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Hola a todos, esta es mi primera contribucion, espero que les guste, prohibido editar sin permiso pero pueden dejar sus sugerencias abajo

Prologo

Quién diría que el mundo se acabaría de esta manera, se creía que solo ocurría en las películas, pero vivirlo en la realidad, este diario relata mi viaje por un lugar lleno de peligros, donde la muerte ha acabado con la población, y los pocos que quedamos somos asolados por los caídos en manos de la muerte, no sé muy bien como comenzó todo, pero nunca olvidare como empezó mi historia una noche como cualquiera que descubrí como era sentir miedo, la gente que conocí, a quienes aun están conmigo, aquellos que perdí, si lees este diario te pido de favor que si encuentras a alguna de las personas que menciono en el le des mis saludos, al menos a quienes aun siguen con vida.

Viernes 12 de octubre de 2018

La noche más larga de mi vida

El día de hoy me levante tarde, al ver la televisión había algunos informes sobre desapariciones, animales encontrados destrozados e incluso de 2 personas que fueron encontradas así, el día de hoy solo tenía clases en la noche, no imaginaba que estaría a punto de morir varias veces, tenía un trabajo de medio tiempo en un restaurante, curiosamente esa inquietud que sentí durante tantos días había desparecido y fue reemplazada por una tranquilidad inmensa.

Al salir del trabajo me dirigí directo a la universidad, las clases de ese día fueron muy aburridas, terminaban tarde los días viernes, ese día llegue tarde a clase, así que tuve que quedarme en un asiento de la última fila, en aquel sitio escuchaba claramente lo que ocurría en el resto de la universidad, oía gritos muy tenues, gente corriendo e incluso oí un disparo, pero no podía escuchar nada de lo que decía el catedrático, justo antes de la hora de irse escuche un grito proveniente de afuera, pero esta vez fueron fuertes, creo que todos lo escucharon, pocos minutos después las clases acabaron.

Al salir comencé a hablar con mi amiga Tracy, hablamos sobre los estudios y la vida en general, llegábamos a la entrada del primer patio, la mitad del camino para salir de la universidad, casi de inmediato vi una sombra que venía hacia nosotros, me di cuenta que se trataba de una mujer de mi edad o tal vez un poco mayor, me parecía extraño que viniera hacia acá porque nosotros teníamos la última clase del día, no le di importancia, pasábamos cerca de los baños, me despedí de Tracy y entre, admito que el lugar tenía un aspecto lúgubre, al ver mi reloj vi que marcaba las 9:00 de la noche, abre estado ahí unos 5 minutos.

Al salir  vi un grupo de gente amontonada, me dirigí a ver cuál era el espectáculo, cuando lo que vi fue horrible, aquella chica a la que había visto antes estaba atacando a Tracy, lo peor es que nadie la ayudaba, así que lo hice yo, agarre a aquella histérica y la arroje a un lado, ella parecía un animal salvaje, gruñía, se levanto rápidamente, y vino corriendo hacia mí, me hice a un lado, y junto con otros 2 la dominamos, no sabíamos qué hacer con ella, lo único que se nos ocurrió fue ll4evarla a la enfermería, a ver si podían darle algún calmante o algo parecido.

Tracy se encontraba en shock, su mejor amiga, Martha, se ofreció a quedarse con ella hasta que se calme y después llevarla hasta su casa, ambas vivían en la misma calle, así que era la opción más viable para quedarse con ella, los demás nos fuimos, los únicos que se quedaron fueron Tracy, Martha y aquellos 2 chicos que se llevaron a aquella loca a la enfermería.

Al salir encontré rápidamente transporte para llegar a mi casa, aquellas imágenes de Tracy siendo atacada de esa forma tan salvaje daban vuelta en mi cabeza una y otra vez, note que mucha gente estaba pegada a la ventana viendo lo que ocurría afuera, nos acercábamos a la parada general de transporte, donde la gente bajaba y otras personas subían, honestamente era algo ridículo, ya que todos bajaban y subían donde querían, el lugar como siempre se encontraba repleto de vehículos, luego de pasar aquel sitio, alguien dijo que iba a bajar, honestamente nunca faltaba el genio que detenía el vehículo un segundo después de que se movía, como era de esperarse un policía se acerco y comenzó a reclamarle al chofer por causar un embotellamiento, y lo peor de todo es lo que siempre pasaba, todos habíamos terminado de subir, el vehículo se encontraba listo para partir, y dejar de causar el embotellamiento, pero el policía seguía hablando sin parar y un embotellamiento aun peor era causado.

Aquel tipo no se callaba, seguía reclamando, y seguía reclamando, parecía que no iba a terminar jamás, mientras tanto escuche a un hombre contándole a otro como fue atacado por un desconocido de la misma forma de Tracy, cuando ocurrió algo horrible sobre todo para aquel policía, una anciana se acerco corriendo, y le mordió el cuello, solo vino un chorro de sangre salpicar el vidrio y oímos sus gritos mientras aquella anciana lo mordía, el chofer rápidamente puso en marcha su vehículo y nos fuimos lo más rápido posible de qué lugar.

Nos acercábamos a una gasolinera, paramos ahí y el chofer pidió a todos bajar del vehículo para poder cargar combustible, a la vuelta se encontraba la universidad de contaduría, ahí estudiaba un amigo del colegio, y como si fuera suerte nos encontramos en aquel instante, su nombre era Efraín, comenzamos a hablar, el noto mi desesperación por irme de que lugar tan desierto, me pregunto qué me ocurría, le conté lo del policía, y lo de Tracy, extrañamente el pregunto cómo se veía y como estaba vestida aquella chica que ataco a Tracy.

No note muy bien su aspecto pero sabia más o menos como estaba vestida, Efraín puso una expresión de horror cuando le dije como iba vestida aquella chica, se fue corriendo en dirección a mi universidad, apenas pude darle alcance, y le pregunte que le ocurría, a lo que le contesto que esa chica tal vez era su hermana quien había desaparecido ayer, recordé haber escuchado algo aquella mañana, no sabía que su hermana estudiaba la misma carrera que yo, antes de darme cuenta el se puso a correr nuevamente, no sé porque pero antes de darme cuenta me encontraba corriendo tras de él, Efraín había sido uno de mis mejores amigos del colegio, así que me sentí obligado a ayudarle.

Casi no había vehículos, así que fuimos todo el camino a pie, admito que llegue jadeando, no me encontraba en buena forma física, estábamos frente a la entrada, Efraín parecía más cansado que yo pero aparentemente la posibilidad de encontrar a su hermana lo mantenía con mucha energía, entramos con mucho cuidado ya que me asegure muy bien que Efraín supiera la forma tan salvaje en la que su hermana ataco a Tracy.

