, dejaría un rio rojo que diría ¡Hola atrápenme!

Seicer: Ya veo, dame el nombre y te diré que puedo hacer...

Pinkie: ¡Nada de puedo o no puedo! ¡Busca toda la maldita información que tengas de una tal Melisa y me lo envías!

Seicer: Esta bien...

Pinkie colgó para que al voltear viera a Applejack vigilando la salida, la pelirosa se sorprendió y lo hizo notar con un notorio suspiro. Applejack quien había volteado al escucharlo también se asustó pero luego ambas se tranquilizaron.

Applejack: ¡Casi me matas de un susto Pinkie! Creí que alguien podría entrar y vine a vigilar pero no me esperaba que estuvieses aquí en los corredores.

Pinkie: Oh lo siento Applejack, salí a buscar confeti para los cañones pero no encontré estaba por regresar a la fiesta y casi choco contigo

Applejack: ¿Y con quien hablabas tan alterada?

Pinkie: ¿Alterada yo? ¡Emocionada! Un compañero de un proyecto que no vino a la fiesta, le dije que si no venía se perdería de lo mejor, como sea tengo que preparar el gran final.

Applejack: Esto no me lo pierdo

La muchacha no se esperaba tales cosas aquella mañana, su plan era montar una fiesta para en el entremedio matar a Snips y Snails quienes eran lo único que quedaba de aquellos brabucones pero la llegada de Melissa y la preocupación de Applejack habían frustrado todos sus planes. Lo mejor que podía hacer era averiguar más sobre ella y determinar si era factible dejarla vivir por más tiempo.

Rainbow: ¡Hey Meli! ¡Aquí viene el gran final!

Melisa: Estas brillando... no puede ser tienes alas ¡Puedes volar! ¡Eres asombrosa!

Mientras Dash volaba a gran velocidad llevando a la nueva amiga en su espalda, Pinkie había preparado un circuito de obstáculos hechos con globos y varios disparos de confeti. Melisa nunca la había pasado mejor en su vida, había conocido a su ídolo e incluso surcado los cielos con ella, al descender varias chispas inundaron el escenario mientras los estudiantes la aclamaban con fuertes gritos. Las mane 5 se reunieron para que luego el telón bajase y todas quedaran en solitario con la recién llegada.

Melisa: ¡Eso fue asombroso!

Rainbow: ¡Sí que si amiga! ¡De eso estaba hablando!

Fluttershy: Pinkie hiciste un buen trabajo con los efectos...

Rarity: ¡Esos colores ese brillo!

Applejack: Parecía un rodeo aéreo realmente se lucieron

Pinkie: Y Rainbow hizo fium y yo hice bang y todos hicieron wow!

Melisa: Son asombrosas chicas... será mejor que ya me vaya tengo que hacer algunas cosas...

Pinkie: Yo me tengo que ir a preparar unos cupcakes especiales... ¿Les molesta si les dejo que limpien?

Applejack: Amiga te has lucido con todo y nos has hecho sentir alegría en medio de mucho dolor, tienes el día libre.

Melisa salió del colegio y se dirigió hacia la zona residencial, al caminar comenzó a marcar con su celular un numero para luego llamar. Al cabo de unos segundos una voz le respondió del otro lado.

Melisa: Ya estoy dentro...

Seicer: Pinkie me lo dijo ¿Que parte de discreta no entendiste?

Melisa: No lo pude evitar, Celestia armó una exhibición de nuevos amigos y Pinkie montó una fiesta pero nadie murió

Seicer: El plan era que no te notaran y que en la fiesta pudieses espiarla, pero nada de eso pasó porque se dio cuenta...

Melisa: Demonios, ¿Ahora qué?

Seicer: Nuevo plan, haste su amiga, yo enviare unos documentos falsos sobre ti para que entres en confianza, estúdiate el libreto y no falles, ella nunca se equivoca...

Melisa: Esta bien, pero déjame decirte que solo hago esto porque podre pasar más tiempo con Dash

Seicer: Los motivos no importan, mientras signifique que salvaremos vidas.

La noche se anunciaba con el sonido del viento, la luna, el ojo del cielo que todo parecía iluminar estaba rodeada de una aureola blanca, a Melisa le parecían lágrimas. La luna lloraba por tantas muertes, o quizás su mente ya le estaba empezando a perturbar la realidad. Aguardaba frente a la puerta, su mente le debatía entre irse corriendo y escapar de aquella realidad o afrontar su verdadero destino. Aun temblando, quizás por el miedo, quizás por el frio, quizás por saber que detrás de esa puerta se encontraba una peligrosa asesina, su puño golpeó tímidamente la puerta.

Pinkie se preparaba junto con Apple Bloom para su siguiente movimiento, la niña le había sorprendido al lograr atrapar a sus dos víctimas, Snips y Snails se encontraban amordazados y atados en dos sillas. Pinkie sonrió malévolamente mientras levantaba su cuchillo, estaba por realizar su primer corte pero en ese instante la puerta anunció a un visitante y esto detuvo el filo del cuchillo a unos centímetros de la cara de Snips. Apple Bloom se sorprendió al oír la puerta y miró a la pelirosa con intriga, al parecer nadie sabía quién había interrumpido aquel ritual.

Salieron del sótano bloqueando la entrada y ocultándola de la vista debajo de una alfombra, abrieron la puerta y luego de salir cerraron aquella habitación al fondo de la casa. Pinkie notó su pelo lacio y volvió a darle la forma habitual, cualquier descuido por leve que fuera podría exponerla. Al abrir la puerta se encontró con un rostro familiar, pero quizás un poco más detallado, ojos violetas que brillaban por el efecto de la luz que alumbraba aquel rostro. El pelo marrón recogido en una cola de caballo perfectamente articulada, una chaqueta negra sin mangas que hacia juego con un pantalón azul y los zapatos negros visibles. Llevaba una remera con el símbolo que Dash usaba, eso le refrescó la memoria, era Melisa.

Pinkie: ¡Hey Meli! ¿Qué te trae por aquí a estas horas?

Melisa: Pensaba que ya te lo habían dicho, me quedaré contigo hasta final de curso.

Pinkie: ¡Oh! Eso es una sorpresa, realmente una sorpresa, recibí una carta pero no tuve tiempo de leerla. ¡Apple Bloom!

Melisa: Ya veo estabas ocupada, siento molestar.

Apple Bloom: ¡Hey si es Melisa!

Pinkie: Ella se quedara aquí hasta fin de año ¿No es genial?

Apple Bloom: ¡Perfecto! ¡Vamos pasa no seas tímida!

Mientras Apple Bloom le mostraba el lugar a Melisa, Pinkie se debatía inquieta el porqué de aquellas apariciones, primero su plan era frustrado por una chica que aparecía de la nada y ahora volvía a frustrarse por la misma muchacha. El nombre de Melisa comenzaba a molestarle, incluso parecía estar más obsesionada con ella que con Dash. ¿Porque Dash no la había aceptado en su casa? ¿Otra vez Celestia estaba jugando con su paciencia?. Marcaba un número esperando respuesta, nuevamente tenía que hablarle y esta vez era urgente.

Seicer: Adivino, está en tu casa y tienes a esos dos encerrados.

Pinkie: Exacto, ¿Espera también tienes un Seicer-sentido o algo?

Seicer: No, solamente hice lo que me pediste. Y aquí dice que se quedaría contigo, supuse que estabas por matar ya que matas por meses.

Pinkie: Bueno chico listo, ¿Ahora qué? No podré hacer nada, esos dos gritaran tan fuerte que le advertirán que algo raro sucede. Aun así, creo que ella sabe algo, vi que en sus ojos tenía miedo.

Seicer: ¿Miedo? Ya veo, pero todos tendrían miedo en una ciudad en la cual cada mes muere alguien.

Pinkie: Aun así, algo de ella no me cierra. ¡Debe ser Celestia! ¡Esa desgraciada! Nunca cuidó a sus alumnos y ahora viene a hacerse la buena.

Seicer: Creo que deberemos centrarnos en ella, luego de que mates a esos dos...

Pinkie: Me alegra que aun seas mi aliado, después de todo, no somos muy diferentes...

Capitulo 6: Past and Fury

"Las historias no siempre tienen un final feliz, tampoco un inicio fácil"

Hacía tiempo que ninguno de los dos recordaba el pasado, de hecho habían pasado ya catorce años desde aquellos eventos. Ninguno lo había olvidado, pero pocas veces miraban hacia atrás. Todo lo que hacían parecía planearse a futuro, pero encarnaba los horrores de su pasado, lo que los había forjado como lo que ahora ocultaban. No había quien conociera la historia con certeza, eran muy pequeños, todos la habían olvidado y aquella historia solo era recordada por dos personas que lejos de olvidar tramaban un plan proveniente de sus pesadillas.

Lo que había ocurrido en Canterlot High, en un verano como cualquier otro hacia catorce años era tan siniestro que Celestia había prohibido hablar del tema. Pero los involucrados jamás olvidan un suceso clave, un suceso que los define, que orienta su vida a un arte. A pesar de que este arte era siniestro, macabro y altamente violento. Pinkie lo recordaba, Seicer también, ambos eran los únicos sobrevivientes solo que uno se creía desde hacía mucho tiempo muerto.

"Su voz de ángel se tornó en un llanto. El dolor de ambos encerraba la venganza"

Seicer en esos tiempos no era popular, tampoco Pinkie. Ambos eran solitarios, tampoco tenían amistades más que ellos mismos, sus caminos no tardaron en cruzarse. La amistad que los unía parecía fuerte, no tenían nada en común, solo la soledad que los rodeaba. Pinkie no había conocido a alguien tan solitario y triste como aquel niño, aquel niño no conocía lo que era la humanidad. A sus ojos solo Pinkie era una persona, los demás eran solo sombras, parásitos de la sociedad.

Pinkie: ¿Otra vez tienes sangre en el labio?

Seicer: ...

Pinkie: Déjame limpiarte, ¿Es que no pueden ser buenos?

Seicer: La bondad es para los débiles, eso dicen, luego te rompen el labio y si pueden te arrancan un diente...

Pinkie: Pero eso está mal

Seicer: También está mal que ellos vivan...

Pinkie: Siempre tan cerrado...

Seicer: Lo dices como si no hablara contigo, al menos tu si me escuchas...

Pinkie: Eso es porque soy tu amiga y me preocupas

Seicer: Tu eres lo único que me preocupa en esta vida... si te hicieran algo...

Pinkie: ¿Qué? ¿Qué harías?

Seicer: Mejor, no pensemos en eso...

Ambos niños contemplaban el cielo, bajo la sombra de un árbol, el calor del verano no los alcanzaba. La leve brisa era relajante, ninguno de los dos parecía sentirse peor que el otro, todo era tranquilo. Aquellos minutos de tranquilidad quizás nunca volvían a repetirse de la misma forma, Seicer siempre traía una herida nueva, no era su culpa, él no era malo, lo maltrataban por ser tan diferente al resto.

"Pero la tranquilidad es pasajera, cuando el caos invade nadie puede evitar entrar en pánico"

Pinkie se encontraba en los pasillos de Canterlot High, tranquila, relajada y sonriente. Parecía un día normal para aquella niña, hasta que tres bravucones la encerraron junto a los casilleros. Ella no había hecho nada, pero era amiga de alguien a quien todos odiaban y eso no podía permitirse. La golpearon, la tiraron al suelo y la patearon, sin que ella hiciera nada la escupieron y por solo diversión la arrastraron hasta el gimnasio.

Bravucones: ¿Eres amiga de ese raro? Ahora vas a ver cómo te queda esa maldita sonrisita...

Pinkie: ¡Seicer! ¡Por favor!

Bravucones: Ese niñito no hará nada, siempre lo molemos a golpes y viene a hablarnos de la amistad y esas cursilerías... Él no sabe defender nada, ni su propia vida...

Seicer había escuchado los gritos, provenientes de la escuela, entró buscando a su amiga y no tardó en ver el rastro de sangre que llevaba al gimnasio. Su mente se fue perturbando a medida que avanzaba el camino, al abrir la puerta y ver a Pinkie siendo maltratada por los tres niños mayores a él su mente se tornó en un infierno. Los muchachos se detuvieron al ver como aquel niño de cabello marrón y ojos color miel entraba al lugar completamente fuera de sí, repitiendo en voz baja el nombre de su amiga. Intentaron intimidarle con insultos pero no lograron hacer que sus ojos los observaran, solo tenía ojos para su amiga, tirada en el piso con sangre en su cara y varios moretones en su cuerpo.

Haciendo lo impensable el niño sacó un cuchillo de su chaqueta, los bravucones lejos de intimidarse se rieron, las risas se detuvieron cuando uno de ellos cayó muerto degollado por un simple movimiento. Los otros dos intentaron huir pero cayeron en el piso, uno solo vio el reflejo del niño antes de sentir el frio metal perforando su cuello. El otro arrastrándose suplicó por su vida, intentando hallar a aquel joven que siempre venia predispuesto a entablar amistad pese a los golpes.

Seicer: Heriste a Pinkie, a mi mejor amiga, a mi única amiga... no, no vas a salir de esto. Te matare, y matare a todos los que le hicieron daño, y me aseguraré de que estén muertos...

El bravucón pudo ver como el cuchillo se enterraba en su pecho antes de que su boca se llenara de sangre sin poder repetir palabra alguna, como en un giro inesperado, el niño se acercó llorando hacia su amiga para descubrir que estaba consiente, había visto todo y seguro ahora lo odiaría para siempre.

"El poder de la amistad puede verse de muchas formas, incluso si eso involucra el deseo de supervivencia"

Ambos estaban cubiertos de sangre, uno de sangre ajena, ella de su propio dolor. Ambos lloraban, pero Pinkie le secó sus lágrimas mirando los ojos de quien la había salvado. Él no se consideraba un héroe, se veía como un monstruo pero Pinkie aun sin decir nada negaba aquello con solo una mirada.

Pinkie: Por eso no querías que llegara el día, pero todo llega a su tiempo...

Seicer: Lo siento, no debes estar conmigo soy una amenaza, ¡mira lo que te hicieron! ¡Mira lo que tuve que hacer! ¡Soy un monstruo!

Pinkie: No, si no me hubieras salvado ellos me habrían matado, además tu eres inocente, no los has matado, has hecho justicia.

Seicer: ¿Justicia? ¿Que no solo los malos matan? Los malos siempre hacen eso, yo no soy malo...

Pinkie: No lo eres, no sabré con exactitud que es malo o bueno. Pero tú eres bueno para mí...

Ambos dejaron de llorar, en su interior había nacido algo, ninguno sabía bien que era. Juraron matar a quien les hiciera daño, uno debía desaparecer para que no le consideren una amenaza, Seicer decidió irse aunque eso significara no ver a su amiga durante mucho tiempo y nunca más poder disfrutar juntos un atardecer a la sombra de un árbol.

"Todos odian a quien es diferente, pero nadie lo recuerda cuando este desaparece"

Melisa había encontrado a Seicer de forma diferente, ambos se conocían de forma improvisada. Ninguno sabía mucho del otro, pero Seicer pronto encontró los recursos para conocer a su nueva amiga. En cierta forma le recordaba a Pinkie, pero en lugar de tener algo en común, la chica tenía un sueño, conocer a su idola.

Seicer sabía que Dash era amiga de Pinkie, por lo cual, si lograba que Melisa fuera a Canterlot High al menos tendría la chance de supervisar mejor a Pinkie, los rumores de asesinatos se hacían más grandes a cada año y debido a esto Seicer sabía que Pinkie no podría jugar mucho tiempo sola. Él la guiaba desde las sombras pero necesitaba a alguien que le demostrara la situación de peligro necesaria para perfeccionar sus métodos, Melisa era la indicada.

Melisa aceptó quizás por ser una petición de un amigo, quizás por sus deseos genuinos de justicia o solo quizás por la posibilidad de conocer a Rainbow Dash. Seicer había cumplido su promesa, cuidaría de Pinkie aun si eso significaba ser su enemigo y aliado a la vez.

"Los secretos que se ocultan, a veces salen a la luz, pero muchas veces permanecen en las sombras"

Capitulo 7: Night of the Blood Queen

El reloj marcaba las cuatro en punto de aquella madrugada, cuando Pinkie y Apple Bloom trasladaron a sus víctimas a otro lugar. Salieron de la casa sin hacer ningún ruido, los movimientos bruscos fueron amortiguados con extrema precisión. Los pasos de ambas muchachas apenas se sintieron en el lugar y la puerta al cerrarse apenas se sintió, ni siquiera crujió o hizo algún sonido desesperante. Ellas creían que Melisa dormía, confiaban en que la chica no despertaría hasta el amanecer, pero se equivocaban. Melisa había fingido bastante bien su sueño, se encontraba tapada pero vio todo el movimiento con sus ojos, apenas hizo movimientos cuando divisó el cabello rosado acercarse a la puerta para comprobar que durmiese.

Melisa sabía que no tenía tiempo que perder, apenas sintió el auto arrancar, se vistió rápidamente y se dirigió a la puerta, estaba bloqueada pero pronto pudo ver una salida: la ventana. Salir por la ventana no es algo que las chicas acostumbren a practicar, pero para Melisa era eso o quedarse sin hacer nada mientras mataban a dos personas. Tenía un deber que cumplir y un verdadero desafío por delante. Saltó con gran agilidad y comenzó a correr por la vereda, el clima había cambiado un poco, la humedad hacia el lugar asfixiante y costaba correr por un tiempo prolongado. La chica frenó a las dos cuadras, respirando agitada y notando su transpiración, no era su estado físico si no aquel clima asfixiante parecía que la propia noche reclamaba la sangre que le pertenecía y hacia lo posible para reclamarla.

Pinkie y Apple Bloom habían cambiado de planes, matarlos en casa de Pinkie era de por si peligroso, no solo debían cuidarse de no dejar rastros si no que ahora tenían una invitada y eso complicaba el asunto. En su lugar se dirigieron a una fábrica abandonada, una cuyas maquinas aun funcionaban pero que había quebrado hacia pocas semanas. Snips y Snails estaban atados a dos sillas de madera que apenas parecían acabadas, pero no tenían las mordazas en su boca, no pudieron gritar ya que antes de que hicieran algún gesto Pinkie planteó las reglas del juego.

Pinkie: Si hablan, si se atreven a interrumpirme, Apple Bloom les cortará la lengua y se la dará de comer a las ratas...

Apple Bloom: ¡Si eso haré!

Ambos muchachos tragaron saliva, no se atrevían a mover sus labios, era aterrador estar indefenso ante dos personas y más aún que amenazaran con cosas tan precisas como si no tuvieran respeto por la vida ajena. En cuanto a Apple Bloom le encantaba aquella situación de poder, toda la vida había sido menospreciada y aquella sensación de temor que inspiraba con solo posar la vista en ellos le otorgaba un poder que no estaba dispuesta a dejar escapar. Pinkie comenzó a reír mientras mostraba que estaba desarmada, la verdadera amenaza en aquel lugar era Apple Bloom o eso estaba demostrando, el silencio dejaba que la risa de Pinkie rebotara en el lugar antes de que finalmente comenzara a hablar con una voz fría y con cierto rencor.

Pinkie: Ustedes dos... cuando me enteré que los próximos en mi lista eran ustedes dos... ¿Saben que hice? ¡Una Fiesta! Si una fiesta como la que ustedes arruinaron. ¿Creían que la fiesta era solo por una nueva chica? No... Se equivocan, como se equivocaron en todo. ¡En todo! Nunca supieron valerse por sí mismos, siempre detrás de alguien más fuerte, arruinaron todo mi trabajo por Sunset Shimmer, ahora ella no está, no pueden tirarle la culpa. Nadie te obliga a hacer algo, pudieron haber dicho ¡No Shimmer eso está mal! ¡No dañaremos a Pinkie quien siempre trabaja duro para alegrarnos!... egoístas, egocéntricos, arrogantes, cobardes. ¡Son cobardes! No son nada de lo que Canterlot representa, son solamente dos ratas que comen del queso del más popular, que solo saben hacer desastres. ¡Pero todo cambia esta noche! ¡Esta noche su vida se termina y todos se olvidaran de ustedes! ¡Porque no tienen amigos y los pocos que tenían han muerto! ¡Serán olvidados y todos festejaran su ausencia! Ese es su legado, esa es la realidad, esta es su muerte...

La pelirosa le hizo una seña a Apple Bloom quien levantó ambas sillas colocándolas en una cinta de montaje, ambos muchachos miraron perplejos como los habían encaminado como simples trozos de madera. No sabían que les aguardaba pero cuando Pinkie bajó una palanca y encendió la energía, la cinta comenzó a atraerlos hacia una sierra, asustados comenzaron a gritar pero nada los salvaría de su trágico destino.

Pinkie: Serán ruidosos ¿Eh? ¿Porque todos tienen que ser tan gritones? Les diré que les pasara, primero serán partidos por la mitad, luego aplastados por ese gran martillo y por ultimó saldrán triturados como aserrín. Un sangriento aserrín...

Apple Bloom: ¡Que divertido! Serán parte de alguna mesa o de algún pedazo inservible de madera o incluso estarán en la jaula de algún hámster ¿No les emociona su glorioso futuro?

Melisa quien había llegado en aquel preciso instante solo pudo observar con horror el proceso, como la sierra cortaba a ambos muchachos por la mitad, como la sangre salpicaba la cinta de transporte para que luego un gigantesco cuadrado de metal los aplastara hasta que no quedaran rastros de su humanidad, como aquel charco rojo se metía en la cabina metálica y luego una lluvia de sangre regara el suelo junto con algunos diminutos trozos de aserrín y carne. Una escena perturbadora que la muchacha había resistido con firmeza, aunque ahora tenía escalofríos, se encontraba a espaldas de una asesina y no solo eso, había un cómplice con un cuchillo que parecía tener ganas de usarlo. No podía intervenir, debía pensar en un plan, una estrategia, una salida.

Pinkie: ¿Quien llama a estas horas?

La pregunta se debió a la llamada de su celular, se recostó sobre la pared metálica justo al costado derecho de la entrada, sin sospechar que quien la llamaba se encontraba justo detrás de ella, ambas separadas por una gruesa capa de metal. Pinkie aguardó unos segundos en hablar, el número le figuraba desconocido, pero ella no temía, sabía que un afiche del comité de fiestas dejaba su número de referencia.

Melisa: ¿Pinkie estas ahí?

Pinkie: ¿Meli? ¡Creí que dormías! ¿Qué haces despierta tan tarde?

Melisa: Lo mismo debería decir, me desperté y decidí salir a correr un poco, hacer deportes ya sabes y me encontré una tienda de pasteles, creí que sería buena idea comprar uno y comerlo de desayuno

Pinkie: ¡Eso sería grandioso! ¿Qué te parece si nos vemos ahí? De hecho se me ocurrió lo mismo y por eso con Apple Bloom nos dirigíamos hacia ese lugar... Claro que quizás estés mintiendo ¿No es... verdad?

Cuando Pinkie salió con la intención de encontrarse de cara a una asustada Melisa solo divisó arbustos y piezas de madera, creyó por un segundo estar a punto de atraparla en un lugar aislado pero nada a su alrededor parecía indicar que alguien más estuviese en aquel lugar. Apple Bloom registró la fábrica en su totalidad, sin hallar rastros de vida.

Melisa: ¿Pinkie que quisiste decir con eso?

Pinkie: Nada, simplemente me pareció verte en la calle pero era otra persona, me pasa todo el tiempo...

Melisa: Esta bien nos vemos en la pastelería

Melisa había sido astuta, al principio se mantuvo en la misma posición, pero lentamente se había alejado de la fábrica hasta escabullirse en el bosque. Había notado un leve cambio en la voz de Pinkie, algo que le indicó que estaba sospechando, fue un cambio mínimo que otra persona no se hubiese podido percatar a tiempo. Sin embargo, de algo le habían servido aquellas clases de Psicología en su antigua escuela, al parecer era la única capaz de notar un cambio en las personas y adelantarse a lo que para otros sería inevitable.

Tomó un atajo a la tienda de pasteles, Sugar Cub Corner, había memorizado un mapa de la ciudad y sabía que podría adelantarse a Pinkie aunque fuese a pie, tomó un atajo poco usual. Atravesar el bosque en una carrera desenfrenada, seguramente si Pinkie estuviese detrás persiguiéndola su velocidad hubiera sido mil veces mayor, pero la adrenalina que sentía le fue suficiente para lograr su cometido. Se detuvo frente a la puerta del local, se agachó levemente tocando sus rodillas con ambas manos y comenzó a exhalar aire de manera forzada, se había agotado, aquello había sido demasiado para una noche tan calurosa y un ambiente tan hostil como el bosque. Su cuerpo le dolía, su nariz por poco tomaba aire y su boca pedía con una súplica ahogada un trago de agua.

Rainbow: ¿Meli? ¿También haces deportes?

Melisa: ¿Dash?

La chica volteó levemente su rostro para ver a su idola frente a ella, tenía unos auriculares puestos, mientras que su vestuario era el habitual solo que llevaba su chaqueta atada a la cintura, dejándola caer en la parte posterior. En su mano izquierda tenía una botella de agua, mientras que había atado su pelo multicolor en un estilo similar al de Melisa para que no le molestara al trotar. Su rostro expresaba tranquilidad y diversión, al parecer estaba escuchando una de sus pistas favoritas. Melisa solo señaló la botella de agua, haciendo comprender a Dash rápidamente su condición actual, ambas se sentaron en la puerta del lugar mientras Melisa tomaba un sorbo de agua su amiga comenzó a explicar cómo se había logrado tal casualidad.

Rainbow: Siempre salgo a trotar en las noches, a veces no tengo mucho sueño y cuando necesitamos entrenar simplemente comienzo a correr por la ciudad. Te ves como asustada pero tal vez solo sea el aire...

Melisa: La noche está muy calurosa, cuando salí a trotar no me percaté de que el aire estaba tan sofocante. Si no hubieses aparecido, no creo que podría hablar a estas horas...

Rainbow: ¡Jajaja! Amiga eres graciosa, quizás el destino quiso que nos encontremos o solo estas destinada a ser genial como yo...

Melisa: ¿Realmente crees eso?

Rainbow: El destino es algo que no sigo con frecuencia, solamente se me ocurrió algo que Twilight siempre dice

Melisa: No eso no, lo segundo...

Rainbow: Ah eso, seguramente no tan genial como yo pero vamos tienes talento

Melisa: Gracias

Ambas fueron interrumpidas cuando vieron a Pinkie llegar, a su lado estaba Apple Bloom, ambas saludaron a Dash y a Melisa con total naturalidad, como si nada de lo anterior hubiese afectado su ánimo en lo más mínimo. Rainbow estaba feliz de ver a su amiga nuevamente, a los ojos de Melisa esa amistad solo era posible porque nadie sabía lo que Pinkie realmente ocultaba, de cierta forma estaba celosa.

Pinkie: Hueles a vainilla Rainbow

Rainbow: Ya para con eso Pinkie ¡Te dije que es una crema especial para entrenar!

Melisa: ¿De qué hablan?

Rainbow: Nada, nada. Creo que debo seguir entrenando, las veo luego chicas...

Dash parecía sonrojada cuando escapó de tal manera, a decir verdad Melisa estaba tan entusiasmada por charlar con ella que nunca se percató de aquel detalle aromático. Pinkie pronto interrogó a Melisa sobre el pastel, la charla era amena a pesar de que ambas tenían sospechas sobre la otra. Apple Bloom observaba detenidamente mientras ingresaban a comprar, quizás las nuevas amistades pudiesen servir para indagar el pasado, aunque por otro lado Melisa no quería involucrar a Rainbow en una tarea tan peligrosa. Además nadie le creería sin pruebas contundentes, y acusar a una de las muchachas más populares de la escuela siendo una novata era una locura, más cuando se trataba de alguien tan alegre como Pinkie Pie.

Capitulo 8: Nightmare in the Night

Adrenalina, eso sentía por las venas aquella chica de cabello marrón que corría divisando mediante sus ojos violetas el camino. Detrás estaba la muerte, detrás había una persona que con solo verla a los ojos lograba paralizarla, los ojos azules alumbraban el bosque helando la sangre de quien se atreviese a verlos. Intentaba escapar pero no lo lograba, tropezó en una rama colocada intencionalmente en su camino, dolorida en el suelo se recostó para ver como su némesis finalmente estaba a unos pasos de ella. Sonriente, casi sin ningún signo de odio, la miraba, parecía divertirse de aquella cara de terror que su víctima poseía. Melisa intentó gritar, pero por más que hiciese fuerzas el grito no salía, intentó hablar pero su voz parecía encerrada en su garganta y solo el aire salía al exterior. La chica de rosas cabellos esperaba sonriente, parecía divertirse con cada intento fallido, sostenía un instrumento brillante entre sus dedos pero su víctima estaba demasiado concentrada en gritar para identificar ese artefacto. Lentamente Pinkie se acercó susurrando su nombre, cuanto más se acercaba en aquella caminata de solo seis pasos, más fuerte se escuchaba el nombre de Melisa tocar los cielos. Reuniendo sus últimas fuerzas Melisa cerró sus ojos y gritó con todas sus fuerzas, sintió dos manos que la sostenían de sus brazos mientras que la inconfundible voz de Pinkie gritaba su nombre, temerosa abrió sus ojos tardíamente y aun seguía gritando.

Para su sorpresa estaba en la cama, en la habitación de invitados que Pinkie tenía, su rostro sudaba y el frio aun invadía su cuerpo cuando divisó a la muchacha a su costado. No tenía el pelo lacio como en su sueño, tampoco tenía un instrumento en su mano, solo era Pinkie Pie, gritando su nombre y sacudiéndola para que se despertara del todo. Miró la hora, había pasado solo una hora desde que comieron el pastel en Sugar Cub Corner, suspiró en parte aliviada y en parte nerviosa por lo que Pinkie podía llegar a pensar. No habló esperó a que su acompañante iniciara la conversación, en ese punto estaba tan asustada que cualquier cosa podía arruinar sus planes y delatarla.

Pinkie: ¡Meli! ¡Por dios me diste un gran susto! Estabas gritando no despertabas y parecía que cerrabas con fuerza los ojos. Te dije que mucho pastel hacia mal

Melisa: Lo siento Pinkie, es que tuve un sueño muy raro, debe ser por el azúcar... me siento extraña, como si no quisiera estar aquí pero a la vez lo deseara...

Pinkie: Eso pasa, solo es que extrañas tu antiguo hogar, pero aquí estarás bien, mejor descansa y trata de no pensar en lo que ocurrió. Más tarde te traigo el desayuno ¡Sonríe!

Melisa: Pinkie... ¿No nos pasara nada verdad? ¿A Dash, a mí, a las chicas? ¿Estamos seguras?

Pinkie: Seguras como siempre ¡Nada nos pasara! ¡Es una promesa Pinkie!

Melisa intentó dormirse pero al cerrar sus ojos solo veía dolor, solo encontraba imágenes borrosas de Pinkie torturando a sus amigas y luego dirigiéndose a ella con una sonrisa macabra. No gritaba, se despertaba sobresaltada, tomaba agua y de nuevo el ciclo se repetía hasta que ya no aguantó más. Se levantó media hora más tarde, asegurándose que Pinkie estuviese durmiendo y su cómplice también, espió con sigilo y pudo ver las llaves de aquella enigmática puerta sobre la mesa de luz de Pinkie. En cuclillas avanzó hasta tomar la llave y salir de la habitación sin hacer ningún ruido, se aseguró varias veces de que estuviesen completamente dormidas para finalmente dirigirse a la puerta en el lugar más recóndito de aquella vivienda. Probó la llave, no hizo falta mucha fuerza, la puerta cedió fácilmente y luego levantó la trampilla para dirigirse a aquel sótano oculto. No sabía que le esperaría dentro y si podría volver a salir antes de que Pinkie se diese cuenta, no debía hacer ningún cambio drástico, era el momento de asegurar su supervivencia y la de sus amigas.

Melisa: Nadie rompe una promesa Pinkie... Ni siquiera tú, Pinkie Pie...

A cada paso de esa pequeña escalera la duda se hacía presente, podía retirarse como una cobarde pero sobrevivir o podía adentrarse en lo desconocido, en todo caso lo segundo simbolizaría morir como una heroína algo que seguramente Rainbow haría sin dudarlo. Cada paso, cada pensamiento, cada vez más cerca de la oscuridad de aquel sótano, Melisa esperaba oler sangre, oler algún indicio pero solo olía una fragancia dulce y acaramelada que distaba demasiado de lo que esperaba. Descendió lentamente, tratando de no hacer ningún ruido, siguió descendiendo hasta llegar finalmente al suelo frio que anunciaba el fin del descenso, ella estaba descalza por lo cual podría haber sentido sangre si hubiese un charco, pero en lugar de eso se encontró con un piso frio y suave que parecía distar mucho de lo que su mente le había mostrado. Chocó contra algo suave y esponjoso que parecía flotar a ambos costados de donde se encontraba, el olor a plástico la invadió cuando uno de aquellos objetos se estrelló en su rostro. ¿Globos? ¿Dónde estaban los restos, la sangre, el horrible escenario apocalíptico que esperaba encontrar?.

Siguió su búsqueda en la oscuridad, si encendía la luz corría el riesgo de ser descubierta, su paso era obstruido por objetos cada vez más inofensivos, peluches, algunos sombreros de fiesta, partes de diversos disfraces. Nada parecía concordar con el papel de una asesina en serie, pero esta tierna impresión no alejaba a Melisa de su objetivo. Quería asegurarse de que Pinkie decía la verdad, quería saber que estaba segura a su lado, velaba por la seguridad de cinco desconocidas solo para probarse a sí misma que no era ninguna cobarde. Pero no eran desconocidas, ella ya las consideraba sus amigas, entre la oscuridad vislumbró un legajo, una pequeña carpeta entre abierta. Se apresuró a leerla, al principio no podía divisar mucho, solo los nombres de Rainbow y sus amigas junto con el suyo. ¡Era la prueba que buscaba! Estaba a punto de girar para retirarse de allí cuando la luz se encendió, Melisa quedó petrificada cuando observó la sala iluminarse, no porque descubriera algo horroroso que de hecho no estaba allí si no por el hecho de no haber sentido a nadie hasta que la luz se lo anunciara.

Pinkie: ¿Qué haces aquí?

Melisa: ¡Na-Nada!

La chica se giró colocando el legajo a sus espaldas, estaba recostada sobre la pared, de frente a Pinkie quien se encontraba con su peinado habitual y su pijama. Parecía haber estado esperando, cruzada de brazos acariciando los globos con extrema delicadeza hasta que Melisa se diera cuenta de su presencia, la pelirosa se acercó hasta su invitada quedando a centímetros de distancia, los ojos azules entraron de inmediato en una competencia con los ojos violetas que curioseaban el lugar.

Pinkie: No te creo, tomaste la llave, ingresaste aquí como si supieras que buscar e incluso te asustaste al sentir mi voz...

Melisa: Yo no sé de qué hablas...

Pinkie: ¡Por favor! No me mientas que poco sabes fingir, eres curiosa por naturaleza, no soportas la crueldad, tampoco parece importarte mucho incursionar en la vida de los demás para ayudar. También tienes deseos de popularidad evidentes ¿Cuánto me conoces?

Melisa: Pinkie me estas incomodando...

Pinkie: ¡Yo debería sentirme incomoda de ver a alguien en mi guarida secreta! Indecisa también, tanto como para dudar en bajar directamente ¿Crees que no te estuve analizando todo este tiempo? ¿De verdad me crees tan descuidada?

Melisa: ¿Descuidada para qué?

Pinkie: Estratega, inteligente, que busca siempre saber algo a inconsciencia del otro jugador. ¡Descuidada para planear las fiestas que están anotadas en el cuaderno que tú escondes!

Melisa tomó el cuaderno y comenzó a leerlo delante de Pinkie, ya no tenía sentido seguir ocultándolo. En efecto eran planes de una fiesta, con fecha exacta y todo lo necesario para hacer una fiesta perfecta. Se sorprendió al leer sus gustos exactos e incluso los gustos de Rainbow que estaban muy detallados ya que su fiesta debía ser perfecta para alguien con tanto autoestima. Lo releyó varias veces esperando encontrar algo oculto, pero no encontró nada, finalmente tuvo que devolverlo y retirarse del lugar no sin antes escuchar a Pinkie que le aconsejaba algo, como si realmente estuvieran compitiendo por un asunto de suma importancia.

Pinkie: Tienes que aprender a mentir si quieres ganarme en este juego, análisis, previsión, estrategia. Lo tienes, pero debes saber jugar mejor tus cartas, o simplemente ganaré cada reto.

Melisa: Lo lamento, no quise espiar...

Pinkie: ¡Sin resentimientos!

Otro día iniciaba en Canterlot High, la nueva del colegio aun pensaba en aquellas palabras que Pinkie le había dicho. La conocía demasiado bien, estaba jugando un juego que era difícil y realmente le costaría mucho ganar. Aprender a mentir, esa parecía ser la solución, ¿Pero cómo mentirle a alguien que cuida tanto sus actos? ¿Cómo ser mejor estratega que alguien tan organizada pero a la vez tan descuidada a la vista?. Realmente Pinkie Pie había resultado todo un reto, algo que nunca se había imaginado, cuando recibió aquella tarea por parte de su amigo nada parecía indicar que fuese tan laboriosa, incluso se preguntaba desde cuando había subestimado a la inocente Pinkie, desde que momento la había llegado a considerar una rival sencilla. Perdida en sus pensamientos, no pudo evitar chocar con Dash en los pasillos de la escuela, Melisa cayó al suelo pero Rainbow pudo sostenerse para tenderle una mano y ayudarla a reincorporarse.

Melisa: Perdón Dash, no dormí...

Rainbow: No dormiste bien anoche, Pinkie me lo contó esta mañana

Melisa: ¿De en serio?

Rainbow: Si de hecho te estaba buscando, veras, el equipo necesita a una nueva atleta, quizás tu quisieras...

Melisa: ¡Me encantaría!

Rainbow: Esa es la actitud, sígueme, debemos iniciar ya mismo. ¡Uno, dos, tres cuatro!

Mientras ambas marchaban al campo de deportes, Pinkie aprovechó para salir de su escondite en uno de los casilleros. Había aprendido a vigilar bastante bien luego de su experiencia en la competencia anterior, sin embargo, ahora sabía que podía distraer a su rival con solo utilizar a una de sus amigas. Siguiendo aquella tarea también había marcado a su siguiente víctima, alguien que siempre había causado diferencias entre los estudiantes. Estaba a punto de proseguir con su plan, para dar el golpe final, cuando una llamada haría voltear su juego de cabeza.

Pinkie: ¿Que ha pasado qué?

Seicer: Descuida ella está bien, no le haría nada a tus amigas...

Pinkie: Los que le hayan hecho eso

Seicer: No te preocupes ya me encargué

Pinkie: Cuídala, ahora deberé cambiar los planes...

Pinkie cambió su trayecto hacia el salón de clases, ya no había razón para atacar tan de prisa, aquel desastre le había servido para desviar la atención. Aun así, esperaba que Melisa no pensara cosas erróneas, de todas formas tenía una opción de confrontarla sin limitarse. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirosa mientras marchaba hacia el salón de clase, Celestia quien pasaba por el pasillo la vio sonriente y silbando, no dijo nada pero una mueca se divisó en su rostro. La directora tenía demasiadas sospechas y ahora que una estudiante más había desaparecido en misteriosas circunstancias su mirada estaba sobre la extrovertida Pinkie Pie.

Fluttershy se despertó en un lugar extraño para ella, su brazo le dolía, divisó un vendaje en el foco del dolor pero aquello no parecía el hospital, más bien era una casa. La oscuridad era suficiente para que no divisara mucho a su alrededor, tocó su cabeza con la mano izquierda, aquella del brazo sano y notó otro vendaje en su frente. No recordaba con certeza que había pasado la noche anterior, miró a su alrededor, un leve rayo de sol se filtraba por las persianas entre abiertas. El piso era de madera, un poco descuidado, logró ver una silla frente a su lugar y a una figura que la vigilaba, asustada se cubrió con la sabana. Quizás no debía hacer eso, pero ya era tarde cuando su mente comenzó a decirle que había delatado su estado. Una voz le comenzó a hablar, bajando la sabana para ver quién era su compañero, pudo ver un rostro sonriente aun envuelto en la oscuridad.

Fluttershy: ¿Eres tu Pinkie?

Seicer: No, no soy ella, de hecho tu mente te hizo una mala jugada si confundió mi voz con la suya...

Fluttershy prestó atención, no era la voz de una mujer, era la voz de un muchacho, de su misma edad. Aquella sonrisa era muy similar, por eso había sacado una conclusión tan apresurada sin detenerse a analizar la voz en cuestión. Se volvió a asustar, pero no se escondió esta vez pudo ver dos ojos color miel que acompañaban a la sonrisa, el sol lentamente revelaba la cara de aquel misterioso sujeto.

Fluttershy: ¿Quién eres? ¿Eres el asesino? ¿Vas a matarme?

Una sonora carcajada retumbó en la habitación mientras Fluttershy ahora mostraba valentía, creyendo que estaba frente a la muerte no mostró signos de temor. La risa parecía espontanea pero la joven no se confiaba, no recordaba cómo había llegado hasta ahí, no recordaba conocer a ningún joven de ojos color miel y sonrisa encantadora, parecía estar frente a un lobo disfrazado de cordero, su mente comenzaba a formular un plan de escape.

Seicer: Soy un amigo, no un asesino. Si lo fuese ya estarías muerta ¿No crees?. Te veo confundida más que agradecida, el golpe que te dieron realmente sacudió tu cerebro.

Fluttershy: ¿Dieron? ¿Qué pasó anoche?

Seicer: Veras...

Seicer comenzó a explicar lo que había ocurrido la noche anterior con extremo detalle, tal era la narración que Fluttershy por un momento pareció flotar en sus recuerdos y recrear lo que había pasado. Comenzaba a recordar lo ocurrido, ella había salido del refugio de animales, era de noche y apenas podía caminar por el calor que hacía. En una esquina fue interceptada por tres sujetos, parecían ser miembros de alguna pandilla, la arrinconaron y comenzaron a insultarla para luego golpearla. Uno de ellos tenía una vara de metal la cual le impactó primero en el brazo y luego fuertemente en la cabeza, cayó al suelo pero no se durmió sus ojos registraban la escena mientras los tres encapuchados se acercaban para acabar lo que habían empezado, otra persona apareció tras ellos, ella no lo podía divisar desde aquel ángulo inamovible. Uno por uno los sujetos salían de su rango de visión para no regresar, recordaba gritos, sonidos de huesos al romperse y algún sonido más perturbador, como si la piel se abriera y una canilla goteara, pero ahí no había canillas, debía ser sangre. Se durmió para despertar en aquel extraño lugar, en aquella residencia desconocida con quien se identificaba como un amigo inofensivo.

Fluttershy: Los mataste

Seicer: Te salvé

Fluttershy: Pero matar para salvar no es salvar, ahora cargas con tres muertes sobre ti

Seicer: No me interesan los parásitos, cuando los aplastas beneficias al mundo

Fluttershy: ¿Cómo puedes decir eso? ¿Si tanto desprecias a los humanos porque no te atreves a matarme?

Seicer: No lo mereces, no mereces morir. Muestras compasión por quienes no tuvieron consideración en ti y me reclamas algo que en tu interior aceptas, eres especial y por eso te salvé

Fluttershy: Debo ir a casa

Seicer: Cuando puedas caminar sin caerte te iras, la puerta no está bloqueada yo no intentaré detenerte, pero le prometí a alguien que me aseguraría de tu bienestar y no puedo fallarle...

Fluttershy: ¿Ese alguien es muy importante? Se nota que no eres de los que prometen para no cumplir, si esa persona significa tanto para ti, me quedaré al menos hasta recuperarme y me dejaras ir después...

Seicer: No es tan complicado de comprender ¿Verdad?

Capitulo 9: Friendship

Los recuerdos invaden a la hora de cenar

Allí se encontraban, frente a frente, quienes hacia unas horas eran simples extraños ahora cenaban en armonía como si nunca hubiese existido temor entre ellos. Fluttershy se limitaba a comer frutas frescas, le parecía extraño que aquel sujeto, quien se proclamaba como un simple amigo supiera tanto de sus gustos a la hora de la cena. No quería pensar mal de quien la había cuidado sin pedir nada a cambio, pero su mente formulaba la idea de que si aquel sujeto no era el famoso asesino realmente podría ser otro muy similar. Los ojos celestes de la muchacha analizaban fugazmente al misterioso compañero, no lograba ver signos de mentira en sus gestos pero tampoco notaba arrepentimiento, buscaba algo para conocerlo pero Seicer no era una persona que hablara fluidamente, era observador le encantaba escuchar horas y horas a la otra persona para finalmente soltar dos o tres palabras a modo de comentario. Sutil, paciente y muy calculador, no mostraba signos de querer abrirse con nadie o quizás solo evaluaba la valentía de la joven. La curiosidad se hacía cada vez más evidente, Fluttershy comía mas rápido, como queriendo acelerar la cena solo para sentir una palabra que la invitara a conversar. Su timidez lentamente se disipaba, a cada segundo que pasaba más ganas tenia de hablar, de preguntar cosas, de saber sobre aquella persona. Finalmente, suspiró profundamente para luego dejar salir unas palabras de su boca que le parecieron ajenas a su persona.

Fluttershy: ¿Quieres hablarme de ti?

Sus manos cubrieron su boca de inmediato, como si hubiese dicho una grosería, pero en lugar de una reacción brusca su acompañante solo se limitó a reírse lentamente, parecía una copia exacta de Pinkie en algunos momentos pero en la mayor parte del tiempo era una persona completamente serena y calculadora. Fluttershy no se atrevió a desviar su mirada de los ojos del joven, ambos parecieron inmersos por varios segundos en una competencia hasta que finalmente Seicer se dispuso a responder aquella pregunta.

Seicer: ¿Qué quieres saber?

Fluttershy: ¿Te recuerdo a esa persona? ¿Por eso no me haces daño?

Seicer: Tienen cosas en común y muchas cosas diferentes, te mencioné que le prometí cuidarte pero exceptuando eso no mato a cualquiera.

Fluttershy: Solo a los malvados...

Seicer: Exacto, una versión retorcida de un héroe

Fluttershy: ¡Pero eso está mal! ¡No se puede justificar un crimen con elementos como esos!

Seicer: Es tu versión de la historia, la versión amable de las cosas. Mi versión de los hechos es la de un joven que salva personas limpiando a la sociedad.

Fluttershy: Limpieza, todo parece apuntar a ti, pero no eres tu...

Seicer: Solo lo hago ver como si fuera yo

La muchacha asintió con la cabeza mientras formulaba otras preguntas en su mente, ahora sabía que aquel sujeto no era el famoso asesino que rondaba cerca de su escuela pero también descartaba al único sospechoso posible. Ahora, Fluttershy se debatía en como averiguar más cosas sobre su pasado, necesitaba saber cómo una persona llega a adquirir tal desprecio hacia los demás, tal rechazo ante la vida humana y tales métodos para adivinar lo que la otra persona estaba planificando en tan solo segundos. No podía permitirse salir de ahí, sin asegurarse de que sus amigas estuvieran seguras, se lo debía a todos sus compañeros.

La confusión causa confrontación cuando todo apunta a lo inevitable

Melisa seguía preguntando sobre el paradero de Fluttershy a una inestable Pinkie quien se negaba a revelar información, la chica interrogaba cada vez con mayor fuerza creyendo tener finalmente cercada a la asesina que tanto había evadido sus preguntas. Pinkie decía la verdad pero no revelaba todo lo que sabía, tan solo afirmaba que ella no tenía a Fluttershy, cosa que Melisa no creía en lo más mínimo. Para la chica de ojos color violeta Fluttershy era la siguiente victima en la lista, recordaba su nombre encabezando la lista que había tomado y creía tener argumentos sólidos que apuntaban a que Pinkie la tenía cautiva en algún lado.

Melisa: ¡Fluttershy! ¡Vamos dame una respuesta! ¡Golpea algo si estas aquí!

Pinkie: Meli, por favor deja de actuar como una loca, ella no está aquí.

Melisa: ¡¿Entonces dónde demonios está?! ¡¿Dónde las has escondido?!

Pinkie: Por centésima vez, yo no tengo a Fluttershy y no sé dónde se encuentra.

Melisa: ¡Mientes!

Aun finalizando la oración el puño de Melisa ya se encontraba en la mejilla izquierda de su amiga, si así se le podía llamar a quien tanto tiempo había matado a personas tan cercanas, la cabeza de Pinkie giró levemente hasta quedar mirando la pared de la cocina. El cabello esponjado se alisó repentinamente como anunciando una posesión involuntaria, Melisa tragó saliva quizás aquella acción no había sido la más prudente después de todo. Se estaba preguntando como escapar cuando un golpe la envió directo contra la frialdad del suelo, había sido un puñetazo pero se sintió como un tren que le había pasado por encima, no podía creer aquella fuerza. Pinkie se dirigía hacia ella dejando notar un fino hilo de sangre que brotaba de su labio, Melisa había golpeado con fuerza también. La chica que estaba en el suelo reaccionó rápidamente golpeando con su pie una de las piernas de la pelirosa, esto le dio tiempo a reincorporarse pero no duró mucho tiempo libre ya que dos manos se cerraron como una trampa sobre su rostro y comenzaron a golpearla contra la pared con extrema violencia.

Pinkie: No tengo a Fluttershy, no la tengo, no es su momento ¡No tiene momento! Cada acción es para limpiar está podrida escuela y ¿Que ganaría con Fluttershy? El odio de todos, la vergüenza de mis compañeras, el temor de cada persona que me reconociera. ¡No busco eso! ¡Busco la paz y la justicia! ¡Si maté a todos esos inútiles! ¡Los destrocé con mis propias manos! ¿Qué sabes tú que llegaste hace solo días? ¿Qué puedes entender de mi misión? ¡¿Qué es lo que buscas?!

Melisa escuchó atentamente aquellas palabras mientras se trataba forzosamente de librar de la terrible presión sobre su cabeza, sentía la sangre recorrer el lado derecho de su rostro y estaba segura de que Pinkie le rompería completamente la cabeza si no lograba zafarse. Afortunadamente pudo apartarla con un fuerte rodillazo para luego lanzarla sobre la mesa con el uso de una llave que Rainbow le había enseñado en su tiempo de entrenamiento. La mesa se partió en miles de pedazos mientras Pinkie trataba de recuperar fuerzas, Melisa comenzó a responderle con seriedad a las interrogantes que tanta ira despertaban en la pelirosa.

Melisa: Si soy nueva, pero odio que alguien se crea una heroína matando a las personas. ¡No es justicia es demencia! Justicia es abrazar a la vida por cruel que sea y buscar la felicidad por otros medios. ¡No es limpieza lo que haces Pinkie! Solo estas destrozando familias enteras ¿Qué hay de los padres de todos los que mataste? ¿Qué hay de la tristeza que rodea a esas personas? ¡No quieres ver lo que realmente estás haciendo!

