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Hola amigos soy princesstwinklght espero sea de su agrado bueno empezamos

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Introducción

rainbow Dash es, una joven hermosa, adinerada, rebelde y con mucho estilo. Soarin Van Helmont, el príncipe y futuro rey de Sourmun, es un playboy, arrogante y ególatra como solo él puede ser Rainbow y Soarin , han sido mejores amigos desde siempre. Cada noche, recorren los mejores clubs y fiestas privadas, divirtiéndose y creando grandes escándalos. Pero ahora, las cosas van a cambiar. Los padres de ambos han decidido que es hora de que ambos asuman sus responsabilidades y estabilicen sus vidas. ¿Y de qué modo? Comprometiéndose, para luego contraer matrimonio, y más aún, darles a los Van Helmont, lo que más necesitan, un heredero al trono.

Capitulo 1: La última noche de libertad

Era 12 de julio, una cálida noche de verano, con un cielo despejado que dejaba al descubierto a las hermosas estrellas brillantes. Que mejor que una noche como esa para festejar.

Y se preguntaran ¿Festejar qué? Bueno, esa es fácil. Después de dos terribles y agotadoras semanas había logrado deshacerme del numero 5. El idiota, pesado y aburrido pretendiente que mi padre había seleccionado para comprometerme. Pero como ya dije antes, era el número 5, y como sus cuatro antecesores, había salido corriendo de mi lado harto de las barbaridades por las que lo hacía pasar.

Sabía que mi padre estaría furioso cuando se enterara, pero poco me importaba, al fin y al cabo, se le pasaría en un par de días, cuando encontrara uno nuevo. ¿Enserio era tan importante para ellos que yo estuviera casada? ¿Por qué no podían dejarme vivir en paz?

Me miré al espejo, estaba perfecta. Una falda de cuero, mini, unas medias color negro por encima las rodillas, unos zapatos de tacón, y una remera corta y ancha que dejaba al descubierto mi abdomen. Mi cabello arcoiris con unas leves ondas, que pasaba la cintura estaba suelto y un poco desordenado. Un poco de máscara de pestañas, delineador negro, sombra marrón y brillo en los labios y estaba lista para festejar.

Esta noche iríamos a "Night On" un club bailable en los sectores bajos de la ciudad. Lejos de las cámaras y cualquier cosa que pudiera arruinar una noche de plena diversión.

Pero antes de todo, déjenme presentarme. Mi nombre es Rainbow Dash y tengo 19 años. Hace casi un año que me gradué y he decidido tomarme un año sabático, para tomarme mi tiempo y decidirme por una carrera a seguir. Pero, la verdad es, que eso no es cierto. No me importa en lo más mínimo la universidad, yo quiero ser atleta, pero eso es algo que mis padres nunca aceptarían, podría estudiar música o teatro, pero ellos no pensarían dos veces antes de desheredarme y desterrarme de la familia, con solo mencionarlo.

Mis padres son dueños de la más importante empresa petrolera de Sourmun y por lo tanto muy buenos amigos del rey y su familia.

Sourmun es un país ubicado al sur del continente europeo. Es distinto a cualquier país de ese continente o del mundo entero. Pese a que es extremadamente moderno, sus costumbres son demasiado antiguas. Aquí no existe democracia, ni republica ni parlamento. El Rey es quien manda, y nadie se opone a sus órdenes.

Pero no se confundan, no es algo malo, de hecho, todos lo adoran y admiran. Aunque, como escuche en una reciente película "No puedes tener 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos".

El rey Ewen Van Helmont, es una persona carismática, pero a veces un poco obstinado y confiado, lo que le trae demasiados problemas. Miles de veces ha estado al borde de la muerte por confiar en quien no debía. Y junto a él, su familia.

La familia real, cada uno más con un carácter más complicado que el otro. Como al rey ya se los he descripto brevemente, seguiremos con la reina, Arlet Van Helmont, una persona extremadamente delicada y falsa, razón por la cual es mejor amiga de mi madre, además de ser muy mandona e hipócrita; en fin una odiosa mujer.

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Ella es arlet

Luego están las mellizas, twilight sparkle y moon dancer Van Helmont, dos niñas malcriadas y caprichosas pero de buen corazón. Con dieciséis años, ambas son muy buenas con los instrumentos musicales, twi con el piano y moon con el violín y la guitarra, aunque esta última solo podía utilizarla a escondidas de su madre, quien creía que la guitarra no era un instrumento propicio para que tocara una princesa.

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Ella es moon dancer

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y por último, lo tenemos a Soarin , mi mejor amigo desde que tengo memoria. Puede que sea la persona más vanidosa, arrogante y ególatra que haya sobre la faz de la tierra, además de ser un playboy empedernido, pero conmigo es diferente. Creo que soy la única persona que realmente lo conoce, y como no, si hemos estado juntos desde el kínder. Por eso mismo, y a diferencia de lo que muchas personas creen, estoy segura de que será un fantástico rey, igual o mejor aún de lo que su padre lo es.

Bajé las escaleras haciendo el menor ruido posible, no quería poner en sobre aviso a nadie que saldría. Pero mi plan de sacarme los zapatos falló, cuando descuidadamente choqué con alguien que repentinamente apareció detrás de la escalera cuando yo llegaba al último escalón.

-Hola papi- carita angelical.

-¿A dónde crees que vas Rainbow?- habló con su tono de enfado.

-Voy a salir con Soar , me invitó y sabes que no se le puede decir que no al hijo del rey-

Bueno, esta vez vas a tener que decirle que no podrás ir porque estás castigada-

¿Qué? ¿Y qué rayos hice ahora para que me castiguen?-

-¿Pero cómo te atreves a preguntar algo como eso? Sabes muy bien a lo que me refiero-

-¿Al número cinco? Papá ese idiota era un aburrido, celoso y por demás de sexópata, ni en tus sueños iba a casarme con él-

Cuida tu vocabulario en mi presencia- me habló con un tono que asustará a cualquiera.

-Pero si…- no pude terminar mi frase, ya estaba interrumpiéndome como de costumbre.

-Te aseguro una cosa Rainbow Dash , el próximo hombre que elija será el último, y con ese te comprometerás, de lo contrario quedarás desheredada completamente y tendrás que buscarte un trabajo para seguir manteniéndose ¿Entendido?-

-Pero papá eso no es…-

-¿Entendido?- levantó la voz.

Si padre- miré hacia el piso.

-Ahora sube a tu habitación, esta noche no hay fiesta para ti-

"si claro" pensé mientras subía las escaleras nuevamente, con mi padre con su mirada amenazante clavada en mi, esperando que entrara en mi habitación.

Entré a mi habitación cerrando la puerta de un portazo, que estaba segura se había escuchado en toda la casa.

Saqué de mi bolso mi celular. Marqué el número de Soar , que respondió en se primer timbrazo.

-¿A dónde estás? Hace media hora que estoy fuera de tu casa, me dijiste que no tocara timbre, pero ya me estaba cansando de esperar- dijo del otro lado de la línea.

-Ya! Cierra la boca y escúchame. Mi padre me castigó, puedes imaginarte porque, y no me deja salir.-

-Así que vas a escaparte, y tengo que ir a atraparte desde tu ventana.- continuó él.

-Eres el mejor- corté la comunicación y me apuré a abrir la ventana de mi cuarto, en el segundo piso, con un mini balcón enrejado, perfecto para mis escapadas nocturnas. No entendía como mis padres, después de tantos años, no habían mejorado su seguridad en ese lugar.

Miré hacia abajo y vi como Soar llegaba y me hacía señas con las manos. Le arrojé de a uno mis zapatos, para facilitarle el trabajo de poder agarrar a los dos. Pero falló. El idiota dejo caer mis zapatos al piso. –Cómo si no me costaran una fortuna, los deja caer al pasto- pensé.

Volví dentro y busqué en uno de los escondites de mi armario, una soga, mi mejor amiga a la hora de escapar de los castigos de mi padre.

Ya preparada desde hace muchos años, con un gancho que encajaba perfectamente en los fierros del barandal, la acomodé allí. Me puse unos guantes especiales, para no lastimarme o resecarme mis suaves manos ni romperme una uña.

Me sostuve de la cuerda que solo llegaba hasta tres metros antes del piso y me deslicé con cuidado. Cuando llegué al final, miré hacia abajo para asegurarme de que Alioth estuviera allí y me solté.

Cada día pesas mas- se quejó al atraparme.