Efraín saco un par de barbijos y me dijo que me pusiera uno, al preguntarle porque mee dijo que su madre, quien trabajaba en un laboratorio bioquímico, le había contado sobre un brote extremo de rabia, y se había hecho muy evidentemente los últimos días, lo cual explicaba la cantidad de ambulancias y patrullas que había visto ayer.

Sabía que la rabia se contagiaba por el intercambio de fluido, así que un barbijo no sería útil en esta situación, nos dirigimos camino a la enfermería, antes de entrar vi un charco de sangre en la puerta, al entrar vimos un lugar hecho un desastre, vimos a la enfermera tirada en el suelo, fuimos a ayudarla, pero al acercarnos se paro rápidamente de un salto y emitió un aullido estruendoso, acto seguido corrió hacia nosotros, pudimos evadirla, pero no se rendía, parecía que quería mordernos, salimos rápidamente de la enfermería cerrando la puerta, extrañamente ella no intentaba girar la perilla para abrir la puerta, solo golpeaba el vidrio una y otra vez, al darnos la vuelta vimos a la hermana de Efraín junto con uno de los chicos que la había traído aquí.

Ambos corrieron hacia nuestra dirección, Efraín intentaba razonar con su hermana, pero era inútil, mientras el otro sujeto intentaba atraparme, le di un golpe lo más fuerte que pude pero fue inútil, vino hacia mí , lo agarre y lo tire al suelo, pero vi aterrado como su espalda mostraba un montón de rasguños, su ropa se encontraba hecha tiras, y note una mordida en la parte de atrás de su cabeza, antes de que se levantara lo agarre y lo metí a la enfermería, vi que Efraín seguía intentando razonar con su hermana, ella solo gruñía e intentaba atraparlo, aproveche la oportunidad para agarrarla y meterla también a la enfermería, Efraín intento abrir la puerta para hablar con ella pero no le deje, era mejor que nos fueros cuanto antes de ahí, se veía que la puerta comenzaba a ceder, me costó trabajo convencer a Efraín pero lo logre, nos dirigimos a la salida, pero antes de irnos escuche un grito proveniente de más adentro.

Nos dignamos a investigar que había sido, mientras aquellos 3 seguían golpeando la puerta intentando salir, llegamos casi hasta el fondo del lugar, cuando encontramos un grupo de seres intentando entrar a uno de los baños de la universidad, al no entender que ocurría nos acercamos mas, nos escondimos detrás de una pared, donde teníamos una vista perfecta de que estaba pasando, dentro del baño estaba escondida una de las catedráticas de la universidad, me pareció reconocerla, era de las mas odiadas, incluso yo la odiaba, y eso que casi no odio a nadie, comencé a recordar todas las injusticias que nos había hecho pasar en sus clases, como Efraín no la conocía, él quería ayudarla, pero eran demasiados como para poder hacer algo, cuando uno se dio la vuelta y nos vio, emitió un gruñido desgarrador el cual nos dejo temblando, venia hacia nosotros, no éramos capaces de movernos, era como si estuviéramos esperando nuestra muerte, el muy infeliz corría velozmente, aun cuando se tratara de un anciano.

Estaba a punto de alcanzarnos, nuestro miedo nos había dominado, cuando algo nos salvo, un perro se abalanzo sobre aquel individuo y comenzó a atacarlo, no entendía porque pero aparentemente aquel animalito trataba de protegernos, por desgracia el pobre animal no pudo hacer mucho, en cuestión de segundos fue destrozado por aquel infeliz, pero nos había dado tiempo para buscar algo con que defendernos.

Encontramos 2 botellas de vidrio, comenzamos a golpearlo repetidamente sin éxito, hasta que le dimos un golpe en la cabeza, fue tan fuerte que la botella se hizo pedazos, y por fin se quedo totalmente inmóvil, afortunadamente los demás no se habían dado cuenta de lo que había ocurrido y seguían intentando pasar la reja que protegía a aquella maestra, se nos ocurrió que si podíamos subir al balcón que estaba encima de los baños podríamos bajar una cuerda para salvarla, pero no tenía idea de cómo llegar hasta allá, no era mucho que comencé a estudiar aquí y todavía no podía moverme con facilidad a través de la infraestructura, pero valía la pena intentarlo.

Aparentemente ella estaría a salvo mientras llegábamos allá, la reja resistía bastante bien, nos alejamos silenciosamente de aquel lugar, Efraín comenzó a insistir que nos fuéramos cuanto antes, o si no nos contagiaríamos de rabia, era más que obvio que esto no era una simple rabia, estaba seguro de ello luego de ver cómo fue despedazado ese pobre perro.

Nos dirigíamos camino a la enfermería, al lado estaba un depósito lleno de cosas, una vez allí sentí un miedo muy grande, la puerta de la enfermería estaba abierta, y aquellos 3 sujetos que encerramos habían desparecido, era probable que estuvieran en cualquier parte, aunque Efraín quería buscar a su hermana hasta él había entendido que no era buena idea acercarse a ella, el depósito casi siempre estaba abierto debido a que también lo utilizan para recoger el material de estudio de las diferentes materia que se llevan, normalmente una persona siempre está adentro, pero el día de hoy el lugar estaba bajo llave y no parecía haber nadie adentro o al menos eso pensamos, afortunadamente encontramos la llave tirada a un metro de la puerta, no la vimos antes porque sea encontraba en el charco de sangre que vimos hace rato.

Entramos y tomamos la cuerda más larga que había, subimos al 2 piso del edificio, ambos nos movíamos con cautela, nos acercábamos a la oficina del rector, cuando vimos a alguien salir de ahí, se trataba de Martha y uno de los 2 chicos que llevaron a la hermana de Efraín a la enfermería, su nombre era Mauricio, Martha dijo que entremos rápido a aquella oficina, note que solo estaban ellos 2, así que pregunte donde estaba Tracy.

Martha nos conto que cuando todos se había ido y se quedo sola con Tracy, ella le mostro una mordida en su brazo derecho, Tracy dijo que no quería que nadie supiera nada porque sino la llevarían a la enfermería junto con aquella chica que la había atacado, poco después vio a Mauricio venir corriendo, el siguió con el relato, cuando llevaron a Grace, la hermana de Efraín, a la enfermería, ella se puso muy calmada hasta que vio a la enfermera, comenzó a retorcerse y a gritar, aunque suene raro ellos no pidieron contenerla, la soltaron y ataco a la enfermera, ambos vieron el espectáculo con terror, cuando Grace se levanto, con su boca llena de sangre, era más que seguro que la enfermera había muerto, Grace se preparaba para atacarlos a ellos, pero fue dominada nuevamente, aunque logro morder a uno de ellos, antes de darse cuenta la enfermera se levanto y mordió a uno por detrás. Mauricio tomo una vacuna que vio en la mesa y se la inyecto a la enfermera quien cayó al suelo, seguramente se trataba de algún sedante o relajador muscular, pero no había otro, habiendo quedado sin opciones se fue corriendo mientras Grace se quedo con  aquel pobre muchacho que aunque se estaba desangrando seguía con vida.