Pinkie se levantó súbitamente empujando a Melisa sobre la ventana, presionando con fuerza su rostro para tratar de asfixiarla. Su sonrisa se había retorcido a una versión macabra, su cabello lacio parecía desear la muerte rodeando con suavidad el cuello de su enemiga. Melisa sentía como si otras dos manos quisieran apretarle el cuello a la vez que su rostro solo podía contemplar la luna sobre aquel cielo nocturno despejado.

Pinkie: No me importa la escoria, ¿Familia le dices a quienes educaron a sus hijos para ser unos ingratos? Te diré que les pasó, a lo sumo lloraron dos o tres días y luego compraron un nuevo auto, una nueva casa, un viaje al extranjero. ¿Sabes qué dijeron? ¡Gracias Pinkie por matar a nuestro inútil familiar! ¡Gracias por el dinero extra! A ellos no les importa el sufrimiento, su mente esta tan demacrada como los cadáveres de sus familiares. Tendrán un futuro horrible, en la miseria absoluta. ¡No defiendas a esa escoria! ¡Si quieres justicia debes estar de mi lado!

Melisa golpeó con todas sus fuerzas la ventana logrando liberarse de la prisión con un puñetazo pero cortándose levemente sus brazos, la sangre brotaba de su piel pero una de sus manos había guardado un cristal. Pinkie había sido rápida y ante la sorpresa había logrado alcanzar un cuchillo, ambas se encontraban ahora deteniendo el brazo armado de su rival. Mirándose a los ojos fijamente, esforzándose por romper la defensa de la otra, las heridas eran visibles en el cuerpo de Melisa y Pinkie también se había lastimado al chocar contra la mesa, las astillas habían logrado cortar levemente sus piernas.

Melisa: ¡Ya basta Pinkie! ¡No quiero matarte pero me estas obligando a hacerlo! No, no debo matarte. Debo entregarte a la policía, pero me aseguraré de que no puedas hacer nada para entonces. ¡Mi justicia es la única que es verdadera! ¡¿Cómo puedes culpar a toda una sociedad por el mal de una persona?!

Pinkie: ¿Policía? ¿Captura? ¡Tú justicia reside en la inutilidad de las fuerzas! ¡Ja! Me haces reír, cuando una persona se equivoca toda la sociedad lo apoya ¿No es así? ¿Golpean a una chica y todos dicen que es el popular? ¿Vas a un baile y no te dejan entrar por ser fea? ¡¿Que le ves a esta sociedad?! Yo traigo la paz, limpio al mundo de esos parásitos y si tu no quieres entender...

Melisa: Llamaré en este instante

Pinkie: ¡Jajaja! Si lo haces yo llamaré a Apple Bloom... creo que estaba en la casa de una muy buena amiga mía... ¿Rainbow Dash? ¡Oh sí! Rainbow, morirá si el teléfono de Apple Bloom suena, esas son las instrucciones. Tú decides...

Melisa se separó de Pinkie, ya ninguna ejercía fuerzas para continuar aquel sangriento juego de terror. Había tomado su celular pero Pinkie tenía el suyo a mano, un solo click y ese sería el final de Rainbow Dash. Melisa se debatía entre si sacrificar una vida o dejar que Pinkie continuara su retorcida venganza. Dejó caer el teléfono al suelo y comenzó a llorar, nuevamente Pinkie le había ganado.

La calma antecede a la tormenta que está por llegar

Pinkie ayudaba a Melisa con las heridas, era algo extraño que luego de aquella confrontación la pelirosa solo necesitara un baño para volver a ser la misma de antes y ayudar a quien ella misma había herido. Se encontraba vendando el pie derecho de su amiga, luego de haberlo desinfectado, al principio Melisa se había quejado y hasta había pensado que se trataba de alguna clase de tortura pero luego de que frenara la hemorragia de la palma de su mano comenzó a pensar que quizás Pinkie solo sufría de algún tipo severo de bipolaridad. Su cabello era la clave, si estaba esponjado como en aquel momento parecía ser la típica chica divertida y fiestera, pero su cabello lacio dejaba salir todo el odio acumulado durante años. Poniéndose a pensar así era evidente que su otra personalidad fuese una desalmada, después de todo acumulaba el odio de más de veinte años de antigüedad, ya que en la escuela nadie acusaba a Pinkie de algún episodio violento. Melisa sentía algo de lastima por Pinkie, pero no por eso dejaba que la situación la superara, necesitaba detener de alguna manera a la otra Pinkie, aquella que solo pensaba en la venganza.

Melisa: ¿Porque me ayudas? ¿Porque simplemente no me dejas morir?

Pinkie: Hice una promesa, que no morirías, tampoco ninguna de nuestras amigas...

Melisa: Pero hace unas horas no pensabas en eso

Pinkie: Pensé que con un poco de violencia reaccionarias, me apoyarías, tienes talento para ser como yo

Melisa: ¿Una asesina?

Pinkie: Una justiciera, una persona que para todos es la mejor de las personas y que puede ganarse la confianza de quien fuese para cumplir sus metas...

Melisa: Nunca manipularía a nadie

Pinkie: Solo piénsalo, puedes ser una gran persona y hacer mucho por tus amigas, yo soy tu amiga...

Melisa: ¿De verdad?

Pinkie: ¡Claro que sí! ¡Abrazo de amigas!

Melisa: Abrazo aceptado...

Pinkie abrazó con honestidad a Melisa cosa que para la chica era extraño, ¿Cómo podía una persona que había intentado matarla ser tan cariñosa? ¿Qué era lo que Pinkie ocultaba realmente?. Melisa se separó tiempo después de su "amiga" para salir a caminar luego de que los vendajes estuvieran asegurados, Pinkie solo sonrió para luego darle las llaves de la casa por si volvía tarde, incluso la actitud era muy diferente a la de una asesina. No era posesiva como antes, tampoco parecía querer imponer sus ideas, cada detalle confundía mas a Melisa quien no sabía si estaba luchando contra una persona o contra dos muy distintas pero con los mismos fines macabros.

Melisa caminaba cabizbaja con las manos dentro de su campera, pensando a cada segundo esa pelea. Ella no era así, ella no era la clase de chica que se pusiera a golpear a los demás para luego intentar degollarlos con un pedazo de vidrio, sin notarlo una lagrima se deslizó por la mejilla derecha pero sus pasos seguían avanzando. Descubría que Pinkie no estaba muy lejos de la verdad, había una parte de ella que le gritaba matarla, había una parte de ella que coincidía con las palabras de Pinkie y le obligaba a dejarla continuar, sin notarlo chocó con otra persona cuya voz fue rápidamente reconocida.

Rainbow: ¡Ouch! ¡Por que no te fijas! ¿Meli? Casi no te reconocí con esa cara y esas vendas ¿Que te pasó?

Melisa se sobresaltó limpiándose de inmediato aquella lagrima y aislando todo sentimiento sobre su duda interior, estaba frente a Dash, podía decirle todo si quisiera podía contarle la locura de que una de sus mejores amigas desde preescolar era una psicópata asesina y que ella había peleado para salvarla. Podía decirle incluso que Apple Bloom era otra asesina quizás iniciada por la propia locura de su amiga, podía también hacer que se alié a ella para intentar detener a Pinkie. Pero todo eso sonaría como una locura y quizás Dash solo creyera que todo era una broma, Melisa no contaba con algo que Pinkie si tenía, antigüedad. Pinkie era un nombre reconocido incluso para el trabajador de limpieza de un pueblo lejano, era conocida por sus fiestas, por ser una de las mejores pasteleras y además era una de las más populares de la escuela. Sin prestar atención, se había quedado congelada por más de dos minutos, divagando entre lo que decía su mente y lo que su corazón implorara que confesara.

Rainbow: ¿Te encuentras bien? Pareces un poco distraída esta noche...

Melisa: Me caí cuando buscaba unas cosas en la cocina, suerte que Pinkie estaba ahí para ayudarme...

Rainbow: Si Pinkie Pie, no sé qué haríamos sin ella

Melisa: ¿Muchos años verdad?

Rainbow: Si al principio creí que era una pesada, ya sabes saltando para todos lados y diciendo locuras, incluso hubo una época que solo tenía un amigo.

Melisa: ¿Quién?

Rainbow: Eh, no sé el chico desapareció y nunca lo volvimos a ver. Hubo un accidente o algo así, Pinkie salió muy lastimada creo que un desperfecto eléctrico o eso dijo la Directora Celestia...

Melisa: Pobre...

Rainbow: Si y fue en ese entonces cuando nos hicimos amigas, ella sabe hacer buenas bromas pero nunca le hizo una a Fluttershy, creo que le tiene mucho afecto

Melisa: ¿De verdad?

Rainbow: ¡Sí que si amiga! De hecho me frenó varias veces para que no le hiciera bromas por sus sentimientos, nunca vi a alguien preocuparse tanto por una broma o una fiesta, solo Pinkie Pie hace esas cosas

Ambas chicas rieron por aquello último, finalmente Melisa sabía algo más sobre Pinkie, quizás ese accidente no era tal y como lo habían presentado, tal vez ese accidente era la clave de aquella furia reprimida. Rainbow parecía relajada al hablar de Pinkie, quizás nunca la había visto como realmente se mostraba, eso le recordaba a las ultimas frases de Pinkie sobre lo de ser una buena persona en el exterior para que luego nadie localizara las monstruosidades del interior. Melisa decidió acompañar a Dash en su rutina, aun tenia dolores en ciertas partes de su cuerpo pero no quería decepcionar a quien siempre lograba reanimarla y menos aquella noche, ya que los nuevos datos eran sin duda de mucha ayuda.

Capitulo 10: Memories

Fluttershy se había enterado del Pasado de Seicer sintiéndose triste y perturbada por el mismo, aunque desconocía que Pinkie era la amiga a quien siempre se refería, especulaba que fuese quien fuese esa muchacha también había sido afectada por ese episodio. Fluttershy no era ingenua, ahora conocía que la asesina aun estudiaba en Canterlot High y que era una mujer, lo que no sabía era quien podría ser pero lo más importante no se atrevía a sospechar de su círculo íntimo. Una amiga no podía considerarse tal si comenzaba a desconfiar de sus mejores amigas, por lo cual para Fluttershy el peligro venia del exterior y no era cercano a ellas.

Fluttershy: No sabía nada, Celestia siempre dijo que se trató de un desperfecto. Incluso Pinkie que estuvo involucrada jamás habló demasiado del tema...

Seicer: Celestia dice muchas cosas, pero la mayoría son falsas, ¿Desperfecto? Así es como me consideran ahí...

Fluttershy: No creo que seas un desperfecto, solo una persona que sufrió demasiado

Seicer: Esa definición es más cercana a la verdad, pero no es lo que piensas

Fluttershy: Lo admito aún estoy molesta por lo que hiciste, mataste a muchas personas, me costara perdonarte por eso... pero gracias por cuidarme...

Seicer: Una palabra amable nunca viene mal, descansa Fluttershy para mañana creo que podrás volver a la escuela...

Fluttershy: ¿Me dejaras ir?

Seicer: Ese fue el trato, pero puedes volver cuando quieras

Fluttershy se levantó de la mesa para dirigirse a la habitación que tenía, aquella casa era pequeña, dos habitaciones, una cocina, un comedor y un baño. Pero era suficiente para sentirse cómoda, incluso ya no se sentía como una rehén o una prisionera. Por primera vez se sentía una invitada, había visto algo de bondad en los ojos de aquel joven pero también mucho odio oculto tras su sonrisa, sin dudas era un sujeto peligroso pero que no se atrevería a dañar a quienes no lo merecían.

Un día nuevo había iniciado para todos los alumnos de Canterlot High, sin embargo una sorpresa los invadió cuando tres días luego de su desaparición Fluttershy regresaba ilesa a la escuela como si nada hubiese pasado en ese intervalo. Los estudiantes murmuraban que esperaban verla pero de otra forma, algunos ojos incrédulos parecían interrogarse si realmente se trataba de Fluttershy o si era una hermana lejana. La muchacha fue recibida alegremente por sus amigas quienes la abrazaron y le preguntaban todas las cosas que otros solo se atrevían a murmurar. La chica parecía incomoda ante la situación pero respondía tímidamente cada pregunta, Melisa se encontraba allí aun con la mano vendada pero notablemente mejor desde aquella pelea con Pinkie o como todos lo conocían "un accidente doméstico".

Rainbow: ¡Dime, Dime! ¿Viste al asesino? ¿Cómo escapaste? ¿Qué te dijo?

Fluttershy: Uhmm, no, no lo vi. Solo me fui, no me había hecho nada, no hablamos mucho...

Applejack: Eso no tiene sentido terroncito, ¿Cómo puedes desaparecer tres días sin decir nada y luego decirnos que simplemente te fuiste?

Fluttershy: Lo siento chicas, pero no pude avisar antes, tenía cosas que hacer y realmente no fue nada grave...

Rarity: Eso que pasó fue muy agobiante cariño, te creíamos muerta o tirada en alguna fosa, no vuelvas a darnos estos sustos por favor.

Fluttershy: Yo, realmente lo siento no volverá a ocurrir...

Pinkie: ¡Esto merece una fiesta!

Melisa: ¡Pinkie no es momento de celebrar!

Fluttershy: Uhmm, Meli estoy de acuerdo con Pinkie, debemos hacer una fiesta y olvidar todo esto...

Pinkie abrazó a Fluttershy ante las miradas incrédulas de sus amigas, todas conocían que Fluttershy pocas veces aceptaba tales disturbios y casi nunca concordaba con Pinkie a la hora de las decisiones. Melisa estaba realmente preocupada, al principio desaparece para luego aparecer y pretender que todos se olvidaran de esa desesperación. ¿Acaso Fluttershy ocultaba algo? ¿O simplemente deseaba olvidar todo?.

Fluttershy: Uhmm, Pinkie suficiente abrazo por ahora...

Pinkie: ¡O si lo olvidaba! ¡Hora de fieeestaaaa!

La fiesta marchaba perfectamente, Celestia observaba desde un balcón el escenario de la fiesta, Fluttershy era el centro de atención pero Pinkie había desaparecido hacia unos minutos. No tenía de que preocuparse seguramente el pasado había quedado enterrado o eso pensaba, divisó a Melisa la chica nueva que se llevaba realmente bien con Rainbow Dash al parecer para los próximos juegos tendrían un buen reemplazo de Sunset Shimmer ya que la muchacha demostraba dotes deportivos y académicos, la reputación de Canterlot High parecía asegurada. Salió de su oficina esperando encontrarse con Luna pero no encontró a nadie en aquel pasillo, estaba a punto de gritar cuando un fuerte dolor de cabeza producto de un golpe la desmayó, desde las sombras Pinkie surgía con una sonrisa mientras examinaba el cuerpo inconsciente de la persona que más odio le provocaba. Apple Bloom se había encargado de llevar a Luna a la fiesta y mientras su hermana festejaba, Celestia era arrastrada por las garras de la venganza.

Celestia despertó, sus ojos se adaptaron a la oscuridad presente, se encontraba en un establecimiento, no era una casa o algo similar parecía más bien un galpón usado para fines comerciales. Sobre unos cajones, notó el cabello rosado cayendo y luego al levantar su mirada se encontró con los ojos azules que tanto temía ver, llenos de resentimiento y odio, llenos con la furia de años de espera. Ansiosos y a la vez pacientes, una sonrisa le dio la bienvenida a aquel lugar, pero Celestia no sonrió estaba seria y sus músculos se tensaron cuando notó que estaba atada a una estructura que luego pudo identificar como una silla, la sangre caliente aun recorría su rostro mientras que sus ojos seguían tratando de buscar una vía de escape.

Celestia: ¡Melisa debería estar vigilándote!

Pinkie: Tiene reunión deportiva con Rainbow...

Celestia: ¡Entonces Luna vendrá y terminaras presa!

Pinkie: Jugando con Apple Bloom después de clase...

Celestia: ¡Alguien vendrá y me rescatara! ¡Soy la directora no un simple estudiante! ¡No pueden ignorar mi ausencia!

Pinkie: Y ese es tu problema... te consideras superior a todo lo demás, todo es inferior y tú eres la realeza, la razón, la verdad irrefutable, la justicia, la vida, la bondad, la libertad. La regente absoluta por auto imposición que cree tener todas las respuestas, que determina la bondad y la maldad dentro y fuera de cualquier lugar. A cualquier hora, a cualquier precio, sin importar quienes mueran o quienes sufran todo da igual mientras Canterlot y por sobre todo tu precioso ego se mantengan inmutables e innegables para la sociedad...

Celestia: ¡Esta no eres tú! ¡¿No ves en lo que Seicer te ha convertido?!

La pelirosa no respondió una furia latente invadió su rostro y sus ojos se tornaron más desalmados que de costumbre, se adelantó unos pasos y alzó su puño para luego estrellarlo repetidamente en el rostro de Celestia, quien comenzó a gritar y llorar por el dolor que estaba sufriendo, no solo externamente si no internamente por las palabras que Pinkie repetía al golpearlo.

Pinkie: ¡Silencio! ¡Cállate maldito animal! ¡Cierra tu boca y no menciones su nombre! ¡No menciones ese nombre con tu sucia boca! ¡No te atrevas a insultarlo o a despreciarlo! ¡No hagas un sonido más! ¡Cierra tu boca y trágate tus malditos pensamientos!

Celestia: ¡Pero Pinkie!

Pinkie: ¡Pero nada! Te crees la mejor de todas ¿No?, ¿Sabes cuánto tiempo esperé este día? Repetí y repetí la escena en mi mente los trescientos sesenta y cinco días de cada maldito año que tuve que soportarte. Lo repetí y disfrute cada parte, disfrute cada segundo en el que morías para mí, en el que ya abandonabas este mundo...

Celestia: No... No puede ser... tú me amabas, tu no eras así... yo nunca maté a nadie, esta todo en tu cabeza...

Pinkie: ¡Siii! Si, que puede ser y está pasando aquí y ahora, si te golpeo te duele y es real, si te pellizco es real, y te clavó un pedazo de madera en tu pierna va a ser real. ¡No está en mi cabeza! Está en el aire, en el glorioso canto de los pájaros que anuncian tu muerte, está en todos lados. Mi venganza, mi justicia y mi tarea... ¿No mataste a nadie dices? No, no, no y no, de nuevo niegas la realidad. ¿Desperfecto eléctrico? Una chica es abusada por tres sujetos y es un desperfecto eléctrico, un amigo la salva y es condenado a no aparecer mas solo para salvar tu estúpida reputación, y cuando a la chica la dejas sin su único amigo le dices "es por tu bien Pinkie, no quiero que sea una mala influencia"... ¡Mala influencia! ¡Todos se olvidaron de lo que pasó! ¡Todos vieron mi dolor como un accidente! ¡Y tú que debías ser la justicia me falló y me tiro a la basura sin preguntarme que era lo que yo deseaba!

Celestia: Tenias siete años Pinkie, ¡No debías entenderlo! ¡No debías convertirte en esto!

Pinkie: ¿En esto? En alguien que sufrió catorce malditos años de su vida por una reina que se sentó en su trono para no dañar su reputación... ¿Eso te parece mal? ¿Sabes lo que me parece mal? En catorce años nunca pediste perdón, nunca te interesó Seicer o Pinkie o los pesares de cada persona, nunca te interesaron los problemas. "Si debe pasar que pase" siempre fue tu filosofía, Sunset te advirtió de un problema y nos despachaste como si fuéramos locas, dividiste la escuela entre populares y comunes ¡Causando que todos pelearan por ser populares! ¡Causando el mayor sufrimiento desde que mataste a un alumno por el bien de tu escuela! Dices que no mataste pero si lo hiciste, hacer que alguien desaparezca es matarlo para la sociedad que nunca sabrá quien fue o que hizo o a que estaba destinado...

Celestia: ¿Vas a matarme? ¿Crees que matándome resolverás todo?

Pinkie: ¡Jajaja! ¡Jajaja! Que buen chiste, es evidente que matándote y dejándote ahí tirada simplemente no haríamos nada ¿No?. Para ti tengo algo especial, no solo no tendrás funeral ni tumba, según todos creen te has ido a otro país a una oportunidad única... si... veo tu rostro y dices ¿Cómo harás para fingirlo? Veamos, hay contrapartes y dimensiones, y Seicer aunque tú lo has degradado a un simple muerto es un magnifico inventor y un excelente amigo que está creando la forma de traer contrapartes desde otros planos, para diciembre el mes de tu llegada a ese lugar ya estará funcionando y una Celestia que sea un ejemplo para la sociedad ocupará tu lugar...

Celestia: ¡No! ¡Es una locura! ¡Mataste a Sunset que era tu amiga solo para traer a otra que sea mejor! ¡No tienes corazón!

Pinkie: Si lo tengo, está latiendo intensamente porque llegamos al punto en el que te revelo como morirás. Te dije que no tendrás funeral ¿Pero cómo si dejaras un cadáver Pinkie? Ese es el plan, no hay cadáver, hay cupcakes...

Celestia: No, no serias capaz

Pinkie: Disfrutaré cada grito, cada sonido de la trituradora de ahí atrás, te haré un plato delicioso que todos comerán, así cumplirás tu sueño de vivir en cada estudiante, de relajarte mientras otros llevan tu legado. El futuro está a la vuelta de la esquina, ¿No crees que es hora de que dejes tu marca en la historia? ¿De que seas solo una leyenda? Una ridícula y desastrosa leyenda que hablará de la directora que se creía mejor que los demás...

La pelirosa tomó una cierra de mano, comenzando por cortar forzosamente uno de los brazos de su prisionera, era una tarea tardía que aumentaba los gritos de dolor de quien sufría aquella mutilación, Pinkie lo disfrutaba aumentaba y disminuía la velocidad a su gusto para que el brazo se quedara por más tiempo en su lugar. Finalmente lo despegó con violencia de un tirón apreciando la sangre gotear lentamente en la silla, su sonrisa era satisfactoria, analizaba la cara de agonía de su prisionera y de vez en cuando amenazaba con golpearle si no se quedaba quieta, apoyó el brazo en la mesada junto a la máquina de picar carne y luego se acercó silbando una melodía con total normalidad, para Pinkie aquello solo era un juego algo que apreciaba hacer luego de echar en cara todos los errores de la persona que había decidido entrometerse en su vida.

Pinkie: Bueno, creo que eres ruidosa... mira esto no hare lo mismo con tu brazo que queda...

Pinkie tomó unos anillos de metal colocándolos en los dedos de la directora, dos en cada dedo en el preciso lugar donde estos se dividen para permitir el movimiento, la trampa era que estos filosos anillos parecían hechos de navajas y con una simple presión cederían mutilando los dedos en tres segmentos. Pinkie tomó un pequeño matillo y comenzó a dar pequeños golpes que cumplieron aquel propósito Celestia estaba por perder el conocimiento pero el dolor la traía a la realidad nuevamente. Sus ojos no podían cerrarse debido a que habían sido pegados y tratar de cerrarlos le provocaba un inmenso dolor.

Celestia: ¡Pinkie! ¡Detente mátame de una vez te lo ruego! ¡No quiero sufrir más!

Pinkie: No puedo creer que aún no entiendas que este dolor es por lo que hiciste, ¿Sabes? Me hartaron tus quejas...

La pelirosa tomó un cuchillo cortando la lengua de la directora en un solo movimiento, Celestia tuvo que cerrar su boca antes de que la sangre se saliera de control, se negaba a morir, retenía en lo posible cada gota de sangre que pudiese sin embargo, era evidente que mientras más se resistía mas lo disfrutaba su captora. Llegó a sus piernas desmembrándolas con una cortadora industrial, que le proporcionaba cortes precisos y mejor utilización de energía, mientras Celestia solo gemía para no escupir toneladas de sangre Pinkie reía y colocaba cada vez más piezas sobre aquella mesada, finalmente no le quedó más opción que iniciar a quitar cada órgano y fue entonces cuando Celestia dejó de existir, la herida de apertura diluyó sus últimas fuerzas y su cara de agonía fue lo último que Pinkie pudo observar.

La carne comenzaba a tomar forma en la trituradora mientras Pinkie jugaba con la cabeza de su última víctima como si fuera una marioneta, podía manipularla a su antojo e incluso conversar con ella.

Pinkie: "Oh soy la directora y soy muy importante, me importa un bledo mi escuela mientras yo sea importante, necesito que todos me reconozcan aunque ni sepan quienes son mis estudiantes, jajajaja soy inmortal porque soy intocable nadie se atreve a dañar a Celestia porque por mi brilla el mundo"

La cabeza fue arrojada a la máquina para deshacerse en pedazos, su estado notaba que Pinkie la había cocido para jugar con ella, quizás una venganza solo por pura diversión, para que supiese que no estaría feliz en el otro mundo. Pinkie finalmente se puso a cocinar, tardando el resto de la noche en preparar los cupcakes tan especiales, la ropa le sirvió como envoltorio decorativo y tuvo la idea de llamar "Cupcakes Celestiales" a su creación.

Melisa se preparaba para otro día de escuela, había pasado la noche con Dash y Pinkie se notaba muy feliz cuando llamó para avisar que se quedaría allí. De hecho Melisa esperaba alguna reacción violenta, posesiva, como si necesitara tenerla vigilada pero solo recibió un "Oki Doki Loki" de respuesta y la promesa de verse al otro día. Al llegar vio una gran cantidad de gente frente a la puerta del colegio, al saltar un poco para ver de qué se trataba divisó un puesto de ventas de color rosado. Dash quien se encontraba a su lado uso su habitual estilo para averiguar que pasaba.

Rainbow: Con permiso, a ver, por favor a un lado, dejen pasar que tengo que ir a hacer deportes...

Melisa: Dashie eso no está bien, estas empujando a mucha gente...

Rainbow: Tranquila amiga conozco a la responsable...

Pinkie: ¡Meli! ¡Dashie!

Rainbow: ¿Que hay Pinkie Pie? Has armado una gran ola aquí...

Pinkie: Son mis nuevos cupcakes ¡Cupcakes Celestiales! Lo celestial es que son salados...

Melisa: Uhmm tengo hambre

Rainbow: Ahora que lo dices uno no viene mal ni afecta la dieta, serian 10 dólares por llevar dos...

Pinkie: Oh para nada amigas, estos son gratis... ¡Disfruten!

Melisa y Rainbow probaron los cupcakes y se sorprendieron de lo buenos que eran, ambas disfrutaron aquella comida sin sospechar de donde provenían. De hecho todos en Canterlot High los disfrutaban, para todos era la mejor receta que Pinkie había hecho aunque ella admitía que solo los fabricaría por única vez ya que pasarse una noche en vela era demasiado para ella. Nadie sospechaba que habían sido cómplices de un crimen que jamás saldría a la luz, y que nadie se admitiría a confesar aun si fuese lo único que les permitiera acceder al paraíso.

Capitulo 11: Time

Todos los estudiantes quienes aún disfrutaban sus cupcakes fueron llamados por la subdirectora Luna al campo de deportes, todos se sorprendieron de este anuncio ya que habitualmente era Celestia quien los hacía de pronto las sospechas de una nueva víctima comenzaron a circular haciendo que los estudiantes comenzaran a contar cabezas y asegurarse de que nadie faltara, además algunos esperaban agruparse con sus amigos antes de que alguno fuera maldecido por la mirada sigilosa del asesino. Dash y Melisa escapaban de aquel desorden de gente cuando fueron atraídas por dos manos en un apretado abrazo de grupo, se trataba de Pinkie y las demás chicas quienes eran sostenidas por la pelirosa mientras toda la gente corría desordenadamente a su alrededor.

Rainbow: Ehh, Pinkie Pie creo que estas exagerando un poquito...

Melisa: Es tan fuerte que no me puedo despegar...

Rarity: Cariño es mucho afecto por solo un anuncio...

Applejack: Ahora sé lo que sienten las manzanas al ser aplastadas...

Fluttershy: Uhm... creo que es el abrazo de oso más fuerte que recibí...

Pinkie: Un poco más, solo un poco más chicas. Me alegra mucho tenerlas conmigo...

Cuando finalmente toda la gente había llegado Pinkie liberó a las chicas de su abrazo y juntas las seis fueron a ver de qué se trataba, al llegar vieron a Luna sola en el escenario mientras los estudiantes comenzaban a murmurar donde estaba Celestia y otros donde estaba la víctima.

Luna: Estudiantes, los he llamado este día para anunciarles que desde este momento soy la nueva directora de Canterlot High... Mi hermana la antigua directora tuvo la afortunada oferta de participar en el decanato de una universidad extranjera de gran prestigio pero supongo que por el gran afecto que les tiene a cada uno no pudo despedirse sin convertirse en un mar de lágrimas... Quiero decirles que daré lo mejor para estar cerca de cada estudiante y atenderé personalmente cada problema... Mi subdirector, Shining Armor ha decidido convertirse en el presidente del comité que se encargara de dar soluciones rápidas a los problemas que puedan surgir...

Shining: Gracias directora Luna, como saben fui estudiante de Canterlot High solo dos años y luego me transfirieron a la escuela Cristal, aunque siempre estuve en deuda con sus directivos, cuando me ofrecieron el puesto acepté de inmediato... prometo dar lo mejor de mí para que sus inquietudes sean resueltas en el menor tiempo posible...

Una gran ovación colmó el lugar mientras todos festejaban por el nuevo comité directivo, las chicas quienes habían quedado aisladas desde la puerta comenzaron a charlar entre sí sobre todo para explicarle a Melisa quien era el nuevo subdirector y que cambios pensaban que podría incorporar.

Rainbow: ¿Ese no era el hermano de Twilight?

Melisa: ¿Twilight la princesa pony que me dijiste?

Rainbow: No, esa Twilight no, aquí existe otra Twilight que es como su otra cara y tiene un hermano creo que es él

Melisa: ¿Otra Twilight? ¿Entonces hay otras Pinkies?

Rainbow: Supongo...

Las chicas imaginaron como seria la vida con más Pinkies entre ellas, imaginando a miles como ella saltando por todos lados, haciendo fiestas sin parar y chillando ruidosamente por cualquier motivo para festejar. Melisa también imaginaba que de ser así habría una muerte cada día y esto la asustó de sobremanera causando la risa de sus amigas quienes creían que estaba exagerando demasiado el susto.

Applejack: Terroncito parece que un fantasma te hubiera comido el alma

Rarity: Cariño ese color no combina con tus ojos, es muy pálido...

Melisa: Lo siento chicas, creo que pensé otra cosa...

Rainbow: ¿En qué?

Melisa: Bueno es que Pinkie Pie es...

Fluttershy: ¿Es que?

Melisa: es...

Rainbow: ¡Solo dilo de una vez!

Cuando Melisa estaba por hablar Pinkie le tapó la boca con su mano derecha e intervino con una sonrisa, haciendo que todas se sorprendieran incluso la propia Melisa quien aún no terminaba de articular la palabra.

Pinkie: Es una excelente bromista... Pero nunca haría bromas pesadas a mis amigas ¡Seguro que tenía miedo por eso!

Rainbow: Es un buen punto...

Pinkie se llevó a Melisa hacia otro lado del pasillo, liberándola de su mano para permitirle respirar, mientras se cruzaba de brazos y se recostaba sobre un casillero con su habitual sonrisa, los ojos violetas de Melisa interrogaban a Pinkie quien aún no había dicho una sola palabra.

Pinkie: Estuvo cerca...

Melisa: ¡Ellas merecen saber tu secreto!

Pinkie: Lo sé, pero necesitamos tiempo...

Melisa: ¿Necesitamos?

Pinkie: Tu para hacerte una amiga íntima de cada una y yo para terminar mi ciclo, mi destino, mi plan. Todo gira, principio y final estamos en el medio necesito tiempo para terminar el camino y limpiar finalmente este mundo por completo y así iniciar un nuevo ciclo, un ciclo de perfecta armonía...

Melisa: ¿Ciclo? ¿Me estas pidiendo que me quede cruzada de brazos mientras tu matas a quien sabe cuánta gente?

Pinkie: ¡Exacto! Juega con Dash, diseña con Rarity, trabaja en la granja con Applejack, ayuda a Fluttershy con el refugio de animales y déjame terminar mi tarea. Tu consigues amigas yo limpio el mundo y después de eso podrás decirles a todas quien soy, te van a creer serás su amiga... Todas ganamos...

Melisa: No podría, simplemente no puedo traicionar lo que vine a hacer...

Pinkie: Entonces hagamos esto, tu no le dices a nadie quien soy en verdad y yo te prometo que no tocaré ni un solo cabello de Dashie...

Melisa: Ni un solo cabello de las cinco...

Pinkie: ¿Pero puedo abrazarlas?

Melisa: ¡Pinkie esto es serio! ¡Promete has una Pinkie Promesa de que ninguna de nosotras va a morir!

Pinkie: Lo prometo y tu ¿Prometes como Promesa Pinkie no decir nada a nadie sobre mí?

Melisa: Lo prometo...

Pinkie: Si alguna rompe la promesa, la otra quedará sin efecto, si me entero de que tu dijiste algo...

Melisa: Y si me entero que mataste a alguna de ellas...

Melisa y Pinkie: Todo se termina para ti...

Pinkie tenía planeada la próxima víctima de antemano, incluso miraba su reloj ansiosa de que tocara el timbre del primer receso. Había escondido un paquete en el casillero de cierta estudiante, un paquete que la invitaría a jugar con su propio destino y Pinkie sabía que le sería imposible escapar de la muerte, quizás porque en su juego todos morían al final y cualquier desafío por minúsculo que pareciese resultaba en una victoria total para ella. Espero y esperó hasta que el reloj anunciara la hora, realmente estaba sumergida viendo los hechos a futuro, Melisa quería vigilarla pero no parecía estar queriendo escapar de su vista incluso hablaba con ella de vez en cuando como si nada pasara y todas las chicas no notaban nada extraño en su comportamiento. ¿Acaso no mataría? ¿Pasaría por alto una vez? No ese no era el razonamiento lógico de Pinkie, si ella no hacía nada otro lo estaría haciendo por ella, pero nuevamente nada concordaba Apple Bloom charlaba con sus amigas sin rastro de maldad. A la muchacha se le acababan las ideas y a cada minuto que pasaba el plan de Pinkie se realizaba por sí mismo, era la primera vez que Pinkie debería imaginar el sufrimiento y llegar al momento culminante pero ese era un pequeño precio que debía pagar para desviar la atención de Melisa.

Pinkie: Tic,tac. Envido, truco y retruco... te vencí otra vez...

Susurraba Pinkie mientras analizaba las cartas que le habían tocado en aquella mano, su oponente era Rainbow pero Pinkie era aún más competitiva que otras en sus juegos. Nadie le quitaría el título de campeona, pero las palabras escondían otra intención, las ansias de gritarle a Melisa que nuevamente le había ganado y ya no podía detener la masacre. El timbre sonó justo cuando Pinkie ganaba nuevamente, una sonrisa se iluminó en la pelirosa y sus ojos azules se posaron en Melisa quien miraba incrédula.

Pinkie: ¿Quien sigue? ¿Quién será el próximo derrotado?

Nadie sospechaba que en ese instante preciso en el cual Melisa y Pinkie comenzaban su ronda, una por el deseo de vengar a su amiga y otra por el simple motivo de distraerse la tortura de otra estudiante comenzaba. Trixie había recibido un collar como un regalo en un paquete, el cual parecía bastante elegante y sofisticado, tenía una gema roja en el centro y las cuerdas negras que lo ataban daban esa sensación de realeza que la muchacha siempre había anhelado, confiada se lo colocó sin leer la nota que lo acompañaba ya que creía que se trataba de otro admirador secreto que no tenía importancia. Sin embargo, al ajustar la cinta comenzó lo raro, la cuerda la apretó hasta que respirar se le hizo una misión en lugar de una rutina, cada ciertos segundos un choque eléctrico la invadía haciéndole difícil concentrarse en la tarea de respirar. Trixie notó en la nota unas instrucciones:

"Bienvenida, ya que para ti todo es un espectáculo tu muerte también lo será, vamos a demostrarle a la gente lo falsa que eres. No tienes la valentía de admitirlo, vamos a empezar por ahí, arrogante y mentirosa que resultaste. Primero deberás ir al gimnasio ahí encontraras otras cosas y una nota más, asegúrate de hacerlo antes de que se te agote el aire"

Trixie comenzó a correr, pero esto solo le hizo perder el aire con mayor rapidez, por lo cual tuvo que arrastrarse hasta el lugar indicado, siendo el objeto de burlas y risas de toda la escuela, esto solo pisoteó aquel ego arrogante que la chica siempre portaba, al llegar a la segunda caja su ego le dolía más que el propio collar asfixiante. La nota daba instrucciones de colocarse dos chalecos y conectarlos al collar mediante unos cables, esto liberaría su asfixiante prisión pero activaría a la vez una serie de explosivos, que en un minuto detonarían.

"Veo que no quieres morir, bah supongo que no quieres morir porque si supiera que lees esto sería una especie de fantasma o algo así. Y no, no soy eso... ¿Adivinaste quién soy? Si no lo hiciste eres tan inútil como tus falsos solos de guitarra, veamos, te aferras a una vida para hacerles la vida miserable a los demás. ¿Qué sentido tiene vivir así? Eres tan arrogante que estas mirando solo en ti, ¿Alguien te ayudó? Nadie, eso es porque tu no ayudas a nadie, solo te preocupas de ti, tu apariencia, tus falsedades y tus tontos aires de supremacía... desearía verte la cara, llena de lágrimas que seguro están corriendo la tinta de este papel... Bueno ya te he hecho perder mucho tiempo, corre al sótano, veamos cuanto sobrevives..."

Nuevamente la chica salió corriendo, ahora podía correr solo unos molestos choques eléctricos en su cuello y el molesto "Beep" que cada contador hacía, se dio cuenta de que si corría los aceleraba, si caminaba los contadores volvían a la normalidad y si se arrastraba no avanzaban, otra vez parecía obligada a arrastrarse, otra vez la humillación. Llegó al sótano de la escuela, otra caja y otra nota. La caja tenía una especie de rodilleras que se conectaban a las pecheras, nuevamente la cuenta regresiva esta vez amenazaba a destrozarla desde sus piernas.

"Bravo, casi llegas al último regalo. ¿Has aprendido algo? Sobrevives con humillación, pero no es esa la moraleja de la historia. Este mundo es una basura, las personas no te ayudan si fuiste una plaga para ellos pero tampoco te ayudaran si les suplicas. ¿Qué sentido tiene este mundo para "La gran y poderosa Trixie"? Yo te lo diré, ninguno. Tú no mereces pasear por estos lugares, solo te aferras a una vida miserable por simple temor, nunca has demostrado algo de misericordia o de aprecio a la vida ajena. Las moscas son todas iguales, no se preocupan por su vida hasta que la muerte los alcanza inexorablemente. ¿Próximo paso? El techo..."

Trixie leyó la nota mientras se arrastraba, subir las escaleras arrastrándose fue lo más doloroso que había hecho ese día, incluso más doloroso que todas las burlas que había recibido. Finalmente llegó justo a tiempo para encontrar lo que ella esperaba que fuera una llave, un artilugio que la liberara, pero solo era un botón rojo y una última nota en papel rosa.

"Si, has llegado aquí. Por fin revelamos el misterio, la tonta, patética e inútil Pinkie Pie te ha tendido esta maravillosa escena. ¡Mira las luces! ¡Mira el escenario! ¡Mira el acto principal! Quizás no estabas muy pendiente del cielo, donde siempre querías vivir, aclamada y aislada de los inferiores. El escenario es lo que te trae de vuelta, la miserable vida que has tenido y de la cual te despides. ¿Acto principal? Tu muerte, la verdad me hubiera gustado verte, llorando para tratar de suplicar, viendo ese botón y decidiendo si caminar, correr o simplemente apretarlo y acabar con tu vida. ¿Quizás quieras algo más? ¡Un gran espectáculo! ¡Salta! ¡Vamos salta y prueba que puedes volar! ¡Solo hazlo! Una lluvia de magia invadirá esta escuela, magia de color rojo..."

Trixie se lanzó aun con las notas en sus manos, al hacerlo las bombas se activaron, un sonoro boom se hizo presente y los estudiantes salieron. Melisa no había escuchado, estaba muy ocupada con Pinkie jugando la última mano, al escuchar el sonido Melisa había finalmente ganado una partida muy pareja.

Melisa: ¡Gané!

Rainbow: ¡Así se hace!

Pinkie: Bueno no se puede ganar siempre, ¿Que fue ese ruido?

Rarity: ¡Chicas vengan rápido! ¡Otra vez! ¡Otra víctima!

Melisa: ¡Pero eso es imposible!

Pinkie: ¿Cómo puedes estar tan segura?

Melisa: No, no puede ser...

Rainbow: Vamos chicas, no podemos quedarnos aquí puede que aun ande cerca, debemos irnos de inmediato...

Mientras Rainbow y las demás corrían Pinkie se quedó juntando sus cartas y volviendo a guardarlas, vio el ancho de espadas carta que la había derrotado y pensó en Melisa. Rió un par de veces mientras volvía a repetir esa frase "No siempre se puede ganar Meli".

Capitulo 12: Destiny

¿Cómo habían llegado hasta ese punto? Pinkie se hacia esta pregunta en su mente mientras analizaba la situación con sus ojos azules, había una rehén pero no precisamente una pieza de su juego. Apple Bloom se encontraba atada en una silla, amordazada, suplicando con su mirada un auxilio. Su captora era más que impensable, unos ojos violetas se enfrentaban a la pelirosa, el cabello castaño en ese habitual peinado de cola de caballo. Pinkie se limitó a sorprenderse brevemente para luego reírse como era su costumbre habitual, más tarde había comenzado a aplaudir la astucia y valentía de su rival psicológica, de su amiga en la vida diaria pero su mayor oponente en aquel juego de ingenio del cual dependían las vidas de todos los demás.

Melisa: ¿Que es tan gracioso? ¡Dije que si no te detienes esta niña no volverá a sentir su cabeza!

Pinkie: ¡Jajaja! ¡Eres tan divertida! ¿Que no ves que estamos unidas por algo superior? ¿Los astros? ¿Los planetas? ¿El universo entero? Todo se cierra sobre nosotras dos Melisa, todo lo que alguna vez pasó y todo lo que está por pasar nos envuelve, nos reúne en plena noche. ¡Destino! Si, quizás sea eso, quizás todo sea un capricho del destino... El habernos conocido por la misma mano que destrozó mi vida, el hecho de que seas la única que no me tiene miedo, el poder que ambas tenemos para enfrentarnos aunque no lo queramos... todo encaja, que caprichosa que es esta vida...

Melisa: ¡No estas escuchando!

Pinkie: ¡No! Tú eres la que no está prestando atención, tú eres la que se está perdiendo toda la explicación, tú eres la única que no está viendo lo que realmente está a la vista. ¿Que no lo ves? Llegaste justo catorce años después de aquel día, ¡Catorce años! ¿Sabes todo lo que planeé en ese tiempo? Día tras día esperando por alguien, por alguien que tuviera el valor para hacerme frente, te estaba esperando Melisa, todo este tiempo aguardé tu llegada y ahora finalmente estas frente a mí. ¡Finalmente te has presentado!

Melisa: Es una locura, ¿No te importa la vida de ella? ¿No te importa ninguna vida?

Pinkie: Para serte sincera, no, no me importa lo que le ocurra como a ella no le importaría lo que me ocurriese si yo fuera la rehén... ¿Sabes porque está conmigo? Ella quería matar, quería una simple excusa para vengarse de todos los que la habían lastimado... ¿Qué crees que hizo? Se sumó a mi plan, pero ella no es alguien indispensable para mi cometido, no, simplemente es una ficha que juega a mi favor. ¡Y lo sabe! ¡Claro que sabe eso! Por tal motivo nunca me cuestiona, por eso siempre es tan servicial, ¡Solo es una pieza que busca su propia historia de venganza!

Melisa: Eres un monstruo...

Pinkie: ¡Siii! ¡Pinkie la loca! ¡Pinkie el monstruo! Puedes verlo de esa forma, puedes creer que soy una loca más, alguien que solo hace esto para divertirse. ¡Pero ese no es el motivo! ¡Catorce años! Años de soledad, de tristeza, de querer clavarle un puñal a cada uno de esos ineptos. Día tras día, mes tras mes, planeando, ejecutando, volviendo sobre el inicio. ¿Sabes que recuerdo de la primaria? ¡A tres inútiles abusando de mí! Golpeándome, arrastrándome como basura, haciéndome sangrar hasta que mis huesos fuesen polvo... Ah, y cuando todos se olvidaron de mi dolor, ¿Sabes porque se olvidaron? ¡Por que a alguien se le ocurrió disfrazar todo! ¿Porque? ¡Para justificar la muerte de tres ineptos!

Melisa: Tú los mataste...

Pinkie: ¡No! ¿Que no escuchas? Estaba débil, dolorida, casi al borde de la muerte... Mi amigo, mi único amigo, él hizo justicia... ¡Pero como su justicia no era "normal" lo borraron de la historia!... Pero sigue vivo, sigue ayudándome, siempre me cuida aunque yo no lo vea...

Melisa: ¿Quién es?

Pinkie: No te diré su nombre para que lo menciones con tus labios, no mereces saberlo, solo yo puedo nombrarlo y es por el simple hecho de que detesto ver que lo nombren con rencor o miedo. ¡Asco es lo que me dan los tontos que se atreven a nombrarlo!

Melisa: ¡No es un paso!

Pinkie: ¿Y qué harás? Matarme ¿Eso quieres? Tus manos tiemblan, tus ojos brillan, no querías matar a nadie desde un principio. ¿De qué sirven las amenazas? ¡Si de verdad quisieras intimidarme la matarías! ¡Hubieras montado una gran escena para demostrarme que eras mejor que yo! ¡Vamos hazlo! ¡Mátame! ¡Diez puntos el estómago! ¡Cincuenta el pecho! ¡Cien mi cabeza! ¡Treinta adicionales por cada vez que me cortes solo para hacerme sufrir! ¡Hazlo! ¡Juguemos a este juego!

Melisa: ¡Estas demente!

Pinkie: ¿Demente yo? ¿Quién pensó que atar a una niña y usarla como carnada era una buena idea? ¿Quién es la que tiene un cuchillo y no se anima a usarlo? ¡Te estoy ofreciendo la oportunidad de terminar con todo de una vez! ¡Adelante mata a alguna de las dos! ¡O a ambas! Serás la heroína de todos pero nadie te creerá, me encontraran sin ninguna evidencia de que yo fuera lo que tú sabes que soy... ¿Entonces quien pagaría? ¡Conviértete en la asesina que tienes dentro! ¡Vamos termina esto y ocupa mi lugar!

Melisa: ¡No quiero ser como tú! ¡Detesto lo que haces!

Melisa no supo cuando pasó pero en un instante el cuchillo había cambiado de mano y Pinkie había logrado liberar a Apple Bloom quien abandonó aquel sótano para dejar a ambas solas. Pinkie ahora tenía el dominio, o simplemente lo había recuperado de forma material, Melisa sentía que siempre estaba un paso delante, era como una máquina que no cometía errores y saber que había aguardado por catorce años justificaba este hecho.

Melisa: ¿Vas a matarme?

Pinkie: ¡Buena pregunta! ¡Un premio para Meli! ¡Vamos, vamos que no te di nada por ganarme en las cartas! ¡Sonríe un poco!... No me obligues Meli, te pedí tiempo, déjame terminar esto... por favor, dame tiempo, hace tu vida y yo hago lo mío no tienes porque seguir con esto...

Melisa: ¿Por qué? ¿Por qué lo anhelas tanto?

Pinkie: Destino, es mi propia senda... pero no quiero involucrar a nadie que no tenga la culpa... si te pones en mi contra, te voy a tener que matar, si rompes la promesa, voy a tener que matar a cinco... No me obligues, simplemente no me obligues a tener que levantarte la mano de nuevo...

Pinkie guardó el cuchillo y besó la mejilla de su amiga para luego marcharse del lugar, nuevamente las dudas habían invadido a Melisa quien no sabía si seguir con aquella locura o hacer lo que Pinkie le estaba diciendo. Si confiaba en ella quizás todo saldría mejor de lo esperado, pero también le preocupaba que una traición le hiciera quedar como una inútil. Pinkie cambiaba de opinión muy a menudo, si un día se levantaba de mal humor y solo pensaba en la muerte era muy probable que no importaran las promesas. Melisa necesitaba tiempo para tomar una decisión, tiempo que seguramente Pinkie aprovecharía, cada acción de aquel juego solo parecía beneficiar a una persona.

Había llegado el momento, quizás se retrasaría un poco más de lo previsto por aquella pequeña charla o así era como la pelirosa veía el inconveniente de tener a Melisa persiguiendo cada uno de sus pasos. Como charlas o discusiones que siempre tenía que ganar, era algo tedioso muchas veces pero sin embargo dotaban al juego de esa diversión que sin dudas le hacía falta anteriormente. Su víctima había sido difícil de ubicar, en especial porque no era de la misma escuela, era de aquella escuela que tanto había preocupado a Canterlot High en los anteriores juegos deportivos pero lo que Pinkie planeaba no tenía relación con aquel evento si no con uno enterrado en el pasado.

Dispuesta a terminar con lo que había comenzado, a dar un paso más hacia la meta, Pinkie se dirigió a la única casa de moda rival de la que tenía Rarity. Pinkie pensaba que además de saldar cuentas le estaba haciendo un favor a su amiga, ya que esta venganza involucraba vengar a otro y no precisamente a ella. Ingresó silenciosamente y se dispuso a esperar tranquilamente sentada en uno de los tronos que había en aquel lugar, seguramente el lujo y toda la decoración la hacían parecer una reina pero poco le importaba a Pinkie, ella solo quería esperar cómodamente hasta que su víctima llegase. Esta vez no cazaría, si no que se dispondría a esperar tranquilamente a que su presa se posara en sus fauces. Finalmente la puerta se abrió, aquel tintineo anunció que luego de unas horas de espera había llegado el momento. Suri Polomare, había regresado y al ver a una intrusa en su tienda no pensó otra cosa que gritar, sin embargo, sus gritos fueron silenciados por la decoración del lugar que no permitía que los ruidos se filtraran al exterior.

Pinkie: Bueno, aquí estamos. Dos en un lugar del que solo saldrá una, dos personas que no se conocen demasiado o eso crees. Sé lo que le hiciste a Rarity, si me lo contó, me cuenta todo ya que somos amigas. Pasó hace unos años, una muestra de moda y tu robaste su inventario, eres tan ambiciosa y tan mentirosa. ¿Creías que por ser de otro lugar no te encontraría? Si me tome varios años para empezar la limpieza, mi profunda limpieza de este mundo. Has oído bien, mundo, por lo cual escorias como tú que se cambian de lugar en lugar solo para alimentarse de otros no están a salvo...

Suri: Eso no es cierto, yo diseño todo lo que hago. ¡Estás loca!

Pinkie: Suri, Suri, Suri. Hay que aceptar la verdad cuando te la ponen delante de tu nariz, aun cuando esta sea tan incómoda que te avergüence admitirlo. Vergüenza es lo que todos sienten por ti, mira un lugar tan rebosante de talento natural como lo haces lucir con tus palabras y esta vacío. Y no es culpa de Rarity, si tuvieras talento tendrías cosas que ofrecer, pero la única cosa que sabes hacer es robar el trabajo de otros y hacerlo pasar como propio.