Ja! ¿Me estás llamando gorda? Tal vez seas tú que estas cada día más débil ¿Has abandonado el gimnasio?-

Claro que no ¿Porqué lo dices?- puso una expresión de susto.

Reí internamente, que crédulo podía ser a veces.

-No lo sé, nunca te quejas cuando me atrapas, y creo que tus brazos se ven más delgados- mentí conteniendo la risa y tratando de verme lo más seria posible, mientras deslizaba mis pies dentro de los zapatos.

Miró sus brazos, por debajo de su camisa color gris. Y lo más gracioso fue cuando lo tocó y apretó, en ese momento no pude aguantar la risa y soltar una carcajada.

-Bruja mentirosa- gruñó.

-Eres tan tonto a veces- reí. Llegamos a su coche y nos subimos al instante, para salir a toda velocidad antes de que alguien notara mi ausencia.

-¿Cuál es el plan?- pregunté.

No lo sé, pensé que íbamos a festejar que recuperaste tu libertad nuevamente-

-Ugh, no me lo recuerdes, mi padre ha dicho que el próximo que elija será definitivo, si vuelvo a ahuyentarlo quedaré desheredada por completo ¿Puedes creerlo? Que idiota-

-Estoy seguro que se te ocurrirá algo, a no ser que el próximo sea realmente bueno y no tengas necesidad de alejarlo-

-Si claro, no creo que haya alguien lo suficientemente bueno para mí, al menos no en este país- -Señorita importante, tal vez cuando los pobladores de Marte decidan dar la cara y aparecerse por la Tierra, traigan con ellos a alguien lo suficientemente paciente para aguantarte y casarse contigo- contestó mientras me miraba de soslayo esperando que le arrojase algo por la cabeza.

Imbécil, hablo enserio ¿Qué harás sin mi cuando me case y no podamos salir más de fiesta juntos? Tendrás que conformarte con algunos de tus otros falsos e interesados amigos, que por cierto no son ni una decima parte de lo divertida que soy yo-

-Y luego soy yo el engreído- dijo en voz baja pensando que no llegaría a escucharlo. Esta vez sí reaccioné rápido y tomé una caja de que oportunamente tenía en una de las gavetas del coche y se la arrojé.

-Hey!- se quejó mientras se frotaba su frente en la parte donde una de las puntas de la caja le había dado. –Cuidado con eso

Ew- puse los ojos en blanco. Era muy típico de él, irse a mitad de la noche con alguna de las fulanas que lo rodeaban.

-Llegamos- dijo estacionó el coche en un pequeño aparcamiento que tenía el club.

Nos bajamos y caminamos rápidamente hacia adentro, con miedo a ser descubiertos por algún paparazzi. No es que abundaran en esta parte de la ciudad, pero siempre estaba la posibilidad de que no hayan seguido.

Entramos sin problemas, al principio creí que la vendedora de entradas iba a desmayarse al reconocer a Soarin , pero para nuestra suerte no lo hizo, solo tomó un color rojizo en la piel cuando este le dedicó una de sus "encantadoras" sonrisas.

Nos dirigimos a la barra y nos ubicamos en unos taburetes.

Qué quieres? Yo invito-

-Sí, te toca, quiero un vodka o que mejor sean dos- el asintió con la cabeza y ordenó al bartender los tragos. Y así continué mi hora siguiente, cada un trago que tomaba Soarin yo bebía tres.

Di una vuelta por el lugar, sosteniéndome de las paredes para no caerme, cada vez me sentía peor, mareada y ya nauseabunda. Soarin no estaba en ningún lado.

Pensé mejor. ¿A dónde más podría estar? Fácil, recordé. –Cómo no se me ocurrió antes

Salí del edificio del club, me quité los zapatos y me dirigí al estacionamiento.

Qué asco- dije al ver como el coche se balanceaba de un lado a otro y los vidrios estaban notablemente empañados. ( no pondre detalles pienso en los niños)

Golpeé una de las ventanillas traseras para hacerles notar que yo estaba allí esperando, pero no les importó. Así que decidí, calzarme en los zapatos nuevamente y darle una patada al coche en una de las puertas, lo que hizo que la alarma saltara inmediatamente.


Segundos después, Soarin salió rezongando del coche.

-¿Estás loca? Más te vale que no lo hayas rayado, porque sino…-

-No me asustas, así que cierra la boca, quiero irme a casa, dile a tu chica que se vaya, se acabó la diversión.- me apoyé en el maletero del auto mientras el volvía entrar al asiento trasero.

Una rubia con toques de naranja fuego . que ya conocía salió del coche con cara de pocos amigos.

¿Tu otra vez?- pregunté.

-¿Te molesta?- me dijo con una sonrisa dibujada en su rostro.

-Me das asco ¿Tan desesperada estás que nos sigues hasta aquí?-

¿Quién dijo que los seguí? Solo nos encontramos- dijo acercándose a Soar y comenzó a deslizar sus dedos por el pecho medio descubierto de él.

-Si claro- reí. Esa chica lo acosaba, en cada lugar al que saliamos ella siempre llegaba "por casualidad"

Subimos al coche y me desplomé en el asiento del acompañante.

¿Por qué sigues viendo a esa chica? Siempre estás quejándote de lo molesta y pegajosa que es-

-no me respondió-


El resto del camino permanecimos en silencio. Me sentía ya muy descompuesta, siempre ocurría después de beber tanto, y no tenía fuerzas ni para mover la boca y hablar.

-Ya estamos aquí ¿Cómo vas a entrar?- Habló el mientras entrabamos a la pequeña calle que nos llevaba directo a la puerta de mi casa.

Tengo mis llaves, pero tienes que ayudarme a llegar a mi habitación, no creo que pueda subir las escaleras yo sola, y el ascensor despertaría a mis padres- busqué en mi bolso mientras el detenía el coche y se bajaba.

-Bien, ven aquí- abrió la puerta y me abrazó por la cintura. Yo pasé mis manos alrededor de su cuello y salí del allí.

-¿Quieres que te cargue?-

-No por favor, estoy muy pesada ¿recuerdas? No quiero que caigamos ambos rodando por las escaleras. Hizo caso omiso a mis palabras y me levanto igualmente. Al llegar a la puerta de puso de pie y así pude abrir la puerta con mis llaves.

Cuando se disponía a cargarme de nueva para llevarme hasta mi habitación, miró hacia delante y se encontró con quien menos queríamos hacerlo.

Señor Dash - dijo asustado.

Hola papi- le dije descaradamente. Mi padre tenía una expresión que reflejaba mucho más que furia. Cosa que en cierta forma me daba mucha gracia.

-Te dije que no salieras Rainbow -

-Te dije que no podía desobedecer al príncipe, el insistió y que iba a hacer yo-


-¿Qué?- exclamó Soarin . –No seas mentirosa, eso no es cierto-

-Claro que sí, no le mientas a mi papi Soar , a tu padre no le gustaría enterarse que eres un mentiroso- dije con voz dulce.

-Y basta a los dos, Tú- me señaló –ve a tu cuarto ahora mismo. Y en cuanto a ti – Apuntó a mi amigo –Ya hablaré con tus padres-

No creo que pueda subir sola papá deja que me acompañe arriba- hablé, esta vez más seria. Veía los escalones borrosos.

-Ahora no voy a acompañarte a ningún lado Rainbow - me dijo el príncipe ofendido. –Por tu culpa mi padre va a castigarme a mí también y a diferencia de ti yo no me puedo escapar tan fácilmente-

-La acompañas a su cuarto, y se dejan de tonterías, parece dos niños- nos regañó mi padre y comenzó a subir hacia su cuarto. –Mañana resolveremos esto con el rey, esta situación no da para más-


Bueno, aqui el primer capitulo de esta historia. Espero que les guste, dejenme sus comentarios para ver que opinan! :)

Capitulo 2: sin escapé parte 1

Sentí algo frio líquido comenzando a caer en mi rostro. Traté de abrir los ojos, pero eso mismo me lo impedía.

-Despiértate de una vez!- la voz de mi hermana retumbaba en mi cabeza, mientras el líquido frio seguía cayendo a mis ojos, mi nariz y mi boca, ni hablar de lo mojado que sentía mi cabello.

Tomé unas fuerzas sobrenaturales y me levanté de un salto de la cama y abrí los ojos para encontrarme con mi hermana con una jarra en la mano.