Cuando se encontró con Martha y Tracy les dijo que era mejor salir del lugar de inmediato, pero se encontraron con una horda de ellos afuera, Tracy llena de terror se fue corriendo calle abajo, Martha quiso ir a buscarla, pero Mauricio la disuadió, el se dio cuenta de la mordida de Tracy y sabía perfectamente lo que ocurría si uno te muerde.

Ambos se ocultaron en aquella oficina hasta que llegamos, mi reloj marcaba casi las 11:00 de la noche, me parecía extraño que mi madre no hubiera intentado llamarme preguntando dónde estaba, así que intente hacerlo yo, pero no había señal, me dio igual ya que tenia peores problemas de los que preocuparme que un simple regaño de su parte.

Comenzaban a oírse gruñidos provenientes de afuera, pero a los pocos minutos fueron reemplazados por gritos humanos, era horrible escuchar a tanta gente gritando y sufriendo al mismo tiempo, no había duda que habían más de unos cuantos seres rondando las calles, me preguntaba como habíamos llegado a este desastre, el día había estado tan tranquilo hasta hace 2 horas, pero no había tiempo de ponerse a pensar en eso, necesitábamos encontrar alguna forma de salir de aquí.

Revisamos la oficina del rector completamente pero no encontrábamos nada que nos resultara útil, hasta que encontramos una caja con un candado debajo del escritorio, fuera lo que fuera que hubiera ahí debería ser muy importante, la caja estaba hecha de metal, y tenía un candado súper grueso, los 4 esperábamos que lo que estuviera ahí nos permitiera escapar.

Como no había tiempo de abrirla cuidadosamente, optamos por destrozarla, pero por más que la tirábamos al suelo y la golpeáramos no abría, intentamos romper el candado a golpes pero no había suerte, así que la arrojamos desde el segundo piso hasta el suelo con toda la fuerza que teníamos pero nada ocurrió, no había duda de que lo que estuviera ahí seria súper valioso, pero no teníamos tiempo para seguir intentando abrirla.

Como el almacén de herramientas quedaba abajo, solo tomaríamos lo que hubiera en el, habíamos perdido toda esperanza de intentar abrir aquella caja, necesitábamos tratar de encontrar alguna manera viable de llegar a nuestros respectivos hogares con vida, seguramente las calles principales se encontraban atestadas de aquellos seres, ya que como cada uno se alimenta de otro y el tiempo entre que te mueres y regresas como uno de ellos era mínimo, cada segundo habrían mas y mas de ellos.

Al tomar las herramientas del almacén encontramos un mapa de la ciudad, trazamos una ruta  que se acercaba lo más posible a los hogares de cada uno, ya que ir solo significaba la muerte afuera, iríamos juntos todo el tiempo posible, por desgracia tarde o temprano llegaría el momento en el que cada uno debería seguir solo,

Tomamos todo lo que pudimos, nuestro inventario conformaba herramientas, cuchillos y palos, había un bolsa llena de armas de combate cuerpo a cuerpo, si no recuerdo mal Efraín tomo un hacha, Martha un bate de beisbol, Mauricio un martillo gigante y yo un machete.

Teníamos todo lo que se podía considerar útil, pero antes de irnos recordé que había alguien más que necesitaba ayuda, nos dirigimos al baño para salvar a aquella profesora que se encontraba atrapada ahí, pero cuando llegamos solo fuimos testigos de un espectáculo horrible, vimos como estaba siendo despedazada, como sus intestinos terminaban en la boca de aquellos seres, pero había algo extraño, la reja seguía encontrándose cerrada, no parecía que hubieran logrado romperla para entrar, Aparentemente habían trepado por ella, ese acontecimiento lo cambiaba todo, ya no era seguro ni siquiera quedarse detrás de las puertas y paredes, porque igual las atravesaban.

Parecía que no nos habían visto así que solo nos fuimos, nos dirigíamos a la puerta principal, al pasar por ahí encontramos aquella caja metálica, no la habíamos podido romper con nada, pero esta vez uno de nosotros traía un martillo enorme, si no se rompía con eso, no se rompería con nada, Mauricio le dio un golpe lo más fuerte que pudo, y finalmente se abrió, y lo que había adentro si nos sorprendió.

Un revolver se encontraba dentro de aquella caja junto con 6 balas aparte de las 6 que había en la recamara, como era solo uno, acordamos que Mauricio se lo quedara ya que el sería el primero en separarse y quien debería ir mas tiempo solo a través de las calles.

Salió por la puerta principal lo más silencioso posible, todas las calles se encontraban desiertas, estábamos completamente aterrados, continuamos por un par de cuadras sin ningún problema, llegábamos muy cerca del cine Campos verdes, vimos una figura extraña acercarse hacia nosotros, cuando estuvo lo suficientemente cerca nos percatamos de que se trataba de un oficial de policía, cuando se nos acerco nos dijo que no prosiguiéramos por aquel camino, más arriba había varios de esos seres, el sugirió que era una mejor idea esconderse en el cine hasta el amanecer, pero a nosotros eso no nos parecía tan buena idea, entrar a un lugar oscuro, donde no se sabe que se podría encontrar sonaba como una idea totalmente estúpida, le dijimos que no a eso sujeto a lo cual él respondió: “como quieran pero no vengan corriendo aquí después”, no habíamos dado ni 5 pasos cuando escuchamos un grito proveniente del interior del cine, nuestras sospechas se habían confirmado, algo nos estaba esperando adentro, pero no importaba había sido decisión  de ese sujeto entrar ahí.

La temperatura bajaba mas cada segundo, nos acercábamos a la calle principal, ahí seria donde Mauricio debería continuar por su cuenta, se que suena muy malo decirlo pero estaba feliz de que se fuera, el no me daba buena espina desde que lo había conocido hace una hora, el reloj casi marcaba media noche, vi mi teléfono pero aun no había señal, por si fuera poco se sentía como si alguien o algo nos estuviera siguiendo, llegamos a la calle principal antes de darnos cuenta.

Había llegado la hora de decir adiós para Mauricio, luego de la despedía nos pusimos en marcha nuevamente, nos acercábamos al centro comercial galaxia, raro nombre para uno tan pequeño, nos detuvimos ahí por un momento, el lugar estaba cerrado bajo 7 llaves por así decirlo, aparentemente no había zombis en su interior pero no valía la pena confiarse, seguimos adelante, encontramos un pasaje lleno de tiendas en su interior, pasar por ahí nos ahorraría mucho camino, pero el lugar estaba oscuro, me pregunte si valía la pena el riesgo, en ese momento Martha me alcanzo una linterna, con eso sabríamos si pasar por ahí era seguro.