Suri: ¡Mientes!

Pinkie: Pareces muy relacionada con las mentiras para identificarlas con solo una exclamación. ¿Si miento entonces todo esto lo diseñaste? Muy bien, bravo. Vamos a ver, ¿Que tela usaste para ese vestido? Vamos dime, al menos si tu diseñas las cosas debes saber sus materiales.

Suri: Seda, usé seda.

Pinkie: Pero aquí dice que es tela de algodón, me parece que alguien está mintiendo. ¿Ves? No sabes nada de lo que tienes, ¿Qué clase de comerciante no conoce su propio inventario? No has hecho nada de esto, simplemente te estas llevando el crédito de alguien más. Mentirosa, tan mentirosa que ya no quiero que tu boca diga algo más. Arrogante, ya mate a muchos de tu especie pero no a una tan odiosa. Ambiciosa, eres la segunda que me hace sentir nauseas de tanta ambición descontrolada. ¡Te voy a matar! ¡Te vas a morir!

Suri: No, no es posible que alguien tan patética sea la asesina.

Pinkie: ¿Curioso no? Mientras yo soy loca, patética, inútil, inocente... inocente, todos me ven y me juzgan como inocente. ¡Y lo soy! ¡Lo único que hago es erradicar escoria! ¡Vengan y miren! ¡Tendría que tener un público! ¡Mis ejecuciones deberían considerarse justicia verdadera! ¿Sabes que me van a decir? ¡Gracias! ¡Gracias Pinkie Pie! ¡Gracias por existir y matar a tantos parásitos!

Suri: ¡No me mataras! ¡No voy a morir!

La chica intentó escapar pero no había notado que Pinkie se había acercado mientras hablaban, primero había bajado del trono, luego los escalones y por ultimo había quedado a solo dos pasos de ella. Su miedo o su propia manía de querer justificarse la habían distraído a tal punto de que cuando se dio la vuelta quedó a merced de una filosa tijera que ella misma usaba para cortar algunos trazos y que la pelirosa utilizó como cuchillo para abrirle la garganta.

Pinkie: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Finalmente has pagado! Tantos años y cometiste ese error fatal, ir a mi escuela. Qué bien se siente ya no verte más, ya no escucharte, reírme y pensar que ahora Rarity obtuvo su venganza... Es cierto que cuando lo haces por otra persona es más reconfortante, creo que empezaré a vengarme por ellas. Eso hace que esto sea más divertido, Meli no sabrá si hay otra asesina o si todas estamos haciendo esto. ¡JAJAJA! Esto es grandioso, ahora vamos a darte tu escena, te vestiré con uno de tus chantajes, te colocaré en ese trono de princesita y te expondré como último diseño...

Los diarios dieron la noticia que todo Canterlot High leía aquella mañana, una diseñadora de moda de la ciudad había sido asesinada Suri Polomare, principal competidora de "La Boutique" había muerto por una herida fatal en la garganta. La escena apuntaba a un suicidio, el arma homicida con sus huellas dactilares en la mano izquierda del cuerpo, una nota que exponía todos sus robos a otros artistas y un vestido que había desaparecido unos meses antes de una de las tiendas más costosas de la ciudad vecina. Los investigadores también estaban sospechando de Rarity, debido a que al ser su principal competidora y debido a las constantes discusiones con Suri por temas relacionados a los vestidos desaparecidos daban pistas de una posible venganza.

Rarity: ¡Les juro que yo no lo hice! ¡Chicas tienen que creerme! ¡Sweetie Belle estuvo conmigo toda la noche!

Applejack: No es necesario tanto griterío, ya te pareces a Pinkie. Nosotras confiamos en que no eres una asesina...

Rainbow: Sin ofender, pero nadie iría tan lejos por unos vestidos...

Fluttershy: Pero eran vestidos muy caros, algunos hasta de diseñadores de talla mundial.

Rainbow: ¿Desde cuándo te importa la moda?

Fluttershy: Desde que Rarity anunció que diseñaría una línea solo para animalitos, es tan interesante...

Rainbow: Eh, asesinos, moda, vestidos. Mejor me voy a buscar a Melisa, hoy tenemos un partido importante y no puedo distraerme con esas cosas...

Rarity: ¡Pero ha muerto alguien y todos sospechan de mí!

Rainbow: Nadie sospecha de ti, de hecho todos creen que esa chica tenía problemas serios. Segundo, ha muerto alguien cada mes, como que ya nos hemos acostumbrado a que las noticias hablen de eso. Tercero, el juego es muy importante y no quiero que por perder venga un asesino a matarme.

Applejack: Es un buen punto ¿Alguien ha visto a Pinkie?

Rainbow: Seguramente está por llegar

Fluttershy: Es probable que aparezca de la nada, como siempre hace ella...

Rarity: Espero que llegue pronto, de verdad necesito una fiesta para sentirme bien... esto es demasiado para mí.

Capitulo 13: The Plan

Pinkie llegó al mismo tiempo que Melisa quien fue llevada por Dash hacia el campo de deportes, Pinkie notó como Rarity era el centro de las miradas por su acción pasada y eso hizo que comenzara a juzgar silenciosamente a las personas mientras se acercaba a su amiga. Al parecer nadie podía aceptar el hecho de que Rarity estuviera implicada, de hecho todos la defendían de las acusaciones y algunos hasta negaban el suceso. Las miradas acusadoras que Rarity sentía no eran más que miradas de apoyo malinterpretadas, Pinkie había logrado eliminarse problemas de tener que recurrir a más muertes. Cuando la pelirosa llegó a sus amigas, las abrazó con fuerza como si fuera eso lo que realmente necesitaban y fue Rarity quien habló en primer momento.

Rarity: Me siento terrible, esto no es mi culpa...

Pinkie: Todos saben eso, no sigas llenando tu cabeza con problemas, vamos a ver el juego...

Rarity: Pero no sé si estoy de humor...

Pinkie: ¡Tonterías! Si usaran tus uniformes, estuviste meses trabajando en ellos, vamos será divertido y si eso no te tranquiliza ¡Una fiesta de victoria lo hará!

Applejack: Pinkie sé que Rainbow es buena y eso, ¿Pero cómo puedes estar segura de que ganaremos?

Pinkie: Solo lo presiento.

Fluttershy: Nunca se equivoca cuando presiente algo, es como un don...

Rarity: ¡Si Pinkie lo presiente debe ser cierto! Quizás deberíamos ir y olvidarnos de este asunto...

Pinkie: ¡Así se habla!

Applejack: Es increíble como Pinkie puede levantar el ánimo en tan solo dos frases...

El juego había resultado como Pinkie había predicho que resultaría, el equipo de Dash gracias a la participación eficiente de Melisa había ganado casi sin esfuerzo el partido. Rarity también había logrado distraerse al ver los uniformes que todo el equipo lucia, al parecer la escuela entera desestimaba las acusaciones de la prensa y brindaban todo su apoyo a su compañera desde hacía tantos años. Pinkie organizó una gran celebración en la cual las pocas dudas de Rarity terminaron por esfumarse al son de la música, todos parecían divertirse excepto Melisa quien en determinado momento de la fiesta desapareció, no sin antes ser seguida por Pinkie a la terraza de la escuela donde hacía unos meses una alumna se había suicidado. Ambas muchachas se encontraban cara a cara pero Melisa parecía nostálgica e incluso triste, la pelirosa en cambio se mostraba alegre y jovial como si tantas muertes ni siquiera le afectaran en su vida diaria.

Pinkie: No me digas que quieres terminar nuestro juego, tan bien que la estábamos pasando. No voy a permitir que te tires por una terraza, si quieres morir ven y dímelo me encargare de darte una muerte honorable no mereces morir como la plaga que tanto trabajo me da exterminar. Tu y yo sabemos que ninguna morirá si no es a manos de la otra, estamos destinadas a matarnos, tú lo sabes bien siempre lo sientes. Noto tu reacción cada vez que pasas a mi lado, quieres clavarme un puñal, quieres asfixiarme, tienes tantas ideas grandiosas en tu mente y solo insistes en que no es la forma correcta...

Melisa: A veces pienso que es suficiente, que has ganado y que no tengo valor suficiente para detenerte. Pero luego recuerdo, lo recuerdo, recuerdo todo lo que pasé y la verdadera razón de estar aquí. Te mentí Pinkie, te mentí cuando dije que no sabía porque razón haces lo que estás haciendo. Yo también lo hice, también maté a la persona que me quito a mi mejor amigo...

Pinkie se sorprendió genuinamente, esa información no estaba en lo que Seicer le había enviado, pero se negaba a creer que su propio amigo le ocultara cosas por lo cual supuso que era algún secreto de gran importancia que nunca había salido a la luz. Melisa suspiró por dentro al ver como Pinkie había reaccionado, al menos sabía que Seicer no le había mentido y que muchas cosas de su pasado estaban ocultas como le había prometido.

Melisa: Cuando mi amigo murió una furia ciega me recorrió, busqué la forma más eficaz de hacerle doler hasta la última gota. Lo torturé por horas, jugué con su dolor, me divertí, era una experiencia nueva pero luego de matarlo ese recuerdo me atormentó por meses. Hasta que vi la ola de asesinatos que azotaba este lugar, supe de inmediato que debía ser alguien como yo, alguien que había sufrido tanto como lo que pasé y que solo tenía una visión errónea de justicia...

Pinkie: ¿Y vienes a rescatarme con el poder de la amistad? ¡Jajaja! Tú sigues estando mal, tu visión es errónea solo porque conservas esos sentimientos hacia cualquiera. No querías matarlo pero seguramente te viste obligada por las circunstancias, pero claro alguien que no quiere hacer algo siempre vivirá con un fantasma que la persigue. Yo no hago esto por diversión, aunque sea divertido ver las caras de cada uno, este es mi deber. Esto es para lo que me preparé toda mi vida, no vas a cambiarme y si quieres detenerme deberás matarme.

Melisa: Pero Pinkie ¡Entiende que todo esto es un error! ¡¿Justicia?! Nada me traerá a mi amigo de vuelta, no hago justicia convirtiéndome en algo que me quito la felicidad. Guardo la foto de mi amigo en mi celular para asegurarme de no volver a caer en la tentación de matar a alguien ¡¿Cómo puedes decir que estoy equivocada?!

Pinkie: Pero si lo traerá, la muerte puede unir a dos personas para siempre. Cuando tu mueras estarás con tu amigo por la eternidad, cuanto más limpies este mundo más te lo agradecerá. ¿Que no ves que gracias a mí no morirán más personas como tu amigo? Yo estoy protegiendo su memoria, algo que deberías estar haciendo. Pero no te preocupes, Pinkie cargara con su legado y con el propio, te dejaré vivir sin ese peso. Gracias por decirme esto, ahora tengo otro motivo por el cual limpiar este lugar...

Pinkie se fue de la azotea dejando sola a Melisa con sus recuerdos, la chica había intentado proseguir la charla pero era inútil, aquella charla solo había logrado que Pinkie se determinara más en su supuesta "misión divina" y que los esfuerzos por ayudar resultaran en empeorar las cosas. Melisa llamó a la única persona que podía aconsejarle cómo lidiar con aquel problema, pero se sorprendería de lo que escucharía.

Melisa: Es inútil, le conté, le conté sobre él y solo enloqueció más. Ya no sé qué hacer para frenarla.

Seicer: Tranquilízate, respira profundo y creo que tengo una solución...

Melisa: ¿Solución?

Seicer: Escucha este mensaje...

La reproducción continuó luego de aquel sonido y Melisa no tardó en reconocer la voz de quien estaba hablando.

Fluttershy: Seicer uhm, soy yo Fluttershy. Me preguntaba si podía visitarte esta tarde, debemos hablar sobre algunas cosas, he estado pensando en lo que dijiste y creo que tu amiga realmente está pensando en hacer esa justicia. Uhm, debemos hablar en persona, no puedo acusar a alguien telefónicamente...

Melisa: Fluttershy...

Seicer: Ya sabes que hacer, debes quedarte cerca de ella y evitar que diga cosas en público. Imagina si Pinkie se enterara de alguna cosa...

Melisa: ¿Espera como la conoces? Que yo sepa nunca se vieron, no puede haber ocasión, excepto... ¿Esa semana? ¡Tú la tenías cautiva! ¿Qué es lo que pretendes?

Seicer: No te alteres, solo te facilito las cosas. Querías algo para detenerla, te doy a una aliada, tú decides como proseguir. Hasta luego Melisa.

Melisa decidió quedarse un tiempo más en la azotea del colegio, quizás solo necesitaba despejarse un poco, tenía demasiado en lo que pensar y muchas decisiones que afrontar. Aquella revelación podía ayudarla pero también se arriesgaba a poner en peligro a otra persona y no era de quienes disfrutaran jugando con personas a ella le importaba la seguridad de las personas y más cuando se trataba de gente tan cercana a la asesina. Si Sunset había muerto de forma tan horrible cuando se consideraba amiga de Pinkie no quería imaginar que pasaría si arriesgaba a Fluttershy. Desde su posición sentada en el borde de aquel techo miraba a las personas disfrutar de sus vidas en la calle y pronto la tristeza volvió a abrumarla, sentía la voz de su amigo llamarla, era muy fuerte como para resistirse.

Melisa: Hasta el fin del universo...

La chica se dejó caer, pero fue detenida en seco por una mano que la sujetaba del brazo sin intenciones de dejarla caer. Melisa estaba tan abrumada que al principio creía que aquella persona era su amigo, pero los ojos azules que miraban enfadados le devolvieron a la realidad. El cabello rosado que ondeaba por el viento y una sonrisa presente que acompañaban aquel rostro tan conocido, cuando finalmente supo de quien se trataba estaba nuevamente parada sobre el techo.

Pinkie: Me llamaba la atención que no regresaste de inmediato y vine a buscarte, hice bien por lo que veo. Ya dije que no vas a morir como una insignificante basura, si quieres morir piénsalo mejor, piensa que tu amigo te dio una misión y que si fallas jamás podrás mirarlo a los ojos...

Melisa: Siempre te interpones en todo lo que hago, no te comprendo. ¿Tanto te gusta verme sufrir?

Pinkie: Estas sufriendo por cuenta propia, yo no busco hacer nada contigo solo quiero que dejes de lado esa tristeza que tanto me molesta y vuelvas a intentar frenarme. Después de todo, seria aburrido matar a Dash si tu no estas para verlo...

Melisa: ¡A ella no la toques! ¡Ni a ella ni a ninguna!

Pinkie: Esa es la Meli que quiero, vuelve a la fiesta, no querrás que Dash desaparezca de repente...

Melisa volvió a la fiesta con tanta adrenalina que su tristeza se había desvanecido, al llegar comprobó que todos estuvieran en aquel lugar y suspiró al ver que solo faltaba Pinkie quien estaba en la terraza, Dash pronto la llamó para celebrar y no pudo decir que no a aquella invitación después de todo no quería arruinar una fiesta dedicada a un triunfo que tanto esfuerzo había requerido. Pinkie continuaba en la azotea ahora mirando lo mismo que había visto Melisa, a personas caminar por la calle.

Pinkie: A veces también lo pienso, tirarme desde un lugar y olvidar todo el pasado, seria fácil de hacer. No más sufrimiento, no más problemas, todos pensarían así. ¡Pero todos se equivocarían! ¡Solo causaría más sufrimiento! Dejaría a todos a merced de los malditos parásitos de esta sociedad. Miren todos ahí, sin saber que quizás otra persona les está haciendo daño. Traiciones, mentiras, engaños. ¡No puedo permitirme dejar este mundo así de contaminado! Pero no se preocupen hormigas, yo no voy a dejar que nuestra colonia se arruine. He aceptado la carga para ser algo superior, no una del montón si no algo más. ¡La luz! ¡La guía! ¡Soy el camino que este mundo necesita! Yo Pinkie Pie, juro vengar a cada persona de este miserable planeta, solo entonces podré morir y finalmente lo podré mirar a los ojos sin sentir vergüenza...

Capitulo 14: Interference

Era un nuevo día, el día después de la victoria para muchos pero Melisa seguía en aquella crisis que parecía aumentar sigilosamente, consumiéndola por dentro. Buscó en su mochila, y ahí estaba, aquel cristal que había utilizado para su propia venganza personal. Descendió hasta el sótano para comenzar a cortarse con aquel trozo de cristal que tanto dolor le recordaba, que tanta furia le había provocado aquella noche en la cual había decidido vengarse. La sangre brotaba de su piel, hasta que comenzó a quedar inconsciente, no había gritado ni hecho ruido pero alcanzó a ver a una persona que negaba con la cabeza, aquellos ojos azules eran inconfundibles al parecer no la dejaría partir tan fácilmente.

Despertó en una sala de hospital, había sido estabilizada y sus amigas habían dejado regalos en la habitación. Claramente alguien la había descubierto y no estaba muerta, miró sus brazos y estaban vendados, estudió detenidamente su alrededor y lo primero que pudo notar fue la puerta que le permitía el primer plano de una sombra bien conocida, un cabello esponjado y rebelde que se movía de lado a lado que hablaba con una persona mucho más alta. Quizás un doctor o una enfermera, al cabo de un tiempo Pinkie habían ingresado al lugar notando con una sonrisa el despertar de Melisa.

Pinkie: No,no,no. No puedes hacerme esto Meli, era tan divertido cuando solo pensabas en detenerme y ahora te interpones en mi camino intentando matarte a cada minuto que no te vigilo. ¿Qué es lo que te ocurre? Yo no voy a permitir tu muerte, es quieras o no parte de la promesa. Ninguna debe morir y eso te incluye... pero claro no lo hago solo por promesas, hay algo más. Te necesito, necesito tu interferencia en mis asuntos, eres la persona más interesante que me ha enfrentado y eso lo aprecio. Sin ti no habría diversión, pero tú sigues mirando con esos ojos de desinterés ¡Como si no te importara eso! ¡Si realmente quisieras a Dash o alguna de las otras no estarías jugando con tu vida!

Melisa: Me importan...

Pinkie: "Te importan" No te importan en lo absoluto, eres consiente demasiado astuta y sabes que si mueres les harás sufrir más de lo que yo podría hacerles físicamente. Pero no te importa, solo te importa dejar de sufrir, por eso crees que la mejor vía de escape es morir de forma rápida... Así no se solucionan las cosas, así simplemente empeoras la situación. ¡Mira todo esto! ¡Regalos para ti! Para que te sientas mejor, cartas de genuina preocupación. ¿Pero qué es lo que Melisa piensa realmente? ¡Lo siento chicas pero soy muy egoísta para pensar en su sufrimiento!

Melisa: ¡Eso no es verdad!

Pinkie: Lo es, y hasta que aprendas a valorar la amistad no voy a dejarte sola por un instante. Voy a ser tu sombra, voy a vigilar incluso lo que comas, nada llegara a tus labios sin antes pasar por mí. Lo lamento, pero me has forzado a esto, a vigilarte sin descanso. No vas a morir, ni aunque tenga que romperte cada hueso con tal de que no intentes nada. Yo voy a cuidarte, pero no hoy...

Melisa: ¿Qué quieres decir?

Pinkie: Hoy le toca a Dash...

Cuando Pinkie se retiró del lugar al poco tiempo Dash llegó a cuidarla, al parecer ya era tarde y ella apenas se había dado cuenta de que llevaba inconsciente al menos seis horas desde aquella mañana. Rainbow parecía tímida y preocupada, era extraño ver a alguien tan fuerte en aquel estado de inseguridad. Melisa pronto comenzó a comprender lo que Pinkie había dicho, y tomó los regalos, emocionándose con cada carta que leía. Dash no había hablado, solo desviaba su mirada de la de Melisa para no romper en llanto.

Melisa: Todo esto por mí, son muy amables todas...

Rainbow: Si, quizás un poco cursis...

Melisa: Dashie, ¿Puedo decirte Dashie no? ¿De verdad crees que deba vivir?

Rainbow: Puedes llamarme como quieras, y ¿Acaso hay alguna duda? Eres muy buena persona, una gran amiga y una valiosa atleta. Que mueras nos destrozaría, en especial luego de lo de Sunset...

Melisa: Pero...

Rainbow: ¡Pero nada! Solo debes descansar y prometerme que no volverás a hacer algo tan tonto como eso...

Melisa: Dashie yo...

Rainbow: Has una promesa, como Pinkie siempre dice nunca rompas una promesa. Hazlo por mí, ¿Somos amigas no? Promete no volver a intentar hacer algo como lo de hoy...

Melisa: Yo... lo prometo.

¿Dos promesas? Desde cuando Melisa había llegado a ese punto de tener que prometer por su vida, de pensar a cada minuto que todo podía acabarse, ese vacío de depresión y angustia que la consumía cada vez que miraba a otra persona. Ella se sentía extraña, ya no se reconocía a sí misma, incluso temió acabar convertida en lo que Pinkie deseaba otra asesina que siguiera su plan y no una salvadora. La brecha entre víctima y victimario parecía casi invisible en aquella situación, Melisa era víctima de ella misma y también era víctima de Pinkie. Su mente estaba dudando, siempre parecía dudar de más en sus decisiones, había intentado acabar con todo como un mensaje hacia Pinkie de que finalmente se había rendido pero al parecer a la pelirosa no le gustaban las victorias fáciles o las fiestas aburridas. Melisa había analizado demasiado a Pinkie y había concluido en que la chica era una verdadera amante del peligro, de los juegos mentales y del sufrimiento humano que en muchas ocasiones se adueñaba como propio. Era una persona cercana a un monstruo, o quizás una persona con la mente destruida y la locura desbordada a un punto de no retorno. Melisa recorría los pasillos pensando en todo, pensando en que había sido tonta en aceptar la promesa de Dash y que solo estaba acercándose a una brecha en la cual la confrontación final entre Pinkie y sus amigas estaba a solo minutos de suceder, sin darse cuenta de que Dash se había despertado y la había comenzado a seguir comenzó a cantar algo que a menudo le servía como método de liberación ante las presiones diarias.

Todos me dijeron que había peligro, Pero yo no les creía, hasta hoy Todas están muy preocupadas, Y yo en verdad siento miedo... ¿Qué debo hacer?, No quiero eso para ti... Todos siempre dicen que la vida es un tesoro, Pero ella no lo cree. Aunque eso eres tú, Solo quiero protegerte... Si lastimada sales tú ¿Que voy a hacer? No quiero eso para ti... ¿Cómo es que voy a decirlo? Es mejor que no sepas lo que tuve que hacer, No quiero que te preocupes, en cuanto a lo que hice Y lo que tuve que hacer... No tienes que ser parte de esto, No creo que quieras serlo... No lo necesitas... Tampoco a mí...

Rainbow: ¿En que estas metida?

Melisa se sobresaltó al escuchar esa voz y ver venir a Dash hacia ella con un mueca seria, no se había percatado de que ella la estaba escuchando y por poco revelaba todo poniéndola en peligro en lugar de protegerla. Había sido una fortuna de cierta manera que Rainbow la detuviese, quizás el destino aun apreciaba sus vidas lo suficiente para permitirles vivir un día más. Melisa se encontraba en mitad del pasillo ahora interrogada por una de sus mejores amigas, sin saber que responder o decir. Rainbow seguía con aquella mirada de preocupación que parecía haberse encendido al escuchar que Melisa estaba involucrada en algo peligroso, no había temor solo una constante preocupación que angustiaba a Melisa a tal punto de no permitirle a su boca formular palabras.

Melisa: Dashie, no, no ahora ni en este lugar...

Rainbow: ¿Qué?

Melisa: No es el momento. Te lo diré todo, pero otro día...

Rainbow: Meli, ¿Que ocultas con tanta fuerza?

Melisa: Solo es por tu bien, créeme, cuando te lo diga desearas que nunca lo haya hecho...

Rainbow: Me preocupas

Melisa: Lo sé

Mientras a Melisa le daban el alta aquella tarde, Rarity recibía una visita inesperada en su tienda de moda. La alegría de la muchacha provenía de la noticia de que Melisa finalmente se había recuperado en tan solo dos días y que luego de un tiempo de reposo podría volver a sus actividades, sin dudarlo se dirigió a atender la puerta encontrándose con alguien a quien nunca había visto. Era extraño tener visitas de desconocidos en aquella ciudad en la que todos parecían conocerse, incluso su sorpresa fue mayor cuando el muchacho ingresó a la tienda y parecía conocer de memoria en donde estaba cada sección, si era la primera vez que la visitaba era imposible que tuviera tan buena orientación.

Rarity: Disculpe caballero creo que no nos conocemos

Seicer: Ups, que olvidadizo soy. Mi nombre es Seicer, encantado...

Rarity: Ese nombre me suena de alguna parte, pero no logro recordar de donde...

Seicer: Suelen repetirme esa frase muy a menudo...

Rarity estaba impresionada aquel joven era todo un caballero, se había disculpado con una reverencia y la había saludado de una forma que la hacía sentir una reina besando levemente su mano derecha e inclinándose un poco para quedar como un súbdito. Era muy difícil encontrar a alguien que la conociera tanto, o que supiera que un saludo más emocional la hubiese molestado proviniendo de un desconocido. La muchacha se empezaba a preguntar qué motivos hacían presente tal aparición, el sujeto continuó mirando la tienda hasta detenerse en una pequeña caja abierta, Rarity observó sorprendida como parecía centrar su atención en los aros de tres globos que Pinkie Pie había usado alguna vez en una de las fiestas más recordadas en su vida.

Rarity: Lo siento pero no están a la venta, son solo parte de la presentación...

Seicer: Comprendo, es solo que me recuerda a una amiga...

Rarity: ¿Eres amigo de Pinkie Pie? ¿De dónde conoce a personas tan caballerosas y serviciales?

Seicer: Me halaga señorita, pero solo soy un viejo amigo...

Rarity: Oh no, me olvidé completamente de presentarme. ¡Como pude permitirme tal descortesía! Soy Rarity, ese es mi nombre...

Seicer: Encantado, señorita Rarity

Rarity: ¿Qué puedo hacer por un amigo de Pinkie?

Seicer: Buscaba un traje y quizás una chaqueta que pueda usar en verano, más liviana que esta.

Rarity: Enseguida, espera aquí

Seicer: ¿Cuánto va a costarme?

Rarity: Oh, no. Nada de gastos, para un amigo de Pinkie es por cuenta de la casa. Y más para alguien tan educado...

Rarity regresó con un traje negro de buena costura y de brillante presencia, junto con una chaqueta del mismo color pero más suave y fina para los días calurosos del verano que estaban cercanos a iniciar. Seicer observó el diseño y las costuras sonriendo por ver que eran de alta calidad para luego positivamente tomar las prendas y guardarlas en la bolsa que Rarity le había dado. Siguiendo su camino, Seicer fue detenido por la muchacha en la puerta del negocio, este no se mostró sorprendido ni hizo algún gesto de desagrado solo aguardó las palabras de despedida o eso creyó que eran.

Rarity: ¿Volverás algún día?

Seicer: Lo tengo pensado...

Rarity: Sé que se dicen cosas sobre mí, no sé qué pensar...

Seicer: Algunas personas merecen lo que les pasa y otras no. Tú no mereces que rumoreen sobre ti, pero quien murió merecía morir. Era una ladrona, una mandona que incluso maltrataba a sus clientes. ¿Crees que estaba bien hacer eso? Ahora solo hay un lugar, un lugar en el cual te hacen sentir a gusto contigo mismo. No creo que debas preocuparte, tarde o temprano los rumores se silenciaran quizás bajo el filo de otro asesinato. Pero sería mejor que todos se dieran cuenta de su error y te pidieran una disculpa pública, eso sería lo mejor para alguien como tú. Es gracioso pensar que quienes un día aman a una persona al otro día la odian, así como es divertido ver como las personas mentirosas son obligadas a tragarse sus propias mentiras. Las personas son tan divertidas...

Rarity: Eso es lo que un asesino diría...

Seicer: Quizás, pero tú sabes que yo no lo soy.

Rarity: ¿Cómo sabias eso?

Seicer: Lo vi en tus ojos, estás de acuerdo conmigo en al menos la mayor parte de las cosas. Excepto en el concepto de muerte, quizás en otra ocasión tengamos más tiempo de charlar...

Rarity: Esperaré esa ocasión...

El muchacho desapareció caminando por la misma senda en la cual había aparecido, dejando pensativa a Rarity, era quizás el amigo más educado que Pinkie le había ocultado pero a la vez era uno de los más fríos y quizás peligrosos que ella había conocido.

Capitulo 15: Revelations

Melisa y Dash se encontraban caminando por la calle, ambas tenían mucho de qué hablar y Melisa estaba harta de ocultarle cosas a una de sus mejores amigas. La conversación pasaba de ser tensa a divertida y viceversa, finalmente llegaron a un punto muerto en el cual ya no quedaba ninguna distracción era momento de contar la verdad y dejar que Dash cargara con un poco del peso de su secreto. Estaban frente a una heladería, mientras hablaban Melisa vigilaba que nadie estuviese escuchando pero sabía que Pinkie se enteraría tarde o temprano. Estaba consciente del peligro que estaba por desatar y hasta insegura de si valdría la pena, pero Dash merecía saberlo o eso se repetía a si misma Melisa mientras buscaba las palabras en su mente para mostrarle la realidad a la chica.

Melisa: Pinkie es la asesina...

Rainbow: ¿Qué cosa?

Melisa: Ella hizo todo, Sunset, las niñas, Flash, todo... fue ella...

Rainbow: ¿Esa noche? ¿Las heridas?

Melisa: Fue ella, lo oculté para protegerlas, ella prometió no dañarlas si yo cerraba la boca pero ya no puedo más con esto...

Rainbow: Vaya, la has pasado realmente mal...

Melisa: ¿Me crees?

Rainbow: Por supuesto, algo me decía que Pinkie se tomaba todo con demasiada calma. Apenas la vi llorar cuando Sunset murió y estábamos destrozadas, esa maldita. Creí que éramos amigas...

Melisa: Ella cree que lo son, pero esta perturbada. Cree que lo que hace es justicia, es una limpieza que oculta desde hace años. Cree que la única solución es que todos paguen su dolor, no se detendrá ante nada ni nadie, apenas le interesa cuantos tenga en contra, para ella es más divertido si hay quienes sufran su dolor.

Rainbow: Debemos detenerla...

Ambas se dirigieron a la casa de Pinkie con quizás un plan no muy elaborado, Melisa no estaba todavía mentalmente preparada para pensar mejor y la impulsividad de Dash era un terrible obstáculo en sus apreciaciones. Dash estaba enfadada pero esto no sería problemas para una asesina, también estaba segura de estar yendo a una trampa. Melisa abrió la puerta del departamento de Pinkie con sus propias llaves, todo pasó muy rápido, Dash entró a los gritos la risa de Pinkie resonó en la casa para que luego un terrible dolor de cabeza la invadiera, al despertar estaba atada a una mesa con grilletes y cadenas, inmóvil, con un primer plano de Dash en su misma condición. Pinkie estaba frente a ellas, con ese aspecto tenebroso y desalineado que el cabello lacio le brindaba. Los ojos azules se posaron en Melisa mientras que con un cuchillo en mano llegaba al costado de Dash.

Pinkie: Han despertado, me dio mucha alegría saber que tu rompiste tu promesa y no fui yo. Me alegró y me enfadó por igual, pero la tentación de matarlas a ambas en un perfecto show supera esas emociones. Dashie, mi pequeña y querida Dashie, deberías estar feliz de que finalmente llegué tu turno. Sufrirás como Sunset lo hizo, lloraras regando tus lágrimas en su sangre, la veras cuando tus ojos ya no puedan verme. Si, esto es lo que estuve esperando, ustedes dos morirán juntas bajo el filo de mi cuchillo y luego, cuando sus ojos no puedan llorar, le dejaré a Apple Bloom el resto. De seguro ella las hará sufrir de maneras inimaginables, deben apreciar el dolor para comprenderlo. Deben comprender lo que sufrí para entenderme, si van a entenderme y tú dejaras de insultarme amiga y me agradecerás...

Rainbow: ¿Agradecerte? ¡Estás loca! Mataste a más personas de las que tú dices amar, has roto cada regla de la amistad existente, ni siquiera fuiste lo suficientemente honesta con tus verdaderas amigas. ¡Nunca agradeceré a una loca!

Pinkie: Pero si lo harás, lo harás porque vas a entenderlo. Cuando corte tu carne, cuando tu piel se convierta en un rio sangriento, cuando solo veas rojo y sientas un calor terrible en cada herida. Comprenderás cuanto bien hice en reemplazar el dolor con silencio, lloraras por cada vez que ellas te hirieron y terminaras por agradecerme el haberles hecho sentir el terrible dolor que tu estarás padeciendo. ¡Aquí y ahora! ¡Te volverás una con todas mis emociones! ¡Sabrás lo que es sufrir cada día por heridas que ya han cicatrizado!

Melisa: ¡Aléjate de ella!

Pinkie: ¿Qué harás? ¿Gritarme? Ohh, pero te has encariñado con esta piel que huele a vainilla, perfecta para hacer postres. Si, te hare un delicioso pastel colorido, como Celestia. Aún recuerdo cuando todos la devoraron con tanta felicidad, ¿Quieres terminar así? Como un pastel deleitado por cada persona en esa escuela, si, tú siempre dices ser genial, popular, la más amada y la insuperable. Creo que ese pastel será lo que quieres, algo que nadie va a olvidarse, pero no temas amiga, te daré un nuevo cuerpo, te hare un muñeco o quizás cuelgue tu cabeza como trofeo o la use como mochila. Tantas ideas, tan poco tiempo, tanto por cortar...

La pelirosa disfrutaba tomarse su tiempo, acariciaba a Dash para luego clavarle su puñal, primero en la mano derecha, luego en la izquierda. Luego en un ataque de inspiración dibujaba intrincados diseños en las piernas y brazos. Dash gritaba, lloraba, forcejeaba pero no podía zafarse de aquella trampa. Melisa no podía hacer más que mirar y pedir que se detuviera, finalmente Pinkie hizo caso a las plegarias de la otra chica cuando solo quedaba por cortar puntos mucho más vitales, limpiaba la sangre en la mejilla de Dash para luego acariciar su cabello. Entendiendo que estaba haciendo algo positivo en lugar de verlo como una tortura despiadada.

Pinkie: Dashie, Dashie, Dashie. Como disfruto tenerte este día a ti en ese lugar tan privilegiado, seguramente ahora entiendes que todo esto lo hago por tu bien. Ahora seguro que me estas agradeciendo sin decir nada, ya que has perdido tanta sangre que apenas puedes mover esos labios tan arrogantes que siempre enseñas a los demás. Tu arrogancia solo es superada por tu lealtad, pero alguien tuvo que romper una promesa. ¿Qué se hace con los traidores? ¡Hay que matarlos primero! Meli, has disfrutado una excelente clase de arrepentimiento personal. Dash y yo debemos jugar un rato más, pero antes voy a matarte para que finalmente dejes de sufrir. Resultaste ser una molestia persistente, pero ya me has obligado a hacerle esto a mi amiga y no creas que te lo voy a perdonar tan fácil, te dije que no me forzaras a matar a mis amigas ¡Te lo dije! Y ahora sentirás toda mi furia, seré un torbellino que triturara cada uno de tus huesos. ¡Despídete!

Cuando Pinkie se acercaba a Melisa la puerta del sótano fue derribada de repente haciendo que la Pelirosa se retirase contra una mesa de diversos artefactos. Parecía incrédula y sorprendida por primera vez en mucho tiempo, Apple Bloom estaba atada con una soga y era sostenida por Applejack quien junto a Fluttershy, Rarity y Seicer ingresaron al lugar. Las chicas parecían impactadas ante el suceso, al ver a Rainbow en tan grave estado pronto comenzaron a interrogar a Pinkie. Melisa sonrió al ver que sus amigas habían llegado, aunque Seicer era el único en el lugar que no mostraba emoción ante lo que estaba ocurriendo, se mostraba algo decepcionado pero no había dicho palabras.

Fluttershy: ¡Pinkie Pie! ¡Jamás creí que estuviera en lo cierto! ¿Porque? Después de tantos años, dañar así a Dash...

Applejack: ¿Y qué diablos le pasa a mi hermana? ¡Solo habla patrañas de justicia y muerte!

Rarity: ¡Y todo lo que has hecho por tu propio egoísmo! ¡Matar a Sunset! Librarse de ella como si fuera una carga, todo para un capricho.

Seicer: Se acabó el juego amiga...

Pinkie: ¡Cállense! ¡Ustedes no conocen nada! Solo me ven como una loca, pero no, no es locura. Esto es por amor, por amor a todas ustedes. ¡Por salvarlas de la tortura diaria! ¡Si mate a la odiosa de Sunset pero se lo merecía! Mate a todos y a cada uno le hice sufrir lo que nos había hecho. Fluttershy, recuerdo como Sunset nos separó solo por su egoísmo y todo el sufrimiento que pasamos esos años. Applejack como olvidar cuando Diamond Tiara humilló a tu abuela enfrente de toda una clase. Rarity como perdonar a quien robó cada una de tus ideas por años. ¡Las salvé! ¡Les hice justicia! ¡¿Así me agradecen?! ¡Llamándome loca y tirando mi puerta! No, ustedes no comprenden, esto es solo el principio.

Melisa: Iras a una cárcel, terminaras olvidada y sola con tus ideas de demencia.

Pinkie: No, esto no es el fin. No seré olvidada y jamás estaré sola, el juego apenas empieza y esto no termina hasta que Pinkie lo diga. ¡Y no se termina para nada!

Una esfera chocó contra el suelo y un gas lacrimógeno afectó a todas mientras no podían ver, Applejack sintió un dolor en su costado izquierdo mientras borrosamente veía como su hermana escapaba corriendo en la confusión ya libre de ataduras. La chica se vio forzada a mantenerse de rodillas mientras Pinkie había retenido a Seicer y cortado levemente su mejilla izquierda para probar que no se detendría ante nada. Cuando el humo se disipó Fluttershy y Rarity fueron obligadas a ponerse de rodillas.

Pinkie: ¡De rodillas todas! Ahora me van a dejar escapar y cuando sientan la puerta no se les ocurra moverse de este lugar o juro que le corto la garganta a este inútil. Ahora todas cierren sus ojos y nadie saldrá más lastimado de lo que están, no creo que quieran seguirme porque ahora tienen a dos que seguramente morirán sin cuidados. ¿Qué te parece Melisa? Mi juego apenas acaba de empezar, el reloj habrá girado a tu favor este día pero no lo hará más adelante. Tu hora llegará un día u otro y yo estaré ahí para bailar sobre tu tumba. Ahora, si me permiten tengo gente a la que juzgar y cucarachas que aplastar...

La muchacha salió con su rehén de aquel cuarto y apenas sintieron la puerta Rarity se encargó de llamar a emergencias mientras Fluttershy brindaba los primeros auxilios, sin sospechar que Pinkie conversaba con Seicer mientras descendían del edificio. La chica besó la mejilla herida pintando con sangre sus labios, mientras que el muchacho parecía no sentir dolor de esta acción e incluso no impedía que se repitiera varias veces.

Seicer: La moto esta abajo como pediste, me sorprende que no quisieras matarlas ahora que tenías plena oportunidad.

Pinkie: ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Te quiero! Me has permitido jugar un poco más de lo que esperaba, habrá mas oportunidades. ¡Te lo prometo! ¡Estaremos juntos en un mundo que no contemple a ninguna escoria! Pero no era el día, no lo era. Quiero que Melisa sea testigo de toda mi obra, quiero que sienta cada parte como su propia coproducción, quiero que aprenda a amar lo que hago. Quiero que se vuelva mi amiga, que me ayude. Quiero tantas cosas, le tengo tanta esperanza a esa muchacha. Ella va a matarme, ella va a acabar con mi vida. Cada vez que la veo me emociono con la idea de verme muerta en sus brazos...

Seicer: El suicidio perfecto...

Pinkie: Pero lo hago para que estemos juntos y seamos de nuevo los dos amigos felices que siempre fuimos. No te va a doler, me aseguraré de que no sientas dolor por mi muerte, también te prometo que tendrás el primer lugar en ese gran recital. Mi última canción será dirigida a ti y serán mis gritos de emoción por ser asesinada.

Seicer: Siempre piensas en todo, eres única.

Pinkie: Gracias y ahora me voy, pero pronto sabrás de mí. Asegúrate de que ella vea cada cosa, que no se pierda de nada y que tenga ganas de venir a por mí. La estaré esperando...

Pinkie montó en la motocicleta retirándose a gran velocidad hacia su siguiente destino, no le importaba el estado de sus amigas heridas ya que contemplaba que se salvarían. De hecho solo había jugado un rato y para ella eso no había sido nada, si hubiera jugado en serio no hubieran quedado testigos de aquella tortura. Sin embargo tenía planes para aquel día, no involucraban a sus amigas, todo había sido planeado como una distracción para una nueva venganza, a nadie se le hubiera ocurrido decir que Pinkie tenía la intención de asesinar a otra persona luego de su intento fallido. De hecho, todo aquel día había estado asegurándose de que la distracción fuese creíble para tener todo el tiempo del mundo en su próxima ejecución, sentía que la persona marcada merecía sentir la agonía en carne propia y eso le hacia sonreír. Mientras se dirigía a su víctima, aun saboreaba la sangre de Seicer en sus labios, sintiendo que su amigo estaba junto a ella en todo momento y de cierta forma se creía invencible.

Cheese abrió la puerta al notar llegar a Pinkie pero fue sorprendido cuando esta lo hizo entrar a la fuerza amenazándole con cortarle la garganta. Al ingresar y cerrar la puerta hizo arrodillar al muchacho mientras le ataba las manos a un pilar de concreto que era parte del diseño de la casa con una cuerda y lo dejaba de rodillas frente a ella. Pinkie sonreía al ver a aquel sujeto en esa situación, pero por dentro lloraba por el pasado, las heridas aquel día parecían dolerle internamente aunque en su exterior permaneciera serena y calma como un trozo de hielo que no se inmuta por nada. La sonrisa no era habitual, Cheese apenas comprendía porque estaba haciendo eso y que motivos estaba ocultando Pinkie pero cuando la joven se dispuso a hablar este la escuchó con atención.

Pinkie: La arena ya no puede seguir cayendo para ti Cheese. Han pasado muchos, muchos años, catorce años para serte sincera. Tu no eras una patética copia de mí, tu no eras la escoria que eres ahora. Un imitador, un farsante que se cree mejor que los demás. El espíritu de las fiestas no es para obtener gloria, fama, para querer impresionar y solo vivir por el deseo de que nadie se olvide de que es inferior a ti en ese rubro. No, tampoco es para que intentes robarte a mis amigas, degradarme al punto de mostrarme que no sirvo para lo que fui diseñada. Pero, tonto o no, tenías razón... no sirvo para las fiestas, no soy tan buena como tú, yo sirvo para limpiar a este mundo. Mi talento no son los globos, la risa o la fiesta. Mi talento es la muerte, es matar y juzgar, es vivir cada día para matar al siguiente perdedor que se atreva a herir a una persona...

Cheese: Pinkie yo no quería que pensaras eso...

Pinkie: ¡El piso! Quiero que mires el piso y en su reflejo veas la escoria que estoy mirando. Tu peinado, tu rostro, incluso has copiado mi aspecto para reemplazarme. Si, nadie se olvida de Cheese, todos aman a Cheese. Cheese es mejor que la ridícula Pinkie Pie y sus fiestas son legendarias. Puede que todos tengan razón, puede ser que seas mejor que yo en todo eso. ¡Pero adivina! No eres mejor que yo, no estudias a cada persona como yo lo hago. ¿Sabes que hubiera hecho Flash al verme llegar sin avisar? Me hubiera dejado afuera, porque algo raro pasaría. Sunset me hubiese analizado antes de dejarme pasar. Diamond Tiara hubiera exigido obsequios caros. Pero no el confiado Cheese que cree ser el centro del amor, no, tú no te involucras lo suficiente con otra persona para saber que traman. A ti solo te interesa que te vengan a visitar. Fue un error de tu naturaleza que selló tu propia vida, seguro que ahora estas deseando regresar en el tiempo y no abrir esa puerta. ¡Pero vamos! Que la diversión no ha comenzado en lo absoluto...

La muchacha comenzó a derramar vino sobre su prisionero para luego verter varias botellas en una jarra y estrellarla contra el cuerpo de Cheese. Cortando con el vidrio algunas partes de su brazo no conforme con esto, abrió heridas en el rostro de Cheese con un tenedor, como si un gato lo hubiera arañado profundamente y luego volvió a verter vino sobre su cara haciendo que las heridas parecieran hechas de fuego, los gritos no tardaron en llegar siendo contemplados tranquilamente con Pinkie quien sonreía cada vez que las manos de Cheese hacían el intento de librarse para limpiarse el rostro.

Pinkie: Humillante ¿No te parece? Así me he sentido por años, tú estabas en la escuela ese día. Te vi, no hiciste nada por ayudarme. Eras un niño tímido, inútil, que apenas hacia algo por los demás. Y luego se te ocurrió imitarme, para salir de ese pozo, pero tú no sufriste lo que yo sufrí. Soy fuerte porque cada día pienso en ese momento, en el momento en el que tres personas me golpeaban y tocaban todo mi cuerpo hasta hacerme sangrar. Pienso en cómo te quedaste en los pasillos oculto y apenas hiciste algo para defenderme, recuerdo como permitiste que todos le creyeran a Celestia y no te esforzaste en difundir la verdad. No creo que logres comprender todo lo que me hace ser superior a ti, pero ahora lo estás sintiendo, el calor de las heridas, el fuego de mi furia. Soy quien juzga y elimina, soy la mano que quita la vida, que se deshace de la escoria y siembra el orden, el amor, la armonía. ¡Ahora quitaré tu existencia para sembrar algo mejor!

Cheese: Pinkie, no lo hagas. Detén esto...

Pinkie: Lo detendré, detendré tu existencia. Eso es lo que voy a hacer, esta ruleta no finaliza hasta que cada escoria desaparezca, eso me recuerda, tantas muertes y no hiciste nada. Eres un cobarde Cheese, no vales la pena como un extraño. Eres solo una copia barata, eres una historia que jamás debió escribirse. No eres nada de lo que yo necesite en mi visión de la vida, si eso te está quemando, espera al fuego.

Pinkie encendió un fosforo y lo lanzó hacia Cheese quien al estar cubierto de vino comenzó a arder de inmediato, gritando y pidiendo clemencia por agua, cosa que Pinkie ignoraba silbando una melodía mientras disfrutaba al ver como se retorcía aquella bola de fuego humana frente a sus propios ojos. Luego de unos minutos lanzó un balde de agua al cuerpo ahora arrugado de Cheese mientras tomaba algunas herramientas para proseguir, el cuerpo apenas se movía, la boca parecía querer hablar pero no lanzaba más que gemidos ahogados mientras con un serrucho Pinkie separaba los brazos y piernas del torso del cuerpo.

Pinkie: Esto se debe hacer con cuidado, solo lo deslizas una y otra vez hasta que la carne se desprenda. ¿No es divertido? ¿No piensas que es una fiesta de otro nivel?. Nada, ni siquiera un grito. No me sirve una cabeza que solo haga soplidos y se parezca a un viejo aburrido. Esto es un hacha, se usa para cortar madera y también hace rodar cabezas. ¡Uno, Dos, Tres!

El hacha descendió y la cabeza rodó por el suelo, mientras que la sangre inundaba en un charco los restos. Pinkie dejó de lado la cabeza, convirtiendo todos los restos en carne picada, los órganos que servían los dejó como provisiones en caso de necesitar más y lo que no servía simplemente lo arrojó a la basura. Alegrándose de su trabajo, la pelirosa volvió hacia la cabeza con una maza, sosteniéndola mientras que con una mirada fija observaba aquel desperdicio.

Pinkie: Mañana es martes, martes de tacos, preparados con la carne de Cheese aunque nadie lo sabrá. Veras, siempre quisiste estar en boca de todos, que forma más literal de cumplirte el sueño. En cuanto a esa cabeza tuya, que ya no puede ver, oír, hablar o pensar ¡Es mi piñata!

Con un movimiento de brazos la maza hizo estallar en miles de pedazos aquella cabeza, la sangre que regó las paredes, los restos que salpicaron la mesa y lo que ensució a la propia Pinkie no parecieron tener importancia para ella, quien lamió parte de la sangre en su cara divirtiéndose por el particular sabor que tenía. Con sus dedos dibujó una estrella de ocho puntas en la pared manchada, en cada una colocó una letra. La letra P estaba justo debajo de la letra M que era la que iniciaba la rueda, al costado derecho la letra S aparecía tachada. Cada inicial simbolizaba a una Mane y su orden para ser eliminadas de ser necesario.

Pinkie: Sunset ya sufrió, seguiría Twilight, luego Applejack, después me divertiré con Rarity, seguiré con Fluttershy, luego le llegaría el turno a Dash. Pero hay una variable posible, o me matas antes de que continúe la rueda o yo te mato para continuarla. ¿Qué harás Meli? ¿Acaso podrás matarme o deberé dejarte sola para que lo hagas? Me emociona pensar en cómo resultara esta rueda tan cercana a mí, pero te daré un tiempo para que sigas adelante. Primero debo terminar de limpiar a ciertas escorias...

Melisa tenía demasiado que explicar, mientras llevaban a Rainbow a la enfermería, las demás chicas escuchaban atentamente su discurso. Applejack orgullosa y testaruda había decidido no ir al hospital ya que su herida era leve a comparación de su amiga y además estaba ansiosa por oír la historia que Melisa había ocultado por tanto tiempo. El relato comenzó al atardecer y sin percatarse del tiempo las chicas se sumergieron en los recuerdos de Melisa, desde su pasado más remoto aquel incidente homicida con su llegada a la preparatoria y sus constantes choques con Pinkie. Al finalizar toda la historia ya había comenzado a amanecer, habían perdido el sueño y Fluttershy servía café para continuar la historia, muchas veces Applejack cubría su rostro con el sombrero principalmente cuando nombraban a su hermana. Era un choque duro para ella, algo que le repetía que no la había cuidado lo suficiente y que quizás había sido su culpa, Rarity aguantaba las náuseas en los momentos más sangrientos como la muerte de Snips y Snails, Fluttershy cubría sus ojos en esas partes como si realmente lo estuviera presenciando. Las descripciones de Melisa eran tan detalladas que lograba transmitir cada emoción de miedo, temor, furia y enojo en cada parte.

Melisa: Y eso fue todo, no podía decirlo. Me había prometido no hacerles nada, pero fue suficiente para mí... Perdonen, las puse en peligro y ahora todo es mi culpa... Deberían matarme, si lo hacen ella dejaría de perseguirlas, quiere que la mate con mis manos si ustedes me quitan del medio todo terminará.

Applejack: O empeorará

Melisa: ¿A qué te refieres? ¡Su plan es que yo la maté para ocupar su lugar!