-Rarity! - grité -¿Pero qué me estabas haciendo?-

Me miré al espejo y descubrí mi cabello completamente mojado, el maquillaje de la noche anterior desparramado en todo mi rostro – ¡Santo cielo!- pegué un salto hacia atrás asustada por lo que veía – ¡Mira cómo me dejaste!-

-Tenía que despertarte de alguna forma Rainbow, pase casi una hora llamándote y ni siquiera te moviste-

-¿No bastaban unas gotas? Mírame, estoy empapada y parezco un monstruo-

-No seas exagerada- rió –Será mejor que vayas a cambiarte antes de que papá y mamá lleguen, ya estaban demasiado enojados contigo como para que se enteren que has dormido hasta las 4 de la tarde-

-¿Las cuatro?- -Si, las cuatro, ve a bañarte mientras yo preparo tu ropa- me lanzó una toalla por los aires y me empujó hasta el baño de mi habitación.

Rarity era mi hermana mayor y la única por suerte. Tenía 24 años y se había casado hace uno con el "hombre de su vida" según ella decía, y convenientemente, socio de mi padre.fancy pants tenía seis años más que ella, pero no lo aparentaba. Debo admitir que era una persona agradable y estaba feliz por ellos.

El único problema que había con ese matrimonio, era que Fancy viajaba demasiado por negocios, siendo el representante de la empresa de mi padre en unos 10 países europeos. Rarity que aún estaba en la universidad, no podía acompañarlo y se quedaba con nosotros cuando él no estaba, lamentándose no haber acabado sus estudios para poder acompañarlo.

Me deshice de mi ropa y me metí en la ducha abriendo la canilla de agua fría, para refrescar mi cuerpo y quitarme el maldito dolor de cabeza por culpa de la resaca.

Intenté hacer memoria para acordarme de los acontecimientos de la noche anterior. Comencé a recitar en forma de lista todo lo que recordaba.

1. Discusión con papá.-

2. -Escapada por la ventana. Soarin me dijo que estaba gorda. Tonto, me las vas a pagar por esa. Oh, no, le dije que estaba débil y flaco. -Reí al recordar su tonta expresión.

3. –Llegamos al club y comencé a beber, mi perdición

4. -Busqué a Soarin, que estaba en su coche con la rubia con mechoones naranjas , repugnante esa que nunca puedo recordar su nombre-

5.–Llegamos a casa, y oh oh, papá nos descubrió-

Salí del baño envuelta en una toalla.

-¿Qué es eso?- pregunté al ver el patético atuendo que mi hermana había elegido para mí. –Es horrible-

-Mamá llamó y dijo que te vistieras decente, iremos a cenar al palacio- por cómo conocía a mi hermana, pude deducir por su expresión que había algo más que decir que me estaba ocultando.

-¿Y por qué tengo que vestirme así? Cómo si el rey y la reina no me conocieran-

-Órdenes de mamá, por favor Dash hazle caso una vez en tu vida, ya demasiados problemas tienes con ellos como para empeorarlo-

-Bien, no me sermonees tu también, me pondré esto- tomé la ropa que me había separado y comencé a cambiarme.
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Vestido de dash

-¿contenta?- di una vuelta sobre mis talones para que Rarity viera lo ridícula que me veía.

-Estas hermosa, mírate te pareces a mi hermana, antes de que…- -No empieces con eso- le advertí. –Me gusta como soy ahora, estoy perfecta así, no entiendo como insisten en cambiarme-

-No te enojes Rainbow, ponte estos, combinan perfecto con todo- me entregó unos pendientes en forma de corazón.

-Recuerdo estos- dije – Los compramos para el día que Fancy te propuso matrimonio-

-Sí, así que cuídalos, me traen muy hermosos recuerdos- otra vez empezaba con su cara de tonta enamorada.

-Si tranquila, muero de hambre ¿Bajamos a desayunar?-

-¿Desayunar?- soltó una carcajada –Pero si son las cinco y media de la tarde-

-¿Y? Es temprano aún- comencé a caminar en dirección a la cocina.

Después de comer cereales con leche hasta cansarme y sentir que mi estómago iba a explotar de lleno, busqué el teléfono para llamar a Soar y disculparme por hacer que mi padre lo regañara la noche anterior.

Era normal entre nosotros, discutíamos todo el tiempo, peleábamos hacíamos cosas como las de anoche, pero al otro día o a las pocas horas, si no era uno era el otro el que llamaba para disculparse.

Por algo, éramos mejores amigos ¿No?

Marque su número y esperé que respondiera.

-Ahora no Rain , no puedo hablar- dijo al otro lado de la comunicación.

-¿Estás bien? Solo llamaba para disculparmeSoar, no me porté muy bien esta mañana-

-Olvidado, más tarde hablamos ¿sí?-

-Bien, adiós, muuua!- corté.

Raro, seguro estaba discutiendo con su padre o su madre. –Solo espero que no haya sido por mi culpa- pensé, al recordar que rarity dijo que los míos habían ido al palacio esta mañana.

Eran las seis treinta y cinco, cuando mi madre irrumpió en mi cuarto, con su pose de superioridad y su elegante postura al pararse frente a mi cama, donde yo me encontraba sentada mientras leía los últimos comentarios sobre mí en las principales revistas de chimentos.

-¿Qué ocurre madre?- dije sin levantar la vista del ordenador.

-Salimos para el palacio en quince minutos, ponte de pie, así puedo verte-

Le hice caso, solo para no comenzar una discusión. Pero odiaba que me diera órdenes, odiaba que cualquiera lo hiciera.

-Raeity eligió esta ropa, si no te gusta le reclamas a ella- di media vuelta sobre mis talones nuevamente para que pudiera verme.

-Es más que obvio que la eligió ella, tu jamás podrías vestirte decentemente- puse los ojos en blanco ante su comentario - Así estás bien, vamos abajo, no hagamos esperar a tu padre-

Una media hora después nos estábamos bajando de la limusina en la puerta de entrada del palacio.

-¿Sabes de qué se trata todo esto?- le pregunté disimuladamente a Rarity mientras subíamos las interminables escaleras para llegar a la entrada.

-Para nada- mintió con una sonrisa en su rostro.

-Mentirosa, te conozco, en cuanto se trate de una emboscada, te juro hermana que me las vas a pagar- me adelanté dejándola caminar sola.

El rey y la reina, junto a sus hijos estaban esperándonos en la puerta.

- Rainbow, pero que hermosa luces hoy- dijo Arlet, la reina.

-Gracias mi lady, usted luce tan bella como siempre- fingí una sonrisa.

-Yo creo que estás terrible, ¿Por qué estás vestida así?- dijo Twily.

-¡Twilight por favor!- la regañó su madre.

-Te pareces a tu madre- me susurró cuando me acerqué a ella, en el momento en que nuestros padres se saludaban.

-Primero muerta antes de que parecerme a ella Twi, me obligaron a vestirme así-

-¿Y desde cuando le haces caso?- intervino moon dancer.

-Tenía demasiada resaca como para discutir con ellos, hablando de eso ¿Dónde está Soarin?- lo busqué en los alrededores, hasta que lo vi parado al otro lado de nosotras mirando hacia un punto fijo en el horizonte.

Me acerqué a él y lo observé por unos segundo ¡Ni siquiera se daba cuenta de mi presencia!

-¿Qué pasa contigo hoy?- le hablé y se sobresaltó al oírme. -¿Te descompuso estar con esa rubia teñida con mechones naranjas anoche?- crucé los brazos en mi pecho.

-Solo pensaba Rain ¿Tú cómo estás? ¿Has hablado con tus padres?- metió las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón.

-No ¿Por qué? ¿Debería? Rarity dijo que estuvieron aquí esta mañana ¿Hay algo que debería saber?-

-Supongo que te enteraras en la cena, vamos están entrando- puso una mano en mi espalda y me empujo suavemente para que comenzara a caminar.

-¿Ya no estás enojado conmigo?- intenté cambiar de tema, sabiendo que no iba a sacarle nada a él al igual que fallé con mi hermana.

-¿Por qué debería estar enojado?- habló nuevamente con una voz serena y dulce.

-¿Pero estás mal de la memoria? Y yo que creía que había tomado demasiado anoche, tú estás peor- levanté un poco la voz, lo que hizo que algunos de los guardias de que había en el hall de entrada del palacio, se quedaran mirándonos.

-Te dije esta tarde cuando hablamos por teléfono que estaba todo bien ¿Recuerdas?-

-¿Pero qué pasa contigo entonces? ¿Por qué estás actuando de esa forma?-

-¿Actuando cómo?- sonrió.