Me asegure de encenderla en baja intensidad, y lo que vimos fue muy horrible, había cuerpos  mutilados por montones los cuales eran devorados por más de aquellos seres, se trataba de docenas de ellos, quizás había 100 o tal vez mas, seguramente un montón de gente intento refugiarse en aquel lugar, no contaban con que serian arrinconados por ambos lados pro aquellas cosas, fuimos retrocediendo poco a poco, sin tratar de llamar su atención, pero el destino hizo una jugada en nuestra contra, una patrulla policial paso por nuestro detrás tocando su sirena a todo volumen, obviamente aquellos seres se dieron la vuelta y nos vieron, comenzaron a correr hacia nosotros a gran velocidad.

Tratamos de escapar lo más rápido posible, regresamos al centro comercial que pasamos hace unos minutos, nuestra única salido seria entrar para evitar ser comidos, había algunas piedras en la calles, intentamos romper los candados con eso, nos costó trabajo pero lo  hicimos, por desgracia aquellas cosas ya se encontraban a 10 metros de nosotros, intentamos abrir la puerta pero no funcionaba, Efraín lanzo 3 botellas de ron con trapos encendidos en la boquilla, una cortina de fuego se levanto, algunos de aquellos seres intentaron pasar pero fueron quemados al instante, esa pared de fuego nos protegería mientras intentábamos entrar pero se estaba apagando y la puerta no habría, apenas habíamos logrado levantarla unos centímetros pero algo la jalaba hacia abajo, nos dimos cuenta que se trataba de una puerta eléctrica que era controlada desde adentro, por ende jamás lograríamos abrirla, estábamos arrinconados por aquellos seres, el fuego comenzaba a apagarse, le pregunte a Efraín donde aprendió a hacer algo como eso y él respondió que lo vio en las películas.

Rezamos nuestras oraciones, pero unos segundos antes de que el fuego se apagara la puerta se abrió, entramos rápidamente, comenzó a cerrarse casi inmediatamente, al instante en que se cerró comenzamos a oír golpes de afuera, esos seres intentaban entrar pero jamás lo lograrían, aunque teníamos un problema aun mayor, nos encontrábamos en una completa oscuridad, y se oían ruidos y gruñidos provenientes del interior, solo contábamos con la linterna de Martha y el encendedor que Efraín había usado para prender con fuego esas botellas, aunque nos atrevíamos a encenderlas para no llamar la atención de alguna compañía indeseada, nos encontrábamos atrapados entre la espada y la pared, sin minguan salida aparente, no podíamos ver absolutamente nada.

El ambiente era muy escalofriante, rodeados por un tremenda oscuridad, Efraín estaba aparentemente tranquilo, nos apoyamos a la pared, y comenzamos a movernos, no habíamos dado ni 10 pasos cuando se comenzó a escuchar unos pasos provenientes de más adentro, poco después se oyó un disparo seguido de un montón de gruñidos, hacíamos el mayor esfuerzo para no entrar en pánico pero era inútil, estábamos seguros que este lugar estaba lleno de zombis.

Continuamos moviéndonos con la mayor cautela posible, sabíamos que había unos zombis más adelante, afortunadamente si pasábamos sin hacer ruido no nos verían, ya que estábamos rodeados de una oscuridad total, por desgracia eso significaba que también podríamos chocar con alguno de ellos, lo que significaría el fin para quien le ocurra si no es para todos.

Continuamos moviéndonos, no podíamos vernos entre sí, esperaba que siguiéramos juntos, pero no había caso de preguntar por qué no estábamos solos, estuvimos moviéndonos así por varios minutos, oí un respiro en mi oído, estuve a punto de delatarme pero el miedo me termino paralizando, y lo que haya sido eso se fue.

Como una bomba todas las luces se encendieron al mismo tiempo, y para nuestra mala suerte nos encontrábamos rodeados por varios de ellos, afortunadamente estábamos junto a un almacén con la puerta abierta, entramos rápidamente, acto seguido cerramos las rejas, aunque había un espacio entre el techo y la reja, era muy pequeño para ellos, así que no nos podrían alcanzar, o eso pensaba, de entre la multitud un niño salió, parecía tener como 4 o 5 años, aquella imagen de su boca escupiendo sangre se quedo grabada en mi mente, comenzó a trepar por la reja, paso por aquel pequeño espacio, y salto desde esa altura.

Aunque se tratara de un niño se movía como fiera, era muy veloz y por más que intentáramos contenerlo nos era imposible, poco después las luces se apagaron, dejándonos nuevamente en la completa oscuridad con un monstruo caníbal, una luz entro por una pequeña rendija y pude verlo, aproveche la oscuridad para acercarme y liquidarlo.

Al momento en el que cayó al suelo las luces regresaron, esperaba que en aquel lapso de tiempo ni Martha ni Efraín hayan sido mordidos, pero no me atrevía a preguntar, encontré un espejo en la tienda, Efraín lo levanto y una puerta apareció, como no había otra opción, entramos por ahí, la puerta nos guiaba a una escalera que daba al último piso de aquel centro comercial, afortunadamente no hubo ningún contratiempo y llegamos hasta arriba sin ningún problema, pero lo que vimos ahí era algo que jamás olvidaremos, desde aquel lugar vimos a Mauricio luchando con aquellas cosas, era increíble, liquido a varios él solo, a nosotros 3 nos costó mucho trabajo acabar con aquel infante y el pudo con varios de ellos, lo vimos disparar aquella pistola un par de veces, antes de que se nos perdiera de vista lo oímos decir algo, “Apresúrense”, no sé si nos lo dijo a nosotros o estaba con alguien, se perdió entre medio de las calles, en ese momento supe que él se había ganado mi respeto.

Encontramos una escalera de incendios, al ver la calle nos percatamos de que no había ninguna amenaza, es mas había casa con luces, una vez que todos habían bajado, optamos por pedir que nos dieran acilo por esta noche a las personas de aquel barrio, pero no importa a quien preguntábamos todos nos contestaban con un rotundo no, en parte lo entendía, casi nadie haría entrar a un desconocido a sus casa, pero me sorprendía que ni siquiera en esta situación extrema pudieran siquiera darnos un poco de ayuda.

Continuamos nuestro camino, por varias calles todo se encontró tranquilo, vimos a algunos muertos en el área pero estaban muy ocupados comiéndose el cuerpo de sus pobres victimas, llegamos junto a un bar nocturno, había llegado la hora de decir adiós a otro, a Martha, le deseamos lo mejor  y proseguimos nuestro camino, ahora Efraín y yo éramos los únicos que seguimos caminando juntos, mientras Martha se iba pude notar que Efraín se puso triste, tal vez no fuera nada o tal vez se tratara de otra cosa, aunque no podía ser ya que no llevaban ni 4 horas de haberse conocido.