Applejack: Nop. Su plan es eliminar todos los obstáculos, si te matamos seremos presa fácil, nos vera como sus obstáculos y vendrá por nosotras. Si queremos detenerla te necesitamos, eres quien mejor conoce su mentalidad y quien mejor ha tratado con ella.

Melisa: Pero por mi culpa...

Fluttershy: No es tu culpa, Rainbow siempre fue muy impulsiva. Tu solo querías lo mejor, no debes sentirte culpable.

Rarity: Además nos has alertado a tiempo, bueno tu amigo lo hizo. Es raro que fuera amigo de Pinkie y que frustrara su plan...

Melisa: Es un doble agente, es mi centro de confianza para detenerla aunque debe aparentar ser blando con ambas para que no lo descubra. Podemos confiar en él, pero no alertarle todos los detalles...

Applejack: No ser honesta al máximo va a costarme, si él lo sabe y sé que lo sabe estamos muertas.

Melisa: No exactamente, podemos detenerla si logramos ubicar antes a su siguiente víctima. Piensen, ¿Quién les hizo daño en el pasado? ¿Quién puede ser considerado una persona peligrosa a ojos de Pinkie?

Rarity: Puede ser cualquiera, ex novios, romances, incluso compañeros de la infancia...

Fluttershy: Quizás alguien que todas conocemos...

Applejack: ¡Esperen! Cuando teníamos que ensayar mi bajo desapareció, también recuerdo que lo fuimos a buscar con los mismos que casi le rompen la cadera a mi abuela por vender productos falsos...

Melisa: ¡Ellos! Deben ser ellos...

Fluttershy: Flim y Flam, pero no van a creernos...

Melisa: Debemos vigilar la tienda, puede estar incluso matándolos ahora. ¡En marcha!

Capitulo 16: Enemy from the Pink

Mientras las chicas se dirigían a la tienda de Flim y Flam, Pinkie ya estaba labrando su masacre, solo habían pasado unas horas desde la muerte de Cheese pero aquel día Pinkie parecía ansiar la sangre, la justicia, la muerte. Sus ansias de finalizar su "heroica" tarea la estaban consumiendo, la sumían en un estado de trance, de ansiedad, de diabólica ambición. Aun no estaba loca, no escuchaba voces, no escapaba de la realidad, pero la locura podía verse en sus ojos la frialdad que los mismos representaban a ojos ajenos daban la idea de locura, de frustración, de un odio que finalmente estaba llegando al exterior. Un plan que había tardado años en labrarse, un plan que fue repetido hasta el hartazgo, un plan que solo variaba en la cantidad de sangre que Pinkie estuviera dispuesta a derramar. Poco a poco, la sangre se había convertido en un símbolo para la pelirosa, un símbolo de limpieza. No limpiaría el mundo con lágrimas, con agua salada que solo evocaría la tristeza y la debilidad, limpiaría el mundo con sangre. La sangre de sus víctimas limpiaría la mente de las personas, ya nadie temería en derramarla, lograría hacer que se defendieran, lograrían disfrutar con el dolor de quien les había hecho daño y olvidarían las miradas inquisidoras de la falsa ley de perdón. Pinkie había decidido convertirse en un símbolo, en algo que no solo llegara hasta el final de su vida si no que se convirtiera en leyenda, una incluso más grande que la del Rey Arturo. Ambición poderosa, una mente inigualable y un cuchillo filoso, solo eso se necesitaba para que Pinkie volviera a hacer justicia, esta vez con dos escorias de la sociedad que apenas merecían ser nombradas por sus labios, el deber reclamaba a su reina.

Melisa se encontraba corriendo junto con las chicas hacia la tienda, creían que en aquel lugar se llevaría a cabo una nueva escena y ellas querían evitarlo, aunque no tuvieran tan buenos recuerdos de las víctimas. A veces Melisa se preguntaba si ella no era la equivocada, una pregunta que ya muchas veces había resonado en su cabeza y sin embargo no se callaba, parecía gritar más fuerte mientras el tiempo seguía con su rumbo. Casi sin notarlo su mente comenzó a divagar, las calles de la ciudad le recordaban el pasado, la nueva compañía que estaba a su lado le recordaba una que ya nunca podría recuperar. Su mente por un instante se salió de su cuerpo, ahora se veía en el pasado, sentada con su amigo a la sombra de un árbol.

Melisa: Me da gusto poder estar relajada un rato...

Steven: Ya sabes lo que dicen, hay que tomarlo con calma

Melisa: Claro, en eso tienes toda la razón...

Steven: ¿Que harás cuando termines de estudiar?

Melisa: Aun no lo decido, pero espero seguir siendo tu amiga por mucho tiempo...

Steven: ¡Claro! ¿Que podría evitar eso?

Las chicas volvieron hasta donde se encontraba Melisa, fue Applejack la primera en hacerla reaccionar. Parecía muy preocupada por su falta de respuesta al principio, cuando pudo hacerla salir de ese trance había llegado el momento de las preguntas y como siempre Melisa estaba en una posición muy difícil como para ocultar más cosas.

Applejack: ¿Que sucedió? Parecía que estabas flotando...

Melisa: Recuerdos, aún recuerdo a mi amigo y eso no me deja ver con claridad las cosas. Aún tengo dudas, pero debemos ir, eso es lo único que sé...

Flim y Flam jamás se abrían imaginados presos en su propia tienda colgando desde el techo mediante una soga, observados por una niña que se divertía midiendo el tiempo que llevaban colgados de cabeza. Pinkie disfrutaba comiendo un dulce mientras constantemente elevaba su mirada a ambos pelirrojos, finalmente suspiró exhalando una gran cantidad de aire para luego comenzar a hablar. Una sonrisa se había dibujado en el transcurso aunque su cabello seguía lacio desde aquella confrontación con sus amigas, un cambio drástico para su aspecto tan peculiar pero que no era una noticia. Tarde o temprano todos la buscarían y su pelo lacio la haría más difícil de localizar.

Pinkie: Llegamos a este punto, la sangre ayuda a pensar. ¿Ya saben porque están aquí? ¿No? ¿Aun van a negar con esa cabeza que no sirve ni para darle de comer a las ratas? Uhmm, vamos, un esfuerzo. ¡Uno, dos y tres! ¿Nada?... Son tan indiferentes que realmente me enferman, el no saber la razón de este momento es igual al desprecio. Si, una palabra que conocen bien, desprecio por la vida humana, desprecio por las personas. ¿Creían que eran los reyes del engaño? ¿No hay mejor rival para un mentiroso que uno mayor? Oh, pero yo no miento, no yo me oculto. Me oculto porque oculta puedo ver cada mentira, viví haciéndome notar para que los defectos de los demás fueran vistos solo por mí, ya que todos veían solo mis defectos. Claro solo a mí, a Pinkie, a la loca del pueblo podía ocurrírsele tal idea. ¡Y miren a su alrededor! La gente muere, los parásitos son aplastados ¡Nadie sabe que fui yo! ¿Saben porque? ¿Saben que es lo que hace que nadie me atrape? Los tontos aun buscan mis defectos, no saben que para atraparme deben observar a otra persona. Y ahora veo sus caras, colgando boca abajo, a punto de gritar... adelante... griten ¡Entonen la melodía que mis oídos ansían escuchar! ¡Yo me encargaré de que su sufrimiento traspase la muerte!

Melisa llegó con las chicas unos minutos después, allí estaba Pinkie terminando de arrancar unos pedazos de piel del costado izquierdo de Flim. Su hermano que estaba a unos pocos centímetros recostado a su lado no tenía piel en todo el costado derecho, ambos hermanos eran mitad carne y mitad piel aun parecían estar vivos pero la tortura había sido prolongada. Pinkie masticaba los pedazos de piel que arrancaba para luego escupirlo hacia la pared, que expresaba "Justicia" con pequeñas bolitas de piel manchadas de sangre, de la boca de Pinkie goteaba la sangre que se derramaba si esta sonreía. Los hermanos aunque en estado de gravedad seguían vivos, Pinkie les había hecho soportar toda aquella tortura para que las chicas fueran testigos clave de sus muertes.

Pinkie: ¿Pueden creer que ni tienen talento para ser chicles? Las estaba esperando, pensaba que podía hacer para que tuvieran un lindo recuerdo de mi amistad. Y pensé, pensé y pensé mientras les arrancaba lentamente la piel con una pinza. ¡Y grité ya sé que voy a hacer! No los dejaría morir hasta que ustedes llegaran, porque solo Melisa podía saber cómo encontrarme. ¡Miren que lindo! Estar todas, bueno casi todas. ¿Dashie no pudo venir? Que lastima, le hubiera encantado verlos sufrir así. Ella dijo "Ojala esos estafadores se mueran", estoy cumpliendo su deseo pero es una lástima que no sea en vivo...

Melisa: ¡Ya basta Pinkie! Esto excede todo deseo de justicia posible, estas matando solo para divertirte, se acabó

Pinkie: ¿Hay una regla que diga que la justicia no puede ser divertida? Escuché cada grito de dolor, que divertido. Cada vez que gritaban recordaban sus mentiras, sus estafas, su falta de responsabilidad. Yo soy responsable, dije que no morirían hasta que llegaran, si no llegaban hoy seguiría con la otra mitad, me pregunto si ocultaran oro debajo de sus ojos. ¿Qué dices Meli?

Pinkie no se detuvo a esperar una respuesta, cuchillo en mano comenzó a perforar la cuenca del lado que aun tenia piel de Flam para luego extraer el ojo con excelente precisión. Realizó el mismo procedimiento con Flim, un lago de sangre brotaba de aquel espacio vacío mientras Pinkie jugaba con los ojos en su mano libre como si fueran bolas de billar. Applejack trataba de consolar a Rarity y Fluttershy quienes no podían dejar de temblar y taparse los ojos, Melisa en cambio estaba desesperada tratando de frenar a Pinkie.

Pinkie: ¿Porque se tapan los ojos? Miren que lindos adornos son para tus vestidos Rarity. Dos ojos que siempre te miraran aterrados, ¿No? ¿Qué me dices Fluttershy? ¿Acaso no disfrutaría una serpiente comer estas delicias? ¿Nada?. Chicas realmente me estoy esforzando para que pasemos un lindo tiempo entre amigas, pero si ustedes no colaboran esto no va a resultar. Meli ¿Quieres que te enseñe anatomía? ¿Sistema respiratorio y digestivo?

Melisa: Detente Pinkie, esto es demasiado.

Pinkie: Pero siempre puedes aprender. Yo trato de enseñarles cómo realizar una venganza, tomas a tu víctima, la torturas un poco y la tiras como basura en un lugar para que los tontos la vean. Los ves, te pones triste, lloras un poco. ¿No es eso lo que quieren? Seguro esto te va a hacer sonreír Meli, primero los abrimos un poco...

Pinkie ayudada por su cuchillo abrió a ambos hermanos mientras Melisa trataba de moverse, sus piernas no le respondían, para ella era una tortura mayor el ver un asesinato que tratar de evitarlo. Un temor repentino la invadió cuando las cortinas de metal del lugar se cerraron de golpe, estaban atrapadas frente a una asesina quien seguía revolviendo el interior de sus víctimas y cortando los órganos para enseñarlos. Pinkie sonreía mientras bailaba, una danza macabra para los ojos de Applejack y Melisa quienes no podían creer que alguien viera diversión en un acto tan horrible.

Pinkie: Siempre revientan, y me llenan el rostro de sangre. Un corte aquí y si revientan como les dije. Pero ya tienen todo lo necesario, pueden hacer herramientas, lámparas. Son creativas, seguro hasta Rarity podría hacer un lindo vestido de esto. ¿Sigues ahí linda? Vamos un poco de valentía y buen gusto, puedes hacer maravillas con un pulmón perforado, mira su suavidad, su textura tan peculiar. ¿Prefieres el corazón? Es un lindo complemento para una cartera, tan suave y apretujable...

Melisa: ¡Pinkie! ¿Ya estas conforme? Las has traumado para toda la vida, a tus amigas. ¡Porque no respetas a nadie! Ten un poco de piedad, míralas, apenas pueden moverse, apenas pueden verte a los ojos...

Pinkie: ¿Piedad? ¡Dices que no tengo piedad! Mientes, mientes Melisa y no me gustan las mentirosas. ¡Sí que les tengo piedad! Nunca les toqué un solo cabello, nunca les apuñale. ¿Oíste Applejack? Tu hermana te hizo eso, yo no tuve que ver en tu herida. Si quisiera haberlo hecho Applejack estaría muerta, le hubiera perforado más que solo la piel. Pero no, ustedes no pueden ver que tan buena fui para ustedes...

Applejack: ¡Mataste a Sunset! ¿Y qué hay de Rainbow?

Pinkie: Sunset esto, Sunset lo otro. ¡Al diablo con esa! Nos hizo pelear todo un año por una estúpida corona, por un tonto baile. ¿Y que se supone que haría? ¿Tragarme todo mis días en soledad por su culpa y decir que era mi mejor amiga? Deberías comprenderme y más tú, la más honesta de todas las amigas ¿Perdonas a una mentirosa? Una mentirosa que te alejó de tus mejores amigas solo por capricho, una mentirosa que apenas sabia disculparse. No, eres blanda, muy blanda como tu piel. Rainbow merecía ese castigo por todas las veces que fue arrogante, la valoro demasiado, por eso no la maté. Solo le advertí que cambie su actitud. No voy a mentirles fue divertido, verle su rostro lleno de dolor mientras sangraba, me da una risa loca....

Melisa: Eres un monstruo...

Pinkie: Ustedes crearon al monstruo, yo soy una humilde servidora... alguien que solo corta y divide. Corta un trozo, mastica el otro, tira el resto... Creo que ya es suficiente para ustedes, mejor me retiro no sin antes regalarles esto...

La pelirosa comenzó a lanzar las partes de Flim y Flam por los aires Rarity junto con Fluttershy trataban de escapar de aquel asqueroso regalo pero tarde o temprano eran salpicadas por la sangre o los restos de carne. Melisa pudo moverse aun cubierta de sangre comenzó a perseguir a Pinkie pero resbaló con un trozo de hígado cayendo de cabeza al suelo, la pelirosa se acercó sonriente para besarle la mejilla antes de huir definitivamente. Las autoridades llegaron alertadas por Applejack, sin embargo, debido a la oscura escena tardaron mucho tiempo para calmar a Fluttershy y Rarity. Muchas de las evidencias habían sido contaminadas y la investigación tenía un final incierto, no se podía basar solamente en el testimonio de adolescentes y mucho menos en estado de shock.

Capitulo 17: Insane

Dos días después del incidente en la tienda de Flim y Flam, todos buscaban más evidencias que involucraran a Pinkie. El crimen a pesar de estar hecho con rencor, furia y resentimiento era uno de los más perfectos de la historia, no había ninguna evidencia de ADN que pudiera utilizarse, todas estaban contaminadas, no había arma homicida ni huellas dactilares de Pinkie debido a que la propia sangre las había cubierto. Tampoco había algún indicio, ningún cabello rosa, ningún pedazo de ropa, parecía que un fantasma se hubiera cobrado su muerte en lugar de ser un crimen perpetrado por una adolescente furiosa e iracunda. Aunque los cinco testimonios apuntaban a Pinkie nadie podía localizarla, tampoco había algún rastro en su casa que indicara adonde había podido ir. A veces la facilidad con la que Pinkie podía escabullirse era envidiable, incluso sus antiguas amigas comentaban que no se esperaban tal inteligencia proveniente de una persona que siempre parecía actuar por instinto. No se trataba de una criminal cualquiera, era inteligente, meticulosa y fuertemente convencida de su labor. Luchar en contra de Pinkie era como escalar un muro de treinta metros y no sentir cansancio, era una labor casi imposible y de por si agotadora.

Todas comenzaban a pensar el siguiente ataque de Pinkie, aunque ninguna parecía concordar. Lo más cercano había sido Flim y Flam, pero luego de aquel día aunque buscaran evidencias ninguna podía acertar una nueva víctima, las pistas parecían haberse evaporado. Cada minuto que pasaba se invertía en mas teorías y cada vez que una de ellas fallaba Melisa no podía evitar imaginar a Pinkie riéndose en su cara por ser tan inútil. Aunque contaba con el apoyo de sus amigas, Melisa se sentía cada vez peor, las dos veces que había podido atraparla solo la había frustrado y no se perdonaba que cada intento terminara por traumar aún más a las más sensibles del grupo. A pesar de sus dudas internas, Melisa no quería rendirse, se lo debía a sus nuevas amigas y a su difunto compañero. Aunque sabía que prometerse cosas le había llevado a tal punto de depresión, la chica se prometió atrapar a la asesina en el menor tiempo posible.

Applejack: Dulzura, hemos revisado toda la lista y no podemos ubicar una nueva víctima.

Melisa: Eso es imposible, no pudo haber terminado. Pinkie no se guardaría la fiesta para ella sola, si hubiera terminado ya lo sabríamos...

Rarity: ¿Pero quién pudo ser capaz de lastimarla? Dijimos Cheese por lo de la fiesta, aunque nadie sabe de él desde hace días...

Fluttershy: Creo que Cheese... ya no...

Melisa: Cheese ya debe haber muerto. Quizás lo hayamos terminado de digerir...

Rarity: ¡No digas esas cosas!

Melisa: Es la verdad, quizás debamos solo comer frutas de aquí en adelante, recuerden que Pinkie puede disfrazar bastante bien los sabores de carnes y pasteles. No comeremos más que frutas hasta atraparlas, bueno y algunas verduras...

Applejack: Creo que esto de Pinkie nos tiene demasiado alteradas...

Fluttershy: Ojala Twilight estuviera aquí

Rarity: Aunque no he visto a la otra Twilight hoy

Melisa: ¡Eso es! Su víctima estuvo siempre frente a nuestros ojos. Rápido debemos encontrarla luego de clases, estoy segura de que ella será la siguiente.

Applejack: ¡Pero claro! Ella por poco destruye toda una escuela por su propio desconocimiento, es la victima perfecta para esa loca...

Aquella tarde todas acordaron una hora determinada para ir en busca de Pinkie, pero Melisa no quería involucrar más a sus amigas al peligro y la locura de la pelirosa. Armada de valor decidió afrontar la búsqueda sola, encontrando una casa abandonada en el medio del bosque, Melisa supuso que lograría llegar antes de que Pinkie asesinara pero no era consciente de lo que había ocurrido allí, llegaba tarde para salvar a alguien aunque nada de esa aventura resultaría como había planeado.

Tres horas antes de la llegada de Melisa, Pinkie había atraído a Twilight a esa casa. Era la versión humana que tantos problemas había causado, pero ella no revelaría sus intenciones hasta no asegurarse de haber ganado aquel partido, Twilight la seguía ignorando la verdad sobre Pinkie ya que prefería creerle a una amiga, no sabía mucho de la amistad y la confianza era una de las cosas que jamás quería perder. Inocente y quizás demasiado inexperta en la amistad, Twilight fue guiada por un lobo hacia su guarida, un lobo de pelo rosa y lengua filosa. Al llegar a una de las habitaciones la puerta se cerró tras Twilight quien algo asustada volteó para observar a Pinkie aun sin saber si aquello era una broma.

Pinkie: Tranquila... no tienes por qué temer, de hecho todos te temen a ti y por eso estas sola. Sin amigas, sin metas, sin saber nada del mundo. Un destino un poco cruel para alguien como tú, como Twilight Sparkle. Una princesa en un mundo y una escoria en el otro... pero no, no jajaja... vamos que solo estoy analizando las cosas positivas. Jajaja, mira de positivo tienes lo que yo tengo de malo... ¿Tu amiga Pinkie es mala?... jajaja...

Twilight: No, no eres mala. Pinkie, me estas asustando, quiero irme de aquí.

Pinkie: Oh, gracias creí que yo era la única que creía no ser mala... Veamos ¿Porque te quieres ir? Este lugar es como tú, decrepito, frágil, viejo, malvado, inexperto, manipulable. Es tal y como una representación en una casa de ti misma, con todo el decorado hasta las paredes son violetas, bueno la mitad de lo que queda pintado... jajaja... me da risa ver esa carita de perrito perdido... ¡Deja de fingir! ¿De verdad no sabes porque te traje aquí?

Twilight: Pinkie ¿Que te hice? No merezco ser tratada así, ya pedí disculpas, ya arregle todo...

Pinkie: ¡Las disculpas son para perdedoras! No sirven de nada, no dan nada a cambio. Hay que limpiar, cuando vez una cucaracha la aplastas, cuando ves algo sucio lo limpias, cuando alguien se equivoca lo castigas. Cuando alguien ya deja de ser una persona y se convierte en una hormiga ¡Se aplasta!. ¡Eso haré contigo! Serás aplastada y reemplazada por la Twilight del otro mundo, si esa se desvía la aplastare y reemplazaré. ¡Aplastar y reemplazar!

Twilight: No... no puedes hablar en serio...

Pinkie: Ohh... jajaja... claro que va en serio... ¡Te aplastaré hasta que no puedan reconocer que eras! ¡Sangraras por cada cosa que destruiste! ¡Tu sangre será lo que limpie todos los errores! Ahora... ven con tu amiga Pinkie... cierra tus ojos... jajaja... y muere...

Twilight no podía creer lo que escuchaba, cuando la pelirosa se abalanzó con furia trató de esquivarla para salir de aquella habitación. Aunque pudo lograr su cometido de zafarse de aquel agarre, sintió un fuerte dolor en su pierna derecha. Pinkie desenterró con fuerza el cuchillo mientras que Twilight se arrastraba a la salida, la pelirosa limpiaba con su lengua la sangre que había recolectado y se fascinaba con la cara de terror que su amiga mostraba a cada segundo. Unos pasos la separaban de su cometido, con todas sus fuerzas Twilight logró reincorporarse y avanzar arrastrando solo su pierna herida, era lenta y Pinkie podía rematarla en cualquier minuto pero un ruido proveniente de las habitaciones de abajo fueron suficientes para distraer a la asesina y lograr que Twilight encontrara refugio en una habitación cercana, cuando Pinkie volvió su mirada la victima parecía haberse esfumado pero un rastro de sangre era el sendero a seguir. Otro ruido proveniente de abajo, Pinkie se enfurecía por aquellos ruidos, estaba planeado que Melisa no llegara hasta después del atardecer, no podía haberse equivocado y tampoco parecía ser la policía.

Pinkie: Justo hoy... justo hoy... tenía todo en orden y tienen que aparecer a curiosear... pero eso también es malo... meterse donde no te llaman y causar un desorden. Jajaja... creo que hoy tendré una jornada ocupada. Hey Twi... escúchame sé que puedes escucharme porque no te has ido de esta casa. Primero mataré a quien sea que este husmeando, luego volveré por ti y por ultimo enviare tu cabeza a la escuela para que todos vean que le pasa a los que no se portan bien. ¡JAJAJA! Buena chica, no respondas, no hace falta... es más divertido seguir tu sangre y asesinarte con una cara de pánico en lugar de anunciarte cuando morirás...

En el primer piso dos muchachas exploraban las habitaciones, una de ellas con cabello azul y reflejos rosas parecía ser la más emocionada mientras que su acompañante una chica de cabello verde claro con reflejos blancos no tenía muy buen presentimiento de la situación. Ambas parecían estar ahí por motivos diferentes, su amistad las unía pero a cada minuto una de ellas se impacientaba y sugería abandonar cuanto antes aquel lugar.

Lyra: Ya te lo dije Bon Bon, no me gusta este lugar. No me importa que seas una caza monstruos o busques el fantasma de tu carrera, este lugar me da muy mala espina...

Bon Bon: Para nada, según mis investigaciones aquí hay un fantasma cuya risa histérica asusta a cada persona que visita el bosque...

Lyra: Bueno no pasemos más por ese bosque y listo. No me interesa el fantasma te digo que algo malo esta por ocurrir

Bon Bon: Relájate, solo estas un poco asustada. Hagamos algo, quédate aquí y yo me voy a explorar. Volveré en unos minutos...

Lyra: ¡Esta bien! Has lo que quieras pero no vengas llorando cuando algo te caiga del techo...

Bon Bon: Que graciosa eres, pero te prometo que tendré cuidado

Lyra se sentó en uno de los sofás de la sala principal mientras que Bon Bon comenzó a investigar las salas aledañas. Llegó hasta un dormitorio el cual parecía descuidado y frágil, no había indicios de habitantes por aquel lugar en años. Pudo notar rastros de polvo en los viejos muebles, e incluso algunas telas de araña en las luces. Buscando evidencias se percató que una sombra se acercaba tras ella, no pudo voltear ya que Pinkie había logrado acorralarla contra una de las paredes sin dejarle ver más que una franja de cabellos rosados. Una sonrisa diabólica acechó cuando Pinkie se acercó al costado izquierdo de la muchacha, un escalofrió invadió a la joven investigadora que no podía gritar ni moverse, el miedo la había paralizado por completo.

Pinkie: No se espía a los vivos... no se espía a los muertos... no se miente a una amiga... no se abandona a tu mejor amiga... no se desestima una advertencia... tu destino es morir para que tu amiga sienta tu verdadero arrepentimiento. Duerme... jajaja... duerme niña...

El cuchillo atravesó limpiamente el cuello de la muchacha mientras la sangre regaba el rostro de su asesina. La risa de Pinkie invadió la casa haciendo que Lyra se sobresaltase desde su asiento comenzando a buscar a su amiga pero iniciando en sentido contrario a su verdadera ubicación. Pinkie no perdió tiempo, arrastró por el áspero suelo el cadáver sin preocuparse por las astillas que pudieran clavarse y usando una soga la colgó como un ahorcado utilizando la lámpara de la sala principal para mantenerla en el aire. La fuerza de la cuerda lentamente separaba la cabeza del cuerpo partiendo desde la herida. La pelirosa conforme buscó otra herramienta que utilizar, un tubo de metal que era parte de la cañería dañada de la casa para luego ocultarse en una habitación esperando a que Lyra descubriera la sorpresa.

Lyra: ¡Amiga! ¡Vamos no te ocultes así! No fue para tanto, quizás tenías razón... ¡Bon Bon!... Bon... No. ¡No! ¡Esto tiene que ser una pesadilla!

La chica comenzó a avanzar hacia el cuerpo inerte de su amiga, al principio se cubría los labios, los ojos. No podía ver ni articular palabras para lo que estaba viendo, un frenesí la invadió tratando de salvarla pero luego observó para su desgracia que la cabeza se separaba del cuerpo haciendo que estas dos partes caigan al suelo como peso muerto. Lyra salvó la cabeza de su amiga, mientras lloraba, estaba cubierta de sangre pero no le importaba, lloraba su perdida el mayor dolor que había sentido en su vida. Una imagen que se repetía cada vez que cerraba sus ojos, los pasos le alertaron demasiado tarde que alguien estaba detrás. Pudo divisar vagamente a su atacante pero un dolor invadió su cuerpo entero, desmayándose casi al mismo tiempo en que su cabeza aun giraba. Mientras Pinkie encadenaba en el sótano a Lyra y dejaba la cabeza de Bon sobre una camilla cercana para que al abrir sus ojos sea lo único que pudiera ver, Twilight aprovechaba para escapar del lugar, descendiendo las escaleras notó aquella imagen de un cuerpo decapitado sobre la sala para luego salir finalmente. No podía hacer nada, herida y llena de miedo lo único que podía hacer era escapar y alertar a alguien. Su cuerpo le comenzó a pesar unos pasos más al norte, en medio del bosque perdió la conciencia pidiendo que alguien detuviera a Pinkie.

Melisa ingresó a la casa encontrando el cuerpo decapitado, negando con su cabeza comenzó a avanzar. Pudo ver el rastro de sangre que bajaba al sótano y otro que descendía por las escaleras. No podía imaginar a cuantas personas había torturado Pinkie y porque ahora parecía ir cada vez más lejos, al punto tal de llenar de sangre aquella casa tan vieja. Melisa no tuvo dudas esta vez subiendo las escaleras para encontrarse cara a cara con Pinkie. Era otra persona, no había rastros de la adorable chica que conoció hacia unos meses, tampoco era una persona. Una sonrisa diabólica adornaba su rostro, sus ojos azules parecían puntos diminutos rodeados de blanco, su expresión facial era exagerada y poco humana. Su cabello rosa parecía estar desalineado aunque lacio ahora cubría su rostro la mayoría de veces que no levantaba la mirada, su respiración era agitada y poco recordaba a aquella primera impresión de Pinkie como asesina.

Pinkie: ¡Meli! ¡Mi amiga! ¡JAJAJA! ¿Dónde la tienes? ¿Eh? ¿Dónde la escondiste? ¡Twilight vino tu amiga Meli a jugar contigo! Vamos Meli, dile a tu gran amiga Pinkie donde se esconde, no quiero hacerte daño, pero esa carita que tienes es tan... deseable... Jajaja, cuando no tiene sangre me dan unas ganas locas de mancharla... Vamos, ¿Quieres repetir el numerito de la otra vez? ¿Quieres golpearme o vas a temblar de miedo?

Melisa: Pinkie... me das pena. No creí que la locura te consumiría de esta forma...

Pinkie: ¿Loca? ¡Loca! No estoy loca, se todo lo que pasa. Mira primero tu viniste a mi casa, me descubriste, peleamos. Perdiste oh que pena, luego te deprimiste a tal punto de aburrirme y ahora que dañe a tu preciada Dashie vienes como una heroína en plan de salvar el día. ¡Así no funciona la vida! ¡Jajaja! Y la loca soy yo, vives en un cuento de hadas y yo estoy perdiendo la cabeza. Tu nunca podrás igualarme, tu nunca serás capaz...

Melisa rebalsó en ese punto golpeando con fuerza el rostro de Pinkie, esta no se defendió como respuesta a la agresión. Cada golpe parecía aumentar la carcajada de la pelirosa, por duro que sonaran Pinkie parecía estar recibiendo cosquillas. La risa hartaba de tal forma a Melisa que cada vez golpeaba con más furia e ira pero solo aumentaba aquel sonido insoportable para su tormento. Finalmente Pinkie detuvo un puño con su mano, deteniendo su risa por unos instantes.

Pinkie: Eso es, deja salir toda esa furia asesina. Mátame, mátame con esa ira... ¡Jajaja! Pero tendrás que esperar para matarme, me has dejado un buen rubor en mi rostro con estas manos tan suaves. ¿Quién sospecharía que tras una chica como tú hay otro ser que se parece a mí? Las más dulces, somos las más peligrosas Meli...

Melisa no pudo responder, la mano de Pinkie estaba apretando su cuello con gran fuerza, dirigió la mano libre a tratar de separarse pero en aquel momento la otra mano acompañó el fuerte apretón. La fuerza de Pinkie era inhumana en ciertas ocasiones y más cuando se enfurecía, Melisa usaba todas sus fuerzas pero parecía estar peleando contra más de tres personas en lugar de solo luchar contra Pinkie. Sus fuerzas comenzaron a flaquear, mientras sus ojos se cerraban una visión de su amigo ocupaba ahora el lugar de Pinkie llorando con tristeza mientras realizaba la labor de terminar con su vida.

Melisa: Así... así... termina... mi vida... sola... perdiendo lentamente contra quien... yo detestaba... lo... siento...

El día se turnó en una cortina negra, Melisa no esperaba que esta se levantara, creía estar muerta. Pero poco a poco sus ojos volvieron a moverse, el dolor del peso de su cuerpo la invadió, la cara de Fluttershy la recibió nuevamente al mundo real mientras Melisa aun tosía. Rarity estaba allí había tratado las marcas en sus nudillos, la fuerza que había empleado le había lastimado sin darse cuenta. Applejack estaba frente a Pinkie quien aun reía histéricamente, las chicas habían acudido gracias a Twilight quien las había contactado con muy poca fuerza desde el bosque y ahora se encontraba rumbo al hospital.

Pinkie: Pero miren a quien trajo el viento, estamos todas juntas. Toodaas en este hermoso lugar... bueno parece que Dashie no pudo acompañarnos... ¡Hey Meli! ¿Aún le duele? Jajaja... ¿Aún le duele esa herida que le dejé? ¿Qué pasa tiene miedo de que pasemos tiempo a solas? Jajaja... podríamos divertirnos mucho, yo cuidaría bien de ella, la llenaría de nuevos tatuajes...

El rostro de Melisa se convirtió en una furia mientras avanzaba hacia quien la provocaba pero Applejack la detuvo haciéndola volver en sí.

Applejack: ¡No la escuches! Solo quiere provocarte, es una embustera deshonesta. Seguramente si te acercas así tan de prisa no podamos salvarte de nuevo, no sabemos qué diablos oculta en esta casa ni que podría hacerte si vas tu sola. ¿En qué pensabas?

Melisa: Yo lo siento... creí que viniendo sola y enfrentándome a ella todo terminaría, si lograba cumplirle su deseo de matarme ustedes estarían a salvo y si yo la mataba todos lo estarían. Solo quise protegerlas...

Applejack: Meli no vuelvas a irte sola, te comprendemos y también queremos protegerte... Confía en nosotras y trabajemos todas juntas...

Pinkie: Pero que conmovedor me dan ganas de llorar... ¡JAJAJA! ¡JAJAJA!... vamos que solo me hacen llorar de risa. Ahora bien, contemos cabezas, son cuatro yo soy una sola claro. Estoy en desventaja, aunque bien podría ser que no. Como bien dijo nuestra vaquera de turno, no saben nada de esta casa, ni de lo frágil que puede llegar a ser... ahora ustedes se van para abajo y yo me retiro hasta una nueva ocasión. ¡Pinkie se va!

La pelirosa tomó el mismo tubo que había usado anteriormente para desmayar a Lyra y lo clavó en el frágil suelo de madera que al crujir unas pocas veces se desmoronó bajo los pies de las cuatro chicas que habían ido en su búsqueda. El segundo piso era inaccesible en aquel momento pero Pinkie había saltado a una habitación usando la ventana superior como salida de emergencia. Las cuatro muchachas estaban ahora en el sótano del lugar que no tenía una salida clara más que una puerta sellada desde el exterior, tampoco tenían señal para llamar a nadie. Pero nada las había preparado para lo que encontrarían en aquel sótano abandonado.

Capitulo 18: Another

Melisa reaccionó cuando su cuerpo tocó el duro suelo del lugar, llena de dolor comenzó a frotarse la cabeza para comprobar que no estuviera herida. La caída había sido dura e incluso le sorprendía el no haber muerto, quizás la distancia era menos de la esperada o simplemente Pinkie no quiso matarlas si no quitarlas de su ruta de escape. Aun en la oscuridad un grito proveniente de Rarity la alertó al llegar con ella junto con las demás observaron que estaba cubierta de sangre junto con partes humanas pero eso no era lo que despertaba aquel grito, la chica señalaba a una esquina donde una chica de cabello rosa esponjado y ojos azules se encontraba sentada en cuclillas cubriendo parcialmente su rostro con sus brazos. Melisa se puso en guardia, no sabía qué tipo de poder había usado Pinkie para aparecer allí de repente, mientras que Applejack limpiaba a Rarity para tratar de que deje de hacer un drama, Fluttershy acompañaba a Melisa tratando de no tocar nada de aquel lugar, parecía haber partes humanas y sangre por doquier.

Melisa: ¡Pinkie! ¿Qué es lo que pretendes ahora?

Pinkie: ¿Pretender? Yo... ayuden a esa chica... no se usar estos cascos tan extraños y me dice que estoy loca...

Melisa: ¿Cascos? ¿Loca? ¡Ahora la loca soy yo! Estuvimos arriba por poco nos matas y ahora pretendes que crea tus mentiras... Esto se termina aquí Pinkie...

Pinkie: ¡Pero yo no hice nada! Ella me encerró aquí y luego me dijo que aprendería mi verdadero talento ¡Yo nací para hacer reír! Ojala Twilight estuviera aquí, seguro ella sabría como usar estas cosas...

Aquella pelirosa trató de levantarse pero cayó al suelo de manera instantánea, como si no supiera usar sus extremidades. Trataba de enderezarse pero lo único que hacía era caerse para los costados y como un perro tímido volver a encogerse sobre sí misma. Fluttershy reconoció aquellos movimientos de la primera vez que Twilight había estado en ese mundo y pronto supo que aquella Pinkie no era la asesina.

Fluttershy: A ver Pinkie, déjame ayudarte...

Pinkie: ¡Fluttershy! ¡Tú también estas aquí! ¡Oh gracias al cielo!

Con un salto forzado Pinkie abrazó fuertemente a su amiga sonriendo mientras que esta parecía estar perdiendo el aire por la fuerza, Melisa vio eso como un ataque y se apresuró a socorrerla pero Fluttershy la detuvo entre susurros explicando que todo estaba bien y que fuera a liberar a la prisionera. Obedeciendo Melisa pudo liberar a Lyra quien se refugió detrás de Applejack culpando a Pinkie por la pérdida de su amiga. Las chicas tenían que encontrar un modo de escapar, afortunadamente Pinkie había logrado aprender a caminar con más facilidad al ver a sus amigas y sentirse más segura junto a ella aunque las miradas de desconfianza no cesaban, particularmente de Melisa quien aún no podía explicarse que estaba sucediendo.

Melisa: Creo que no podremos salir de aquí, no hay señal y tampoco parece que esta chatarra se abra por este lado...

Pinkie: ¡Estamos atrapadas! ¡Vamos a morir aquí solas y sin aire! ¡Sin comida sin bebidas! Y lo peor... ¡Sin una fiesta! ¡Es el peor día de mi vida!

Applejack se adelantó tapando la boca de Pinkie rápidamente con su mano, negando con la cabeza, al retirar la mano la chica estaba con una sonrisa como si su crisis hubiera cesado de repente con esa acción. Applejack reconoció que aquella Pinkie no era la asesina de todo aquel tiempo y pudo ver que Melisa había aceptado aquella condición. La puerta se abrió lentamente siendo empujada desde fuera, todas las chicas sintieron temor, veían como ante sus ojos una persona se estaba abriendo paso y temían que Pinkie hubiera regresado para terminar el trabajo. Pero no era Pinkie Pie si no otra persona la cual con mucho esfuerzo había abierto por sí misma la puerta.

Pinkie: ¡Oh no! ¡Rainbow Dash se convirtió en una temible momia!

Rainbow: ¿Momia? ¿Me haces esto y te burlas de mí? ¡Ahora vas a ver cómo te queda esa cara luego de que arregle cuentas contigo!

Melisa: ¡Rainbow no! ¡Detente no es lo que crees!

Rainbow: ¿Porque la defiendes? ¡Yo arriesgando mi vida por ti y todas ustedes para que me digan que defendamos a esa loca!

Melisa: Ella no es Pinkie

Rainbow: ¿Acaso estas ciega? ¡Mira bien su cara obviamente es Pinkie Pie!

Melisa: Pero no es nuestra Pinkie ella es de la dimensión de Twilight

Rainbow: ¿Que ocurrió aquí? Creo que me estoy volviendo loca...

Melisa abrazó a Rainbow para tranquilizarla, los vendajes que cubrían su cuerpo se fueron destensando lentamente hasta que la recién llegada se había calmado lo suficiente para abrazar a su amiga y aceptar que estaba un poco descontrolada aquella noche. Pinkie no pudo resistirse sumándose al abrazo entre ambas amigas lo cual incomodó levemente a Dash al creer que aún estaba lidiando con la asesina responsable de su condición actual.

Rainbow: Esta bien, demasiado cariño por ahora. Sera mejor que empieces a explicar las cosas y convencerme de que no te rompa la cara por todas mis heridas.

Pinkie: Oki doki loki! Veamos por donde podemos empezar...

No recordaba mucho de aquel suceso, simplemente la habían levantado de la tierra que pisaba y de repente estaba en un lugar nuevo. Había varias personas parecidas a ella, un vistazo más detallado le reveló que todas las demás eran Pinkie Pie pero que ninguna tenía el pelo esponjado. Ella era la única diferente, una de las tantas Pinkies al parecer la líder de las otras se acercó a ella y le exigió que torturara a un animal. Pinkie no pudo hacerlo, tampoco pudo mantenerse en pie por más de dos segundos, las demás se reían y murmuraban mientras que ella era por primera vez la única extraña en un mundo de locura y desconocimiento.

Pinkie: Ella esta defectuosa, mejor encerrémosla para que descubra su talento o que muera en el intento.

Esa fue su sentencia, las demás rieron y la arrastraron hasta la casa abandonada encerrándola en aquel calabozo improvisado. Cuando Lyra fue hecha prisionera se le dio la tarea de matarla o morir de hambre, pero Pinkie Pie apenas se había acostumbrado a su nuevo cuerpo y no quería lastimar a otra persona por su propio beneficio. Finalmente se rindió esperando su muerte en silencio, creyendo que otra de las asesinas que se habían burlado de ella llegara para realizar su trabajo. Pero todo lo que había ocurrido era extraño, el mundo era extraño, hablaban de cosas muy diferentes y la llamaban loca. No sabía mucho sobre la situación en la cual la habían obligado a entrar y Pinkie solo quería volver a su hogar.

Rainbow: No tenía idea de que Pinkie pudiera traer más personas desde otro lugar...

Melisa: Si trajo a varias Pinkies quizás la que nos atacó arriba no era la "verdadera"

Applejack: A decir verdad, esa rosada parecía solo querer matar por locura en lugar de nuestra fugitiva que siempre planea todo en tiempo y forma...

Fluttershy: Era extraño que hubiéramos llegado tan rápido y que permitiese la fuga de Twilight...

Rarity: Hablando de fugas, Rainbow cariño ¿No estabas en el hospital?

Melisa: ¿Cómo fue que nos encontraste justo en el medio de la nada?

Rainbow: Eso mis amigas es una gran historia, aunque no tan increíble como la de Pinkie Pie

Pinkie: ¡Lo sabía!

Rainbow se había enterado en el hospital sobre la situación de sus amigas, la llegada de Twilight como compañera de habitación en cuidados intensivos le sirvió para enterarse de lo que estaba pasando en el exterior. El reloj marcó las 8 pm pero ninguna de sus amigas había llegado para cuidarla. El aire se filtraba lentamente por la habitación, mientras las cortinas se movían gracias a una leve brisa veraniega. Dash estaba preocupada, nunca se habían atrasado en cuidarla, incluso al enfrentar a Pinkie o presenciar una escena horrible. Sin dudarlo ni un minuto más, Dash se vistió como pudo y saltó por la ventana, el aterrizaje forzoso le hizo sentir el dolor de cada herida pero pudo soportarlo, se reincorporó lentamente mientras trataba de alejarse de las luces, luego de un respiro inició su búsqueda en la dirección al bosque donde Twilight había sido encontrada. Cada ciertos periodos de tiempo tomaba un respiro, en su condición normal Dash habría llegado al lugar al mismo tiempo que las demás chicas pero se retrasó un poco por las heridas y el cansancio. Fue una humillación para ella pero un milagro para quienes ahora estaban libres de su encierro.

Rainbow: Y así fue como las encontré aquí

Melisa: Corriste todo ese trayecto por nosotras, aun cuando tus heridas te impiden estar activa por tanto tiempo...

Rainbow: Haría lo que fuera por mis amigas, además tu hiciste mucho por nosotras todos estos meses soportando a Pinkie y el secreto tan terrible que nos ocultaba...

Rainbow se acercó a Melisa besando su mejilla como agradecimiento mientras todas abrazaban a la chica cuidando de no lastimar a Dash más de lo que ya estaba. Luego de ese gesto, Melisa sugirió salir del lugar, era muy probable que alguien fuese a revisar el trabajo y no deseaban encontrarse con Pinkie en un lugar que alimentara su locura por la tortura. Al salir de aquella casa, Lyra fue a informar a las autoridades mientras Melisa llevaba a Rainbow al hospital y las chicas a Pinkie al portal que ellas conocían, si podían hacerla volver a Equestria para que la princesa Twilight solucionara las cosas tendrían una oportunidad de derrotar a Pinkie en su propio juego.

Lejos de cada situación había dos Pinkies conversando, estaban frente al portal que funcionaba debajo de la casa de Seicer. La primer Pinkie era la que había iniciado todo y la segunda la que había tenido la frustrada tarea de matar a Twilight de ese mundo. Ambas parecían discutir sobre lo que habían logrado y lo que no, teniendo visiones muy distintas de lo que debió haber ocurrido.

Pinkie (I): ¡Debiste dejar que la matara! ¡La tenia entre mis manos! Su respiración estaba casi extinta, sus ojos apenas brillaban. Era bellísimo, su dolor, su falta de vida. ¡Quiero matarla! ¡Matarlas a todas!

Pinkie (H): Te traje aquí para que como las otras me ayudaras, tu tarea era matar a esa despreciable rata. Le dijiste las palabras y se te escapó, debías incapacitarla antes. ¿Qué debo hacer para tener resultados?

Pinkie (I): ¿Resultados? ¡Jajaja! Hay que matarlas a todas, así nos dejan en paz. Luego matamos a cada cucaracha, ¡Para que quieres que haya alguien tras nosotras! Tampoco confío en tu amiguito, parece ser que nos traicionó diciéndole a esa tal Melisa donde estábamos, es peor que la escoria...

La Pinkie que parecía ser la causante de todo aquel plan empujó a su contraparte encerrándola con su fuerza contra la pared. Sus ojos azules eran la viva expresión de la furia, el sentimiento sincero y la sed de justicia pero la que estaba prisionera solo mostraba locura en aquellos dos puntos azules casi invisibles.

Pinkie (H): No te atrevas a mencionarlo, ni a cuestionarlo, tampoco pienses en dirigirle la mirada. ¡Él es mi amigo! Y si hizo algo así fue porque yo se lo pedí, era una prueba quería ver como trabajabas bajo presión. Perdiste el control, te desviaste del objetivo e incluso asesinaste a alguien que no entraba en los planes. Pero descuida, serás una inútil total en cuanto se trate de planes, pero tu sed de sangre puede tornarse en justicia muy pronto.

Pinkie (I): ¡Justicia! ¡Jajajaja! ¡Solo me interesa matar! Te mataré a ti, a todas las que trajiste. Nadie se compara a la verdadera, ¡Yo soy la verdadera! Y cuando acabe contigo y las demás, me quedare con ese amiguito que tanto aprecias... Jajaja... Te crees la justicia y guardas esos sentimientos tan profundos... ¿Que eres? ¡Una cobarde!

Pinkie (H): Mis sentimientos por él, mi amistad con él. Él me aísla de la locura que tanto te ha consumido, no eres mejor que ninguna, eres la más baja escoria de mis encarnaciones. Cuando esto termine, me aseguraré de hacer justicia por tu mundo. Yo acabaré con esa locura...

Capitulo 19: Blood in the Rain

La lluvia, quizás uno de los escenarios más deprimentes que podían azotar a la ciudad. Una lluvia en verano que teñía los paisajes de gris, bajo una densa cortina de agua, las calles estaban vacías mientras que los ciudadanos se refugiaban en sus hogares sin poblar las calles. La ciudad que hace pocos días era activa ahora parecía un fantasma sin vida, quienes se dedicaban a observar la lluvia pronto quedarían inmersos en una nostalgia y más con los acontecimientos recientes que sumaban una perdida cada cierto intervalo de tiempo. Era un punto de meditar, de respirar y seguir planeando a futuro, desde que Pinkie había huido no habían podido salvar a muchas víctimas e incluso la asesina parecía seguir teniendo plena ventaja sobre ellas. Melisa observaba el paisaje gris, estaba al cuidado de Rainbow y Twilight ya que dentro de poco le darían el alta. De hecho Rainbow solo estaba haciendo tiempo para terminar de leer sus libros favoritos, aunque todas estaban consientes no querían presionarla para que se incorporara tan de prisa a la búsqueda que por poco la mata en primer lugar. Twilight tenía heridas leves y seguramente en una noche o dos podría recuperar las fuerzas para desplazarse, Rainbow leía mientras que Twilight dormía, Melisa por su parte estaba concentrada en la lluvia que no sintió entrar a Applejack quien acompañaba a otra persona.

Applejack: Terroncito he vuelto y traje a una amiga

Melisa: Applejack no te sentí entrar...

La chica volteó su mirada desde la ventana haciendo contacto visual con Applejack, pero a su lado había otra chica más. Tenía el cabello lacio, ojos violetas, vestía una camisa celeste con un moño rojo y un falda violeta con un símbolo muy peculiar de una estrella. Portaba entre sus manos un libro y parecía al tanto de las situaciones, de hecho se parecía demasiado a Twilight pero con la diferencia del peinado, quizás esa era la Princesa pony de la que tanto le habían comentado.

Twilight (P): Pinkie Pie ya me ha informado de lo que ocurre, he venido inmediatamente. No puedo creer que algunas personas sean tan diferentes al otro lado del portal.

Su voz era segura, firme, inspiraba confianza y demostraba liderazgo. Melisa respondió aquella frase con una sonrisa, era una de las pocas veces que sentía la necesidad de sonreír sinceramente ante la llegada de una extraña. Twilight repasaba las hojas de aquel libro, buscaba un enigma o eso parecía juzgando la expresión de su rostro.

Twilight (P): Aquí esta, un portal como el que trajo a Pinkie forzosamente tardaría al menos veinte años en construirse. A menos que quien lo haya hecho sea un genio no veo la forma de que Pinkie lo haya hecho sola...

Applejack: Tenia las peores notas en química y ciencias, a menos que estuviera mintiendo es una locura afirmar que ella fue la responsable de su construcción...

Melisa: Quizás otra persona la haya ayudado o encontró el portal abandonado y solo tuvo que repararlo unos meses

Twilight (P): No creo que alguna persona haya logrado adquirir esa información, es una tecnología muy avanzada e incluso Sunset desconocía de su funcionamiento preciso

Rainbow: ¿Y entonces como es que nuestra rosada amiga tiene la posibilidad de multiplicarse? Es muy obvio al menos para mí que descubrir como construyo esa cosa no servirá de nada ahora que está funcionando.

Twilight (P): Rainbow tiene razón, descubrir tal información hubiera servido antes pero ahora ya es inútil, debemos concentrarnos en ocultar a mi parte humana. Estoy segura que vendrá hasta aquí y tengo un plan...

La lluvia se prolongó todo el día, no parecía dar un leve respiro, las calles ahora formaban pequeños lagos transparentes y los edificios parecían llorar desde sus ventanas. Melisa pensaba que quizás otro gran diluvio había sido enviado para arrastrar a todos los humanos, pero luego dejó de pensar en aquellas fantasías y cuentos. No era un diluvio, era una lluvia y eso era todo, pensar que Pinkie se había convertido en una especie de diosa que controlaba el clima era muy absurdo y solo infundiría temor en masa. La noche se había hecho presente, pero entre nubes y truenos solo era una bruma gris opaca lo que se divisaba del cielo. No había estrellas, no había luna y tampoco había lo que se llamaba cielo nocturno. Todo estaba oculto tras nubes, agua y relámpagos furiosos, tal y como se había planeado la asesina llegó al hospital. Melisa, Applejack y Rainbow la esperaban, sin embargo, no estaban preparadas para lo que verían sus ojos.