-¡Así!- grité ya histérica –Ni siquiera te has burlado de cómo estoy vestida, ni me has dicho nada sobre la marca que le dejé a tu coche anoche ¿Por qué estás tan molestamente amable conmigo? ¡Ya despiértate!-

-Rainbow baja la voz- mi padre habló con su voz gruesa que dejaba de piedra a todo el que lo escuchara.

-Lo siento padre- respondí fulminando con la mirada a Soarin y sentí como el color y el calor subían a mis mejillas producto de que mi padre acaba de dejarme completamente en ridículo frente a un montón de personas.

-Déjala Cesar- dijo Ewen, el rey –Ellos se entienden de esa forma, estamos acostumbrados a los gritos de tu hija- me guiñó un ojo –Tiene un carácter muy difícil, pero es bueno que sea así- terminó de decir para continuar caminando hacia el comedor principal.

-Lo odio ¿Cómo se atreve a gritarme de esa forma frente a todos?- murmuré.

-Tranquila, pronto no tendrás que aguantarlo más- me susurró mi hermana que apareció detrás nuestro.

-Ya no empieces con tus enigmas Rarity-

-Pero si no es ningún enigma Rain ¿Cierto Soarin?- le sonrió.

Pero él no se la devolvió, sino, todo lo contrario, le dedicó una mirada casi asesina, podría decir. Afortunadamente en ese momento llegamos al comedor y mi queridísima y molesta hermana se fue a ubicar a su lugar, ya designado, al lado de la reina y Moon dancer. Lejos de mí y el príncipe, que oportunamente estábamos ubicados uno al lado del otro.

-Mira nos tocó juntos- le señalé a Soar–Que raro ¿No?

Nunca nos sentaban juntos, debido a que siempre terminábamos en una guerra de comida o causando algún revuelo que "arruinaba", según nuestros padres, toda la velada. Aunque a diferencia de ellos, nosotros solo creíamos animarla, provocando la risa y diversión de todos los invitados. O al menos, la gran parte.

Nos sentamos y enseguida, llego la entrada formada por una cazuela de mariscos y algo de color verde arriba, que le daban un aspecto asqueroso.

No pude negarme a lo que sirvieran en mi plato, pero tampoco me molesté en probarlo, el solo verlo me revolvía el estómago.

-Bueno saber que no soy la única que cree que esto es nauseabundo observé que mi compañero tampoco había probado bocado.

-No tengo hambre, me siento enfermo- contestó serio.

-¿No te has recuperado de anoche? ¿Tanto bebiste? No parecías ebrio-

-No es eso-

-¿Y entonces qué es? No me digas, es mi perfume, Rarity me hizo ponerme uno de los de mamá es tan…-

-Ya cierra la boca Rain , lo empeoras, me estas mareando.- puso una mano en su frente.

-¿Tienes fiebre? ¿Quieres que te acompañe a tu habitación? Podemos llamar a un doctor, tal vez te envenenaron-

-No- sonrió –Pero si no dejas de hablar a la que voy envenenar es a ti-

-Pero puedes fingir, así nos salimos de esta aburrida cena- continué haciendo caso omiso a sus palabras.

-No hay forma de que podamos escapar de esta cena- se recostó sobre el respaldar de la silla y estiró el cuello hacia atrás.

Cuando llegó el plato principal, me di por vencida, esta noche no cenaría, al menos no aquí. Sea lo que fuera eso que nos servían, tenía peor aspecto que el anterior plato y además, tenía un aroma espantoso.

La comida autóctona de Sourmun, tenía ese defecto. La mayoría, tenía un sabor exquisito, pero antes de probarlo, había que pasar el obstáculo que significaba, animarse a probarlo ignorando cómo se veía y como olía.

Todos platicaron plenamente durante toda la velada. Debido al estado en que se encontraba Soar, decidí charlar con Twilight que estaba a mi lado.

-Bueno, yo creo que ya es hora de hablar de lo que verdaderamente pretendíamos con esta tan agradable reunión- Ewen se puso de pie y todos escucharon atentamente, especialmente yo, que no aguantaba más la intriga. – Rainbow, te pido por favor que me dejes terminar antes de comenzar con tus gritos- me apuntó.

-¿Por qué piensa que voy a gritar?-

-Te conozco demasiado bien, pequeña demonio- bromeó. –Bueno, ahora sí- exhaló –Hemos tus padres y nosotros, hemos pensado en esto por un tiempo, y estamos de acuerdo, de que es momento que tanto tú como mi hijo, maduren de una buena vez y asuman sus responsabilidades-

-¿Qué responsabilidades? Papá prometiste que me dejarías tomarme este año libre para decidirme que carrera elegir- me puse de pie, pero Soarin me tiró del brazo e hizo que me sentara nuevamente.

-Por eso, - continuó mi padre – Ustedes dos, van a comprometerse y en menos de seis meses, contraer matrimonio

Comencé a reír efusivamente, pero al notar que nadie más lo hacía, me detuve y observé uno por uno el rostro de los presentes.

-¿No era una broma?- pregunté.

-Pero por supuesto que no- dijo mi madre.

-Están locos, dementes y enfermos- esta vez si me puse de pie y corrí la silla a un lado. -¿Cómo se les puede ocurrir que voy a casarme con él? –

-Pensé que estarías feliz Rainbow, es tu amigo, no es un desconocido- escuché decir a Rarity.

-Ese es el punto, es mi amigo, como un hermano ¿Soarin no vas a decir nada? Vamos diles que no lo vas a hacer- le grité.

-Lo siento Rainbow , no puedo, si no lo hago me desheredaran del trono- se puso de pie y se me acercó -Y a ti, te harán lo mismo tus padres, me lo dijiste anoche, no podemos escapar de esta- susurró las últimas palabras.

-Pero Soarin… aaaaaaaaaaaaaaaaa! –Volví a gritar –Son unos malditos ¿Por qué se empeñan en arruinarnos la vida? ¿Tanto nos odian?-

-Rainbow te lo advierto, mas te vale que te calles, o sino…- mi padre caminó envuelto en furia hasta pararse frente a mí, tan cerca y con una mirada tan aterrador que hizo que, por primera vez, sintiera miedo de él.

-¿O si no que padre? – no dejé que lo notara. -¿Qué vas a hacer?-

-Ya basta – intervino el príncipe. –Déjeme hablar con ella señor- me apartó a un lado.

-Está bien, ve practicando cómo controlarla, tal vez tu logres lo que nosotros no pudimos en diecinueve años- dijo antes de retirarse y calmadamente ubicarse en su puesto en la mesa.

-Yo la llevaré a su casa, no se preocupen por nosotros- terminó y de un tirón me hizo caminar hasta su habitación.

SEGUNDO CAP YAYYYYYYY :) ;)

Capitulo 3: Sin escape parte 2

Cuando entramos lo primero que hice fue pegar un salto y arrojarme a su cama. Tomé la almohada y la posé sobre mi rostro apretándola con fuerza, para evitar que alguien oyera el fuerte –Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- que desprendí desde mi garganta hasta que me dolió.

-¿Mejor?- Soarin me miraba divertido desde una esquina de su inmensa cama.

-No, necesito golpear algo o a alguien- me senté apoyando las manos en las cobijas que retorcía con toda mi fuerza.

-No va a ayudarte en nada y vas a romperte una uña- bromeó.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo? ¿No entiendes lo que acaban de decir?- lo miré indignada.

-Yo lo sé desde esta mañana- se recostó haciéndome a un lado.

-¿Y por qué no dijiste nada?-

-¡Porque no podía! Ellos sabían que intentarías escaparte o cometerías alguna de tus locuras, así que me hicieron darles mi palabra de que no te enterarías hasta la cena, al menos no por mí-

-De todas formas debiste haberme advertido, pero olvídalo, ahora dime ¿Es por eso que estabas tan raro antes de la cena no?-

-¿Y tú qué crees?- habló mirando hacia el techo.

-Pero no tienes que preocuparte, no vamos a casarnos Soarin, se nos ocurrirá algo pronto

Él dio un largo suspiro. -¿Es que no entiendes cierto? – Levantó la voz – Si no lo hacemos van a desheredarnos Rainbow-

-Tu padre no va a sacarte el derecho al trono, eres su único hijo varón, su única opción-

-Puede que sí, pero al consejo no le costará nada, cederle mi lugar a mi primo y no voy a permitirlo, primero muerto antes que dejar que ese imbécil ocupe mi lugar.-

-¿Entonces si estás de acuerdo con esta locura?- pregunté enfadada.