Llagábamos muy cerca de la gasolinera donde me encontré con Efraín esa noche y sabia que ahí seria donde nos separaríamos, me aterraba que en unos minutos debería seguir mi camino por mi cuenta aunque ver a Mauricio pelear con tantos zombis me había inspirado, aunque no lo suficiente para borrarme el miedo por completo, pero si para darme el valor necesario para luchar con esas cosas, Estábamos a una cuadra de aquel lugar parecía que Efraín estaba peor que yo, su cara mostraba un gran temor.

Una vez en la gasolinera, nos encontramos con algo horrible, el vehículo que me había traído hasta aquí hace unas horas seguía parado en el mismo lugar, pero no había rastro de los pasajeros, al ver su medidor de gasolina note que tenía el tanque lleno, se escuchaba un ruido proveniente del otro lado del vehículo, nos acercamos para ver de qué se trataba, y lo que encontramos nos dejo perplejos, todos y cada uno de los pasajeros que habían venido conmigo estaban ahí, siendo devorados por 3 de aquellos infelices, algunos de las pobres víctimas tenían disparos en la cabeza, al ver muy bien a uno de esos seres, comprendí lo que había pasado, recordé que cuando estaba en aquel vehículo escuche a un hombre hablar de cómo había sido atacado de la misma manera en que Tracy fue atacada, era obvio que mientras el chofer repostaba combustible aquel sujeto se había transformado, contagio a otros 2 y entre ellos acabaron con todos los demás.

Efraín y yo observamos aquel espectáculo claramente, se nos ocurrió la idea de tomar el vehículo ya que tenía el tanque lleno, pero las llaves no se encontraban en la cabina, en aquel momento me di cuenta de que el chofer no estaba junto con las otras víctimas, seguramente habría escapado llevándose las llaves, solo nos alejamos lo mas que pudimos de aquel lugar, estábamos muy cerca de la universidad de contaduría, Efraín y yo debíamos separarnos, nos deseamos la mejor suerte uno al otro y cada uno siguió su propio camino.

Unos pasos más adelante había un bar, en ese momento recordé como Efraín prendió fuego al suelo usando un botella de whisky, no me pareció mala idea tomar algunas botellas, me di cuenta de que todavía tenía la linterna de Martha, esperaba que no la fuera a necesitar, prendí la luz lo más tenue posible, y comencé a buscar algún indicio de peligro, al no encontrar nada, tome los trapos con los que el cantinero limpia las mesas y se los encaje en la boquilla de las bebidas con mayor grado alcohólico que pude encontrar. Revise el lugar por si podía haber algo útil, pero no encontré nada más que un encendedor, no me importo, tenía lo que buscaba, 3 botellas inflamables y algo para prenderlas, creo que se llaman botellas molotov.

La universidad de contaduría quedaba a la vuelta de la esquina, en ese momento un vehículo paso a toda velocidad y dio vuelta en aquella dirección, no tengo idea porque pero se detuvo junto a aquel lugar, se comenzaron a escuchar gritos como si alguien estuviera llamando a otra persona, no entendí muy bien el nombre, pero hasta yo sabía que era una completa estupidez llamar a una persona a gritos habiendo cadáveres vivientes por ahí.

Inmediatamente comprobé las consecuencias de actuar sin pensar, un montón de ellos salieron de aquella universidad y comenzaron a rodear el vehículo, en segundos fue cubierto por completo por decenas de aquellos seres, veía todo con atención, parecía que el vehículo se quedo sin gasolina porque no se movía, o tal vez era que tantos zombis amontonados a su alrededor habían hecho imposible que se moviera, el resultado de aquel acontecimiento era evidente.

Decidí darme la vuelta e irme por otro camino, no había nada que pudiera hacer para salvar a aquellas personas, no di ni 2 pasos cuando escuche el llanto de un bebe, me di la vuelta inmediatamente, y pude ver desde un pequeño espacio a un niño de menos de 6 meses de nacido, no sé porque pero ver a ese pobre infante me impulsaba a intentar ayudarlos, pero por más que pensaba no se me ocurría nada que pudiera hacer, y además esos seres ya habían entrado al vehículo.

Lo único que se me ocurrió fue tomar una de mis botellas y arrojarlas en aquella dirección, seguramente esas personas se quemarían junto con los zombis pero era mejor que ser uno de ellos, una cortina de fuego se levanto quemando todo y a todos en aquel pequeño lugar, vi a una mujer golpeando el vidrio y gritando antes que muriera dentro , en ese momento me paso una idea por la cabeza, fuego mas combustible igual a peligro, me fui corriendo cruzando la calle y como lo sospeche el vehículo exploto levantando una nube de humo, desde donde estaba pude ver como el fuego alumbraba aquella área y note que dentro de aquella universidad había 3 veces más zombis que los que salieron, ni loco me atrevería a cruzar por ahí, solo me quedaba un camino posible, ir por donde la terminal de la ciudad.

Me puse en marcha, camine unas cuantas cuadras, cuando vi un sombra acercarse, parecía un policía, aunque mi sentido común me decía que me escondiera de él, me quede justo donde estaba, mientras más se iba acercando, más miedo me invadía pero seguía sin moverme, pronto comencé a oír el ruido de su silbato, con eso mi miedo desapareció, y pensé que estaba vivo. Pero cuando estuvo a un metro de mi justo debajo de la luz que alumbraba el camino entendí las consecuencias de mi error.

El tipo parecía un cadáver que había muerto hace varios meses, tenía un cuchillo incrustado en la garganta, lo cual explicaría el ruido, parecía que medía 2 metros o tal vez mas, sin duda me superaba por varios centímetros, se abalanzo sobre mí, e intento morderme, pero no moriría sin luchar, le sostuve el rostro para que no pudiera clavarme los dientes, pero por desgracia no podía hacer más que eso.

Pude ver que traía una pistola en el bolsillo de la camisa, pero no me atrevía a tomarla, con mis dos manos apenas podía mantener sus dientes a raya, comenzó a apretarme la garganta, no tenia opción debía intentarlo. Rápidamente agarre la pistola, pero sus dientes se me acercaban mas, solo se la puse en dirección a su cabeza y apreté el gatillo, el ruido fue ensordecedor, el infeliz cuyo inmediatamente, me preocupaba que todos los muertos del área lo hubieran escuchado, así que me levante y me fui corriendo camino arriba,  me detuve varias cuadras más adelante, abrí mi mochila y comencé a examinar mis botellas para ver si ninguna se había roto cuando ese sujeto me tiro al suelo, al verlas comprobé que una estaba destruida, y parte me di cuenta que había perdido mi encendedor, vi la pistola y note que le quedaban aun dos disparos.