Pinkie ingresó al lugar pero desde su llegada todas notaron que no era la Pinkie real que tanto habían esperado. Su cabello lacio finalizaba al tocar sus hombros, su rostro era frio, sereno y con gran porte de seriedad. Acompañándola estaba aquella Pinkie de la casa de madera, la que habían identificado como la loca de remate. Si habían dos Pinkies simbolizaba que era una tarea de cumplir o no regresar, pero ninguna de las dos asesinas había hablado o declarado sus intenciones.

Melisa: Pinkie, no debes hacer esto...

Pinkie (I): Hola preciosa, estoy ansiosa de matarte esta vez jajaja... si te mataré y a tus amigas también jajaja... no creas que me olvidé lo que me hiciste vaquerita, ese golpe me dolió y no te lo voy a perdonar. Esta es mi propia venganza y no me interesa la justicia que tanto dice la otra, yo vine a matar y eso haré... ¡JAJAJA!

Pinkie (G): Esto no es matar, debemos evitar que la gente contamine más este mundo. Simplemente debemos exterminar las plagas, ir al virus de la enfermedad antes de enfermarnos, mi tarea es limpiar este mundo para prevenir la catástrofe. Si no están con nosotras, están contra nosotras y deben ser exterminadas de la misma manera...

Rainbow: Bien creo que nuestra amiga consiguió a alguien tan loca como ella y a una aún más loca...

Applejack: ¡No dañaran a nuestras amigas!

Applejack y Rainbow atacaron primero, no estaban dispuestas a dejar que llegaran a la habitación donde estaba Twilight. La patada de Applejack fue detenida por la nueva Pinkie quien con gran facilidad lanzó hacia un costado a la chica. Rainbow lo intentó con un puñetazo pero rápidamente fue repelida con un rodillazo de su oponente. Al parecer esta Pinkie sabia pelear y sabía hacerlo muy bien, Melisa quien había quedado sola fue sorprendida por el cuchillo de la otra Pinkie quien con locura parecía querer cortarla en pedazos. Mientras Melisa se dedicaba a evadir cortes, Applejack y Rainbow continuaban tratando de golpear a la Pinkie restante sin lograr resultados, golpe tras golpe caían al suelo y para su pesar apenas parecía haber esfuerzo por parte de la pelirosa en luchar en desventaja. Rainbow intentó incorporarse pero fue lanzada hacia atrás por la fuerza de un puñetazo proveniente de su rival, Applejack sufrió el mismo destino por parte de una patada.

Pinkie (G): Dejen hacer lo que hay que hacer, Twilight Sparkle merece morir para evitar el destino al que la humanidad se dirige. No me detendré aunque tenga que romperles cada hueso, yo no soy la enemiga, ustedes no pueden saber qué pasará si esa amenaza sigue suelta...

La cara de la pelirosa fue golpeada por un puñetazo proveniente de Melisa quien había logrado escabullirse de su atacante. Sin embargo, había dejado su espalda expuesta y solo pudo vivir gracias a la intervención de Rainbow Dash quien con fuerza detenía el cuchillo que lentamente avanzaba hacia su cuerpo, sin perder el tiempo Applejack pateó el rostro de la persona que sostenía el cuchillo logrando que esta callera a unos pasos de distancia.

Melisa: ¡Cierra la boca! ¡Ya me hartaron con el destino y la justicia! La amistad debería ser lo que te preocupara, no que cosas hicieron mal y cuáles no. Eres egoísta al solo ver lo malo de las personas, ¿Que no entiendes que solo estas inundando al mundo con sangre inocente?

Pinkie (G): No hay inocentes en una guerra...

Melisa fue abordada por una serie de golpes en su estómago, sin poder terminar de responder un codazo la hizo estrellarse contra el frio suelo del hospital. Su cabeza fue levantada por la mano de Pinkie quien sin mostrar emociones en su rostro la golpeó fuertemente en la mandíbula haciendo que Melisa terminara apoyada contra una pared. La otra Pinkie quien se había reincorporado parecía tener problemas en su nuevo combate al haber perdido el cuchillo, pero sin embargo, no parecía ceder ante el deseo de lograr una muerte y había tenido oportunidad de tomar el cuello de sus rivales en dos ocasiones.

Pinkie (G): Si no hacemos esto el futuro será una guerra interminable, muerte, desolación, enemistad. Eso se consigue si este plan nunca da inicio, este futuro puede salvarse y es lo único que me importa. No dejaré que mis propias amigas me detengan, prefiero matarlas a tener que ver como otros las matan. Las miserias del futuro no merecen ser aplicadas para ustedes...

Cuando Pinkie se disponía a dar el golpe de gracia Melisa detuvo su puño justo cuando estaba por colisionar con su cabeza. La chica se reincorporó asombrando a Applejack y Rainbow por igual, Pinkie parecía no poder creer lo que veían sus ojos.

Melisa: ¿Miserias? ¡Te dije que ya me tienen cansada! No hay miseria más grande que matar a alguien para prevenirlo de lo que tú crees peor, no hay dolor más grande que ver como una amiga mata a sus compañeras de toda la vida. ¡Estás muy equivocada si piensas que las vamos a dejar continuar con su masacre! Dile a Pinkie, a la de este mundo que no voy a dejar que nadie más muera ¡Yo voy a dar hasta la última gota de sangre por protegerlas!

Melisa golpeó con fuerza el rostro de su agresora quien retrocedió involuntariamente varios pasos debido a la fuerza que había empleado en tal acción. Aunque Melisa sangrara y su rostro fuera recorrido por sangre no parecía darse por vencida, Rainbow y Applejack tampoco lo hacían a pesar de sus cortes. Sin embargo, sus enemigas no parecían ser humanas o al menos no demostraban sentirse afectadas sin importan cuan presionadas estuvieran. Mientras la rival de Melisa giraba su cabeza y hacia crujir sus nudillos un nudo apareció en la garganta de Melisa, sentía temor, hacía mucho tiempo que no sentía algo similar. Había creído que se había acostumbrado a Pinkie pero al parecer no era así, los ojos azules de la pelirosa se iluminaron con el relámpago.

Pinkie (G): Hora de terminar este juego...

Pinkie no tardó mucho en volver a dominar a su oponente a base de puños y patadas, Melisa apenas podía reaccionar a tal asalto ya que cuando estaba por frenar un golpe otro le llegaba por sorpresa y le hacía perder el equilibrio. La pelirosa parecía decidida a no dejar que su rival se levantara de nuevo, golpe tras golpe Melisa parecía estar perdiendo el conocimiento, incluso ella veía todo su alrededor girar y los golpes parecían dirigidos a una velocidad extremadamente lenta y tortuosa. A los pocos minutos de haber comenzado la golpiza Melisa se encontraba en el suelo sin poder moverse, sus ojos se cerraban, le pesaban como su cuerpo, no sentía nada más que un enorme peso que la aplastaba lentamente.

Rainbow: ¡Melisa! ¡Despierta! ¡No puedes quedarte así!

Applejack: ¡Resiste terroncito!

Las dos chicas corrieron a socorrer a su amiga pero fueron detenidas por aquella Pinkie que parecía combatir como toda una experta en artes marciales, siendo empujadas nuevamente hacia atrás sin oportunidad de llegar hasta Melisa. La otra Pinkie aprovechó para tomar el cuchillo y acercarse a su presa, era lo que había estado deseando, matar a aquella muchacha que tantos problemas le había causado en la casa abandonada.

Pinkie (I): Hasta aquí llega tu aventura, ¿Creías que no te mataría? ¡Jajaja! ¡Despídete de este mundo! ¡Nadie me humilla de tal forma y sigue viva! ¡Jajaja! ¡Ríe en la muerte!

Pinkie (G): Siempre tienes que ser tan charlatana, solo has lo que tienes que hacer...

Rainbow y Applejack : ¡Melisa!

El filo del cuchillo se acercaba pero como un milagro una luz destellante rodeó a Melisa quien asumió una nueva forma. Su cabello se hizo más largo, dos orejas crecieron en su cabeza y sus heridas parecían no afectarle demasiado ya que nuevamente estaba de pie. Todas se sorprendieron al ver una forma hibrida, incluso sus amigas ya que nunca habían visto a otra persona asumir tales características. No hubo mucho tiempo de celebrar ya que un chispazo violeta hizo que las tres amigas se esfumaran dejando solas a ambas Pinkies que poco entendían lo que había sucedido.

Pinkie (I): ¿QUE? ¡SE ESCAPARON OTRA VEZ! ¡Tú! ¡Debías ser mi apoyo y no dejarlas huir! ¿Qué demonios sucede en este lugar?

Pinkie (G): No había información sobre esa transformación, ella nos dijo que solo mataríamos, esto no fue lo que nos indicaron. Hay que informar las novedades, al menos no hemos fallado del todo.

Pinkie (I): No mates a Melisa, no mates a mis amigas. ¡Estoy harta! Si no mato a alguien en veinticuatro horas juro que la estrangulo. ¡Un hospital vacío! ¡Jajaja! ¡Qué chiste más irritante!

Melisa despertó en una oscuridad absoluta, no podía moverse, no sentía dolor o cansancio pero su cuerpo parecía una piedra que se negaba a obedecerla. Entre tanta oscuridad pudo divisar una figura y su rostro se atemorizó al reconocer a Pinkie Pie parada frente a ella. Su respiración se agitó quería huir pero no podía, quería luchar pero era inútil, ella estaba aprisionada en la oscuridad y su única compañía era lo que menos deseaba.

Pinkie (H): Meli, Meli, Meli... ¿No es maravilloso? Ahora eres un hibrido, pero no lo eres por tu cuenta. No, yo te he creado, siempre he moldeado tu futuro. La falta de Sunset debía remediarse de alguna forma y claro que mejor forma que la nueva amiga de mis antiguas amigas. ¿Sabes? Podrías ser una buena compañera para mí... ¿No? Lamentablemente Meli, eres tan orgullosa y tan entrometida que debo matarte. Me hubiera divertido más tiempo contigo, pero tu corazón ya no te pertenece...

Melisa sintió con horror como la mano de Pinkie revolvía su interior hasta arrancar con dificultad lo que se sentía como una pelota, al mirar hacia delante observó consternada como su corazón seguía latiendo pero ahora fuera de su cuerpo, entre los dedos de Pinkie y sin que ella pudiera hacer nada para recuperarlo, la sangre comenzó a surgir desde su cuerpo y poco podía detenerla, su visión se volvió borrosa entre tonos de rojo y su boca se llenó de un sabor amargo.

Pinkie (H): No puedes huir de tu destino, no puedes burlar a la justicia. Ahora tú ya no me molestaras en mis planes, yo seguiré y descuida que cuidare muy bien a Dashie por ti... Me has divertido, pero hoy esto se acaba, hasta nunca Melisa... Hubiera sido otra historia si mis amigas no me hubieran abandonado, pero ahora observa el ultimo vistazo al mundo... ¡Todas sufrirán!

Melisa hecho un último e involuntario vistazo observando con horror como sus amigas eran torturadas por mas versiones de Pinkie. La pelirosa estrujó su corazón hasta hacerlo estallar y una risa ciega inundó sus oídos, Melisa trató de gritar pero no podía, su voz se había extinguido en su rostro estaba la viva imagen de Pinkie sonriéndole y declarando con una risa que todo había terminado. La chica sintió una sacudida fuerte que la hizo volver en sí, al abrir los ojos solo pudo abrazar a quien la había traído de vuelta.

Rainbow: ¿Melisa que sucede? ¿Por qué estabas gritando?

Melisa: Fue horrible... Fue horrible...

Capitulo 20: Tortured Games

Melisa seguía temblando a los brazos de Rainbow sin poder articular una palabra, se encontraban en casa de Applejack gracias a un hechizo de Twilight que había llegado justo a tiempo. Todo había salido de acuerdo al plan de Twilight sin embargo, un hechizo de tal magnitud había dejado agotada a la muchacha quien debía descansar por lo menos una noche antes de poder proseguir. Melisa había sorprendido a todas con su forma hibrida, pero Fluttershy se había preocupado de aquella reacción tan escalofriante a la magia, quizás los recuerdos de Melisa con Pinkie la estaban atormentando haciéndose más fuertes cuando la magia se hacía presente. Applejack preparó unas bebidas mientras todas se relajaban, estaban anonadadas de haber visto a otra Pinkie sabiendo que de ahora en adelante sus enemigos serían mucho más peligrosos, astutos e inteligentes. No podían hacer como siempre habían hecho, presentarse y pelear abiertamente, era evidente que Pinkie contaba con recursos más instruidos en el trabajo de matar siendo una misión suicida atacar desde el frente sin ninguna estrategia.

Twilight: Debemos pensar bien a quien puede atacar ahora que tiene un ejército a su disposición, debe ser alguien importante, alguien de mucho poder intocable sin un buen apoyo...

Applejack: De gran poder y malvado...

Fluttershy: No creerán que pueda ir tras Cinch ¿Verdad?

Rainbow: ¿La vieja obsesionada con la victoria? ¿La que forzó a la otra Twilight a actuar como un demonio?

Melisa: ¡Eso es! Va a ir tras ella y la usará como carnada para atrapar a su otra víctima, pero tampoco podemos dejarla aquí sola o vendrá alguna de sus versiones a matarla...

Twilight (H): Descuiden, si mi tarea es ser señuelo lo haremos, todo por atrapar a Pinkie...

Rarity: ¡Pero cariño eso sería demasiado peligroso!

Twilight (H): Si yo muero tendrán a alguien mejor que las guie, deben usarme como ventaja...

Rainbow: ¡Pero los amigos no son herramientas que se usan! Ya hablas como Pinkie Pie...

Twilight (H): Para atrapar a tu oponente debes pensar como este, solo hagan lo que deban hacer, mi vida ya no importa. La voy a usar para proteger las suyas...

Todas las chicas discutieron esta idea, no estaban dispuestas a aceptar el destino que Twilight había decido llevar a cabo. Luego de tanto debatirlo, forzosamente y entre dientes decidieron obedecer la última voluntad de Twilight. Debían encontrar ahora a Pinkie Pie y pensar en qué lugar podría llevar una muerte tan llamativa, finalmente Melisa tuvo una idea, el lugar que tanto disfrutaba Pinkie para hacer sufrir a quienes más odiaba. La fábrica abandonada a las afueras de la ciudad, mientras se dirigían para el lugar a pleno amanecer, Melisa miró a Twilight quien había decidido sacrificarse, en sus ojos no había angustia ni penas, solo dolor.

Llegaron al lugar, al abrir la puerta no se esperaban encontrar lo que vieron. La directora Cinch estaba atada con varios ganchos presionada contra una mesa que parecía flotar en el medio de la sala. La mesa estaba sujeta a lo que parecía ser una pinza que la mantenía en el aire sin mucho esfuerzo, no observaron a Pinkie hasta que miraron hacia arriba, donde desde un centro de control parecía haberlas estado esperando.

Pinkie (B): ¡Hola! Vienen a jugar, me dieron a esta señora loca para jugar. Y voy a proponerles un juego, en mi sala hay doce números, del uno al doce uno de esos números liberan a la señora pero los otros. Hmm... mejor los muestro, vamos elijan un número y empecemos a jugar.

Rainbow: ¡No creas que elegiremos uno de esos números!

Pinkie (B): ¿Uno? Empezamos por ese jajaja... no es el ganador pero si hace algo muy lindo, muy precioso... ¿Quieren verlo? Presionamos el botón y la sangre comienza a fluir. ¡Adoro este juego!

El gancho se tensó de repente para luego arrancar la piel de la mano izquierda de Cinch con gran lentitud. Un movimiento brusco de la mujer hizo que la carne se desgarrase con más brutalidad quedando ahora con solo media mano y abriendo heridas en todo su cuerpo en simultaneo con el gran grito de dolor. Las chicas miraban atónitas lo que había pasado pero sabían que si no la sacaban pronto de aquel mecanismo moriría desangrada aun si decidían quedarse en silencio, cualquier opción solo aumentaría la agonía de aquella señora.

Twilight: Muy bien chicas hay doce números y...

Pinkie (B): ¡Doce! Tampoco es el ganador pero este es uno de mis favoritos, me gusta cuando el juego avanza tan rápido y siguen eligiendo números sin detenerse. ¿Quién sabe? O se quedan con una mujer entera o con una parte de ella. ¡Como sea será divertidísimo!

Pinkie presionó aquel número y los cables se volvieron a tensar desgarrando la piel de la pierna izquierda de Cinch con extrema lentitud, mientras la sangre goteaba como una gotera en el centro de la sala la mujer no pudo evitar retorcerse del dolor aumentando aún más sus heridas y cortando su pierna en varios trozos que cayeron al suelo.

Applejack: Debemos dejar de decir números si quieres pensar en algo hazlo en silencio o Cinch será partida al medio en un dos por tres...

Melisa: ¡Applejack!

Applejack: Maldición no lo hice apropósito

Pinkie (B): Dos por tres son ¡Seis! Aww uno de mis favoritos. El seis es tan lindo, lo disfruto tanto cuando lo eligen, es que duele demasiado. Pero el dolor no es nada comparado a la diversión que esto genera y como ya lo adivinaron seis tampoco es correcto...

Los cables se tensaron nuevamente pero ahora parecían estar dispuestos a arrancar de raíz su objetivo. Clavados en las puntas de los dedos de los pies comenzaron a retirarse hacia afuera arrancando uno por uno los dedos, Cinch gritaba de agonía mientras sus heridas se abrían mas y más por los bruscos movimientos que realizaba. Las chicas seguían pensando en que numero serviría para liberarla, pero no podían arriesgarse a hablar o compartir opiniones sin que Pinkie les leyera los labios y activara otro botón aún más doloroso. Finalmente Twilight dio dos pasos al frente para responder el doloroso acertijo.

Twilight (P): La respuesta es nueve, hay doce cadenas pero solo nueve la están sosteniendo firmemente por lo cual al haber descartado las otras por error hemos visto la falla de tu sistema.

Pinkie (B): Veo que no se distrajeron por el dolor y pudieron ver todas las cadenas que dan a su frente, eso es muy inteligente. El nueve la libera pero solo de una cadena, ahora lo comprendes verdad, la respuesta correcta es que ninguna cadena la salvara de su muerte...

Pinkie presionó aquel botón haciendo que el cuerpo cayera de golpe al suelo, debido a las cadenas que lo mantenían sujeto y la velocidad de la caída el cuerpo de Cinch fue brutalmente separado en varias partes que llovían desde el cielo. No había forma de reconocer a la antigua directora, solo un mar de sangre, partes humanas y órganos lloviendo sin control sobre las cabezas de las muchachas que hacían lo posible por cubrirse de tal desastre. Pinkie comenzó a reírse para luego aplaudir y emprender su retirada, conforme con el juego que le habían permitido crear. Melisa no estaba dispuesta a dejar escapar a esa Pinkie también por lo cual se lanzó en su búsqueda siendo seguida por las demás, sin embargo, Twilight H quien se había quedado detrás pudo sentir que alguien las vigilaba desde antes, no se movió decidió quedarse a confrontar a la persona que las había estado espiando por tanto tiempo. Quizás quedarse sola en un mar de sangre no era la mejor idea del mundo, pero era mejor que dejar que sus amigas corrieran el peligro de una emboscada por la espalda.

Seicer: Me descubriste. ¿Sabes lo que va a pasar verdad?

Twilight (H): Si, vas a matarme y luego le dirás a Pinkie lo que hiciste...

Seicer: No es tan sencillo como eso. Pusiste en peligro a mi amiga, por poco la tiras por una grieta a quien sabe qué lugar. Por poco matas a la única persona que me ha brindado cariño. ¿Y por qué? Para satisfacer tu deseo de conocimiento, el conocimiento en exceso te hace arrogante, floja y desconsiderada. Ahora el destino te pone en otra búsqueda, en otra sed insaciable por conocer el paradero de la asesina, no pienso arriesgarme a perderla....

Twilight (H): Yo también comprendí ese peligro, por eso me quedé sin decirles nada. Lástima que Pinkie no estuviera aquí...

Seicer: Pensabas atraparla, para expiar tus pecados de una manera heroica. No creas que soy tan tonto como para no ver ese plan tan simple, eres una carnada muy tentadora para Pinkie. Pero soy su mejor amigo, no la voy a dejar arriesgarse por una cucaracha...

Twilight (H): Vas a terminar solo y olvidado en la cárcel, todo por haber seguido la locura de tu amiga. ¡Porque te arriesgas tanto por una asesina! ¡No probaras nada para ella siguiendo su camino! No conozco bien las cosas, pero así no se gana una amistad.

Seicer: Exacto, no conoces nada y no puedes juzgar a los demás. ¿Solo? La soledad no me intimida, ¿Olvidado? Ya me olvidaron una vez, me lanzaron a la basura y nadie más que Pinkie se preocupó por mi bienestar. ¿Atrapado? Sorpresa, no eres la única que se deja atrapar. Este es mi plan y todo se facilitó gracias a ti, adiós Twilight...

Seicer se acercó hasta Twilight apuñalándola con un cuchillo cuando estuvo lo suficientemente cerca. La miraba a los ojos, ella pudo ver con terror esos ojos serios, apagados, fríos y distantes. Creyó por un minuto estar viendo un feroz león que atacaba a sus presas sin compasión ni piedad, luego notó que era solo la presencia del joven lo que hacía tan atemorizante aquel encuentro. Su boca se llenó de sangre, el cuchillo se clavó más en su pecho haciendo que su conciencia se desvaneciera. Lo último que había visto fueron esos ojos, Seicer levantó las manos al escuchar aquella sirena tan particular, los oficiales ingresaron y lo esposaron sin dificultad. Cuando las chicas volvieron pudieron ver como Seicer era trasladado a una unidad penitenciaria, todas estaban atónitas ante lo que había pasado. Ese día no solo Pinkie había asesinado.

El penal era un basural, la humedad carcomía lentamente las paredes. Seicer estaba rodeado por dos interrogadores quienes lo torturaban con diversas preguntas que el chico se rehusaba a responder de alguna forma. Incluso intentaron sacarle las respuestas a golpes y amenazas pero nada perturbaba su mirada ni su temple tranquilo. Los oficiales se dispusieron a encerrarlo en una celda y dejarlo allí hasta que se pudriera, cuando estaban encerrándolo una luz brillante rodeó el cuerpo del muchacho haciendo que los oficiales se asustaran de sobremanera. Seicer rompió fácilmente las esposas para luego destruir su jaula con un estallido de energía, los oficiales cayeron al suelo quemados, como si un calor abrasador los hubiera torturado por años. El joven había sido despojado de sus pertenencias y ahora solo contaba con sus manos para escapar, otra ráfaga de energía se extendió por la unidad penitenciaria causando explosiones en toda la zona.

Los oficiales se alistaban para los protocolos de incendio y se agrupaban en las salidas del penal por temor a que una banda de criminales se dispusiera a hacer una fuga masiva. El humo que cubría la entrada se disipó levemente mostrando a Seicer quien tranquilamente avanzaba hacia la puerta, este se detuvo a unos pasos de los oficiales demostrando su forma hibrida la cual había obtenido desde hacía varios años por un consejo de Pinkie. Canalizando la energía en el aire a su alrededor, pudo crear una potente explosión que terminó con la vida de los últimos habitantes del penal, en las noticias se anunciaba una falla de gas y la presunta muerte de todos los presos. Pinkie observaba estas noticias con temor, por primera vez en su vida lloraba de dolor, las noticias no se cansaban de anunciar incesantemente que Seicer había muerto tras un fallido intento de fuga.

Seicer: ¿Por qué lloras Pinkie?

Pinkie (H): Debo estar loca te escucho en mi cabeza...

Seicer: No estoy en tu cabeza, estoy detrás de ti...

La pelirosa saltó a sus brazos sin pensarlo, necesitaba darse cuenta de que era real, de que no estaba enloqueciendo. Besó sus mejillas, notó que no estaba lastimado, observó con sorpresa su forma hibrida y comprendió lo que había ocurrido. Todo había salido de acuerdo al plan, ahora que Melisa creía que Seicer había muerto no se preocuparía mas por su paradero y ella tendría la posibilidad de utilizar su más reciente plan, un plan que le permitiría volver a jugar con su vieja amiga.

Capitulo 21: The Spell

Twilight flotaba en un inmenso mar negro, su cuerpo se sentía pesado, no escuchaba voces, ni gritos. Nadaba en la oscuridad y el silencio, en la nada misma. Su peso aumentaba a cada segundo, sus parpados querían cerrarse, la oscuridad seria la misma con los ojos abiertos o cerrados pero la chica no quería cerrar sus ojos, le aterraba la idea de rendirse. No sabía cuánto tiempo había pasado, tampoco recordaba cómo había llegado hasta ese lugar de oscuridad y muerte, sus recuerdos eran borrosos e incluso parecía que habían sido arrancados de raíz. Cuando trataba de recordar su cabeza experimentaba un dolor agudo que la devolvía a la oscuridad, en cierta parte del trayecto pudo mover una de sus manos pero solo por pocos segundos antes de que esta se convirtiera en un peso muerto. Allí naufragaba, sola, inmóvil, en compañía de la oscuridad latente. No podía mover los labios, pero mentalmente se repetía que no debía cerrar los ojos o jamás volvería a ver en su vida, jamás volvería a vivir, incluso dudaba en su existencia. ¿Así se sentía morir? No había ningún cielo radiante, ningún ángel, ninguna persona cercana o fantasmas. Su mente pronto le preguntó si aquella soledad infinita simbolizaba el infierno, pero no había fuego ni demonios, tampoco un calor calcinante. Toda sensación de clima se había evaporado, solo había oscuridad y un gran peso que la oprimía sin dejarle más opción que mirar hacia arriba esperando que sus ojos se cerraran por el cansancio de mantenerlos abiertos.

Sus ojos pedían a gritos descansar, era ella contra su propia naturaleza, comenzaba a sentirse incomoda y cansada. Mantener sus ojos abiertos era una tarea difícil y más cuando no sabía por cuanto tiempo había mantenido aquella postura firme. No había temporizadores, el universo parecía conspirar en su contra aguardando impacientemente el momento del ultimo pestañeo solo para reírse por su débil esfuerzo. Twilight no se rendía, comenzaba a recuperar recuerdos, comenzaba a sentir el dolor en su pecho, recordó aquella mirada asesina y aquel rostro. Lo recordaba, su destino, su plan y su misión pero no entendía porque aún seguía sin morir. Ella creía que su muerte seria sencilla, rápida y quizás dolorosa solo en el inicio, no se esperaba una tortura de semejantes proporciones o una privación de algo tan sencillo como el pestañeo. Junto sus últimas fuerzas, en sus deseos de vivir, recordaba lo que se sentía estar viva. Cuando la oscuridad parecía querer adueñarse de sus ojos una luz cegadora la forzó a cerrar sus parpados, la luz era tan intensa que tuvo que cubrirse con las manos y ahí se dio cuenta, en aquel momento en que sus brazos volvieron a funcionar.

Rainbow: ¡Funcionó! ¡Está volviendo!

Fueron las primeras palabras que sus oídos pudieron sentir, temía abrir los ojos y encontrarse con alguna versión de sus pesadillas. Alguna vengativa alma que no la hubiera perdonado, sintió que dos manos suaves retiraban lenta y delicadamente sus brazos de su rostro. Con temor, comenzó a abrir sus ojos, allí estaban sus amigas. Fluttershy sostenía sus temblorosos brazos, Rainbow parecía estar alertando a otra sala sobre su estado, no tardaron en llegar todas las demás junto con la princesa Twilight quien portaba un cansancio extremo pero una felicidad radiante. Era algo muy extraño, se encontraba de nuevo en casa de Applejack, no sabía que pensar. Twilight no tenía la menor idea, no sabía si estaba muerta, si había tenido una pesadilla, si todo lo que había vivido era una visión del futuro o si sus temores la habían vuelto completamente loca.

Twilight (H): ¿Esto es el infierno? ¿Ustedes también murieron?

Twilight (P): Nada de eso, pude traerte de vuelta con un hechizo. Lo malo es que solo funciona una vez y con la persona que conjura el hechizo, es algo así como una autodefensa que fui capaz de conjurar en ti por ser básicamente la misma persona. Ya no habrá otra oportunidad, la próxima vez...

Twilight (H): No creo necesitarlo, tenemos una nueva ventaja. Creen que estoy muerta y ya no vendrán por mí, voy a ocultarme y verificaré todo desde las sombras. No podrán tomarnos por sorpresa nuevamente, creo que todo salió bastante bien...

Todas se abrazaron, aunque sabían que lo peor estaba por venir. Aunque Seicer estaba según las noticias en estado desconocido y muy probablemente muerto, nadie se quería confiar demasiado. Habían sido testigos de una resurrección casi milagrosa y no conocían las verdaderas capacidades de todas las Pinkies que habían llegado a aquel mundo. Quizás hubiera alguna con grandes poderes mágicos o incluso una de ellas podría haber montado el incendio para rescatar a su amigo, no se atrevían a pensar que una sola persona pudiera tener tales poderes como para destrozar una unidad penitenciaria sin dejar sobrevivientes ni huellas en la escena. Ahora debían organizarse para tender una emboscada, Pinkie siempre había estado un paso delante, era el momento de atacar como respuesta. No podían permitirse fallar otro paso, cuanto más tiempo siguieran cayendo en trampas más vidas se perderían.

Melisa se encontraba en la ciudad, tenía la tarea de buscar algún indicio de Pinkie en la ciudad para organizar una emboscada. Lejos de encontrar a Pinkie pudo ver un rostro conocido entre la multitud quien al verla comenzó a huir, se trataba de Apple Bloom, era una oportunidad única para la adolescente atraparla ya que nadie había estado tan cerca de Pinkie. Tenía dudas de como había logrado mantenerse oculta tras tantos asesinatos pero era cierto que sus esfuerzos a partir de la revelación de la personalidad de Pinkie solo se habían centrado en la asesina y no en su primer cómplice. Melisa trataba de alcanzar a la muchacha entre la multitud, pasando por varias esquinas sin perder el ritmo y observando a sus alrededores por temor a que fuera una trampa. Apple Bloom pareció acorralarse sola en un edificio y Melisa no perdió tiempo en seguirla por las escaleras, al llegar a la azotea Melisa se topó con Pinkie esperando en la misma agradeciéndole a Apple Bloom por haber convocado a Melisa a tan importante reunión.

Pinkie (H): Hola Meli, ¿Así saludas a una amiga? ¿Quedándote con cara de sorpresa sin decir una palabra? No creo que te hayas dado cuenta hasta este momento que Apple Bloom siempre estuvo en contacto conmigo. ¿Cómo sobreviviría esta niña? Yo la cuide, la protegí, le di refugio y la acepte no como su familia quien la rechazó calificándola como una loca sin remedio. Pero, así pasa con todas las personas, haces un poco de bien pero con métodos "incorrectos" y hasta tus mejores amigas te dan la espalda...

Melisa: Pinkie ya no voy a pedirte que canceles esto, ahora voy a decirte que si no te entregas voluntariamente yo te encerrare con mis propias manos.

Pinkie (H): ¿Atrapar? ¿Aun sigues con esa idea de no matar? Eres incorregible, así solo llevaras a tus amigas a la muerte, a la aniquilación total. Tengo más poder que antes, si lo deseara podría ordenar una muerte cada diez minutos y sabes muy bien que sembraría el terror en cada rincón de esta miserable ciudad. Puedo estar hablando contigo ahora y estar torturando a Rainbow en simultaneo sin mover un solo dedo. ¿Cómo sabes que no es verdad? ¿No recuerdas cuando murió Trixie? Nadie es capaz de leer mis verdaderos pensamientos, ni tú, ni ellas. Nadie puede saber realmente que está sucediendo en mi cabeza, si solo estoy aquí para hablar o para matarte en una tortura para toda la ciudad...

Melisa se intimidó ante aquella afirmación cuando Trixie había sido la victima Pinkie se encontraba muy relajada jugando a las cartas e incluso ganando, cosa que un asesino no podría hacer si realmente se sintiera acorralado. Era un juego psicológico que Pinkie sabia jugar, nunca había sido descubierta y muy pocas veces parecía estar sorprendida incluso luego de que sus amigas conocieran sus verdaderas intenciones la chica se las había arreglado para mostrar solo lo que ellas deseaban ver. El actuar como una demente en lo de Flim y Flam había servido para no darse cuenta hasta muy tarde que había más de una sola dando vueltas y luego la captura de Seicer solo había servido para sembrar desconfianza entre los conocidos de las Mane. Pinkie parecía jugar en un tablero que ella misma había construido, modificado y adaptado a sus intenciones, la respuesta de Melisa llegó luego de un gran silencio.

Melisa: ¿Qué es lo que quieres?

Pinkie (H): Lo que siempre te he pedido, únete a mí. Mata junto conmigo, disfruta de lo que te estas escondiendo, tus amigas no serán dañadas si lo haces e incluso podrás volver con ellas cada noche y decirles que fuiste a buscar pistas. Puedes tratar de traicionarme, pero no lo recomiendo, si haces algo que no te diga le corto el cuello a Rainbow y te obligare a comer su cerebro. Lo comerás aunque tenga que meterlo en tu boca, cuchara por cuchara. ¿Qué me dices? ¿Vienes o prefieres asistir a la primera fila del festín de Mane a la parrilla?

Melisa: Te sigo, por ahora...

Melisa no tenía opción, no podía darse el lujo de negarse y encontrar a sus amigas muertas. Debía acceder al trato y al menos fingir que Pinkie le agradaba, la peligrosa tampoco confiaba en ella era una desconfianza mutua y palpable pero ninguna decía nada. Apple Bloom tampoco se había movido de su ubicación, aunque parecía estar ansiosa por la primera prueba que debía afrontar Melisa, una prueba que Pinkie había preparado con grandes expectativas y estaba dispuesta a realizar e incluso ayudar a su nueva compañera a superar, después de todo era una de sus torturas favoritas.

Pinkie se dirigió con Melisa y Apple Bloom a una parte aislada de la ciudad, haciéndola descender por varias escaleras llegaron a un pequeño cubículo donde solo podían estar ellas tres y una persona más la cual estaba atada a una mesa en el medio de la habitación. Apple Bloom tomó asiento en una esquina de la habitación y Pinkie le ofreció a Melisa un cuchillo el cual tuvo que tomar para no levantar sospechas. La peligrosa comenzó a hablar mientras el sujeto atado no podía responder, estaba amordazado para que no interrumpiera, Melisa sabía que se había metido en la boca del lobo por su cuenta y ahora no tendría muchas opciones de resistencias era su vida o la de sus amigas.

Pinkie (H): Bueno Meli, cuando tú quieras. Este que ves aquí es un tal Trenderhoof, es de otra escuela pero aquí es donde tenemos el problema. La pobre Rarity estaba encantada con él y le rompió el corazón sin consideración, incluso acosó a Applejack por días enteros. Incluso Rarity rechazó toda moda por este sujeto que no aprecia el valor de lo que puede conseguir e incluso no se decide por mostrarse tal cual es imitando a cualquiera que vea. No necesitamos imitadores o mujeriegos en este mundo, tampoco necesitamos a un necio que desprecie los sentimientos de los demás.

Melisa: Lo que dices es doloroso, pero tú siempre haces ver hasta el mínimo defecto como algo en extremo hiriente. No puedo confiar en ti Pinkie...

Pinkie (H): Los defectos son así, hirientes, demasiado para mi gusto. No son aptos para la vida que estoy proyectando a futuro, donde nadie hiera a los demás y no haya necesidad de una justicia tan especifica. Deberías entenderme, tú conoces a Rarity, pensaba que en pocos segundos estarías matando a este sujeto pero veo que necesitas ayuda. Te enseñaré a plasmar el dolor y la angustia ajena en las personas que son responsables, voy a instruirte para que limpies esta ciudad de la plaga que la afecta. Desde ahora tú y yo somos las mejores amigas que trabajan juntas...

Pinkie tomó las manos de Melisa dirigiéndolas al estómago del sujeto y lentamente apuñaló la zona con gran tranquilidad. Melisa parecía en un estado de trance mientras Pinkie simplemente manejaba sus manos para despedazar la carne, cuando la sangre había regado sus manos Melisa reaccionó saltando hacia atrás aterrada. Miraba sus manos manchadas de sangre, sus recuerdos comenzaron a invadirle mientras Pinkie se oía a la lejanía como un simple eco, las lágrimas comenzaron a surgir y no tardaron en recorrer sus mejillas todavía podía sentir aquel liquido viscoso recorrer sus manos.

Pinkie (H): Bien, muy bien. Pero no debes tener miedo, yo estoy contigo y no te harán daño mientras estés a mi lado. Levántate, reúne todo tu odio en tus manos y levántate. Debes sentirlo, debes odiar que su sangre haya manchado tus manos, debes dejarte llevar por el momento y simplemente matar. ¡Mata! ¡Acaba con la vida de este miserable! Hazlo por Rarity, por Applejack, por mí y por ti. Hazlo por todas las personas que este sujeto ha arruinado.

Un grito desgarrador pareció surgir de las entrañas de Melisa, estaba en un estado de trance pareció dirigirse hacia Pinkie pero al último minuto giró en dirección al rehén apuñalándolo varias veces hasta que sus heridas se fundieran en una sola que atravesaba todo su tren superior. Apple Bloom parecía disfrutar tal carnicería al igual que la peligrosa quien no mediaba palabras solo disfrutaba con cada órgano que reventaba destrozado por la fuerza del cuchillo. Finalmente había quebrado a Melisa a tal punto de que ahora era una maquina asesina, su verdadera naturaleza parecía estar preparada para la prueba final.

Mientras Melisa seguía ocupada con tal carnicería Pinkie realizó una llamada que volvería a cambiar las reglas del juego. Trenderhoof solo había sido el primer plato, pero había planes para un plato principal que Melisa jamás olvidaría. Había llegado la hora de probar a Melisa contra alguien que realmente simbolizara su lealtad, Pinkie tenía planes para sus antiguas amigas pero ella no sería la encargada de realizarlos si no que los dejaría en manos de su nueva amiga de juegos.

Rainbow llegó furiosa a un depósito enorme, desde donde creía que Pinkie la había llamado. El olor a metal, el ruido de los cables desmoronándose poco a poco y la sensación de encierro no tardaron en inundar los sentidos de la chica quien pese a esto se mantenía concentrada en su tarea. Pudo sentir unos pasos a sus espaldas y tuvo la agilidad necesaria para evadir aquella puñalada en el último segundo y caer de pie para voltearse. Esperaba encontrarse con el rostro de la peligrosa, pero sus ojos parecieron saltar de sus cuencas cuando reconocieron a Melisa quien lejos de frenar su ataque prosiguió a lanzar otra estocada, y luego de unos minutos una nueva. Dash esquivaba como podía aquellos cortes, sabía que un descuido y seria su fin pero aun no comprendía porque Melisa estaba actuando de aquella manera tan extraña. ¿Acaso Pinkie la había amenazado nuevamente? ¿Acaso había encontrado alguna forma de controlarla? ¿Sería aquello parte de un nuevo plan de sus amigas?. Nada parecía responder sus dudas, solo convencerla cada vez más que su amiga se había ido y que solo había dejado a su cuerpo como una herramienta para servir a Pinkie. Nuevamente el filo del cuchillo rozó su cabello pero lejos de intimidarse se reincorporó de inmediato deteniendo con sus manos la estocada que seguramente hubiera destrozado su garganta.

Rainbow: ¡Melisa reacciona!

Pinkie (I): ¡JAJAJA! Eso no es posible Dashie, no lo es... ella ahora perdió cualquier capacidad de reaccionar por su cuenta, es nuestra nueva incorporación y sí que sabemos cómo usarla. Cuando tu muerte sea real no tendrá forma de resistirse, ella estará obligada por tu legado a sernos fiel, ya que no querrá que sus otras amigas corran la misma suerte. Su aislamiento de este mundo comienza desde que el cuchillo te atraviese la garganta... ¡jajaja! ver su rostro de dolor cuando despierte de ese trance será lo más divertido y verte cubierta de sangre es algo que no me perdería por nada del mundo...

Rainbow: ¡Melisa no la escuches! ¡Mírame somos amigas! ¿Recuerdas eso verdad?

Melisa empujó a Rainbow hacia atrás prosiguiendo con una serie de ataques consecutivos, poco a poco Dash había conseguido adaptarse a estos y ya no simbolizaban peligro alguno. Aun se preguntaba sobre las verdaderas intenciones de Melisa, al principio parecía estar decidida a matarla pero ahora era como si el cuchillo se moviese voluntariamente para no tocarla ni rozarle un solo cabello. La peligrosa que había sido enviada para vigilar la tarea parecía desesperarse cada vez más, gruñendo entre dientes cada vez que un golpe fallaba su objetivo. Luego de unos minutos de contemplar la misma rutina intervino con un grito, acercándose a Melisa por la espalda y exigiendo explicaciones. Rainbow se dedicó a observar y tomar un breve descanso en ese intervalo, estaba segura que aunque Melisa no quisiera matarla su supervisora seguramente tendría otros planes.

Pinkie (I): ¡¿Qué es lo que te pasa?! Apenas has hecho contacto con ella, no es tan difícil matarla. ¿Qué tienes? Puedes matar a un desconocido como si nada y cuando llega la hora de la verdad te acobardas, déjame esto a mí, dame ese cuchillo y yo te enseñaré como se hace. ¡Dash ahora estas por enfrentar un verdadero asesinato! ¡Jajaja! No creas que huiras tan fácil, tendrás que salir arrastrándote...

Pinkie estaba confiada de recibir el cuchillo en mano pero no se esperaba lo que ocurriría, cuando su mano descendió para tomar el arma Melisa pareció ver una oportunidad y atacó. Pero el ataque no era hacia Dash, la sangre que regaba el frio pavimento del lugar no era de Melisa. Rainbow observó atónita como el cuchillo estaba clavado en la garganta de Pinkie y también la cara de incredulidad de la peligrosa.

Melisa: Bajaste la guardia...

Pinkie (I): ¿Q-que? ¿C-Como puedes hacerme esto? ¡Trai-traidora!...

Melisa: Solo necesito atrapar a una de ustedes, si elimino a los clones mis amigas estarán a salvo. A fin de cuentas no estaría asesinando a personas reales, solo a fantasmas de una persona. Cuando termine con cada una de ustedes me aseguraré de encerrarla. Tu por otro lado, te lo tienes merecido...

Dash observó desplomarse el cuerpo de Pinkie sobre el suelo, por unos minutos temió ver locura en los ojos de Melisa, temió que su amiga realmente hubiera perdido el juicio y estuviera dispuesta a matarla para no dejar testigos. Melisa suspiró aun de espaldas a Dash para luego guardar el arma homicida y girarse, sus ojos expresaban tranquilidad, su cara era serena, su temple expresaba que había tomado una decisión pero que no dañaría a sus amigas.

Melisa: Lamento todo lo que tuviste que pasar. Esta es mi decisión no deben seguirme si no están de acuerdo, yo voy a matar a cada una de las Pinkies que aparezcan hasta que solo quede la original. Solo a esa atraparé, ella tenía razón no podía ocultar mi naturaleza por más tiempo, pero tampoco pienso arrastrar a mis amigas...

Rainbow: ¿Piensas afrontar todo esto sola?

Melisa: Entiende que aunque quisieras ayudarme no podrías matar, no dejaría que mis amigas se vuelvan asesinas o un blanco para chantajearme nuevamente. Si desean ayudarme solo deben dejarme sola.

Rainbow: Las amigas no se abandonan, no estoy segura de que podamos matar todas juntas pero si podemos atrapar a cada Pinkie para que tú las elimines. Te ayudaremos Meli, cuenta con nosotras.

Melisa: ¿Eres amiga de una asesina como yo?

Rainbow: Fuimos amigas de Pinkie y resultó una asesina en serie, tú quieres protegernos y no veo problema en que esa peligrosa muera como cien veces antes de que logremos capturarla...

Melisa: Sé que mientes, pero agradezco tu ofrecimiento.

Melisa tenía razón, Dash no estaba siendo del todo honesta, quería hacerla sentir bien pero no estaba muy segura que matar fuera la opción correcta. Había un gran debate entre lo correcto y lo necesario, por una parte la muerte de una o varias personas a manos de Pinkie era algo horrible pero la muerte de varias Pinkies no parecía ser lo correcto para castigarla. Aunque luego aparecían los hechos concretos, no había tiempo para atrapar a cada contraparte, tampoco podían mantenerlas atadas sin esperar una fuga y ciertamente aquel juego de atrapar al forajido solo serviría para más muertes. Melisa abrazó a Dash al ver que su amiga aun la había aceptado, Rainbow respondió positivamente el afecto abrazando a Melisa sin oponerse al gesto. Una cámara filmaba lo que sucedía. Había una espectadora invisible registrando cada palabra y deleitándose con aquella declaración.

Pinkie (H): Aun sigues siendo igual, aunque algo ha cambiado. Te has decidido a matarme varias veces y quizás luego de asesinarme una y otra y otra vez finalmente te decidas a terminar lo que iniciaron tus manos este día. Libre o no, no puedes escapar al destino que está escrito. Tú terminaras por matarme o mataras a tus amigas, quieras o no cada paso que das te acercas a mi posición y cuando el momento llegue tomaras mi lugar. Melisa, reúne fuerzas, has planes, intenta frenarme. Has todo lo que quieras, pero al final tu misma serás la que cierre el ciclo y termine por limpiar a este mundo, no tienes forma de resistirte a lo que he planeado por tanto tiempo...

Capitulo 22: Honest Trial

Aquella mañana en particular la granja de la familia Apple emanaba el olor a las manzanas, había llegado el tiempo de cosecha y todas estaban ayudando en la labor aunque muchas veces Applejack pareciera testaruda en la necesidad de ayuda. Melisa se encontraba recolectando algunas manzanas y parecía particularmente aislada del resto, aun no se acostumbraba a la idea de matar para salvar a toda una población y dentro de ella se debatía la idea de que de seguir en aquel camino tarde o temprano se convertiría en lo que Pinkie siempre había querido. Una manzana le cayó sobre la cabeza despertándola de sus pensamientos, se había descuidado y si aquello hubiera sido un golpe de Pinkie estaría de camino a su último aliento. Melisa pudo observar la manzana, brillante y rebosante de vida, su reflejo se captaba a la perfección en la superficie roja como la sangre. Nuevamente soltó la manzana en la canasta, bruscamente, era la quinta vez en el día que hacia eso y no le agradaba, estaba maltratando a las manzanas por sus pensamientos tan entrelazados con Pinkie y los asesinatos. Applejack llamó a todas a un descanso, quizás el charlar con sus amigas le cambiaría el ánimo, necesitaba tomarse un tiempo para planear del todo bien su accionar. Estaba consciente de que Pinkie no había jugado sus cartas, estaba engañándola para llevar a todas a una trampa, eso era evidente como la vez en que utilizo a una niña de carnada. El olor a la sidra le aisló aquellos presagios de su mente, la ayudaron a concentrarse en la tarea que estaba realizando, miró a su alrededor siendo rodeada por las miradas de sus amigas en condiciones normales seria el día más feliz para ella, en condiciones normales que desde hacía mucho tiempo no veían la luz del día.

Las chicas se levantaron de la mesa y volvieron a sus labores, Melisa contempló su reflejo entre la espuma y el brebaje dorado. No se apreciaba como lo haría Rarity, tampoco se divertía como seguramente Pinkie había hecho por tantos años o se sorprendía como seguramente se habría sorprendido la princesa al ver su nueva forma. Miraba a otra persona, apenas podía reconocerse, no se había percatado desde cuando había comenzado a cambiar y cuando el cambio la había consumido. Sin saberlo, se había aislado de la realidad por al menos treinta minutos, cuando levantó la vista unos ojos verdes la vigilaban con preocupación. Melisa no apartó la vista de esos ojos, no tenía que ver el rostro completo para saber quién estaba junto a ella, el aire acarició sus cabellos y al mismo tiempo los cabellos rubios de Applejack se movieron con elegancia. Applejack tenía su cabello suelto y su sombrero había quedado en la mesa, a veces parecía otra persona pero su verdadero ser nunca cambiaba. Melisa en cambio sufría de algo diferente, aunque su aspecto fuese el mismo de siempre y su vestimenta no variara, los cambios en su propia naturaleza la consternaban a tal punto de ya no saber cuánto podría cambiar al día siguiente. La rubia sirvió otra ronda, solo para ellas dos, mientras Melisa bebía un sorbo su compañera comenzó a hablar en todo sereno.

Applejack: Se nota a leguas que no eres la misma, estas demasiado callada, demasiado aislada de todas nosotras. Quizás un trago o dos te ayude a soltar esa lengua que tanto has atado. Puedes confiar en mí, no se lo diré a nadie tienes mi palabra. Quizás todo lo que ocurrió con Pinkie te haya asustado pero no tienes que temernos a nosotras.

Melisa: No es eso... no les tengo miedo...

La voz de Melisa parecía cortarse y regresar con menor fuerza, muchas veces escondía algún que otro quejido. La chica se forzaba a no quebrarse frente a su amiga, Applejack era consiente de todo lo que sus gestos ocultaban, podía contemplar las lágrimas asomarse a los ojos de Melisa. Quizás no era la indicada o la esperada para hablarle, en su mente la rubia imaginaba que si Rainbow la interrogaba seria mucho más eficaz pero no podía utilizar a sus amigas de aquella forma. La curiosidad que tanto había despertado Melisa era más palpable en Applejack que en cualquier otra de sus amigas, quizás porque ella era tan honesta que incluso cuando trataba de ocultar algo lo resaltaba en sus gestos. Melisa bebió otro poco, pareció de repente recuperar la compostura, las lágrimas se desvanecieron de sus ojos y su mirada ahora era digna de valentía.

Melisa: Es algo tonto, pero tengo miedo de mi misma.

Applejack: ¿Disculpa? ¿Cómo puedes temerte?

Melisa: Pinkie me lo dijo una vez, las más dulces somos las más peligrosas. Pero no son solo sus palabras, muchas veces cuando pierdo el control hago cosas que luego me obligo a olvidar. No estoy segura de poder matar a cada Pinkie sin perder el control, si lo pierdo puede que me convierta en lo que ella quiere. Un monstruo que prosiga matando, alguien aún más despiadado que ella y con una furia que la sobrepasa, una maquina digna del apocalipsis.

Applejack se llevó el brazo izquierdo limpiándose el sudor de la frente, para luego tomar un poco de sidra. Finalmente se cruzó de brazos, estudiando el cielo en silencio, parecía pensativa y su boca aun masticaba aquella información para tratar de ofrecer una respuesta. Melisa observó las nubes, el sol a veces las perforaba con dedos de luz generando un hermoso paisaje. Si todos los atardeceres fueran de la misma manera seguramente no volvería a pensar en sus preocupaciones. La vida del campo, era mucho más simple y relajada que la vida en la ciudad, había mucho trabajo entre alimentar animales y cosechar. Pero Melisa muchas veces deseaba relajarse de todo el caos urbano y no solo habían elegido la casa de Applejack por su espacio si no por el hecho de estar lejos de la influencia que Pinkie había implantado en una ciudad que parecía morir lentamente a causa de una brutal enfermedad.