-Locura o no es lo que tenemos que hacer Rain, y no pienses que a mí me agrada la idea, es una completa locura, pero no tenemos salida-

-¿Por qué estás tan seguro de eso?-

-¿Qué dices?-

-Tal vez… si logras convencer a tus padres de que estás enamorado de alguien más…-

Soltó una carcajada enorme –Es la idea más estúpida que has tenido en toda tu vida-

-¿Pero porque? Es brillante-

-¿En qué forma es brillante esa idea? ¿Cómo se te puede ocurrir que yo estoy enamorado de alguien más?-

-Yo no dije eso Soar, sino que lo inventaras-

-No voy inventar semejante ridiculez, nadie se lo creería, mucho menos mis padres, ¿Por qué no lo haces tú?-

-¿Dices que sería más creíble si lo hago yo?- arqueé una ceja.

-No fui yo quien lloró meses cuando mi novio se fue del país-

-Oh no, no empieces con eso-

-Es lo más lógico, de los dos, eres la más sensible y la más tonta, además las mujeres pueden enamorarse de un día para el otro-

-Ese es el comentario más machista que he escuchado- lo empujé en un descuido e hice que cayera de la cama.

No pude aguantarme y solté una carcajada al verlo inmóvil en el piso boca abajo.

-¿Estás bien?- pregunté.

-¡Súper!- contestó sarcástico. –Más te vale que no me quede un moretón por el golpe-

-¿O sino qué? No importas lo que me digas, no me das miedo, no soy uno de tus súbditos para que me amenaces- me paré derecha con las manos en la cintura.

-Soy tu príncipe y futuro rey, deberías tenerme un poco de respeto- se puso de pie y me enfrentó.

-No serás rey si yo no me caso contigo, así que el que debería respetarme a mi eres tu- lo miré con una sonrisa.

-Así que vas a hacerlo-

-¿Hacer qué? –

-Casarte conmigo-

-No si puedo evitarlo, pero las probabilidades son muy pocas-

-Casi nulas diría yo-

-No seas tan pesimista Soarin!- le grité –Si no te conociera mejor pensaría que en verdad quieres que no casemos- dije a modo de broma.

-Menos mal que me conoces bien, no quisiera herir tus sentimientos- se llevó una mano al pecho y puso ojos de cachorrito.

-Y papá pensaba que se estaban matando o algo así, que equivocado estaba ¿No twi?- Twi y Moon entraron en la habitación esbozando una enorme sonrisa al vernos.

-¿Qué quieren?- dijo Soarin molesto.

-Nada nada hermanito, solo queríamos preguntarle algo a Rain ¿Puede ser?- Contestó Twilight.

-Ahora no, estamos ocupados, hablaran otro día, lárguense niñas-

-¿Niñas? Tus hermanas no son unas niñas, son unas hermosas señoritas- contesté comenzando a caminar para la puerta de la habitación. –Vamos- les dije a las mellizas y salimos al pasillo.

-Espero que lo endulces un poco Rain , no me agradaría tener a mi hermano de esposo- habló Moon. –

-Ew, pero que asco Moon dancer, es obvio, es tu hermano

Twi puso una expresión de horror

-Pero a eso no me refiero mente sucia, es solo que Soarin es tan…-

-Mujeriego, creído, arrogante, malhumorado- enumeré

-Exacto- exclamó Moon. –Pero sabes, estoy segura que tú podrás domarlo-

-¿Pero qué cosas dices?- comencé a reirá –Tu hermano no es un caballo para que necesite domarlo-

-Es hombre, no veo la diferencia, todos son iguales- se encogió de hombros.

-Siempre con ese sentido del humor Moon, ¿Qué ibas a preguntarme?-

-Oh, cierto- respondió Twi– Queríamos saber si podríamos ayudarte con los planes para la boda y además ¿Seremos tus damas de honor? –

Luego de una larga charla con las mellizas emocionadas por la próxima boda, que con solo escuchar sobre eso, a mi me daba escalofríos, me despedí de ellas y entré nuevamente a la habitación de Soar.

-¿Qué hacías?- pregunté al verlo salir del baño con una toalla alrededor de su cintura.

-Estaba dándome un baño, The Cave abre esta noche ¿Quieres ir?-

-Estoy castigada después de anoche ¿Recuerdas? Van a encerrarme en una torre si vuelo a aparecer como esta mañana-

-No pueden hacer eso, eres mi prometida ahora, podemos hacer lo que queramos si estamos juntos- sonrió.

-Wow, por primera vez has pensado bien las cosas, me sorprendes –

-Bueno, no puede ser tan malo después de todo, he pensado que nuestra relación no debería cambiar demasiado, piénsalo – se acercó y puso sus manos en mis hombros - ¿Qué es lo que no hemos hecho juntos? Rain sabes cuánto te aprecio y creo que tu también a mí, si aceptamos el trato no hay forma de que salgamos perdiendo, podemos continuar con nuestra vida y estar casados al mismo tiempo ¿Por qué debería un papel y unos anillos hacer la diferencia?-

-Tal vez- me alegré por la idea –Tienes razón, estando juntos no tendría que depender de mi padre, ni pedirle permiso o darle explicaciones, sería genial, todos felices ¿por qué no se nos ocurrió antes?- exclamé y de un salto me colgué del cuello de mi amigo –Te quiero, te quiero, te quiero, eres el amigo más inteligente y guapo que pude haber tenido nunca-

-Esa no es ninguna noticia, ahora bájate y deja que me cambie

Le hice caso y me bajé de otro salto. –Voy por unas tijeras, no pienso aparecerme de esta forma en el club

Salí de la habitación cerrando la puerta detrás de mí. Bajé hasta la cocina en busca de alguien que me diera unas tijeras.

Después de encontrarlas, entré en uno de los baños y comencé a cortar las partes de mi vestido que cubrían más de lo necesario.

Luego de unos minutos estaba lista, del vestido propio de una monja ya no quedaba ni el más mínimo de rastro.

Capitulo 4: Fiesta con alguien desagradable

NARRA TWILIGHT:

-estaba con mi hermana moon dancer platicando cuando al castillo entraron mi horrible primo scott con según mi hermana el chico más lindo en la historia de los chicos se llamaba Flash Sentry y para mi era algo desagradabl ¿porqué? Porqué es el chico más educado y amable que he conocido en mi vida y les seré sincera a mi me gustan los chicos malos.

-twilight,twilight- dijo el chico que para mi no era muy atractivo-hola- dije con asco-ok chica armagada-jajaja-dije de mala gana-como sea te veo después twi estas linda hoy-sin voltearlo a ver dije-largate-el me contesto-bien como quieras-

NARRA RAINBOW -¿Listo?- pregunté entrando en la sala, pero él no estaba solo. Scott y Flash también estaban allí. Flash había sido compañero nuestro en el colegio y Scott, era el primo de Soarin, un imbécil de primera. –Hola chicos, no sabía que vendrían-

-¿Qué hace ella aquí?- Scott puso una cara de fastidio -¿Por qué siempre tenemos que ir con ella?-

-Si tanto te molesta ¿Por qué no te vas?- contesté de igual forma.

-Ya chicos, no empiecen – intervino el bueno de Flash. –Siempre es un placer que vengas con nosotros Rainbow , y déjame decirte que estás encantadora esta noche- me guiñó un ojo.

-Gracias Flash, tan atento como siempre, los Van Helmont deberían aprender un poco de ti –

Conocía a Flash desde hacía ya unos 7 años, y fue con su hermano Thunderlane con quien mantuve una relación por un tiempo. El fue mi primer amor y también el primero en romperme el corazón cuando decidió irse del país a completar sus estudios en el extranjero. Arthur fue compañero y muy amigo de mi hermana, y por ella, aún puedo enterarme sobre su vida.

Sé que en este momento está en Londres, y que pronto lo trasladarán a Barcelona, para sustituir a su tío en la empresa de la familia.

En cierto modo Flash se parecía mucho a él. Físicamente no demasiado, pero si en otras cosas, su sonrisa, sus ojos color miel y su mirada llena de paz, y lo que caracterizaba a todos los Sentry, la amabilidad como principal característica de su forma de ser.

-¿Cómo la soportas primo?- Scott, obviamente frustrado porque nunca lograba ni que me alejara o que cayera rendida a sus pies como todas las otras tontas enamoradizas que lo rodeaban.