Camino a la terminal se encontraba una embotelladora de gaseosas, me detuve para ver si en aquel lugar se podría distinguir alguna señal de vida, aunque era de noche la gran cantidad de luces alumbraba cada centímetro cuadrado de aquel sitio, y pude ver a miles de personas caminando de un lado a otro, en el techo había una persona viva, parecía que me había visto también, se encontraba agitando los brazos y señalando hacia un vehículo, pero el pobre sujeto tuvo muy mala suerte, varios de esos seres apreciaron de la nada y lo mataron, me aleje de las luces que emitían los postes y me refugie en la oscuridad.

Aquel vehículo que señalaba se encontraba a unos pocos pasos, así que decidí ver que era tan importante, y encontré un arma eléctrica junto con su cargador y 2 balas de pistola, aparte de un encendedor y una botella de refresco, todo dentro de una pequeña bolsa de plástico, ni idea de cómo habían llegado todas esas cosas ahí, aunque a unos metros encontré un cuerpo despedazado.

Continúe con mi camino, me preguntaba si aquella embotelladora fue usada como un refugio debido a la gran cantidad de zombis que había dentro, esperaba que sus rejas los mantuvieran encerrados para siempre, aunque tal vez ese no era el caso ya que esos seres tenían la suficiente inteligencia para trepar por las barreras y salir, aunque creo que mientras nadie se acercara ellos se quedarían adentro por siempre.

Llegue a la terminal media hora después, me asegure de moverme por los lugares a los que la luz de los focos no alcanzaba, aparentemente había funcionado, llegue sin problemas,  pero me encontré con un obstáculo terrible, un camión se había volcado en medio del camino y lo estaba bloqueando completamente, la única ruta posible  era a través de la terminal pero a diferencia del resto de la ciudad esta se encontraba en una penumbra totalmente oscura, no se podía ver nada de lo que había adentro.

No me atrevía a entrar ahí, al menos no solo, fui a ver aquel camión, lo ilumine con la linterna  y vi que se encontraba totalmente quemado, seguramente al volcarse exploto, no veía forma posible de poder pasarlo, no había opción, tendría que pasar por medio de la terminal, opte por ir en la completa penumbra, antes había estado ahí, así que sabia más o menos como era pon dentro gracias a mi excelente memoria, sabía que corría el riesgo de chocarme con aquellos seres, pero era mejor ocultarme en la oscuridad y correr ese riesgo a alumbrar el lugar y delatar mi posición a todos los muertos del lugar.

El sitio media doscientos metros de ancho y sabia que no me encontraba ni en la mitad del lugar, continúe caminando muy despacio, tardaría mucho en llegar hasta el otro lado pero al menos estaba 65% seguro de que llegaría sin ningún problema aunque mi sentido común me dedica que me apresurara, ya había pagado hace un rato las consecuencias de no hacerle caso, así que le hice caso esta vez y comencé a acelerar mi paso tanto como era posible sin hacer ruido con mis pasos o chocarme con alguno de ellos tontamente.

Estaba a punto de llegar al otro lado, pero para mi mala suerte todas las luces se encendieron, como era de esperarse había unos 5 muertos rodeándome, en aquel momento me encontraba junto a un oficina, entre rápidamente, y como era de esperarse esos infelices intentaba pasar la puerta, aquella oficina tenía una ventana enorme seguramente se trataba de un boletería en vez de una oficina.

El vidrio se estaba rompiendo poco a poco, no veía salida aparente de aquel embrollo, en cuestión de tiempo seria comida para ellos, para empeorar la situación 6 mas llegaron y entre todos estaban a punto de romper el vidrio, de repente se comenzó a escuchar una sirena policial, en reacción al ruido algunos se fueron rumbo al origen del sonido que parecía venir de afuera, quedaban 5 nuevamente, pero aun así eran demasiados para mí solo.

En aquel instante como enviados del cielo, aparecieron 4 personas vistiendo ropa oscura, y mascaras de gas, y armaron una batalla con aquellos muertos, como se trataba de 5 zombis contra 4 humanos, Salí inmediatamente para emparejar las cosas, al menos ya se trataba de una batalla justa, no voy a mentir esos sujetos eran hábiles, al punto que aun sin mi ayuda hubieran podido acabar con los zombis fácilmente. Una vez terminada la batalla, me dijeron que los siguiera,  fuimos rumbo a un depósito, en el extremo oeste de la terminal.

Una vez dentro ellos se sacaron las mascaras y grande fue mi sorpresa al darme cuenta que 3 eran mujeres y el otro un hombre de casi 50 años, sus nombres eran Ana, Jessica, Sonia y Juan, les pregunte que hacían en un lugar como ese a esa hora, sus historias sobre quienes eran y que hacían ahí eran muy diferentes pero todas tenían algo en común ellos habían llegado a la ciudad en la tarde de hoy, se conocieron mientras todo este desastre ocurría, y se ocultaron en aquel deposito hasta que alguien viniera a rescatarlos.

Les pregunte si sabían que era ese sonido de sirena policial, su respuesta me hizo sentir como una basura, ellos estaban con otros 3, y uno de ellos hizo una llamada para que un amigo suyo quien trabajaba en la policía los viniera a salvar, el sonido de la sirena había sido el de esa persona indicando que era hora de irse, ellos habían prendido las luces para salir, pero me vieron a través de la cámara de seguridad, rehusándose a dejarme, esas 3 personas se fueron mientras ellos iban a ayudarme.

No podía creer que había arruinado su oportunidad de escapar, ellos no eran de esta ciudad, Ana había sido transferida a una unidad militar de esta ciudad, Jessica quien era doctora venia a visitar a sus padres, Sonia venia por una oferta de trabajo en su profesión de contadora y Juan se encontraba en un viaje de negocios, no tenían nada aquí y mucho menos un lugar a donde ir.

Por suerte sabia de un lugar donde podrían quedarse, recordaran que esta mañana se aviso de 2 persona encontradas muertas, se trataba de unos amigos de mi familia, ambos estaban casados, ellos normalmente nos dejaban una copia de la llave de sus casa en caso de emergencia, como ambos habían fallecido, se suponía que yo debía a devolver la llave a uno de sus parientes al volver de la universidad, pero como seguramente esa persona se encontraba muerta también, y tenía la llave en aquel instante, porque no dárselas a ellos para que se instalen por un tiempo.

Ellos tenían una nueva esperanza, pero antes teníamos  un problema mayor, llegar allá, les pregunte si habían intentado tomar alguno de los vehículos del estacionamiento que se encontraba a unos pasos de la terminal, nunca olvidare su expresión cuando se dieron cuenta de que tenían la forma de escapar en sus narices, en parte no los culpo, ellos apenas llegaron al ciudad ese día.