Applejack: No te considero una bomba de tiempo.

La voz de Applejack la hizo reaccionar y volver a posar su mirada en sus ojos, parecía estar dudando de la persona más honesta que conocía. ¿Acaso mentía para hacerla sentir mejor? No, era imposible que Applejack hubiera abandonado su honor aunque fuera por una amiga. Melisa tomó el ultimo sorbo de sidra de su vaso, depositándolo vacío sobre la mesa de madera. Applejack la imitó al unísono, acabando la ronda al mismo tiempo, la rubia no había hablado desde aquella afirmación y Melisa parecía pedir respuestas con su mirada que lentamente se volvía curiosa.

Applejack: Si no pudieras controlarte, no estarías viva, tampoco Rainbow. Tienes algo en tu interior que no deja que te consumas en ese mundo de odio que tanto ansia Pinkie. Tu misma dijiste que crees que tu amigo aun te acompaña y opina sobre ti. Debe ser lo que no te permite rendirte, lo que te hace diferente a ella.

Melisa: Pinkie también tiene un amigo y sin embargo...

Applejack: Pinkie no nos ha matado, mató a Sunset porque no la consideraba una amiga verdadera. Pero aunque nos haya amenazado y herido, jamás acabó con nosotras e incluso mandó a su amigo a detenerla en dos ocasiones que pudieron haber sido fatales.

Melisa: ¿Dices que tiene humanidad luego de tanto tiempo?

Applejack: Humanidad la ha perdido, creo que jamás la tuvo en su vida. Esa chica era inhumana ya antes de ser loca, siempre saltando y festejando sin perder su energía aun cuando dormía. Es alguien que nunca estuvo en la normalidad de los humanos. Creo que tiene principios y aunque haya amenazado y gritado a los cuatro vientos que nos mataría no lo ha hecho. Incluso cuando dispone de quien sabe cuántas de ellas para hacerlo, creo que quiere mantenernos vivas hasta que su plan llegue a su fin.

Melisa: Y luego nos matara o nos obligara a ser sus amigas...

Applejack: No lo sabemos, tampoco sabemos si su plan llegara a su fin algún día o si solo son más palabras vacías. Es una buena mentirosa incluso cuando dice la verdad. Con Pinkie Pie jamás se sabe lo que puede ocurrir, puede que incluso abandone su idea y se entregue por si misma o que monte una fiesta en pleno centro de la ciudad para que la arresten.

Los labios de Melisa se curvaron en una sonrisa para luego reír, la rubia rió al mismo tiempo. Aunque era descabellado pensar que Pinkie cambiara de idea, el simple hecho de imaginarla cometiendo un error divertía a Melisa. La situación era seria pero ella necesitaba reírse un poco, había intentado todo el día distraerse y finalmente había logrado que por apenas cinco segundos su mente no se debatiera entre matar o dejar vivir, entre Pinkie y ella, entre la muerte de media ciudad o la muerte de sus amigas. Poco a poco se fue relajando, ahora había recobrado parte de lo que Pinkie le había quitado, finalmente había vuelto a ser la Melisa que desde un principio se había decidido a detener a Pinkie.

Melisa: Ahora estoy segura de lo que debo hacer. Capturar a Pinkie, sin importar las consecuencias y acompañada de mis amigas. Ir en solitario es un suicidio, pero juntas podremos terminar con esta masacre.

Applejack: Sep, esta es la Meli que conozco. Me alegra haberte encontrado finalmente.

Melisa: Me alegra estar de vuelta.

Melisa volvió a reír para luego levantarse y abrazar a Applejack, después de esa charla trabajó duramente hasta el anochecer. Parecía no solo haber recuperado su confianza si no que sus fuerzas habían vuelto, la vida parecía haberle invadido el alma y hasta sus amigas sintieron el cambio preguntándose que le había puesto Applejack a la sidra. Poco a poco sus amigas fueron retirándose, pero todas se sentaron en el pasto, observando el cielo nocturno esperando a Melisa quien seguía ayudando a pesar de que solo la alumbraran las estrellas. Cuando Melisa finalizó Applejack le colocó su sombrero en la cabeza riendo, y sus amigas no dudaron en abrazarla.

Applejack: Un aplauso para la vaquera más valiente que he visto.

La noche apenas había empezado pero Melisa sentía que había estado dormida por un largo tiempo. Sus amigas la invitaron a cenar, durante la cena todas comenzaron a charlar sobre tiempos felices y Melisa acompañaba cada relato con gran entusiasmo. Incluso cuando nombraban a Pinkie no había comentarios negativos o análisis del presente, lentamente se fueron retirando a sus habitaciones para descansar. Melisa se quedó en la mesa analizando su reflejo en el plato, al verse feliz pareció reconocerse de inmediato, la sensación de vacío y desconocimiento se había retirado de su mente.

Melisa subió las escaleras, ella dormía en una de las habitaciones del segundo piso, le gustaba que desde su ventana se pudiera ver el cielo nocturno y que siempre una leve brisa le acariciara el cuerpo al dormir. Aquella habitación parecía extraída del paraíso, con la temperatura perfecta para jamás pasar frio o calor junto con la mejor vista de los manzaneros en el campo abierto. Aquella noche las estrellas brillaban intermitentes, el gran manto violeta se extendía por todo Sweet Apple Acres en un paisaje nocturno digno de una pintura. Melisa se durmió apenas colocó su cabeza sobre la almohada y soñó, luego de tantos días de continuo sufrimiento logró conciliar un sueño confortable. Ella sabía que estaba dormida, ya que su amigo recuperaba la vida en aquellos sueños para hablarle, la chica jamás adivinaría si se trataba de un fantasma o si su cabeza jugaba con sus recuerdos para hablarse a sí misma en una forma menos escalofriante. Aun así, disfrutaba verse feliz junto a alguien que ya nunca podría ver mientras que su cuerpo real obtenía el descanso merecido. Aquel sueño no se había repetido en meses, sintió que su corazón se alegraba de estar viviéndolo otra vez.

Steven: Debes ser fuerte, no eres una asesina y sabes que nunca pensaría mal de ti.

Melisa: Ya lo he decidido, pero no quiero que te sientas culpable.

Steven: ¿Culpable? Yo jamás pensaría en eso, es tu decisión y es bueno que finalmente esas dudas se hayan despejado.

Un ruido proveniente de la madera en su ventana la hizo despertar, lo primero que sus ojos captaron fue una sombra recostada sobre el marco de la ventana con elegancia. Luego los ojos azules que vigilaban y por último el cabello rosa, Melisa estaba por gritar cuando se dio cuenta de que no estaba herida. Algo le advertía que no gritara, estudió a Pinkie pero no dijo nada, buscaba un arma o algún objeto punzante que pudiera ocultar. Nada, Pinkie estaba desarmada pero aun así Melisa no se confiaba, si la pelirosa hubiera querido la asfixia era un método más sutil de matar. Sin embargo, se hubiera despertado por la presión de las manos en su garganta o la suavidad de la almohada en su boca, nada parecía indicar que aquella noche Pinkie hubiera asistido al lugar para matar. La luna ahora se posaba directamente sobre la ventana, rociando a Pinkie con un brillo blanco que hacia parecer que su cabello estaba impregnado en piedras preciosas y sus ojos fueran dos gemas. Por un momento Pinkie no era una asesina si no una adolescente hermosa que estaba recostada mirando a su amiga dormir, pero Melisa no se dejaba llevar por las apariencias, hizo un movimiento leve para reincorporarse. Los ojos azules se volvieron a clavar en ella cuando sus pies tocaron el frio suelo de madera, pero lejos de un ataque Pinkie se mantuvo en aquella posición como si disfrutara la belleza que la luna le brindaba a sus rasgos.

Pinkie (H): Parece que tenías un hermoso sueño, dormías sonriente. Siento haberlo interrumpido pero en el mundo real hay temas que merecen ser tratados. No temas, tus amigas están bien, durmiendo luego de un duro día de cosechar manzanas. A veces extraño eso ¿Sabes? Recoger manzanas, tomar un poco de sidra, disfrutar el ocaso sentada junto a ellas. No falta mucho para que todo ese pasado vuelva al presente y podamos disfrutarlo sin que ningún lunático quiera hacernos daño.

Melisa: Pinkie...

Pinkie (H): Lo siento, me estoy desviando del tema. Te espero abajo, si no quieres venir quizás sea lo mejor, me ahorraras el trabajo de entretenerte mientras otra cucaracha es aplastada. Estaré ahí unos cinco minutos, ponte algo sobre el pijama no quiero que te pesques algún resfriado en el camino.

Melisa estuvo por recostarse en la cama y dormirse al menos cinco horas más, a juzgar por la noche eran las 5 am y se habían recostado a las doce en punto. El sueño la consumía, pero un impulso la hizo saltar de la cama, la última frase de Pinkie le había intrigado. ¿Tan rápido había conseguido a otra víctima? Luego recayó en lo obvio, siendo más Pinkies podían atrapar a cualquiera en menos tiempo y también podían organizar una gran masacre digna de sus espectáculos con tan solo aplaudir. Melisa tomó una bata para cubrirse del frio nocturno, se había levantado viento y si Pinkie decía algo había que tenerlo en cuenta. Bajó rápidamente por las escaleras pero no fue directamente a la puerta, se dirigió a la cocina y tomó un cuchillo, si había otra Pinkie no dudaría en matarla. Si solo se enfrentaba a una era mejor ir con cuidado para no caer en sus garras, sin embargo, Melisa tenía una extraña corazonada que se incrementaba cada vez que se acercaba a la puerta. Aquella noche no correría sangre ni tampoco atraparía a Pinkie, parecía absurdo ella estaba armada y podía atraparla. Aun así, siempre que una corazonada aparecía en su cuerpo esta tenia razón, era como un toque invisible del destino que le adelantaba los fracasos para que no se frustrara al cometerlos. Melisa abrió la puerta.

Pinkie no había mentido, se encontraba sola a la espera de la llegada de Melisa. La pelirosa movió levemente su mirada hacia Melisa para luego reír señalando la mano izquierda de Melisa. Aunque la chica tuviera ambas manos en los bolsillos de la bata Pinkie parecía tener un sexto sentido para adelantarse a los hechos. La voz de la pelirosa era calmada, tranquila y sin una pizca de maldad, parecía ser dulce como los caramelos y fluida como el agua. Melisa lentamente comenzó a analizar que hacer, pero era evidente que ya no podría atacarla por sorpresa, debía idear un nuevo plan y rápido la chica detestaba la idea de perder su noche en una charla. Necesitaba algo para atraparla, pero a su alrededor era campo abierto y si gritaba solo le daría tiempo a Pinkie para escapar, mientras pensaba siguió prestando atención en su enemiga sin perderla de vista por un segundo.

Pinkie (H): ¿Un cuchillo? Vamos, no creí que recibieras a una amiga de esa manera. No vi una noche más hermosa que esta, decidí venir a hablar y tú me recibes con un cuchillo en el bolsillo y una mirada digna del verdugo. Meli, solo vine a hablar y me sentiría mas cómoda si dejas tu cuchillo a un lado. Si quisiera matarte o matarlas a ellas lo habría hecho hace tiempo y te hubiera despertado solo para que sufras viendo sus cuerpos ensangrentados.

Melisa: ¿Cómo puedes? ¿Cómo puedes vivir sin preocuparte de las miles de víctimas que cayeron ante tus propias manos?

Pinkie (H): Dios no discrimina, creo que me hizo a su imagen pero mucho más bonita. La vida Meli es un destello, algo fugaz, yo solo aparezco y adelanto la luz. Es un trabajo, un favor que le hago a las personas para que no deban vivir en un mundo que odian. Los que molestan a los demás lo hacen por odio, por odiar su vida y odiar al mundo, si tanto odian las cosas que este mundo ofrece es mejor evitarles el dolor a ellos también. Suelta el cuchillo Meli...

Melisa soltó un bufido y dejó el cuchillo a un lado mientras se encogía de hombros, era evidente que no podría hacer nada con ese pedazo de metal apenas comenzara a correr hacia Pinkie ella seguramente la frenaría en seco y esa opción parecía ser idónea para que el demonio rosado apareciera. Si estaba tranquila era mejor seguirle el juego, quizás descubriera algo o lograra convencerla de que se entregue aunque la segunda opción era más bien una idea para rellenar el hueco vacío que dejaba la primer opción. Melisa estaba consciente de que solo recaudaría información y eso le molestaba, estaba cansada de tener que seguir las reglas de su enemiga a cada minuto. Pinkie sonrió, era una sonrisa tranquila y dulce, poco se parecía a la asesina que realmente era. Disfrutaba el brillo de las estrellas en su largo y lacio cabello, jugaba con el color del cielo e incluso se daba la libertad de silbar. Melisa no estaba segura de lo que sucedería, pero se mantenía firme y despreocupada, su enemiga pudo notar el cambio en la muchacha haciéndoselo saber con una mirada fugaz.

Pinkie (H): Mientras más avanza el ciclo, mas cambias. No creo que te haya visto así antes, parece ser que todo eso que te afectaba ya no te toca y eso es una buena señal. Para matarme...

Melisa: Te equivocas, no te mataré ni aunque mate a cien de tus soldados antes. Puedes abandonar esa idea, no voy a tocarte ni un pelo, te llevaré a la justicia y tendrás que vivir en una celda el resto de tu vida.

Pinkie (H): Claro, como tú digas. Aun no puedo creer que sigas con esa idea, pero no importa. La noche se hace corta cuando la pasas bien y no quiero desvelarte hasta el amanecer. Vengo a darte algo que seguro Twilight va a reconocer y creo que no debo decirte que va a pasar cuando la cuenta llegue a cero. Por cierto, espero que sus recuerdos estén afilados o perderán demasiado tiempo, el cuerpo humano solo se estira hasta cierto límite.

Melisa atrapó el objeto que Pinkie había lanzado hacia ella, un reloj. Era de color fucsia, no había muchos detalles más que en la parte de la correa donde había dos S talladas. Melisa no había visto nunca en su vida ese reloj en particular, estaba por preguntarle a Pinkie mas sobre el asunto pero la Pelirosa se había marchado. Ágil como la sombra y silenciosa como el aire, a veces, ella misma se sorprendía de lo rápido que podía escapársele de las manos. Tomó el cuchillo mientras miraba el cronometro del reloj, marcaba doce horas y Pinkie le había dicho que en los recuerdos de Twilight estaba la respuesta, podía ser cualquiera de las dos Twilight que había en Sweet Apple Acres. No perdió tiempo, subió rápidamente a los dormitorios y levantó a todas sus amigas, algunas se quejaban de la hora que era sin embargo Applejack no tuvo ninguna queja. En la granja era costumbre levantarse antes de que amanezca y era la más despierta del grupo, no así Rainbow quien se dormía sobre la mesa cada vez que alguien alzaba la voz parecía sobresaltarse sin entender ni una palabra.

Twilight (P): Este reloj no me es familiar, creo que no se refería a mí.

Negó Twilight rotundamente dándole a su contraparte el objeto para que lo analice, la chica parecía estar por dar la misma respuesta pero en el último instante se levantó bruscamente de la silla haciendo que Rainbow se sobresaltara de inmediato por el ruido. Twilight miró con preocupación a sus amigas antes de que sus labios pronunciaran en un susurro un nombre, el silencio de la sala hizo que el nombre rompiera el aire como una espada que se clava en el corazón.

Twilight (H): Sour Sweet... esto no es bueno...

Twilight conocía la manera de actuar de su amiga, sarcástica y muchas veces hiriente. Pero su terror se incrementó cuando cayó en la cuenta de un hecho aún más grave, sus ojos parecieron abandonar la tranquilidad y todas pronto comprendieron que pasaba. Al mismo tiempo que sus labios se movían, un estruendoso grito surgió por parte de cada una.

Todas: ¡Pinkie sabe que estas viva!

Capitulo 23: Time is Runing Out

No había tiempo de pensar demasiado en las formas, no por el momento, una vida dependía de este factor y Melisa no quería darle la satisfacción a Pinkie de llegar tarde. Era una oportunidad de estropearle el plan y por primera vez saborear una victoria, pero ya había atravesado situaciones similares, momentos en los que creyó adelantarse y solo caminó hacia los brazos de la muerte dejando morir a las personas ante sus ojos. Todas acordaron en que aquel día sería diferente, no deseaban otra derrota, no deseaban otra muerte pero su enemigo era implacable y Melisa pensó rápidamente que aquello era solo la carnada podía haber otra víctima involucrada o ser parte de un siniestro plan para dejar desprotegida a otra persona. Luego de meditar por unos instantes, la idea de dividirse en grupos fue la más aceptada, Melisa formaría un grupo con Twilight, Applejack y Rainbow. Mientras que Fluttershy, Rarity y Twilight humana serian un segundo grupo que se dedicaría a buscar más acertijos para descubrir las intenciones ocultas del llamado de Pinkie. La idea de Melisa era lograr que con esta división se abarcara mayor terreno y al mismo tiempo evitaría que Pinkie capturase a todas en una misma función, teniendo siempre un refuerzo para las urgencias que pudieran surgir.

Lo más lógico era que por las palabras de Pinkie el escenario fuera la salida de la Crystal Prep donde los autobuses se habían detenido para los juegos de la amistad. No era seguro pero era lo más lógico, Melisa prefería no perder el tiempo buscando en otras instalaciones, si el reloj llegaba a cero sería muy tarde y aun así no podían esperar a los últimos minutos para llegar. Las trampas de Pinkie siempre fueron complejas, no solo para destrozar a sus infortunados huéspedes si no para desarmarse sin causar más daño en el proceso. Melisa pensaba que clase de locura se le había podido ocurrir a la pelirosa, "El cuerpo humano tiene un límite para estirarse" pensaba a cada segundo de su carrera. Podía simbolizar cualquier cosa, una trampa como la de Cinch, un violento circuito como Snips, una tortura prolongada como Sunset las posibilidades eran infinitas. Pero Melisa se hacía una idea poco agradable, analizaba las posibilidades y aquella parecía ser la más correcta, deseaba no encontrarse con aquel escenario que le invadía la cabeza y rezaba con todas sus fuerzas llegar a tiempo.

Y ahora estaba sucediendo, dos autobuses escolares tiraban en sentido contrario, en el medio de ellos se encontraba Sour Sweet quien lentamente sentía el dolor en su cuerpo. La habían atado con cadenas a los guardabarros de ambas maquinas desde sus extremidades, por lo cual mientras estas bestias de metal se alejaban más se estiraba la víctima. No había tiempo que perder, a pesar de que el movimiento era lento era evidente que Sour estaba resistiendo para no quedar como dos partes de un mismo cuerpo, Melisa había acertado, aquella tortura medieval traída a la actualidad tras la tecnología. Tenía suerte de que no fueran caballos salvajes como en los cuentos, si no, estarían viendo una cabeza rebotando por toda la ciudad. El grupo no perdió tiempo, Applejack y Rainbow corrieron a liberar las piernas y Twilight junto con Melisa se encargarían de los brazos.

Parecía una tarea de desatar los nudos de las cadenas pero luego Twilight divisó una trampa en las manos dando la voz de alto a sus amigas. Melisa observó donde Twilight señalaba, había un grillete apresando su mano izquierda y no había ninguna cerradura, Melisa sacó el cuchillo con el que había enfrentado a Pinkie y trató de cortar las cadenas, pero estas se mantenían intactas. Si Rainbow liberaba su pierna y no lo hacía sincronizada el autobús arrastraría a Sour Sweet tan solo acelerando un poco, Melisa debía tomar una decisión, la chica pedía a gritos ser salvada pero era un momento difícil, Applejack hizo una señal, las piernas se liberarían al instante en que todas se pusieran de acuerdo.

Melisa: Sour, temo decirlo pero debemos cortarte la mano, es la única forma...

Sour: ¡Hazlo! ¡Es mejor perder una mano que perder la vida! ¡Hazlo ya!

Melisa contó en voz alta hasta tres, al llegar al número gritó "Lo siento" como en un arrepentimiento instantáneo. Pero con un corte preciso y sin esfuerzo separó la mano de Sour Sweet de su cuerpo quien cayó sin mucho impacto al lugar sobre el cual había estado levitando por ambos autobuses. Applejack se apuró a vendar la herida de la chica mientras esta agradecía que la hubieran encontrado justo a tiempo. Una risa interrumpió tal escena, desde una de las dos bestias de metal, más precisamente del techo del autobús derecho se divisó a Pinkie, Melisa se dio cuenta que era la misma que había matado a Cinch por la forma de ejecutar tal muerte.

Pinkie (B): Lo lamento por esa mano, pero no podía dejar que te liberaran sin que pagues al menos con una gota de sangre. Tu pierna derecha tampoco te funciona, recuerdo como se te astillaba el hueso cuando caíste de las escaleras. Vas a vivir con dos dolores el resto de tu vida, si no es que decides acabar con ella antes...

Sour: ¡Es ella! Primero me tiró por las escaleras y al ver que seguía respirando me ató a esos autobuses.

Pinkie (B): Eso es cierto, pero no le has dicho lo que yo dije en ese momento. Te refrescaré esa memoria. Eres despreciable, siempre actuando con sarcasmo y dulzura, engañosa y embustera para con amigos y enemigos. No comprendes los sentimientos de los otros, pareces buscar el beneficio propio sin importar a quienes debas usar. Tampoco es que seas alguien querida, lo poco que has hecho por el bien de los demás fue perder en esos juegos. Eres una de las causas de que este mundo por poco se destruyera y no pareces tomar medidas para remediar tal mal. Y ahora, tu mano se ha ido, tu pierna te recordara siempre la basura que eres, ya no podrás lastimar a nadie y comenzaras a ver con otros ojos, con los ojos de quienes te has burlado. Deberías agradecerme por enseñarte una lección de humildad.

Sour: ¡Estas enferma!

Melisa: No... No es necesario seguir con esto... ¡Pinkie hemos detenido tu juego! No podrás matar a ninguna otra persona

Pinkie (B): ¿De verdad me has detenido? ¿A qué precio? Tu amiga quedará sin una mano y con una pierna que le traerá el dolor de este día toda su vida, y además...

Rainbow: ¡Además ¿Qué?!

Pinkie (B): Una de las cosas que enseño es nunca abandonar a los amigos, quizás tu Applejack sepas de quien abandonó a tu hermana y la humilló cuando supuestamente eran amigas...

Un sonido interrumpió el lugar, el celular de Applejack comenzó a sonar y al atender una Rarity conmocionada comenzó a explicar desde el otro lado de la línea. La rubia puso el altavoz para que todos los presentes oyeran la noticia, una sonrisa se amplió instantáneamente en el rostro de la pelirosa al ver las caras de horror de quienes estaban a unos metros de ella. Le gustaba mirarlas desde arriba, como una reina que mira a sus vasallos lista para castigarlos, pero el castigo era el saber que no habían logrado evitar una muerte aquel día.

Rarity: Es horrible, es solo una niña de la edad de tu hermana. Está destrozada, solo su cabeza intacta el resto del cuerpo es un charco rojo esparcido por el callejón. Alguien pinto con sangre los muros y se lee claramente "Esto te lo mereces por hacerme sufrir Twist". Deben venir al lugar ahora mismo, nosotras no podemos seguir viendo esta escena, es espantoso...

Pinkie (B): ¡JAJAJA! ¿Evitar mi juego? Siempre me divierto cuando ustedes vienen, esas caras de horror era todo lo que esperaba ver. No crean que mi intención era que salvaran a Sour Sweet, de hecho creíamos que jamás lo averiguarían, pero bueno... Twilight está viva, claro la que habíamos matado, el que llegaran aquí lo demuestra ya que no hubieran descubierto la procedencia y aun estarían buscando el lugar... Ha sido un día muy interesante, seguimos enfrentándonos a siete y no a seis. Se me ocurre otro juego para la próxima vez...

Melisa lanzó su cuchillo hacia el cuello de Pinkie pero esta pudo desviar el golpe a su hombro. La pelirosa no hizo ningún sonido cuando retiró el cuchillo de su lugar y comenzó a huir no sin antes arrojar el cuchillo hacia la entrada de la escuela. La pelirosa se reía de la puntería de Melisa y bromeaba con que por poco se llevaba el gran premio, las chicas se concentraron en atender las heridas de Sour Sweet pero el día no finalizaba aun debían registrar el lugar donde Twist había sido torturada ya que esperaban que alguien les contara la historia. Un hecho al cual Pinkie jamás se resistía y quizás su discípula tampoco lo haría.

Al llegar al lugar observaron la puerta entre abierta de un edificio deteriorado, al parecer dentro habían descubierto el cadáver pero ninguna se animaba a avanzar. El olor a sangre que emanaba de adentro era intolerable, incluso parecía ser la entrada al infierno debido al olor nauseabundo que se escurría por las paredes, Applejack detuvo a todas antes de ingresar, tenía toda las características de una trampa e incluso dividirse podía ser una mala idea. Debatieron unos minutos hasta que Melisa tomó la palabra, era evidente que ahora había regresado y se mostraba como una líder decidida cosa que enorgullecía a todas las que la rodeaban, su mirada inspiraba confianza y sus planes ahora eran mucho más complejos que los que había ideado por temor o angustia, no había rastros de dolor en sus palabras.

Decidieron que solo entrarían dos, para así si algo pasaba habría un respaldo desde el exterior, incluso podrían protegerse de un ejército de Pinkies que pudieran llegar, Melisa había planeado que sus amigas utilizaran la ventaja del lugar estrecho para que la ventaja numérica abatiera a cualquier amenaza, solo dos personas en el interior ya era otra cosa. Un plan arriesgado pero seguro, si adentro las superaban en número estarían en problemas, pero Melisa había llevado a Applejack como compañera con la esperanza de que en el interior se encontrara Apple Bloom. Era un escenario entre millones, una jugada que podía salir mal de muchas maneras diferentes, pero todas se habían aferrado a aquella corazonada. Un asesinato de un niño tenía el estilo de Apple Bloom ya que Pinkie castigaba a quienes le habían hecho daño a ella de forma directa, no acostumbraba a realizar venganzas para otras personas muy a menudo y aquella escena sangrienta e inexperta no era de su estilo.

Caminaron por varios minutos, omitiendo el cadáver de Twist ya que tocarlo simbolizaría dejar huellas que poco beneficiarían. El lugar era una ruina, polvo, telas de arañas, madera crujiente. Había una luz, una lámpara que se accionaba con fuego lo cual era la única señal de que alguien estaba dentro, la oscuridad envolvía con sus garras a quienes atravesaran los pasillos. Tanto Melisa como Applejack tropezaron varias veces por la enormidad de pozos y grietas que hacían del lugar una pista de obstáculos, cuando llegaron a la habitación alumbrada Melisa suspiró aliviada. Apple Bloom las aguardaba jugando con su sombra, la mirada que les dirigió hizo que su propia hermana no la reconociera en lo absoluto. Una reunión familiar que Applejack deseaba evitar, pero ahora estaba sucediendo frente a sus ojos y solo podía mantenerse firme ante los movimientos de su hermana menor.

Apple Bloom: ¿Les gustó saber que no pueden hacer nada por evitarlo? Sour Sweet fue solo una parte, cuando llegaron sus amigas Twist solo tenía su cabeza intacta. Fue un espectáculo de lo más increíble, deshacerme de quien me abandono cuando más la necesité y todo por culpa de la popularidad. Todos los humanos son iguales, ven un poco de popularidad y tiran todo a la basura, hasta a sus amigos...

Applejack: Pinkie Pie va a pagar por haberte lavado la cabeza de esa forma...

Apple Bloom: ¿Pinkie? Ella fue la que me abrió los ojos, tú siempre decías que perdonara a quienes me hacían daño. Me humillaban día tras día y aun así jamás me permitiste defenderme. Lo primero que hizo Pinkie fue ayudarme, luego me enseñó a vengarme y ahora lo puedo disfrutar. Primero le corté los dedos, pero de una mano solamente, la otra se fue completa en un movimiento...

Applejack: ¡Ya basta!

Apple Bloom: Seguí con sus ojos, le arranqué uno y también le corté esa lengua que solo decía falsedades. Ver sus dientes rojos fue una escena que me hizo reír por largo rato, aún estaba escupiendo sangre cuando le arranque su brazo derecho, luego de eso solo improvisé... hubieran visto su ojo sano cuando vio que amartillaba sin parar cada parte de su cuerpo hasta que solo quedaba un charco rojo...

Melisa: No volverás a hacer daño, te atrapamos. Afuera están las demás y pronto llegara la policía, no tienes escapatoria.

Apple Bloom: Estas en lo cierto, pero es extraño que no te hayas dado cuenta... Mi momento ha llegado, solo quería despedirme...

Melisa lo sintió en el instante en que Apple Bloom acercaba su mano a la lámpara. No tardó en sujetar la mano de Applejack quien de no ser por ella habría terminado de la misma forma. Apple Bloom ardió en llamas, estaba recubierta de alcohol y aquello la hizo estallar en un espectáculo de llamas anaranjadas y azules. Applejack lloraba por su hermana pero parte de ella sabía que ese ser que se consumía en fuego no era la niña a la que tanto había amado, la figura llameante comenzó a estrellarse contra los muros de madera y el lugar comenzó a ser consumido al instante.

No había que mirar atrás, ambas corrieron hasta la salida, evitando la mayor cantidad de tropiezos posibles. El fuego parecía cobrar vida, tratando de atrapar con sus garras a ambas amigas mientras un rugido infrahumano se elevaba a sus espaldas. Applejack pudo ver una boca y un rostro formado de fuego que parecía tener la intención de consumirlas, afortunadamente la puerta estaba a solo unos pasos de distancia. Saltaron hacia el exterior y sus amigas pudieron ver como una última lengua de fuego se alzaba hacia el cielo para desaparecer a los pocos metros. El refugio abandonado yacía deteriorado, negro y derrumbado como si el incendio hubiera ocurrido hacía ya varios años. Ninguna podía creer lo que habían presenciado, ni siquiera Melisa quien siempre se mostraba crédula ante los eventos sobrenaturales pero aquella había tomado por sorpresa.

Melisa se reincorporó aun incrédula de lo que había pasado, como si luchar contra Pinkie no fuera suficiente ahora una fuerza sobrenatural parecía envolver la ciudad. ¿Acaso eran los fantasmas de cada víctima? ¿O era otro truco de la locura que la pelirosa tanto disfrutaba? No había evidencia, ni cadáver, incluso toda la escena se había consumido antes de que las autoridades pudieran saber al respecto del ataque. Su rostro volteó a su costado pero una mano se le aferró al cuello como una garra que no quiere soltar a su presa, en apenas unos instantes se encontraba contra la pared de uno de los edificios que aún quedaban en pie tratando de soltarse de aquella atadura mortal, sus ojos chocaron con los de su agresora. Eran azules, fríos, deseaban sangre y muerte pero su portadora era Applejack era algo aún más extraño. Los ojos verdes de la rubia parecían haber sido arrancados para dar lugar a los ojos azules y sanguinarios que tanto caracterizaban a Pinkie. Melisa estaba perdiendo el aire, para su fortuna Rainbow pudo apartar de un empujón a ambas muchachas y ya en el suelo Melisa comenzó a toser recuperando lentamente el aliento.

Rainbow: ¿Qué ocurre?

Melisa: Dash... ella no es...

Pero no pudo finalizar su oración, una fuerza invisible le sujetaba la garganta y lentamente la hacía elevarse. Rainbow vio atónita la situación y comenzó a interrogar a Applejack quien ya no parecía dominar sus acciones. Un aura oscura emanaba de ella, el olor a sangre comenzó a reemplazar el aire y poco a poco solo un augurio de muerte permanecía en el ambiente. Las preguntas de Rainbow parecían no llegar a su destino y Melisa apenas se mantenía consiente, las demás amigas trataron de socorrerla pero chocaron contra una pared invisible al tratar de tocarla. Applejack comenzó a reír y su voz parecía estar acompañada de una más chillona y familiar, sus amigas aun incrédulas comenzaron a pensar qué clase de poder estaba usando ahora Pinkie para tornarlas unas contra otras.

Applejack: Bueno, deberán morir. No creí que fuera tan fácil matarlas, pero no se comparan en nada contra quienes he luchado en el pasado. ¡Ahora van a descubrir que hay tras la luz! ¡Las llevaré al verdadero infierno!

Los ojos verdes se abrieron en la oscuridad, frente a ella, en una especie de pantalla entre las tinieblas se encontraba la realidad. La rubia observaba como un espectáculo en primera fila a sus amigas tratando de detenerla y veía como su cuerpo se movía por si solo para apartarlas del camino. Al principio creyó estar sola en aquel lugar, condenada a ver aquel horrible espectáculo mientras Melisa moría lentamente sofocada por el aire que parecía comprimirse para drenarle su alma de forma tortuosa. Pero luego la pudo sentir, no la veía, pero la sentía tan cerca de ella como si de otro brazo se tratase, intentó gritar su nombre pero sus palabras se ahogaban en la garganta para que un silbido débil saliera al exterior. No podía hablar ni moverse, solo contemplar sin poder si quiera golpear la pantalla. La presencia de aquella pelirosa seguía rondando, ahora se había detenido como si observara sus reacciones y se divirtiera con verla. Applejack pudo finalmente mover su mano, sentía como si un bloque de concreto estuviera apresando su cuerpo, poco a poco pudo moverse unos centímetros hacia adelante pero cayó sobre sus rodillas por el peso muerto que la detenía.

Pinkie (G): Duele ¿No es así? Un cuerpo humano no puede tolerar mucho tiempo esta dimensión. Pero un cuerpo que ya no es humano, puede incluso divertirse con ellos...

La voz se sentía tan cerca que incluso... No, no era posible. Aquello resonaba en la mente de Applejack quien se negaba a creer lo que estaba viviendo, las alimañas que Pinkie había reclutado parecían ser cada vez más poderosas e incluso perturbadoras. Su ojo izquierdo se nubló, no sentía el costado izquierdo de su cuerpo y obligaba al derecho a no presenciarlo, había algo de aquella sensación que no le gustaba. Parecía que su cuerpo se hubiera partido en dos, que ya no era una persona si no dos personas completamente distintas conviviendo en un solo ser. Su ojo verde se obligó a mirar y allí estaba, como si siempre hubiera sido parte de ella. Su mitad izquierda era el claro rostro de Pinkie, y su rostro asustado se torcía en una sonrisa al llegar al centro continuando hacia la izquierda.

Applejack: ¿Qué demonios eres?

Pinkie (G): Soy Pinkie Pie... De una dimensión en la cual fui asesinada hace catorce años. Una dimensión en la que nadie pudo salvarme y mi espíritu cobro venganza desde la muerte. En otras palabras ya estoy muerta y no importa que hagas, jamás podrás deshacerte de mí...

Applejack estaba atónita, nunca había oído tal cosa y si se lo decían antes seguramente hubiera creído que era una broma de mal gusto. Su mente volvió a concentrarse y de pronto se dio cuenta de algo, podía hablar, anteriormente no había podido hacer nada más que dar dos pasos y caerse pero ahora sus palabras retumbaban tan fuertes como la carcajada de Pinkie. Su ojo volvió a la pantalla donde ahora su cuerpo físico trataba de herir con un cuchillo a sus amigas y estas apenas podían evitarlo, Rainbow ya tenía su mejilla sangrando y Twilight se había herido sus manos al tratar de arrebatárselo por la fuerza. La rubia pensaba un plan, tenía que haber una salida, pero seguramente Pinkie estaría leyendo sus pensamientos en aquel instante ya que no paraba de reír. Hasta que lo entendió, si su cuerpo físico estaba en aquel plano distante solo podía llegar allí con magia.

Rainbow hacia lo posible por detener a su amiga que parecía haberse vuelto loca, ya le había cortado la mejilla y uno de los hombros de su chaqueta se teñía con el rojo luego de un corte que no había cortado su cuello gracias a un rápido reflejo. ¿Qué habría querido decir Melisa? Todas se preguntaban lo mismo hasta que Rainbow señaló el color de los ojos, habían estado tan concentradas evadiendo cortes y tratando de socorrer a su amiga que aquel detalle se había escabullido frente a sus narices. Sus ojos eran azules, un azul tan asesino como el de Pinkie. Pero justo cuando todo parecía estar perdido, una luz dorada envolvió el cuerpo de Applejack y el aura oscura pareció entrar en un conflicto con el nuevo brillo dorado. Las voces nuevamente discutían pero ahora no hablaban al mismo tiempo si no que realmente se había convertido en una discusión. Applejack exigía su cuerpo pero Pinkie se negaba y argumentaba con trabajar juntas, al parecer la rubia no estaba de acuerdo y cada vez parecía surgir con más fuerza entre ambas. El cuchillo ahora apuntaba a su propio cuerpo, mientras que Rainbow trató de acercarse pero fue detenida en seco por la voz de su amiga.

Applejack: ¡No te acerques Rainbow! Esto es algo que hago yo, debes confiar en mí. ¡No! ¡Detenla! ¡No la escuches!

Pero Rainbow la escuchó mientras que la sangre volvía a saltar pero esta vez era la propia mano de Applejack que sangraba. La oscuridad saltó de su cuerpo y volvió a caer a la tierra como una mancha negra y viscosa que se levantaba lentamente, solo eran visible los ojos azules de Pinkie y una sonrisa escalofriante. Applejack se encontraba agotada pero mantenía el cuchillo clavado a su palma izquierda, había regresado y como extra había recuperado su cuerpo. Melisa cayó a la superficie y fue atrapada por Fluttershy mientras que la intentaban reanimar en conjunto, Rainbow enfrentaba a aquella criatura tan sombría aunque Applejack con sus últimas fuerzas le decía que no intentara nada estúpido.

Pinkie (G): Eso dolió maldita. No creí que fueras al extremo de herirte para tratar de sacarme, pero veo que eres más lista que muchas otras.

Applejack: Sabia que no solo usabas mi cuerpo si no que vivías dentro de él, fue tu propio error al manifestarte dentro de mí y permitirme hablar, fue en ese momento que supe que lo que me pasara a mí también te pasaría...

Pinkie (G): Por suerte, tengo otro huésped...

La figura negra comenzó a reducirse, por un momento Rainbow temió que fuera por el cuerpo inconsciente de Melisa. Poseerla sería muy fácil si había logrado manipular por tanto tiempo a una voluntad tan poderosa como Applejack y lo había conseguido cuando aún estaba consiente, un grito de alerta fue lo que Rainbow pudo realizar temiendo ver a su amiga poseída pero en lugar de eso, la figura se siguió reduciendo hasta que desde las entrañas de la oscuridad surgieron unas manos. Luego una cabellera rojiza que acompañaba al rostro, lentamente y aun con rastros de polvo y cenizas en su ropa el cuerpo de Apple Bloom reaparecía desde las penumbras.

Applejack miraba a su hermana sin poder hablar y lo mismo ocurría con Rainbow quien lejos de lanzarse sobre la niña apenas podía hablar. Apple Bloom comenzó a reír, eran dos voces, lo cual simbolizaba que nunca había muerto. Los poderes de aquella entidad estaban aún más lejos de la necromancia que Twilight había leído en leyendas. Era una magia oscura, siniestra y llena de poder que parecía pertenecer solo a la rama maligna de la magia, algunos la llamaban magia de sombras otros magia de sangre. El nombre no importaba, era algo que estaba prohibido incluso para los ponys que se incursionaban en las artes oscuras, ya que aquel poder exigía la muerte en mayor o en menor medida.

Twilight (P): Magia Demoniaca... ¡Eso es un sacrilegio incluso para los muertos!

Apple Bloom: Sacrilegio o no, nada importa cuando puedes matar y vivir al mismo tiempo. Visitar el infierno, el paraíso y el purgatorio sin tener que ver las estúpidas caras de quienes ya están allí. La tortura y lo que otros presencian es una gama ilimitada. Twist estuvo viva incluso cuando su cabeza era lo único que permanecía de pie, incluso las vio llegar. ¿Ahora lo entiendes? Puedo torturar a cualquier persona incluso cuando se supone que su sufrimiento había finalizado...

Twilight (H): Por eso sabias que estaba viva, me parecía haberte visto antes de regresar a este plano mediante un hechizo. ¡Tú me buscabas!

Apple Bloom: ¿Sabes lo que vale un cerebro así? Pinkie se excedió demasiado con Sunset, era irreparable y llevaba mucho tiempo muerta. Pero tú, eras perfecta, tenías el cerebro y yo la fuerza, eras un contenedor muy valioso para perderlo. Pero no... Tenían que usar ese hechizo de protección para traerte de vuelta. ¡Que desperdicio!

Rainbow: ¡Estas demente! Solo a una loca se le ocurre poseer a otros para jugar al asesino. Eres peor que la asesina que perseguimos siempre y eso si es un logro...

Apple Bloom: Todas somos Pinkie, de hecho estoy en este cuerpo porque ya no tengo necesidad de seguir. Podría infestar a cualquiera de ustedes y no se darían cuenta... ¿Sabes cuando entré a tu cuerpo Applejack? Estabas tan concentrada en el fuego que no notaste la sangre... la sangre de Twist que tocó tu zapato fue suficiente para permitirme entrar...


Todas se prepararon para una posible trampa pero nada ocurrió. En lugar de atacar Apple Bloom desapareció entre tinieblas dejando a las chicas con más de una intriga pendiente. Melisa despertó al poco tiempo mientras atendían las heridas de Twilight y de Applejack. Dash estaba a su lado esperando que despertara, al verla le tendió una lata de gaseosa que Melisa aceptó con gusto, tenía la garganta seca como un desierto y su boca apenas parecía refrescarse por su cuenta. Mientras bebía, Rainbow le explicó lo sucedido y Melisa asintió luego del primer trago.

Melisa: La pude ver, cuando estaba inconsciente en pleno ataque. Ella parecía torturarme con la visión de ustedes muertas, incluso me mostró como yo era quien degollaba a cada una de ustedes para luego suicidarme...

Rainbow: Pero eso nunca pasó ni debe pasar...

Melisa: Aun así, sus juegos mentales podrían afectar a alguien como Fluttershy o incluso a alguien fuerte como Applejack, es hasta ahora nuestra enemiga más formidable. Pero no tiene inteligencia, comete errores con frecuencia como el revelar como posee los cuerpos o lo que Applejack descubrió sobre el cuerpo que entra en su dominio...

Rainbow: Si tuviera la inteligencia de Pinkie...

Melisa: Estaríamos muertas sin lugar a dudas, lo bueno es que no la tiene y no creo que la llegue a tener. Es demasiado orgullosa para aceptar que la superan y se divierte más cuando hace las cosas fuera de libreto. No creo que Pinkie le hubiera ordenado tal despliegue, seguramente se cansó de estar escondida.

Rainbow: ¿Quién lo diría? Incluso la mejor asesina de todos los tiempos tiene problemas para dirigir a sus otras versiones...

Conversaron una buena parte del tiempo en aquel lugar, intercambiando opiniones y tratando de encontrar una forma de al menos retenerla para que no se volviera una costumbre. No era un rival fácil de detener, que no tuviera la misma inteligencia que Pinkie podía desplegar no quería decir que fuese tonta. Había que planear una estrategia que pudiera incluso sorprender a la más inteligente y fuera lo suficientemente sutil para no levantar sospechas. Al caer la noche, mientras regresaban a Sweet Apple Acres, Melisa se preguntaba si aún era posible adelantarse a la pelirosa ahora que contaba con una magia que incluso Twilight se rehusaba a aprender.

Rainbow abrió los ojos horrorizándose al instante por lo que sus ojos presenciaban, estaba colgada de cabeza en el granero de Sweet Apple Acres y mientras se acostumbraba a la tenue luz del lugar pudo ver como Pinkie destrozaba un cuerpo a pocos centímetros por debajo de ella. No debía gritar, un sonido y Pinkie se daría cuenta de que podía divertirse con otra presa, pero Dash no podía entender como se había gestado aquella situación tan desesperante. ¿Acaso mientras dormían Pinkie había decidido atacarlas? Los ojos de la chica recorrieron el lugar en silencio, había sangre sobre la paja y el heno del lugar, había partes humanas que adornaban los charcos y también estaba la asesina quien rondaba por la zona en círculos. Para escapar y buscar a sus amigas Rainbow debía actuar rápido y sin ocasionar sonidos bruscos, en la pared cercana a ella pudo divisar un cuchillo viejo y oxidado que servía mas de decoración que como un arma, pero en aquella situación bastaba con un poco de filo para cortar la soga que atrapaba sus piernas y no había más salida. Rainbow se balanceó de un lado a otro, logrando el impulso para que su cuerpo se desplazara sutilmente hacia la izquierda y generando la suficiente fuerza para que su mano tomara el cuchillo en un solo intento.

Ahora venía la parte difícil, debía distraer a Pinkie con algo antes de cortar la soga o caería justo delante de ella como un regalo que pedía a gritos ser abierto. Divisó a su derecha unos adornos que sin dudas harían voltear a Pinkie, se apresuró, la sangre le quemaba la cabeza y no podría soportar estar colgada mucho más tiempo. Cortó la soga hasta un punto medio para luego lanzar el cuchillo hacia el adorno de vidrio que estalló en mil pedazos, cuando la pelirosa se cubrió el rostro para no ser cortada Rainbow aterrizó a sus espaldas y usando toda su energía corrió rápidamente hasta llegar a las afueras del lugar. Era una fortuna que la puerta del granero no hubiera estado cerrada o el resultado hubiera sido muy distinto, estaba a punto de moverse cuando una mano le cubrió la boca y la hizo ocultarse tras unos arbustos. Dash se giró aterrada hacia quien la había retenido y se frenó al ver a Melisa.

Rainbow: Por suerte eres tú, creí que esa loca me había escuchado.

Melisa: Me alegra que te haya encontrado antes que ella.

Rainbow: ¿Que ha ocurrido aquí?

Melisa: Ojala lo supiera, cuando abrí los ojos me encontraba encerrada en el sótano de la casa y pude oír como Pinkie cantaba mientras golpeaba a alguien...

Rainbow: Esto es muy extraño, demasiado. No es posible que nos haya encerrado sin despertarnos. ¿Te has topado con alguna más?

Melisa: Solo contigo, las demás pueden estar en cualquier parte, será mejor apresurarnos.

Ambas decidieron comenzar a buscar por los alrededores, Melisa no había encontrado rastros de sus amigas al inspeccionar la casa y Rainbow no aceptaba la idea de volver al granero como algo inteligente. Llegaron a una casa del árbol, desde donde sintieron movimientos y ruidos en el interior, pero eran ruidos ahogados. Melisa se puso a un lado de la puerta intentando ver por la ventana, pero el interior era tan negro como la noche. Dash buscó algún hueco en la madera pero obtuvo el mismo resultado. Contaron hasta tres y derribaron la puerta, allí estaban. Sus amigas estaban atadas en el suelo, todas con su boca amordazada y sus ojos vendados. Melisa liberó a Applejack y a Fluttershy, Rainbow la siguió con las que restaban. Finalmente el grupo estaba reunido pero todas se veían confundidas, no encontraban explicación para tal suceso y los cuerpos que estaban en el granero no parecían pertenecer a nadie conocido, el desconcierto invadía a cada persona por igual y ninguna llegaba a una respuesta lógica. Estaban por abandonar el lugar cuando el piso bajo ellas cedió y la oscuridad las engulló como una bestia hambrienta y vengativa, lo que vieron al abrir los ojos había perdido toda lógica que hasta ese momento se había conservado.

Applejack: Creo que me golpeé fuerte la cabeza o ya estoy delirando...

Rainbow: Bien es oficial, esto es muy raro.

Twilight (P): ¿Sera algún conjuro de Pinkie?

Melisa: Lo que sea que está haciendo nos afecta a todas por igual... Pero siento como si parte de mi mente me dijera que nada es real pero me advierte que no me deje matar...

Fluttershy: También siento algo similar. ¿Creen que esto sea una especie de ilusión?

Rarity: Mas bien es una maldición...

Habían despertado en un largo pasillo, cuyo suelo era sangre que les llegaba hasta las rodillas, pero les había empapado todo el cuerpo por la caída. Las paredes eran de concreto y el techo azulejos que reflejaban el color de la sangre, la iluminación era tenue y parpadeaba, con cada parpadeo la puerta de salida parecía alejarse más. No solo ocurría eso, a veces la sangre se reemplazaba por ratas, otras veces por serpientes. En una de las ocasiones la sangre fue reemplazada por insectos y Melisa saltó a los brazos de Dash para no tocarlos pero pronto se sacudió cuando vio que estos trepaban por su cabello. Las chicas nunca habían visto a Melisa tan asustada por algo y se sorprendieron que fuera por unos insectos diminutos, sin embargo, no opusieron quejas ya que la reacción de la mayoría había sido un grito. Aun así, pese a los cambios siempre un paisaje volvía: la densa sangre que cada vez se hacía más oscura y más difícil de atravesar. Las chicas se dieron cuenta que apenas habían avanzado desde que iniciaron el trayecto y de que esa puerta cada vez se alejaba más de su lugar. Pese a los esfuerzos, se agotaron antes de llegar, si es que alguna vez estuvieron cerca de la puerta. La sangre comenzó a subir mientras burbujas se formaban en su superficie, Melisa sintió como quemaba aquel liquido mientras cubría el lugar y le obligaba a mantener la respiración.

Sus ojos se abrieron, pero ahora estaba sola, había regresado al sótano de la casa de Pinkie. Se ocultó al sentir ruidos provenientes a su alrededor, sintió gritos y llantos, se obligó a mirar presenciando como Sunset Shimmer era sentada en una silla de agujas quemándose al tocar tal artefacto. Pinkie y Apple Bloom reían mientras observaban el sufrimiento de la chica. Melisa sintió deseos de intervenir pero una mano la tomó del hombro y la sentó en el suelo haciendo que sus ojos no pudieran seguir viendo aquel escenario. Melisa volteó incrédula de lo que veía, cabello rojo con reflejos amarillos, chaqueta negra y blusa violeta acompañadas de una falda de color anaranjado con detalles violetas. Sunset la observaba cruzada de brazos con un aire de tristeza en el rostro, Melisa no podía articular palabras frente a tal aparición, la primer pregunta de cómo estaba en dos lugares a la vez se reemplazó por una afirmación: ella está muerta.

Sunset: Desearía que no hubieras visto eso... a veces creo que lo tenía merecido, pero luego recuerdo quien fue la que me dio tal calvario y recuerdo que la había salvado dos veces. Muchas veces me pregunto qué cosas toma en cuenta para matar de formas tan crueles, incluso a alguien que en el pasado la había ayudado.

Melisa: Eres Sunset Shimmer, pero se supone que estas muerta...

Sunset: En los sueños la gente muerta vive. Me pregunto si alguna vez soñara con nosotros, aunque viendo como es, no creo que recuerde quien fue su primera o su última víctima, ni hablar de las del medio.

Melisa: ¿Sueño? ¿Todo este tiempo estuve soñando?

Sunset: No solo tú, todas compartieron el mismo sueño pero tú eres la única que siguió dormida por eso te traje aquí.

Melisa: ¿Aquí? ¿A ver cómo te matan mientras no me dejas ayudarte?