Miré a Soarin antes de que pudiera contestar. Estaba segura que si podía leer sus pensamientos en este momento estaría diciendo cómo te="" soporto="" a="" ti="" pedazo="" de="" imbécil=""Como te soporto a ti , pedazo de imbécil . Era un hecho que los primos Van Helmont, se odiaban a muerte solo por la única razón que ambos estaban en igual de condiciones de asumir el trono, pero con la sola diferencia de que el actual rey, era el padre de Soar y eso le daba cierta ventaja.

El consejo real, formado por ocho hombres y ocho mujeres, tenía el poder de aconsejar al rey en asuntos de suma importancia, y también, a falta de un rey, tenían el poder de nombrar a uno nuevo.

Por generaciones los Van Helmont había ocupado ese lugar sin problemas. Pero las complicaciones llegaron cuando el padre de Ewen , el abuelo de Soar , tuvo dos hijos varones y tuvo que elegir uno para que ocupara su lugar. Extrañamente para los ojos de todos que creían que el hijo mayor sería en afortunado, sucedió todo lo contrario. Eligió al menor.

Desde ese momento, las cosas no han estado bien en la familia que solo se mantiene unida, por así decirlo, a los ojos de la nación, pero no así puertas adentro.

El resentimiento que esos dos hermanos se tenían pasó a la siguiente generación, haciendo que los primos compartieran entre ellos el mismo sentimiento que su padre. Pero con la diferencia que Soarin y Scott, no tuvieron la suerte de permanecer alejados.

Todos fuimos compañeros en el colegio, estuvimos en el mismo círculo de "amigos" y compartimos la mayoría de las salidas.

Y ahora, pese a que eso ya no es necesario, lo siguen haciendo. Masoquista, diría yo. En salidas cómo esta, las peleas con insultos e infaltables puñetazos al final de la noche, sobraban.

Soarin sonrió, pero no le contestó. Solo tomó las llaves de su coche y comenzó a caminar hacia la salida seguido por el resto.

Cuando estábamos a unos diez metros del coche corrí y le quité las llaves que llevaba en la mano derecha.

-Yo conduzco- las sacudí en el aire.

Me subí al asiento del conductor y encendí el motor. –Solo ten cuidado - dijo el , sentándose a mi lado y ajustándose el cinturón de seguridad. Los otros dos irían en un coche aparte.

Con el acelerador a fondo y sintiendo que la adrenalina corría por todo mi cuerpo, en unos cinco minutos ya estábamos aparcando en el estacionamiento del club.

-Eso fue tremendo- dije volviendo a respirar normalmente. –Pareces Casper ¿Por qué estás tan pálido?-

-Creí que íbamos a volar por los aires en el badén que acabas de pasar - habló aferrado a los apoya brazos.

-No seas exagerado, como si tú no condujeras peor que yo-

-No es lo mismo cuando no tienes el control-

-Bueno, así me siento yo cuando tú conduces como si alguien te persiguiera para matarte- me bajé del auto.

Y él me siguió. Cuando vi que estaba fuera del coche, apreté el botón de la alarma. -¿Por qué invitaste a Scott?- pregunté

-Fue al revés, en realidad Flash fue quien me llamó-

-No puedo comprender como una persona como Flash puede pasar tanto tiempo con alguien como Scott- pero Soarin ya no estaba escuchándome, había fijado su mirada en una rubia, obviamente teñida, que desde una corta distancia le sonreía.

–Qué horror, ¿Por qué siempre tienen que ser rubias?-

-¿Celosa demasiado?- pasó su brazo por alrededor de mis hombros mientras nos acercábamos a la entrada.

-¿De esa mujer? Dios, no-

-¿Por qué te molesta entonces? Eres mi favorita, no lo olvides-

-No me compares con una de tus fulanas Soarin , yo no soy en nada como esas.- puse una mueca de asco. –Soy tu amiga y no me besuqueo contigo, eso jamás va a ocurrir-

-Lo sé, y es por eso que Rainbow Dash vale mucho más que cualquiera de esas fulanas, como le dices-

-¿Soarin Van Helmont me está haciendo un cumplido? Creo que me voy a desmayar- llevé mi mano al corazón. –Gracias –

Entramos al club y nos ubicamos en nuestro lugar de siempre. Todavía estaba asombrada por el hecho de que no nos habían atacado los paparazzi en la entrada como era costumbre.

-Oh no, yo creí que los había perdido en el camino- dije al ver a Flash y a Scott acercarse. Obviamente no por el primero, sino por el segundo.

-Vamos a bailar- dijo soarin, me tira del brazo, antes de que se acercaran los demás. Nos introducimos dentro de la pista, y comenzamos a movernos al compás de la música. Esa era otra de las razones por las que amaba ser amiga de Soarin, él si sabía cómo divertirse. Bailaba sin inhibiciones, pero el ser increíblemente guapo no lo hacía verse ridículo.

Me cogió por la cintura con solo un brazo y me atrajo hacia él. Sabía que era lo que eso quería decir. Acerqué mi oído a su boca esperando que dijera algo.

-¿Ves cómo mira Scott a esa chica?- me señaló con los ojos a una morocha de pelo largo hasta los hombros, con un vestido rojo aun más corto de lo que yo llevaba el mío, y créanme eso era mucho decir. Estaba parada a un lado de la barra, y a unos pocos metros de donde Flash y Scott estaban ubicados.

-¿Qué vas a hacer?- grité en su oído para que pudiera escucharme.

-Primero buscarte a alguien para que bailes y luego… Creo que ya lo sabes- sonrió. Si que sabía que iba a hacer. Lo que siempre, y que también, siempre, le traía problemas con su primo.

-No es necesario, estoy segura que si te alejas, en segundos aparecerá alguien. Ve por ella –

Y así fue. Después de guiñarme un ojo, pasó su mano por el cabello y avanzó hasta dónde la muchacha se encontraba coqueteando a la distancia con su enemigo mortal.

Mientras observaba la fácil conquista que la chica había resultado movía mis caderas y extendía mis brazos hacia arriba, escuchando la música que estaba sonando. Amaba bailar, cuando lo hacía me olvidaba de absolutamente todo lo que me rodeaba.

Unos brazos me rodearon y me volteé a ver de quien se trataba.

-Hola preciosa- pude leer en sus labios lo que dijo. Era un hombre alto que supuse que tendría unos 25 años. El cabello plateado y liso lo llevaba peinado hacia el costado con una raya en el costado derecho. Vestía una camisa gris clara y unos pantalones negros. Era al menos una cabeza y media más alto que yo.

Junto después de bailar un rato con el sentí como alguien picaba mi hombro y mi acompañante tensaba su mandíbula. Me di vuelta esperando de que se tratara de una novia celosa o peor, una esposa celosa.

Pero me encontré con algo totalmente distinto.

Arqueé una ceja esperando que alguien me dijera que esto se trataba de una broma.

Un hombre, tan alto y con ese mismo aspecto de bad boy, me miraba desafiante con una brazo apoyado en su cadera y recargando todo su peso sobre una sola pierna.

- mujer esquelética, te advierto que te alejes de mi hombre si no quieres problemas- me apuntó con un dedo mientras me gritaba.

Abrí los ojos como plato y creo que mi maxilar inferior estaba por el piso de la sorpresa. ¿Era gay? ¿Ese magnífico dios griego con el que estaba bailando era gay? No sabía si reír o suicidarme en ese mismo momento.

Giré noventa grados y salí dando grandes zancadas de la pista.

-Creo que has provocado una peleíta en la pareja- escuche decir a Scott a mi lado. -No me molestes idiota. Flash ¿Dónde está Soarin? Esta fiesta apesta, quiero volver a casa- dije soplando un mechón de pelo que me caía en los ojos

-Tu amigo – dijo Scott -Acaba de quitarme a mi conquista de esta noche, el ridiculo bastardo me las va a pagar-

-Cómo si pudieras hacerle algo Scott, ríndete de una vez, él es mejor que tu- -

¿Nunca te quedas callada Rainbow? –

-Ya chicos- intervino Flash - ¿Por qué no van a bailar?-

-¿Sabes Flash? Esa es una buena idea- contestó el imbécil y me jaló por el brazo.

-Yo no voy a bailar contigo- grité mientras intentaba zafarme. –Que me sueltes –

De todos modos llegamos al medio de la pista, y cuando intenté librarme de su agarre me aprisionó contra él sosteniéndome por la cintura con un brazo Diablos, es fuerte Comenzó a bailar sin soltarme. –No seas amargada Rainbow , vamos a bailar-

-Acabas de insultarme y ahora pretendes que bailemos amigablemente, estás demente- rodé los ojos.