Comenzamos a formular un plan para salir de la terminal, llegar a aquel estacionamiento, e irnos, no parecía la gran cosa avanzar 50 metros, robar un vehículo y largarnos, pero con tantos caníbales muertos andando por ahí créanme que si lo era, sobre todo porque no había seguridad de que todos lo fuéramos a lograr, pero bueno ellos habían demostrado ser muy hábiles en batalla así que seguramente nos resultaría fácil.

Nuestro plan era simple, saltaríamos la pared, saliendo hacia la calle, nos refugiaríamos en las sombras, y al llegar al estacionamiento Juan y Jessica se quedarían en la puerta, en caso de que algún zombi se acerque o para alertarnos si una gran horda llega, mientras los demás acabamos con todos los zombis que haya camino a la oficina donde guardan las llaves de los vehículos, una vez que hayamos conseguido todas las llaves existentes, porque no sabemos cuál es cual, Ana se encargar de probarlas todas en el vehículo que escojamos mientras Sonia y yo la protegemos de lo que se le acerque.

Seguimos el plan a la perfección, excepto porque el estacionamiento estaba casi vacío, y no había muchos vehículos de donde escoger, todo nos estaba saliendo a pedir de boca, al menos con pocos vehículos habría pocas llaves que probar, solo encontramos un zombi, seguramente se trataba del dueño del lugar, se escuchaba algo como gruñidos de perro pero no parecía haber ninguno por ahí, en mi interior desee jamás pero jamás encontrarme con un perro zombi en mi vida, ya de por si era difícil la situación como para empeorarla.

Como siempre pasa, tuvimos que probar todas las llaves y la ultima que probamos fue la correcta, habíamos escogido un vehículo rojo modelo 2000, ya sé que es algo antiguo pero era el que estaba en mejor estado, lo sé porque tenía la tapa del motor abierta y pude ver que se encontraba muy limpio y bien conservado.

Juan se dedico a conducir, extrañamente él era el único que tenía licencia y sabia hacerlo, aunque no es tan raro si lo piensas, el resto del viaje fue todo tranquilo, salvo por la calles con cadáveres andantes, pero nada nos detuvo hasta que: nos acercábamos a mi casa, aunque estaba tan cerca me rehusaba a dejarlos, ni siquiera sabían dónde nos dirigíamos, aun recuerdo cuando la estábamos pasando, tan cerca y tan lejos.

Pasamos por la fabrica Sándara, llegamos muy cerca de un pequeño bosque dentro de la ciudad, y casi estábamos a punto de llegar, la casa se encontraba sobre una montaña, atrás de esta no había nada más que el vacio, adelante aun mas casas, y el camino, desde ese lugar se tenía una vista casi perfecta de toda la ciudad, incluso se veía la línea azul de un teleférico que nos unía con la ciudad vecina, en total constaba de 4 líneas diferentes, pero sería dar mucho detalle si lo explicara, ya llegara el día en que les hablare de esas líneas si es que sigo vivo para continuar escribiendo este diario.

Una vez que llegamos, entramos inmediatamente, el lugar tenía una reja en la puerta, y un muro que lo aislaba del camino, arriba de este pedazos de botellas de vidrio, era una casa grande, al menos lo suficiente para ellos y algunos más, como se trataba de un barrio, había muchas casas alrededor de esta, pero casi todas se encontraban con luces así que por lo menos podrían quedarse ahí esta noche sin ningún contratiempo aunque nunca se debe olvidar la precaución.

Me despedí inmediatamente, les dije que en algún día volvería, antes de que me fuera mi dieron las gracias y dijeron que estaban en deuda conmigo a lo cual conteste que solo les devolví el favor, no voy a mentir yo soy una persona un poco fría y seria, les dije que se aseguraran de sobrevivir y me fui.

Camine unos 200 metros en línea recta, llegue a un pasaje que me llevaba a mi zona, muy cerca de mi casa, comencé a pensar si ir por allá, el camino era oscuro y muy antiguo, sería el lugar perfecto para quedar atrapado, o ir por el camino largo que era más alumbrado y a mi parecer más seguro pero no importara cual eligiera ambos tenían las mismas posibilidades de estar repletos de muertos, como ir por el camino largo me tomaría cerca de 2 horas caminando, elegí ir por el camino corto, me tomaría solo media hora.

Revise mi reloj y eran las 3 de la mañana, como desde donde estaba podía ver la ciudad, me quede un momento observando el paisaje buscando alguna señal de que nosotros estaríamos ganando y no al revés como parecía, vi que alguna luces se apagaron y hubo una explosión a la lejanía, el cansancio me había invadido casi por completo, una de las razones para ir por el camino corto.

Me abre quedado viendo la ciudad por unos 5 minutos, luego me puse en marcha, me preguntaba como estarían Efraín, Martha e incluso si Mauricio si encontraba bien, esperaba que para ahora todos hubieran logrado llegar a sus hogares sin ningún problema, deseaba verlos de nuevo algún día, cosa que era mucho pedir en medio de este desastre, además para eso debería concentrarme en sobrevivir esta noche primero.

Era un camino recto, el lugar apenas proyectaba unas cuantas luces, puse mi machete en mi mano y mi pistola en el bolsillo de mis pantalones, y en la otra la linterna, y me puse en marcha, el lugar era lúgubre, súper tosco, no parecía ser parte de la ciudad, era como si fuera algún lugar que el tiempo olvido, había plantas creciendo por todos lados, el camino era empedrado.

Camine rápido a través de ese paraje, oía sonidos desde todos lados, a la lejanía vi un zombi acercarse, como no había lugar donde pudiera esconderme, decidí quedarme a pelear, se aproximaba súper lento, parece que cuando no hay gente a su alrededor entran en un modo pasivo, dejando de lado su agilidad y su ferocidad.

Comencé a acercármele, levante mi machete en mano para matarlo antes que él me mate a mí, parecía como si sintiera mi aroma, estando a 10 metros levanto la cabeza y comenzó a correr hacia mí, a unos centímetros de mi persona le clave el machete en la cabeza con toda mi fuerza, casi instantáneamente cayó al suelo, una vez que quite mi machete de ese agujero que le hice en la cabeza me di la vuelta, casi instantáneamente oí un grito, seguía vivo.

Lo hice de nuevo, el corte esta ve llego hasta sus ojos, pero en lugar de caerse al suelo se puso más furioso, corrió hacia mí, apenas pude esquivarlo, cuando volvió a acercarse a mi volví a clavárselo, pero no funciono, finalmente me atrapo, intentaba morderme, en una situación así solo me quedaba una opción, saque mi pistola y le pegue un tiro, el impacto lo impulso hacia atrás, se paró de un salto, como era posible que eso no hubiera funcionado.

Estaba paralizado, no podía seguir peleando, trate de correr pero me alcanzo a los pocos segundos, aunque extrañamente no me clavaba un mordisco, solo se quedaba ahí, al momento puso sus manos en mi cuello como si intentara ahorcarme, le di un golpe con mi machete, atravesándole la cabeza por cuarta vez, logre sacármelo de encima pero se volvió a levantar.