Sunset: No podrías, los recuerdos no se pueden cambiar. Digamos que cuando Pinkie me mató se olvidó de que aún conservaba magia, pude proyectar mis recuerdos a los sueños para así tratar de ayudarlas. Pero ella se dio cuenta y creó un mundo de pesadillas para que nadie me viera, creo que fue una casualidad o un milagro...

Melisa: ¿Porque no quería que te viera? ¡Espera estas tardando mucho seguro van a despertarme!

Sunset: Como dije, controlo este lugar y no despertaras si yo no lo decido o tú lo decides. En cuanto a lo que Pinkie no quiere que veas, es su pasado. Ella supo que yo me escabullí a sus recuerdos y cree un puente para que ustedes pudieran cruzar, claro que al enterarse no tardó en poner candados para obligarlas a despertar.

Melisa: Todas estas pesadillas...

Sunset: Deseabas la verdad más que nadie, por eso te topaste con tantos candados. Pero, ahora podrás ver el momento que Pinkie siempre ha ocultado, el día en el que se convirtió en lo que ahora es...

Melisa fue encandilada por la luz de Sunset y al abrir sus ojos se encontraba en el gimnasio de Canterlot High, allí estaba Pinkie lastimada y golpeada discutiendo con Celestia. Ambas parecían tener puntos de vista diferentes sobre el destino de Seicer y Celestia argumentaba que el aislarlo de la sociedad protegería a más víctimas de las que se podrían contar. Sunset interrumpió el recuerdo narrando ella misma lo que había descubierto para que Melisa no tuviera que presenciar toda la discusión.

Sunset: Celestia se equivocaba, al aislarlo estaba condenando a la sociedad a enfrentarse a un muerto, un fantasma que solo mataría para vivir. Tampoco pudo ver que Pinkie había sido afectada de tal manera que una perdida haría que su mente se rompiera y colapsara. Pinkie se enfureció cada vez más, primero con ella misma, pero eso duró menos de un minuto. Al siguiente estaba odiando a la humanidad, pero por sobre todo odiaba a Celestia... El odio de una niña es pasajero, pero en alguien como Pinkie quien no olvidaría jamás a su mejor amigo esta ley no se aplicaba.

Melisa: Pinkie es así por culpa de Celestia...

Sunset: Por culpa de todos. Éramos jóvenes, nadie la aceptaba, la creían alguien rara y era juzgada. Si hubiera tenido más que solo un amigo, si sus amistades no hubieran surgido por medio de las mentiras de Celestia y si todo se hubiese evitado a tiempo nunca estaríamos viendo a ese monstruo.

Melisa: Tú también fuiste un demonio, pero ¿Porque ella no se reforma?

Sunset: Su odio consumió hasta la última fibra de arrepentimiento que pudiera tener. No se arrepentirá jamás, no tiene esa capacidad, Pinkie solo siente amor por ella, por su venganza y por su amigo perdido. Lentamente fue abandonando cualquier sentimiento hacia otros, lo que nosotras vemos como personas vivas para ella no son más que sombras sin importancia.

Melisa: Si los recuerdos pudieran de alguna manera cambiarse...

Sunset: Los recuerdos alterados no servirían de nada, su mente se quebraría aún más y su locura seria tal que no dudaría en matar a quien fuera que se le atravesara en su camino. Ella tiene algo de bondad, pero no arrepentimiento, recuerda que si estas viva es porque ella lo ha querido y creo que también quería que vieras esto.

Melisa: ¿Pero para qué?

Pinkie: Para que comprendieras...

La niña se había volteado hacia ella con una sonrisa espeluznante en su rostro y sus ojos azules amenazantes como dos estacas de hielo clavadas en el corazón de alguien. Melisa retrocedió pero Sunset tomó su mano, de repente se sentía segura, pero Pinkie solo parecía disfrutar la situación. Sunset miró a Melisa y le señaló con la cabeza que escuchara con atención.

Pinkie: ¿Comprendes? Matar a los que me crearon es la única forma para que no surjan más como yo, esta ciudad será libre luego de que todos mueran y finalmente vivamos sin ningún abusivo. Si tú me matas, finalizaremos el ciclo, perfectamente podríamos traer a otra Pinkie una de las miles de las dimensiones que tienen un buen futuro y crear una paz verdadera. Sin mentiras, sin odio, sin traiciones, sin arrepentimientos. ¡Tú estás destinada a crear esa paz! ¡Yo te doy el mundo y tú lo cuidas!

Melisa despertó sobresaltada, sus amigas estaban en su habitación y temían que no despertara. Cuando le preguntaron qué había pasado ella no respondió pero su decisión parecía haberse reafirmado el doble, las chicas aguardaron una respuesta. Melisa sentía su garganta seca y tomó un poco de agua para poder articular de manera entendible sus palabras.

Melisa: He visto a Sunset...

Todas: ¿Qué? ¿Cómo pasó eso?

Melisa: Se encerró mediante magia en la mente de Pinkie para que tomara una decisión...

Todas: ¿Cuál?

Melisa: Pase lo que pase, no debemos matar a la Pinkie original...


Capitulo 24: Dream World

Melisa estaba reincorporándose mientras trataba de retomar el discurso, había dicho algo que ya habían acordado eso era verdad, pero la historia no terminaba en esa frase. Debían alistarse e intentar sorprender con un movimiento estratégico, Fluttershy sabia donde vivía Seicer por lo cual podían investigar aquel lugar. Applejack la tranquilizó poniéndole una mano en el hombro, Melisa trató de tranquilizarse pero pronto recayó en un detalle, la mano de Applejack no estaba vendada y ella estaba herida. Una herida no desaparecía tan pronto, ni siquiera con magia, por lo cual Melisa no tardó en hacérselo notar a Applejack quien se sorprendió de igual manera que todas las presentes. Había algo extraño en aquel momento, era como si el tiempo no avanzara, los relojes no se movían las sombras eran estáticas. Una energía intensa se sentía en la habitación que lentamente se deformaba, sutil, desde una esquina o un simple mueble que luego volvía a su lugar como si tuviera miedo de que lo descubrieran. Poco a poco Melisa comenzó a pensar en las posibilidades, pero no tuvo que pensar demasiado, ya que alguien muy conocido atravesó el umbral de la puerta. La sorpresa fue mutua, cruzada de brazos Sunset apareció mirando a sus amigas con cierto temor, Twilight se alegró de verla pero Sunset parecía demasiado preocupada para alegrarse en aquel momento.

Sunset: Esperaba que ya hubieran despertado, pero se ve que algo las ha mantenido aquí.

Twilight (P): ¿En verdad eres tú?

Sunset: No te confundas princesa, lo debes saber mejor que nadie. No hay hechizos que mantengan una vida eterna, soy la representación de sus recuerdos sobre mí y tengo cierta libertad, pero solo soy una sombra que ya no tiene influencia en el mundo real...

Melisa: Supongo que no hay una salida evidente, debemos hacer algo obtener un recuerdo. ¿No es verdad?

Sunset: Puede que sea la manera, pero quizás solo sea un truco de Pinkie. Los últimos meses he sentido a alguien perturbar este lugar. Estamos dentro de un inmenso mar con miles de posibles trayectos, ocho mentes que recuerdan y una novena que lo controla. Deben adquirir la llave que les permita volver a sus propias mentes...

Las chicas quisieron preguntar más pero Sunset se desvaneció lentamente hasta que no quedara rastros de ella. Melisa se levantó y observó que su ropa había cambiado, era similar a la que usaba la noche en la cual vio la muerte de Snips y Snails. Ahora las chicas estaban en el bosque a las afueras de la fábrica, ninguna pudo saber cómo o cuando habían comenzado a moverse hasta llegar a las puertas del lugar. Pinkie hablaba pero su discurso parecía ser transmitido desde una radio con interferencia. Sunset apareció mientras aun seguía aquel discurso que Melisa había memorizado hasta la última letra, sin embargo, la voz de Sunset sonaba clara y sin ninguna interrupción e incluso silenciaba los gritos de la asesina.

Sunset: Veo que el primer recuerdo nos ha traído a esta noche, Melis este es tu recuerdo, deberías ser capaz de encontrar la primera pieza de la llave. Solo recuerda, que lo que hiciste esa noche puede ser la respuesta...

La pelirroja desapareció y Melisa empezó a oír con claridad las palabras de Pinkie, parecía estar reviviendo por segunda vez aquella fatídica noche y se ocultó tras las paredes de metal. Las chicas la siguieron pero parecían sombras que no estaban con ella, en realidad ahora parecía estar viviendo en el pasado y las sombras del presente apenas eran ecos lejanos. Melisa pronto recordó lo que seguía a la brutal muerte, la llamada de ella a Pinkie. Tomó el celular y este comenzó a brillar rompiendo el recuerdo en miles de fragmentos, los vidrios que ahora llovían en la oscuridad se convirtieron en finos hilos de plata que se reagruparon en la mano de Melisa. Ahora recostado en su palma yacía un fragmento, mientras ella flotaba en la oscuridad absoluta en compañía de sus amigas. Una puerta se formó delante de ellas, tenía un símbolo que Rarity reconoció al instante. Los tres diamantes que anunciaban que ella era la propietaria del próximo recuerdo.

Cada vez que ingresaban a las puertas se transportaban a recuerdos recientes, Rarity revivió su encuentro con Seicer en la Boutique. Applejack la confrontación con su hermana de hacía solo unas horas, para Twilight humana fue revivir su propia muerte. Fluttershy volvió a vivir su estancia en la casa de Seicer, Rainbow por su parte tuvo que soportar aquel calvario que Pinkie le había hecho sufrir. Finalmente la princesa Twilight tuvo que pasar por una serie de recuerdos que involucraban sus dos primeras visitas al mundo humano, obteniendo con esto dos fragmentos más de la llave. Cada recuerdo había de cierta forma borrado el dolor de aquellos recuerdos, cuando pensaban en esos momentos ya no eran tan horribles e incluso comenzaban a olvidar el dolor que habían causado las muertes. Como era de esperarse, Sunset siempre reaparecía en ciertos trayectos del viaje, dando pistas o alentando a sus amigas a no rendirse hasta conseguir todos los fragmentos. Pero ahora se habían agotado las puertas y la llave estaba incompleta. Melisa se había percatado que algo estaba mal, parecían estar borrando el dolor en sus propias mentes para olvidar por completo lo que Pinkie había hecho, incluso los recuerdos de la princesa Twilight eran quizás los más dolorosos que había vivido en el mundo humano.

Algo no estaba bien, quizás Sunset estuviera ocultando demasiado bien otra verdad muy diferente a la que había revelado. Al llegar a la última puerta, una que tenía la insignia de un sol brillante Sunset volvió a aparecer frente a ella, pero al instante una puerta con tres globos se alzó a espaldas de las muchachas enfrentada a la puerta que Sunset estaba custodiando. Melisa pudo notar fácilmente el enojo proveniente de la pelirroja al ver esa puerta, pronto todas vieron a Pinkie aparecer frente a su puerta característica, aunque su sonrisa parecía burlarse del hecho de haber llegado a tiempo y no portaba aquel instinto asesino latente. Su cabello era lacio pero en aquel momento sus ojos parecían tener algo de vida, era una Pinkie muy diferente a la que estaban acostumbradas. Una carcajada surgió de los labios de esta para luego observar detenidamente a sus amigas, los fragmentos brillaban con intensidad y era inútil ocultarlos pero Pinkie no se apresuró ni siquiera parecía dispuesta a arrebatarles aquellos valiosos elementos, simplemente se limitaba a deleitarse con la situación.

Pinkie: Lamento haber arruinado tu plan, mi querida Sunset. Supongo que ya les has contado la verdad a nuestras amigas ¿No es así?. No, por tu cara puedo ver que sigues siendo la misma mentirosa incluso después de morir, vaya pena. Algunas merecen morir varias veces hasta aprender un poco de honestidad, pero si tu no lo haces yo les diré lo que les has ocultado...

Sunset: ¡Era por su bien!

Melisa: ¿Nuestro bien? ¿A qué se refieren?

Pinkie: Meli, tú lo debes estar por adivinar. Veo en tu rostro que ya te has dado cuenta, que cada recuerdo borró parte de su dolor al convertirse en ese fragmento que todas tienen. En realidad cuanto más avanzaban más borraban su memoria, en otras palabras borraban su existencia en el mundo material. Tras la puerta de Sunset hubieran perdido su humanidad, estarían confinadas a un mundo utópico en el cual yo jamás hubiera existido y Melisa ocuparía mi lugar...

Applejack: ¡Nos mentiste!

Sunset: Era la única manera de que accedieran, están tan determinadas a seguir sufriendo, yo solo quiero eliminar ese dolor. Si viven en un mundo sin muertes nada de esto debería afectarlas, vivirían felices y no tendrían que temer por sus vidas.

Pinkie: Felices y engañadas, mientras sus amigos reales mueren en otra realidad sin ninguna posibilidad de salvarse, mientras sus cuerpos reales se hacen polvo en un sueño eterno y quedan vulnerables a morir en mis manos. No veo la felicidad solo la mentira y el engaño, eres peor que en vida Sunset. ¿Pasaste todos estos meses planificando la muerte de tus amigas? Estas aprendiendo algo al menos, vivir en mi cabeza te ha servido...

Sunset: ¡Las matarías de igual manera! Mientras ellas estén dormidas su cuerpo no sentirá dolor, jamás podrías divertirte con ellas y una vida eterna en un sueño es mucho mejor que el infierno que has creado. ¡Deben escucharme vengan conmigo!

Pinkie: Si quieren salvar a alguien es mejor que vengan conmigo. Tengo pensado matar a unas cuantas personas mañana y no tengo todo el día para dormir. Si realmente aprecian a sus amistades reales tomaran la elección correcta, el ultimo fragmento es el que tengo en mis manos...

Pinkie demostró decir la verdad al abrir la palma de su mano y mostrar un fragmento dorado que finalizaba la llave. Sunset dejaba ver uno plateado que podía igualmente finalizar con otra terminación la llave, los fragmentos que cada muchacha había conseguido mediante sus recuerdos se alternaba de color brillando con mayor o menor intensidad según que puerta fuera la más cercana. Melisa decidió reunirse con sus amigas para tomar la ruta final, debían debatirse entre un mundo de sueños sin ningún dolor o el mundo real, pero también la vida de miles de personas pendía en sus manos y esto las atormentaba, cualquier decisión podía ser errónea.

Melisa: Lo siento chicas, pero yo no podría vivir sabiendo que mis amigos reales mueren. Pudimos salvar a Sour Sweet, podemos salvar a muchas más si tenemos fe en nosotras...

Applejack: No dejaría que mi hermana manchara con sangre nuestro humilde nombre, aunque en el sueño fuera millonaria...

Fluttershy: No pienso dejar a mis amigas indefensas solo para dormir mejor...

Rarity: Seria horrible dejarlas solas, yo voy con ustedes...

Rainbow: Mi lealtad esta con mis amigas y no con mis sueños...

Twilight's: Nosotras también las seguiremos, no atravesamos tanto para rendirnos.

Pinkie: ¡Yo elegiría el sueño por los pasteles! Ups, solo bromeaba. Sabía que tomarían el camino correcto, después de todo, no son de las que fácilmente se rinden cuando hay vidas en juego.

Todas se dirigieron hacia Pinkie donde los fragmentos comenzaron a unirse en una llave dorada que cada vez brillaba con más intensidad. Sunset pareció no poder moverse de donde estaba, pertenecía a un mundo que ya no existía, la puerta tras ella comenzó a envejecer para luego derrumbarse en madera vieja y putrefacta. La puerta de Pinkie sin embargo, brillaba con el color de mil soles y parecía estar recubierta de oro puro que reflejaba los colores del arcoíris con extremo detalle. Sunset observó cómo su fragmento se oscurecía para luego oxidarse y desvanecerse en pequeños fragmentos de color rojo que se hicieron notar en la oscuridad del lugar. No había más que hacer, la llave estaba forjada, pero Pinkie sonrió de forma macabra para luego apuntar con un dedo a Sunset. Nadie supo cómo, pero en el cuello donde Pinkie había apuntado una mancha roja se había formado, la herida parecía hecha por una pistola de gran precisión. Sunset solo pudo agarrarse el cuello con firmeza pero la sangre aún se escurría entre sus dedos.

Sunset: Pinkie... aun luego de todo... sigues siendo una demonio...

Pinkie: Las mentiras no son bien recibidas, ni en este mundo ni en el otro, si tu intención era que las llevara por una causa noble has fallado. No puedes obligarme a hacer algo a base de mentiras, no has aprendido ni una mínima parte de tu muerte. Pero, ahora tu suerte se ha terminado, al final del camino solo te has tropezado con tus errores, con esos que quisiste olvidar. Pero la gracia no está en olvidar, debes recordar las cosas para que no te vuelvan a tirar, debes recordar cada cosa para hacerte fuerte. Y más importante, para nunca volver a cometerlas...

Sunset: Lastima que no hay perdón en tu filosofía... serias una gran amiga si no tuvieras tanto odio y tristeza en tu vida... siento lastima por tu final y por todos los que alguna vez te amaron...

Pinkie: Suficiente palabra para alguien muerta, adiós Sunset, espero jamás volver a tener este horrible sueño...

Melisa observó como Pinkie apretaba su puño y la cabeza de Sunset comenzaba a inflarse como un balón. Al cabo de unos segundos la forma no se parecía en nada a una cabeza, era un globo extraño con una cara que parecía coloreada casi a las apuradas. Pinkie pinchó con la punta de la llave aquella horrible visión que estalló en un mar de confeti y dulces. Todas parecieron sorprendidas de tal final, Pinkie pareció notar la sorpresa riendo mientras lanzaba la llave hacia sus antiguas amigas.

Pinkie: ¿Se olvidan que esto es un sueño? Más bien, es mi sueño. Si quieren que lluevan partes de cerebro con mares de sangre puedo arreglarlo.

Rarity: No, no querida. Así estamos bien...

Fluttershy: Uhm, gracias Pinkie...

Pinkie: Si que esto es un sueño, verlas agradecerme algo. Pero bueno, supongo que finalmente merecía unas palabras amables de quienes decían ser mis amigas inseparables. Ustedes siempre se han entrometido bastante bien en mis planes, crean que no disfrutaría jugar sin espectadores. ¿Ahora van a ir a casa de Seicer verdad?

Melisa: Es inútil ocultarlo, cuando tú sabes cada paso. No te voy a mentir vamos a ir y te vamos a detener cueste lo que cueste.

Pinkie pareció conforme con la respuesta, primero las demás habían visto a Melisa con desconfianza, no habían entendido porque habían revelado los planes tan de repente. Pero luego recordaron el castigo de Sunset, recordaron que estaban dentro de un sueño de Pinkie e imaginaron los posibles escenarios de una mentira en un lugar como ese. El terror les volvió al rostro, pero al ver a Melisa parecieron tranquilizarse y una a una cruzaron la puerta para retirarse. Melisa dirigió una última mirada a Pinkie antes de cruzar la puerta, la voz de la pelirosa pareció un susurro antes de que finalmente se despertara.

Pinkie: Has aprendido bien, nos vemos al otro lado de la puerta.

La luz dorada inundó sus ojos, el sonido de los pájaros recorrió sus oídos y el olor a manzanas llenó su olfato. Melisa comenzó a abrir sus ojos lentamente, el sol entraba por la ventana y los pájaros seguían su dulce melodía, era mediodía, habían dormido demasiado para su rutina diaria. Pero ahora tenían una certeza, estaban donde Pinkie quería que estuvieran, esto no era muy alentador pero era mejor a saber que perderían el tiempo. Melisa pronto recordó algo, el diario que Pinkie había estado utilizando, quizás esa era la clave que necesitaban para adelantarse a ella.

Luego del almuerzo Fluttershy las guió a la casa que debían inspeccionar, la fachada del lugar era vieja pero todas sintieron que ocultaba grandes cosas dentro. Era como una corazonada, algo que sabían sin mirar demasiado, dentro de aquel lugar tan inofensivo y demasiado antiguo se ocultaban grandes cosas. Entrar por la puerta no fue difícil, apenas tuvieron que hacer fuerza para abrir ya que el lugar parecía abandonado. No era de extrañarse que Pinkie hubiera abandonado el lugar, no era tonta como para esperar a todas sus rivales con un desayuno preparado mientras ponía las manos en su cabeza. Sería demasiado fácil y Melisa compartía la idea de que recorrer un camino tan largo para ese final sería decepcionante. Las similitudes entre Pinkie y Melisa eran tan grandes como sus diferencias, pero ambas tenían la ambición de superar a la otra y no se limitarían a un final fácil, Melisa sabía que en aquel momento, cuando realmente fuera el final una corazonada se lo diría.

La casa parecía desierta, pero pronto descubrieron que no era lo que esperaban, el hall que se encontraba luego del pasillo tras la entrada aguardaba pacientemente con una sorpresa. La sangre recorría la madera tiñendo de rojo su color opaco, al alzar la mirada del suelo se podían seguir varias líneas hasta llegar al punto alto de la pared, donde se encontraba aquella desafortunada persona. Su cabeza chocaba contra el techo, estaba clavada a la pared por medio de clavos que sujetaban su piel como una tela, como un adorno, como una simple decoración que siempre había estado ahí. Tenía una infinidad de clavos tanto en la parte superior como inferior de los brazos y en cada costado, había sido una tortura dolorosa, larga y reciente. Melisa se dio cuenta que eso había ocurrido mientras dormían y se sintió defraudada por tal tragedia, pero Dash era quien había reconocido a la víctima y no tardó en escalar la pared con gran agilidad para sacudir el inerte cuerpo entre lágrimas.

Rainbow: ¡Gilda! ¡Por que hizo esto! ¡Se supone que eran amigas!

Melisa: Pinkie no perdona y mucho menos olvida, ella no tiene ese don de perdonar. Nunca lo hace, ella cree que esta haciéndote un favor al matarla, recuerda que la Pinkie cariñosa era solo una fachada para ocultar la bestia que realmente tiene en su interior... lo siento Dash...

Rainbow: ¡Esa maldita! ¡Debería estar aquí y no seguir huyendo como lo hace!

Dash descendió del lugar adonde había trepado, era muy ágil y parecía tener talento para aquellas tareas que requerían agilidad. Aun así Melisa debió detenerla en seco cuando intentó salir huyendo hacia una habitación, ninguna debía ir sola y aquellos impulsos de Dash eran su peor debilidad. Melisa contuvo a Dash en un abrazo y dirigió la búsqueda en diferentes parejas para que nadie estuviera sola. Pinkie quizás se había marchado pero ninguna sabía que había dejado atrás, eso podía incluir desde trampas mortales a versiones de ella misma con el único objetivo de matarlas de la forma más lenta y dolorosa posible.

Melisa: Dash debemos ir juntas, tu agilidad puede ser útil para buscar el diario. Podrías subir a lugares que yo no llego o incluso trepar sin activar ninguna trampa en el camino. Hazlo por ella, hazlo por todas las que aún podemos salvar...

Rainbow: Gracias Meli, cuenta conmigo, ese diario ya es nuestro.

Fluttershy conocía mejor el lugar, a pesar de que antes había solo visitado las dos cuartas partes de tal lugar, sin embargo, su orientación servía para ubicarse mucho mejor y conocer hacia qué lugar se estaban dirigiendo. La chica decidió junto con Rarity explorar en las habitaciones del lugar. Era quizás una decisión astuta teniendo en cuenta que en las habitaciones había miles de escondites para un diario y más aún cuando estas habitaciones tenían miles de cajones ocultos. Al llegar a la habitación principal, no pudieron evitar sentir el frio que rodeaba el lugar, mientras más se adentraban el frio parecía cobrar fuerza. Era como si el invierno se generase en aquella habitación en un día de pleno verano, en la cama había una persona tendida, Fluttershy la reconoció de inmediato palpando el cuello de la víctima para medir su pulso. Estaba viva, pero era muy débil, debían sacarla de inmediato de aquel lugar, pero pronto sintieron como el vidrio de las ventanas comenzaba a crujir mientras una escarcha los cubría por completo para luego convertirse en hielo. La puerta estaba ahora bloqueada por una inmensa capa de hielo que se había levantado repentinamente, estaban atrapadas o algo mucho peor.

Para su terror observaron cómo unos huesos que estaban distribuidos por la habitación se comenzaban a levantar, al punto de flotar libremente para reunirse en un punto. Un esqueleto se formó delante de la puerta para que luego, las cortinas verdes y polvorientas de aquella habitación lo cubrieran parcialmente, la mitad del rostro de la calavera comenzó a tomar grotescamente la forma de un rostro. Primero aparecieron las venas, luego tendones y músculos se formaron con diferentes convulsiones hasta que la piel y los últimos rasgos como el cabello se hicieron presentes. Mitad humana, mitad calavera, aquel era el rostro de Pinkie Pie que había surgido desde el verdadero infierno para frenar su paso.

Pinkie (P): Soy la muerte que llega cuando agonizan, el frio anuncia mi venida y el hielo cubre mi escape. Soy quien juzga y quien mata, los que se enfrentan a mi juicio deben prepararse para un invierno eterno. Soy la verdadera cara de la muerte que vive en cada dimensión a la que es convocada, yo soy su final y ustedes mis dulces niñas... deben prepararse para morir... el invierno las ha llamado y yo vengo a llevarlas...

El frio se apoderaba de la habitación a pasos agigantados, la escarcha cubría con una fina capa la madera del suelo, la respiración se hacía visible mediante un hilo de fino vapor blanco. El crujir de los vidrios se hacía más notorio, estaban congelados y la escarcha se expandía por las paredes hacia el techo con gran voracidad, parecía querer devorar todo a su paso sin dejar testigos. Rarity reaccionó cuando sintió la punta del dedo esquelético tocar su frente, pero en apenas un parpadeo una capa de hielo la cubría sin dejar que se moviera, Fluttershy creyó que su amiga había sido convertida en una estatua pero pronto se dio cuenta que habían congelado su exterior con algún tipo de magia. Pinkie estaba a punto de partir a Rarity en miles de pedazos con una vara de madera pero fue gracias a la acción inmediata de Fluttershy que fuera solo la escarcha del suelo lo que se partiera.

Utilizando su forma hibrida había sido más rápida y salvado a Rarity en el último instante. Pero no había tiempo de festejar o celebrar, estaba encerrada, su amiga apenas podía mover los labios para articular palabras y por si fuera poco, aquella versión de Pinkie parecía ser extremadamente poderosa. Aunque el poder no garantizaba una victoria, tener a alguien que puede congelar con solo tocar como un enemigo potencial no era alentador. Fluttershy debía moverse con estrategia pero sin descuidarse, mantenerse en movimiento le permitiría no perder energía por el frio que cada vez se incrementaba, debía encontrar una salida pero todas estaban bloqueadas con una capa de hielo demasiado dura y el resto de las chicas estaba muy lejos para ayudarle a escapar.

Pinkie (P): ¿Por qué no te rindes? Es inútil pelear contra mí, puedo congelarte con solo tocarte, puedo matar a tus amigas si se me antoja congelar esta habitación hasta una temperatura inhóspita para ustedes. ¿No ves la realidad? Todas vinieron a morir, en cada rincón hay una trampa, una de nosotras cada una es la desventaja natural de sus talentos. Yo soy la muerte, el frio que cubre toda naturaleza y destruye cualquier prenda tarde o temprano, soy su debilidad natural y su última visión. El infierno helado al que las llevo no tiene piedad y será entonces cuando se cuestionen sus elecciones... Luchar solo incrementa su sufrimiento...

Fluttershy: Eres la debilidad a nuestros talentos, pero no a nuestra magia. La magia que poseemos es diferente a solo un talento, es la magia que nos mantiene unidas y es la que va a derrotarte.

Pinkie (P): Ahora la chica tímida se quiere hacer la heroína, conozco todos tus defectos, todas tus debilidades. Se tus miedos y tus angustias, también conozco exactamente donde golpearte para que más te duela. ¡No creas que vas a intimidarme! ¡No eres más que una miedosa!

Fluttershy apretó sus puños mientras sentía una mano que se apoyaba en su hombro, no tuvo que mirar para saber que Rarity se había librado del hechizo de Pinkie con su propia magia. No lo tuvo que hacer ya que de alguna forma lo sentía, su corazón le anunciaba que estaría bien y no tenía que temer, ella era fuerte. La debilidad parecía recaer en el miedo, el miedo al que Pinkie tantas veces les había enseñado a no temer, recordó a su antigua amiga cuando aún no había comenzado aquella locura. Recordó y una sonrisa se alumbró al unísono con su magia y la de Rarity a su lado.

Fluttershy: ¿Rendirme? Pinkie... tu misma nos enseñaste a no ceder ante el miedo...

Capitulo 25: The Real Game

Una explosión sacudió el lugar, el ruido venia del piso superior, Twilight habria acudido pero no podia hacerlo. Solo debia observar la herida en su pierna izquierda que no le permitia moverse demasiado, aquel dolor era insoportable aun sentía como el objeto afilado estaba clavado en el lugar sin moverse y ella no podia hacer nada por removerlo. Pinkie simplemente sonreía ante el dolor que su amiga demostraba mientras movia la aguja que se aferraba a la pierna de aquel muñeco ese dichoso trozo de trapo que habia tomado la apariencia de Twilight en apenas unos instantes. Cada vez que la aguja se movía la sangre volvía a fluir en pequeños espasmos y escapaba de la piel sin que se pudiera hacer algo por detenerla. La muchacha tomó el brazo derecho de la muñeca y lo retorció en varias vueltas con sus dedos, Twilight lanzó un grito mientras observaba con horror como su propio brazo comenzaba a retorcerce por su propia cuenta mientras los huesos no paraban de crujir uno de los huesos se astilló y abrió la piel del antebrazo en un espectaculo horrible y grotesco, sus dedos parecieron enredarse para luego terminar enroscados en un abrazo sin final. La agonia de aquel martirio era demasiado, las lagrimas escapaban sin ningun esfuerzo por contenerse dentro de las cuencas de los ojos, no habia descanso aunque su brazo estuviera completamente destrozado Pinkie seguia apretando aquella representación haciendo que la sangre y los huesos lucharan por salir primero del cuerpo de Twilight quien no podia hacer nada mas que llorar y tratar de mostrar el menor dolor posible, aunque esto ultimo era imposible mientras mas se alargara el ritual.

Pinkie (V): Te aterra lo vulnerable que eres ¿Verdad Princesa? Para alguien que vive rodeada de amigas, que siempre debe ser fuerte y que nunca debe quebrarse ante el dolor para que nadie tenga miedo debe ser humillante... Tus peores miedos se hacen realidad cuando le quitas el poder a alguien, cuando tu rival te demuestra que nunca has tenido algo especial para sobrevivir. La verdad es que, a mi no me interesa mucho los planes de venganza o de limpieza solo hago esto porque es divertido ver sufrir a las personas...

Pinkie no se apresuró, fue retirando lentamente la aguja haciendo caso omiso a los gritos de dolor que Twilight brindaba. A sus oidos aquella era la musica mas dulce, sus ojos azules brillaban con fuerza mientras la sangre de su amiga comenzaba a salpicar la madera de la habitación. Finalmente retiró la aguja y soltó el brazo de Twilight el cual giró como un espiral hasta caer torpemente como un peso muerto sobre el suelo. Twilight lloraba y trataba de recuperar el aliento, su enemiga simplemente se tomaba su tiempo para decidir donde clavar la aguja hasta que se decidió en clavarla sobre la panza del muñeco. La sensación era extraña, se sentía una fuerte presión en el punto elegido por la aguja, luego un dolor intenso para que luego comenzara a brotar la sangre y la herida se ampliara cada vez mas a medida que la aguja se enterraba. Twilight sentía como si un millar de espadas se le clavaran al mismo tiempo y todo lo que podia hacer era tratar de cubrir su herida con su brazo sano aunque no parecia servir de mucho mas que para darse confianza a si misma y no dejarse morir.

Twilight (P): Pinkie... nunca crei encontrar a alguien como tu... siempre fuiste el alma de toda la felicidad pero en este mundo solo eres un reflejo de tu propia locura.

Pinkie (V): ¿De que hablas? Estamos en una fiesta y la estamos pasando muy bien, es la fiesta de clavar agujas en el muñeco. Solo que tu eres el muñeco y eso se siente mal... recuerda siempre hay una piñata que se rompe en las fiestas, mientras todos rien nadie piensa en el dolor de la piñata.

Twilight (P): Tsk... si tan solo pudiera ayudar a Applejack

Pinkie (V): Deberias preocuparte en tus propias heridas en lugar de seguir pensando en tus amigas ¿O vas a atacarme con esa magia de la amistad? ¡Adelante! Quiero ver en acción si esa magia es tan poderosa como todos dicen... ¿Ganara tu amor o mis agujas acabaran con él?

Mientras Twilight tomaba su forma hibrida Pinkie mostró entre sus dedos las afiladas agujas y se apresuró a tenerlas listas para acribillar a Twilight. La princesa sabia que no tendria muchas oportunidades con una habilidad tan poderosa, aquello era una magia que muchos trataban de evitar y otros se perdian en su intento por dominarla. Su maldición era que alguien como Pinkie hubiese perfeccionado tal metodo para usarlo en un combate singular si tan solo Applejack no hubiera terminado cayendo en una trampa inevitable todo seria mas facil, Twilight avanzó y Pinkie retrocedió no habia tiempo para concentrarse en derrotar a la pelirosa su misión era recuperar el control de su vida, impidiendo que Pinkie la matara en el proceso. Tenia una ventaja aunque esta era mas bien un martirio, su rival disfrutaba mas torturandola que hiriendola en un punto fatal ese era otro factor que le permitiria recuperar el muñeco y revertir su mala suerte.

Dash no la estaba pasando bien, de hecho si habia llegado a oir la explosión fue como un eco lejano. Sobre su cabeza el contador habia llegado a 20 y seguia descendiendo, era muy dificil sostenerse cuando sus sentidos se extinguian a cada segundo. Todo habia ocurrido muy rapido, aquella Pinkie las habia separado y luego le habia explicado en que consistia su fase de juzgar. Primero la habia cortado con una guadaña, negra como la oscuridad y fria como el invierno pero en lugar de desangrarse hasta morir aquel contador habia iniciado desde sesenta. Le habian advertido que cada cierto tiempo sus sentidos se irian extinguiendo hasta quedar como una estatua indefensa y seria allí cuando Pinkie terminaria con su sufrimiento. El sufrimiento que Pinkie veia en Dash era la desesperacion de perder cada uno de sus sentidos y quedar relegada como una inutil, incluso su forma hibrida no la ayudaria en esa situación ya que el contador solo desapareceria cuando Pinkie le cortara de forma limpia la cabeza o eso le habia dicho.

No se puede decir que esa espera de sesenta segundos, aquel minuto de agonia hubiera sido una pelea. En lugar de eso Pinkie parecia divertirse con solo observar sin intentar acercarse y cuando Dash estaba ciega lo que menos hacia era hablar solo para verla caer torpemente sobre el suelo. Finalmente el silencio la habia invadido, no veia, no escuchaba, no sentia olores ni tampoco el sabor de su saliva. Sus manos parecian un peso muerto que apenas servia para algo, ahora solo le quedaba el pensamiento como arma. Pensó en sus amigas, imaginó como ellas no se rendirian, pero ella era otra historia. Habia sido despojada de cada sentido de utilidad, apenas podia moverse sin resbalarse y caer torpemente. Sintió algo frio en su cuello y reaccionó en aquel instante, estaba sintiendo, no habia perdido y todavia tenia una oportunidad.

Un rugido emergió de la muchacha quien con todas sus fuerzas logró conectar un golpe en el pecho de Pinkie quien fue a estrellarse contra una de las estanterias del lugar la cual al astillarse le habia atravesado completamente el estomago. Dash llevó su mano hacia el lugar donde habia sentido frio, recuperaba lentamente la visión y sus otros sentidos llegaban a ella como en un estallido de sensaciones que la hicieron caer de rodillas al suelo, de cierta forma aquel dolor de cabeza por procesar incosientemente cada sentido era el mayor castigo que habia sufrido. Pero sus manos estaban llenas de sangre, rasgó su chaqueta e improvisó un vendaje para su herida alli se dio cuenta que solo unos segundos la habian salvado de la muerte. El corte no habia llegado por milagro a las arterias y le habian rodeado en una semi circunferencia el cuello y sus dos costados. Pinkie aun seguia viva pero ya no haria nada, habia soltado su guadaña y era cuestion de tiempo para que se desangrara no habia nada que hacer por ella. Dash se acercó lentamente mientras volvia a su forma normal y tomaba un pequeño respiro.

Rainbow: Lastima que no me habia rendido... todas van a terminar igual...

La muchacha estaba por salir pero fue sujetada fuertemente de la pierna por la mano de Pinkie que no estaba cubriendo la herida fatal que la mantenia contra aquella estanteria. Dash bajó la mirada pero no veia humanidad en aquel ente, era un demonio con forma de humano, una voz que surgia desde las entrañas del infierno y que llegó a asustarla en gran medida. No podia despegarse, se suponia que estaba agonizando y no tendria tanta fuerza pero el agarre ya estaba marcando su pierna dolorosamente.

Pinkie (S): Ustedes estan mal, todas van a caer mientras no destruyan ese portal. Una y otra vez vamos a venir, moriremos y mataremos hasta que ya ninguna quede en pie. Es una tortura mayor que el infierno, morir para descubrir que sigues atrapada en este maldito mundo, cada vez que una muere a los dos dias vuelve y es insoportable. ¡Ya no quiero mas este dolor! ¡Matanos! ¡Destruye ese portal! ¡Antes de que yo deba matarlas!

La fuerza se desvaneció de golpe, estaba muerta, habia muerto desde hacia unos minutos. Dash no sabia quien le habia hablado, si habia sido Pinkie jugandole otra de sus trampas o era un ruego sincero de piedad. Se apresuró a encontrar a Melisa y a las demas pero estaba desorientada y el cuarto era muy distinto al que recordaba. Seguramente la habia guiado hasta aquel lugar para morir y confesarle aquel secreto, si la habia guiado con tanta facilidad no le sorprendia que realmente habia fingido querer matarla. Sin embargo, la habia aislado demasiado de quienes podian conocer la forma de destruir o bloquear el portal y ahora era una carrera contra el reloj para evitar que otra Pinkie se le interpusiera en el camino.

Twilight se encontraba recostada sobre un charco de sangre, el muñeco que Pinkie sostenia dejaba ver agujeros y aun habia agujas clavadas en mayor o menor profundidad en el cuerpo del mismo. Twilight hacia intentos por moverse pero sus piernas estaban demasiado heridas para sostenerla y solo tenia dos dedos de la mano sanos. Cada vez que respiraba escupia mas sangre, su garganta parecia un avispero ardiente y su nariz le dolia cada vez que inhalaba aire. Pinkie no paraba de reirse y debatirse que otra aguja debia clavar, de hecho lo poco que podia hacer Twilight parecia ser sobrevivir y sentir como la sangre se escapaba en pequeños espasmos cada vez que una aguja se clavaba en ella. En un ultimo esfuerzo un resplandor violeta se focalizó en sus dedos sanos para luego explotar en un pequeño chasquido, para Pinkie habia sido su ultimo intento de poder ganar y el espectaculo tan mediocre la habia hecho reir de sobre manera.

Pinkie (V): ¿Esa es toda la magia de una princesa? ¡Jajaja! ¡Todas son debiles ante mi poder! ¡Ninguna puede contra mi por eso siempre termino disfrutando de verlas agonizando! Si, tal como ahora lo haces. Escupes sangre, inhalas veneno para tu cuerpo y apenas puedes soportar el dolor, las lagrimas salen sin control y tu sangre se convierte en tu unica compañera. ¡Muere y dejame disfrutar tu ultimo grito!

La aguja se clavó en el cuello la sangre tiñó el suelo de rojo mientras esta se enterraba cada vez mas. Pero la sonrisa de Pinkie se habia deformado hasta ser una cara de desconcierto, era su cuello el que habia sido destrozado y no el de Twilight. Su ultima mirada se dirigió al muñeco el cual ahora tenia su forma, lo habia comprendido todo en su ultimo momento de vida, Twilight jamas habia tratado de robarle el muñeco solo lo habia fingido para tomar uno de sus cabellos y aquel ultimo movimiento habia cambiado el cabello de la victima en su interior por el de Pinkie. Twilight la habia derrotado desde el primer momento, Pinkie jamas habia vigilado su muñeco y esto le habia permitido a Twilight tener una estrategia. La sed de sangre y la emoción de Pinkie se derivaban en ver como su victima sufria y no en que lugar o en que muñeco se clavaran las agujas. La pelirosa cayó sin vida y una sonrisa se dibujó en el rostro de Twilight.

Twilight (P): Al menos, no dañaras a nadie mas... pero tenias razon en algo, yo voy a morir si nadie me encuentra pronto...

Antes de quedar inconsiente Twilight pudo divisar a dos sombras que se acercaban apresuradamente hacia ella. La sonrisa le iluminaba el rostro incluso luego de quedar inconsiente, sintió voces familiares en la lejania, una era elegante y dramatica, la otra un leve susurro. El resto que siguió tan solo fue producto de su imaginación.

Melisa se encontraba con Pinkie quien le habia ofrecido el diario que buscaba pero luego le habia apuntado con una pistola. Al parecer estaba molesta o eso hacia notar su sonrisa, con el tiempo habia aprendido a leer sus emociones y aquella sonrisa nunca le habia gustado. El frio provenia del viento que en aquel lugar se filtraba con total libertad, pero lo que Melisa sentia eran los latidos de su corazon acelerado y la risa que Pinkie contenia entre sus labios, junto con algunos temblores en la parte superior de su cuerpo aunque el pulso de su mano seguia siendo firme y sin vacilaciones.

Pinkie (H): Me he aburrido, traje a tres y las tres murieron. Tu trajiste a seis, las seis siguen vivas. No diria que Twilight se levante en mucho tiempo y Applejack cayó de gran altura, tomará tiempo que se recupere. Fluttershy y Rarity quizas tengan que evitar el frio de momento. Rainbow, bueno ella debera cuidar mejor su cabeza para que no se le salga de lugar...

Melisa: ¡Que les has hecho!

Pinkie (H): ¿Yo? Pero Meli, hemos estado aqui desde siempre. Yo no tuve nada que ver con lo que las otras hayan o no hecho con nuestras amigas. Pero date cuenta, los numeros no concuerdan. Tres de mis hermanas murieron hoy y solo dos de tus amigas estaran un largo rato en el hospital.

Melisa: Pinkie por favor...

Pero no hubo respuesta el sonido del disparo fue lo unico que se sintió seguido de otro y otro mas. melisa habia llevado su mano derecha a su pecho en donde habia impactado la primer bala pero fue sacudida por las demas que lentamente fueron ingresando a su cuerpo hasta que el arma estuvo descargada y finalmente su cuerpo pesado como el plomo aterrizo en la madera mientras se desangraba. Melisa solo mantenia su mirada de incredulidad en Pinkie quien seguia disparando a pesar de haber quedado desarmada apuntando a la cabeza de Melisa, parecia estar en un trance provocado por la sangre que tocaba sus zapatos y el rostro incredulo que su amiga le dedicaba.

Pinkie (H): No hables, no digas nada. Te adverti que me mataras, te lo dije, descansa. Sueña, sueña con tus amigos muertos, voy a matarlas. Mataré a todo el que se interponga en mi camino, mi venganza no debe tener interrupciones. Cuando despiertes, si es que lo haces despertaras en un mundo mejor, si tus amigas faltan será que siguieron estorbando. Si te despiertas y ellas estan es que finalmente aceptaron el destino de este mundo, si nunca despiertas... quisiera que nunca despertaras. Duerme Melisa, sueña, quedate en ese mundo de sueños por el resto de tu vida. Este mundo ya no es seguro para ti...

Melisa no pudo responder, se arrastró con sus ultimas fuerzas hasta tender su mano temblorosa hacia Pinkie. No pudo sostener mucho tiempo aquella acción, la oscuridad la tragó sin piedad y luego no pudo saber nada. La realidad era que Dash la habia encontrado sosteniendo el diario y aferrandose con sus ultimas fuerzas a la vida. Pinkie ya no estaba allí y los medicos corrieron a socorrer a la herida, todos temian lo peor y nadie podia asegurar que Melisa sobreviviera, los medicos afirmaban que eso seria un verdadero milagro.

Frío, desde que sus ojos se habian abierto se encontraba congelada en un tempano de hielo. No sentía dolor, no sentia miedo, su cuerpo estaba atrapado entre los bloques congelados sin moverse. Sus labios gesticulaban pero no brotaban palabras, llamaba a sus amigas, se habia resignado a llamar incluso a Pinkie para que acabara con su vida pero nadie aparecia para liberar a Melisa. Comenzó a desesperarse, a su alrededor solo habia agua, era clara y podia ver que en el fondo solo habia oscuridad, su prisión de hielo ahora le parecia un refugio por alguna razon no queria caer. No habia nada mas alrededor ni ningun sonido, estaba desertico y oscuro, los dias y las noches duraban poco tiempo no recordaba cuantos meses habia pasado en la misma posición. Despierta dia y noche, si se dormia caeria a la oscuridad si se quedaba despierta sufriria en la soledad. No habia rastros de Pinkie lo que la tranquilizaba de cierta manera, pero tampoco estaban sus amigas. ¿Habian muerto? ¿Estaban vivas? ¿Habian salido de la casa?.

Recordó la casa, las palabras de Pinkie que le repetian que durmiera y jamas despertara. ¿Como despertar? Esa era la duda que la invadia a cada segundo, no habia manera de descubrirlo. No habia demasiadas pistas, solo agua y una prisión de hielo que la mantenia en el mismo lugar. No habia animales, ni comida, ni alguna sensación que le indicara como despertar. Comenzó a recordar su infancia, cuando jugaba con su amigo a la sombra de un arbol, cuando todo era mas feliz.

Pinkie (H): ¿Cuando no me conocias?

Melisa volvió de sus recuerdos pero no habia rastros de Pinkie, esa voz habia parecido muy real y cercana. Pero ante sus ojos se encontraba el infinito oceano, la prision helada y la oscuridad latente que la llamaba. Mirar hacia abajo le daba miedo, vertigo y una sensación de muerte, podia sentir que caer ahi era morir. Pero la voz ahora no estaba, temió volver a recordar algo, pero se forzó a hacerlo para no quedar suspendida en una posición indefinidamente. Ahora recordaba a Dash, recordaba todo lo que habian hecho, recordaba cuando la escuela aun era feliz y no habian muerto tantas personas. Su mente giró hacia Pinkie, pero no la Pinkie que era su pesadilla si no a esa chica radiante y alegre que siempre estaba para que todos se sintieran felices.

Pinkie (H): ¿Cuando fue que cambiamos eso?

Abrió los ojos, se encontraba en el aire, frente a ella habia una sombra, creyó que era Pinkie pero notó que en realidad era su propia sombra. Un destello azul se iluminó en ella, no podia creer lo que estaba viendo la sombra que se desprendia de ella era la viva imagen de Pinkie. Estaba aterrada, podia sentir su corazon latiendo aceleradamente, nunca le habia dado tanto miedo verla y ahora aunque la habia visto un millon de veces le parecia extremadamente temible. La oscuridad era Pinkie, la muerte era ella y mas aterrador aun ella era su propia sombra.

Pinkie (H): ¿Quien es la sombra y quien es la persona?

Melisa: ¡No eres mi sombra!

Pinkie (H): ¿Desde cuando puedes hablar? Las sombras no hablan a menos que uno quiera que hablen, estas hablando porque yo quiero. ¿O es que tu me quieres escuchar?

Melisa trató de gritar pero nuevamente su garganta se cerró en un nudo y el aire era lo unico que se escapaba de su cuerpo. Pinkie cada vez se tornaba mas real, mas fuerte, mas imponente y malvada. En cuanto a ella se volvia diminuta, inhumana y era forzada a actuar como un espejo. ¿Acaso era la sombra? Pinkie siempre habia logrado ganar, incluso cuando ella creia estar cerca de lograr una victoria la pelirrosa salia con una victoria impensable. Cada vez se sentía mas desolada, la oscuridad la estaba envolviendo y abandonando a Pinkie, incluso parecia que ahora era Pinkie quien se mostraba victoriosa mientras que Melisa era relegada a un papel mucho menor.

Melisa: No... yo no soy una sombra... voy a despertar...

Pinkie (H): Aunque despiertes encontraras un mundo muy diferente, tus miedos se haran realidad...

Melisa: Prefiero despertar a vivir en una pesadilla...

Pinkie (H): Podria ser diferente si aceptaras tu derrota, pero no voy a detenerte...

El olor a medicamento invadió su nariz, el ruido del marcapasos alertó a sus oidos. El negro fue repentinamente sofocado por un rojo intenso, temía abrir los ojos pero comenzó a hacerlo. Las imagenes borrosas tardaron en aclararse, le dolia todo el cuerpo y sentia sed. Miró a su alrededor tratando de aclarar a alguna de las figuras, junto a ella en una silla Rainbow estaba sentada cuidandola cuando finalmente sus ojos estaban abiertos Rainbow dijo algunas palabras que Melisa no llegó a comprender y salió de la habitacion a toda velocidad regresando al poco tiempo con los doctores. Melisa no entendía que estaba pasando, aunque ella no lo supiera habian pasado once meses.

Las chicas se reunieron alrededor de Melisa para explicarle lo que habia estado sucediendo, la ciudad se habia convertido en un desierto desde que ella habia quedado inconsiente. Pinkie habia convertido sus ejecuciones en actuaciones publicas que cada vez se volvian mas violentas y en muchos casos irreales, como saltar de un edificio cubierta de explosivos junto a otra persona para que lloviera sangre o forzar a las personas a realizar actos de humillacion antes de quedar brutalmente mutilados. Pinkie habia matado a diferentes personas de entornos que no solo englobaban el ambito escolar, nadie estaba a salvo de su furia y parecia que cada dia que Melisa dormia era otro dia de masacre que ya se habia vuelto un espectaculo que muchos admiraban.

Melisa: Es una locura...

Rainbow: Twilight tampoco despertó, sin ustedes no pudimos hacer mucho para detenerla mas que evacuar a los estudiantes a campamentos fuera de la ciudad...

Fluttershy: Aun con nuestra magia Pinkie posee mas recursos y es muy poderosa siendo solo cinco...

Applejack: Salvamos a nuestros amigos mas cercanos, pero aun asi, ella continua y no parece detenerse por nada...

Los doctores ingresaron un tiempo mas tarde para continuar evaluando las heridas de Melisa, las chicas parecian inquietas cuando llegaron e incluso se fueron con bastante velocidad. Melisa no comprendia porque sus amigas se mostraban tan apuradas en dejar que la revisaran luego de estar tantos meses sin verlas, pero no se quejó y supuso que debian estar preocupadas por su salud creyendo que todo aquello seria un examen rutinario a la que todas estaban acostumbradas.