-Ya, lo siento. – sonrió amablemente. –No puedo pensar cuando estás cerca, tu belleza me vuelve completamente loco –

Coloco mis manos en su pecho presionando hacia adelante tratando de alejarlo – Muy bien, creo que has bebido demasiado Scott, será mejor que…-

No pude terminar de hablar cuando sentí que aprisionaba mis labios con fuerza. ¡Qué asco! Al mismo tiempo que me besaba y pasaba su mano por mi espalda y con la otra en mi cuello impedía que me alejara, yo lo golpeaba con mis puños en su pecho.

De un segundo al otro, me sentí libre y pude volver a respirar con normalidad. Pero al mirar hacia un lado, vi como Soarin le daba un puñetazo que lo tiraba al piso.

Las miradas se enfocaron en la escandalosa escena y no tardaron en llegar los guardias de seguridad.

Antes de que pudieran tocarlo, el príncipe levantó ambas manos y se identificó - ¡SOY SOARIN VAN HELMONT, PRINCIPE DE SOURMUN! - Al escucharlo, los gigantes vestidos de negro agacharon la cabeza y le ofrecieron sus más grandes disculpas.

-Nos vamos- me dijo acercándose a mí.

-Creí que nunca me lo pedirías-

Dejé que Soarin condujera. Todo el viaje fue completamente en silencio. Yo me dediqué a tararear toda canción que sonaba en la radio.

¿Qué estaba ocurriendo? Jamás me sentía incomoda con él, pero en este mismo momento, lo estaba y mucho.

Soarin Van Helmont, príncipe de Sourmun, nunca se quedaba sin palabras.

Sin darme cuenta, ya habíamos cruzado el puesto de seguridad de la entrada de mi casa y el coche se detenía lentamente.

-¿Estás bien? – pregunté. –Has estado… muy callado. Y eso es raro-

-Estoy bien, mañana hablamos-

-No creo que estés bien. ¿Hice algo malo? Soar yo no besé a tu primo, eso deberías tenerlo claro-

-Lo sé Rainbow - sonrió –Tranquila, no estoy enojado contigo, es algo mas-

-¿Qué cosa?- insistí.

-No empieces, por una vez en tu vida, déjalo estar-

-Está bien señor misterioso – lo miré entrecerrando los ojos –Conduce con cuidado, no quiero enviudar antes de casarme- besé su mejilla y salí del coche.

Un anuncio

A la mañana siguiente de la fiesta, soarin volvió a ser el mismo de siempre y se negó a darme explicaciones de lo que ocurrió la noche anterior. Con la excusa de que lo haría más adelante.

Más tarde esa mañana, mi padre me citó a su despacho para informarme de algo muy importante. Su definición de “informar”, era, lo que para cualquier persona común es la definición de “ordenar”. Después de un largo discurso de mi madre sobre la responsabilidad y las obligaciones de la mujer en una familia, se me “informó” lo siguiente: -“Mañana por la tarde, en la reunión mensual del consejo, el príncipe va a proponerte matrimonio ante la presencia del rey y todos los miembros, te comportarás como toda una señorita y aceptarás feliz, sonando enamorada, extasiada y hasta ridícula si es posible, nadie, absolutamente nadie tiene que saber que todo está arreglado”- Ahogué una carcajada en ese momento, ¿Soarin iba a proponerme matrimonio? ¿Él también tendría que lucir “enamorado, extasiado y hasta ridículo?

Esto va a ser interesante



Un día y medio después estábamos bajando de la limusina de mi familia frente al castillo de los Van Helmont.

Nuevamente estaba vestida como una modelo de portada, pero no como en las revistas de moda que yo leía, sino como en las favoritas de mi madre y mi hermana.

-Estás hecha toda una princesa- se burló Moon, ella odiaba tanto como yo la ropa que la obligaban a usar.

-Ya cállate- rodé los ojos.

-¿Pero por qué esa cara? Deberías estar radiante hermanita- me abrazó. –Por qué eso es lo que vamos a ser, ¡hermanas! Será genial, estoy segura que nos vamos a divertir muchísimo. ¿No estás emocionada?-

-¿Emocionada? Moon dancer, me voy a casa con mi mejor amigo, eso no tiene nada de emocionante-

-Ese es mi sueño. Rainbow, mi hermano te adora, espero que cuando a mi me obliguen a comprometerme con algún idiota, sea con alguien que me quiera como Soarin a ti-

Una parte de mi sabía que eso era cierto, pero yo no quería reconocerlo. También estaba consciente de que la razón por la que no quería darle demasiadas vueltas al asunto era porque tenía miedo. No quería sufrir como la última vez, no quería involucrarme con alguien y darle la oportunidad de poder romper mi corazón y mucho menos quería arruinar mi amistad con Soarin.

Entramos un salón en el que se reunía el consejo en ocasiones especiales. Todos impecablemente arreglados, charlaban “amistosamente” mientras bebían vino y se servían los aperitivos que distribuían las meseras.

-Hola guapo- pasé mis manos por la espalda del peliazul, que estaba de pie junto a la ventana mirando hacia afuera.

-Hey Rain- sonrió

-¿Nervioso?-

-Yo nunca estoy nervioso Rainbow - enderezó su espalda lo más que pudo -¿Tú estás nerviosa?-

-¿Yo? Jamás.- desvié la mirada hacia otro punto de la sala –Bueno tal vez un poco-

-No deberías- me envolvió con su brazo. –Solo acepta y todo saldrá bien-

-Eso depende- reí.

-¿Depende de qué?- estiré mi cuello para ver su reacción.

-De cuan buena sea tu proposición, si tengo que sonar como mi padre dijo, mas te vale que me des una razón Soarin-

-Te sorprenderás, ya verás- sonrió.

Inhaló profundamente y soltó el aire retenido lentamente antes de hablar. –Damas y caballeros- comenzó. Pero algunas señoras en el fondo seguían charlando. Se aclaró la garganta. –

Señoras, por favor.- Y al fin detuvieron su parloteo. –Quisiera que todos escucharan lo que tengo que decirle a la señorita Dash-

Todos se miraron entre sí, algunos sonreían y otros lo miraban con desaprobación, esperando alguna broma de mal gusto.

Tomó suavemente mi mano y empezó. -rainbow has sido mi mejor amiga desde siempre. Daría mi vida por ti y estoy seguro de que tú harías lo mismo. Quiero que sepas que no imagino a nadie más con quien compartir mis días, mis alegrías, mis tristezas. Para mí, no hay mujer más hermosa, divertida, honorable ni tampoco existe alguien en que confíe más que en ti. Así que- apoyó una rodilla en el piso y sacó una pequeña caja con el escudo de su familia grabada en la cara superior - ¿Rainbow Dash, me concederías el honor de convertirte en mi esposa?-

Cuando abrió la caja creí que iba a desmayarme, no sé si porque todas las miradas de la habitación estaban centradas en mi y esperando mi respuesta, por la preciosidad del anillo que había allí dentro o por lo que acababa de escuchar.

Volví al mundo real cuando Soarin movió los dedos con los que agarraba mi mano, cuando hicimos contacto visual recordé que aún no había dicho nada. –Si Soarin, quiero casarme contigo- sonreí y le pegué un tirón de su mano para que su pusiera de pie –Quiero ser tu esposa y quiero pasar el resto de mi vida a tu lado- lo abracé al mismo tiempo que reía y hablaba sin parar. Sin decir palabra, volvió a tomar mi mano y deslizó el hermoso anillo de brillantes en mi dedo. Mientras todos aplaudían estruendosamente. Las primeras en correr a felicitarnos fueron las mellizas que gritaban lo felices que estaban, a las que le siguieron el rey y la reina, mis padres con mi hermana, y luego todos los presentes.

Unos cuarenta minutos después, todos comenzaron a calmarse, las señoras formaron círculos para su ronda de cotilleos, los ancianos se ubicaron en sus lugares de la gran mesa y la mayoría de los caballeros armaron sus propios grupos para presumir y competir sobre cómo les iba en sus negocios.