Venia hacia mí de nuevo, corrí hacia él con toda mi velocidad, apunte mi machete a su cuello y por la inercia producida por el choque logre cortarle la cabeza, y ahí yacía su cabeza moviendo los dientes, el resto de él yacía en el suelo, esperaba que su cuerpo no se levantara.

Me encontraba sumamente impactado, había peleado mi batalla más difícil hasta ahora, me preguntaba que hacía a ese zombi tan especial, porque nada lo mataba, había funcionado con los demás, fuera lo que fuera no podía quedarme a averiguarlo.

Cuando el zombi me tiro me lastime la rodilla, me encontraba cojeando, pero había sobrevivido, esperaba que ese fuera el primero y el ultimo zombi inmortal con el que tuviera que pelear, llegaba a medio camino cuando note que un grupo de personas venia corriendo hacia mí, había un arbusto muy cerca, me escondí en el, como todo estaba oscuro no me verían.

Pasaron gritando, casi junto a ellos una horda de zombis los venia persiguiendo, eran muchos, se podría decir que se trataba de todos los zombis que había más adelante, no llegaron ni 10 metros más allá cuando fueron alcanzados, di vuelta mi vista pero aun oía los gritos de esas personas, me imagino lo doloroso que es que te arranquen la carne del cuerpo.

Me iba a ir, pero pensé que si esa horda seguía camino arriba llegarían muy cerca de Juan y los demás, por suerte aun conservaba dos botellas molotov mas, prendí una, la arroje y una cortina de fuego que alumbro toda el área se levanto, inmediatamente me fui corriendo, quien sabe tal vez había otro zombi inmortal ahí, podría ser posible, y no me encontraba con la energía suficiente para pelear, apenas podía mantenerme en pie.

No pude ni seguir treinta metros porque mi rodilla comenzó a doler terriblemente, pude sentir algo húmedo en aquel lugar de mi cuerpo, entonces supe que me encontraba sangrando, no podía detenerme así que camine lo más rápido que pude ignorando el dolor aunque era muy difícil.

Comencé a escuchar una voz proveniente de más adelante, no me importaba de quien se tratara, me conformaba con cualquier persona que pudiera estar ahí, camine unos cuantos metros más, cuando finalmente pude ver a alguien, todo lo que me ocurrió hoy me enseño a no confiar demasiado y jamás suponer nada así que me acerque lentamente, aquel sujeto se encontraba a 10 metros.

A medida que me iba acercando, pude ver que realmente se trataba de una persona viva, de inmediato se dio vuelta y me disparo, por suerte todo estaba tan oscuro que la bala fue a parar hacia otro lado, escuche algunas de sus palabras: “No dejare que me mates como mataste a mi familia”. Intente razonar con él, darle a entender que no era un zombi, pero no parecía funcionar, disparo su pistola nuevamente, volvió a fallar.

Se comenzó a escuchar pasos como si un gran grupo de personas viniera corriendo, encendí mi linterna para ver de quien se trataba, aquel sujeto se quedo parado diciendo un montón de cosas sin sentido, aquel ruido se detuvo a los pocos instantes, cuando 2 zombis aparecieron.

Uno agarro a aquel sujeto, oí sus gritos, mientras el otro vino hacia mí, comencé a correr, pero nuevamente el dolor me paralizo, y ahí venia. Sin ninguna idea solo prendí arroje mi linterna encendida, esta cayo por el precipicio que daba a otro barrio, aquel zombi la siguió como una mosca a la miel, el otro seguía distraído comiéndose a ese sujeto extraño. Solo me aleje en la completa oscuridad.

Me encontraba ya muy cerca del final del sendero, me encontraba pensando en lo que había pasado hoy, buscando alguna explicación razonable, pero no encontraba nada, ya podía ver el final, antes de siquiera darme cuenta ya había llegado al otro lado, vi a un hombre caminando por aquel lugar, se me acerco diciendo que no tuviera miedo, cuando estuvo lo suficientemente cerca pude darme cuenta de que se trataba de un hombre de edad avanzada, además se podía notar que vivía en la calle.

Vino hacia mí y me dijo que me daría algo que tal vez un día necesitaría para sobrevivir, dijo que no había esperanza, si queríamos vivir deberíamos trabajar unidos, que esta noche solo había sido el comienzo, me dijo que pusiera mi mano, y me dio una moneda antigua, en ese momento no entendí porque me daba algo así, no creía que fuera algo que necesitaba para sobrevivir, pero bueno el tuvo razón en todo lo demás, quien sabe tal vez aquella moneda podría servir de algo, o solo se trataba de un anciano loco.

Guarde la moneda y quise ver si le gustaría quedarse esta noche en mi casa, pero cuando me di cuenta había desaparecido, me pregunto de quien se trataba, no pudo ser mi imaginación porque tenía la moneda, quien hubiera sido se había marchado, tal vez rumbo a un lugar donde poder refugiarse o tal vez a buscar más gente como él.

Me puse a examinar la moneda, me di cuenta que se trataba de una moneda muy antigua, era pesada y aparte muy grande, camine unos pasos más, pero me di cuenta que todo esto había acabado conmigo, no podía dar ni un paso más, había llegado al límite.

Me recosté apoyado a la pared, el sueño me dominaba, y el dolor en mi rodilla aumentaba cada segundo, estaba considerando en darme por vencido, vi que me encontraba sucio, en medio de mi inconsciencia pude ver una persona corriendo, y atrás un zombi, me pareció extraño que no tratara de matarme, me encontraba muy débil para pelear, en ese momento pasaron por mi mente todo lo que me había ocurrido el día de hoy.

Me di cuenta de que con todo lo que pase esa noche rendirme estando tan cerca seria la idea más estúpida que pude haber tenido, me levante usando toda la energía restante que me quedaba y me puse en marcha, por alguna extraña razón el dolor y el cansancio había desparecido.

Llegue por fin mi casa, toque el timbre porque había perdido mi llave, no sé quien me abrió, solo entre adentro y no recuerdo nada mas, supongo que pude influenciar a mi cuerpo para poder llegar, pero una vez que lo logre, perdí el conocimiento, quien sabe que fue lo que ocurrió, solo recuerdo que había pasado la noche más larga de mi vida, había sobrevivido para contar todo lo que me ocurrió, pero como me dijo ese anciano, eso solo había sido el comienzo, la verdadera batalla estaba por comenzar y más nos valía estar listos o aceptar nuestro fin. Tuve un sueño raro esa noche, vi un mundo en ruinas, cadáveres tirados en todas partes y una tristeza agobiante, gente buscando en la basura algún alimento y otros corriendo, gritando,  algo que creo que jamás olvidare.

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