En el pasillo sus amigas se mostraban frustradas y nerviosas discutiendo sobre algo, una cosa que Applejack creia que debia decirse pero sus amigas se negaban. Finalmente Rainbow interrumpió la discusión mostrandose firme para que todas conservaran la calma, si Melisa las veia en ese estado seguramente se desanimaria y lo menos que necesitaban era desanimar a su amiga que habia arriesgado su vida por conseguir el diario que tantas vidas habia salvado en esos meses.

Rainbow: No podemos desanimarla con ese tema... fue una suerte que Twilight pudiera crear un hechizo para mantener a todos los estudiantes de ambas escuelas a salvo dentro de un libro que se escribe solo cada dia y se reinicia. Es algo cruel pero era la unica manera...

Applejack: Pero sabes que ese tema no es el importante, la bala, eso debemos advertirle...

Fluttershy: Si se arriesga demasiado o sus emociones se descontrolan podría mo...

Rainbow: ¡No digas eso! ¡Ella no se va a morir!

Rarity: Pero necesita una cirugia muy complicada y la sangre no es compatible con ninguna de nosotras.

Rainbow: Encontraremos la forma, siempre lo hacemos...

Applejack: Twilight nos dijo, la unica que tiene ese factor de sangre es... Pinkie.

Rainbow: Yo iré... no quiero que se muevan de aqui, vigilen a Melisa... volveré

Applejack: Eso es una locura. ¡Te mataran!

Rainbow: Si lo hacen, al menos habré muerto por salvar a una amiga.

Rainbow abandonó corriendo el pasillo y sus amigas solo pudieron aceptar a regañadientes sus indicaciones, ella se habia convertido en su lider y a pesar de ser impulsiva sus planes siempre daban resultado. No creian que Pinkie accediera de forma pacifica, pero teniendo en cuenta como era Dash, cualquier cosa podria suceder en esas horas decisivas. Habia solo una esperanza, Applejack lo sabia muy bien, si Pinkie se habia aburrido como suponia Dash podria ser que el destino les diera una jugada a favor.

Capitulo 26: Aftermath

La vida de Melisa pendía de un hilo, esa bala que no habian podido sacar habia sido el detonante de una serie de gritos por parte de las muchachas, Dash recordaba muy bien sus palabras. Ella habia insistido en que se la sacaran con un cuchillo o que la intervinieran de inmediato, en un desesperado intento por salvar a su amiga en un lapso de tiempo minimo. Pero los medicos habian sido implacables, la cirugia era riesgosa y aunque Rarity podia pagar cualquier suma de dinero necesitaban un donante para que no muriera desangrada y era en ese punto donde estaban estancadas. Ninguna era compatible con la sangre de Melisa, solo Pinkie y que la unica persona que pudiera salvarla fuera la que habia causado la situación ponia en un callejon sin salida el destino de todas. Por un lado, sin Melisa, la pelirrosa habia cometido crimenes cada vez mas violentos e incluso los habia convertido en un aterrador circo de suicidios en masa, asesinatos de familias enteras y concursos de miedo reduciendo la ciudad en un puñado de ciudadanos atemorizados. Los mas afectados se habian convertido en adoradores de la asesina, incluso organizaban rituales para atraer su atención. Si alguien les hacia daño o se burlaba de ellos colocaban la foto de esa persona en un circulo hecho con la propia sangre de quien pidiera el favor, luego colocaban el arma que deseaban que se utilice o la silueta de la palma de la mano sobre la foto si se queria que fuera una muerte dolorosa y lenta. Nadie sabia como ni cuando, pero la persona aparecia muerta al dia siguiente y quien habia realizado el pedido recibia una nota de que no abusara de aquel trato o se le volveria en su contra.

Rainbow: Esta ciudad se ha convertido en una zona de guerra, hasta parece oler a muerte...

Dash caminaba por las calles desiertas, no habia autos, no habia personas. Los habitantes habian "desaparecido" o eso creian quienes habian tomado el lugar por los bajos precios de las casas, nadie quiere vivir en una ciudad con una ola de asesinatos que no se detiene y con una asesina que parece tener la inmortalidad de su lado. El portal que habian encontrado en la casa cuando fueron a investigar no era el principal, ya que a pesar de destruirlo Pinkie siguió convocando a mas de sus versiones para sus planes, incluso algunas habian muerto varias veces en aquellos meses. Mantener a una ciudad atrapada en un mundo ficticio no era mas que lo que Sunset les habia ofrecido, era cruel, pero por el momento era la mejor manera de salvar vidas. Los ojos miraban con desconfianza a Dash, todos sabian quienes se oponian a Pinkie y muy pocos estaban dispuestos a ayudar. Pero aun habia buenas personas, personas que Pinkie no habia matado porque hacerlo dejaría sin validez todos sus argumentos.

Rainbow: Quizás esa extranjera sepa como convencerla, me da temor ir a verla, pero es mi unica salida...

Dash se habia adentrado al bosque en las afueras de la ciudad, en donde Zecora le habia preparado una pocima que la protegería de la muerte. Rainbow no era muy creyente de aquellos dichos, pero se obligó a tomar la mescla sin rechistar, a fin de cuentas estaba cometiendo una locura y lo sabia muy bien. Iniciar una confrontación con Pinkie era lo ultimo que se le hubiera pasado por la cabeza, pero una de sus amigas estaba muriendo y no era momento de preguntarse como debia salvarla. Dash buscó por la ciudad llegando a uno de los puntos mas solitarios de la misma, en donde sabía que era probable encontrar a su antigua amiga.

Era un callejón como cualquier otro, pero antiguamente habia sido un lugar de torturas y esto tenia cierto atractivo para la asesina a la que solo le interesaba jugar el mayor tiempo posible antes de matar. Las posibilidades eran una en un millon pero al acercarse a la puerta pudo oir los gritos apagados que provenian del interior, o la pocion de Zecora le daba suerte o se la quitaba, la muchacha no sabia que pensar pero hizo caso nulo a la voz que le gritaba que no ingresara y abrió la puerta para descender por las escaleras que descendian frente a ella, como una boca de oscuridad esperando a su presa.

Los pasos de Dash eran cada vez mas lentos, la oscuridad habia tomado tal ventaja que la muchacha apenas podia ver donde pisaba, a los pocos pasos desde ese punto ya no podia divisar sus manos. Descendia a paso seguro, tratando de hacer equilibrio sujetando las paredes, una caida como esa simbolizaria una muerte dolorosa hasta el final. Final que aun no podia ver, todo era oscuridad ante sus ojos, pasaron varios minutos que parecieron eternos hasta que finalmente un destello apareció a la distancia. La luz era debil, fragil y muy dificil de ver pero lentamente se fue haciendo mas grande, cada paso parecia fortalecer a la luz pero a la vez seguia pareciendo una ilusion lejana. Lejos de rendirse Dash siguió caminando, ahora pasaba lo inverso, a cada paso aumentaba su ritmo ya que volvia a ver claramente donde pisaba, cada escalon parecia igual pero cada paso la iluminaba mas. Rainbow habia creido que primero se habia quedado ciega y luego habia recuperado su visión pero al mirar hacia atras aquella oscuridad casi sobrenatural se mostraba fuerte y hambrienta.

Rainbow: No fue eso, esa oscuridad huele a muerte...

Finalmente la luz se convirtió en una habitación, pero para la muchacha le fue imposible pensar si estaba oliendo a la oscuridad o si el hedor a muerte de la habitacion se habia impregnado a cada lugar del pasillo gigantesco. Era un cuarto cuadrado de acero de color cobre, del techo las luces amarillentas regaban con su debil escencia el contenido de la misma. Habia largos ganchos que descendian desde el techo de los cuales colgaban personas inertes y con sus bocas abiertas en una expresion de agonia. La habitación tenia varios elementos de tortura, donde fuera la mirada de Dash se topaba con filosos y punzantes elementos que parecian sudar sangre fresca, el piso era un enchastre lleno de restos de las inumerables torturas que habian tenido lugar en el entorno. Las paredes salpicadas con gotas algunas ya marrones eran una advertencia de muerte, de lo que inevitablemente pasaria si alguien se adentraba ahi.

Y la vió, sentada en una de las mesas de piedra, sentada sobre lo que alguna vez habia sido un cuerpo. Sus manos estaban manchadas de sangre, su cabello rosado parecia tener mechas rojas como el fuego, sus ojos azules apenas tenian piedad. A Rainbow le dio miedo, le parecio que nunca habia visto a esa persona, aquellos ojos llenos de ira, desprecio y tristeza combinados en una mirada macabra y fria como el mismo hielo. Pinkie giró su rostro para verla, la mirada que le dirigió estuvo a punto de paralizarle el corazon, nunca en su vida habia sentido unos ojos tan terrorificos. Parecian mirar al alma, al interior mismo de una persona mientras lentamente lo destrozaban, pero no era mas que una mirada curiosa. Pinkie lamió la sangre de su mano derecha, limpiandola con gran velocidad pero deteniendose cada vez que apreciaba el temor de Dash, como si le divirtiera ver esa expresión de terror cada vez que su lengua tocaba la sangre. La pelirrosa llevó su mano a su rostro recogiendo su cabello hacia un lado para que no le estorbara, Rainbow apreció que ignorando los ojos Pinkie tenia una extraña belleza que jamas habian visto cuando estudiaba en la escuela con ellas. El rostro de Pinkie permanecia intacto, a pesar de que su ropa y su cabello se hubieran manchado, aquella sonrisa seguia en su rostro y era lo unico que necesitaba para saber que era la Pinkie que buscaba.

Pinkie (H): ¿Vienes a visitarme? Pensé que nunca vendrias a felicitarme, pero claro como vendrias a felicitarme despues de nuestro ultimo encuentro, claro ese en el que dejé a tu amiga en coma durante ¿Cuantos van? ¿Once hermosos meses? Tienes que admitir que esto es un paraiso, sin nadie que moleste a otro, el miedo ha convertido a este pueblo en un lugar tranquilo...

Rainbow: En un lugar muerto, muerto como ese cerebro que tienes en la cabeza...

Pinkie (H): Muerto pero tranquilo, nadie te ha robado en el trayecto hasta aqui. Nadie ha intentado matarte, nadie ha intentado aprovecharse de una chica que camina en medio de la noche por callejones. ¿Porque crees que nadie te hizo nada? Es por mi, si alguien te hace algo horrible su muerte será cien veces peor. Mira a este tipo, acosaba a las chicas de camino a la escuela y ahora no podrá volver a verlas, al menos que pueda ver con los ojos saltones que le han quedado...

Pinkie jugaba con los ojos como si fueran esferas de plastico, haciendo malabares con una sola mano mientras los globos oculares subian y descendian a una velocidad intermedia. Para Dash era un expectaculo de lo mas asqueroso, pero Pinkie lo disfrutaba, como disfrutaba su expresión de miedo. Rainbow suponia que Pinkie le habia leido el pensamiento, estaba tardando demasiado en preguntar sobre su motivo real y eso le molestaba. Pinkie podia hacer lo que quisiera con ella ahi, pero debia confiar en que aquel elixir que habia tomado realmente hiciera algo y no fuera solo palabreria.

Rainbow: Debes venir conmigo, Melisa morirá si no me ayudas...

Pinkie (H): ¿Porque deberia ayudarte mas de lo que ya lo hice?

Rainbow: Porque eres mi amiga

Pinkie (H): Debes aprenderte unas mejores mentiras antes de venir aqui, detesto que mientas. Ustedes me dejaron bien claro que no eran mis amigas, no me ayudaron y trataron de matarme. Si no era yo eran ustedes, basico instinto de supervivencia que siempre usaron, pero ahora me necesitas viva, viva para que mi sangre fluya y pueda darle vida a Melisa. Vida y muerte. ¿Le temes a la muerte Dash?

Rainbow: ¡Si! ¡Me aterra la muerte! ¡¿Y que importa eso ahora?! ¡Te estoy pidiendo que abandones tu egoismo y le permitas vivir a alguien que lo merece!

Pinkie (H): Es extraño, le temes a la muerte pero ¿Por que? No es que acaso somos inmortales, invencibles, al morir nuestra alma vive. ¿No hay un paraiso y un infierno? ¿No hay una luz al final del tunel? No, eres demasiado inteligente para creerte esas cosas, la verdad es que al morir dejas de existir. Se acaba, no hay nada, ni luces ni paraisos ni infiernos. ¿Porque todos quieren ser recordados si hay algo mejor esperando? ¿Por que aterra el hambre y la pobreza cuando se prometen fortunas del paraiso para los humildes? ¡Todas esas mentiras siempre terminan por desaparecer al final! ¡Cuando la muerte llega con sus frias alas te das cuenta de la verdad! ¡No hay salvación, tarde o temprano desapareceras y nadie te va a recordar!

Al ver que Pinkie tomaba un machete de entre los cuerpos mutilados, Dash buscó algo para defenderse. No buscaba un objeto en especifico tomando el primero que vió e improvisando alguna postura para no parecer aterrada, habia logrado apoderarse de un bate de metal el cual tenia sangre en el extremo, seguramente su amiga lo habia usado para romperle la cabeza a alguien pero ahora era ella quien le romperia la cabeza si veia la oportunidad. Rainbow improvisaba bateadas al aire como signo de advertencia, como encargada de los deportes tenia experiencia y un bate en sus manos era como un cuchillo en las manos de Pinkie. Dash sabía que su arma no serviria para matar instantaneamente si no golpeaba la cabeza o el pecho con fuerza, pero tambien conocia la distancia que podia recorrer y los puntos que podia golpear para incapacitar a Pinkie, ademas el hecho de que fuera de metal le daba una ventaja a la hora de repeler el peligroso machete que Pinkie presentaba como respuesta, a pesar de sus advertencias Pinkie no se detuvo y en un segundo comenzó a correr hacia ella, el primer choque provocó un ruido notorio ademas de que algunas chispas salieron volando de la union de ambas armas. Pinkie retrocedió cuando pudo ver que su arma se doblaba frente a sus ojos, si hubiera mantenido el contacto por apenas unos segundos mas de la cuenta Dash habria partido el peligroso puñal en pedazos.

Rainbow: No es un objeto extraño para mi y lo sabes, practico bateadas todos los años y nunca fallo cuando juego. Si te descuidas terminaras en el hospital...

Pinkie (H): Interesante... siempre esperaba que esto se diera ¿Medidas desesperadas? De verdad debe estar muriendose.

Ambas se adelantaron hacia la otra, iniciando un choque consecutivo de sus armas. Pinkie parecia disfrutar y sonreir con cada golpe a pesar de que la fuerza de las bateadas le recorriera los brazos y debiera retroceder para que no terminara por perder su arma. Dash en cambio mostraba seriedad y confianza en si misma, no mostraba signos de divertirse como lo hacia Pinkie y en la mayoria de ocasiones actuaba mas en defensa propia que en atacar a muerte. Finalmente en uno de sus choques Pinkie logró llegar al cuello de Dash con su arma pero no tuvo oportunidad de cortarlo a gran profundidad ya que el dolor de su brazo derecho al romperse por la fuerza del bate la hizo caer de costado para luego girar y reincorporarse al evadir con exito el golpe que estaba destinado a romperle el craneo. Pinkie no perdió su sonrisa a pesar del dolor y pese a tener un brazo menos en los choques posteriores a aquel encuentro parecia ser mas peligrosa que nunca. Dash se estaba cansando pero Pinkie ganaba fuerza y esto la obligaba a permanecer en una distancia defensiva para poder tomar aire siempre que le fuera posible, Pinkie en cambio embestia freneticamente sin detenerse por mucho tiempo como si fuera habitual llevar la carga de un brazo roto.

Pinkie (H): ¿Que sucede Dashie? Te estas cansando demasiado pronto...

Rainbow: En tus sueños ¿Que le sucedió a tu brazo?

Pinkie (H): Un rasguño, nada comparado con lo que le pasara al tuyo...

Pero la pelirrosa habia acertado de manera inigualable, cada vez notaba el bate mas pesado y cada minuto que pasaba en aquel cuarto parecia que el aire se agotaba. ¿Pero porque Pinkie no estaba en su misma condicion? Siempre habia tenido energias de sobra, pero aquello era algo que superaba sus espectativas. Luego pudo recordarlo, el dia que Pinkie no habia dormido en toda la noche pero nada habia cambiado en ella, las veces en las cuales Pinkie ni siquiera sudaba al correr una maratón y las veces que habia permanecido despierta sin dejar de asesinar durmiendo apenas unos minutos por noche. Pinkie tenia un metabolismo diferente y una de sus cualidades era que el cansancio parecia convertirse en adrenalina lo cual perjudicaba a Dash completamente, aunque lograra romperle todos los huesos aun seguiria luchando. Pinkie jamas se rendia y jamas permitiria que alguien la cuestionara. Los golpes cada vez cansaban mas a Dash hasta que en un punto descuidó su guardia y un enorme corte se abrió paso cortando en una linea diagonal que bajaba desde su hombro derecho a la cintura. La sangre, el sudor, todo estaba en camara lenta mientras Dash caia sentada hacia atras y el bate se escapaba de sus manos, sintió el frio de la pared en su espalda y el calor que emanaba de la enorme herida.

Pinkie (H): Se acabó Dashie...

La cabeza de Dash miraba al suelo exponiendo su cuello, Pinkie se preparó para rebanarlo de una forma limpia como un ultimo favor reduciria su agonía con una muerte rápida. Sin embargo, cuando Pinkie levantó su machete como verdugo Dash reaccionó saltando de golpe y aferrando su mano al cuello de Pinkie antes de que esta pudiera reaccionar una fuerte corriente eléctrica la sacudió haciéndola caer inconsciente en el suelo luego de unos cuantos segundos. La mano de Rainbow había recibido algunas quemaduras leves por no usar algo para aislar el golpe, sin embargo, había logrado su objetivo y tenia a Pinkie en su mayor parte. Eso le serviría para que Melisa viviera luego de que llegara al hospital, Rainbow levantó el peso muerto de Pinkie sobre sus hombros para luego comenzar lentamente a subir las escaleras, tardaría mas de lo previsto en llegar al hospital y rogaba que Melisa siguiera con vida para cuando llegara, aunque estaba a punto de desmayarse por la enorme herida Rainbow no se rendía, cada gota de sangre que perdía le recordaba a sus amigas y eso le daba fuerzas. Se preguntaba si Pinkie alguna vez se habría sentido así, pero no correría el riesgo de despertarla, no hasta verla encadenada a una camilla y saber que no correrían riesgos.

???: Despierta Meli...

La voz provenía desde arriba, la oscuridad que había en el lugar imposibilitaba ver, Melisa apenas podía divisar sus manos. No podía distinguir entre la oscuridad y las sombras pero alguien estaba al lado de su cama, cuando intentó levantarse un fuerte dolor en el cuerpo la retuvo y pudo sentir algo frío sobre su cuello pero parecia ser mas un objeto para finalizar la tarea. Melisa pronto recordó la cirugía, a Rainbow que era socorrida por los médicos por sus heridas, aquel día había sido un completo caos y al parecer su estado era mas grave del que le habían dicho sus amigas pero ahora en aquella oscuridad Melisa no estaba segura si dormía o era un efecto secundario de la anestesia.

???: Estas despierta, por poco no llego a despedirme de mi amiga... pero claro sigues considerando a unas mentirosas en lugar de alguien honesta...

Melisa: P-Pinkie... se supone...

Las luces se encendieron dando lugar a un horrible escenario, las paredes blancas manchadas de sangre, con salpicones casi al azar. En el suelo había cuerpos aun nadando en sus propios charcos de sangre mientras que el rojo transformaba horriblemente el escenario. El olor parecía llegar mas claramente, el olor a sangre y a muerte que se mesclaba en un enfermizo aroma con el de los medicamentos. Pinkie estaba allí, con su ropa casual manchada de sangre, uno de sus brazos estaba enyesado pero el otro apuntaba al cuello de Melisa con un bisturí que había robado al matar al primer medico, Melisa temió con horror el mismo destino para sus amigas pero Pinkie le hizo una seña de guardar silencio a lo cual obedeció.

Pinkie (H): Por nuestras venas corre la misma sangre, una sangre que busca venganza desde hace años y ahora deberás comprenderlo. Esta es la ultima oportunidad que les doy, Dash apenas sobrevivió a sus heridas, cuando llegó viste bien como se desvaneció. La ultima vez que les digo que me dejen en paz, me den a los que realmente deben morir y acepten que ya he ganado...

Melisa: Dash te derrotó, no te daremos a quienes tanto nos costó salvar...

Pinkie (H): Es una pena, entonces la hermanita de Applejack sufrirá bastante... si, me aburrí de ella ¿Sabes? Creo que la mataré lentamente, le arrancaré cabello por cabello, fibra por fibra hasta que solo quede su carne y después la voy a cocinar y el próximo almuerzo que coman aquí tendrá sabor a manzanas...

Melisa: ¡No! ¡No puedes!

Pinkie (H): Tienen hasta mañana al mediodía... traigan a Sour Sweet y a las otras mentirosas de Crystal Prep o Applebloom morirá y lo próximo que sabrán de ella será su sabor... un día Meli... vive o muere...

Pinkie retrocedió unos pasos, pero no despegó el bisturí de su cuello hasta dar cuatro pasos cuando la distancia ya era demasiada para hacerlo. Siguió caminando para antes de salir girar para sonreír, una sonrisa malévola y quizás de triunfo. Melisa no pudo hablar por unas horas, el miedo la consumía, no estaba segura de que hacer a continuación y detestaba tener que estar en una camilla mientras sus amigas se encargaban de todo. Habia pasado por tres cirugías y apenas había despertado hacia un día. Sola se quedó recostada pensando que debía hacer, una hermana quizás valiera mas que unas cinco estudiantes pero no podía ponerse a pensar en las personas como objetos.

Melisa: La misma sangre, parece que no estabas errada, cada vez me parezco mas a ti. Es doloroso pero Applejack deberá decidirlo, no quiero que me malentienda cuando le diga que la vida de su hermana no me importa, ella es otra asesina como tu y como yo... no merecemos vivir, por eso matamos para que alguien nos odie y nos condene por el mismo método. Yo no voy a dejar que ganes, pero tampoco voy a dejar que vivas. No soy una heroína de un cuento de hadas, soy una humana y ya has alcanzado mi limite...

Cuando las chicas llegaron encontraron con horror el escenario que Pinkie había dejado y notaron que Melisa aun dormía entre susurros que poco dejaban oír. Applejack había encontrado una nota a mano, en la cual le exigían a las chicas entregar a los estudiantes de la escuela Crystal o la vida de Applebloom terminaría de una forma espantosa, cuando Melisa abrió los ojos le tendieron la nota pero ella la rechazó con dos palabras mientras miraba hacia la ventana.

Melisa: Es cierto.

Los gritos retumbaban por el lugar mientras sonidos de latigazos se oían constantes, los gritos eran de una niña pero su verdugo no tenia voz simplemente gritaba con latigazos hasta cansarse. Uno, dos, siete u ocho seguidos para luego dejar lugar a los gritos de la horrible melodía. Cuando todo quedaba en silencio se sentía el sonido de las gotas al chocar contra el pavimento, pero esas gotas eran rojas era el sonido de la sangre que como su olor se estaba apoderando del reducido espacio. La victima suspendida en el aire mediante cadenas, llena de cicatrices y marcas recientes, de heridas abiertas y su ropa desgarrada a tal punto de solo ser un trapo. Ella de pie, mirando desde abajo el sufrimiento, tratando de deleitarse con aquel escenario, estaba frustrada y su furia le inundaba el rostro como un golpe que nunca se borra.

Pinkie (H): Esa maldita, tanto decía de proteger a su familia... ¡Mira ahora niña! Te he castigado durante largo tiempo y ella no se dignó en responder, ni siquiera ha llegado con sus amigas para intentar rescatarte. Todas las personas son iguales, prefieren su vida a la de sus seres queridos, claro su vida es mala pero no piensan en el dolor y sufrimiento que le causan a quienes los rodean. Tu como ella eres egoísta, tan egoísta que preferiste matar en lugar de quedarte con tu familia...

Apple Bloom: T-tu eras mi familia... no lo niegues...

Pinkie (H): Si lo soy, por eso soy la mejor para mandarte al infierno. No será alguien de afuera o un asesino loco que anda matando al azar, será tu propia prima. ¿No es emocionante? Morir a manos de alguien que te ama, a tal punto de darte todo el tiempo del mundo para que aprecies el mundo desde ahí arriba...

La vista que Apple Bloom tenia no era la vision del mundo que hubiera querido, el lugar estaba oscuro y todo lo que se veían eran artilugios para torturar. Pinkie había puesto esmero en torturar a quien fuera a salvarla y solo habia permitido esa vista para que ella presenciara impotente como una de sus amigas podia morir brutalmente. Pero nadie había ido, Sweetie Bel y Scootalo no la habían contactado desde hacia meses y su hermana tampoco había dado rastros de vida, aunque ella se habia negado en varias ocasiones en ser salvada. Había perdido su voluntad y había sido fiel a Pinkie pero esa lealtad no le servia de nada.

Apple Bloom: A fin de cuentas, ninguno es importante para ti, todos moriran cuando no tengan utilidad. Solo te importa la masacre y tu venganza ya se ha vuelto retorcida, crei en tus ideales pero ahora solo matas para complacer tu propio deseo de sangre y sufrimiento.

Pinkie (H): Nadie pidió tu opinión...

???: ¡Pinkie detente ahora mismo!

Una voz retumbó en la sala mientras unos pasos acelerados se acercaron hasta la luz amarilla que iluminaba la escena, Applejack había llegado para ponerle fin a esa situación pero el rostro de Pinkie estaba intacto todavía conservaba aquella furia y de cierto modo se aburrió al ver que tan solo una de sus antiguas amigas había aparecido.

Pinkie (H): ¿Que es esto?

Applejack: Un intercambio, libera a mi hermana y yo muero en su lugar...

Apple Bloom: ¡No! ¡Vete! ¡Te odio!

Pinkie (H): Una oferta tentadora... pero no es lo que pedí

Applejack: Esto fue mi idea, no es un truco, sueltala y yo muero por ella.

Apple Bloom: ¡Applejack! ¡No debes morir por alguien como yo!

Pinkie (H): El amor de hermanas es tan conmovedor, acepto pero acepto tu vida no liberarla. Me pregunto, quien llorará mas cuando su hermana este a metros siendo deshuesada viva, quiero que sientan el mismo dolor que yo sentí cuando arruinaron mi vida. Ustedes dos se irán de este mundo con la imagen de su ser mas querido siendo masacrado...

La sonrisa de Pinkie regresó a su rostro como si hubiese tomado unas vacaciones pasajeras, Applejack se dio cuenta de su error pero al tratar de huir resbaló con la sangre de su hermana. Lo ultimo que sintió fue un golpe seco en su cabeza y los gritos cada vez mas lejanos de quien se suponía que salvaría ese día, todo lo que había imaginado se había torcido a tal punto de arrepentirse por ser tan apegada a su familia.

La oscuridad comenzó a disiparse lentamente, Applejack trató de moverse pero no podía, el cuarto era una sala tétrica y oscura la suciedad en la misma hacía constar los años en desuso que habían transcurrido. Parecía que nadie se había dignado a levantar el polvo del lugar en décadas, incluso el aire estaba contaminado de partículas de polvo. La chica trató de recordar que había pasado, pero solo podía sentir un frío metálico en su espalda, era como si el resto de su cuerpo estuviese dormido. Su cabeza estaba libre, podía mirar hacia delante, hacía los distintos muebles rotos de la habitación y hacia el techo desquebrajado que estaba sobre ella. No había rastros de otra persona, un calor recorrió parte de su rostro, pero solo pudo sentirlo cuando se deslizó por la mejilla izquierda. No recordaba mucho, pero reconoció al instante la sensación, estaba sangrando y era una herida profunda en su cabeza. Los brazos y las piernas seguían entumecidos, comenzó a hacer fuerza con solo su voluntad para tratar de reaccionar, aunque le costó pudo despertar sus piernas aunque se sorprendió al notar que estaban sujetas con fuerza y amarradas a la superficie sobre la cual estaba recostada, de igual manera sus brazos estaban aprisionados a la superficie y cada movimiento hacía que la atadura le apretara con mas fuerza, al punto de cortar su circulación y hacer que se entumecieran. Applejack luchó por varios minutos, tratando de romper las ataduras con diferentes movimientos, pero nada resultaba y cada vez se cansaba más.

Applejack: ¡Que demonios sucede en este maldito lugar!

Pinkie (H): Ohh... ¿Te pegué tan fuerte que ya no sabes que esta ocurriendo?

Applejack sintió como se le helaba la sangre al oír aquella voz, no se había percatado de la presencia de Pinkie hasta que esta había abierto la boca, estaba casi en el límite de su visión periférica, pero era reconocible por los mechones rosas desordenados que caían por los costados. La chica se acercó con una sonrisa mientras que Applejack se dio cuenta de que nunca había estado sola, seguramente Pinkie estaba conteniendo una carcajada mientras ella luchaba por salir de su atadura, el miedo pronto se convirtió en enojo.

Applejack:¡Maldita sabandija! ¡Nadie me usa como un payaso para divertirse!

Pinkie (H): Pero Applejack... Tu no eres un payaso, eres la persona mas divertida del planeta... Verte luchar por escapar, luchando sin saber que pasaba, con esa confusión en tu cara y con toda esa furia reprimida. Me dieron ganas de matarte, pero de una forma muy especial, me has dado mucha diversión. Pero ahora, deberás darme más, si voy a disfrutar cuando empieces a perder la consciencia, cuando quieras evitar la muerte pero nada de lo que hagas pueda salvarte.

Ciertamente estaba desquiciada, se quedó frente a Applejack sonriendo, como si estuviese en medio de un trance. Applejack podía apreciarla de frente, su vestimenta llena de sangre su piel con pequeñas manchas de sangre reciente que aun se escabullían fluyendo hacía su ropa, su mirada fría y los labios completamente rojos, como si fuese un lobo que recientemente hubiera degollado a su presa. La visión era ciertamente escalofriante, e incluso ella estaba sintiendo miedo, sin darse cuenta había comenzado a temblar. No podía hablar, su lengua se había negado a responder, para Applejack lo que estaba frente a ella no era humano, no era su amiga ni su antigua compañera. Aquella forma de mirarla, con un deseo retorcido de satisfacción, con una frialdad inquebrantable y acusadora la habían dejado sin habla.

Pinkie (H): ¿Que ocurre? No estás insultando, ni forcejeando, incluso tiemblas como una rama en una tormenta.

Applejack: ¿Por qué haces esto? Has matado a todos los abusivos, a los mentirosos, has logrado tu utopía perfecta e incluso has condenado a toda la ciudad a vivir en un mundo congelado para toda la eternidad... ¿Qué te motiva?

Pinkie (H): Placer... El placer de sentir que puedo hacer lo que quiera con quien quiera, el placer de ver a un humano desangrarse hasta morir, de oírlo suplicar por morir... Me gustan sus ruegos, me encanta verlos sufrir, me fascina que sus cuerpos estallen o sean descuartizados... Oh, mi querida Applejack, el placer que esto me ha dado se fue lentamente apoderando de mí... Quería hacer un mundo mejor para todas, pero me dí cuenta de algo, no hay mejor mundo que el de la muerte... Vamos a disfrutarlo juntas, tú grita, ruega, llora, hazlo lo más hermoso posible. Yo me encargaré de que lo disfrutes...

Applejack: Eres una demente, estas loca por todo este sadismo. ¡Pinkie aunque me mates yo no te daré lo que quieres!

Pinkie (H): Las que se resisten... ¡SON LAS MAS DIVERTIDAS DE MATAR!

El cuchillo rozó la mejilla de Applejack quién afortunadamente logró mover su cabeza levemente, el dolor del cuello al tirar hacia aquel lugar solo era superado por la herida abierta de su mejilla. La correa se había ajustado más a su cuello, haciendo que perdiese el aire por esa resistencia, sin embargo, parecía haber hecho lo que Pinkie esperaba ya que no se mostraba para nada deseosa de acabar de manera rápida su tortura. Un dedo frío pasó por su herida abierta, mientras retiraba la sangre espesa del lugar Pinkie comenzó a emocionarse, se notaba en su mirada brillante y luminosa. Llevó el dedo ensangrentado a su boca y lo disfrutó, como si fuese una paleta de un sabor exquisito.

Pinkie (H): Tu sangre es exquisita, tenía curiosidad si sabría a manzanas o si me recordaría al alcohol. ¿Alguna vez probaste la sangre? No puedes mentirme, eres una campesina desde que eras pequeña, te has cortado, lastimado y herido. De pequeña seguramente lo hiciste por instinto, tú deberías saber y recordar su sabor a metal oxidado, pero es deliciosa cuando proviene de una de tus amigas.

Applejack: Estás loca...no podrás destruir lo que yo he dejado.

Pinkie (H): ¿Lo que has dejado? Lo mismo decía Sunset, claro confinada a vivir en algún que otro sueño cuando ya nadie duerme. Es tan gracioso, y ahora piensas que vas a ser diferente solo por ser tú, por creerte especial como tantos otros. Ni siquiera yo dejaré algo luego de este mundo, me olvidarán o quizás me recordarán de la peor forma. Pero ¿Importa?

Esta vez el cuchillo se dirigió al estómago antes de desviarse levemente mientras atravesaba la carne, evitando una muerte rápida, el dolor hizo llorar a Applejack quién apenas podía retorcerse hasta su grito se ahogó en sangre y solo pudo toser unas cuantas veces antes de sentir que el frío acero abandonaba su cuerpo. Levantó su mirada para divisar lo que ocurría, Pinkie ahora parecía debatirse donde cortar, incluso parecía aguardar alguna sugerencia por parte de la propia campesina. La sangre que estaba perdiendo le dificultaba mantener el conocimiento, pero no quería dormir, quería estar despierta para ver lo que le haría.

Pinkie (H): Es una lástima que ningún chico haya disfrutado de un cuerpo tan cuidado, torneado con el trabajo y tan blando. Una rubia, ¿Quién diría que morirías sin ser disfrutada por nadie? Curioso, porque siempre creí que nos ganarías a todas, pero ese mundo de lujos y placeres ya se acabó. Podría jugar y humillarte desafiando tus instintos más profundos. Pero las amigas no hacen eso, ¿Verdad?

Applejack sintió una caricia subiendo por su pierna, internamente empezaba a rogar que no hiciera lo que estaba pensando. Forcejeó levemente con la cabeza asfixiándose con el intento, mientras la mano se acercaba a esa zona que tanto temía. ¿Acaso Pinkie se atrevería a tocarla? ¿A humillarla de tal forma? Fue una leve caricia pero bastó para humillarla por completo y en aquel éxtasis apenas sintió el cuchillo entrando en su pierna con brusquedad. Su grito pareció un gemido y esto desató una carcajada por parte de la pelirosa quién volvió a acuchillar ahora despertando un grito de dolor.

Pinkie (H): Me dices sádica pero gimes por un corte, y mira mi mano, mojada por lo que te hice. Vaya, que amiga tan sucia que tengo y pensar que apenas hace unos meses estabas tocando con tu bajo en el campo abierto. Descuida, desde ahora nos vamos a divertir muchísimo.

Applejack: No te lo perdonaré.

Su advertencia pareció un ruego ahogado, lentamente sintió como Pinkie aferraba sus manos a su cara y marcaba con lo que parecía un viejo lápiz una especie de recorrido. El dolor era inmenso ya que no marcaba de forma normal si no que parecía incrustarse en lo profundo de su piel y desgarrar levemente cada marca. Applejack no sabía si lo peor estaba por venir o si esa humillación había sido lo más tormentoso, sin embargo, la sonrisa de la asesina le daba a entender que el dolor estaba por aparecer, que aquello habían sido simples juegos.

Pinkie (H): Se acerca la fiesta de disfraces y necesito una nueva máscara. ¿Qué mejor que ir vestida de Applejack? ¿Imaginas tu legado? La amiga que vuelve con su hermanita y comienzan una matanza en un hospital. ¡ERES TODO UN TROFEO!

El cuchillo se acercó al rostro pero bajó destrozando todas las prendas, al parecer Pinkie buscaba un disfraz completo, algo de cuerpo entero. Nuevamente las marcas en su piel, en los lugares que más precisión necesitaban más dolor le generaban a Applejack quién apenas podía mantenerse despierta o refutar algo coherentemente. El cuchillo comenzó a cortar desde su pie hasta llegar a la cintura, despegando poco a poco la piel de la carne, logrando un último gran espasmo de dolor antes de que la muchacha ya no se moviera y el resto del trabajo fuera sobre un cuerpo inerte que mantenía una expresión de dolor y desesperación en sus ojos.

La pelirosa tomó su máscara y la apreció unos minutos, lisa, sin imperfecciones, completamente funcional a su propósito. Llamó a una de sus secuaces para deshacerse de la carne y los órganos que ahora reposaban sobre la mesa, solo le interesaba la piel, tenía un nuevo cuerpo para usar y aquello le divertía. Fantaseaba con ver los rostros de sus antiguas compañeras pidiendo y suplicando a "Applejack" que no les hiciera daño. Mientras reía por la masacre que desataría al día siguiente, le invadió la curiosidad de lo que podrían planear, no veía grandes opciones pero suponía que Melisa estaría alerta, planeando alguna jugarreta para detenerla. De hecho no le importaba, desde aquel momento se estaba divirtiendo y si algo ocurría lo tomaría con gracia, se sentía invencible.

Capitulo 27: End of The Line

Amanecía una vez más en aquella ciudad roja, en aquel infierno sobre la tierra que Pinkie había instaurado como parte del universo. Melisa se encontraba en su jornada de rehabilitación cuando de pronto la hicieron regresar a su habitación, no había doctores, por lo cual Fluttershy y Rarity se habían encargado de la ayuda. Twilight estaba mucho mejor que antes, aunque la princesa apenas podía caminar al parecer su cerebro había vuelto a formular un plan. Rainbow estaba mucho peor, seguía agonizante tras toda la experiencia con Pinkie y apenas movía su cuerpo. Applejack no había vuelto desde hacía unos días y todas se estaban preocupando, pensando que nunca la volverían a ver. Al recostarla sobre la camilla, la princesa explicó su última idea para resolver las cosas.

Twilight (P): Deberás volver, al pasado, preparé un hechizo que tardará un tiempo en abrir una brecha. No será perfecto porque en este mundo la magia de la armonía y mi conexión con Equestria se han debilitado. Apenas pude reunir suficiente para unos cinco minutos.

Melisa: ¿Cinco minutos? En mi estado actual no podré hacer nada contra una Pinkie.

Twilight (P): No será necesario, irás a un momento donde la puedas detener sin hacer mucho esfuerzo. Solo tendrás que asegurarte de que todo salga bien o al menos mejor. Cambiar el pasado puede que no ayude a esta realidad, pero si puedes crear una mejor, en esa despertarás...

Melisa: ¿Quieres decir que morirán haga lo que haga?

Twilight (P): Eso me temo, pero viviremos en la realidad que crees.

Melisa: Deberé intentarlo, ¿Cuando estará listo?

Twilight (P): Se abrirá en unos momentos, solo...

La princesa no pudo terminar de hablar ya que fue sujetada bruscamente del cuello por quien parecía ser Applejack. Fluttershy se apresuró a tratar de calmar la situación pero un grito de Melisa la detuvo y la puso alerta, la rubia atravesó el ojo de la princesa con su propia mano antes de arrancarlo con brusquedad haciendo que la sangre brotara del orificio. Rarity se apresuró a tratar de llegar a Rainbow Dash pero una fuerte patada de la campesina la derribó y cuando volvió a ponerse de pie un cuchillo ingresaba por la garganta de la chica inconsciente. Los ojos verdes de la rubia miraban con gran satisfacción los rostros de las tres que quedaban con vida, ya que se había asegurado de romperle el cuello a Twilight antes de saltar hacia Dash.

Rarity: Pinkie te lavó el cerebro como a tu hermana.

Fluttershy: Nunca pensé en ver algo tan horrible viniendo de ti.

Applejack: Como dice mi familia, lo mejor son las manzanas rojas como la sangre que brota.

Melisa: ¿Qué significa eso?

Applejack: Significa que van a morir, ea, morir como cerdos en el matadero.

Rarity: Deja de actuar como alguien que no se preocupa por los otros.

Fluttershy: Tú no te pareces en nada a Applejack.

Melisa: Será posible...

Pinkie (H): ¿Qué yo no sea Applejack chicas?

Aquella burlesca imitación campesina se deshizo y todas reconocieron la voz de Pinkie, al principio pensaron que se trataba de aquella posesión fantasmal pero pronto reconocieron algunos puntos alrededor del cuello y del costado. Pronto les invadió la visión de la muerte horrenda que Applejack había atravesado para que ahora la usaran de disfraz, por un momento habían perturbado su memoria culpándola de actos horribles. Pinkie se quitó los lentes de contacto mostrando sus ojos azules y vacíos pero sin remover su disfraz, parecía muy a gusto jugando con las emociones encontradas de sus conocidas.

Pinkie (H): Muy bien, veamos que llega primero, ¿El portal o la muerte?

Pinkie se apresuró a correr hacia Melisa que era el objetivo más débil de las tres pero Rarity y Fluttershy se interpusieron en su camino golpeando con fuerza para alejarla. Las dos se mostraban dispuestas a dar sus vidas para que Melisa tuviera una oportunidad. Pinkie atacó nuevamente esta vez cortando a ambas muchachas, el primer corte fue a dar en la palma derecha de Rarity, el segundo hirió la pierna izquierda de Fluttershy. Las chicas intentaban alejar con golpes o lanzando algún objeto cercano, pero nada parecía detener a Pinkie quién o bien evadía los lanzamientos o recibía los mismos sin mucho efecto.

La lucha desesperada no se prolongó mucho tiempo, al cabo de unos segundos Pinkie había reducido a ambas muchachas quienes se aferraban a las piernas de la pelirosa aún en el cuerpo de Applejack con sus ultimas fuerzas. Sus rostros carentes de vida y sus cuerpos ensangrentados hicieron que Melisa lamentara aquel escenario, solo faltaban unos segundos, Twilight había dicho que no faltaba demasiado. Melisa rogaba que el portal se abriera de un momento a otro.

Pinkie (H): Bien, bien. Me has forzado a matar a mis amigas, a herir a estas dos y aún así te niegas a matarme. Estás pendiente de un hilo, rogando por cambiar las cosas, pero ¿Qué vas a cambiar? Aquí en esta realidad has perdido, puedes perseguir otra que sea un sueño para ti e intentar cambiar este destino pero al final no puedes predecir los caprichos del destino. ¡Has perdido Melisa! ¡Y esta es tu muerte!

El estómago de Applejack estalló mientras que Pinkie surgía de este como un demonio habitando sus entrañas, mientras el cascarón vacío se unía a sus amigas en el suelo Pinkie había saltado a toda velocidad hacia Melisa sosteniendo un puñal entre ambas manos. Su sonrisa se intensificó cuando estaba a solo centímetros de su rostro, Melisa miró con terror y cerró sus ojos con fuerzas esperando lo peor pero en lugar de un golpe sintió el sonido de aves cantando.

Se encontraba sobre la terraza de la escuela, una escuela que hacía tanto que ya no existía que le parecía un sueño. Frente a ella se encontraba Pinkie y una versión suya del pasado que se aferraba a la vida, era el día en el que había intentado suicidarse, pero en ese momento Pinkie había evitado el incidente para poder proseguir con su macabro plan de derrotarla luego de que su sufrimiento fuera inaguantable. Con fuerza se dispuso a caminar hacia la pelirosa, tenía poco tiempo pero su paso era lento, debía hacerlo, tenía que hacerlo.

Las imágenes de cada una de sus amigas muriendo le hacían acelerar el paso, finalmente llegó al borde y sin dudarlo tomó las pocas fuerzas que le restaban y empujó a Pinkie, la pelirosa cayó al vació junto con su versión del pasado. Los ojos azules se cruzaron con los marrones de Melisa quién observaba sin ninguna emoción, solamente la satisfacción de cambiar un poco su futuro. Su cuerpo comenzó a brillar y desvanecerse mientras escuchaba los gritos y las sirenas en la lejanía. Su objetivo había sido cumplido, despertaría en una nueva realidad, o quizás se reuniría con sus amigas fallecidas se había sacrificado por ellas y no creía poder sobrevivir, mientras su cuerpo se fragmentaba en luz sonrió por primera vez en meses antes de finalmente dormir.

Despertó por el ruido de su respirador artificial, el pulso se sentía constante con el bip de la maquina a su derecha. Su visión borrosa solo dejaba ver a alguien sentado a su lado, cuidando de que nadie interrumpiera su sueño, comenzó a intentar mover sus brazos pero todo su cuerpo dolía. A pesar de esto la figura se levantó y observó que estaba despertando. Sin mucho esfuerzo cerró las cortinas de la sala para que el sol no la molestase demasiado y besó su frente levemente antes de volver a sentarse. La voz le llegaba como un eco lejano, sin poder diferenciar de quién se trataba, ella intentaba articular palabras pero su garganta estaba seca y apenas podía respirar sin ayuda.

???: Has dormido bastante, te estuve cuidando en este tiempo porque ya sabes, hay falta de personal. Quizás no recuerdes mucho, pero te caíste desde una terraza y estás viva de milagro, muchos vinieron a verte, dejaron regalos flores y chocolates, estos últimos los fui comiendo porque nunca despertabas y es malo ver el alimento pudrirse. ¿Recuerdas que estabas haciendo?

Melisa lo recordaba, el futuro y el pasado alterado, estaba en una especie de presente el cual no se parecía en nada a un final feliz pero la esperanza de que Pinkie hubiera muerto o al menos quedado incapacitada por un largo tiempo la tranquilizaba. Asintió con fuerza esperando que aquel gesto se hubiera notado lo suficiente.

???: Lo sé, es doloroso. Yo no puedo creer que la gente ande saltando desde terrazas con sus amigas, ¿Es una especie de juego? Ojalá lo hubiera jugado antes. Jajaja. Es broma, es un milagro que puedas moverte luego de unos meses de solo dormir y comer mediante un suero. En cuanto a mí, bueno, digamos que tuve algo de suerte, tu cuerpo amortiguó la caída.

La última frase la puso en alerta máxima, sus ojos comenzaban a adaptarse a la sala y lo primero que vio fue el pelo rosa, lacio y un vendaje que recubría desde la frente hasta la parte superior de la cabeza. Los ojos azules de la muchacha miraban con gran interés el rostro de espanto de Melisa, quién ahora se encontraba indefensa frente a Pinkie.

Pinkie: ¡Al fin me reconoces! Parece que viste un fantasma, es tan divertido cuando despiertan y me ven con esos ojos de perrito asustado. ¿Qué esperabas? Twilight, Applejack, ¿Dashie tal vez? ¡Eres tan utópica! ¿Sabes como sobreviví? Pude aferrarme a tu cuerpo y usarte de almohada, mi forma híbrida se encargó de que no doliera demasiado, pero claro, ese poder no ha despertado en tu cuerpo todavía y solo sigues viva porque una parte de mi poder bastó para regresarte el alma al cuerpo. ¿Quieres ver debajo de las vendas?

La chica comenzó a remover las vendas de su cabeza, mientras caían Melisa vio que no había grandes cicatrices si no dos cortes pequeños a la altura de la frente, lo que más sobresalía eran dos pequeños cuernos negros que habían sustituido a las orejas de la forma híbrida más conocida, Sunset había comentado una vez sobre una forma de demonio pero que esta era solo un error de su pasado. El rostro de Melisa expresaba terror, curiosidad e incluso intriga por el mundo que había creado.

Pinkie: Debo agradecerte, no tuve que traer a nadie, este nuevo poder bastó para enloquecerlas a todas. Dashie murió hace unos días intentando huir de sus antiguas amistades, la destrozaron y su cabeza fue usada para jugar al fútbol, hubieras visto el gol que marqué con ella. Applejack disfrutó una gran parrillada con su familia, si es que me entiendes. Rarity es un hermoso vestido que todos codician tener, la suavidad de su piel es exquisita. Fluttershy, bueno, sus animales agradecerán la carne de calidad jajaja. Twilight, oh, deberías haber visto cómo jugaban a las diferencias con las dos, cortando, tocando y siendo todo un espectáculo aún hoy lo pasan en televisión.

Pinkie encendió la televisión de la habitación y Melisa contempló con horror como ambas chicas eran abusadas por miles de extraños, las codiciaban y buscaban diferenciarlas de diferentes maneras, algunos las cortaban, otros las mordían, otros se limitaban a filmar su sufrimiento y muchos solo llegaban para abusarlas de múltiples maneras. Pinkie reía cada vez que alguna gritaba y se deleitaba al ver que llegaba alguien para torturarlas con algún objeto punzante.

Pinkie: ¡Gracias Melisa! Me has dado todo lo que siempre soñé, un mundo perfecto, en el que ya nadie miente por temor a que terminen como balones o gente que hiera a otras injustamente, que oculte las cosas del pasado, o incluso que quiera poder. ¡Porque el poder me pertenece solo a mí! Y todos son mis marionetas, si me aburro solo mato a alguien y si no quiero que muera rápido simplemente se lo ordeno, es tan sencillo.

Melisa comenzó a llorar, había condenado a todas a una muerte peor que la anterior, no había salvado a nadie y solo empeoró el escenario. No había ninguna razón para celebrarla, simplemente había cometido un error imperdonable.

Pinkie: No llores, al menos intentaste hacer algo cuando todas creyeron en ti. Es un logro, por eso te voy a dar una muerte rápida para que todas se reunan en su lugar feliz. Adios amiga, y recuerda enviar saludos de mi parte.

Tomando un martillo Pinkie miró fijamente a su victima, para que finalmente tras unos segundos de silencio este descendiera bruscamente hacia la frente. Melisa solo podría ver como el metal se acercaba entre sus ojos para finalmente despedirse de aquel mundo material. Al terminar su trabajo Pinkie lanzó el martillo sin mucha emoción y se dirigió hacia la sala principal de lo que ahora era su gran castillo en la tierra. Seicer miraba aburrido la lluvia cuando sintió a Pinkie regresar.

Seicer: ¿Despertó?

Pinkie: Volvió a dormirse.

Seicer: ¿Cuántas veces vas a matarla? Debería decirte que esta ya es la novena vez...

Pinkie: Unas cuantas más, es divertido verla despertar, sentirse a gusto, aterrarse y volver a morir para repetir el ciclo.

Seicer: Nunca cambias.

Pinkie: ¿Qué puedo decir? ¡Me encantan las fiestas de despedida!

Comentarios Finales

Bueno, hasta aquí llega esta historia, me alegro bastante que en estos dos años de continua actualización se haya forjado tal cantidad de lectores y hayan visto esta historia como una inspiración en lo que escriben. Por mi parte voy a aclarar que no creo hacer segunda temporada, quizás haga algo relacionado o similar en mis posteriores fics pero no será una continuación más bien algo que haya quedado suelto o que me sienta con ganas de expandir (como alguna muerte fuera de escena). Solo me queda agradecerles por tanto apoyo y por haber estado desde el día que comenzó siendo un fic cualquiera para ganarse el puesto de Fic Gore de Excelencia. Como dijo Cerati, ¡Gracias Totales!

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