-¿Podemos salir de aquí un momento? Necesito hacer algo- dijo soarin

Sin pensarlo respondí que sí, y enseguida nos escabullimos de la habitación. -¿Qué es lo que necesitabas hacer? ¿Puedo ayudar?-

Asintió con la cabeza –Subamos-

-Es un anillo hermoso ¿De quién era? Vi que la caja tenía el escudo de los Van Helmont - dije mientras admiraba la belleza de la pieza maestra que tenía en mi dedo.

-De mi abuela ¿Las recuerdas? – me miró sonriendo.

-¿Fire light? ¿Este es el famoso anillo de la reina Dire light? Esto va a ser tan divertido Todas las mujeres del reino van a envidiarme, no puedo esperar para salir a presumirlo- di brinquitos al entrar a la habitación del príncipe.

Durante años, mi madre y su séquito de brujas envidiosas, se burlaban de Arlet, a sus espaldas, por no llevar el famoso anillo de Fire light , cómo se conocía a la madre del actual rey.

Esa joya, había pasado de generación en generación desde hacía ya mucho tiempo. Pero por algún motivo, la actual reina no lo poseía.

-¿Solo eso vas a presumir?- escuché decir al mismo tiempo que sentí cómo se cerraba la puerta. -¿Qué hay de mí?-

Me quité los zapatos y me desplomé en la cama sin darle importancia el arrugar mi ropa o despeinarme. No volvería a la reunión del consejo a soportar las críticas de mi madre.

-Creo que será al revés, tú debes presumir de tu hermosa prometida. –

-Eso tenlo por seguro, ahora, ponte de pie y acércate- sonrió maliciosamente.

Desconfiada porque conocía muy bien esa mirada me acerqué caminando por la alfombra que cubría todo el piso.

-¿Qué vas a hacer?- pregunte

-Mejor dicho- se pasó vanidosamente la manos por su cabello, y arqueó las cejas al final –Qué vamos a hacer-

Sorprendiendo a todos

Extrañada me paré a unos pasos de él. Como notó que no iba a moverme más, tomó la iniciativa y comenzó a caminar hacia mí.

Estábamos tan cerca que podía sentir su respiración en mi rostro.

-Tenemos que hacerlo sin que nadie nos vea o se darán cuenta de que jamás te he besado antes-

-¿Qué vas a hacer qué?- Grité- Estás loco, no voy a besarte Soarin- arrugué la nariz.

Intenté escabullirme, pero era demasiado tarde. Estaba atrapada entre sus brazos. Suspiré soplando con fuerza en los ojos de mi secuestrador.

-¿No te has detenido a pensar que algún día tendrás que hacerlo? Las personas esperan eso, quieren una foto de ese momento, toma esto cómo una práctica. Será divertido, podemos tener una relación de amigos con beneficios-

Al escuchar semejante tontería no pude evitar soltar una grandísima carcajada y tuve que sentarme en la cama para evitar caerme por la falta de equilibrio.

-Estoy hablando enserio Rainbow no te rías, pasé toda la noche pensando en nosotros-

Me aclaré la garganta antes de hablar y respirando lentamente para poder hablar seriamente. –Primero, los amigos con beneficios, tienen una relación de, digamos, amigos. Nosotros, estamos comprometidos y vamos a casarnos. Y segundo, ¿Nosotros?-

-Nosotros, toda esta situación es muy extraña, no sé cómo afrontarla- se lanzó de espaldas hacia el colchón.

-Bueno, no eres el único.-

-Mi padre dice que estaremos bien, que el secreto para que una relación dure y prospere es que no haya secretos ni mentiras en la pareja y nosotros nos conocemos tan bien que eso sería imposible-

-He oído eso antes-

-¿Y qué dices? ¿Piensas que podemos funcionar? – se giró y apoyó la cabeza en mi regazo, esperando una respuesta.

Sonreí sin saber que decir. –No lo sé, te quiero Soarin, no quiero perderte a ti también-

-Ni yo- levantó un brazo para enredar sus dedos en mi largo cabello y hacer tirabuzones con cada mechón –Todo lo que dije es cierto ¿Sabes eso no? Le pedí ayuda a Moon y a twi para la proposición, pero ellas solo dijeron que tenía que hablar con el corazón, y eso fue lo que hice-

-Sabías que iba a decir que si-

-Por eso mismo tenía que esforzarme, tenía que ser especial. Moon dijo que si el día que le toque comprometerse con…-

- Algún idiota, espera que la quiera tanto como tú a mi- continué recordando las mismas palabras que había escuchado hacía un rato.

-Exactamente. – volvió a ponerse de pie. -Creo que eso de que unos papeles y un anillo no hacen la diferencia en nuestra relación ya no tiene mucho sentido ¿No?-

-Se que todo esto es confuso, pero el tiempo lo simplificará, estoy seguro- me guiñó. –Y por ahora… ¿Quieres un trago? Va por mi cuenta-

-Oh no, mira quien está ahí- apunté con una disimulada seña con mis ojos hacia unos metros de nosotros.

-Genial- respondió Soarin poniéndose de pie.

-¿Pero a dónde vas? Ya déjalo, mejor vámonos a otro bar, no quieres tener problemas esta noche-

-¿Problemas yo? Cariño, soy el príncipe, Puedo hacer lo que se me antoje y nadie haría nada por miedo a ser ejecutado-

Suspiré, cuando se ponía en el papel de “Soy el príncipe invencible e intocable” nadie podía hacerlo entrar en razón.

Me tomó de la mano y me arrastró hasta donde se encontraban Scott y una jovencita, que estaba segura, no superaba los diecisiete años.

Antes de llegar entrelazó sus dedos con los míos y me dedicó una cautivante sonrisa. -¿Qué estás tramando?- susurré, pero el solo sonrió.

-Hey Primo, que bueno te encontramos- pronunció.

-Lástima que no pueda opinar lo mismo- refunfuñó pasando su mirada por nuestras manos y hacia arriba.

-No te demoraremos demasiado, solo quería darte una noticia-

-Si proviene de ti, no creo que me interese soarin ¿Podrías hacerme el favor de dejarme solo? ¿No ves que estoy ocupado? – miró a la morocha a su lado, que observaba con adoración a mi amigo, olvidándose por completo de Scott. ""Típico""Pensé y rodé los ojos al ver como él le respondía con una mirada cómplice.

-Bueno, tú te lo pierdes, ibas a ser el primero al que se lo contáramos- se encogió de hombros el peliazul. –Aunque sabes, voy a ser bueno y decírtelo de todos modos- Scott bufó, no iba a deshacerse de su primo, si no lo escuchaba. soarin me soltó la mano y abrazó con su brazo derecho mi cintura, y con el otro me hizo extender mi mano izquierda y exponer el precioso anillo. El anillo de Fire light. Oh, Scott iba a enloquecer.

-Rain y yo, vamos a casarnos- anunció.

Tuve que juntar todas mis fuerzas para evitar soltar enormes carcajadas ante la expresión de horror de Scott y de la joven a su lado por supuesto. Sabía que iba a convertirme en la más odiada por las fans de Soarin, que aún creían tener una chance de salir con él.

-Esperamos tener el honor de tu presencia en la boda- le sonrió y se dio media vuelta tirando de mi.

Cuando llegamos afuera del bar al fin pude soltar mi risa y dejar de aguantar la respiración. – ¡Viste su cara!-

-que mala pobre scott ahora se dio cuenta que perdió toda oportunidad contigo-contesto sarcástico

-oh porfavor lo única que le importa a ese imbécil es tu dinero y tu título-

-Vamos Rain, está loco por ti, y sino que me dices del beso de la otra noche- me alcanzó

Estaba ebrio y enojado contigo, tal vez solo quería molestarte, no lo sé, ni tampoco me importa- sentí una luz enceguecedora en mis ojos

-No mires a la derecha, no mires a la derecha- me tomó por un brazo y caminamos, mejor dicho, trotamos hasta estar dentro del coche. Enseguida decenas de flashes se estampaban contra los polarizados y podía distinguir alguna que otra cara detrás.

-Cómo los odio, ¿no pueden dejarnos en paz?-

-Sabes, podríamos bajarnos y anunciar nuestro compromiso aquí mismo-

-Creí que lo harían nuestros padres en una rueda de prensa mañana por la tarde-

-Exactamente- sonrió con malicia.

-Van a enfurecer- entendí su punto.

-Exactamente-

Nos miramos por un momento y él se bajó del auto sorprendiendo a todos los fotógrafos que esperaban que nos fuéramos de allí a toda velocidad.

Rodeó el Volvo, pasando por detrás y me abrió mi puerta. Extendió una mano, que acepté amablemente y bajé.

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